El autor de esta maravillosa historia que voy a traducir es StarLight Massacre por lo que le pertenece todo el desarrollo de la misma y el invento de algunos personajes, mientras que la basa de la historia y otros personajes le pertenecen a la genial J. K. Rowling

Clasificación: M

Advertencias: Slash, violencia, parejas múltiples, malas palabras, sangre, Mpreg, fic de criaturas.

Parejas: Draco/Harry/Blaise/OPM/OPM(Otro Personaje masculino)


En el capítulo anterior

Deslizó su mano en la de Blaise que era mucho más grande y le sonrió a su compañero. Ahora tendrían tiempo de conocerse y disfrutar de su relación. Al menos hasta que fuera arruinada por la introducción de un segundo compañero, pero para eso faltaba, primero tenía que pasar por su primer celo antes de tener que elegir a otro. Harry le sonrió a Blaise por debajo de sus pestañas, pero lo primero era la primero; tenían que conocerse mejor y tal vez practicar para su primer celo. Nunca lastimaba practicar después de todo pensó con una sonrisa lasciva.


Harry había llegado a la conclusión de que Blaise era el único compañero que quería. No quería a nadie más, que se jodieran sus genes o le que fuera que decía que necesitaba más de un compañero para quedar embarazado.

¿Después de todo no era eso ridículo? Las chicas quedaban embarazadas cada dos por tres; y para que estas se sintieran más cómodas hablando, la entidad médica del colegio era una mujer. Harry pensaba que eso era un montón de mierda. Él no se podría sentir más avergonzado o humillado de hablar con una mujer de su vida sexual que con un hombre. Estaría igual de mortificado en ambos casos.

Mientras se recostaba sobre la cama de Blaise en los dormitorios de Slytherin, tres días después del incidente del hotel infernal, Harry estaba contemplado lo que sucedería cuando entrara en celo. Aun seguía comiendo solo cereales y tostadas, habiendo agregado recientemente galletas dulces y saladas, pero no estaba devorando tazones tras tazones de frutas como Blaise le había dicho que sería en la última etapa de su ciclo de reproducción antes de entrar en celo.

La única cosa que demostraba su progreso era que no podía soportar estar cerca de la carne de ningún tipo, ya fuera cruda o cocida, lo que indicaba que se encontraba en la mitad de su ciclo. Blaise no estaba para nada preocupado, decía que los ciclos de reproducción podían tomar semanas o incluso meses antes de que el sumiso entrara en celo, era diferente para cada uno de ellos.

Harry no sabía cunado quería que comenzara su ciclo, por un lado, esperaba ansiosamente entrar en celo con Blaise, pero por el otro lado, después de que este terminara, tendría que asistir a otra reunión para elegir a su segundo compañero.

-¿Qué está flotando alrededor de esa tu hermosa cabeza Mio Bello? -preguntó Blaise, volviendo del baño completamente vestido, para gran decepción de Harry-.

-Me estaba preguntando cuando entraría en celo.

-La única cosa que llena tu cabeza estos días -declaró Blaise afectuosamente-. Ya te he dicho Harry, sucederá cunado tenga que suceder. No hay nada de lo que preocuparse.

-Estaba pensando que tal vez deberíamos practicar antes de que entre en celo.

-¿Por qué? -preguntó Blaise, luciendo ligeramente ofendido-. Soy un buen amante Harry, no necesito práctica.

-Pero yo la necesito Blaise. Esta será mi primera vez; el celo es una acción primitiva entre Drackens que es áspera e instintiva. No quiero que mi primera vez sea dolorosa Blaise.

-Oh Prezioso, ven aquí -arrulló Blaise abrazando apretadamente a Harry-. ¿Por qué no me dijiste que estabas asustado? Por su puesto que si quieres que te haga el amor antes de ellos lo haré. Me sentiría honrado de ello.

Harry sonrió y sostuvo a Blaise contra él. -Gracias Blaise -susurró-.

Blaise le dio su sonrisa sexy y sostuvo una de las manos de Harry en la suya. -Vamos o llegaremos tarde al desayuno, y tu necesitas comer.

-¿Por qué siempre estas tratando de alimentarme? Me siento como un budín -suspiró Harry, no estaba acostumbrado a comer demasiado, incluso cuando estaba en Hogwarts y lejos de venenosa influencia de sus parientes-.

-Esta en mis instintos alimentar a mi compañero, tienes suerte de que ya haya pasado un año siendo un Dracken, ya que uno nuevo y acoplado no serpía capaz de controlar sus instintos de alimentarte. Él arrastraría un animal muerto para ti hasta el Gran Salón, frente a todos, ¿preferirías eso?

Harry lució levemente horrorizado. No sabía si sentirse, absolutamente asqueado o ligeramente divertido.

-Eso es asqueroso -decidió finalmente mientras era empujado por Blaise fuera del dormitorio y dentro de la sala común-.

Blaise le dio una sonrisa malvada y lo empujó esta vez hacia sus brazos, abrazándolo estrechamente.

-Asqueroso o no, es así como nuestros instintos dictan que actuemos. Nos lleva un tiempo lograr controlarlo; a mi me tomó ocho semanas, durante las cuales anduve corriendo por los alrededores y traté de forzar a todos mis compañeros de casa a someterse a mi. No se si lo recuerdas pero durante este momento del año pasado fui etiquetado como loco.

-Recuerdo una mención de eso y es solo porque trataste que un Gryffindor de séptimo año se inclinara ante ti.

Blaise sonrió. -Lo recuerdo, él pensó que era más fuerte que yo y se pavoneaba por los alrededores como si fuera el dueño del lugar, mi Dracken tuvo que ponerlo en el lugar que merecía. Fue después de incidente que el Profesor Snape se encargó de enseñarme.

-Es extraño pensar que Snape es un Dracken. Él no luce como el resto.

Blaise suspiró tristemente y asintió. -Su compañero murió Harry. Cuando el compañero de un Dracken muere, nos volvemos amargos y ásperos, especialmente en casos como el del Profesor Snape que no tuvo tiempo de tener una nidada de pollitos con su compañero. Sin un compañero y sin pollitos, bueno algo así como que perdemos nuestra identidad y nos consumimos. Muchos deciden suicidarse, pero el Profesor Snape es demasiado fuerte como para hundirse hasta ese nivel.

-Mi dios, no se lo que harías si murieras repentinamente -respiró aterrorizado Harry-.

-No pienses sobre eso Mio Bello. Usualmente es el sumiso el que muere.

-Oh gracias por eso.

Blaise soltó una risita. -Aun que yo nunca te dejaría morir Prezioso. El Profesor Snape estaba separado de su compañero cuando este murió, él no pudo protegerlo.

-Eso es terrible, me siento mal por cada mal pensamiento que tuve de él.

-No te preocupes Harry, no lo sabías, él no quiere que la gente lo sepa.

Harry asintió ente ello y una vez había entrado al Gran Comedor tenía decidió no mencionar o volver a preguntar sobre el tema. Ya acostumbrado a sentarse en la mesa de Slytherin, Harry ni intentó desviarse hacia la de Gryffindor, aunque Blaise no lo hubiera dejado que hicer eso. No es como si hubiera alguien que lo esperara allí; así que se dispuso a comer tranquilamente.

Lo único nuevo era que Malfoy estaba devuelta. Harry había tenido el sentimiento de que el gran rubio lo había estado esquivando desde que este le había encontrado en la cama de Blaise, pero no conocía muy bien a Malfoy, así que por lo que él sabía este podía ser un comportamiento normal en él.

Blaise se sentó al lado de una chica con largo cabello rubio-dorado y al frente de un chico con cara angulosa y cabello marrón claro. Harry reconoció al chico como Theodore Nott uno de los amigos de Blaise. Este arreglo de asientos dejó desafortunadamente a Harry sentado al frente de Malfoy, quien estaba siendo apretujado por una chica de cuarto año, la cual tenía el mismo cabello rubio que la ubicada al lado de Blaise. Malfoy la empujaba tranquilamente de encima suyo cada poco tiempo, y con un solo brazo comía su desayuno a pequeños bocados en total calma.

Harry observó curiosamente y Malfoy como si sintiera su mirada levantó su cabeza, mientras masticaba un pedazo de tocino clavó sus ojos en él. Harry inclinó su cabeza hacia la chica, que una vez más estaba tratando de subirse al regazo de Malfoy, y el rubio suspiró.

-Daphne, por favor podrías remover a tu hermana de mi proximidad -la voz de profunda y seria de Malfoy cortó todas las conversaciones existentes y atrajo la atención-.

La chica rubio sentada al lado de Blaise se asomó por encima del hombro de su compañero y lució avergonzada y ligeramente aturdida.

-¡Astoria! -exclamó bruscamente-. Ven aquí y deja tranquilo a Draco, ya te he dicho que ese comportamiento es inaceptable y si sigues así le enviaré una carta a nuestros Padres.

-Obviamente no le han enseñado a comportarse apropiadamente -una chica con cara aplastada a quien Harry reconoció como Pansy Parkinson resopló sobre su vaso de jugo de calabaza-. Ninguna mujer Sangre Pura respetable se comportaría como un puta desesperada.

Daphne se ruborizó oscuramente y le envió una mirada de odio a Pansy mientras se levantaba. Tomó a su hermana por el brazo cuando pasó a su lado y comenzó a arrastrarla lejos de allí.

-No había necesidad de que hicieras esos comentarios -declaró tranquilamente Harry, mirando a Parkinson-.

Blaise inmediatamente detuvo su conversación al escuchar su voz y se volvió a mirarlo, al mirar a sus ojos Harry no supo si estaba reprendiéndolo o apoyándolo. No importaba, esta mal de parte de Parkinson decir esas cosas en voz alta, sin importar si las pensara o no.

-Mantén tu nariz fuera de esto Mestizo -dijo Parkinson con cara de desprecio-.

-No le hables así -le amenazó suavemente Blaise-.

-¿Qué ves en él Blaise? -preguntó altaneramente Pansy, mirando críticamente a Harry-. Él es demasiado bajo y flaco, su cara y su cabello son horrorosos, es estúpido y no puede ver más allá de su nariz. Sus únicas cualidades a destacar son su habilidad en el Quidditch y sus ojos, y eso solo si deja esos lentes asquerosos y plebeyos.

Harry nunca admitiría cuanto le dolieron esas palabras. ¿No había escuchado salir algo similar no hacia siete meses de la boca de Ron? Sin embargo Blaise estaba gruñendo ininterrumpidamente bajo su respiración, así que Harry tomó su mano y la apretó tranquilizadoramente.

-Discúlpate inmediatamente con Harry -demandó Blaise, dándole una mirada que la hizo bajar su cabeza-.

-Me disculpo -declaró malhumoradamente y les dio la espalda, entablando una conversación con Millicent Bustrode-.

Blaise envolvió un brazo alrededor de Harry y el pequeño Dracken en él deseó que Blaise también pudiera envolver su cuerpo con una de sus alas.

-No la escuches Mio Bello -le susurró Blaise en su oído-. Eres muy hermoso y ella está celosa porque nunca será tan aturdidora como tu. O por lo menos no con esa nariz.

Harry rió suavemente y se acurrucó más cerca. Se sentía contento de que Blaise lo hubiera defendido, ya que había estado demasiado aturdido como para hacerlo él mismo, esto se debía a que lo dicho por Pansy había sonado parecido a lo dicho por Ron. La única diferencia había sido que Ron también le había desairado por su fama; pero parecía que los Slytherin no tenían problemas con su estatus de celebridad, solo lo hacían con su apariencia y su estatus de sangre, o la falta de esto.


Harry gruñó cuando otro estudiante varón pasó y le dió un golpe a su trasero. Parecía que este era un nuevo juego que los Gryffindor habían comenzado. Seamus era el que lo había hecho primero, pero Harry podía tolerarlo de parte del juguetón irlandés, lo conocía desde hacia cinco años y ambos sabían que esto no significaba nada, era la manera de Seamus de demostrar que aun eran amigos, bueno eso y que le gustaba el nuevo look de Harry.

Dean Thomas lo hizo como una broma porque Seamus lo había hecho, y después de eso fue una marea en la cual las olas golpeaba una y otra vez, ya que no podía ir a ningún lado sin que su trasero fuera golpeado. Blaise no lo sabía... aún, pero Harry estaba seguro de que si se enterara explotaría y probablemente intentaría matar a alguno. Así que el mismo tendría que para esto y pronto.

Entrando en la biblioteca Harry fue hacia la sección de pociones y buscó el libro que quería, el cual por supuesto estaba en el estante más alto. Él medía 1,65 m., pero para llegar al estante más alto de cualquiera de las secciones tenías que medir al menos 1,80 m.

Suspiró y se resignó a tener que arrastrar una silla para alcanzarlo, ya que no solo no podía sacar sus alas para elevarse lo suficientemente alto, sino que no esta permitido usar magia en la biblioteca gracias a que seis estudiantes de tercer año había tenido un duelo en esa área el mes pasado.

-No vas a ser capaz de bajarlo solo haciéndole un mohín -le dijo una suave y culta voz-.

Harry supo de quien era esa voz antes de que se diera vuelta para ver la musculosa figura de Draco Malfoy. Harry odiaba que el rubio hubiera crecido al parecer unos 30 cm. durante el verano, el año pasado habían sido casi de la misma altura, él con 1,65 m. y Draco con 1,70 m., pero ahora el rubio media al menos 1,95 m. o 2,0 m.

-Estaba por agarrar una silla -se defendió Harry acaloradamente-.

Malfoy rodó esos ojos color plata que tenía y se levantó de la silla en la que había estado sentado.

-¿Cuál libro quieres?

-El azul grande.

-Bueno eso es un alivio viendo que hay muchos libros grandes y azules a los que no puedes llegar.

-Pociones Extremadamente Avanzadas: Para Criaturas. Esta en el estante más alto -replicó Harry-.

Harry no estaba seguro, pero parecía como que Draco estaba diez veces más pálido.

-¿Para qué quieres ese libro? -preguntó, luchando por parecer indiferente pero activando la curiosidad de Harry-.

-Porque sí -replicó Harry-. ¿Ahora vas a bajarlo por mi o tengo que agarrar una silla?

Draco agarró y bajó el libro del estante superior; ni siquiera tuvo que pararse en la punta de sus pies para alcanzarlo. Reluctantemente se lo dió a Harry y esto hizo que su curiosidad creciera aun más. ¿Qué había en ese libro que Malfoy no quería que el viera?

-Gracias -dijo Harry, antes de alejarse y evitar así que Malfoy cambiara de opinión y le quitara el libro-.

Marcó la salida del libro y dejó rápidamente la biblioteca, luego fue a los terrenos y suspiró cuando fue golpeado por el aire fresco. Sus alas se removieron bajo su piel y Harry tuvo que concentrarse el doble para mantenerlas escondidas.

Caminó hacia el lago y se sentó contra el árbol más cercano a la orilla; se sacó los zapatos y las medias de los pies y felizmente los sumergió en el agua. Blaise probablemente lo mataría por hacer esto, ya que era fines de noviembre, pero a Harry no le importaba porque siempre había amado la sensación del agua helada lamiendo los dedos de sus pies.

Harry abrió el libro y comenzó a leer el primer capítulo. Él solo había planeado leer sobre los supresores de las feromonas Dracken, viendo que no le gustaba ser notado por todos los Drackens que se encontraran a 80 m. a su alrededor, pero Malfoy lo había vuelto sumamente curioso, así que tenía que encontrar que era lo que el musculoso rubio no quería que leyera en ese libro.

No le importaba que estuviera siendo muy entrometido, sin embargo Blaise se volvería loco si supiera porque estaba devorando cada página de ese libro, ya que él valoraba mucho la privacidad, pero Harry estaba demasiado curioso como para dejarlo pasar. La verdad era que Draco Malfoy siempre le había fascinado. Seguía fielmente cada uno de los movimientos que el rubio hacía y sus ojos siempre encontraban la marera de ubicar a su némesis rubio, que ya no era para tan némesis. Las cosas había cambiado desde el año pasado, ahora Malfoy no lo atormentaba, de hecho ni siquiera lo insultaba, e incluso le había ayudado a conseguir un libro de un estante demasiado alto para él.

-¡Potter! Saca tus pies del agua -demandó un voz filosa y helada-.

Harry automáticamente hizo lo que le fue dicho, ya que la voz de un Dracken dominante forzaba la voluntad de un sumiso, pero miró sobre sus hombro para ver quien se lo había ordenado, y así fue como sus ojos verde esmeralda se encontraron y sostuvieron la mirada oscura de Severus Snape.

-Hola profesor.

-Veo que Zabini todavía no te ha enseñado lo suficiente. A los Drackens no le gusta el frío Potter, la prolongada exposición a este puede dejarte muy enfermo.

-Oh -Harry hizo un mohín; él amaba sumergir sus pies en el agua-.

-Y puedo ver que Zabini no te va ha enseñar competentemente lo suficiente. Espero verte en mis cuartos después de la cena Potter. Esta no es una petición.

Con eso el profesor de Pociones se alejó a grandes zancada, con su capa negra ondulando tras de si como siempre, pero Harry medio espero que el cielo se cayera. ¡Iba a tener lecciones privadas sobre Drackens con Snape! De todas las personas porque tenía que ser Snape.


Blaise no estaba feliz con la idea de las lecciones privadas con Snape, un Dracken dominante, no importaba este que no estuviera buscando a nadie porque ya había estado acoplado, así que insistió en acompañarlo.

-Honestamente Blaise esto es ridículo -gruñó Harry-.

La mano de Blaise se curvó alrededor de su nuca y la apretó ligeramente, advirtiéndole que no dijera otra palabra, sin embargo Harry se enojó ante dicha acción. ¡Él no era ningún cachorrito obediente!

Movió su hombro intentando alejar la mano de Blaise solo para hacer esa mano apretarse aun más fuerte y gemir de dolor. Harry se retorció bajo el agarre su agarre e intentó patearlo, pero Blaise movió su pierna bloqueando el ataque.

-¡Blaise no puedes estar conmigo las 24 horas de los 7 días de la semana! ¡No importa cuanto jodidamente lo quieras! ¿Y si llego a conseguir una detención? ¿Vas a ir conmigo hasta allí sosteniéndome la mano?

-¿Por qué quieres tanto estar a solas con Snape? ¿Es porque es más grande que yo y tiene más experiencia? Estoy malditamente seguro de que no es porque luzca mejor -siseó Blaise-.

-¿Te estas escuchando? Estas celoso y solo piensas con tu pene. ¡No se cuanta experiencia tiene! ¡No se cuan inexperto es porque soy virgen! ¡Ya te he dicho eso así que aléjate de mi, maldición!

Blaise dejó salir las garras para pinchar la piel de la nuca de Harry y lo empujó más cerca para así conseguir que sus rostros estuvieran lo más cerca posible.

-No me hables de esa manera.

-¡Te hablaré como demonios me plazca!

Harry jadeó cuando las garras de Blaise se clavaron en su piel, pero aun así empujó su pecho con sus brazos intentando alejarlo.

-¡Déjame ir, maldición!

-¡Oye! -una nueva voz se unió a su pelea en el corredor que habían asumido vacío-. ¡Suéltalo!

Harry miró hacia un costado y tuvo ganas de gruñir cuando vio a Cormac McLaggen, un Gryffindor de séptimo año, parado en el marco de una puerta abierta a unos pocos metros de ellos. Este se dirigió en su dirección y Blaise comenzó a gruñir, un sonido bajo que Cormac posiblemente no oyó, pero Harry pudo sentirlo bajo sus manos que estaban congeladas contra el pecho de su compañero.

-¡No metas tu nariz en los problemas de otras personas!-le amenazó Blaise-.

-Este es mi problema si estas abusando de un compañero león.

McLaggen era un estúpido o un loco, probablemente ambas cosas, dedució Harry. Ya que nadie caminaría hacia un Dracken dominante enojado. No es como si McLaggen supiera que Blaise era un Dracken dominante, pero las feromónas que este estaba lanzando al aire ya habrían asustado a culaquier humano.

-¡Vete! -gruñó Blaise, empujando a Harry tras su propio cuerpo y manteniéndolo allí al enganchar cuatro garras en su túnica. Al menos esa no era su piel.

Pero querido dios, Blaise estaba viendo a McLaggen como una amenaza. ¡Harry necesitaba terminar con esa situación inmediatamente!

-McLaggen esta bien. Solo vete. De todas formas tengo una detención con Snape a la que asistir.

-Te acompañaré hasta allí -dijo confiadamente McLaggen-.

-¡No, no lo harás! -explotó Blaise. Harry pudo sentir las alas de su compañero pulsando bajo la piel de la espalda de Blaise, a través de su camisetas y túnicas. Si McLaggen no se iba pronto, este no volvería a caminar nunca más.

-Voy a llegar tarde! -les gritó Harry a ambos-. ¡No voy a llegar tarde a una detención con Snape, ustedes dos quédense aquí y peleen al igual que cavernícolas, yo me voy!

Con eso se apuró a dejar el corredor y encaminarse hacia las mazmorras. Había recibido una corta misiva de parte de Snape durante la cena, en la cual le decía que sus cuartos estaban ubicados al doblar la esquina y seis puertas más allá del salón de pociones.

Sólidos brazos se envolvieron alrededor de su espalda y lo levantaron del piso. Ellos eran desconocidos y demasiados grandes para ser de Blaise.

-Los pequeños sumisos no deben andar caminando solos por los alrededores, especialmente cuando aun no han consumado su unión con un periodo de celo.

Harry no reconoció la voz y empezó luchar y golpear más viciosamente para liberarse.

-Bien eres ardiente, eso es bueno. Odio a los pequeños esclavos obedientes; será mucho más divertido estar a tu alrededor.

-¡Suéltame!

-Pero encajas tan bien en mis brazos. Te prometo que me amaras después de nuestra unión, y no seras capaz de resistirte a mi un vez hayamos tenido pollitos.

Harry sintió que todo su cuerpo temblaba de ira y sin importarle si había alguien viendo o lo que alguien pudiera ver, dejó salir sus rasgos Dracken y clavó profundamente sus garras en el brazo de su captor. No es que esto fuera necesario viendo que sus alas casi habían cortado la cabeza del otro.

-¡Pequeña perra! ¡Te mataré! -gritó el Dracken dominante. Harry no lo reconoció; así que no era un alumno de allí, ¿tal vez había estado en la reunión de hace unos días? ¡Demonios por qué no había prestado más atención!

-¿Qué está sucediendo aquí? -la sedosa voz de Snape cortó el ruido, en el momento en que Blaise llegó corriendo por la vuelta de la esquina-.

-¡Me atacó! -declaró el Dracken dominante-. ¡Solo estaba hablando con él y el pequeño psicópata me arrancó un pedazo de mis brazos!

Blaise le gruñó al otro dominante desde su lugar abrazando a Harry, quien se aferraba a él como su fuera su salvación. No quería que otro dominante tomara el lugar de Blaise. No quería los pollitos de nadie que no fuera Blaise. Se encontraba sacudido ante la amenaza de ser forzado a una unión y tener una nidada de pollitos con alguien a quien no amaba.

No seras capaz de resistirte a mi un vez hayamos tenido pollitos. Harry se estremeció, ¿eso era verdad? ¿Un Dracken dominante solo tenía que embarazarlo para conseguir su amor y cariño? Necesitaba respuestas.

-Sr. Potter, ¿eso es verdad? -Snape se dirigió hacia el, y esos ojo oscuros le advirtieron que ni pensara en mentir-.

-No, bueno sí, lo ataqué y arranqué un pedazos de sus brazos con mis garras, pero el me agarró por la espalda cuando estaba caminando hacia tus habitaciones y no me dejaba ir. Me dijio que no debería andar caminando solo cuando no había consumado mi unión y que me haría amarlo cuando tuviéramos pollitos. ¡No quiero sus pollitos!

Harry se estremeció cuando Blaise maldijo casi con un rugido en su oído. Snape en segundos estuvo a su lado, sosteniendo con sus brazos a Blaise por la garganta y tratando de calmarlo. Harry quería alejarse del miedo que tenía, pero no quería dejar el lado de Blaise en caso de que otro dominante lo agarrara y tratara de unirse a él. ¡No quería unirse a alguien que no fuera Blaise!

-Potter, ve a mis habitaciones inmediatamente -ordenó Snape, pero Harry no se movió. Blaise era el único que podía intentar ordenarle hacer algo.

-Contrólate Zabini y lleva a tu compañero a un lugar seguro antes de cometer un asesinato -gruñó Snape-.

La cabeza de Blaise giro hasta mirar directamente a Harry, sus hermosos ojos índigo estaban furiosos y parecían asesinos, por lo que retrocedió un paso, solo para que esos ojos se suavizaran y Blaise lo arrecostara contra su pecho.

-Shh Mio Amore, no voy a lastimarte, no estoy enojado contigo. Por favor ve a un lugar seguro, se que no te gusta la violencia y no quiero que salgas herido.

Harry le dio una última mirada a Blaise ante de caminar hacia las habitaciones de Snape. No le importaba lo que le sucediera al otro Dracken dominante; ni siquiera quería pensar en ello, así que se rindió y se fue, porque realmente, lo que no quería ver era como Blaise lo despedazaba, lo cual era lo que iba a suceder y no había nada que pudiera detenerlo, persona, ley o cualquier otra cosa. Estaba en los derechos de Blaise como dominante Dracken mutilar seriamente y matar a quien hubiera tocado, lastimado o entristecido a su compañero, y Blaise estaba en lo correcto él realmente no quería quedarse a ver.


Las habitaciones privadas de Snape calmaron inmediatamente a Harry. Ellos le recordaban a un bosque con árboles, hojas, madera y animales volando. Todo le recordaba a que era un Dracken y que no tenía porque esconder sus alas, garras, colmillos o escamas. Él quería que fueran libres, quería sentir el aire contra sus alas y estirarlas hasta su máxima longitud, lo cual el techo extra alto y el espacio extra grande de la habitación le permitía.

Bostezando, su mandíbula extendió grandemente para acomodar su boca llenad de pequeños y afilados dientes y dos curvos colmillos, automáticamente Harry se acostó frente a la estufa de casi el tamaño de la pared, amando el calor que le bañaba, y empezando a ronronear profundamente.

Snape estaba en lo correcto, prefería estar acostado allí frente a la gran estufa a mojar sus dedos en el agua helada.

Una mano acariciando su cabello le hizo levantarse rápidamente y gruñir, antes de darse cuenta que estaba mirando directamente a el par de divertidos ojos índigo de su compañero y volverse a acostar, ronroneando aun más fuerte cuando su Blaise le acarició como a un animal. Se sentía tan bien.

-¿Lo mataste? -preguntó Harry en un tono calmado-.

-Sí -respondió Blaise sin vacilar-. Lo maté por ti Harry, eres mi compañero y no dejaré que nadie te asuste de esa manera.

-¿No te meterás en problemas por haberlo matado? -preguntó Harry tranquilamente-.

-No Mio Bello. No después de como te amenazó y lo que trató de hacer contigo. Forzar a un sumiso a una unión por medio de un embarazo no es solo una sería infracción de una ley, sino una total ignorancia de esta. No importa que él nunca intentara hacerlo; solo una amenaza con dicha acción es suficiente para una sentencia de muerte por ser una ley muy sería. De cualquier forma el consejo le hubiera ejecutado por sus amenazantes acciones. Es mejor ser vista como tu protector y una persona que te honra a ser visto como una persona débil por enviarlo al consejo siendo que igualmente lo van a ejecutar.

Harry asintió y el silenció llenó la habitación, pero no pudo mantenerse de igual forma por mucho tiempo, tenía demasiadas preguntas que necesitaban ser contestadas.

-¿Realmente podría haberme hecho amarlo al embarazarme de su pollitos? -preguntó Harry, mirando de Blaise a Snape, que se había sentado en un sillón negro el cual parecía estar hecho de piel de dragón-.

-Sí -respondió Snape con un tono serio-. Ese es un desperfecto en la genética de los sumisos. Un sumiso, como tu, amará a todos los pollitos que de a luz y por amar cada cosa de ellos, no seras capaz de odiar al que te ayudó a concebirlos, porque estos serán mitad tuyos y mitad del dominantes que te los dió. Al no ser capaz de odiarlo, todos los intensas emociones que sentías hacia él se transformará en amor.

-¿Por qué amor? -preguntó Harry con voz temerosa-.

-Porque no solo no podrás odiarlos a ellos, sino que no podrás sentir ninguna emoción negativa tampoco y el amor es la emoción más podrosa que una persona puede sentir -le dijo gentilmente Blaise, aún acariciándolo-.

-¿Así que todas las emociones negativas que él pudiera haberme hecho sentir se trasformarán en la emoción positiva más fuerte que pudiera sentir, y todo debido a mis pollitos?

Blaise asintió y pasó puso sus dedos contra su mejilla, antes de arrecostarse contra él, tocando sus narices y mirándose directamente a los ojos.

-¿Esa es la razón porque no quieres dejarme a solas? ¿Por qué aún no he entrado en celo y podría ser atacado por otro dominante?

-Sí -le dijo Blaise-. Mis instintos se calmarán una vez hayamos consumado nuestra unión, pero hasta entonces no quiero arriesgarme a dejarte a solas.

-¿Por qué estaba aquí? -explotó Harry-. Él es demasiado grande para ser un estudiante, ¿así que por qué estaba en el colegio?

Snape suspiró y se restregó los ojos. -Los otros Drackens no se han ido Potter. Necesitarás otro compañero y ninguno de ellos quiere correr el riesgo de perderte por no haber llegado aquí a tiempo. Ellos se encuentran en los alrededores y muchos en la casa al otro lado del lago.

-¿Aún están en los terrenos de Hogwarts? -preguntó Harry, muy molesto por la revelación-.

-Shh Prezioso -le calmó Blaise-. No voy a dejarte solo. Si piensas que fui malo antes, no será nada comparado a como me voy a estar, ya no podré controlarme después de que uno de ellos trató de apoderarse de lo que es mio, no permitiré que te alejes de mi ni por un momento.

Esto realmente tendría que haberle molestado, ya que valoraba su privacidad y tiempo a solas más que nada, pero no lo hizo. Ahora se sentía aliviado y seguro de que Blaise lo protegería de ser atacado o de que algún dominante lo embarazará para forzarle a amarlo.

Tal vez tendría que detener esto después, mucho después de que se hubiera unido completamente a Blaise. Pero por ahora, podía vivir con Blaise constantemente a su lado.


Dos días después sucedió lo que Harry estaba esperando que sucediera. Empezó anhelar todo tipo de frutas y bayas. Esto había sucedido literalmente en un cerrar y abrir de ojos. Un día estaba comiendo cereales y tostadas, y a la mañana siguiente, vió un bowl de mazanas y se sentó a comerlas una tras o tras como si fuera un hombre que estaba comiendo su última comida.

Blaise lo había mirado y luego se había pegado a su lado, con un brazo firmemente envuelto alrededor de sus hombros y espalda y fulminando con la mirada a cualquiera que se acercara a menos de 1,5 m. de distancia de ellos.

-Al menos puedes pretender que tienes algunos modales Potter -le dijo Malfoy con un majestuoso resoplido-.

Harry tragó un trozo de manzana e inclino su cabeza.

-No -respondió antes de volver a comer su manzana-.

Blaise había reído y felizmente le había alcanzado todo fruta a la que podía llegar, mirando orgullosamente como Harry se las comía todas.

-¿En el nombre de Merlín que sucede contigo? -había preguntado Theodore Nott-.

Harry encogió un esbelto hombro y tragó sus arándanos. -Tengo hambre, que quieres que haga.

-Una cosa es tener hambre Potter y otra es comer lo suficiente como para alimentar una manada de Hipogrifos.

-¡Si quiere Harry puede comer todo lo que haya en cada plato de esta sala! -declaró Blaise-.

-Sí, bien, lo que sea -dijo Theo malhumoradamente-. ¿Qué sucedió con el que solía ser nuestro amigo? ¿Sucede con "los amigos están primero que las novias", o novios en este caso?

-Aun seguimos siendo amigos; solo necesito tiempo para establecerme con Harry.

-¡Blaise estas actuando como si te fueras a casar con él! Tu comportamiento no es normal.

-Me voy a casar con él tan pronto como terminemos el colegio.

-¡Este no eres tu! -explotó Theo-. ¡No has estado con Potter ni por un mes y ya estas hablando de casamiento!

-Para de quejarte Nott -arrastró las palabras Malfoy-. Si Zabini quiere pasar más tiempo con Potter que contigo déjalo. No necesitas que el sostenga tu mano, se esta casando con Potter no contigo, así que deja de actuar como un amante celoso.

Theo se volvió de un brillante color rojo, se levantó de la mesa y empezó a alejarse.

-¡Theo! -gritó Blaise-. No empieces otra vez. Ya te he dicho varias veces que no quiero nada contigo. Eres mi mejor amigo y es así como nuestra relación se va a quedar.

Harry observó la interacción con interés. No se sentía para nada amenazados por Theodore Nott. Era un humano y Blaise le había dicho que cualquier eligiría a un sumiso Dracken sobre un humano, así que estaba seguro de que no él le dejaría por otra chico.

-Estaríamos bien juntos -susurró Theo tan suavemente que era como escuchar el viento-.

-Nunca estaremos juntos. Estoy feliz con Harry y nos casaremos.

Harry miró como la manzana de Adán de Theo se movía al tragar duramente. Sintió antes de dejar la sala con paso rápido. Nadie de las otras mesas lo notó, nadie notaba a los Slytherin. Ellos eran dejados de lado a pesar de que no debería suceder eso.

Ahora Harry estaba aprendiendo que esas etiquetas y estereotipos eran peligrosos. No todos los Slytherin eran malos y no todos los Gryffindor eran buenos.

Era infantil pensar que todos los Gryffindor nunca hacían nada mal y estaban absolutamente limpios de culpas y que todos los Slytherin eran oscuros, malvados y viles cretinos que querían tomar el mando del mundo. Eso era un estereotipo y no todas persona cumplían con él, era injusto etiquetar a alguien y agruparlos con las pocas personas malas con que compartían casa en el colegio.

Harry era un Gryffindor y había matado a varias personas. Había vencido a Voldemort siete meses atrás. Había matado a Voldemort, no importaba que fuera un Señor Oscuro o un asesino despiadado e implacable. Harry lo había matado, un hechizo y estaba muerto. También había matado algunos Mortífagos. Todos estaban muertos y no había nada que los devolviera a la vida. Una buena persona no mataría a nadie; un buen Gryffindor no mataría nada viviente, un buen Gryffindor no usaría las ilegales maldiciones Imperdonables.

-¿Harry?

Harry parpadeó y movió su cabeza para mirar cuestionadoramente a Blaise.

-¿Estas bien?

Harry asintió y sonrió. -Estoy bien, solo pensando demasiado.

-Espero que no estés malinterpretando nada de lo que dijo Theo.

-No, no estaba haciéndolo. No me siento amenazado por él.

-Bueno, porque nada sucedió o sucederá.

Harry le dió una gran sonrisa y descansó su cabeza en le hombro de Blaise, aun colocando arándano tras arándano en su boca. No era una buena persona y había matado numerosa gente, pero Blaise había matado a ese otro Dracken, los dos habían matado, así que tal vez estaban hechos el uno para el otro y podían ser malas personas juntos.


Aquí hay otro capítulo espero que los disfruten y dejen reviews. Gracias a todos lo que lo hacen y marcan la historia como favorita o la siguen eso le da ganas al que la escribe de seguir haciéndolo.