El autor de esta maravillosa historia que voy a traducir es StarLight Massacre por lo que le pertenece todo el desarrollo de la misma y el invento de algunos personajes, mientras que la basa de la historia y otros personajes le pertenecen a la genial J. K. Rowling

Clasificación: M

Advertencias: Slash, violencia, parejas múltiples, malas palabras, sangre, Mpreg, fic de criaturas.

Parejas: Draco/Harry/Blaise/OPM/OPM(Otro Personaje masculino)


En el capítulo anterior

Harry le dió una gran sonrisa y descansó su cabeza en le hombro de Blaise, aun colocando arándano tras arándano en su boca. No era una buena persona y había matado numerosa gente, pero Blaise había matado a ese otro Dracken, los dos habían matado, así que tal vez estaban hechos el uno para el otro y podían ser malas personas juntos.


Harry gruñó mientras se daba vuelta para una vez más encontrarse siendo arrastrado por un brazo contra un sólido pecho. Quería levantarse, pero su terco compañero tenía otras ideas.

Asomándose por encima de su propio hombro, Harry le envió una mirada fulminante a un dormido Blaise. Una vez más trató de zafarse de su agarre, solo para conseguir ser apretado aun más fuertemente.

Harry volvió a gruñir, ya había tenido suficiente. Puso sus manos en una buena posición sobre el antebrazo de Blaise y empujó tan fuerte como pudo. Funcionó, pero realmente estos miembros decían cuan fuerte era Blaise si a Harry le tomó toda su fuerza mover uno, un solo brazo atado a un cuerpo pesado y durmiente. Nunca sería capaz de luchar contra Blaise si su compañero se volvía violento, no que Harry pesara que eso sucedería, él estaba más preocupado por los otros Drackens dominantes.

Si Blaise tenía esta cantidad de fuerza, entonces lo mismo sucedía con los otros Drackens, y si esta variaba con la altura y cantidad de musculo, ¡¿cuánta fuerza tendrían esos dominantes que medían por lo menos 2,1 m. ?! Algunos de ellos eran tan anchos que tenían que ponerse de costado para pasar por la puerta, y bueno tal vez exagerando un poco, ¡pero esto era como a él le había parecido! Ellos eran hombre grandes, musculosos y anchos que podían aplastar su endeble cabeza con una mano si los molestaba.

Oh dios, ¿por qué había tenido que ser él? ¿Por que existía esa patética ley que decía que cada sumisos que recibiera su herencia tenía que conocer a todos los dominantes desacoplados del mundo? ¡Eso era tan absurdo! Harry esperaba que solo necesitara un compañero dominante más para quedar embarazado. Solo quería pollitos, con uno solo estaría absolutamente bien, solo quería un niño, ¿es que acaso eso era algo malo?

Arrastrándose fuera la cama, caminó hacía el baño de los chicos de Slytherin y se metió en la ducha. Una vez su mente infantil y prejuiciosa había pensado que el agua en las mazmorras era fría como el hielo, pero contrario a lo que había pensado el agua era aun más cálida que la de la torre de Gryffindor, la parte lógica de su mente le suministró que por supuesto el agua tenía que ser más cálida, si las mazmorras era el lugar más frío del colegio y Dumbledore no quería que sus estudiantes se congelaran.

Harry también notó el permanente y excelentemente bien colocado encantamiento de calentamiento que protegía cada sala de los dormitorios de Slytherin. La sala común no estaba protegida, pero había doce estufas estrategicamente colocadas alrededor de la cavernosa habitación comparada a la única estufa de la torre de Gryffindor. Harry se dio cuenta que cuando en su segundo año había irrumpido en la sala común de Slytherin con Ron, solo una de esas estufas habían estado encendida y los pocos ocupantes de la habitación habían estado agrupados a su alrededor. Obviamente no había ningún sentido en prender todas las estufas si solo tres estudiantes estaban en la sala común.

Habiendo lavando su cuerpo y su corta y revuelta mata de pelo, Harry salió de la ducha y se secó con una toalla hasta estar seco antes de darse cuanta que había dejado su ropa en la habitación. Suspirando ante su olvido por estar enojado con Blaise por no soltarlo, Harry envolvió una toalla alrededor de su cuerpo desnudo y se encaminó de vuelta al dormitorio de los chicos.

-¿Publicitándote a ti mismo Potter? -le preguntó una sedosa voz suavemente-.

Dándose vuelta Harry se encontró con los ojos plateados de Draco Malfoy, quien estaba sentado en su cama con un libro en su mano. Harry tenía un comentario mordaz en la punta de su lengua, pero este se atasco en alguna parte de su garganta cuanto sus ojos se encontraron con el glorioso pecho desnudo de Draco Abraxas Malfoy.

Este era suave, ancho, musculoso, lampiño y de una delicada sombra de color blanco porcelana al cual se unían dos idénticos pezones de un rosa claro, erectos por el frío aire de las mazmorras. Su abdomen estaba doblado debido a su posición semi-reclinada contra la cabecera de la cama y esto mostraba claramente sus músculos abdominales, Harry no sabía que Draco tenía un paquete de seis, y menos uno tan definido.

También había un fino, muy fino rastro de cabello rubio blanquecino, que viajaba desde su ombligo y se perdía debajo del grueso edredón que lo cubría desde la cintura para abajo. Oh, querido Dios, ¿Draco dormía desnudo? ¿Desde cuando se había convertido en Draco? Harry tragó y apartó sus ojos.

Una baja risita atrajo de su atención de vuelta hacia el musculoso dios de marfil frente a él.

-Obviamente te gusta lo que ves Potter, ya que no puedes quitar los ojos di mí. ¿Qué pensará Blaise si le digo?

Él felizmente te mataría en una racha celosa, pensó Harry, pero no lo dijo en voz alta.

-Solo estoy mirando -replicó Harry tan despreocupadamente como le fue posible-. No es como si te estuviera acariciando.

-Me gustaría que lo hicieras -respondió Draco con una sonrisa tan diabólica que debilitó las rodillas de Harry-.

-Yo... yo solo... yo... -se fue callando Harry porque no tenía ni la absoluta idea de que estaba tratando de decir. Necesitaba volver a controlar la situación y rápidamente.

Draco soltó una risita profunda y sexual que fue directamente a la columna de Harry y su parcialmente erecto pene. Tragó duramente y humedeció su secos labios con la punta de su lengua color frambuesa. ¿Qué demonios estaba sucediendo allí? ¿Cómo había perdido el control de la situación de tal manera en pocos minutos?

-Necesito vestirme -declaró Harry con voz temblorosa más para su propio beneficio que para el de Draco-.

-Por supuesto, yo no estoy deteniéndote. No es como si tuvieras algo que no hubiera visto antes. Aunque no me opondría a ver que tienes para ofrecer.

Esos ojos plateados ahora estaba de un color gris oscuro y Harry estaba segura de que mostraban algún significado, pero por nada del mundo pudo descifrar que, tampoco es como si su mente pudiera pensar mucho en el estado de nebuloso en que se encontraba. Y apenas podía respirar debido a una intoxicante esencia que flotaba sobre él en el aire. Él se encontraba acalorado y la habitación estaba calentándose aún más.

Un sólido y frío brazo se envolvió a su alrededor y Harry dió vuelta su cabeza para encontrarse mirando a unos soñolientos ojos de color índigo.

-¿Estas bien Prezioso? Luces muy ruborizado.

-El agua estaba demasiado caliente -replicó Harry rápidamente-.

Blaise soltó una risita, lo empujó para que se sentara en la cama y cerró las cortinas de la misma, bloqueando esos invasores ojos plateados. Así Harry pudo respirar más fácilmente y se sentó en la cama de Blaise sin más que una toalla que se estaba soltando de su amarre, pero él no pudo pensar en más que su compañero repartiendo gentiles besos en su nuca y cuello.


El día pasó como una gran mancha de sonidos y movimiento, y Harry pudo decir honestamente que no volvió a recordar esa situación. Harry dedujo que el comportamiento de Malfoy tenía que ver con el libro que no había querido que tuviera, pero él ya había leído más de la mitad y no había encontrado nada, sobre Drackens o cualquier cosa que pudiera hacer a Malfoy temer de verlo con el libro. Porque eso era la que sentía el musculoso rubio, temor. Sus ojos plateados no dejaban el libro en sus manos cuando lo leía durante la cena, y cada tanto buscaban su rostro para ver si Harry demostraba algún signo de haber descubierto lo que Malfoy no quería que averiguara. La situación era espeluznante.

Harry felizmente tomó un sorbo de su té de miel mientras se sentaba al frente del Director en la oficina de éste, Fawkes alegremente canturreo en el regazo de Harry mientras él pasaba su mano libre sobre el hermoso plumaje rojo y oro.

-¿Todo esta normalizándose Harry, mi niño?

Harry suspiró y movió su taza de té.

-Supongo que sí. Las cosas estaban genial hasta que esa gran bobo llegó y me asustó al decirme que podía hacerme amarlo al forzarme a tener sus pollitos. Ahora no quiero dejar el lado de Blaise y no puedo acercarme a ningún chico que sea más grande que yo.

-Sí, yo tuve el placer de recibir el cuerpo de esa pobre alma. Traído a esta oficina por un casi histérico elfo doméstico a quién el Profesor Snape le había ordenado que me lo dieran.

-Me había preguntado como se habían librado del cuerpo tan rápidamente; habrían pasado apenas diez minutos antes de que se me unieron en la sala del Profesor Snape. No quise preguntar; realmente no quería saber demasiados detalles.

-Sí bueno, es suficiente decir que ese chico lamentó las acciones cometidas contra ti Harry.

-¿Todos los dominantes aún están aquí? -preguntó Harry aparentando estar distraído acariciando a Fawkes, pero el Director pudo a través del acto-.

-Sí Harry y llegan más cada día.

-¿Más? -preguntó Harry histéricamente, levantando su cabeza y ensanchando sus ojos de alarma-.

-Tu eres uno de los más raros tesoros para un dominante Dracken Harry, su potencial compañero y la Madre de sus hijos. Muchos de ellos ya están bien pasados de la hora de sentar cabeza y tener niños, pero no pueden porque no han encontrado un compañero sumiso.

-¿Por qué no se juntan con los humanos? Se que Blaise dice que prefieren a otro Dracken, pero si ellos sobre pasan a los sumisos en veinte a uno, entonces seguramente algunos de ellos podrían sentar cabeza con humanos.

Dumbledore suspiró y con un movimiento de su varita relleno la taza de té de Harry.

-Un dominante no se rendirá en la búsqueda de su sumiso. Incluso si sientan cabeza con un humano y tiene niños con ella, él no se detendrá en la búsqueda por un sumiso. Aún estará en cada una de las reuniones de los sumisos, sin importar su familia humana en casa. Los ignoraría a todos por una chance de estar con un Dracken sumiso.

-Por lo tanto ellos no va con los humanos porque saben que aun les queda la posibilidad de tal vez ser elegidos por un sumiso y eso no es justo para la familia que dejará atrás.

-Exactamente por eso mi niño. Pero la mayoría de los dominantes que han sentado cabeza con humanos están por encima de los cincuenta años; ya que han pasado su supuesto tiempo y saben que tiene muy poca chance de ser escogidos por un sumiso debido a su avanzada edad. Un sumiso busca su compañero a los dieciséis años Harry, a los dieciséis no quieren estar con uno hombre de cincuenta o incluso treinta años.

-Eso es tan triste. La edad es solo un número, si yo encuentro un hombre al que realmente amo, y quien sea amable, gentil, paciente y que cuide de mi y nuestros pollitos, no me preocuparía de por cuan viejo fuese, por mi podría tener ciento cincuenta años.

Dumbledore le sonrió orgullosamente.

-Por su puesto que tu harías eso Harry y es por eso que estas obteniendo tanta atención de otros Drackens, ellos pueden sentir que no los discriminaras en la elección de tu compañero. Ellos pueden sentirlo en su sangre, les estas dando esperanza a los dominantes más grandes y eso es algo que nunca antes han sentido.

-¿Pero por qué? ¿Seguramente no puedo ser el primero en no discriminar, correcto?

-No. Pero eres el primero en mucho, mucho tiempo.

-¿Pero por qué Profesor? ¿Por qué un sumiso desecharía a un Dracken mayor como su compañero?

-Es una cosa de vanidad Harry, nada más que eso. Un sumiso joven y hermoso quien recibe mucha atención de jóvenes y hermosos dominantes no quiere sentar cabeza con un hombre mayor como compañero, sin importar cuan agradable fuese.

-¡Eso es ridículo! -espetó Harry-. ¡Preferiría un compañero viejo y agradable a uno joven arrogante, cruel y estúpido!

-Eso mi niño, es lo que te hace tan especial, estas ignorando tus instintos de vanidad que te dicen que debes tener al Dracken más hermoso como compañero, no es que este diciendo que para ti el joven señor Zabini sea feo.

Harry rió ante el pequeño guiño que le dio Dumbledore y felizmente mordisqueo la cabeza de un tritón de jengibre. Lo masticó suavemente, saboreando el sabor de su galletita, antes de tragar.

-No pienso que incluso tenga cualquier instinto de vanidad, no me importan las apariencias o la moda y no me importaría si mi compañero no estuviera acorde a alguno de estas, después de todo sería hipócrita de mi.

Dumbledore suspiró. -He visto este tipo de cosas antes Harry, una Dracken sumisa recibió su herencia solo unos pocos años antes de que llegaras a Hogwarts, ella era una estudiante de Ravenclaw y para ser una Ravenclaw era muy vana y no estaba tan interesada en estudiar como lo había estado en un principio. Ella tuvo su reunión aquí en Hogwarts, al igual que tu, pero cuando ella vió quienes habían venido a conocerla, se volvió furiosa.

-¿Por qué? - preguntó Harry curiosamente-.

-Todos los sumisos piensan de la misma manera Harry; ellos quieres un joven y hermoso dominantes con las alas más grandes y brillantes.

-Y todo lo que quedaban eran dominantes mayores -respondió Harry entendiendo-.

-Habían unos pocos dominantes jóvenes Harry, pero hace una decada atrás la mayoría estaba en el rango de los treinta y cinco a los cuarenta años. Había muy pocos dominantes bajo la edad de treinta y cerca de ninguno de veinte años. No había mucho de donde escoger.

-¿Qué hizo? Tiene que haber elegido un compañero, la urgencia es demasiado fuerte como para ser resistida, Blaise y yo, eramos poco más que extraños y lo dejé tocarme y lamerme donde antes nadie había estado lo suficientemente cerca para hacerlo.

-Oh ella eligió un compañero Harry. Después de que ordenara que todos sobre la edad de veinticinco se marcharan.

-Oh dios, ¿cuántos quedaron después de eso? -preguntó Harry incredulamente-.

-Cuatro. Uno de dieciséis, uno de diecinueve, uno de viente y una dominante de veinticuatro, a quien inmediatamente le ordenó que se fuera.

-¿Ni le dio una chance a la dominante?

-No Harry, como no le dio una oportunidad a los dominantes sobre la edad de veinticinco. Es muy raro encontrar un sumiso como tu, así que las dominantes raramente son notadas y a menudo son forzadas a actuar más sumisamente de los que son para casarse con otros Drackens dominantes.

-No puedo ver que eso termine bien.

-Nunca lo hace -suspiró el Director-.

-¿A cuál de los tres dominantes que quedaron escogió la Ravenclaw?

-Bueno mi niño, ve si puedes responderte tu mismo. Uno de los dominantes tenía las alas azules más brillantes que he visto, solo que no estaban completamente crecidas y debido a esto solo medían 5,8 m. El segundo tenía unas alas de una pálida sombra de color amarillo que medían 6,7 m. y el tercero tenía alas de un color marrón verdoso que medían 6,1 m. ¿Puedes adivinar a quién eligió?

-Yo no sería capaz de elegir solo por la medida o el colr de las alas, pero por lo que he escuchado la medida es lo más importante, cuanto más grande mejor, por lo tanto asumo que eligió al dominantes de alas amarillas que medían 6,7 m., sin importarle su personalidad.

-Estas en lo correcto Harry. Ella descartó al dominante más joven él cual apenas había recibido su herencia a los dieciséis años porque sus alas solo medían 5,8 m., creó que la medida de sus alas son ahora un récord al medir 8,5 m. y aún permanecen tan brillantes como entonces y ella desechó al dominante de 20 años porque sus alas eran más pequeñas y tenían un color marrón.

-No me importaría un dominante con alas marrones, estas me recordarían el bosque y dijiste que eran de un marrón verdoso. Habría amado sus alas, ellas me calmarían.

La sonrisa orgullosa y el brillo en los ojos azul pálido hicieron que Harry se ruborizara.

-Tu eres una persona tan amorosa y cariñosa Harry; estoy maravillado de que después de todo lo que has pasado el resultado sea este joven tan hermoso y desinteresado que tengo enfrente de mi.

Harry se ruborizó con esto y bajó su cabeza tímidamente. Dumbledore soltó una risita.

-Pero volviendo al punto. A los Drackens sumisos no les gustan los dominantes mayores, así que todos lo que van quedando son ellos. La Ravenclaw fue forzada a escoger entre tres dominantes y ninguno de ellos fueron muy compatibles con ella, y todo esto porque se rehusó a tener una mente abierta y fue demasiado vana como para considerar a un dominante de mayor edad.

-Yo... yo no me puedo ver con alguien más que Blaise, pero se que al menos necesito otro compañero, así que voy a ir a la próxima reunión y le daré una chance a todos, no importa que edad tengan. De hecho, creo que voy hacer las cosas diferentes y empezar a buscar a mi compañero entre los de más edad, los aturdirá a todos cuando vean que empiece desde al más grande hacía abajo.

Dumbledore soltó una risa y palmeó la mano de Harry la cual se encontraba sobre su escritorio.

-Por supuesto que eso lo hará mi niño. Harías a los dominantes más grandes muy, muy felices si hicieras eso, incluso si no terminas con uno de ellos como compañero, serán felices con solo ser considerados. Tal vez puedas sentar una nueva tendencia.

-Eso espero. Odio la atención y todo eso, ¡pero esos dominantes se merecen una chance justa de tener una nidada de pollitos y un compañero!

-Exacto Harry, exacto.

El silencio cayo sobre los dos, un silencio muy agradable durante el cual cada un de los hombre sorbió su refrescante te.

-¿Qué sucede si el Ministerio descubre que soy un Dracken? -preguntó suavemente Harry, expresando el miedo que había estado en su mente desde hacía un tiempo-.

-Si ellos intentan cualquier cosa Harry, te enviaremos lejos. Australia no reconoce a los Drackens como criaturas oscuras y Sudáfrica tampoco lo hace, ellos son considerados más como un gris neutral. Y si las cosas empeoran, te enviaremos a ti y a Blaise, junto con los otros dominantes y pollitos que puedas tener, fuera del país y a hacía Australia o Sudáfrica. Solamente necesitas buscar asilo, Australia toma un gran numero de Drackens y los protege de la extradición mientras que Sudáfrica posee una gran cultura Dracken, allí el clima es casi perfecto para ellos por lo que muchos si no viven allí, lo usan como un lugar donde ir de vacaciones.

-No dejaré Gran Bretaña. Este es mi hogar. Nací aquí, mis padres están enterrados aquí.

-Lo se Harry, pero esto es solo en el peor de los casos y ellos primero tendrán que encontrarte, por ahora no me preocuparía por eso, aun estas siendo proclamado como el Salvador, dudo que admitirían que eres un Dracken, yo creo que preferirían ignorarlo.

-Hasta que se aburan de elogiarme y se vuelvan contra mi como siempre.

-Haré lo mejor que pueda para protegerte Harry.

Harry sonrió y drenó su copa de te de miel, antes de usar ambos brazos para abrazar a Fawkes como un oso de peluche.

-No debería necesitar protección. ¡Se me debería permitir permanecer en mi maldito país de nacimiento! Voy a cambiar el punto de vista que tiene todos sobre los Drackens. ¡No somos máquinas asesinas sin alma; solo matamos para protegernos! ¡Ese Dracken estaba amenazándome e iba a ultilizar mis pollitos contra mi! Blaise tenía todo el derecho de eliminarlo como una amenaza.

-Por supuesto que si -asintió Dumbledore serenamente-. No es como si estuvieran asesinando humanos, solo a otros Drackens.

-Exactamente y si estuviera siendo amenazado por humano, solo tendría que inmovilizarlo y llamar a los Aurores.

Dumbledore inclinó su cabeza y miró su reloj sobre el escritorio.

-Buen señor, Harry has estado aquí por cinco horas, creo que el señor Zabini debe estar fuera de si.

-¡Oh! Siempre que estoy hablando con usted olvido el tiempo profesor.

El anciano soltó una risa. -A ti te gusta alagar a este viejo mi querido niño, ahora corre hacia el señor Zabini antes de que arranque las paredes del castillo para encontrarte.

Harry le dio su sonrisa marca registrado y salió despedido de la habitación, yendo en la búsqueda de su errante compañero.


Después de una hora de ser chequeado cada cm. de su cuerpo en búsqueda de alguna herida, moretón o marca extraña, y de que cada cm de él fuera olfateado para estar seguro de que ningún dominante se le había acercado, Harry finalmente había convencido a su compañero de que había pasado cinco horas sano y salvo, conversando con el Director.

Ahora se encontraba acostado sobre su estomago en la cama de Blaise, mientras su espalda y nuca eran lamidas repetidamente. Esto era tan tranquilizador y calmante como sumamente excitante y erótico.

-Honestamente Blaise, estoy bien -ronroneó Harry, amando el peso de Blaise, quien se encontraba sentado sobre su trasero-.

-Lo se, solo estoy impregnándote con mi esencia de nuevo, hueles a ceniza y fuego.

-Oh, eso probablemente fue Fawkes, el fénix de Dumbledore; él estuvo en mi regazo todo el tiempo que estuve allí.

-Aun no puedo desentrañar de que pueden haber hablado durante cinco horas.

Harry soltó una risa y luego dejó escapar un suave maullido cuando Blaise lo lamió justo en el punto que hacía que su piel hormigueara y su huesos temblar, eso se sentía tan maravillosamente bien.

Blaise rió profundamente y se mantuvo lamiendo, mordisqueando y jugueteando con ese punto, mientras Harry empezaba a jadear en busca de aire solo unos segundos después de deliciosa tortura.

-¡Hagan silencio! -les gritó una enojada voz desde el otro lado de la habitación y Harry se sentó rápidamente alejándose de Blaise sumamente avergonzado-.

Blaise abrió y cerró sus manos repetidas veces, respirando profunda y pesadamente antes los grandes ojos de Harry. Nott los había interrumpido. Habían estado teniendo contacto sexual que tranquilamente podía haberlo impulsado a unirse por primera vez.

Blaise estaba viendo esto como una interrupción a su unión. Harry no podía dejar que Blaise matara a su mejor amigo cuando ellos no iban a tener sexo; aún no se sentía lo suficiente cómodo, sin importar se inminente celo.

-¿Blaise? -le llamó, sentándose sobre él-. Blaise, sabes que nada iba a salir de las lamidas. Eso era solo para impregnarme con tu esencia recuerdas, nosotros no íbamos a unirnos.

Los brazos de Blaise se envolvieron a su alrededor apretadamente y su compañero enterró la cabeza en su cuello, aun respirando pesadamente, pero sus manos ahora estaban acariciando la piel de la espalda de Harry.

-Nunca seremos capaces de unirnos bajo estas condiciones. Tu mereces más que un rápido manoseo en un dormitorio de chicos con otros cuatro hombres escuchando.

Harry sonrió. -Eso es parte de porque fui a hablar con Dumbledore. Le pedí un par de habitaciones privadas para nosotros. Él acordó y dijo que las tendrá listas en unos pocos días.

Blaise sonrió traviesamente y Harry se volvió de color rosa.

-Mi dulce y precavido diletto (amado). Eres tan inteligente -arrulló Blaise-.

Harry brilló bajo el elogio de su compañero y se acurrucó más cerca. Amaba ser elogiado por su este, y se sentía tan diferente de ser elogiado por un profesor debido a una respuesta correcto, no es que tuviera muchos de esos con Hermione en la clase. Se sentía amado y apreciado. Facilmente podría volverse adicto a los elogios de su compañero, era mucho más agradable que ser castigado por su dominante. Harry no había sido castigado en días, no desde esa vez que había ido a las habitaciones privadas de Snape por sus lecciones sobre Drackens. Esto se sentía maravilloso y le hacía sentir eufórico, se preguntarse porque incluso se empeñaba en luchaba contra Blaise.


Harry estaba recordando porque luchaba contra Blaise cuatro horas después mientras caía de rodillas para evitar que la mano de éste golpeara su nuca, y hundía sus finos y curvados colmillos en la suave carne del costado de Blaise con irritación.

Su dominante gritó y Harry rodó para evitar a Blaise, que había caído sobre su trasero y con ambas manos presionadas contra su la sangrante herida de su costado.

Blaise le gruñó y los rasgos Drackens aparecieron escondiendo su apariencia humana. Harry desenvainó sus garras y dejó salir las alas de su espalda.

Cualquiera que los hubiera estado mirando habría pensado que estaban luchando por algo muy importante debido a como actuaban, pero este no era el caso. La pelea era debido a cual sería el color de la alfombra del dormitorio.

Se les había dado sus nuevas habitaciones privadas en el séptimo piso del colegio, Dumbledore con la ayuda de un montón de elfos domésticos que se habían ofrecido de voluntarios, habían trabajo sin parar para terminar las habitaciones en menos tiempo del esperado. El único problema había sido que todas las habitaciones eran blancas y ellos tenían que ir coloreando las paredes, pisos, techos y telas con sus varitas.

Harry quería que la alfombra del dormitorio fuera roja, para expresar el amor y la pasión. Blaise quería que la alfombra del dormitorio fuera verde, no por su vínculo a Slytherin, sino por el color de los ojos de Harry. Ninguno de los dos había querido darse por vencido así que Harry le había gritado a Blaise y Blaise había tratado de dominar a Harry. Esto había terminado en una pelea que Harry estaba actualmente ganado al esquivar los intentos de su dominante por agarrarlo.

Harry saltó sobre Blaise y hundió sus colmillos en su nuca, solo para ser empujado por arriba de uno de los hombros y sostenido en un apretado abrazo constrictor.

-¡Suéltame! -chilló Harry-.

-¡Cálmate ahora! -demando Blaise-.

-¡No! ¡Suéltame maldición!

Blaise gruñó y Harry repentinamente se encontró de espaldas apretado contra el piso con Blaise encima de él.

-¡Vete! -chilló Harry, con la voz rota debido al volumen de sus gritos-.

Blaise, completamente harto de su pequeño compañero desobediente, presionó sus labios fuertemente contra los de Harry deteniendo así los enloquecedores gritos, se pesado cuerpo detenía o al menos trataba de detener, a Harry de levantase del piso.

Blaise dejó de besar a Harry ante la cuantiosa necesidad de respirar oxígeno y luego le llenó la cara de besos a los cuales su compañero no ofreció resistencia. Volviendo a los afelpados y rosados labios de Harry jugó con ellos hasta conseguir abrirlos y presionar su lengua dentro de la deliciosa boquita de Harry.

Harry sabía a granada. Sin pensarlo Blaise sonrió, Hades había atraído a Perséfone hacia el Inframundo con una granada. Él sabía que seguiría a su pequeño compañero hasta el fin del mundo tal vez eso era lo que había sentido Perséfone cuando Hades le había ofrecido esa fruta rojo oscuro.

Harry permaneció tendido pasivamente bajo Blaise. No sabía lo que acababa de pasar o porque de repente ya no estaba enojado, sino que relajado, tranquilo, seguro y a salvo. A pesar del echo de que cinco minutos atrás Blaise había estado tratando de despellejarlo.

-Mio Amore. L'adoro Harry, mio piccolo amante -Blaise tomó una profunda respiración al alejarse de sus labios-.

-¿Qué estas diciendo? -preguntó jadeante Harry-.

Blaise le sonrió amorosamente. -Mi amor. Te adoro Harry, mi pequeño amante.

Harry se volvió rosa, pero sonrió felizmente. -¿Dónde aprendiste italiano? ¿Eso era italiano, no? No creo que fuera francés.

Blaise dejó salir un espontáneo estallido de risa y sostuvo a Harry contra si.

-Oh Harry, eres lo más precioso que tengo.

-¿Qué dije? -preguntó Harry sorprendido-.

-Tal ves eres la única persona en todo Hogwarts que no sabe que soy parte italiano. Tengo un padre italiano y una madre francesa, aunque nacía aquí en Gran Bretaña.

-Eso debe de sentirse extraño, ¿dónde vives?

La cara de Blaise se oscureció. -Vivo en Francia con mi madre Mio Prezioso. Mi padre está muerto.

-¡Oh lo siento!

Blaise sonrió y presionó un beso contra su frente.

-Él murió hace mucho tiempo Harry, al igual que tus padres, solo tenía unas pocas semanas pero al menos aun tengo a mi madre. Ella te adorará; ha estado esperando un nieto desde que alcancé la pubertad.

-Yo... yo no estoy seguro de estar listo aún -confesó Harry-. ¿Y qué si soy un mal padre?

Blaise le sonrió tranquilizadoramente y se sentó, arrastrando a Harry hacia su regazo para abrazarlo.

-No serás un mal padre Mio Bello. Tu instinto interior te guiará.

-¿Cómo es tener una madre? -preguntó suavemente Harry-.

Blaise sintió que su corazón se rompía un poco con esa pregunta y sostuvo a Harry más apretadamente.

-Ella siempre me ha amado, pero a menudo lo demuestra de una forma severa. Ella es una Dracken dominante Mio Bello y mi padre también era un Dracken dominante. Mucho tiempo antes de que nacieran, fueron prometidos entre ellos, uno de los últimos compromisos entre Drackens, esto se convirtió en ilegal poco tiempo después de sus nacimientos por la simple razón de que el niño podía ser un sumiso y la niña una dominante. Su matrimonio fue establecido tan pronto como sus padres supieron con certeza su sexos, pero resultó que mi madre era una Dracken dominante, algo con lo que mis abuelos no habían contado. Por supuesto que ellos no lo supieron hasta que mi madre recibió su herencia, pero para ese entonces ya era demasiado tarde para echarse atrás, el contrato de matrimonio había sido firmado y cerrado con magia.

-Que horrible.

-No me mal entiendas Prezioso, ellos se amaban mucho, pero tu y yo chocamos y somo un dominante y un sumiso, ¿puedes imaginarte la pelea entre un dominante y otro? Yo era su único pollito y mi madre se puso peor durante el embarazo, luego de que nací era tan protectora que difícilmente dejaba que mi padre me viera mientras trataba de ser la cariñosa madre sumisa, y proteger y dominar a mi padre, como sus instintos le dictaban que debía ser.

-¿Qué sucedió? -preguntó Harry suavemente, inclinando su cabeza para presionar un confortable beso en uno de los lados del cuello de Blaise-.

-Ella lo mató Harry, fue un accidente pero estaba destinado a suceder. Ambos eran demasiado fuertes, controladores y dominantes, y ninguno quería ceder ante el otro, no estaba en sus naturalezas hacerlo. Nosotros peleamos diletto, nos sacamos sangre y nos damos moretones, ¿puedes imaginar sus peleas? Cuan malas deben de haber sido. Ella no quería matarlo, pero lo hizo y realmente nunca se recuperé de la perdida de su compañero en una manera tan trágica. Intentó seguir adelante, aunque nunca con otro Dracken, ahora está con un hombre humano, pero ellos no parecen durar mucho tampoco.

-¿Ella los asesina? -preguntó Harry-.

-Sí. Por esto se ha ganado el nombre de la Viuda Negra, pero no es su intención matarlos, excepto por uno de sus esposos que pensó que era buena idea darme una bofetada cuando tenía cuatro años, a ese lo mató a propósito. Todos los Drackens son insanamente protectores de sus pollitos y soy el único de mi madre, por lo que tal vez eso la hace sobrereaccionar, pero es que no sobreviviría a mi pérdida junto con la de mi padre.

-No se cual de mis padres era un Dracken, ni siquiera sabía de ellos o que era un ser mágico hasta que tuve once, sin contar lo de ser una criatura mágica.

-Hay una poción para determinar cual de los padres era la criatura mágica Prezioso; debo preguntarle a Severus si le es posible prepararla para ti.

Harry sonrió hermosamente y Blaise se sintió un poco más enamorado mientras lo sostenía sobre su regazo. Aun a penas podía creer que ya tenía un compañero, cuando lo mayoría de los Drackens dominantes estaba en sus treinta años y permanecían sin compañeros, había pensado que tendría que esperar unos pocos años, aunque estaba muy feliz de tener a Harry, ellos tendrían hermosos y poderosos pollitos.


Severus Snape suspiró mientras revolvía los ojos de jarvey en la poción. Blaise le había preguntado si podía preparar la poción de herencia de criaturas para Potter. El recordó haber echo esa poción antes, cuando tenía diecisiete para su propio compañero, quien deseaba saber de donde había venido los genes Dracken.

Él había perdido a su compañero, su hermoso compañero sumiso. No había tenido pollitos, si solo eso hubiera ocurrido, pero había sospechado que había estado embarazado, ya que se había estado volviendo loco con sus instintos de proteger a su compañero, los cuales le señalaban su embarazo de pocos meses.

Soltó una cucharadita de cenizas de salamandra, revolvió en sentido anti-horario y esperó. No había tenido ni idea de que Lily fuera una Dracken o la compañera de uno. Ella nunca se lo había dicho. Y por otro lado Potter nunca había mostrado signos de ser un Dracken, así que tal vez los genes de Potter Jr. venían de más arriba del árbol genealógico, tal vez un abuelo o una tía abuela.

-Como deseo que aun estuvieras aquí -susurró tristemente Severus, mirando a la repisa de la chimenea donde se encontraba una de las únicas foto donde aparecían él y su compañero juntos-.

Extrañaba a su compañero todos los días y a menudo se preguntaba porque aun no había muerto y unido a él, pero no deseaba suicidarse, su madre siempre le había dicho que había que ser fuerte y que uno debía permanecer fuerte en la vida para ser fuerte en la muerte.

Había aprendido a ser fuerte de la manera difícil, su padre, Tobías, no había sido el hombre más agradable y lo había golpeado a él y a su madre, hasta que recibió su herencia Dracken. Ver que su único hijo podía volverse en parte un escamoso dragón con alas había sido el colmo para el Muggle Tobías Snape que había sufrido un ataque cardíaco.

Su madre había tocado su cara y le había sonreído, fue entonces cuando se había enterado que el hermano muerto de su madre había sido un Dracken al igual que su tatarabuelo. Involuntariamente había matado a su propio padre y liberada a él y su madre, quien aun vivía en la Mansión Prince rodeada por kneazles y unos pocos selectos elfos domésticos.

Terminando la poción, Severus le permitió enfriarse antes de embotellárala y colocarla a un lado lista para dársela a Potter y Blaise. ¿Cómo había llegado a esto? Él era como un padre para todos los Slytherin, muchos de los cuales venían de casa abusivas o negligentes, él los cuidaba por lo que estaba reticente a ver uno de sus Slytherins más cercanos envolverse en una relación con un Dracken sumiso.

Sabía que el propio Blaise era un Dracken, y estaba feliz de que este ya hubiera encontrado un compañero, pero los Drackens sumisos eran tan fácil de ser asesinados. Ellos morían y en algunas ocasiones no había una razón aparente, su compañero había muerto sin razón. Y aun no encontraba su cuerpo, si es que incluso había uno que buscar para empezar. No tenía idea por donde empezar y se había rendido en rastrear la esencia de su compañero después de dos años de su desaparición, ya no quedaba nada de ella después de ese tiempo.

Gruñendo y secando furiosamente la solitaria lágrima que había escapado de unos de sus ojos de color ónice, Severus se sentó pesadamente en su silla de piel de dragón. Respiró profundamente y calmó su mente utilizando su gran conocimiento en Oclumancia; dudaba de que hubiera resistido la mitad de su tiempo sino hubiera sido tan competente en las artes mentales.

No había un día, sucediera lo que sucediera, en el cual no lamentara no haber ido tras su compañero ese fatídico día. Había sabido que algo estaba mal, pero acababan de tener una pelea y había ignorado el estado preocupado e inquieto de su compañero. Él había dejado que su compañero saliera de la casa en ese estado y este nunca había vuelto. Se sentía tan abrumadoramente culpable que el error era remarcado cada día con un corazón duro y una mente llena de dolor, si ese día solo hubiera detenido a su compañero, si solo lo hubiera hecho.


Harry actualmente soltaba risitas cuando Blaise le hacía cosquillas en sus lados despiadadamente, mientras se encontraban en su nuevo dormitorio púrpura.

Harry estaba jadeando recostado en la alfombra púrpura mientras usaba sus rodillas para intentar empujar a Blaise lejos de él.

-¡Blaise! No puedo respirar -soltó una risita-.

-Pero esas risitas son demasiado lindas Prezioso.

-¡Yo no estoy soltando risitas! -declaró Harry duramente durante una pausa para respirar-.

-¿Oh no? -le preguntó Blaise con una ceja alzada-. ¿Entonces qué es ese bello sonido que sale de tus labios?

-¡Estoy riendo! No soltando risitas, yo no suelto risitas.

-¿Oh de verdad? -le preguntó Blaise con una sonrisa maliciosa, antes de empezar a hacerle cosquillas a Harry sin piedad-.

Harry soltó una risita de forzado placer mientras se movía y trataba de escapar del ataque de Blaise.

-Tu, Mio Bello, esas soltando risitas.

Harry sonrió cuando los dedos de Blaise pararon de moverse; se levantó y picoteó sus labios.

-No estoy soltando risitas Blaise.

Blaise le sonrió suavemente a Harry y éste se maravilló al ver eso; Blaise muy difícilmente reía. Usualmente sonreía maliciosamente o reía, pero nunca sonreía.

-Luces tan hermoso cuando sonríes -le dijo Harry-.

Blaise dejó rió sofocadamente y empujó a Harry para que descansara contra su pecho, sus caras se tocaban mientras Blaise miraba profundamente a esos ojos de un color tan verde.

-Tu eres hermoso Harry; no importa que hagas siempre serás hermoso.

Harry se alejó de Blaise avergonzadamente y sacudió su cabeza.

-No, eso no es verdad.

-Sí lo es Mio Amore.

Harry rodó sus ojos y bostezó ampliamente. Blaise se levantó con Harry en sus brazos y caminó por el sólida par de escaleras hacia la cavernosa área superior que era su dormitorio. Dumbledore realmente entendía a los Drackens, ya que había ubicado una masiva cama tan alta como fue posible bajo una gran claraboya.

Blaise lo colocó en el centro de la cama antes de arrastrase hacia él. Ya se habían puesto el pijama, por lo menos en el caso de Harry, porque Blaise solo dormía con la parte inferior de éste.

Blaise cubrió a Harry con el edredón púrpura y luego lo empujó a sus brazos para abrazarlo gentilmente. Presionando un beso en su mejilla, Blaise ubicó la cabeza en la almohada y sostuvo a su compañero que cayó dormido en sus brazos. Sonrió ante la hermosa postal de serenidad, calma y paz que brindaba la imagen del durmiente Harry. Esta muy feliz y no podía esperar que el celo llegara lo cual sentía aproximarse cada vez más, pero Harry primero quería "practicar". Blaise cayó dormida con una sonrisa muy traviesa en su cara y perversos pensamientos ocupando sus sueños.


Hellooo! Estoy aquí y con más tiempo de traducir estas próximas dos semanas más que de costumbre, así que espero disfruten. Perdón si la la parte de las cosquillas esta medio confusa pero es que en inglés hay miles, bueno no miles es una forma de decir, pero si muchas maneras de decir sonreír o reír, por ejemplo esta smirk que sería sonreír arrogantemente, giggle que es soltar risas o risitas, smile que es sonreir curvando los labios hacia arriba, laugh que es reír a carcajadas, grin que es sonreir mostrando los dientes y chuckle que es reír sofocadamente. CASI ME VOLVÍ LOCA TRADUCIENDO ESA PARTE. Pero bueno es lo que hay dijera un amigo. Para todos aquellos que esperan el lemon viene en el próximo capítulo, y espero que ninguno escriba un mensaje tonto porque desde ya les aviso que son escenas fuertes y super calientes, por lo que si son alguien que no esta acostumbrado a leer esto aténganse a las consecuencias de hacerlo. Bueno sin más me despido y no se olviden de dejar un review que son como la paga que recibimos los traductores y escritores de fanfiction.