LOS REINOS DEL ESTE

TOMO I: HISTORIAS DE UN MUNDO LEJANO

CAPÍTULO 1.2

LA LLEGADA

1

Un regreso inesperado

PUERTO DE HANA-GAWA

22.30h, 21 de Julio de 2020 e.N.

Barrio de Gion Ciudad de Genki

Villa Oculta de la Hoja

País del Fuego, Reino del Fuego ESTE

Hubo unos minutos de incertidumbre. Tras unos largos 20 minutos el peligro pasó. Un Anbu salió a la cubierta e hizo una señal a Naruto que sólo él pudo interpretar. De repente, la invocación de Gamabunta desapareció.

─ No hay de qué preocuparse. Ha pasado el peligro – Naruto se acercó hasta los militares. – Ya pueden retirar a sus hombres.

─ ¿Pero qué han encontrado en el barco? – preguntó Riza.

─ Al parecer sólo hay dos tripulantes... – explicaba Naruto sin querer dar más detalles de lo que había sucedido en el interior y que él había podido escuchar por el trasmisor. Antes de que pudiese continuar con la explicación, llegó el máximo mandatario de la Villa.

─ Buenas noches a todos. Espero que aplazar mi reunión no haya sido en vano. – saludaba una atractiva mujer rubia aparentemente joven – ¿Qué tenemos aquí?

─ Hokage-sama – saludó el coronel Roy Mustang a su llegada, estrechando la mano de la mujer. – Estamos a la espera de saber que dice vuestro Líder Anbu. Los patrulleros portuarios no tenían constancia de que tuviese que llegar un barco al puerto. En principio el tránsito estaba cerrado desde esta mañana a causa del parte meteorológico. Hemos anclado el barco y hemos revisado la cubierta. Está limpio. Tan sólo se ha encontrado un camarote cerrado que el cuerpo de Élite Anbu está revisando ahora. Estamos a la espera.

La mujer ninja asintió con la cabeza, justo en el momento en el que Sasuke se incorporaba a la conversación.

Tsunade-sama, en el interior del barco hay dos niños. Ambos "aparentemente" civiles. Un niño y una niña. Él está muy magullado e inconsciente, ella está despierta y parece que está en sus cabales, aunque muy nerviosa. Dice que se llaman Dalen y Sophie. Necesitan atención médica urgente. El niño podría ser perfectamente habitante de cualquiera de los Reinos del Este por su aspecto, pero la niña habla con un acento más propio del Oeste. Incluso, me atrevo a decir que el barco viene a la deriva desde el otro continente.

─ ¿Por qué lo dices? – preguntaba Roy Mustang al joven Anbu.

─ Bueno, no conozco muchos barcos por esta zona que tengan de nombre "Imperator"... pero es una suposición, nunca se sabe.

─ Está bien, avisad a la policía. No quiero perder ni un minuto más de nuestro tiempo si no es estrictamente necesario. Tenemos grandes invitados en la aldea y no podemos permitirnos el lujo de cometer ni un solo error. Buen trabajo chicos. Sasuke-sama, regresad a vuestras posiciones. Mustang te dejo al cargo de esto, si me necesitas, cuenta con mis hombres. Te recomiendo que delegues este trabajo en la policía. Que manden a uno de sus detectives y se ocupe de este caso. Si hay alguna información de rigor que requiera de mi intervención, lo dejo en tus manos. Me informas – dijo la Hokage, al tiempo que se ajustaba su chaqueta y se daba media vuelta para regresar a su despacho.

─ Por supuesto, maestra Hokage – Asintió el coronel Mustang, a la misma vez que el equipo de la Pantera se retiraba del lugar. – Mantendré a mis hombres entorno al barco hasta que el equipo médico evacue a los niños. Creo que sé a qué detective asignar este caso – se sonrió, al tiempo que hacía un gesto a Maes Hughes para que hiciese una llamada.

─ ¡¿Le vamos cargando el muerto a otro?! – dijo Naruto exasperado – Primero los militares a los ninjas, ahora los ninjas a los policías, ¿quién será el siguiente?

─ Naruto... – siseó Tsunade.

─ Es verdad, va en serio, es que no entiendo por qué no podemos terminar el trabajo, siempre delegando en los demás – replicó el joven zorro con rabia.

Él quería poder seguir investigando aquel caso. Sabía que Sasuke lo iba a hacer. Kabuto se llevaba aquella muestra de viscosidad negra para analizarla, y después, cuando tuviese algo concluyente, le explicaría a Tsunade toda la verdad de lo ocurrido. Sabía que el Uchiha no estaba dando más detalles porque estaban los militares presentes, pero no iba a ocultarle a Tsunade lo que había ocurrido con aquel sello. El también quería ser partícipe de aquella investigación.

─ Naruto, si hubieses atendido en tus años de academia sabrías que cada cuerpo se dedica a unas cosas concretas. Ni los militares ni los ninjas nos ocupamos de niños civiles abandonados en barcos ¿recuerdas?– le explicaba Tsunade –Avisa en el Hospital Central para que vengan a recoger a esos civiles. Allí está tu compañera. Si es cierto que necesitan atención médica, será mejor que Sakura los atienda cuanto antes y los traslade al hospital.

Sakura Haruno era el tercer miembro del Equipo 7 de Kakashi Hatake. Al igual que ocurría con Sasuke y Naruto, ella también había seguido sus estudios por su propio camino. Se había centrado en la medicina Ninja y junto con Shizune, (mano derecha de Tsunade Senju), trabajaba en el Hospital Central de Konoha: sin duda uno de los más grandes del Reino del Fuego. Su especialidad era la cura de efectos propios de las técnicas ninja, especializada en daños mentales, pero también se defendía bien con la medicina curativa para Alquimistas. Ahora estaba aprendiendo la cura de bestias legendarias y bestias ninja comunes. Aún le quedaba mucho que aprender, pero al igual que sus dos compañeros, era una de los mejores ninjas de todo el Reino del Fuego y la segunda mejor Ninja Médico de Konoha, después de Tsunade.

Naruto debía ir en su búsqueda para trasladar a los niños al hospital, no obstante desobedeció la petición de la Hokage y en un descuido de los militares que vigilaban el barco, se coló en su interior. Caminó con sigilo por la cubierta hasta encontrar la entrada a los camarotes. El estado del interior del barco era tal cual lo había descrito Sasuke por los transmisores de comunicación interna (los cuales únicamente portaban los ninjas del equipo que había intervenido en la misión relámpago) Allí no quedaba nada. Estaba claro que hacía tiempo que navegaba a la deriva o al menos era la impresión que transmitía. Se adentró en el interior de las cámaras hasta dar con la de los niños.

Al entrar fue sorprendido por una joven chica de cabellos cobrizos y grandes ojos azules, quien sostenía fuertemente entre sus manos un palo con el que quería proteger a su magullado amigo. Naruto alzó sus dos manos al cielo con celeridad, en señal de paz, intentado apaciguar a la joven que parecía asustada y rabiosa por su intrusión.

─ No temas, no tienes que asustarte. Me llamo Naruto Uzumaki y vengo a ayudaros.

─ No te acerques más – la niña siseó sus palabras en un tono tan bajo que apenas se podía apreciar su voz.

─ Baja el palo por favor. Vengo a ayudaros. Cogeré a tu amigo y lo llevaremos al hospital. Allí esta mi amiga Sakura que os pondrá sanos ¡en un periquete! – explicaba el ninja con serenidad mientras cauteloso daba pasos hacia el interior del camarote, sin dejar de esbozar una gran sonrisa en su rostro.

─ ¡No le toques! – espetó la niña imponentemente al tiempo que lanzaba un golpe al aire con el palo que sostenía.

─ ¡Oye! Ten cuidado, casi me das... – dijo Naruto jocoso, a sabiendas de que quería golpearle – Sólo quiero ayudaros.

─ Aléjate de él – esta vez la joven habló en un tono más alto.

─ ¿Por qué no quieres que me acerque? ¿Está muerto? – preguntó preocupado

─ No. No quiero que se acerque nadie a él y menos que yo no conozca. La última vez que alguien le puso las manos encima...

─ ¿Qué? ¿Quién le ha puesto las manos encima?

Matsumoto... estaba bien, por la mañana él estaba bien... después de tanto tiempo consiguiendo que no pasara nada y mira... ¡mira!

─ No entiendo nada – Naruto estaba confuso: el niño presentaba varias heridas de considerable magnitud, especialmente en el estómago, completamente manchado de sangre reseca, y la chica no le dejaba acercarse para poder llevarlo con Sakura – Escucha, si no le ayudamos cuanto antes, puede ser peligroso para él. Os llevaré al hospital.

En mitad de la conversación entre ambos, antes de que la niña pudiese replicarle, apareció la ninja de la que Naruto le hablaba. Venía acompañada de un equipo médico listo para trasladar a los niños al hospital. Sakura Haruno se había convertido con los años en una de los médicos más ilustres del panorama científico. Regentaba ella sola el Hospital Central de Konoha, junto a la vicepresidenta Shizune. A sus diecisiete años, mucho más madura, era una mujer muy guapa y más sensata en cuanto a sus relaciones sentimentales. Los años tras Sasuke Uchiha habían quedado atrás, en el olvido. Ahora estaba mucho más centrada en su carrera profesional; la sorpresa de Sakura al ver al joven del zorro allí fue mayúscula:

─ Naruto, ¿qué haces aquí? Tsunade-sama cree que has ido a buscarme. Roy Mustang te ha salvado el culo – le recriminaba su íntima amiga mientras oteaba la situación de ambos pacientes.

─ Quería ayudarles lo antes posible. Esto es urgente. Sus vidas, no investigar el cómo o el porqué de su llegada – replicaba indignado. – Con tanta burocracia este niño se va a morir postrado en una cama...

─ Naruto... no has venido a buscarme... ni sabía que estaban aquí. Estaba liada estudiando para el examen de Sage... – insistía Sakura intentando hacerle comprender que no había actuado correctamente, aunque lo hubiese hecho desde el corazón.

─ Bueno, pero yo iba a cogerlos y a...

─ Vale, venga, basta de cháchara. No pasa nada Naruto-kun – interrumpió Sakura – Hay trabajo que hacer. Yo me encargo de ayudarles y trasladarlos al hospital con mi equipo. Podrás verles allí Naruto – explicaba mientras le hacía un gesto apremiándole para que se marchase.

Naruto asintió y se marchó para continuar con sus estudios. Él también se estaba preparando para su propio examen de ascenso Sage. Confiaba en que Sakura le mantendría informado de las novedades y le permitiría saber que ocurría con aquellos niños. Aunque quería saber que se traía entre manos Sasuke. Antes de pasar por casa, al primer lugar que se dirigiría sería al Bar Anbu.

Los miembros del antiguo equipo 7 liderado por el maestro Kakashi Hatake se habían convertido en unos ninjas de provecho. En la actualidad, a sus diecisiete años, el equipo como tal se había desmembrado, pues cada uno se había centrado en su futuro profesional y habían tomado caminos diferentes. Aunque solían trabajar en misiones conjuntas: por ejemplo, si Sasuke retornaba de una misión con heridos, siempre se dirigía a pedir ayuda a Sakura. El hecho de haber superado grandes dificultades juntos en el pasado, les servía para seguir unidos por un lazo de hermandad que nada ni nadie podría romper nunca jamás. Sakura se había especializado en la medicina ninja, concretamente en la medicina natural curativa. No obstante, su papel más fundamental e importante en el Hospital Central de Konoha era el de dirigir la unidad de médicos especialistas en Seres Legendarios y para el cual ahora preparaba su exámen de ascenso a Sage. A lo largo del mundo, especialmente concentrados en la península del fuego donde se encontraba Konoha y en las Islas que la rodeaban donde se encontraban el resto de Villas del Fuego, no sólo habitaban humanos comunes, si no también seres especiales, con capacidad de adquirir la forma de humanos o no. Era el caso por ejemplo de la familia Kitami, los cuales se convertían en lobos, o sin ir más lejos, la invocación del Sapo Lengedario de Naruto, el gran Gamabunta. Sakura Haruno estudiaba todas esas especies y se encargaba junto a su equipo de procurarles las medicinas naturales necesarias para sus extrañas enfermedades.

La mujer se aproximó hasta la niña con mucho cuidado y pidió al equipo que la acompañaba que la dejase a solas. Quería poder aproximarse a ella todo lo que fuese posible sin que esta creyera que la iba a lastimar.

─ Hola, mi nombre es Sakura Haruno y soy médico. Este es mi maletín – dijo al tiempo que señalaba la bolsa que portaba con ella. – Aquí tengo algunas medicinas y utensilios que pueden ayudarte a ti y a tu amigo – en ese momento procedió a abrir la maleta, para poder mostrarle que había en el interior. – ¿Cómo te llamas tú? Me han dicho que eres Sophie, ¿es eso cierto? – durante unos largos treinta segundos no hubo respuesta. Sakura espero paciente, mientras sacaba unas gasas esterilizadas del maletín y las dejaba al alcance de la niña.

─ Si... – pasado el tiempo, con un sigilo respondió.

─ ¿Puedo verte a la luz? Acércate un poco Sophie, no te tocaré, te lo prometo. Mira.

Sakura sacó una linterna del maletín y la encendió. La niña entrecerró los ojos por el potente haz de luz, momento en el cual la doctora aprovechó para iluminar al niño que estaba postrado en el camastro

─ ¡Madre mía! – espetó Sakura.

─ No, no... - negaba asustada la joven niña.

─ No te asustes Sophie, pero es grave, debemos llevar a tu amigo cuanto antes al hospital o morirá aquí mismo.

─ No, no, no. No podemos salir de aquí, es peligroso – la chica corrió hacia la cama de su amigo y se arrodilló junto a él.

─ Escúchame con atención Sophie: este barco está roto. Ha encallado en el puerto y poco a poco se está inundando. La lluvia no cesa y cada vez es más y más intensa, por lo que no tardará en hundirse. Aunque quisieses quedarte aquí dentro para siempre con él, moriríais ahogados. Y en cualquier caso, si no le atendemos ya en un hospital, perecerá.

Francamente, se lo había inventado, pero parecía que iba a funcionar. Sakura necesito de más minutos para convencer a la niña. Pero finalmente logró comprender que sus palabras eran ciertas y que si dejaba allí a su amigo, moriría en vano. Muy asustada por lo que podría ocurrir agarró a su compañero de la mano y no le volvió a soltar.

HOSPITAL CENTRAL DE KONOHA

22.55h, 21 de Julio de 2020 e.N.

Barrio de Gion Ciudad de Genki

Villa Oculta de Konoha

País del Fuego, Reino del Fuego ESTE

La médico Haruno ingresó al joven Dalen en una habitación aislada del hospital, donde nadie pudiese molestarles, ni a él ni a su preocupada acompañante. Estaban aislados y atendidos las veinticuatro horas en una de las estancias que se utilizaban para ingresar a miembros del cuerpo de élite ANBU. Allí estarían protegidos de cualquier ruido o trasiego habitual de los pasillos del Hospital, lo que dejaría a la joven Sophie descansar. Dado que no estaba dispuesta a dejar a Dalen a solas, Sakura hizo traer otra camilla donde tumbarla para que pudiesen atenderla. Una junto a la otra, la joven terminó por dormirse del agotamiento, agarrada a la mano de su amigo.

Era el momento de aprovechar a examinar a Dalen con detenimiento. Las heridas que presentaba eran de gran alcance y nada tenían que ver con las superficiales encontradas en el cuerpo de Sophie. Estaba claro que algo muy grave les había ocurrido, especialmente al niño y sea lo que fuere, estaban huyendo. El cuerpo del joven estaba desnutrido, sin apenas hidratación y lleno de hematomas, rozaduras, cortes, hasta incluso perforaciones. Una gran herida se apreciaba en el abdomen, parecía el corte de una daga. Alrededor de aquella herida había un tramo de piel completamente sana. Era la única herida que tenía un aspecto de lo más extraño; por lo que respectaba a su edad, había una clara diferencia entre ambos. Aunque Sophie se hiciese pasar por una niña pequeña con su voz tímida, la realidad es que tenía una estatura de casi un metro setenta, más alta incluso que la propia Sakura, y debía rondar los catorce años por su desarrollo físico. Sin embargo, Dalen, él sí que era más pequeño. Apenas debía tener diez u once años y su cuerpo aún no se había desarrollado, media casi un metro cincuenta, y parecía incluso que sus huesos habían menguado por falta de una buena alimentación. Sakura estaba muy sorprendida con los daños que mostraba el cuerpo de aquel niño y no lograba comprender como podía seguir vivo. Algunas zonas de su cuerpo mostraban cierta necrosis y eso hizo que tomase la determinación de avisar a Shizune. Si no actuaban con celeridad, podría morirse en aquella camilla en cuestión de horas. Ahora no era el momento de ponerse a investigar, dejaría ese trabajo para los Policías, aunque estaba claro que algo no iba bien.

─ Shizune, ayúdame por favor. Vamos a necesitar algo más que personal médico. Las heridas que presentan este niño no son normales. Jamás en mi carrera profesional me había encontrado con un cuerpo tan sumamente maltratado. Algo no va bien ¿Podrías ir a la biblioteca del Hospital y buscar alguna referencia a las marcas que se forman en su piel?

─ ¿Crees que puede significar algo en concreto? – decía la médico experta en fármacos, mientras observaba con detenimiento algunas de las zonas necrosas del cuerpo del niño.

─ No estoy segura, pero desde luego, no es nada habitual, ¿me sigues, no?

─ Si... – asentía con la cabeza – Te dejo sola pues, ¿seguro que no quieres seguridad en la puerta?

─ No, tranquila. He desactivado las cámaras y he dado aviso de que el ala Norte se queda sellada. Estamos solas. Se quedan conmigo Miyako y Takako.

─ Sakura-san, ¿crees que deberíamos avisar a la Hokage? – preguntó Shizune.

─ Seguramente. Pero déjame a ver si averiguamos algo más. Estos niños no se llaman Sophie y Dalen y llámame loca, pero algo me dice que vamos a tener serios problemas. A Tsunade-sama no le va a gustar nada esto y mucho menos con la visita del heredero de la Corporación Capsula aquí. Vamos a centrarnos en salvarle la vida a este niño, cómo sea. Creo que tienen muchas cosas que contarnos. – concluyó Sakura.