El autor de esta maravillosa historia que voy a traducir es StarLight Massacre por lo que le pertenece todo el desarrollo de la misma y el invento de algunos personajes, mientras que la basa de la historia y otros personajes le pertenecen a la genial J. K. Rowling
Clasificación: M
Advertencias: Slash, violencia, parejas múltiples, malas palabras, sangre, Mpreg, fic de criaturas.
Parejas: Draco/Harry/Blaise/OPM/OPM(Otro Personaje masculino)
En el capítulo anterior
Harry no tuvo tiempo para descubrir esto antes de que Blaise lo volviera moviera en una nueva posición y entrara en su cuerpo con duros y rápidos movimientos de caderas, alejando de su mente cualquier pensamientos que no fuera sobre su compañero o sexo.
Harry despertó sintiendo sus ojos pegajosos y un gran dolor de cabeza. Por varios minutos no pudo recordar donde estaba, porque estaba allí o que había pasado. Luego todos los recuerdos le inundaron. El celo.
¡Había estado en celo con Blaise durante diez día! Eso significaba que hoy era Nochebuena. Bueno eran las primera horas de Nochebuena porque solo eran la cinco de la mañana.
Desafortunadamente otras cosas tomaron más importancia que el hecho de que día era, como su vejiga hinchada y su rugiente y gorgojeante estómago que demandaba comida. Harry estaba feliz de que Blaise ya hubiera usado la crema para sanarlo porque aún después de haberla aplicado se sentía entumecido y adolorido. No quería ni pensar cuanto dolor sentiría si Blaise no hubiera usado la crema.
Harry no se dio cuanta que Blaise no estaba en las habitaciones hasta después de pasados cinco minutos en los cuales había estado vaciando su vejiga. Miró alrededor, subió las escaleras hasta el relleno que sostenía su cama nido y se dió la vuelta para comprobar la sala de estar, pero Blaise realmente no estaba allí.
Colapsando en un montón sobre la alfombra, Harry se sintió raramente aturdido y perdido. Dejó salir un salir un muy agudo chillido ruidoso e inhumano que estuvo seguro se hizo eco a través de todo el colegio. Este sonó un poco como el rugido de un dragón solo que más agudo.
Harry se acurrucó en la alfombra. Se sentía exterior a si mismo, como si hubiera perdido la mitad de su cuerpo. Volvió a dejar salir el ruidoso chillido y esta vez sintió una centena de respuestas que vibraron en sus huesos.
La puerta de sus habitaciones se abrió y antes de que se pudiera darse vuelta hubo un fuerte golpe y el sonido de la puerta volviéndose a cerrar, pero a Harry nada de esto le importó ya que en el momento en que sus ojos registraron las capas de cabello negro oscuro y los ojos de color índigo él se abalanzó sobre su compañero y le lamió la mejilla.
-¿Harry por qué estas dando una llamada de auxilio? -preguntó Blaise seriamente-.
-¿Qué?
-Estas enviando una llamada de auxilio a todos los dominantes en las proximidades, los cuales sino recuerdas, son algunos cientos.
-No podía encontrarte -respondió Harry suavemente-.
-¡Oh Mio amore! ¡Fui a casar para ti! Sabía que tendrías hambre cuando despertaras.
Harry miró sobre el hombro de Blaise para ver el ciervo medio destrozado y su estomago gruñó fuertemente.
-Come Harry; ya he comido hasta llenarme.
Harry casi se abalanzó sobre el aun cálido cuerpo del ciervo y felizmente arrancó tiras de carne de los huesos para devorar, ensangrentando todo a su alrededor y siendo observado por un Blaise muy alegre y presumido, que estaba mirando a su compañero comer la comida que había matado para él.
Una vez lleno hasta el punto de la explosión Harry se echó hacia atrás y gruñó acariciando su vientre.
-¿Quiero saber cómo arrastraste un el cuerpo del ciervo completamente crecido hasta aquí sin ser visto?
Blaise sonrió. -Encanto de ocultación.
Harry sonrió y fue hacia Blaise. Se sentía mucho mejor; su cuerpo había vuelto a temperatura normal, ya no se estaba quemando y no se sentía incómodo o adolorido, con el final de celo había vuelto a la normalidad.
-¿Te sientes mejor Prezioso?
-Sí, estaba tan incomodo el principio del celo que pensé que me iba a quemar vivo.
Blaise sostuvo a Harry cerca de su cuerpo y lamió la nuca de su compañero.
-Lo siento Bello, pero no hay nada que se pueda hacer con eso. La temperatura de tu cuerpo tiene que llegar a los cuarenta y tres grados.
-¿Por qué? -preguntó un aturdido Harry-.
-¿Harry por qué piensas que los Drackens también llaman al período de unión "calor"? Como nuestros ancestros los dragones necesitamos elevar nuestra temperatura corporal hasta cierto grado con el fin de concebir. A los Drackens no les gusta el frío así que necesitamos el calor y el sexo obviamente para concebir pollitos.
-¿Para tener hijos la temperatura de nuestros cuerpos tiene que elevarse hasta los cuarenta y tres grados? -preguntó asombrado Harry-.
-Sí, y tu cuerpo volverá a hacerlo cuando estés anidando y en trabajo de parto para mantener a los bebes saludables y cómodos.
-Sobre eso, ¿Blaise cómo daré a luz?
-No estoy muy seguro Mio amore. Buscaré por ti; se que las sumisas dan a luz sus hijos de forma natural, pero no estoy seguro de como tu darás a luz viendo que eres un hombre.
A Harry no le gusto conocer que su compañero no sabía algo tan importante como el método en que daría a luz a sus pollitos. Esto le enojó.
-¿Qué quieres decir con que no sabes? ¡Has sido un Dracken por un año!
-¡Harry no puedo saberlo todo! ¡Los sumisos masculinos son tan raros que nunca pensé que vería a uno! ¡Y menos conocerlo y emparejarme con uno!
-¡Pero eres mi dominante! ¡Se supone que tienes que saber! -gritó Harry-.
-Yo lo averiguaré por ti, ahora cálmate y para de gritarme -siseó Blaise-.
-¡No!
Blaise se arrojó sobre él más rápido de lo que los ojos de Harry pudieron seguir. Blaise no había sido tan rápido antes del celo.
Una mano alrededor de su nuca lo forzó a arrodillarse y se mantuvo empujándolo con el fin de hacerlo acostarse sobre su estómago, ¡pero Harry no iba a dejar que eso fuera tan fácil! Movió su pierna y golpeó la parte de atrás de las rodillas de Blaise, se apresuró a salir de bajo su compañero antes de que este colapsara a su lado, después de esto se levantó y corrió, o trato de hacerlo.
Blaise agarró su tobillo y tiró de él hacia el piso antes de presionarse contra la espalda de Harry, apoyando su considerable peso sobre su compañero.
-¡Suéltame!
-No hasta que te calmes -le dijo Blaise, lamiéndole la nuca y mordisqueando suavemente la piel con sus dientes-.
-¡Oh! ¡Blaise... no! -gimió Harry, dividido entre el enojo y el placer-.
-Sí amor -susurró Blaise, encontrando el lugar bajo la oreja de Harry que a hacia a su compañero derretirse-.
-¿Por qué estoy tan enojado? -preguntó Harry miserablemente-.
-Porque tu Dracken se ha dado cuanta que no estas embarazado. Esta enojado porque no va a tener un niño al que cuidar y alimentar.
-Pero seguramente mi Dracken sabía que no podía quedar embarazado, necesito otro compañero.
-Nosotros lo sabemos amor, pero nuestros lados Dracken no lo saben. Nuestros Drackens casi únicamente se guían por sus instintos. La razon por la que actualmente solo me tienes a mi como tu compañero es porque como sabemos no hay otra manera, pero nuestros Drackens creían completamente que iban a obtener una nidada de pollitos con la unión. Así que tu Dracken está enojado porque no pude darte pollitos y mi Dracken se esta sintiendo inferior e inútil.
-¡Oh Blaise! Por favor no te sientas así, lo siento por necesitar otra compañero, yo no lo quiero.
Blaise sonrió e inclinando sus hermosos labios besó gentilmente a Harry mientras éste se daba vuelta para que quedaran cara a cara.
-Yo no me siento así amor, pero si lo hace mi Dracken. Otra vez esto es puramente instintivo, tu sabías que no íbamos a tener pollitos, y yo sabía que necesitabas otro compañero, pero nuestros Drackens lo acaban de descubrir, dales tiempo para que se tranquilicen.
-Siento como que falta algo -le confió Harry suavemente-. Antes tu eras suficiente, pero ahora hay un pequeño hueco dentro de mi que ansia ser llenado por algo.
-Ese es tu Dracken diciéndote que necesitas otro compañero. De nuevo empezaras a largas feromonas para atraer a los dominantes y luego clamarás por ellos. Para minimizar el riesgo de peligros o heridas vamos a tener que sostener la reunión tan pronto como sea posible, a lo sumo unos pocos días.
-Después de Navidad. Quiero que en nuestra primera Navidad solo seamos tu y yo.
-No es Navidad amor, es solsticio de invierno. La Navidad es una cosa muggle -le reprendió suavemente Blaise-.
-Para mi siempre será Navidad -declaró tercamente Harry-.
Blaise sonrió y picoteó los labios de Harry, levantándose y empujando a éste hacia sus brazos. Una ola de inesperado enojo hacia Blaise hizo que Harry se alejara de su compañero.
-Lo siento Blaise -susurró Harry tristemente-.
-Lo se amor. Esto no es tu culpa.
-Tengo ganas de tomar un baño -declaró Harry, recordando repentinamente que no se había lavado o bañado en diez días-. ¿Te unes a mi?
Blaise sonrió lujuriosamente y arrastró a Harry hacia el baño para "bañarse".
Blaise volvió a ir a cazar para la cena y otra vez en la mañana de Navidad, sus instintos estaban muy cerca de la superficie y casi le obligaban a casar, lo cual a Harry le pareció bien viendo que tenía un enorme deseo de comer carne cruda. Blaise le dijo que esto era para recompensar las semanas de solo comer cereales, frutas y verduras.
Harry terminó de comer la yegua que Blaise había arrastrado a través del castillo para su desayuno y le sonrió felizmente. Sus emociones aun no se habían calmado y seguían teniendo inesperadas olas de enojo hacia Blaise, su Dracken veía su incapacidad para darle pollitos como una falla.
Desafortunadamente el Dracken de Blaise andaba lamentándose y se sentía un fracaso, nada de lo que Harry hacía podía convencer a Blaise en dicha forma de que no lo era, como resultado pasaron la Navidad en sus formas humanas.
Harry tímidamente le dió a Blaise un regalo bellamente envuelto y observó como su compañero lo abría cuidadosamente, el papel tissue crujió antes de que su compañero localizara el regalo.
Blaise sacó un libro muy grueso, pesado y sumamente viejo. Lo miró cuidadosamente notando que no tenía un título que pudiera ver. Estaba cubierto por un cuero marrón suave pero viejo y agrietado, las páginas estaban muy amarillas, secas y mohosas por la edad.
Suavemente abrió la tapa del libro y su corazón casi se detuvo cuando vió las palabras escritas en la primera página. Cægan Æðelræd Bealusearu (La alquimia más malvada).
-¿Harry? ¿Dónde... dónde conseguiste esto? -susurró reverentemente Blaise-.
-Me costó un montón rastrearlo para ti, pero recordé que dijiste que lo querías y que tu y tu familia habían estado buscando una copia por generaciones.
-¡Harry acordamos no comprar regalos ridículamente caros! ¡Esto no solo te debe de haber costado un brazo y una pierna, sino ambos brazos, piernas y todos tus órganos internos y los de tus próximas diez generaciones de descendientes!
Harry soltó una suave risa que bordeó una risita. -No me costó nada Blaise. Los duendes me dijeron que había en mi boveda del banco quieto y sin tocar por setecientos años.
Blaise movió su boca sin decir una palabra, incapaz de decir cuanto significaba esto para él. -Yo... gracias Harry, ¡muchísimas gracias!
-¡Agradéceme dándome mi regalo antes de que me empiece a volver loco! -sonrió Harry revotando un poco sobre el sofá en el que estaba sentado-.
Blaise le sonrió tan suave y cariñosamente que Harry detuvo todo movimiento. ¿Seguramente Blaise no podía sentir el nivel de amor que le estaba mostrando, no? ¿Él amaba a Blaise tanto como Blaise parecía amarlo?
Su Dracken rugió y clavó las garras en su pecho, diciendo firmemente que no, que debían odiar a Blaise por no ser lo suficientemente fuerte para darles crías, pero eso no era la culpa de Blaise. Él necesitaba más de un compañero, era demasiado fuerte.
¡Yo no soy demasiado fuerte, él es demasiado débil!, siseó una voz en su cabeza, la cual sonaba sospechosamente parecida a la suya. Harry jadeó agarrándose la cabeza.
-¿Harry? ¿Prezioso, estás bien, qué sucede?
-Me duele la cabeza.
Blaise lo abrazó gentilmente, pasando suavemente sus dedos a través de su cabello y presionando suaves besos contra su sien, esto hizo que Harry empezara a llorar silenciosamente. Blaise merecía a alguien mejor que él. ¡Su propio Dracken estaba rechazándolo, nada más y nada menos que el día de Navidad!
-¿Innamorato, qué te sucede? ¿Por qué estas llorando? -le preguntó una aturdido Blaise-.
-El enojo esta de vuelta -le susurró Harry a través de sus sollozos-.
-Tranquilo mio Diletto. Sabemos que esto pasará, sabemos que nuestros Drackens no están felices porque no concebimos un niño. Esta bien si estas enojado.
-Pero yo no quiero estar enojado Blaise. ¡Yo te amo!
Blaise sonrió y le dió un dulce beso. -Ti amo Harry.
Harry se acurrucó contra Blaise y respiró profundamente para calmarse, no quería enojarse u odiar a Blaise. Él realmente le había dicho a Blaise la verdad cuando le dijo que lo amaba.
Blaise le dio una pequeña caja envuelta intrincadamente y Harry la miró, no queriendo abrirla y destruir esa obra maestra.
-Entonces este no es mi chocolate -declaró Harry con sonrisa-.
-Yo te compro tu chocolate favorito dos veces por semana innamorato, este regalo es especial -le dijo Blaise abrazándolo-.
-¡No quiero abrirlo -dijo Harry suavemente, antes de apresurarse a explicarse cuando Blaise lució triste y ofendido-. ¡Es demasiado lindo! No quiero destruirlo.
Blase rió e hizo un pequeños movimientos con su varita sobre, debajo y alrededor del pequeño presente.
-¿Qué acabas de hacer? -preguntó curiosamente Harry-.
-Le tomé una foto Prezioso. Una foto de verdad, no como esas tontas fotos muggles que son planas, una foto mágica en movimiento para que siempre recuerdes como lucía el primer presente de Solsticio de invierno que te regalé.
Harry abrazó fuertemente a Blaise antes de abrir cuidadosamente su presente. Era una pequeña caja de terciopelo azul y Harry la abrió gentilmente jadeando ante el contenido. Sentado en una cama de seda y terciopelo estaba el brazalete más hermoso que Harry había visto. Tenía tres centímetros de ancho y lucía más como la mitad del puño de una camisa que como un brazalete, encargaría perfectamente en su muñeca. Estaba hecho de un sólido platino y tenía una gran esmeralda en el centro, una esmeralda que lucía tan parecida a sus ojos y los de su madre que le quitó la respiración. A ambos lados de esta habían dos pequeñas amatistas pero su tamaño no tenía nada que ver con su belleza, ya que eran hermosas. Ellas tenía un profundo color purpura, el mismo color de las escamas de las alas de Blaise.
-¡Oh Blaise lo adoro! -exclamó Harry, tomándolo del colchón de seda y terciopelo y abriendo el broche. Lo envolvió alrededor de su muñeca y volvió a cerrar el broche, amando como se apretaba contra la piel pero no cortaba su circulación.
El brazalete tenía pequeños gravados que lucían tan delicados y frágiles que no quería tocarlos. Lucían como vides que se envolvían en espirales a su alrededor.
-Es tan hermoso Blaise, ¿pero qué demonios? ¿Me dijiste que no te diera un regalo costoso y tu me das esto?
Blaise sonrió. -Es una reliquia de la familia mio caro. En la única cosa que gaste dinero fue en cambiar su tamaño para que encajara en tu pequeña y delgada muñeca, y en cambiar las gemas de diamantes y rubíes a esmeraldas y amatistas.
Harry también sonrió y abrazó fuertemente a Blaise. Cuando dió vuelta la cabeza su compañero desabrochó el brazalete y lo quitó de su muñeca, Harry jadeó, se giró y lo miró con ojos muy abiertos.
-Te perdiste la inscripción de adentro -le dijo Blaise, apuntando hacia las elegantes palabras en cursiva-.
Ti penso moltissimo.
-¿Qué significa? -preguntó Harry. La palabras le causaban una sensación muy cálida.
-Siempre pienso en ti -le respondió Blaise con una sonrisa-.
Harry casi se derritió cuando Blaise volvió a abrochar el brazalete y besó gentilmente la palma de su mano.
-Ti amo Harry. Ti amo.
-¿Tee ammo? -cuestionó Harry-.
Blaise rió sofocadamente y presionó sus labios contra la sien de Harry. -Ti amo. Te amo. Te amo muchísimo Harry.
Harry sonrió felizmente, ignorando el calor en su mejillas mientras presionaba un beso contra los labios de Blaise.
El día de Navidad estaba resultando ser uno de los días más felices que Harry podía recordar. Ellos fueron a cenar al Gran Salón, donde solo encontraron unos pocos estudiantes junto a los profesores.
-¡Harry mi niño, que lindo es ver que estas sintiéndote mejor! -exclamó Dumbledore jovialmente y enviándole un guiño-.
-Sí, me siento mejor desde hace unos días profesor, pero no tenía muchas ganas de socializar y ayer volvía a sentirme como realmente soy, pero era Nochebuena y quería pasar el día con Blaise.
-Por supuesto mi niño, estoy feliz de que te sientas mejor, espero que no tengas una recaída.
-Madam Pomfrey dijo que si me ocurría sería una pequeña recaída unos días después de que me sintiera mejor, así que supongo que si ocurre será entre hoy y un par de los próximos días.
Blaise sentó a Harry antes de sentarse él mismo y le sirvió un plato de comida, sabiendo que ambos solo habían comida carne cruda los pasados dos días. Se aseguró de poner un poco de pavo y pollo en el plato, antes de llenar el resto con verduras y guarniciones.
Harry le sonrió y empezó a comer con los buenos modales que no había tenido cuando había estado desgarrando a la yegua que Blaise había cazado para él. Aunque a Blaise le gustará más ver a Harry comer la presa que había matado.
-¡Alguien dijo que tenías Viruela de Dragón! -soltó una excitada segundo año de Hufflepuff-.
Blaise fulminó con la mirada a la pequeña niña y ella retrocedió, pero Harry le envió su propia mirada a Blaise que olfateó y volvió su atención a su comida.
-No tenía Viruela de Dragón, pero la enfermedad que tenía era contagiosa mediante el contacto de piel con piel, así que no podía dejar mis habitaciones especiales. Blaise ya la había capturado por mi, por lo tanto se quedó conmigo a hacerme compañía.
-¡¿Pero qué sucede con la comida?! -preguntó la pequeña niña, tan eufórica como era usual ahora que Harry le estaba hablando-.
-Los elfos domésticos nos llevaban nuestras comidas, ellos son una especie diferente por lo que las enfermedades humanas no les afectan.
-Oh. ¿Cómo fue?
Las mejillas de Harry se volvieron rosadas cuando recordó los diez días de continuo sexo y placer que había experimentado, y los olores y sonidos que había hecho junto con Blaise.
-Fue aburrido -declaró Harry sin mucha seguridad-.
La cabeza de Blaise se dió vuelta inmediatamente para fulminar con la mirada a Harry. Se acercó y le susurró al oído.
-Supongo que la próxima vez tendré que ser más creativo para que no te aburras.
Las mejillas de Harry adquirieron un furioso color rojo y empujó a Blaise. No necesitaba disculparse por sus palabras. La pequeña niña tenía doce y no necesitaba escuchar que ellos había estado teniendo sexo sin parar por diez días. Ninguno de esa tabla, tu viera la edad suficiente o no, necesitaba saber que habían estado teniendo sexo. Ya era lo suficientemente malo que Snape y Dumbledore lo supieran.
-Yo espero que no tengas una recaída -declaró seriamente Dumbledore-.
-Al igual que yo. Ya he perdido los suficientes días de clase, pero tengo el presentimiento de que sucederá.
-Si tiene que suceder sucederá Potter -declaró McGonagall-. Solo asegúrate de ponerte al corriente con el trabajo de clase.
-No se preocupe profesora, ¡ya he hecho todas las tareas y estoy avanzado en algunas asignaturas! Blaise también está tratando de ayudarme con pociones.
-Trate de no estallar una de las pared del castillo Potter -le dijo Snape-.
-Lo intentaré señor, pero no pudo hacer ninguna promesa.
-Creo que soy lo suficientemente competente como para detenerlo de estalla una de las paredes Profesor, pero de una de sus manos... -Blaise se detuvo con un suspiro y Harry le dio un codazo mientras Dumbledore reía alegremente-.
Harry movió su cabeza y dejó caer una col de bruselas dentro de su boca, masticándola malhumoradamente. Apuñaló sus arvejas y zanahorias antes de llenar su boca con puré de papa y tragar. Fulminó con la mirada a Blaise cuando su compañero se rió de su comportamiento.
La cena pasó amigablemente y Harry se encontró riendo y bromeando con Blaise y los jóvenes estudiantes. Blaise presionó un beso contra su oreja y la lamió.
-Serás una gran madre, Mio Bello -susurró Blaise-.
Harry sonrió felizmente y se acurrucó contra Blaise, aun colocando cucharadas de budín de navidad con extra gruesa crema doble en su boca, compartiendo algunas de sus extrañas cucharadas con Blaise.
Los estudiantes comenzaron a alejarse a las ocho y Harry bostezó arrecostado contra Blaise por tercera vez en cinco minutos.
-Vamos Mio amore, te llevaré a la cama -susurró Blaise, levantándose y llevando a Harry con él-.
Harry se apoyó pesadamente en Blaise hasta que salieron del Gran Salón y estuvieron lejos de los ojos curiosos. Blaise agarró las piernas de Harry y lo capturó facilmente, cargándolo cuidadosamente mientras subían las escaleras.
-¡Yo puedo caminar! -Harry trató de sonar enojado pero un gran bostezo que casi desencajó su mandíbula arruinó el efecto-.
-Lo se -le apaciguó Blaise gentilmente-. Pero quiero cargarte.
Harry no tenía la energía para pelear con Blaise, así que solo se rindió y dejó que su cuerpo se relajara mientras era cargado hacia sus habitaciones y dentro del dormitorio. Blaise subió cuidadosamente el estrecho set de escaleras que se dirigían hacia la plataforma donde estaba su cama y lo depositó en esta.
Blaise felizmente desvistió a Harry, reprimiendo cualquier argumento con un suave "Quiero hacer esto por ti". Dejando a Harry desvestido, Blaise se desvistió a si mismo y subió a la cama acostándose al lado de su eterno compañero, cubriéndolos y envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de Harry.
-Sogni d'oro, mio amore (Dulces sueños, mio amor) -susurró Blaise, besando la mejilla de Harry antes de acostarse a dormir-.
Nuevamente Harry estaba en sus habitaciones privadas en el hotel del demonio. Solo que esta vez era más soportable con Blaise firmemente a su lado y su chaperón no demasiado lejos tras ellos.
Había aproximadamente ciento veinte dominantes viviendo allí, hasta el momento había habido cuatro muertes producto de peleas y varios estaban heridos. Para ser honesto Harry estaba asombrado de que no había más, pero aparentemente se había extendido la palabra de que a él no le gustaba la violencia y los dominantes estaban tratando de frenar este tipo de comportamientos.
-Entonces Harry -dijo el Mayor Trintus felizmente-. Aquí estamos otra vez.
-Sí, ¡no tengo ni idea como voy a elegir otro dominante de entre todos esos!
-Una vez una sumisa celebró un torneo de gladiadores -le dijo Trintus reflexivamente-. Sí, ella hizo luchar a todos los dominantes entre si. El último que permaneció de pie al final se convirtió en su compañero.
Harry se horrorizó de que alguien pudiera ser ten cruel e insensible.
-¿Entonces todos los otros murieron? -preguntó-.
-¡Oh no cariño! No, colocamos medidas de seguridad, normalmente dejamos que los sumisos ganen su compañero por todos los medios que consideren adecuados, pero obviamente no podemos solo desechar a todos los dominantes por uno. No, pusimos una sola regla según la cual si estabas noqueado por más de tres segundos quedabas automáticamente descalificado. Esto salvó a muchos dominantes, pero hubo unas pocos heridos y bastantes muertes a pesar de las medidas de seguridad.
-¿Puedo pasar algo de tiempo con cada uno de ellos? -preguntó Harry-.
-¿Quieres volver a hacer entrevistas? -cuestionó Trintus-.
-No exactamente. Quiero ser capaz de caminar por los alrededores con ellos; quiero ver como son cuando están cómodos y relajados, no sentados en un mullido sillón frete a mi. Creo que algunos de ellos están nerviosos y ocultan esto tras su estúpido parloteo.
-Esta bien mi querido, comencemos, después de todo no puedes estar enfermo por tanto tiempo o tus compañeros de clase empezaran a sospechar.
Harry caminó de la mano con Blaise, quien tenía sus alas estiradas a lo máximo, lo que las hacía parecer más largas de lo que eran, pero aún así recibía miradas sucias de otros Drackens, quienes lucían sus alas de 7,5 m., diciéndole claramente a Blaise que las suyas eran más grandes.
Harry estuvo consternado al ver que Dominic, el idiota presumido que había irrumpido en sus habitaciones durante la última reunión, estaba de pie frente a su abuelo.
Harry dulzura -saludó el Mayor Getus-. Espero que estés bien.
-Lo estoy gracias -replicó Harry cortesmente-.
-Recuerdas a mi nieto Dominic.
El gran dominantes estiró su mano en señal de saludo, pero Harry no la tomó. Hubo un brillo en los ojos de ambos que no le gustó. Tal vez recordaban que se había unido con Blaise con un simple apretón de manos y creían que esto iba a trabajar dos veces seguidas. El único problema era que no se había unido a Blaise con un apretón de manos, si no con una lamida en su nuca.
-Me parece recordar que le dije que se fuera y no volviera -respondió Harry fríamente-.
-He visto el error en mi comportamiento -le dijo Dominic con una voz voy muy engreída-.
-Bien, aunque nunca serás mi compañero. ¡No te quiero como mi compañero!
-Ahora Harry, esa no es una decisión a tomar necesitando un compañero tan fuerte como sea posible, Dominic podría ser tu mejor opción de compañero.
-Él no lo es -replicó Harry terca y fuertemente. Hubo algunos resoplidos, carcajadas y risas ahogadas provenientes de la multitud de dominantes.
-Si nos pudiéramos calmar un poco -se escuchó la voz del Mayor Trintus-. A Harry le gustaría que supieran que quiere conocerlos a cada uno de ustedes; desea verlos cuando están relajados y cómodos. No se les permitirá sacar a Harry fuera de esta casa y sus terrenos, ni estar a solas con él sin estar presente yo o Blaise su primer compañero, y tampoco pueden tocarlo en ningún momento.
-Dominic será el primero -declaró el Mayor Getus como si fuera el Dios y Señor del lugar, haciendo que el temperamento de Harry se elevara unas cuantas notas más-.
Esto era como si no fuera una persona capaz de hablar o pensar inteligentemente. Sus alas blancas con brillantes escamas púrpuras oscuras salieron y desenvainó sus colmillos, siseándole profundamente al anciano.
-¡Él no lo hará! -declaró Harry duramente-. ¡Ni siquiera tendrá un turno porque no lo quiero!
-Todos los dominantes necesitan un chance justa de poder convertirse en tu compañero Harry.
-¿Entonces por qué estas empujando a tu sobrino hacia mi? ¿Por qué tiene que ser el primero en todo? ¡Eso no es justo para los otros!
Blaise ubicó una de sus manos en su nuca, pero no le apretó o aplicó mucha presión, era una advertencia para que se calmara antes de que se metiera en problemas.
Harry dejó que su cuerpo su relajara y su temperamento se enfriara. No lograría nada gritando. Sabía que no tenía que ir a ningún lado cerca de Dominic y el Mayor también. Gritar solo le estaba dando un dolor de cabeza y poniéndolo malhumorado, sería mejor darles la espalda e ignorarlos, pero ignorar cosas como esas no estaba en entre los mejores rasgos de su personalidad.
-Quiero una lista con los nombres y edades de todos los dominantes -le dijo Harry al Mayor Trintus, antes de tomar la mano de Blaise y alejarse para lograr tranquilizarse-.
Harry calculó que tomaría al menos una hora o más conseguir todos los nombres y edades de los dominantes, suficiente tiempo como para quitar su frustración con la ayuda de Blaise, quien estuvo muy feliz de ayudarle.
Ellos estaban enredados sobre la alfombra de sus habitaciones privadas antes de que la puerta terminara de cerrarse por completo, besando y mordiendo la boca del otro. La respiración de Harry dificultó cuando Blaise se deslizó por su mentón para mordisquear su cuello.
Blaise apretó los lados de Harry, moviendo sus manos hacia abajo para agarrar las caderas de su compañero, antes de volver a moverlas hacia arriba para sacarle la camisa. Lamiendo uno de los rozados pezones azucarados, Blaise sonrió cuando Harry gritó de sorpresa.
-Blaise, no juegues conmigo, por favor. Solo necesito descargarme de mi enojo -gimió Harry-.
-Como desees -respondió Blaise, arrancando el pantalón de las piernas de Harry, tomando su brillante bóxer verde pasto junto con este-.
Un golpe en la puerta hizo que Blaise rugiera de rabia y Harry se apresurara cubrirse con algo antes de que el Mayor Trintus se asomara cuidadosamente por el marco de la puerta.
-¡Lo siento mucho! -jadeó cuando capturó la vista de un Blaise recostado sobre un casi desnudo Harry, quien solo se las había arreglado para ponerse un bóxer y así cubrir su partes privadas a tiempo-.
-Esta bien -aseguró Harry, envolviendo sus brazos alrededor del cuello de Blaise para detener que se abalanzara sobre el pobre Dracken anciano-. ¿Quieres algo?
-Yo... la lista esta completa. Tomamos un registro durante la primera reunión, y la hemos estado actualizando con cada nueva llegada.
-Oh. Correcto. Estaremos allí en un minuto -respondió Harry, pretendiendo que no estaba recostado bajo Blaise vistiendo solo un bóxer-.
El Mayor asintió y se fue rápidamente cuando Blaise gruñó enojadamente.
-Continuaremos con esto después Blaise -le aseguró Harry-. Nada nos detendrá.
Blaise suspiró y abrazó fuertemente a Harry, pasando sus manos por su piel desnuda, y apretando sus hermosas piernas posesivamente, antes de trasladar sus manos hacia su tapado trasero y detenerse en su baja espalda.
-Ti amo Harry -declaró seriamente-.
Harry sonrió con picardía. -Ti amo Blaise -respondió, pronunciando cuidadosamente y un poco duramente las palabras, viendo como Blaise sonrió felizmente-.
-Estas aprendiendo.
-Sí. Tienes que enseñarme más italiano Blaise. Necesito saber lo que me dices.
-Haré cualquier cosa por ti mi pequeño amor, cualquier cosa.
Harry rió alegremente y se volvió a poner su pantalón y abotonar su camisa.
-Vamos ha comenzar con esto. No quiero estar aquí más tiempo del necesario.
Blaise asintió y envolvió un brazo al rededor de sus hombros. -Recuerda que estaré contigo en cada paso del camino mio amore. Si no te gusta uno de ellos, solo escóndete detrás de mi, yo te protegeré hasta la muerte.
Harry movió la cabeza ante la declaración, pero no dijo nada mientras salía de sus habitaciones privadas y volvía a la sala común de los Dracken.
Volví! Si, estoy aquí, jaja. Disculpen por el tiempo desde la ultima actualización pero he estado tapada con la tarea del colegio hasta la cabeza, sobre todo con las materias de química y física creo que mira el agua y veo su composición molecular y cae una hoja y pienso que fuerzas actuan sobre ella, yo y mis compañero de clase decimos que vamos a terminar locos a fin de año, jajaj. Pero bueno espero poder volver a actualizar más seguido ahora, besos y dejen reviews no importa si es para decirme que la traducción es horrible o si la historia les gusta.
