LOS REINOS DEL ESTE
TOMO I: HISTORIAS DE UN MUNDO LEJANO
CAPÍTULO 1.1
LA LLEGADA
4
Reunión Interrumpida
HOSTAL HARUNO
22.30h, 21 de Julio de 2020 e.N.
Barrio del Hokage – Ciudad de Genki
Villa Oculta de Konoha
País del Fuego, Reino del Fuego – ESTE
─ Sr. Brief Hart es un honor contar con usted para la Reunión anual de Mercaderes y la Feria del Comercio que este año tendrá lugar en nuestra ciudad.
─ Por favor, llámeme Trunks. – decía un apuesto joven de apenas 26 años.
Era el hijo de Bulma Brief, heredera del imperio Corporación Capsula, la empresa tecnológica más importante del planeta. Era conocido en el mundo entero por ser un famoso modelo de marcas muy reconocidas del panorama de la moda, pero sobre todo, por su nueva empresa: Los supermercados Daniel's. Trunks siempre había tenido el sueño de conseguir crear una empresa formada por microempresas que trabajasen con productos de proximidad, haciendo así que la economía del mundo fuese rica en todos los países y tuviese un equilibrio entre todas las potencias. Comenzó en su ciudad natal, en la llamada Capital del Oeste, en el continente de Oeste y allí había sido un éxito. Ahora quería trasladar su idea a los Reinos del Este y que mejor momento para presentarse que durante el evento más importante de Mercaderes. Realmente Trunks tenía un objetivo mucho más ambicioso: él quería ser el presidente del mundo. Un cargo al que muchas personas habían ostentado a lo largo del tiempo, pero que nunca nadie había conseguido. Estaba dispuesto a lograrlo, pero no a cualquier precio. Si lo conseguía, quería que fuese porque realmente la población mundial estaba convencida de que él había hecho algo por el planeta.
─ Discúlpeme Sr. Trunks, enseguida llegara la Hokage – decía una trabajadora del Hostal Haruno al mismo tiempo que dejaba una bandeja con Té y galletas caseras.
─ Por favor, insisto, trátame de tu – la mujer se sonrojó y marchó de la habitación.
Unos segundos más tarde apareció Tsunade por la puerta de la sala principal de reuniones del Hostal donde la esperaba:
─ Siento el retraso. He tenido que ausentarme unos minutos para resolver unos asuntos...
─ Por favor, no es molestia, entiendo perfectamente el deber de su posición – dijo Trunks a la misma vez que se levantaba para recibir a la mandataria y saludarla estrechando sus manos.
─ Si llego a saber que me iba a retrasar hubiese preferido invitarle a visitar primero el Barrio de Gion. Habría gozado de alguno de los espectáculos que se hacen en directo todas las noches.
─ Espero quedarme varios días en la ciudad, así que voy a tener tiempo de verlos. Es muy acogedor este Hostal y el personal es verdaderamente agradable, así que no ha sido ninguna molestia esperarla – esbozó una sonrisa el joven, lo que le hacía aún más atractivo.
─ Es poco modesto decirlo, pero la realidad es que se hospeda usted en uno de los mejores Hostales de todo el Reino del Fuego, y me atrevo a decir, en el mejor Hostal de los Reinos del Este – Tsunade soltó una carcajada y Trunks la acompañó. – Sé que no es apropiado decirlo, pero es así. ¿En qué habitación le han alojado, si no es indiscreción? Algunas de las salas cuentan con lienzos y kimonos de más de 1000 años de antigüedad. En las paredes de este edificio ancestral hay escrita historia de nuestros antepasados. Es un monumento.
─ Sí, me he fijado mientras deshacía mis maletas. Estoy en la última planta, tengo unas vistas increíbles de la ciudad, y casi te diría de la villa. Una panorámica digna de postal. En el cabezal hay un enorme Dragón Blanco que te hace pensar en lo importante que es nuestro pasado. Nadie debería olvidarlo.
Hubo unos segundos de silencio y reflexión por parte de ambos mientras daban un sorbo a sus respectivas tazas de té.
─ Bien, Sr. Brief
─ Por favor, Tsunade, llámame Trunks, espero poder tratarte de igual modo. Me siento como en casa.
─ Por supuesto. Perdona, Trunks – asintió con la cabeza la Hokage – decía que me he leído el proyecto que nos has presentado para nuestro País y es bastante ambicioso. No quiero decir con ello que sea imposible, pero me da miedo como pueda afectar esto en la economía de las pequeñas ciudades. No es el caso de Genki o de Naeru-wa. En la Villa de la Hoja, ambas ciudades son bastante fuertes y tienen un sustento económico muy por encima de la media. Te diría que en nuestro Reino sólo se ven superadas por Saeki-wa o por Ôita, pero eso es otro cantar, ambas Islas cuentan con riquezas propias en minerales. ¿Qué pasa con Zaki, Beppu o Kiekun, por ejemplo?
─ Esa es la gracia del concepto de nuestra empresa. La idea es que se nutre de productos locales, para dejar el dinero en la misma ciudad. Nosotros sólo ofrecemos en nuestros supermercados productos producidos en la zona, de manera que compramos a los productores de la zona, válgame la redundancia. A la misma vez garantizamos que el personal que trabaja en nuestras tiendas sólo es personal de la ciudad, así que los sueldos se queda a su vez en la ciudad. Es la rueda perfecta. El dinero se queda siempre en la ciudad.
─ Bueno... hay un beneficio, un margen comercial...
─ Claro, no tendría sentido si no. Pero no es el interés de nuestra empresa. Mira, un ejemplo claro sería el hecho de que se llaman supermercados pero no ofrecemos todo lo que ofrece un supermercado al uso. Tan sólo vendemos los productos que la ciudad puede ofrecer. Por ejemplo: si en la ciudad hay un productor de leche, venderemos leche, pero si no lo hay, no la importamos, simplemente, no se vende. Así de sencillo.
En el exterior de los pasillos de la sala se escuchaban murmullos y pasos de gente que corría arriba y abajo. Pero Tsunade intentaba seguir la reunión lo más calmada posible, aunque sospechaba que algo no iba bien.
─ ¿Y eso tiene sentido? ¿Quién iba a querer ir a comprar a un supermercado donde no puedes encontrar todo lo que necesitas?
─ Esa no es la idea de nuestros supermercados. La idea es que si vienes a nuestros supermercados es porque sabes que vas a encontrar todos los productos de proximidad de tu ciudad. Sin más. Ni más productos, ni menos. Sólo los de tu ciudad. Hacemos que los pequeños productores tengan una forma de poder vender sus productos con la máxima seguridad y sin tener que invertir en una tienda propia. Les damos un escaparate donde poner sus productos. Muchos se animan a vender productos que antes simplemente consumían a solas en casa o que finalmente tenían que regalar. Ahora es un pellizco más en su bolsillo. – explicaba entusiasmado el joven
─ Bueno, no lo llamaría escaparate exactamente. Al final el sello es de Daniel's, pero te compro la idea. Es buena.
─ Ya te digo yo que...
Súbitamente una mujer irrumpió en la sala. Estaba agitada y muy avergonzada por haber abierto la puerta de aquella manera, pero no tuvo otra opción:
─ Hokage-sama, le pido disculpas. Dos ninjas están en el exterior y necesitan verla urgentemente. – Tsunade abrió los ojos de par en par. No pudo disimular su expresión delante del invitado.
─ ¿Quiénes son?
─ Los señores Uzumaki y Uchiha – la presencia precipitada del ambos jóvenes ninjas en el Hostal después de lo ocurrido en el puerto de Hana-gawa no tenía mucho sentido para ella.
─ Por favor, vaya – dijo Trunks
─ No, no. Tranquilo. Por favor, hazles pasar – El joven zorro y su amigo irrumpieron en la sala.
─ Hokage-sama, le pido disculpas – dijo Naruto agachando la cabeza al ver al invitado. – ¿Podemos hablar fuera?
─ No, tranquilo, podéis hablar aquí. Este hombre es de mi confianza.
─ Hokage – sama – insistía el joven zorro – No es por menospreciar a su invitado, pero esta información es confidencial. Por favor.
─ Naruto, es una orden: habla.
Tsunade sabía lo que hacía. Trunks Brief Hart no era un desconocido para ella. De hecho, no era un desconocido para ningún mortal que en alguna ocasión en su vida hubiese visto alguno de los Torneos Mundiales de Artes Marciales de las Islas Papaya. No sólo era conocido por ser modelo profesional o hijo de Bulma, si no por ser un gran luchador, defensor en muchas ocasiones de la tierra. Había heredado los poderes de su padre: el sayayin Vegeta. Trunks, al igual que su familia y amigos eran muy queridos en el mundo porque en varias ocasiones lo habían salvado de su completa destrucción. Ahora, desde que estos se hubiesen afincado en los Reinos de Oeste, ningún ser del espacio exterior había vuelto a intentar dañar a la humanidad. Trunks no era un enemigo, era un aliado; Naruto obedeció a su líder y arrancó a hablar:
─ ¡Sakura está en peligro!
─ ¡¿Cómo?! – exclamó Tsunde.
─ Hokage-sama, le pido disculpas – Sasuke hincaba una rodilla en el suelo al mismo tiempo que agachaba la cabeza – No he querido informarla antes en presencia de los Militares, pues tampoco teníamos una información fidedigna. De hecho, seguimos sin tenerla.
─ Sasuke, levántate. Habla claro – Ordenó la mujer que se levantó de un salto de su silla.
─ Kabuto está analizando unas muestras de una secreción negra que encontramos en la cubierta del barco. No tenemos nada concluyente aún, pero podemos descartar que sea de origen humano...
─ ¿Y qué es? ¿Cómo narices no me dices esto antes? – la mujer empezaba a alterarse, no soportaba llegar tarde a los problemas.
─ Lo siento – insistía Sasuke – No sabemos que es. Kabuto dice que no es nada conocido que él haya visto antes. Parece que no es de este mundo – Trunks enarcó una ceja. Estaba siguiendo con cautela la conversación que mantenían.
─ ¿Y Sakura? ¿Se ha infectado?
─ Espera, Hokage-sama, no es todo – decía Sasuke haciendo una mueca de apuro.
La cara de Naurto y Sasuke era un poema. Tsunade iba a entrar en cólera de un momento a otro y con razón. La jugada del líder no había salido bien. Esperaba haber podido tener un informe completo y entonces hacerle llegar toda la información, pero algo en el Hospital se le había adelantado.
─ ¡¿Hay más?! – espetó la mujer.
─ Si. Hinata y yo encontramos un sello en la puerta del camarote donde se encontraban los dos "civiles".
─ Sigue...
─ Un sello no ninja. No al menos que nosotros podamos hacer con los conocimientos que tenemos ahora. Un sello más bien de un Shinigami, o quizás de un ser milenario de las Tierra Imperecederas. Estuvimos en duda de si abrirlo o no... y mientras dudaba, el sello se desvaneció solo.
─ ¡¿Pero como narices has cometido semejante error?! ¿Civiles Sasuke?
La Hokage le increpaba y con toda la razón del mundo. Aunque hubiese querido proteger aquella información hasta tener más detalles, había una cadena de personas que seguían trabajando en el barco tras la marcha de su equipo. Una de ellas era la propia Sakura y su equipo médico. Sin saber los antecedentes, Sakura no habría tomado ningún tipo de precaución. Y eso por no hablar de los militares que se habrían quedado custodiando a solas el barco.
─ Tsunade-sama, no sé cómo, pero tengo el presentimiento de que si tardamos más en ir al Hospital Sakura estará en serios problemas. Me lo dice el sello. He ido a buscar a Sasuke, cuando me ha dado ese pinchazo raro que me da cuando algo no va bien. Íbamos a ir solos, pero Sasuke ha pensado que no deberíamos actuar sin antes hablar contigo. Íbamos derechos al Hospital, pero entonces hemos pensado que quizás era una trampa y que podíamos empeorar la situación.
─ Y por eso habéis venido, a enmendar errores ¿Roy Mustang te ha dicho algo?
─ No – contestaron simultáneamente ambos ninjas.
─ ¿Hay algo que pueda hacer para ayudar? – pregunto el invitado de Tsunade, Trunks, preocupado al ver la reacción de ambos jóvenes.
─ No, por favor. No es nada importante – decía Tsunade intentando quitarle hierro al asunto.
Trunks se había dado cuenta de que algo ocurría y que era algo serio. Aquello de la pasta viscosa no le había gustado mucho. Si ataba cabos, la Hokage había llegado tarde a la reunión a causa de un imprevisto. El mismo imprevisto del que al parecer venía su subordinado, y del cual a su juicio, algo no estaba marchando como se esperaba. De todos modos, no iba a intervenir salvo que ellos se lo pidiesen. Así habían quedado hacía muchos años atrás su padre Vegetta, su tío Son Goku y el resto de guerreros que habían salvado en alguna ocasión el planeta. Dejarían que la civilización se desarrollase por si sola y tan sólo intervendrían cuando estos se lo pidiesen, o evidentemente, cuando fuese estrictamente necesario; Tsunade estaba pensativa. Quería encontrar una solución lo más óptima posible, pero sin alarmar a medio equipo Anbu:
─ Trunks, te pido disculpas. Necesito ausentarme para tomar las riendas de este asunto. ¿Te importa que retomemos la reunión mañana por la mañana? Estará aquí Ashita Nakano, Emperador del Reino. Viene a visitar la Feria de Mercaderes.
─ Por supuesto. No es ningún problema. Ha sido muy amable atendiéndome esta noche pese a las obligaciones que la apremian. Aprovecharé para visitar el famoso restaurante de la familia Akimichi. Me han dicho que tiene una de las mejores carnes del lugar.
Trunks estrechó las manos de ambos ninjas y se retiró de la sala; Naruto esperaba impaciente las órdenes de la Godaime.
─ ¡Vámonos al Hospital!
─ ¡Sí! – espetó entusiasmado el joven Jounin. Sasuke no estaba tan entusiasmado, sabía que le iba a caer una buena reprimenda de Tsunade cuando todo esto acabase.
─ Pasad antes por el Bar Anbu y traed una muestra de "eso negro". Voy a cambiarme de ropa. Nos vemos en la puerta del Hostal en dos minutos.
─ ¡Vamos!
En la habitación 701 del Hostal Haruno, Trunks se preparaba para tomar una ducha. No tenía intención de ir al Restaurante Akimichi, pues con lo tarde que se había hecho seguramente estaba cerrado. Pero no quería tampoco hacer sentir mal a la Hokage, así que había sido un buen pretexto para terminar la reunión de una forma cordial y quitándole otro problema de encima a la mujer.
Quería contrastar la información que había escuchado en la conversación de aquellos ninjas con un fiel amigo. No obstante, para contactar con él no podía llamarlo, sólo tenía que pensar en él.
─ Amigo mío, Trunks, te siento preocupado – el Guardián de los Cielos se introducía en los pensamientos de Trunks.
─ "Corpetit" Pikkolo, ¿estabas ocupado?
Satanas Pikkolo Junior, o como le llamaban sus amigos "Corpetit" era el Dios del Planeta tierra. Era un namequiano, un ser extraterrestre del planeta Namak, que hacía muchos años se había afincado en el planeta tierra. Era una larga historia cómo se había hecho amigo de los terrícolas y mucho más larga aún, cómo había llegado a ser su Dios. Sea como fuere, lo importante ahora era que era el Guardian del Cielo que velaba por todos ellos. Desde el Palacio del Kami-sama podía ver que ocurría en cada momento en la tierra y contactar con el resto de guardianes, como eran los amigos y familiares de Trunks.
─ ¿Por qué piensas eso?
─ Has tardado en conectarte a mis pensamientos – pensaba mientras se reía internamente.
─ Chico, tengo mucho trabajo. Son muchos en el Mundo que me necesitan. No puedo estar en todo.
─ ¿Sabes que es esa cosa negra de la que hablan los ninjas?
─ No. De hecho no noto nada extraño, ni fuera de lo común para que se estén preocupando tanto. Estate atento a los acontecimientos. Si ves que necesitas ayuda me vuelves a llamar. Tengo problemas muy serios en Oeste que solucionar.
─ ¿Ha pasado algo grave?
─ Sí. Un accidente bastante serio. Han muerto muchos seres. Tengo almas que ayudar.
─ De acuerdo. No te entretengo. Pero seguramente necesitaré tu ayuda. Hasta pronto "Corpetit"
5
¿Quién o qué?
HOSPITAL CENTRAL DE KONOHA
00.15h, 22 de Julio de 2020 e.N.
Barrio de Gion – Ciudad de Genki
Villa Oculta de Konoha
País del Fuego, Reino del Fuego – ESTE
Ya en la puerta del Hospital el equipo ninja se encontró de bruces con el Coronel Mustang y su compañero Maes Hughes. Venían paseando desde el barrio de Gion, aprovechando para ponerse al día de sus vidas y así dar tiempo a que Sakura y los suyos curasen las heridas de los niños, y que la detective Misato pudiese hacerles una pequeña entrevista. Esperaban tener algo más de información ahora que habían pasado casi un par de horas y así poder hacer un breve reporte a la Hokage. Se sorprendieron al encontrarla allí.
─ Hokage-sama, no imaginaba que estaría aquí – dijo Roy, al mismo tiempo saludó a sus acompañantes, Naruto y Sasuke.
─ ¿Les ha llamado la directora Haruno? – preguntó Tsunade.
─ No. En absoluto. Estamos fuera de servicio y habíamos aprovechado a salir a cenar juntos. Como nos quedaba cerca el hospital, íbamos a echar un vistazo a ver cómo iba el tema – explicaba el coronel.
─ Sí, hará una hora que la detective Misato Katsuragi llegó. Me informaron directamente desde su cuartel – añadía Hughes, al tiempo que, sosteniendo la puerta de recepción, hacía un gesto para que la Hokage y sus subordinados accediesen al interior del recinto.
─ Bien, entonces aprovechemos y vayamos juntos.
ALA NORTE DEL HOSPITAL CENTRAL DE KONOHA
00.25h, 22 de Julio de 2020 e.N.
Barrio de Gion – Ciudad de Genki
Villa Oculta de Konoha
País del Fuego, Reino del Fuego – ESTE
─ ¿Qué quieres decir con que Dalen "despertó"? – le preguntó Misato a Asuka intentando que ésta le explicase con más detalle cómo había ocurrido todo.
─ Es una historia muy larga, Misato... – se notaba el cansancio en la voz de la joven – De hecho, aún no sé dónde estamos. No sé cómo explicarlo.
─ ¿Qué importa eso? Estáis a salvo... – la detective no las tenía todas consigo, pues aún no tenían claro si quien les había atacado podría saber donde estaban, pero al menos estaban alejados de la ciudad donde habían vivido durante años.
─ Durante parte del viaje creo que no estaba consciente. O todo el viaje. Ni si quiera sé cuánto a durado el viaje, ¿qué día es hoy? No sé bien cuando pasó lo que pasó con el cuerpo de Dalen... la mujer que le tenía en brazos...
─ Asuka, necesito que te expliques mejor. Necesito que ordenes tus ideas. No tenemos prisa, ¿vale? Lo importante ahora es que Dalen se ponga bien. Pero necesitamos poder protegeros y necesito entender cómo pasó todo. Y para eso es preciso que vayamos al principio de todo.
Misato intentaba que la niña explicase todos los detalles posibles desde los inicios de su vida en aquella casa. Al menos todos los que pudiese recordar que fuesen relacionados con los problemas que ella misma había denunciado en el colegio y que había detallado con cuenta gotas tanto a ella como a Hershel.
Estaba claro que era primordial saber cómo habían llegado hasta Konoha, pero eso seguramente era trascendente para los militares o para los ninjas. Sin embargo para ellos, para Misato y su equipo, eso no era de vital importancia. Lo verdaderamente fundamental era atrapar a las personas que los habían tenido tantos años retenidos en su casa. Esa era la primera pieza del puzle que nunca habían sabido montar. Tenían mil cabos, pero ninguno era el que los ataba todos y la detective Katsuragi estaba convencida de que todas las claves residían allí.
─ ¿Cómo puedo hacerlo? ¿Qué quieres que te cuente? – Asuka estaba agobiada con toda aquella situación. Se giró a mirar a Dalen y vio que estaba mucho peor que hacía unas horas – ¡¿qué le pasa? ¿por qué esta tan negro?!
─ No lo sé...
─ ¡Se muere! – gritó la joven al tiempo que se levantaba de la camilla y se abalanzaba sobre el niño.
─ No le toques, puedes hacerle daño – Misato intentó detenerla, pero fue inútil.
Repentinamente en el exterior se escucharon también voces. Al final del pasillo apareció Shizune quien al ver que Kaji estaba apuntando con una pistola en la nuca de Sakura realizó una técnica de control de sombras para detener al hombre. Las enfermeras Miyako y Takako comenzaron a gritar asustadas. Misato se dio cuenta de que todo iba a ser más difícil de lo que esperaban.
─ No cometas una estupidez, Shizune – decía Kaji mientras se veía obligado a retirar el arma del cuello de Sakura.
─ Gracias Shizune – dijo la joven ninja al tiempo que irrumpía en la sala donde estaban los niños – Takako, Miyako, conmigo. Os pido serenidad, coged a la niña. Necesito intervenir a Dalen cuanto antes. Shizune, mantén a Kaji, yo me ocupo de Misato.
─ Aquí nadie se va a ocupar de nadie – convino Misato al tiempo que dejaba su arma reglamentaria en el suelo y la lanzaba hacia los pies de la joven – Ya te hemos dicho que nosotros no vamos a hacerle daño a los niños, pero no sé si podemos decir lo mismo de vosotros – Sakura le echó una mirada de soslayo que casi podía matarla.
─ Yo no voy a hacerle nada a los niños, ni mis compañeras. No sé a quién estáis buscando, ni quien son estos niños, pero te equivocas de enemigos. Pero eso ya lo hablaremos más tarde. Te agradezco que depongas las armas ahora. Este niño está al borde del colapso. Dejadnos trabajar.
Sakura tenía ahora problemas mucho más serios que el de detener a los dos policías. No le cabía duda de que estaban haciendo su trabajo lo mejor que podían. Sospechaba por la actitud que mostraban ambos que éstos sabían algo importante acerca de la corrupción entre los altos cargos que evidentemente ella desconocía. Pero algo sí sabía seguro y es que ella no estaba en ese saco y su deber era salvar la vida de aquel pequeño y maltrecho niño.
─ ¿¡Qué cojones está pasando aquí!? – espetó Tsunade Senju al cruzar las puertas del pasillo que daban al ala norte del Hospital – ¿Alguien me puede explicar qué narices está pasando?
Sasuke y Naruto se abalanzaron sobre Misato y Kaji y los detuvieron de inmediato. Sakura intentó tranquilizar a la joven peliroja, pero era inútil. Miyako y Takako se quedaron con ella. Shizune y Sakura centraron toda su atención en Dalen. Las heridas habían empezado a empeorar mucho más rápido. Un polvo negro había comenzado a formarse sobre ellas y poco a poco se elevaba hacia el cielo, formando pequeñas columnas de humo.
─ Vamos a tranquilizarnos – propuso Maes Hughes al ver la fuerza con la que ambos ninjas estaban sosteniendo a los detectives.
─ ¡Aquí las órdenes las doy yo! – aclaró Tsunade, mientras hacía una señal a Naruto y a Sasuke para que aflojasen.
─ Nosotros nos encargamos de la policía, Hokage-sama – insistió Roy
─ No. No voy a tolerar que esto se pase por alto ¿Cómo se atreven a irrumpir en un hospital a punta de pistola, apuntar a mis trabajadores y poner en peligro la vida de civiles? ¿Qué formas de trabajar son estas? ¿Ésta es la detective que tenías en mente? – le increpó Tsunade al Coronel.
─ ¡Putos corruptos! – espetó Rouji Kaji.
─ ¡Eh! Cálmate... – dijo Naruto por lo bajo, sabiendo que Tsunade se iba a incendiar más.
─ ¿Qué has querido decir?
Tsunade Senju era una mujer de armas tomar. En la Villa era muy querida y sus habitantes la tenían en gran estima, pues era muy cariñosa y risueña. No obstante en el trabajo era tenaz. Una mujer seria que no toleraba las faltas de respeto entre compañeros y que muchísimo menos permitía que entre cuerpos de élite si pisaran los unos a los otros. Le gustaba hacer su trabajo bien y que los demás hiciesen bien el suyo. Se rodeaban de los mejores y de los más competentes y si alguien de los suyos no daba la talla, ponía los medios para que pudiese mejorar. Estaba muy segura de su equipo y no iba a tolerar semejante falta de respeto. Se aproximó hasta el hombre, 12 centímetros más alto que ella, y sin amilanarse, acercó su cara hasta la de éste. Sin apartarle la mira, mirándole fijamente las pupilas le dijo:
─ Repítelo, vamos...
─ Ya me has oído... corruptos... siempre pasa lo mismo. No queréis que se sepa la verdad de lo que ocurre con todos esos niños – Kaji estaba harto de aquel callejón sin salida. Sea como fuere, en cualquier situación, siempre aparecía un ente superior que detenía las investigaciones. Era demencial.
─ ¿De qué cojones me estás hablando? – inquiría Tsunade
─ No nos vais a callar. Acabaremos pillándoos, ¡a todos! Más tarde o más temprano. Podréis callarnos a nosotros, pero...
─ ¡BASTA! – Roy le propinó un bofetón a Kaji para hacerle callar.
─ Escoria... sois todos cómplices – el detective insistía. No le había servido de nada el bofetón del coronel
─ Te garantizo que si no cierras la boca, lo siguiente no va a ser un guantazo – siseaba Maes.
─ Llévatelo de mi vista. Lo quiero en un calabozo ¡A los dos!
─ Hokage-sama, por favor, déjame que yo me encargue. No quiero desobedecer sus órdenes, pero déjeme abordar el tema.
─ Esta es nuestra jurisdicción Coronel, ¡Los quiero fuera de mi vista, ahora!
─ Tsunade-sama, no importa eso ahora. Dejadlo estar. Que los vigilen los militares si quieren, pero por favor, atiende aquí – voceaba Sakura desde el interior de la habitación – Ven, ¡rápido!
La tensión en el pasillo era palpable, pero nada que ver tenía con la situación que se estaba viviendo en la sala médica. Sakura empezaba a pensar que cuantos más gritos había en el exterior, más humo salía del cuerpo del niño. No tenía ningún sentido para ella como médico, pero el cuerpo estaba reaccionando solo a algún estimulo.
Tsunade se acercó impetuosa hasta la camilla. No podía creer lo que estaban viendo sus ojos. Aquel niño no era un civil normal y corriente como había supuesto Sasuke Uchiha al inicio de la noche. Roy, quien había entrado tras la Hokage, también se quedó impertérrito.
Súbitamente el cuerpo del niño empezó a levitar sobre la camilla. Shizune no había podido encontrar nada en los libros de la biblioteca médica del hospital que les fuese a ser útil en este momento. Necesitaba más tiempo para revisar todos los escritos.
Sakura dio orden a las enfermeras Miyako y Takako para que sacasen a la niña en la camilla y trasladarla a otra estancia donde pudiese estar fuera de peligro. No estaba segura de que podía ocurrir. La situación estaba completamente descontrolada y no había nadie en la sala que supiese que hacer o por donde tirar.
Kaji y Misato, custodiados por el Sargento Hughes, intentaban ver desde el pasillo que ocurría en el interior. Este se los llevó a la habitación contigua donde habían instalado a Asuka:
─ Vamos, venid. Has liado una buena, tío... – el sargento se rascaba la cabeza, mientras la agitaba hacia los lados negando.
─ Sargento – dijo Misato – ¿Qué es ese niño?
─ ¿Qué quieres decir?
─ Mira – la detective Katsuragi señaló hacia el interior de la habitación cuando pasaban a la altura de la puerta que estaba entreabierta y pudieron ver el cuerpo del joven levitando, rodeado de un polvo grisáceo casi negro.
─ No tengo ni idea... pero está claro que no es humano. Sólo espero que no sea otro maldito Homúnculo.
─ Podemos ayudar – dijo Misato – Pero necesito que me dejes seguir interrogando a la niña. Ella sabe quién es.
─ Hazlo, ahora – ordenó el Líder ANBU desde la puerta de la sala médica.
Y tras sus palabras, Sasuke Uchiha decidió entrar. Naruto le siguió. Ambos notaron enseguida el fuerte chakra que se acumulaba en la sala. No era bueno. Se miraron y a su vez buscaron la mirada cómplice de su Hokage y de su compañera Sakura. Shizune asentía con la cabeza. Roy Mustang era el único que no seguía bien lo que pasaba, aunque podía imaginar por donde iban los tiros. Notaba que una fuerza le oprima el pecho y no le dejaba utilizar su alquimia. Un fuerte olor a azufre comenzó a inundar la sala.
─ Es un Genjutsu. Coronel, abandone la sala – le aconsejó Sasuke.
─ ¿Cómo lo hace? – inquiría Naruto – Tiene los ojos cerrados.
─ Porque no es él quien lo está haciendo. Preparaos. Hace rato que hemos caído en la trampa. Naruto, Shizune, llevaos a la maestra Hokage de aquí. Dame la muestra, Naurto. – dijo estirando la mano para coger la probeta y enseñársela a la Kunoichi - Sakura y yo nos encargamos del niño. Roy, asegúrate de que Misato consigue sacarle información a esa niña, la vamos a necesitar.
Naruto y Shizune abandonaron la sala acompañando a Tsunade. Debían regresar cuanto antes a la casa del Hokage y ponerla a salvo. Aprovecharían desde allí para buscar más información sobre las heridas del niño, sobre la muestra viscosa negra, la cual ahora tenía una parte Sasuke y Sakura, y otra parte Kabuto en el Bar Anbu, y sobre los sellos legendarios. Al fin y al cabo, Tsunade era la mejor ninja médico del Reino y quizás podría dar con la solución.
Mientras tanto, Sakura se había quedado con Sasuke en la sala y seguía las órdenes de éste:
─ Sakura, no abras los ojos para nada. Antes tenemos que asegurarnos que no estamos atrapados en un Genjutsu como parece. Mantén la fuente de charka sobre el cuerpo de Dalen o se nos morirá aquí mismo. Voy intentar descifrar con el Sharingan quien está causando este olor que nos envenena poco a poco. Recuerda que si es un genjutsu no es real. No puede matarnos. Pero más vale que lo averigüe rápido... las heridas del niño si son reales. Si no conseguimos pararlo cuanto antes, la necrosis lo va a fulminar.
─ ¡Entendido Sasuke-kun!
Mientras tanto en la sala contigua, Misato Katsuragi, custodiada por los militares, intentaba interrogar a la joven pelirroja. El líder Anbu creía que en ella podrían hallar la clave para salvar al niño.
─ Asuka, tienes que decirnos con se llama en realidad Dalen. Si no, estos hombres y mujeres no podrán salvarle.
─ Ellos siempre le han llamado Dalen. Dalen Bakstan.
─ ¿Quiénes?
─ Mark y Celinne
─ ¿Tus padres adoptivos?
─ No me adoptaron. Me quedé a vivir con ellos porque quise...
─ ¿Me lo estás diciendo en serio? ¿Aakwen? ¿Te quedaste por voluntad propia a vivir con Mark Aakwen? - Preguntaba estupefacta Misato. Era un hombre muy conocido en el panorama médico de Oeste y aunque lo habían investigado desde que dieron con Asuka por primera vez en aquella denuncia, no había podido encontrar nada que pudiese incriminar a aquel hombre de nada de lo que la niña hubiese explicado con once o doce años.
─ Sí. Yo vivía en Tokyo-3 con mi madre, Zeppeline. Ella era doctora en un importante laboratorio. Murió cuando era pequeñita. No me acuerdo mucho de ella. Yo tenía cuatro años. Entonces me cuidaba su jefe. Gendoh Rokubungi. Él estuvo con ella hasta el final de su enfermedad. Después nos fuimos a vivir a Almond. Allí conocí a Mark y a su mujer. Me querían mucho. Gendoh me dejó allí con ellos. Para entonces, allí ya vivía Dalen. Siempre fue Dalen.
─ ¿Cuántos años tenías cuando Gendoh Rokubungi te dejó a cargo de aquella familia? – Misato no podía creer el último nombre que estaba escuchando. Gendoh también era muy importante en el panorama médico, pero en este caso, en las tierras de Este. Se giró a mirar a Kaji, quien estaba igual de perplejo que ella y negaba con la cabeza. Roy y Hughes tomaban nota de lo que escuchaban.
─ Pues debía tener once años. Si más o menos. No recuerdo bien si once o doce. Recuerdo que todo iba muy bien al principio. Pero luego empezaron las cosas raras y entonces avisé en el cole, y todo se puso peor. Yo no quería que le hiciesen daño.
─ No te atropelles Asuka. No hay prisa. Ahora mismo no te he entendido nada de lo último que has explicado ¿Hacer daño, quién a quién?
─ Creo que todo fue mi culpa. Si yo no hubiese hablado nunca, Dalen no estaría así – explicaba cabizbaja la joven.
─ No es verdad – convino Kaji – Ya le maltrataban desde antes de que tu llegases.
─ ¿Cómo sabe eso, detective? – preguntó Maes Hughes perplejo.
─ Hubieron varias personas que intentaron ayudarles. Una profesora en concreto que les plantó cara. No acabó bien. Tuvimos suerte y dimos con un testigo, el cual vive protegido en Konoha. Nos dio datos que nos permitieron corroborar que la niña decía la verdad, que Dalen existía. Pero también nos contó atrocidades que se sucedían mucho antes de que Asuka llegase a la casa del hijo de puta del "señor Aakwen". Ese testigo será de vital importancia para poder acabar con toda esta lacra de la sociedad. Vamos a hacer una buena limpieza cuando ese niño pueda hablar y corroborar todo lo que el testigo nos contó. Si le pasa algo al testigo, si alguien osa tocarle ni un pelo, te aseguro que sabremos quién es el corrupto en esta Villa. – dijo mirando de soslayo a Roy Mustang.
Kaji tenía atravesado al Coronel. Hacía unos dos años que su relación con Misato se había roto. El había intentado recuperarla en varias ocasiones, pero era imposible. La joven detective tenía claro que ya no quería volver a la vida que había llevado con él. Demasiado desenfreno: alcohol y otro tipo de sustancias no espirituosas. Se estaban destrozando la vida. Era una relación tóxica, y nunca mejor dicho. En los últimos meses en Konoha, había aparecido en la vida de su ex – novia el joven, guapo, alto y apuesto Coronel Mustang. Le sacaba unos centímetros, medía el metro ochenta y, para postre, era 3 años más joven. Además Roy era un tipo muy sano. Existía un sentimiento muy especial entre Misato y él, y aunque no había fraguado en nada, ni tan si quiera habían tenido una primera cita, se notaba que saltaban chispas entre ambos. Kaji lo odiaba desde lo más profundo de su ser. Después del guantazo que le había propinado hacía unos minutos, estaba deseando que le quitasen las esposas y salir del hospital para liarse a puñetazos con él y desfigurarle esa carita de niño bueno que se gastaba. No podía remediarlo: Mustang sacaba sus instintos más infantiles.
─ Uff... - suspiraba Roy Mustang – Ahora sí que me he perdido. Bueno, no. La verdad es que me he perdido hace rato ¿Esta investigación lleva abierta mucho tiempo, no es así?
─ Roy, es a lo único que nos dedicamos en cuerpo y alma – le decía Misato – Lo sabes. Llevamos años detrás de este tema. Necesitamos que nos ayudéis. Estamos más cerca que nunca de destaparlo todo. Los vamos a pillar y con las manos en la masa. Mira como está ese niño. Es un informe forense judicial en sí mismo. No dejes que la Hokage nos corte las alas. – Roy suspiraba.
─ ¡Misato, ostia! Eso sabes que se escapa a mi control ¿Cómo lo voy a hacer? Me estas pidiendo desacato. La Hokage no es corrupta. No volváis a montar un puto número como el de antes – recriminaba enfadado a la mujer.
─ Roy – Misato se levantó de la silla junto a la camilla de Asuka y se acercó hasta el hombre, quien se puso algo nervioso al tenerla tan cerca. No podía disimular lo mucho que le gustaba aquella mujer – Tengo un presentimiento. Ese niño no se llama Dalen Bakstan y que Asuka no sepa cómo se llama, no quiere decir que se llame así.
─ ¿Y quién crees que es, entonces? – decía algo sonrojado.
─ El hijo del ex - Shogun del Reino del Fuego. Es el puto niño que secuestraron hacen seis años. Es él. Estoy convencida.
