El autor de esta maravillosa historia que voy a traducir es StarLight Massacre por lo que le pertenece todo el desarrollo de la misma y el invento de algunos personajes, mientras que la basa de la historia y otros personajes le pertenecen a la genial J. K. Rowling

Clasificación: M

Advertencias: Slash, violencia, parejas múltiples, malas palabras, sangre, Mpreg, fic de criaturas.

Parejas: Draco/Harry/Blaise/OPM/OPM(Otro Personaje masculino)


En el capítulo anterior

-Vamos ha comenzar con esto. No quiero estar aquí más tiempo del necesario.

Blaise asintió y envolvió un brazo al rededor de sus hombros. -Recuerda que estaré contigo en cada paso del camino mio amore. Si no te gusta uno de ellos, solo escóndete detrás de mi, yo te protegeré hasta la muerte.

Harry movió la cabeza ante la declaración, pero no dijo nada mientras salía de sus habitaciones privadas y volvía a la sala común de los Dracken.


Harry se sentó en una pequeña habitación fuera de la sala común de los Dracken sosteniendo una gruesa carpeta de plástico y solo miró aturdido la cantidad de nombres en las piezas de pergamino que contenía.

Nombre tras nombre estaban registrados, algunos ni siquiera los podía pronunciar, otros eran tan largos que ocupaban tres lineas en el pergamino y unos eran tan comunes que te encontrabas con dos o tres de ellos a medida que recorrías la lista.

Las edades que se encontraban al lado de los nombres iban desde los cincuenta y seis ha los dieciséis, Harry no podía creer que varios de los de dieciséis años hubieran venido desde distintas partes del mundo.

Al lado de las edades había uno o más colores y otro número que le habían dicho era los colores y el tamaño de las alas de los dominantes, así podía identificar los Drackens más comúnmente nombrados y no tachaba a la persona equivocada.

Harry tomó una pluma cuando vió el nombre de Dominic anotado en la sección de los de dieciséis años y lo tachó fuertemente para gran diversión de Blaise.

-Tranquilo Harry, espera hasta que veas su cara y has lo mismo con tus garras -le aconsejó Blaise-.

Harry rió suave y un poco histéricamente, apresurándose a acurrucarse contra Blaise. Todo se sentía fuera de su control, como si fuera un pasajero en su propio cuerpo, y se encontraba en una montaña rusa sin ningún otro lugar al que ir que no fuera hacia abajo.

-¿Estas bien mi querido? -pregunto el Mayor Trintus con preocupación-.

-Es solo que... Yo... ¿por qué Blaise no puede ser suficiente? No quiero a nadie más en mi vida. ¡Quiero una familia! No a un grupo de hombres que me acose y toqueteé cada vez que entro en una habitación. ¿Cuántos voy a necesitar?

-Pienso que con un dominante más ya te vería con una nidada de pollitos -le dijo pensativamente Trintus-. Pero puede que necesites uno o tal vez dos para que equilibre tu magia y cuide de las necesidades de tu Dracken.

-¡Solo quiero tantos como necesite para tener una nidada de pollitos! -declaró Harry duramente-.

-Tendré que infórmate de esto mi querido. Sin un dominante extra que te equilibre, puede que tengas brotes de irracionalidad y muy probablemente pierdas la razón. Recuerdo una sumisa que estaba tan enamorada de su primer compañero que rechazó tener un compañero de equilibro y ocho años después terminó matando a todos sus pollitos, cuando se dio cuanta de lo que hizo se suicidó debido al dolor que sentía, y dejó a su compañero sufriendo por años antes de que decidiera unirse a ellos.

-Eso es horrible -declaró Harry, sintiéndose ligeramente enfermo ante el pensamiento de una madre matando a sus hijos-.

Blaise tragó amargamente y abrazó fuertemente a Harry. No quería compartir a su compañero con nadie, pero mucho, mucho menos quería que Harry matara a sus hijos y luego a si mismo, incluso si hubiera otro hombre o mujer que lo empujara fuera del cuadro y reclamara toda la atención de Harry.

-Eso es horrible sí, pero es el destino de los Drackens que rechazan tener un compañero de equilibrio -dijo Trintus simplemente-.

-¿Blaise? -preguntó Harry tímidamente-.

Recordaba muy vivamente la primera reunión que había tenido en el bosque con su primer compañero, y cuan vehemente había sido Blaise sobre que no le permitiría tener un harem o más hombre de los necesarios para embarazarse.

-Descarta las duras palabras que te dije Mio amore -dijo Blaise suavemente, acariciando la mejilla de Harry con sus nudillos-. No sabía lo que el Mayor nos acaba de decir, preferiría agregar tantos dominantes como necesitaras que sufrir tu perdida y las de nuestro pollitos unos pocos años después.

Harry le sonrió beatíficamete y Blaise sintió su corazón temblar. Había llegado a amar tanto a Harry. ¿Cómo era posible enamorarse tan profundamente en solo dos meses? Estaba maravillado de que solo dos meses hubieran pasado, porque se sentía como si hubiera sido hace una eternidad. Una buena eternidad.

Se sentía como si conociera a Harry, realmente lo conociera, de la manera en que los amante de décadas se conocen como a la palma de sus manos. Deseaba pasar cada minuto de cada día con Harry, lo cual era probablemente porque se sentía tan celoso de agregar a más Drackens a su relación. Esto era necesario para obtener la familia que querían y anhelaban, pero aun así a Blaise no le gustaba compartir a Harry.

Esto ni siquiera era una cosa Dracken, pensó Blaise amargamente, hubiera sido exactamente de la misma manera si fuera humano. No habría querido compartir a Harry para nada con otra persona. Completamente creía que estaba tomando las noticias tan bien porque no era humano, ya que para los Drackens era comun que un sumiso tuviera al menos dos compañeros, uno para embarazarlo y otro para equilibrar su magia, era raro encontrar a un sumiso lo suficientemente débil como para solo necesitar a un dominante para embarazarlo y equilibrarlos o un dominante lo suficientemente fuerte para hacer ambas cosas. No habría afrontado para nada bien si él y Harry hubieran sido humanos y Harry le hubiera dicho que quería más de un amante.

-¿Tal vez esto sería mejor si lo hicieran juntos? -sugirió cuidadosamente Trintus-.

Nunca antes había visto a un sumiso tan reacio a tomar un segundo compañero, todos los sumisos anhelaban hijos, sus cuerpos se los demandaban, aunque este joven de dieciséis años sentado aquí lucía tan miserable que Trintus quería abrazarlo, mecerlo y arrullarlo como si fuera su propio pollito.

-Supongo que estas en lo correcto -suspiró Harry, sin hacer ningún movimiento que indicará que iba a moverse del regazo de Blaise-.

Blaise sonrió ante la imagen de la miseria que era su compañero. Odiaba que Harry se sintiera triste y se aborrecía por sentirse tan presumido ante la miseria de Harry, pero no pudo detenerse el placer u orgullo que sentía el saber que Harry realmente no quería más compañeros. Sabía que Harry se acostumbraría a ellos y que con el tiempo llegaría a amarlos, pero en la actualidad, Harry lo quería a él y solo él.


Harry volvió a entrar en la absolutamente masiva sola común que estaba ocupada por más de cien Drackens dominantes desacoplados que competían por obtener su atención. Bueno la mayoría de ellos lo hacían y todos estos parecían estar bajo la edad de treinta. Los dominantes de más edad estaban parados en el fondo, como si ya supieran que iban a ser rechazados, como si solo estuvieran allí presentes porque sus instintos se lo demandaban.

Rompió el corazón de Harry ver las desahuciadas y perdidas expresiones que trataban de esconder. Actuaban como si ya no tuvieran ninguna oportunidad y Harry tragó fuertemente. No había hablado sobre su plan con Blaise. No quería que su compañero se pusiera celoso o sintiera aun más insuficiente porque Harry estaba buscando primero entre los dominantes mayores, pero tenía que darles la esperanza de que no todos los sumisos eran estúpidos arrogantes que no los tocarían ni con un palo un metro debido a sus edades.

-Harry a repasado todos sus nombres y edades, decidiendo que le gustaría empezar la búsqueda de su segundo compañero -interrumpió Trintus fuertemente, asegurándose que todos los dominantes lo escucharan-. ¿Harry hay algún factor decisivo que te haría desechar completamente uno de estos dominantes como tu compañero?

Harry sabía que esa pregunta iba a llegar y miró a Blaise, quien no sonreía ni movía ningun musculo facial, solo lo tenía cómodamente envuelto en sus brazos, silenciosamente diciéndole que estaría cien por ciento de acuerdo con cualquier decisión que tomara.

-¡Solo empieza con esto! -gritó impacientemente uno de los dominantes más jóvenes-. Deshazte de los abuelos y empieza el proceso, ¡la espera me esta matando!

-¿Quién eres? -preguntó Harry-.

-Serif Ribbin. 23 -respondió orgullosamente el dominantes cuyas alas de 7 m. eran de un exuberante color rosa purpureo-.

Harry recorrió la lista en el pergamino hasta encontrar a Serif, agradeció que fuera el único así no tendría que pasar más tiempo buscando el color de sus alas; Harry tomó su pluma y tachó exageradamente su nombre.

-Gracias Serif, ya puedes irte.

-¿Qué? -demandó-.

-Ya puedes irte. No quiero un hombre cruel o rencoroso como mi compañero. Adiós.

Blaise sofocó su risa presionando su boca contra el cabello de Harry. Mientras que Serif fue arrastrado por los refuerzos que habían venido a proteger a Harry. La "seguridad" estaba conformada por ocho o diez dominantes emparejados que habían acordado proteger a Harry.

-Bien, comencemos la búsqueda por mi próximo compañero -declaró Harry desanimadamente-. Pero lo primero es lo primero, si alguno de ustedes se encuentra casado o tiene a alguien en su casa también puede irse, no quiero ser etiquetado como un destructor de hogares, gracias.

-¿Cómo quieres hacer esto? -preguntó un dominante mayor desde el fondo-.

Lucía como un hombre duro, sus escamas eran gris pizarra y sus ojos color carbón. Su cabello era negro pero se reducía y aclaraba en sus templos. Tenía algunas cicatrices faciales, la más notable corría por su mejilla izquierda y lucía como el arañazo de una garra, lo más probable es que hubiera sido hecha por un sumiso; Harry sintió una gran curiosidad que le hacía quería preguntar.

-¿Quién eres? -preguntó Harry en vez de contestar y los ojos de dominante se endurecieron-.

-Arsenio Demetrius. 42 -respondió fríamente el hombre-.

Harry había notado que todos los dominantes contestaban con su nombre y edad, como si esta fuera un número de rifa o una identificación militar. Le ofreció una de sus pequeñas y pálidas manos al hombre, sonriéndole suavemente cuando éste parpadeó y miró ligeramente aturdido.

-Creo que me gustaría conocerte a ti primero Arsenio.

-Tiene cuarenta y dos Harry -Blaise se agachó para susurrarle al oído-.

-Lo sé, lo escuche perfectamente gracias y no me importa para nada la edad Blaise. Amo una persona por quien es, no por el numero de años que ha estado vivo -respondió entre susurros Harry mientras Arsenio lentamente hacía su camino a través de la multitud de silenciosos Drackens-.

Aunque trataba de esconderlo aún lucía aturdido cuando llegó al pequeño estrado donde Harry y Blaise se encontraban parados con el Mayor Trintus. Lucía como si esperara que Harry interrumpiera diciendo que había estado bromeando y que en su lugar quería conocer a un joven dominante de dieciocho años.

-¡No puedes estar hablando en serio! -al fin Dominic había encontrado su voz. Harry lo había visto articular sin decir palabras por alrededor de un minuto.

-¿No te dije que te fueras? -declaró Harry, mirando desapasionadamente a Dominic-.

Ellos eran de aproximadamente la misma edad, Dominic solo era dos semanas mayor que él, pero la diferencia en el nivel de madures era asombroso. No sabía que lo hacía más maduro, si era su crianza, su personalidad o el conocimiento de que iba a ser padre tan pronto como entrara en celo con Blaise y su próximo compañero, pero lo que fuera, no estaba en Dominic, quien había sido malcriado por su familia como muchos otros Drackens, desde su nacimiento cuando su esencia lo declaró un Dracken a cualquier otro de su especie que estuviera cerca de él.

Esa era la única vez que un Dracken podía ser identificado por su esencia antes de su cumpleaños número dieciséis. La esencia de un pollito Dracken era muy fuerte durante el nacimiento, pero esta desaparecía rápidamente, ya que era diluida por los olores del mundo externo entre una y tres horas después del nacimiento, y no retornaría otra vez hasta el cumpleaños número dieciséis del niño cuando los genes en su sangre despertarían y todos los rasgos y atributos saldrían a la superficie.

Arsenio los alcanzó en el estrado y gentilmente agarró la mano de Harry, dejando el beso más suave que hubiera sentido en la curvada palma de su mano, lo que trajo más preguntas a la mente de Harry, ¿los dominantes mayores eran más gentiles? ¿Habían aprendido a ser más suaves y gentiles con el tiempo? ¿Solo los jóvenes dominantes eran duros por qué aun no habían aprendido a controlar completamente sus instintos? ¿O esto era algo que solo Arsenio hacía? Tantas preguntas aun sin respuesta, que Harry descubrió le gustaría muchísimo encontrar.


Arsenio realmente era un hombre gentil, a pesar de su dura apariencia y forma de comportarse. Él sostenía la mano de Harry como si esta estuviera hecha de cristal, no molestaba a Blaise y retrocedía inmediatamente si éste le gruñía o siseaba por algo que hubiera hecho.

Ellos estaban caminando alrededor del infernal hotel Dracken, y Harry tomó la ventaja de ser capaz de explorar sus alrededores ahora que tenía mucha más protección y que todos los dominantes estaban atrapados en la sala común. Blaise estaba de un lado de él y Arsenio del otro, este último diciéndole sobre Grecia, su tierra natal. Harry se encontró queriendo visitar el país en un futuro, incluso si Arsenio no resultaba ser su compañero.

-¿Cómo conseguiste esto? -preguntó Harry, corriendo suavemente sus dedos sobre la cicatriz en su mejilla, su curiosidad finalmente había llegado a la superficie-.

Arsenio sonrió suavemente mientras levantaba su mano para tocar la cicatriz con ásperos dedos.

-De una sumisa que no le gustó escuchar algunas verdades -respondió Arsenio pensando en el pasado-.

-¿Dolió? -preguntó Harry, delineando suavemente la cicatriz, y corriendo con la punta de sus dedos la sana pero fuertemente fruncida piel-.

-Dolió como el infierno -respondió Arsenio, quedándose quieto e inclinándose un poco para que Harry pudiera tocar su cara-. Pero he conocido un montón de sumisas como ella y tu no te les pareces en nada.

-Así me han dicho -respondió Harry burlonamente-.

-¿Qué le dijiste? -preguntó Blaise interesadamente-.

Harry lo miró incisivamente, esta era la primera vez que Blaise se interesaba en otro dominante. ¿Eso significaba que a Blaise le gustaba Arsenio?

-Solo le dije la verdad, que era una cabeza hueca infantil y mimada quien nunca encontraría un compañero real de la manera en que actuaba. Puede que haya arrojado unas pocas palabras vulgares entre medio, pero entonces solo tenía veintiuno.

Blaise rió sofocadamente. -Hice lo mismo con la otra sumisa que conocí a parte de Harry. Miette.

-Oh, ¿entonces estuviste en la reunión de los Solange en Toulouse? -preguntó Arsenio-. Ni siquiera tuve palabras para decirle, solo me fui... rápidamente.

Blaise volvió a reír. -No pude controlarme de gritarle algunas palabras bien escogidas, pero había tantos gritos con diferentes variantes de la misma cosa que no creo que haya escuchado ninguna de mis palabras.

-¿Realmente era tan mala como para que los dominantes solo se fueran? -preguntó Harry mirando a los otros dos-.

-Oh sí -respondió Arsenio-. Ella fue una real pieza de trabajo.

-Estoy casi seguro de que ella se creía una reina por la manera en que actuaba -agregó Blaise-. Terminó con un dominante de cincuenta y ocho años, el único lo suficientemente desesperado como para quedarse.

-Los rumores que habían estado circulando ahora prueben ser ciertos, ya van once meses y aun no tiene ningún pollito.

-Tal vez necesita más de un dominante -apuntó Harry lógicamente-. Si solo uno estaba lo suficientemente desesperado como para quedarse...

-Nosotros hubiéramos sido vueltos a llamar sin importar nuestros sentimientos hacia Miette -respondió Arsenio con una sacudida de cabeza-. Si hubiera necesitado un segundo dominante tendríamos que haber vuelto a su casa porque nos fuimos por nuestra propia voluntad, ella no nos ordenó que nos fuéramos.

-Nosotros volveríamos solo para volvernos a ir -murmuró Blaise oscuramente-.

-¿Cómo puede cualquier Dracken no querer pollitos? -preguntó Harry-. Yo no puedo esperar por mis tener mis pollitos, quiero tantos como sea físicamente capaz de producir.

Blaise sonrió y beso su sien. -Eres adorable Prezioso. Ti amo.

Harry le sonrió felizmente a Blaise, antes de volver a prestarle atención a Arsenio, cuyas gigantes manos estaban sostenían cuidadosamente sus propios delgados apéndices, como si los delicados huesos de ave en las manos de Harry fueran a romperse si ejercía demasiada presión, esto le hizo sentirse muy apreciado.


El resto del día pasó de una manera similar. Algunos de los dominantes de más edad eran casi tan encantadores como había sido Arsenio, algunos eran amables, pero duros con sus toques, o otros eran muy amigables, pero lo trataban como a una pequeña muñeca. Había algunos que eran tan inflexibles que creían que Harry debía ser encerrado en una casa con bola y cadena, él puso una pequeña X al lado de esos nombres en la lista que llevaba.

Estaba haciendo notas al costado de los nombres, y ponía un pequeño tick, si le gustaban lo suficiente como para ir a algún tipo de segunda ronda y ver si uno de ellos le agradaba por encima de los otros, esperando así poder elegir un compañero de entre ellos.

Dominic estaba siendo un mocoso mimado, pero no era el único. Muchos de los jóvenes dominantes estaban fuera de sí de la rabia que les causaba que Harry solo les estuviera prestando atención a los dominantes mayores, los más conocidos como "abuelitos" Drackens.

-¿Cuándo vamos a obtener un turno? -uno de los más jóvenes estalló impaciente, pero no poco amablemente, él estaba rebotando y a Harry le recordaba a un pequeño perrito, un perrito con una sobredosis de azúcar-.

Harry sonrió amablemente y tomó su mano empujándolo hacía el exterior, Blaise los seguía detrás a un paso tranquilo con el Mayor Trintus. Ya no estaba inseguro. Harry estaba completamente seguro de que actualmente Blaise estaba tan acostumbrado a verlo caminando por los alrededores con otros dominantes que no se preocupaba, pero se sentía mejor sabiendo que sus ojos índigo nunca lo perdían de vista.

-Soy Henley -estalló el niño, porque realmente era eso, un niño-. Oh mierda, bueno. Se supone que también diga mi edad, ¿verdad? Tengo dieciséis. Lo siento, soy nuevo en todo esto, esta es mi primera reunión, recibí mi herencia un poco antes de Navidad, mi cumpleaños es el diecisiete de diciembre. Mi papá me trajo rápidamente aquí en el momento en que acabé de transformarme en un Dracken, él no quería que yo te perdiera, pero no tenía que preocuparse, el Mayor Trintus nos dijo que estabas en la mitad de tu celo y que no estarías allí por un tiempo.

Harry no sabía su reírse o arrullar a Henley. Éste era uno de los dos dominantes que actualmente eran más jóvenes que él. Aunque el otro solo era más joven que él porque había nacido el cuatro de agosto. Henley era su pretendiente dominante más joven y Harry solo quería mimarlo y arroparlo, lo cual probablemente era una cosa muy mala viendo que se suponía que debía competir por ser su amante al igual que Blaise. Dudaba que esto funcionaría debido que tenía la urgencia de sentarse frente al fuego con Henley cubiertos con una gruesa manta y leerle un cuento de hadas, tal vez con una taza de chocolate caliente, Jesús esa era realmente una extraña urgencia.

-Espero no estar aburriéndote -dijo Henley repentinamente y Harry parpadeó antes de sonreír suavemente-.

-No estas aburriéndome, continua.

-Bueno el compañero dominante de mi hermana es realmente fuerte y grande. Él es enorme y se que yo no lo soy, realmente espero que no estés avergonzado porque estoy aquí.

-¡Oh no te sientas así! -exclamó Harry, acercándose para abrazar a Henley, quien a pesar de ser más joven era más alto que él, aunque no era ni de cerca tan alto como algunos de los otros. Harry estimaba que media alrededor de 1,80 m., y aun tenía un montón de tiempo para crecer en el próximo par de años, después de todo Blaise seguía creciendo.

Los brazos de Henley se envolvieron a su alrededor y permanecieron abrazados. Eso se sentía bien, como si abrazaras a un hermano o un hijo. Harry descubrió que le gustaba y se arrecostó contra él.

-No estoy para nada avergonzado porque estés aquí. Por otro lado Dominic, es de sus proposiciones que estoy avergonzado.

-¡Pero es el nieto de unos de los Mayores! -exclamó Henley-. Se supone que es un gran honor estar unido a un miembro de la familia de un Mayor.

-No me importa si es el Príncipe de Salem, por mi puede irse, no lo quiero para nada.

Henley rió pero luego cubrió su boca como si no debiera haberlo hecho; Harry le sonrió alentadoramente y tomó su mano. Esta era más grande que la suya, pero no por mucho, sus manos encajaban juntas como las piezas de un puzzle.

-Entonces, ¿qué te gusta hacer Henley?

-Aun estoy en el colegio por lo que la mayor parte de mi tiempo es ocupado con cosas sobre el, pero me gusta jugar Quidditch y nadar. Nuestro colegio tiene una terma interna, y como fue construido sobre ella, se encuentran en la planta baja. Nosotros no tenemos mazmorras como Hogwarts, pero supongo que ellas se ponen realmente frías en invierno, la terma mantiene toda la planta baja y la mayor parte del primer piso caliente sin importar la estación. A puesto a que es difícil para ti nadar en el lago, debe ser congelante, incluso en verano.

-Me gusta remojar mis pies en el, y caminar descalzo por los alrededores -declaró Harry rápidamente cuanto Henley hizo una pausa para respirar-.

-Nunca antes he caminado descalzo afuera, quiero decir, supongo que lo hice siendo un niño, pero a mamá no le gusta que salga afuera sin ropa apropiada para la estación, en invierno tengo que usar bufanda, guantes, gorro y un jersey, y en verano debo usar cosas como un sombrero, lentes de sol y protector solar. Ni si quiera se me permite caminar descalzo en la playa, tengo que usar sandalias o chancletas.

Harry mentalmente arrulló el mohín de Henley, pero no lo expresó. Henley en un futuro, cuanto estuviera unos veinte años, sería un dominante maravilloso, pero por ahora, solo era un niño a quien su padre había arrastrado aquí. Harry supuso que esto sería para tener buena experiencia en su vida; después de todo esta era la primera reunión de Henley. Pero estas también era la primera reunión de Harry y se tomo como un elogio el hecho de que ninguno de los dominantes se había ido como Blaise y Arsenio lo habían hecho con Miette.


Harry miró al hombre frente a él con la cabeza inclinada. Conocía su cara, enfocar su cerebro y estimular su memoria para recordar el porque, le estaba matando. Luego la respuesta vino a él cuando el hombre aleteó sus brillantes alas azules, las cuales combinaban con sus absolutamente hermosos ojos azul profundo que brillaban maliciosamente bajo sus cejas marrones. Él era el hombre que lo había defendido en la falsa primera reunión.

-Hola -saludó Harry tímidamente-.

El hombre sonrió ampliamente y sacudió su mano, antes de depositar dos gentiles besos en ella.

-Hola. Soy Maximilius Diadesen Maddison. Tengo treinta y uno, pero la edad mental de un niño de doce.

Harry se rió del hombre y aceptó felizmente la mano que le ofreció.

-Debo decir que te felicito por meterte bajo la piel de ese pequeño mocoso de Dominic. No paraba de fanfarronear a todo el que lo escuchara o no sobre que iba a ser tu compañero porque su abuelo era un Mayor.

Harry apretó su puños antes de respirar y sonreír.

-Él necesita detenerse -respondió Harry seriamente-. Si piensa que lo dejaré ser mi compañero solo porque su abuelo es un Mayor seriamente necesita cambiar su forma de pensar. Ya le he dicho que se vaya varias veces.

Maximilius rió profundamente y el sonido fue directo a su pene, lo que hizo que sus mejillas se volvieran rosadas.

-Yo... um... ¿qué te gusta hacer? -balbuceó Harry, su cara se volvió roja cuando escuchó a Blaise reírse detrás de él-.

-Comer y cocinar. Como un montón de comida, así que te puedo garantizar que si me aceptas como tu compañero estaremos visitando restaurantes al menos dos veces por semana y el resto del tiempo es probable que cocine para ti y Blaise. Aunque a primera vista no parece, tengo un lado tranquilo -Maximilius encogió uno de sus masivos hombros y le sonrió a Harry, quien probablemente estaba a la altura adecuada para lamer y chupar una de sus tetillas.

Se ruborizó profundamente y maldijo sus pensamientos lascivos, culpando al Mayor Trintus por interrumpirlos a él y Blaise esa mañana.

-Me gusta leer frente al fuego. No soy un gran fan del frío y soy más retraído en los meses de invierno.

-Me gusta dormir o recostarme frente al fuego, Blaise es el que lee en frente de el, personalmente no veo como puedes leer frente al fuego porque todo lo que me hace es volverme soñoliento.

-Su cosa favorita a hacer es recostarse sobre mi mientras leo, tenemos una piel de oso enfrente a nuestra estufa y si no puedo encontrar a Harry, voy a mirar la piel, porque nueve de cada diez veces es donde esta durmiendo pacíficamente.

Maximilius echó su cabeza hacia atrás y rió. Esa risa otra vez fue directa a su pene y sutilmente se reajusto su pantalones mientras los dos dominantes reían juntos. No sabía que estaba pasando, ¿por qué la risa de Maximilius le afectaba tanto?

-Entonces Maximilius, ¿tienes una profesión? -preguntó, tratando de alejar su mente de su palpitante erección-.

-Señor todopoderoso, llámame Max, suenas como mi madre -declaró Max con una sonrisa picaresca-. Si, tengo una profesión, trabajo para una compañía de pociones que fabrica y vende pociones para abastecer hospitales y a unos pocos químicos en toda Gran Bretaña.

-¿Eres un Maestro de Pociones? -preguntó Harry impresionado-.

-Ya lo creo. Trabaje duro para conseguir mi maestría en pociones, lográndola cuando tenía veintiséis, no es el récord, pero aun así soy uno de los más jóvenes en conseguirla.

-Eso es impresionante -declaró Blaise-. Puede que no sea el récord pero hacer una maestría de diez años en seis todavía es un gran logro.

-¿Cómo sabes que él comenzó su maestría la los veinte? -preguntó Harry, preocupado de haberse perdido algo-.

Blaise rió junto con Max, pero presionó un tranquilizador beso en su mejilla.

-Lo se porque una bruja o un mago no puede empezar una maestría en pociones hasta que tiene veinte años.

-Oh -Harry volvió a ruborizarse un poco, pero no se alejó, no estaba apenado por no saber esas pequeñas curiosidades del mundo mágico, odiaba a los Dursley pero el no se avergonzaba de como había crecido, si empezaba a hacerlo probablemente colapsaría y se volvería loco, terminaría compartiendo una habitación con Lockhart en St. Mungo antes de que terminara la semana-.

-Eres adorable -le dijo Max sinceramente, inclinándose para besar su cabello-.

Harry estaba sorprendido de que Blaise le hubiera dejado hacerlo, pero su compañero le sonrió y se acercó para arrojar un brazo sobre su hombro, su brazo y el de Max cruzaban su espalda.

Harry se encontró esperanzado, tal vez después de todo no sería tan difícil escoger un compañero con el que Blaise se llevara bien. Realmente parecía que Max le gustaba mucho y Harry no se oponía para nada a eso. Tal vez las cosas no serían tan malas como había pensado en un primer momento.


Al final del día Harry estaba exhausto. Los dominantes habían querido continuar con la reunión durante la noche, pero Harry apenas podía caminar del cansancio, así que Blaise había pasado por encima de todos lo dominantes y usando la autoridad que le concedía ser el primer compañero de Harry, lo había llevado a la cama donde este se había acurrucado entre las almohadas.

Blaise se había ubicado a su lado y envuelto sus brazos a su alrededor de un Harry que agotado había caído dormido.

Blaise permaneció despierto, pensando sobre el último día. Había mirado a Harry interactuar con todos los dominantes; la mayoría de los cuales eran hombres, solo un puñado de ellos eran mujeres. Vio como actuaba Harry y no fue lo que esperaba. Harry no parecía interesado en ellos como compañeros, sino más como amigos y en el caso del dominante más joven había actuado de un forma paternal, acabando con sus temores de no tener material para ser una buena madre. Solo había sido receptivo a dos de ellos, Arsenio y Maximilius.

A pesar de lo que había pensado anteriormente, esa no era un buena señal. No quería que Harry tuviera otro compañero, ni quería un competidor para luchar por su atención, pero quería tener pollitos con él y eso no sería imposible sin al menos otro Dracken dominante.

Blaise suspiró suavemente así no despertaba a Harry y se acomodó para obtener algo de sueño, tal vez mañana probaría ser más memorable.


Harry se despertó al sentir a Blaise mordisquear su clavícula, rió suavemente y pasó sus dedos por el suave y copioso cabello de Blaise, tironeándolo suavemente.

-Buen día Mio amore.

-Hey Blaise. ¿Qué hora es?

-Las siete -respondió distraidamente Blaise mientras lamía el hueco que se formaba en la garganta de Harry-.

-¿Debemos levantarnos? -preguntó Harry antes de que Blaise encontrara un punto particularmente sensible que le hizo gemir-.

-¿Quieres hacerlo?

-No realmente.

Blaise rió y con sus dedos acarició firme aunque gentilmente los lados de Harry. Harry soltó una risita aunque lo denegaría y se arrecostó contra Blaise para besar sus labios y su mentón.

-¿Vamos a finalizar lo interrumpido ayer? -preguntó Harry con una sonrisa malvada, reacomodándose en la cama para parecer tan abierto y sexualmente atractivo como fuera posible-.

No es que Harry lo necesitara, pensó para si mismo Blaise sonriendo. Harry tenía la habilidad de ponerlo duro con solo una mirada.

Blaise cubrió a Harry con su cuerpo y lo besó con cada gramo de pasión y amor que sentía por su compañero. Ya le había ido a decir al Mayor Trintus que esta mañana iba a tener relaciones íntimas con su compañero y que si estaba vez los interrumpía no saldría caminando.

Sonriendo mientras Harry maullaba bajo él, Blaise le desabotonó la camisa, amando el suave flujo de color que se esparcía por su cuerpo desde sus mejillas.


Ya no podía soportarlo. Solo necesitaba un pequeño vistazo del sumiso. No iba a hacer nada; solo quería volver a verlo. Él era muy hermoso, lucía muy delicada y su aroma era embriagador.

Puso hechizos sobre si mismo para no ser escuchado ni olfateado, solo tenía que evitar ser visto, no sería tan difícil solo quería echarle un pequeño vistazo.

Escuchó los ruidos antes de que incluso se acercara a los cuartos privados del sumiso y gruñó suavemente ante los sonidos maullidos, gruñidos y de piel golpeando contra piel. Odiaba a ese otro Dracken que había obtenido al sumiso primero. Harry había olido tan puro y fresco esa primera reunión. Virginal. Ahora no era así, el otro Dracken lo había desflorado, había despojado eso esencia pura de la piel de Harry.

Llegó a la puerta de donde se originaban los sonidos y la abrió cuidadosamente, por lo que notó podría haberla abierto de un golpe ya que los dos entrelazados en la cama no notaron la puerta abrirse o su figura en el umbral.

El dulce y hermoso Harry se encontraba de espalda sobre la cama, con su largo cabello negro extendido sobre el cubrecamas bordado en blanco y oro. Sus alas blancas, que ahora estaban manchadas con escamas de un profundo color amatista, amortiguaban su espalda. Sus largas y pálidas piernas estaban envueltas alrededor de la cintura del otro Dracken y sus manos se sostenían fuertemente de la cabecera de la cama. El otro Dracken, Blair o algo igual de inmemorable, estaba empapado de sudor, un vil sudor que goteaba el suave y pálido pecho del dulce Harry. Él se inclinaba sobre Harry; sus manos estaban ubicadas a ambos lados de su cabeza para así no perder su balance. Casi gruñó cuando vio a esa atrocidad de Blaise inclinarse para besar amorosamente al dulce Harry.

Iba a dar un paso adelante, iba aponer un fin a esa vil exhibición, pero se detuvo cuando Blaise envolvió sus brazos alrededor de los hombros de Harry para cambiar a una posición diferente, antes de sacar a Harry de la cama y sentarlo en su regazo.

Harry jadeó muy fuertemente, envolviendo sus brazos fuertemente alrededor del cuello de Blaise, como desearía que Harry lo sujetara apretadamente y no lo dejara ir.

-Sigue Mio Bello -animó el ladrón volviendo a besar a Harry, tomando con su gran mano una de sus absolutamente hermosas, redondas y gordas mejillas de su trasero y ¡teniendo desfachatez de apretarla!

Estaba hipnotizado por la vista de ese hermoso trasero. En ese momento daría su mismísima vida para estar el la posición del otro Dracken.

El Dracken, Blaise, se echó hacia atrás con Harry hasta que su espalda y sus pies se encontró sobre el cubrecama y sus rodillas estuvieron dobladas, sus dedos tocaban la almohada donde la pequeña cabeza de Harry había recaído. El dulce Harry ahora estaba arrodillado sobre el otro Dracken, luciendo algo inseguro y Dios como deseaba poder tener ese hermoso chico sentada a horcajadas sobre él. Fue forzado a mirar, fascinado, como Harry ganaba confianza bajo las seguras manos de Blaise, quien lo alentaba con suaves caricias y palabras de amor.

El otro Dracken continuó brutalizando a su Harry y le tomo toda su fuerza de voluntad no abalanzarse y desmembrar al otro Dracken antes de mostrarle exactamente como se debe tratar a un sumiso tan delicado.

Blaise salió cuidadosamente de Harry y colapsó encima de él, volviendo su cabeza hacia un lado y acariciando un lado de la cara de Harry, con su mano trazó el agitado pecho. Volvió su mano hacia arriba para poner en su lugar un mechón del salvaje pelo que se encontraba en la cara de su amante.

-Ti amo Harry, Li amerò per sempre.

-Ti amo Blaise -susurró Harry suavemente, su garganta dolía y su cuerpo aún no se recuperaba por completo-.

La próxima cosa que Harry supo fue que Blaise desapareció de su lado en un destello. El sonido de gruñidos y rasgaduras le hicieron apoyarse cansadamente en uno de sus codos para ver a Blaise y otro Dracken luchando en el piso.

Gritó en shock y agarró su varita antes de recordar que las escamas de los Drackens reflejaban los hechizos ofensivos. Inseguro de que hacer, Harry cogió una de las almohadas que reposaban a su lado y se las arrojó antes de siquiera pensarlo.

-¡Deténganse en este momento! -gritó, sus voz rompiéndose dos veces producto del dolor que le causaba su ya adolorida garganta-.

El otro Dracken, que debería de medir 1,90 m. y tener unos treinta y ocho años, se detuvo inmediatamente tras oír su vos, pero por otro lado Blaise no lo hizo y con la atención del otro Dracken puesta en Harry, le fue muy fácil abalanzarse sobre el y cortar profundamente su expuesta y vulnerable garganta con cuatro de sus garras, clavando su quinta garra, la cual pertenecía a su dedo pulgar, en el otro lado de su cuello para tener un corte limpio.

Sangre brotaba a todos lados y Harry solo se sentó allí con sus ojos verdes bien abiertos, mientras la sangre lo cubría a él y todo a su alrededor.

-Bl... Blaise -gritó con voz temblorosa-.

Entonces Blaise estaba allí, levantándolo y llevándolo hacia el baño, haciendo correr el agua y sumergiéndolos a ambos en la bañera tamaño piscina la cual se había llenaba muy rápidamente.

Blaise lo lavó, acarició y liberó de la sangre, y Harry le dejó hacerlo, acurrucándose en sus brazos. Alguien los había observado hacer el amor, alguien los había visto juntos, había observado uno de sus momentos más íntimos, no importaba que ahora estuviera muerto. Facilmente podría haber sido al revés, Blaise podría estar muerto y Harry haber sido violado por un dominantes Dracken desconocido.

Harry se aferró a Blaise como si fuera a caer de la faz de la Tierra si no lo hacia. Dejó que Blaise lo secara y vistiera suavemente antes de ser cargado con cuidado en sus brazos, miró el camino que recorrían porque Blaise había tomado al Dracken muerto y comenzado a arrastrarlo a través del hotel infernal, el cuerpo hacía un ruidoso golpe hueco en cada escalón de las escaleras hasta que llegaron a su destino. El comedor estaba lleno de Drackens dominantes que levantaron su cabeza ante el fuerte aroma de la sangre.

-¿Cuál es el significado de esto? -demandó el Mayor Getus, levantándose en el otro lado de la sala-.

-Si cualquiera, y quiero decir cualquiera, trata de alejar a Harry de mi, esto es lo que conseguirán -siseó amenazadoramente Blaise, levantando al hombre muerto en un show de absoluta fuerza antes de estrellarlo contra la mesa del comedor, derramando comida, platos, bowls y vasos por todos lados.

-¿Harry querido estas bien? -preguntó el Mayor Trintus recorriéndolo con la mirada-

-Estoy bien, solo un poco sacudido. Él... él nos atacó mientras... mientras estábamos -Harry se fue apagando mientras se ruborizaba y sostenía fuertemente de Blaise, quien fulminaba a todos con la mirada-.

-Bueno por mi parte es uno menos de la lista. ¿Cuándo vas a prestarme atención?

Harry volvió su cabeza para mirar incredulamente a Dominic, que por todo lo que conocía, estaba actuando como si no hubiera un cuerpo muerto en la mesa frente a él.

Harry desenvolvió sus piernas de Blaise y se paró en el piso, Blaise se agachó para asegurarse de que realmente estaba en piso antes de soltarlo. Harry caminó hacía Dominic y se detuvo e inclinó frente a él.

-¿Qué es lo que acabas de decir? -siseó en un tono mortal-.

-¿Cuándo voy a conseguir mi turno? -respondió Dominic, acentuando sus palabras como si pensara que Harry era estúpido-.

Harry reaccionó puramente por instinto y estrelló su puño contra la nariz de Dominic, escuchando el satisfactorio crack de cuando esta se rompió bajó la presión.

Dejando salir toda su frustración, Harry lanzó su rodilla contra el estomago de Dominc y le estrelló su codo en la espalda, antes empezar a patearlo cuando cayó enroscado en el suelo.

Brazos se envolvieron a su alrededor y Harry se volvió inmediatamente, con los brazos levantados y las garras fuera, listo para arrancar los ojos de la persona, solo que esos ojos eran de un familiar tono índigo.

Blaise sostuvo la cabeza de Harry contra la unión entre su cuello y hombro, forzándolo a respirar su esencia, que lo calmó inmediatamente. Blaise lo alejó del lloriqueanate Dominc que estaba siendo adulado por su abuelo.

-Nadie demanda nada de mi -le dijo Harry a Blaise, pero ante el aturdidor silencio casi todos los Dracken allí lo escucharon-. Le dije varias veces que no lo quiero aquí y que nunca va a ser mi compañero, le dije y no se fue.

Harry pudo ver a Henley mirando desde su posición por encima del hombro de Blaise, su joven cara lucía pálida y un poco preocupada, pero le sonrió y le dió los dos pulgares arriba, Harry sonrió y rió un poquito, era demasiado lindo como para decirlo con palabras.

-Lo sé mio amore. En esta casa puedes hacer lo que quieras. Se negó a irse incluso cuando fue rechazado, estaba en tus derechos atacarlo por su exabrupto.

-Ven querido -le regañó el Mayor Trintus, agarrándolo por el codo y los llevó hacia la pequeña habitación fuera de la sala común, la cual se ubicaba al frente del comedor-.

-¿Estoy en problemas? -preguntó Harry-.

-No querido, no. Tu compañero ya te ha explicado, tu estabas en tu derecho de atacar a Dominic, como Blaise estaba en su derecho de atacar al Dracken que te atacó, me temo que el Mayor Getus no lo vera de esa manera, él es muy indulgente con Dominic, ya que es el únicos de sus nietos que heredo sus genes Dracken, estos incluso saltaron a sus propios hijos.

-¿Qué hará?

-¡Nada! -gruñó Blaise-.

-Él no puede hacer nada Harry querido, ahora solo quédate aquí y cálmate un poco antes de que reanudemos la búsqueda de tu segundo compañero.

Harry asintió y se acurrucó contra Blaise, respirando profundamente y eventualmente calmando el acelerado latir de su corazón. Difícilmente podía creer lo que había hecho. Había estado tan enojado que solo había reaccionado, aparentemente cuando no pensaba en las cosas su Dracken tomaba el control y se volvía violento.

-¿Harry te sientes mejor? -preguntó el Mayor Trintus al volver unos minutos después-.

-Sí, gracias.

-Esta bien querido, el primer dominante del resto de la lista desea verte.

Harry se levantó con un suspiro y tomando la mano de Blaise salió de la habitación para encontrar a un mujer alta y escultural con alas de color jade y verde-azulado.

-Hola Harry, soy Keeley y tengo treinta y un años.

-Hola Keeley, este es Blaise.

Harry miró como Blaise y Keeley sacudían sus manos un poco rígidamente antes de que el día continuara de la misma manera que el anterior, solo que Blaise fue mucho menos receptivo, más fría hacia los otros dominantes y muy posesivo con Harry.


Harry no estaba llegando a ninguna parte, porque Blaise no dejaba que los otros dominantes lo tocaran, a algunos no los dejaba ni acercarse, y esto hacia todo estresante y tenso.

-Blase, amor, por favor -rogó Harry cuando este volvió a ahuyentar a otro dominante por discutir con ellos y noqueó al pobre chico de diecinueve años con un rápido golpe en la sien-.

-Tal vez beneficiaria a ambos parar por hoy -suspiró el Mayor Trintus-.

-Esto tomará demasiado tiempo -se quejó Harry-. Las personas hablaran, tendré otro celo en dos meses y estaré lejos por diez días, cuanto más tiempo esto tome más personas se volverán sospechosas, estoy agradecido de que aun estamos en le receso por Navidad y hay pocos estudiantes en Hogwarts para entrometerse.

El Mayor Dracken suspiró y asintió, antes de salir a ver si había algún otro Dracken lo suficientemente valiente como acercarse. Entre le exhibición de Harry de esa mañana, la presentación de Blaise en el comedor con un cuerpo muerto y su continuo mal humor, no tenía ninguna esperanza de que quedara algún Dracken para elegir.

Harry escuchó a Blaise quedarse sin aliento y miró primero a su compañero y luego a donde estaba mirando, su corazón se detuvo y se alejó del Dracken que estaba viniendo hacia ellos. Era magnífico con su piel de un pálido color alabastro, tenía voluminosos músculos y hermosas alas de color plata y azul pálido. Era rubio y sus ojos tenía un color plateado. Sentado frente a ellos estaba el mismísimo Draco Malfoy.


Ok, ok, lo siento dije que iba a tener más tiempo para actualizar pero no fue así, los profesores parecen aves de rapiña que se abalanzan sobre ti cuando menos te lo esperas, pobre cita de mi, :(, jaja. Bueno voy a dejar de lamentarme y decirles que disfruten del capítulo y si no están muy enojados conmigo dejen un review. Gracias.