El autor de esta maravillosa historia que voy a traducir es StarLight Massacre por lo que le pertenece todo el desarrollo de la misma y el invento de algunos personajes, mientras que la basa de la historia y otros personajes le pertenecen a la genial J. K. Rowling

Clasificación: M

Advertencias: Slash, violencia, parejas múltiples, malas palabras, sangre, Mpreg, fic de criaturas.

Parejas: Draco/Harry/Blaise/OPM/OPM(Otro Personaje masculino)


En el capítulo anterior

Harry soltó un entrecortado sollozo y solo permaneció recostado allí como un pequeño y débil gatito, dejando que sus dominantes hicieran lo que quisieran. Había perdido la batalla, pero había ganado la guerra. Tal vez tenía el trasero rojo y no sería capaz de sentarse cómodamente por algunas horas, pero su cabello se había ido, lo había cortado y le llevaría años crecer hasta el largo en que se encontraba y si tenía algo que decir en eso, el mantendría su cabello corto tanto en su apariencia humana como Dracken, se encontraba mejor con el cabello corto y no le importaba cuantos castigos tendría que soportar, no aceptaría cualquier demanda que le dieran sus dominantes.


-Vamos Harry, déjame llevarte a la cama -dijo Blaise suavemente, fulminando con la mirada a Draco por encima del cuerpo de Harry-.

-Acabo de despertar -dijo Harry afligidamente-.

-Es solo esta que te consiga alguna pomada -prometió Blaise-. Luego puedes hacer lo que deses.

Gentilmente Blaise cargó a Harry devuelta al dormitorio, subió la escalera que se encontraba unida a la pared de entrada y ubicó suavemente a Harry en la cama, la fuerte luz del sol que atravesaba la claraboya hacía que el cuerpo desnudo de Harry brillara y sus escamas parecieran pequeños espejos.

-Solo quédate aquí mio amore, volveré en seguida.

Blaise besó suavemente a Harry y dejó a su compañero extenderse por encima del edredón, disfrutando de la cálida luz que revestía toda la cama, tratando de no distraerse con la vista del hermosos cuerpo de Harry.

Harry se volvió sobre su estómago y Blaise recordó exactamente el porque de haberlo puesto en la cama. Puso una mano sobre el ardiente trasero y apretó los puños fuertemente, Draco seriamente necesitaba un chequeo mental si pensaba que podía golpear tan fuerte y por tanto tiempo a Harry sin tener ninguna repercusión.

Blaise besó la mejilla de Harry, quien estaba recostado en la cama de brazos cruzados. Se dió vuelta y salto desde la plataforma, ignorando la escalera, y aterrizando en un sillón.

-¿Estas bien Blaise? -llegó la suave voz de Harry desde la plataforma-.

-Perfectamente bien Prezioso. Durme.

Era una verdadera suerte que Harry no pudiera ver la mirada en la cara de Blaise, porque sino nunca hubiera vuelto a dormir.

Blaise salió del dormitorio y cerró suavemente la puerta al salir, poniendo un fuerte hechizo de silenciamiento antes de ir hecho un furia hacia la sala común y tirar a Draco de su asiento, el rubio aun estaba sentado donde había castigado cruelmente a Harry por tan mínima ofensa.

-¿Qué demonios fue eso? -siseó Blaise, arremetiendo contra Draco y agarrando su barbilla en un apretón tan duro como le fue posible. Dolía, pero la marca roja en la barbilla de Malfoy lucía malditamente bien.

-¡Estaba castigando aun sumiso revoltoso! -siseó Draco defensivamente-. ¡No debería de haber cortado su cabello! ¡Él debe escucharnos!

-¡Él no lo hubiera hecho si tu no hubieras abierto tu gran boca, y metido el pie y la mitad de la pierna en esto! ¡Harry luce hermoso son importar el largo de su cabello! ¡Él luciría igual de bueno si estuviera cubierto de estiércol, vistiera un saco y tuviera la cabeza rapada! ¡¿Cómo puedes haberlo golpeado tan fuerte?! ¡Va atener moretones por semanas!

-¡No lo golpee tan fuerte! -estalló Draco-.

-¡Su trasero ya esta lleno de moretones Malfoy! Porque demonios le diste cincuenta palmadas, ¡ese es un número exagerado!

-¡¿Entonces cuántas le hubieras dado tu?! ¿Dos o tres? Eso no es suficiente como para un castigo.

-¡Yo no lo golpearía para nada! -escupió Blaise-. Yo pellizco su nuca; si continúa lo hago aun más fuerte o incluyo mis garras.

-¿Así que clavar tus garras es mejor que golpearlo? ¡Al menos yo no puedo llegar a paralizarlo!

-¡Sí, es mejor porque yo nunca he llegado a dejarle moretones! ¡Mis garras nunca han perforado su piel! ¡Lo más cerca que he llegado a lastimarlo fue cuando tomé su virginidad! ¡Ningún dominante debe herir a un sumiso y menos al suyo propio!

Draco lucía confundido, Blaise suspiró y clavó la punta de sus dedos en la palma de sus manos para retenerse de golpear su duro y perfecto rostro.

-El castigo está bien Draco, pero solo si se ajusta al crimen, el que Harry cortará su cabello es una ofensa menor. Harry tiene mal carácter, eso no cambiará a los golpes, es parte de quien es, a su vez el también tiene un alto nivel de justicia y moral, esto es lo que es Harry. Si te tomas eso de él, ya no será Harry; no puedes castigarlo tan severamente por una cosa tan pequeña que fue realizada como un acto de rebelión.

-Tenemos que castigar sus pequeñas ofensas o no aprenderá a obedecernos cuando esa algo más serio.

-Él escachará. Harry no es una pequeña mascota Draco, él tiene cerebro y sus propios instintos le dirán que nos escuché.

-¿Entonces por qué esos instintos no funcionaron esta mañana?

-¡Porque la ira de Harry sobrepasó sus instintos naturales! -gritó Blaise, pidiendo a Merlín que eso atravesara la cabeza de Draco, antes de que Harry fuera dañado irreparablemente-. No quiero a un sumiso roto espiritualmente por el resto de mi vida Draco, ¡quiero que Harry siga siendo exactamente como es! Si no puedes aceptarlo entonces voy a tener que eliminarte ya que tu persona representa una amenaza para mi sumiso.

-¡Él también es mi sumiso!

-¡Pero yo no quiero matar su personalidad o su alma! Draco necesitas aprender lo que es aceptable y lo que no, y lo que esta mañana le hiciste a Harry fue inaceptable, si vuelves a hacerlo intervendré y te detendré, jodidas sean las leyes, ¡me arriesgaré a enfrentar a los Mayores si tengo que hacerlo!

Blaise agarró el brazo de Draco y lo arrastró hacia afuera de la habitación.

-¿Qué carajos crees que estas haciendo? -gritó Draco-.

-No confío en dejarte a solas con Harry y necesitas que alguien más te haga entrar en sentido, así que vamos con Snape, ¡yo para conseguir una pomada para Harry y tu para que aprendas cuando es realmente demasiado!


Severus estaba seguro de que lentamente se estaba volviendo loco. Estando rodeado de una gran cantidad de Drackens estaba trayendo todo tipo de memorias, instintos y pensamientos que preferiría mantener enterrados.

Pensamientos sobre su pequeño compañero y su vida antes de perderlo. Recordaba a su sumiso perfectamente, a pesar de que quedaban muy pocas fotos de él. Su suave cabello negro y sus sonrientes ojos grises, su pequeño y esbelto cuerpo, su hermosa y confiada sonrisa.

Dieciocho, su compañero había muerto con tan solo dieciocho años, dos años después de haberse convertido en un Dracken y solo diecinueve meses tras haberse unido por primera vez. ¿Por qué?

Él se preguntaba esa pregunta todos los días. ¿por qué había muerto su compañero? ¿Por qué su compañero había dejado la casa? ¿Por qué había sido su compañero quien tuviera que morir y con que propósito? No tenía respuestas, nadie tenía respuestas, y era por eso que aun permanecía vivo. Se negaba a marcharse de este mundo hasta hasta que supiera exactamente como y por que había muerto su amado.

Un golpeteo en la puerta de sus cuartos privados le hizo suspirar de exasperación, si era esa Ravenclaw infernal con más preguntas sobre el ensayo que había puesto para las vacaciones de invierno la estrangularía.

Cuidadosamente dejó la fotografía que había estado sosteniendo mirando hacia la repisa de la chimenea y restregó su cara con una larga, pálida y delgada mano, antes de colocar un duro ceño en su cara y caminar hacia la puerta.

Ya se había preparado para gritarle a quien fuese que estuviera al otro lado de la puerta, pero no había estado esperado a quienes estaban en su umbral. El recientemente unido Blaise Zabini y Draco Malfoy. Ellos estaba gruñéndose y fulminándose con la mirada, Severus suspiró e hizo pasar a los dos chicos a la sala de estar, señalándoles que se sentaran en sillas opuestas.

-¿Cuál es el significado de esto?

-Señor necesito una pomada para Harry -le dijo Blaise, con voz dura y enojada-.

Severus se masajeó el puente de su nariz con los dedos índice y pulgar.

-¿Para qué y qué le sucedió al chico?

-¡Para moretones y porque Malfoy lo golpeó demasiado fuerte!

Eso hizo que la cabeza de Severus se moviera rápidamente. Sabía que el chico había tenido una segunda reunión para obtener un segundo compañero pero no tenía idea de a quien había elegido.

-¿Y por qué estaba el señor Malfoy golpeando a Potter?

-Soy su segundo compañero -gruñó Draco-.

-Draco no tenía ni idea de que fueras un Dracken, tu padre no me lo ha mencionado en absoluto.

-Eso es porque no lo sabe -respondió Draco, levantando la cabeza para enviarle una mirada helada a su mentor-.

-¿Cómo pudo no saber que tenía un adolescente Dracken en su casa todo el verano?

-Tomé un poción supresora por seis meses; aun la estaría tomado si no se hubiera convertida en inefectiva.

Severus se volvió incluso más pálido, haciendo que su piel pareciera de color gris.

-¿Tomaste una poción supresora por seis meses? -preguntó suave y peligrosamente-. ¿Cuál?

-La que cubre todo, es decir, instintos, apariencia, acciones; ¡no quería ser un Dracken!¡Pensé que si me mantenía tomándola todo estaría bien!

-¡Niño estúpido! -estalló Snape, parándose y cerniéndose sobre la forma del chico al que veía como un segundo ahijado, ondeó su varita y realizó algunos hechizos diagnósticos-.

-¡Ni siquiera se te debería permitir acercarte a un sumiso! -siseó Snape, lo que hizo reaccionar a Blaise y escuchar atentamente a su padrino-. ¡La poción fue diseñada solo para uso temporario! Se supone que debe ser usada para escondernos de esos que desean dañar a nuestro tipo, no esta diseñada para ser usada por más de dos meses, como máximo por tres meses, ¡podrías haberte matado!

-En su lugar casi mató a Harry.

-¿Qué le hiciste al chico? -preguntó Snape, casi temiendo la respuesta-.

-Solo le dí unas palmadas.

-¡Por veinte minutos! -estalló Blaise-. ¡Cincuenta golpes y todos ellos fueron demasiado fuertes!

Snape cerró sus ojos y paso una mano por su cara. -Blaise, el estante superior del gabinete más alejado de la puerta, la pasta verde. Ella aliviará la piel y sanará los moretones, Draco y yo necesitamos tener una pequeña... conversación.

Blaise asintió y fue a agarrar las pasta, enviándole una última mirada a Draco antes de irse a atender a Harry. No había terminado con el rubio, en lo absoluto, después de que el Profesor Snape hubiera terminado, debía vengarse por lo que le había hecho a su pequeño compañero.


Harry no pudo dormir. Odiaba el periodo de establecimiento porque en este momento no importaba cuanto no quisiera a Draco cerca de él, necesitaba a esa bestia para ser capaz de dormir.

Suspirando y sentándose, mientras se aseguraba de usar sus rodillas y no su ardiente trasero, Harry se levantó y vistió. Blaise le había dicho que se quedara, pero para ser honesto hoy no se sentía a gusto con hacer algo que sus dominantes le dijeran.

La brusquedad de Draco al agarrarlo y arrastrarlo lo había sorprendido en los pocos segundos cruciales en los que hubiera podido escapar del rubio; pero no sería vuelto a tomar por sorpresa ahora que sabía como la gustaba al gran bruto castigar a los sumisos. Sin embargo, ¿nalgadas realmente? Nunca hubiera pensado que el rubio se rebajase a algo tan indigno como darle nalgadas a alguien.

Pero por otra parte ahora lo sabía y se aseguraría malditamente bien que la próxima vez que Draco decidiera humillarlo estaría listo para pelear. El podía entender el castigo, pero no que le dieran nalgadas como a un niño travieso, sus mejillas ardían tanto como su trasero cada vez que pensaba en eso.

Bajando hasta llegar al lago, dió vueltas en círculos, amando el aire helado y la limpieza y color blanco impoluto de la crujiente nieve recién caída. Todo parecía silenciarse cuando lo nieve caía, como una manta que extinguía todo sonido. Especialmente todo era muy silencioso y pacifico antes de la hora de almorzar, después de lo cual los pocos ocupantes que estaban el castillo convergerían en los terrenos, haciendo muñecos y ángeles de nieve, y por supuesto las siempre épicas peleas de bolas de nieve.

Sonrió al recordar como el año anterior, cuando Fred, George y él se habían encargado de Ron, Hermione, Seamus y Dean. Su equipo había ganado, pero en su mayoría porque habían hecho trampa al usar uno de los inventos de Fred y George, el gel aturdidor, dentro de las bolas de nieve. Ellos habían envuelto la nieve alrededor del gel y cuando este golpeaba piel desnuda, es decir, las caras de sus pobres víctimas; las desafortunadas serían aturdidas por treinta segundos.

Harry se sentó en una gran roca a la orilla del lago, con sus pies por debajo para que su adolorido trasero no entrara en contacto con la fría roca, miró por encima de la congelada masa de agua. Este momento del año pasado había sido un momento feliz para él. Aun tenía a sus dos mejores amigos, no era una criatura a la que el Ministerio odiaba y su vida había sido feliz, aunque ahora podía no tener a sus dos mejores amigos, Voldemort se había ido, tenía un compañero que lo adoraba y a quien adoraba, tenía otro compañero a quien amaba pero a quien en este momento le tenía aversión, estaba contento con su vida y mucho más feliz de lo que había estado antes. Actualmente tenía un futuro, tal vez todo su futuro sería tener compañeros y pollitos, pero realmente eso era todo lo que necesitaba, lo que quería. Una familia.

Un par de brazos se envolvieron a su alrededor y una nariz acarició su cabello. Harry miró a la persona que lo estaba tocando, solo para relajarse cuando se dio cuenta que era Nasta.

-Me asustaste -le dijo Harry al Dracken dominante-.

-Lo siento -respondió Nasta de forma breve pero sincera mientras restregaba su nariz contra la mejilla de Harry-.

Nasta trató de empujar a Harry para que se sentara apropiadamente, pero Harry en su lugar se arrodilló, no queriendo que su trasero doliera más de lo que ya lo hacia. Tal vez, después de todo, debería de haberse quedado en la cama hasta que Blaise hubiera vuelto con la pomada.

-Estas adolorido -le dijo Nasta, no preguntando, solo sabiéndolo-.

Harry se quedó quieto, pero Nasta hizo lo mismo y el otro Dracken tenía bastante más experiencia en ser silencioso que Harry y este fue el que rompió el opresivo silencio después de solo quince minutos.

-Mi nuevo dominante me castigó por cortarme el cabello cuando el dijo que no lo hiciera.

-Él no debería de haberte castigado tanto como para que sintieras dolor. No es el lugar de un dominante lastimar a su sumiso, no siquiera mediante un castigo -le dijo Nasta mirándolo seriamente con sus ojos color avellana salpicados por un color verde salvia bajo la débil luz invernal. No había suficiente luz como para que sus ojos se volvieran dorados como sus escamas, pero Harry apostaría que lucirían maravilloso bajo la luz veraniega.

-Pero me corté el cabello cuando el dijo que no lo hiciera.

Nasta resopló suave y divertidamente. -Todos los sumisos presionan a sus nuevos dominantes, es su manera de probar sus límites y descubrir que pueden hacer y que les hará ser castigados. Por ejemplo si anduvieras bailando desnudo por los alrededores lo encontraría terriblemente divertido, aunque se que algunos dominantes te castigarían por eso, ellos verían tu cuerpo como de su propiedad y este no debería ser visto por los ojos de nadie más. Usualmente los dominantes más jóvenes te cubrirían celosos y posesivamente, te esconderían y castigarían, mientras que las mayoría de nosotros, dominantes más grandes reiríamos ya que somos más seguros de nuestras relaciones producto del conocimiento que nuestro sumiso es nuestro y no se alejará de nosotros. Todos los dominantes verán tus acciones de diferente manera, hay muchos que creerían que deberías de haber sido castigado por lo que le hiciste a Dominic en el comedor, que deberías haber dejado que tu compañero dominante manejara tu defensa, un sumiso que se defienda a si mismo es algo extraña para ellos. Por otro lado yo pensé que lucías sexy mientras le estabas dando una paliza.

Harry le sonrió a Nasta, quien estaba abriéndose y diciéndole más sobre si mismo. Lo último que había dicho era más de lo que Harry había escuchado decirle puesto en conjunto.

-No se sobre que comentar -respondió Harry-. De que pienses que el que golpee a alguien es extraño o de que quieres verme bailar desnudo.

-Yo... eso no es lo que quise decir -le dijo Nasta mientras sus mejillas se volvían de una oscura sombra de color rojo-.

Harry rió a carcajadas y por un momento olvidó que su trasero había sido golpeado duramente. Se volvió para encarar a Nasta y posó fuertemente su trasero sobre la roca.

Harry gritó y se levantó para aliviar su trasero, resbalando y deslizándose por la roca mientras el dolor bailaba por la parte inferior de su cuerpo.

Nasta lo levantó facilmente con un brazo al rededor de su espalda y otro colocado sobre su trasero.

-Puedo sentir el calor desde aquí, a través de tu ropa, ¿cuán fuerte te golpeó? -demandó Nasta furiosamente-.

Harry nunca antes había visto al calmado, reservado y casi silencioso hombre tan enojado, ni siquiera cuando se había enfrentado a un Dominic que decía toda clase de cosas asquerosas.

-No... ¡No fue tan fuerte! -dijo Harry poniéndose a la defensiva-. No es nada.

-Harry, ¿tu dominantes están abusando de ti? -preguntó Nasta, mientras su voz bajaba su tono hasta convertirse en un suave gruñido-.

-¡No! -replicó Harry rápida y bruscamente, recordando como lo solían tratar los Dursley. Eso era abuso. Ellos lo hicieron pasar hambre, lo golpearon hasta que apenas podía respirar y lo mantuvieron en un armario por once años. Eso era abuso, no unas malditas palmadas, no importa cuan adolorido estuviera su trasero.

Nasta solo lo miró antes de llevar uno de sus musculosos brazos a su boca y morderlo, presionó la sangrante parte de su brazo contra la boca de Harry y este lo miró horrorizado.

-¡Que mirada! -le dijo Nasta con una atisbo de diversión-. La sangre de los Drackens tiene propiedades sanadoras, solo toma un trago y ya no sentirás dolor, aunque los moretones permanecerán.

-¿Por qué Blaise no sabe eso? -preguntó Harry sospechosamente-.

-Harry él todavía es un dominante joven, solo es un año mayor que tú, por otro en febrero serán veintiún años de que yo soy uno.

-¿Tu cumpleaños es en febrero?

-Si, el 3 cumpliré 37 años.

Harry sonrió y cuidadosamente lamió para probar el sabor de la sangre que goteaba del brazo de Nasta. Al principio sabía a sangre, no era nada especial. Cobriza y metálica, como chupar un pene, pero en la sangre había un trazó de sutil poder, ¿esto tenía que ver con la magia o con ser Dracken? No lo sabía, y difícilmente iría a pedirle a la gente saborear su sangre.

Harry lamió gentilmente sobre las marcas de los dientes, sonrió cuando su trasero empezó a entumecerse y el casi olvidado dolor en su puño (ocasionada por golpear a Dominic) empezó a desvanecerse. Se sentía mucho mejor, sobre todo más fuerte y más saludable.

-La próxima vez que estés herido o adolorido, pídele a tus dominantes un poco de sangre, no necesitas mucho, solo unos bocados. De todas formas tiene que acostumbrarse a eso, estarás mordiéndolos con tus colmillos cuando estés embarazado.

-¿Por qué? -preguntó Harry algo alarmado-.

-Cuando estés embarazado necesitaras alimentarte de los fluidos líquidos de tus dominantes para mantener a los pollitos fuertes y saludables, eso incluye sangre, saliva, semen y sudor -le dijo Nasta-.

La mente de Harry volvió al libro que había leído cuando había descubierto que era un Dracken.

Es creído que en orden de mantener a los hijos fuertes y que crezcan saludablemente el Dracken dominante necesitará compartir sus fluidos con su sumiso. Él podrá hacer esto besando a su compañero para compartir saliva, tocándolo para compartir sudor, eyaculando dentro de su compañero para darle semen y alimentando a su compañero e hijo con su sangre.

¡Joder ese embarazo iba a ser complicado! Fue entonces cuando Harry decidió preguntarla a Nasta como daría a luz, ¿seguramente Nasta tras veinte años de ser un Dracken debía de saberlo, no?

-¿Nasta?

El Dracken de más edad solo lo miró, sin decir nada, pero dándole toda la atención solicitada.

-¿Sabes cómo daré a luz? Blaise no lo sabe y Draco ni siquiera quiere ser un Dracken, así que dudo que lo sepa.

-Con los sumisos masculinos es más difícil. Te tomará toda tu fuerza y energía Harry, y tus compañeros deben estar preparados para acercarse a ti tan pronto como sea posible.

-¿Pero sabes cómo?

-Sí -Nasta permaneció en silencio por tanto tiempo que Harry estaba por empujarlo para que siguiera hablando cuando este volvió a hacerlo-. Esencialmente te harás una cesárea Harry, estarás en tu forma Dracken y usarás tus uñas para abrir tu abdomen y cortar las paredes de útero, podiendo así sacar a tu bebé. Necesitaras tener un frasco con la sangre de alguno de tus dominantes porque tan pronto como des a luz, cortes el cordón y remuevas la placenta, necesitaras tomarla rápidamente para no morir desangrado o agarrar un infección.

Harry miró a Nasta boquiabierto y silenciosamente rogó que le dijera que estaba bromeando.

-Yo... ¡Yo no puedo hacer eso! -chilló Harry, tosiendo para cubrir el echo de que había chillado, pero la sonrisa divertida le dijo que Nasta lo había escuchado-.

-Puedes hacerlo. Es instinto natural mezclado con un montón de sentido común.

-¡Ahí está! No puedo hacerlo, ¡me han dicho un millón de veces que no tengo sentido común del que hablar!

Nasta sacudió la cabeza ante lo adorable que lucía el pequeño sumiso y lo tomó en sus brazos.

-Puedes hacerlo. La parte del sentido común es tomar cada gota de la sangre de tu dominante, asegurarte que el bebé esta respirando y a salvo dentro del nido, y extraer la placenta.

-Ergh, tengo que extraer partes de mi, eso no parece correcto.

Nasta rió y presionó un suave beso contra la frente de Harry. -Estoy seguro de que lo harás bien, todos lo sumisos tienen dudas sobre su primer embarazo, se hace más fácil con cuantas más nidadas tengas.

-Voy a tener algunas cicatrices terribles si tengo que mantenerme cortando.

Nasta movió la cabeza. -La sangre del dominante se encargara de todo el tejido cicatrizado si la tomas lo suficientemente rápido. Ahora pequeño Harry, dime cual dominante te dejó esos moretones, asumiría que es el nuevo, ya que tu primer dominante no parece del tipo que te heriría.

-Fue Draco, pero solo me dió unas nalgadas -aseguró Harry, luego dándose cuenta de lo que había admitido se sonrojó de vergüenza-.

-A algunos dominantes le gusta dar nalgadas; personalmente nunca lo encontré atractivo.

-¿Tu cómo me castigarías? -preguntó Harry antes de volverse aún más colorado-.

Los ojos color avellana de Nasta brillaron y suavemente pasó la punta de sus dedos por la mejilla de Harry. -Eso dependería de lo que hubieras hecho pequeño sumiso, pero soy de los tipos que muerden. Presionaría mis dientes contra la parte interna de tu muñeca, si continuas te mordería, pero no lo suficiente como para romper tu piel solo para que tengas un breve destello de dolor, y si aún así continuas, desvainaría mis colmillos para pinchar tu piel. Los dominantes no tiene el derecho de hacer que sus sumisos sangren o sientas una excesiva cantidad de dolor, hay leyes contra eso.

-¿Qué quieres decir con eso de leyes contra eso? ¿Draco puede meterse en problemas? No creo que sepa sobre las leyes.

-Entonces necesita que se las enseñe alguien que sepa de ellas. Él puede meterse en muy serios problemas si te hace sangrar, la sangre de un sumiso es mucho más preciada que la sangre de un dominante. Que te haya golpeado tanto como para dejarte moretones es una ofensa contra las leyes. Está en contra de ellas acepar eso en vez de proteger al sumiso de sus abusivos compañeros dominante.

-Nasta esto no fue realmente abuso, él solo me golpeó demasiado fuerte -respondió Harry suavemente-. Blaise piensa que esto es porque estaba tomando una poción supresora.

-¿Él estaba tomando una poción supresora? -preguntó Nasta seriamente-. ¿Por cuánto tiempo lo hizo?

-Yo... durante seis meses.

-Él no debería estar cerca de ti -declaró Nasta furiosamente-. Le tomará un tiempo volver a ser el mismo después de estar bajo una poción supresora por tanto tiempo. No importa cuan fuerte te haya golpeado, estoy seguro que él no sabe cuan fuerte fue, cuanto te dolió. Su instinto debe estar sesgado y es incapaz de juzgar sus o tus acciones apropiadamente.

-¿Así qué fue un accidente? -preguntó Harry mientras una suave esperanza llenaba su corazón-.

-Si es verdad que estuvo bajo esa poción supresora por tanto tiempo entonces es muy probable que sí, fue un accidente, ¡pero esa no es una escusa! ¡En primer ligar nunca te debía de haber pegado!

-Esta bien. Si fue una cosa de una vez puedo tratar con ello. Si empieza a hacerlo regularmente o me golpea de alguna otra manera, lo despellejaré.

Nasta sonrió, sus prefectos diente blancos brillaron. No había que preguntar porque tenía un fetiche con los dientes. Si Harry tuviera los dientes tan blancos como él también mordería todo lo que se le pusiera enfrente. Por desgracia el tomaba demasiado café como para llegar a tener los dientes tan blancos sin blanquearlos y el no era tan vanidoso como para hacer eso.

-Al menos se que no tomas café -murmuró Harry, levantando uno de sus pequeños dedos para alejar labio superior de Nasta de sus dientes para así poder mirar sus blancura nacarada-.

Nasta rió y lo abrazó. -Tomo jugo de fruta natural, siempre lo he hecho. Cuando era adolescente mi padre me hubiera encerrado en mi cuarto si hubiera llegado a pensar que había tomado café, y ahora el sabor no me gusta, demasiado amargo para mi lengua.

Harry sonrió algo tristemente. -Realmente nunca tuve a nadie que se preocupara por lo que tomaba o no.

Nasta entrecerró sus ojos pero no dijo nada. No era su lugar, Harry ni siquiera lo conocía lo suficiente, pero mantendría un ojo y una oreja en él, y si encontraba que alguien estaba abusando del pequeño sumiso, el lo mataría, rápida y simplemente. Solo sería un trabajo de eliminación.

-¿Ya volvieron todos los dominantes? -preguntó Harry curiosamente-. Los que el Mayor Getus echó.

-Muchos de ellos creyeron que ya no tenían chances así que volvieron a revolcarse a sus casas, les llevará un tiempo volver dependiendo de donde vengan, pero algunos ya han vuelto.

Harry sonrió. -Me alegro. ¡Ellos merecen una chance tan como cualquier otro!

Nasta agarró la cara de Harry entre sus largas manos y presionó suavemente un beso en sus labios. -Eres demasiado amable Harry. Muchos de esos dominantes no te merecen y no te tratarán apropiadamente.

-Yo eliminaré a esos -le dijo Harry seriamente-. No me gustan esos medio arrogantes, Blaise es feliz de ayudarme y estoy seguro de que por la forma tan celosa en que Draco esta mostrando ser más de la mitad de ellos se alejarán o serán golpeados hasta quedar echos puré.

-A ti no te gusta la violencia -declaró Nasta, jugando con los revueltos mechones de cabello negro-.

-Ya se que no, pero a Draco sí. Parece estar canalizando la violencia y sus instintos vanidosos más que los otros, no estoy seguro de si es culpa de la poción supresora o no.

-Es. Sus instintos estarán en la superficie hasta que la poción este completamente fuera de su sistema, que la haya tomado por tanto tiempo es una causa de preocupación, puede haber dejado rastro en sus tejidos suaves.

Harry suspiró y se arrecostó contra Nasta, dejando que el hombre más grande lo sostuviera y calmara. Desearía que Blaise estuviera allí, los abrazos de Blaise eran los mejores, tenía la cantidad de músculos correcta, la altura correcto y sabía cuanta presión le gustaba a Harry, bien apretados, pero no suficiente como para hacerlo sentir aplastado o sofocado. Nadie más parecía ser capaz de abrazarlo como Blaise.

-¡Harry!

Habla de diablo y el aparecerá, pensó Harry irónicamente mientras miraba a Blaise atravesar los nevados terrenos hacia él.

-¿Harry por qué dejaste nuestras habitaciones? -demandó Blaise cuando llegó a ellos, deslizándolo por la roca y sacándolo de los brazos de Nasta que lo sostenían-.

-Necesitaba alejarme para limpiar mi cabeza -respondió Harry-.

Blaise suspiró pero asintió, sosteniendo a Harry fuertemente. Merlín, cuanto temor y pánico había sentido cuando se había dado cuenta que Harry no estaba en sus habitaciones. Había pensado que su corazón había parado de latir, pensamientos y escenarios horribles atravesaban su mente mientras pensaba lo que podía haberle pasado a su pequeño compañero.

-¡Estaba tan preocupado por ti Mio Bello! Por favor no vuelvas a hacer eso.

-¿Dónde está Draco? -preguntó Harry más que un poco preocupado-.

-Él está con el profesor Snape, aprendiendo exactamente como se supone que un dominante trate a un sumiso, lo que te hizo esta mañana es inaceptable Prezioso, nunca más dejes que nadie te trate así.

-Oh, no te preocupes, me voy a vengar de Draco por lo que me hizo, ¡nadie me golpea de esa manera y se sale con las suya! Estaba pensando en convertir esa colonia que tanto le gusta en un líquido con olor a orina de zorrillo, eso y estaba esperando poder tener sexo contigo mientras él se acuesta a nuestro lado. ¡Eso le enseñará a no meterse conmigo!

Blaise movió su cabeza y a su lado Nasta rió

-Lo último es muy malvado Harry, aunque pienso que entre el profesor Snape y yo, Draco estará lo suficientemente castigado.

-¡No entiendes Blaise! ¡Él me humillo! ¡No soy un niño travieso! ¡Merezco la mismo cantidad de respeto que cualquier adulto! No estoy pensando en jugarle un broma porque me lastimó; estoy haciendo esto para sentirme mejor después de ser humillado.

Blaise asintió. -Es lo suficientemente justo Bello, si necesitas ayuda, solo tiene que pedírmela. Ahora volvamos a adentro, estas congelado y tengo tu pomada.

Harry asintió de acuerdo y sacudió una mano como forma de adiós a Nasta, quien sonrió, saltó de la roca en que estaba sentado y sacudió su mano antes de volverse hacia el lago mirando preocupadamente.


Una vez más Harry estaba acostado en su gran cama mientras su trasero era acariciado por la mano de Blaise, ya que esta le estaba aplicando una pasta verde en las partes magulladas. Le dijo a Blaise sobre que Nasta le había dado su sangre y Blaise se había golpeado la cabeza con una mano.

-¡Debí recordar eso! ¡Demonios me le dijeron más que suficientes veces! Lo siento tanto Harry.

-Esta bien. También descubrí de Nasta como voy dar a luz. Me cortaré con mis garras y sacaré al bebé.

La piel bronceada de Blaise palideció y éste besó la parte baja de la columna de Harry.

-Creo que será insoportable de escuchar -susurró Blaise contra la piel de su espalda-. Me alegro que no se me permitirá acercarme lo suficiente como para verlo. Sino me volvería loco.

-También necesitaré un frasco con tu sangre, para sanar el corte una vez el bebé haya salido.

-Me aseguraré de hacer una cada día por si acaso entras en trabajo antes de tiempo.

Harry sonrió y se volvió para mirar a Blaise por sobre su hombro, quien se inclinó y lo besó profunda, amorosa y apasionadamente.

-Sin sexo por un par de días Harry, no con tu parte inferior tan lastimada. Son ordenes del profesor Snape.

Harry suspiró y asintió infelizmente. -Voy a ir a cambiar la colonia de Draco. Entonces nadie querrá acercarse a él.

Blaise rió sofocadamente. -Él no podrá castigarte por eso Bello. En definitiva no sabrá si fuiste tu y eso ni siquiera merece un castigo.

La sonrisa de Harry se amplió y abrazó a Blaise antes de de agarrar su varita y caminar desnudo hacia el baño, donde se encontraba ubicada la colonia de Draco, en el gabinete de la pared por encima del lavabo. La abrió y olfateó rápidamente. Realmente era una buena colonia, especiada, algo almizclada y con un toque de sándalo. Sonrió, Draco amaba esa colonia y se la ponía todas las mañanas. Movió su varita sobre la botella y volvió a inhalar. Casi vomitó y rápidamente volvió a enroscar la tapa, lanzando un suave dispersor de olores sobre ella, el cual desaparecería luego de dieciocho horas, suficiente tiempo como para que Draco se la pusiera y empezara a oler asqueroso. La mejor cosa del olor a orina de zorrillo era su terrible dificultad para deshacerse de ella, no importaba cuanto Draco tratar de sacarse el olor, él no podría. Era perfecto.

-Estas demasiado complacido contigo mismo -dijo Blaise cuando volvió bailando al dormitorio-.

-¡Me siento eufórico! -repicó Harry-. Obtendré mi venganza con el arrogante que me humilló.

Blaise movió su cabeza y volvió a leer el libro que Harry le había dado en Navidad. Era un infierno traducirlo, pero era todo lo que había esperado e incluso más.

-Voy a ir a visitar a Dumbledore. ¡Estaré a tiempo para la cena!

Hablaba mucho de cuanto había crecido su relación y de cuan cómodos estaba sus Drackens entre si luego del periodo de establecimiento que Blaise lo despidiera con un movimiento de mano y un advertencia de ser cuidadoso.

Harry se apresuró a vestirse y felizmente atravesó la escuela, sin tener que subir o bajar escalera debido a que la oficina de Dumbledore y las habitaciones de Harry estaban en el mismo piso, al llegar risueñamente le dijo la contraseña (Colas de Caramelo) a la gárgola.

Golpeó la puerta y se le dió el permiso de pasar, Dumbledore estaba revolviendo a través de una pila de pergaminos cuando Harry entró y cerró la puerta detrás de él, pero cuando el anciano finalmente levantó la mirada gritó de alegría al verlo.

-¡Ah! ¡Harry mi niño, ven y siéntate! ¿Té?

-Sí, por favor -sonrió Harry, sentándose al frente del Director, y aceptando agradecidamente la taza de porcelana llena de su té de miel-.

-¿Qué te trae hasta aquí mi niño?

-¿No puedo solo venir a tener un charla y tomar una taza de té?

-Por supuesto que puedes, eso me recuerda algo.

Dumbledore se levantó y se movió rápidamente por la habitación como un pequeño huracán, obviamente en la búsqueda de algo.

-Bueno y ¿dónde los puse? Ah, aquí están.

Entonces le dió a Harry un montón de coloridas cajas y una pila de cartas.

-Harry, creo que son regalos de Navidad. Espero que no te importe que los haya aceptada y mantenido aquí para ti, no creí que fuera una buena idea interrumpir tu unión, con estos regalos teniendo en cuenta los remitentes de algunos, así que los mantuve aquí, tenía la intención de dártelos antes pero debe de haberse deslizado de mi mente.

Harry rió, pero luego su rostro se volvió sombrío al darse cuenta de lo que Dumbledore había querido decir con los remitentes de algunos de ellos, algunos de los paquetes eran de los Weasley.

Harry primero abrió las cartas y sonrió antes las tarjetas de Navidad de Remus, Hagrid, algunos miembros de la Orden del Fénix y una de la familia Weasley.

Casi lloró cuando leyó las dañinas palabras de la carta que Ron le había enviada, Hermione no le había enviado nada, pero él ya se esperaba eso.

-¿Qué te ha entristecido querido?

-Ron está siendo estúpido otra vez -replicó Harry secando la humedad de sus ojos enojadamente-. Me llamó varias cosas y dice que estoy traicionando a Godric Gryffindor por confraternizar con el enemigo.

-Es decir los señores Zabini y Malfoy.

Harry asintió y volvió a poner la carta de Ron en la pila.

-Bueno, puedo decir que Godric Gryffindor estaría orgulloso de tenerte como uno de sus leones.

Harry sonrió y abrió el regalo de Hagrid. Este era un atado de brillantes y coloridas plumas.

-Ah, veo que Hagrid ha vuelto a arreglar las plumas de los Hipogrifos. Ellas son muy valiosas.

-El año pasado me envió una caja llena de cabellos de cola de unicornio -sonrió Harry-. No creo que Hagrid sepa el valor de las cosas que me envía, y si lo hace obviamente no le importa.

-Me parece que es lo último querido, Hagrid nunca ha sido una persona materialista y mientras sus mascotas estén bien y saludables, él es feliz.

-El buen viejo Hagrid.

Dumbledore rió y Harry puso el atado de plumas a un lado para abrir el siguiente paquete. Este contenía libros del profesor y hombre-lobo favorito de todo el mundo. Lupin le había regalado un libro de Defensa y un libro titulado Pociones Traviesas para Imbéciles con una pequeña nota que decía que Sirius lo había visto en su forma de Snuffles y lo había comprado el pasado marzo con la intención de dárselo esta Navidad.

Esto hizo que Harry se pusiera un poco triste y abrazó el libro fuertemente intentando inútilmente de absorber de este la presencia de su padrino, sabiendo que Sirius debía de haber tocada ese libro, lo había agarrado, y lo había comprado especialmente para él. Extrañaba a Sirius y era tan injusto que se hubiera ido, pero así era, y el tenía que enfrentarlo porque su leve obsesión con el velo del Departamento de los Misterios estaba convirtiéndose en algo poco saludable.

Harry abrió el siguiente regalo que no tenía etiqueta y miró a su Director, quien puso un dedo contra sus labios.

-No puede ser visto como que tengo alguna preferencia especial hacia ti Harry, pero estoy seguro que un par de lindos calcetines serán los suficientemente discretos.

Harry rió y sacó uno de los discretos calcetines, un par era de un color rojo brillante y tenía pequeñas serpientes doradas que se deslizaban por el, mientras que el otro era verde esmeralda y tenía rugientes leones plateados.

-Hice que personalmente lo hicieran para ti mi niño; un querido amigo mio tiene una tienda de calcetines.

Harry no sabía si reírse o no de eso, cual era la chance de que este amigo solo lo fuera del Director por la cantidad de galeones que gastaba en la tienda.

A pesar de todo él amaba los calcetines, un par tenía las colores de Gryffindor y a su vez las pequeñas serpientes que representaba la casa Slytherin, la casa de sus compañeros, y el otro tenía los colores de Slytherin y los leones que representaban su casa.

-¡Muchas gracias señor! ¡Los amo!

Dumbledore sonrió y le urgió a abrir sus últimos regalos. Harry lloró cuando abrió el más grande de sus regalo para encontrar un jersey suave, de color verde oscuro y tejido a mano con una H color azul en el centro. El jersey Weasley. Recogió la carta que venía con este y la leyó con manos temblorosas.

Querido Harry,

Me dijeron que estas muy enfermo; espero que pronto te sientas mejor, ¡pero asegúrate de quedarte en la cama y descansar jovencito! Si tienes que levantarte ponte algo en los pies y tu nuevo jersey para mantenerte cálido, ¿me escuchaste? Toma mucho líquido, te he enviado algo de sopa de pollo en unos termos, están bajo un encanto de éxtasis así que no se echará a perder, solo pon un hechizo de calentamiento medio en el antes de tomarlo y y asegúrate de tomarlo, ¡todo! Tiene un poción nutriente que te hará ganar fuerza más rápido.

Estoy muy triste de que esta enfermedad significa que no podrás venir con nosotros en Navidad, así que te he enviado algunos pastelillos de frutas y tarta de melaza hecho en casa, se que está última es tu favorita, y también algunos dulces y caramelos, solo no te sobrepases con los dulces, ¡espera a que estés mejor o iré a Hogwarts a darte un gran reto!

Ten una feliz Navidad y querido espero escuchar que pronto te sientas mejor; Arthur y yo estamos muy preocupados por ti,

Con todo mi amor, Molly Weasley.

Harry se secó los ojos y miró el interior de la gran caja de dulces. Había un plato de cartón con caramelos envueltos en papel film, un paquete de papel de aluminio que contenía obviamente una gran rebanada de tarta de melaza, uno más pequeño que contenía pastelillos de frutas, una caja de Bertie Botts de todos los sabores, una caja de pasteles de caldero glaseados y unos grandes termos con la antes mencionada sopa.

-Ve que Molly esta tratando de matarte con exceso de comida, creo que cometí un error al decirle que estabas demasiado mal como para visitarlos en Navidad cuando ella me llamó vía floo para demandarme porque no habías estado en el tren.

Harry rió y restregó sus húmedos ojos. Había temido que la Sra. Weasley lo odiara debido a que Ron estaba siendo un estúpido, pero era increíble saber que ella aun se preocupaba por él, incluso estando peleado con Ron.

Harry abrió el último regalo para parar de pensar en la Sra. Weasley y así no echarse a llorar. Este era un paquete de bromas de parte de los gemelos, quienes le deseaban porque habían escuchado que realmente estaba enfermo y no sobrepasándose con las pastillas vomitivas, además le desearon que fuera feliz bromeando al "idiota de su hermano Ronnikins" o cualquier otro que decidiera meterse con "su hermanito" y patrocinador.

Harry sonrió y revolvió la caja, encontrando material nuevo y algunas cosas que no solo le servirían para vengarse de Ron, sino de Draco también.

Harry puso todos sus regalos en una gran caja, a excepción de su jersey, el cual se puso por encima de su camiseta. No tenía ningún jersey decente y el jersey Weasley que había recibido el año pasado le quedaba muy apretado en las axilas y alrededor de 10 cm. más corto en la zona del estómago después del brote de crecimiento producido por su herencia Dracken.

Felizmente Harry terminó su té y su charla con el Director, antes de agarrar su gran caja con de regalos y volver con Blaise y Draco, si el rubio aun no estaba siendo masticado por el profesor Snape, lo que sucedía, para prepararse para la cena ya que tenía más que un poco de hambre. Solo desearía que Blaise fuera a cazar para él ya que anhelaba un poco de carne cruda.


Harry se encontró con Blaise en la sala común, a donde el hombre de ojos índigo había migrado con su libro, lo único que ahora tenía un gran montón de pergamino y una pluma con la cual estaba haciendo notas y difíciles traducciones, solo de mirarlo a Harry le daba migraña.

-¿Blaise, estas listo para la cena? -preguntó Harry suavemente, inclinándose por encima del respaldo del sillón para abrazarlo por los hombros-.

-Casi, este libro me esta dando un dolor de cabeza.

-Entonces tal vez no debería de habértelo dado -bromeó Harry-.

Blaise lo miró sobresaltado. -No me importa cuantos dolores de cabeza tenga, amo este libro Harry, gracias por dármelo. Ti amo.

Harry sonrió felizmente y tomó la mano de Blaise. Sacándolo de sus habitaciones privadas y llevándolo hacia el Gran Salón. Estaba hambriento y se dió cuanta que la razón era porque ese día no habría comido nada.

-¿Dónde esta Draco? -preguntó Harry-.

-Aún con el profesor Snape, no puedes aprender a ser un mejor dominante en solo un día Harry; él estará con el profesor Snape hasta que sepa como tratarte apropiadamente.

-Bien, en este momento no quiero tenerlo a mi alrededor, incluso si eso significa que no podré dormir por unos días.

-El profesor Snape me dió una poción para dormir para que tomaras, esta no es tan fuerte o adictiva como la poción para Dormir sin Sueños, pero te ayudará a dormir algo sin que Draco este cerca de ti.

Harry sonrió felizmente y tomó la mano de Blaise, fue entonces cuando notó los moretones y raspones en sus nudillos, subió la mano hasta su nivel de vista y jadeó cuando vió cuan lastimado parecía. Presionó un beso contra ellos y miró a Blaise, silenciosamente pidiéndole una explicación.

-Le dí un puñetazo a Draco. No tenía derecho a tratarte como hizo.

-Nasta dijo que Draco podría llegar a enfrentar a los Mayores por lo que hizo.

-El profesor Snape dijo algo similar. Es un crimen serio lastimar a un sumiso.

-No quiero que sea castigado, solo quiero que no lo vuelva a hacer.

-Lo cual es el porque de que Draco esté siendo enseñado por el profesor Snape en lugar enfrentar una sala del consejo llena de Mayores.

-Aunque voy a tener mi propia venganza -declaró Harry determinadamente-.

Blaise sonrió orgullosamente y envolvió a Harry con un brazo mientras entraban al Gran Salón.

-Lo sé Mio Prezioso y estaré contigo apoyándote en un cien por ciento.

Harry sonrió y se arrecostó aun más contra Blaise. Esperaba que pronto, todo funcionara mejor. Quería una familia, pero solo si Draco aprendía a tratarlo con el respeto que se merecía, de otra manera no dejaría que el rubio se acercara a él o cualquier pollito que pudiera tener en un futuro.


Lo siento por la demora, espero que el capítulo les guste y no se olviden de dejar su comentario sobre lo que piensan.