El autor de esta maravillosa historia que voy a traducir es StarLight Massacre por lo que le pertenece todo el desarrollo de la misma y el invento de algunos personajes, mientras que la basa de la historia y otros personajes le pertenecen a la genial J. K. Rowling

Clasificación: M

Advertencias: Slash, violencia, parejas múltiples, malas palabras, sangre, Mpreg, fic de criaturas.

Parejas: Draco/Harry/Blaise/OPM/OPM(Otro Personaje masculino)


En el capítulo anterior

Harry sonrió y se arrecostó aun más contra Blaise. Esperaba que pronto, todo funcionara mejor. Quería una familia, pero solo si Draco aprendía a tratarlo con el respeto que se merecía, de otra manera no dejaría que el rubio se acercara a él o cualquier pollito que pudiera tener en un futuro.


Harry no vió a Draco por los próximos seis días, pero si vió una tremenda cantidad de veces a Nasta, quien se encontraba en los terrenos del colegio siempre que él se aventuraba al exterior, lo cual era un mucho.

Su trasero había vuelta a ser perfectamente pálido y sin moretones, podía sentarse cómodamente sobre él y volver a tener sexo con Blaise, de lo cual estaba tomando completa ventaja.

Los estudiantes habían vuelto de las vacaciones de Navidad y las lecciones se habían reanudado el día siguiente. Harry estaba temiéndolas, no solo porque significaban trabajo de clase, lecciones y deberes, sino porque también marcaban el regreso de Draco al público y a sus habitaciones privadas.

Blaise, quien había estado "visitando" al rubio en las habitaciones del profesor Snape, la había asegurado que Draco estaba aprendiendo algunas lecciones muy duras con Snape, Harry le creía, ¿pero esas lecciones eran suficiente como para que el gran Draco Malfoy cambiara su forma de ser? Harry supuso que lo descubriría lo suficientemente pronto.

Odiaba cuan sesgada había sido su decisión, Draco se había sentido tan seguro, cálido y protector, pero había resultado ser lo contrario. Draco no solo había lastimado su carne, sino también su orgullo y confianza, y le tomaría un montón al rubio volver a ganarse esta última. Harry creía que su orgullo herido sería lo que más tiempo tardaría en recuperar, pero esperaba que este volviera cuando Draco hubiera recibido la suficiente cantidad de bromas.

El líquido con olor a orina de zorrillo en el perfume había sido un éxito total, en más de una forma. Draco había recolectado las cosas mientras Harry y Blaise habían estado cenando según solicitud de Snape, y se había puesto el perfume el día que marcaba el retorno a la normal actividad escolar como siempre lo hacía, había ido a desayunar al igual que siempre, ubicándose bien lejos de Harry y Blaise, otra vez por solicitud de Snape, y había vuelto a ser molestado por Astoria la hermana menor de Daphne. El dispersador de la esencia había desaparecido a mitad del desayuno y la niñita, quien había obtenido una gran bocanada del olor, había vomitado, encima del regazo de Malfoy.

Harry había reído tanto que casi se había desmayado debido a la falta de suficiente oxígeno. No había habido forma de que Malfoy no supiera quien había organizado y encargado de realizar la broma, pero cuando había pasado por la parte de la mesa en que se encontraban solo había tragado fuertemente, asentido con la cabeza a ellos dos y había dicho que él, Harry, tenía todo el derecho de hacer todo lo que quisiera para vengarse por sus previas acciones abominables, antes reanudar su caminata para ir a cambiarse y posiblemente tomar una ducha. Draco había apestado por el resto del día y todo el mundo se había situado a gran distancia de él.

Harry había quedado completamente aturdido por lo dicho por Draco, pero lo que realmente le hizo receptivo fueron los pequeños regalos que Draco le empezó a enviar. Blaise le había explicado que Snape le había ordenado a Draco reconciliarse con él en cualquier forma que viera posible y Blaise le había dicho que como Draco había sido criado como un viejo hombre inglés, le estaba enviando regalos de cortejo a Harry para ayudarle a disculparse por sus duras acciones.

No eran grandes regalos o cosas lujosas, uno había sido una tarjeta de disculpas escrita a mano, otro había sido una caja de ranas de chocolate y Draco incluso le había dado su propia, snitch real, no una de esas de práctica, lo cual le recordó a Harry que aun era le buscador de Gryffindor.

La temporada de Quidditch había empezado cuando encontrara a Blaise y él no se había preocupado por nada más que el hombre de ojos índigo a quien amaba tanto. Había estado ignorando a su equipo, pero su ausencia había sido excusada por su "enfermedad",Ginny quien temporalmente se había encargado de la capitanía y su posición de buscador, lo había recibido con los brazos abiertos, exclamando que tenían un partido en dos semanas contra Ravenclaw y que si no lo ganaban estarían fuera de la carrera por la copa debido a la dura derrota sufrida contra Slytherin en noviembre.

Harry estuvo muy feliz de encargarse de la capitanía y su posición de buscador una vez más y el equipo estuvo muy contento de volver a verlo, pero le costó muchisimo ponerse a ritmo con los ejercicios del equipo, incluso no sabía los nombres de los demás integrantes, bueno él sabía el de dos, Ginny, quien volvió a su original posición de cazadora luego de que él volviera a encargarse de la posición de buscador y Dean Thomas, otro cazador, quien estaba extasiado de que Harry estuviera lo suficientemente bien como para volver a jugar.

Harry estaba tan emocionado que apenas podía contenerse, por lo tanto le dijo a Blaise quien suspiró y miró hacia el techo con el ceño fruncido, lo que hizo que Harry también frunciera el ceño.

-Adiós copa de Quidditch.

Harry resopló y golpeó el hombro de Blaise, quien después se volvió a besarlo, en el medio del Gran Salón, y enfrente de todos.

Los rumores de la relación entre Harry Potter y Blaise Zabini se habían dispersado por Hogwarts como un incendio forestal. Un Gryffindor y un Slytherin. En la actualidad incluso había rumores de que la enfermedad de Harry había sido de índole sexual, lo cual no era exactamente verdad ya que el periodo de celo, mientras que tenía una inclinación sexual, no era un enfermedad, sino más bien como una indisposición.

Blaise atacaba verbalmente a cualquiera que estando al alcance de su oído se atreviera a decir que tenía una enfermedad sexual. Harry solo se había reído de eso; estaba demasiado acostumbrado a que las personas dijeran cualquier porquería de él como para preocupase. Durante su infancia había construido una coraza lo suficientemente dura, la cual se había endurecido incluso más a medida que crecía para protegerse de las miradas del mundo mágico.

Fue un día después que Harry oyó que Draco estaba enfrentando la expulsión por atacar fisicamente a un estudiante de séptimo año. Él y Blaise habían sido llamados durante una lección para ir a la oficina de Dumbledore, donde se encontraron con éste, Snape, Draco y un estudiante Hufflepuff de séptimo año quien estaba lleno de moretones y cortes.

-Draco, ¿qué hiciste? -demandó Harry mientras miraba al Hufflepuff-. ¡Prometiste que ibas a cambiar! ¡Que la poción que se había desvanecido por completo!

-Ya se desvaneció por completo -respondió Draco suavemente-. Hice esto con el completo conocimiento de lo que estaba haciendo.

-¿Qué? -gritó Harry-. ¡Porque tratarías y arruinarías nuestra un... relación haciendo esto! -Harry le lanzó una rápida mirada al Hufflepuff, quien no parecía haberse dado cuanta de su pequeño tropezón con las palabras.

-¡Te llamó puta! -siseó Draco-. Estaba alardeando con su amiguito de cuan fácil eres y de cuan rápido te metería en su cama. ¡Tenía que defenderte!

Harry abrió su boca pero un suave y continuado gruñido lo hizo mirar a su lado, a Blaise, quien estaba fulminando al chico en la silla de tal manera que se preguntaba como aun no había explotado. Blaise habían desenfundado su garras y las estaba flexionando cuidadosamente, como si fantaseara y pensara la mejor manera de despedazar el Hufflepuff en la silla.

Rápidamente Harry se abalanzó sobre Blaise y se envolvió a su alrededor, quien lo capturó y abrazó cuidadosamente, pero todo ello sin quitar los ojos del chico de séptimo año, ni volver a enfundar sus garras.

-¡Te dije que tenías que controlarte! -gruñó Snape-. Esto no es controlarse.

-¡Le estaba faltando el respeto a Harry! -escupió Draco-. ¡No podía dejar que hiciera eso! ¡Tenía que hacerlo cambiar de opinión!

Harry suspiró y bloqueó la discusión entre los dos dominantes Drackens. No le importaba quien lo había llamado que o dicho tal cosa de él, aunque entendía que sus dominantes no soportarían que su "honor" fuera manchado.

Harry solo desea que Draco no lo hubiera defendido de una manera tan obvio que hiciera al Hufflepuff sospechar de que el rubio no era humano; porque esto sería desastre esperando por suceder.

-¡Por favor chicos! -interrumpió Dumbledore antes de mirar al pobre Hufflepuff sentado frente a él-. Señor Roberts, no presentará cargos o enfrentar a la justicia porque sabe que el señor Malfoy estaba en su derecho de hacer lo que hizo siendo el amante de la persona en cuestión a la que supuestamente le faltaste el respeto.

-No entiendo -gruñó el Hufflepuff-. Todo lo que hice fue bromear con mi amigo de la fácil que se había hecho Potter. Quiero decir es un Gryffindor y hay rumores de que tiene varios amantes Slytherin. Si él deja que un Slytherin se le acerque entonces obviamente debe estar lo suficientemente desesperado por tener a alguien.

-¡Eso no es verdad! -estalló Harry, el Hufflepuff en su asiento saltó ante el duro sonido-. ¡Solo tengo a Blaise y Draco como mis amantes! Es mi problema porque o a quien meto en mi cama! ¡Si quiero tener unos cien hombres en mi cama lo haré maldición, y me importa un carajo lo que tu y tus pequeños perros piensen de mi!

Blaise envolvió sus brazos alrededor de él y lo tranquilizó, lamiendo un lado de su cuello y liberando feromonas relajantes.

Harry jadeó respirando enojadamente, y su cuerpo se relajó incluso mientras quería seguir enojado. Estúpidas feromonas dominantes.

-Pienso que a todos les gustaría terminar con esta situación -declaró Dumbledore con sus pálidos ojos azules brillando-.

El Hufflepuff asintió y Dumbledore lo despidió con un movimiento de mano. El séptimo año se levantó y se fue, apurándose cuando al pasar Blaise le gruñó.

Blaise tomó el asiento que el Hufflepuff había dejado vacante y arrastró a Harry hacia su regazo, pero Harry no se relajo. Draco estaba sentado detrás de él y podía sentir la respiración del rubio. No había olvidado el dolor o la humillación y a pesar de las bromas que le había hecho esa semana aun no se sentía para nada mejor.

-Entonces Harry, el señor Malfoy ha sido completamente limpiado de la poción que había estado tomando y el profesor Snape me ha garantizado que ya no representa ningún riesgo para ti, ¿le permitirías volver a tus habitaciones o deseas un poco más de tiempo?

-El puede volver a las habitaciones, pero aun no puede dormir con Blaise y conmigo. Aun no se ha ganado el derecho -respondió Harry-. Hace unos días llamé a Dobby y él transformó el inutilizado armario de almacenamiento en una habitación en la cual Draco pueda dormir.

-¿Deseas qué duerma en un armario? -exclamó Draco incredulamente-.

Harry tragó cuando la oración le trajo imágenes de su harapienta infancia. Había examinado la habitación que Dobby había hecho y esta para nada le recordaba a un armario, había sido alargada para que entrara un cama, un ropero e incluso un mesa de luz, era más el conocimiento de que la habitación antes había sido un armario lo que más molestaba a Draco no la posible falta de comodidad.

No como Harry que había sufrido durmiendo en un pequeño catre con una manta andrajosa y sin almohada, atorado en un espacio que al final apenas lo podía contener y estando seguro de que si no fuera por su magia que protegía su cuerpo habría tenido asma, debido a todo el polvo y las telas de araña con las que había sido forzado a vivir a una edad tan joven.

-Ahora es una habitación -lo descartó Harry-. Podras volver a dormir con Blaise y conmigo en nuestra cama una vez me hayas probado que puedes frenarte antes de herirme. No confió en ti Draco. Te elegí como mi compañero de ente cientos y la primera cosa que hiciste fue lastimarme, eso no hace una muy buena primera impresión.

-¿Cuántas veces tango que decir que lo siento?

-Solo necesitas decirlo una vez Draco, pero solo dilo si realmente crees lo que dices.

-Harry, lo siento, te lo juro.

-Acepto tu disculpa Draco, ahora tienes que probarme que no debo renunciar a ti, que nuestra relación merece el tiempo y el esfuerzo que necesita para crecer.

Draco asintió y se sentó derecho, la determinación endurecía su cuerpo. Estaba listo para crecer y probar que merecía una segunda oportunidad, que era merecedor del amor de Harry.

-Pero te advierto Draco que solo doy segundas oportunidades, nunca obtendrás una tercera -le dijo Harry al rubio seriamente mientras se deslizaba del regazo de Blaise y dejaba lo oficina para ir a deambular por los congelados terrenos del colegio.


Había llegado enero y resultó ser un mes abrazadoramente frío, no que Harry se preocupara mucho por eso mientras se envolvía fuertemente y ponía hechizos de calentamiento sobre si mismo.

Bajó hasta su lugar en el lago y se subió a la gran piedra que era su lugar favorito para sentarse. Hacía tiempo que el lago se había congelado e incluso ahora estaba cubierto por unos centímetros de nieve. Los profesores habían marcado una linea con cinta amarilla brillantes así ningún estudiante que que fuera a caminar por el lago llegara a la delgada mitad y cayera a una muerte congelante.

Harry suspiró cuando un par de largos brazos se envolvieron a su alrededor desde atrás. Harry no sabía como Nasta siempre se enteraba de que estaba allí afuera y no pensaba que Nasta le fuera a responder si se lo preguntaba.

De todos modos algo incomodó a su cerebro y le hizo moverse incómodamente. Nasta no respiraba tan fuertemente como lo hacia el hombre tras él, ni lo apretaba tan fuertemente, cuando el hombre ásperamente le dijo hola, Harry definitivamente supo que no era Nasta quien estaba detrás de él, pero reconoció la voz y sonrió mientras volvía su cuerpo para mirar esos hermosos ojos azul oscuro a los que había extrañado tanto.

-Maxi... -Harry se interrumpió cuando el absolutamente inmenso Dracken le dió una mirada juguetona debido al intento de usar su nombre completo-. Bien, a partir de ahora te llamaré Maxie.

-Mi abuelo me llama Maxie -se quejó Maximilius-.

-¡Bueno ahora yo también lo voy ha hacer! -dijo Harry tercamente mientras envolvía sus brazos alrededor del cuello de Maximilius y lo abrazaba fuertemente-. ¡Te extrañé! ¿Cómo estas? ¿Cómo has estado? ¿Cómo puedes llegar a pensar que podría expulsarte? No lo habría hecho. Yo...

Una gran mano tapó su boca e impidió que el Dracken más pequeño siguiera hablando.

-Respira Harry -sonrió Max-. Sabía exactamente lo que estaba haciendo el Mayor, esta no es la primera vez que un Mayor abusa del poder y no será la última. No tenía otra opción que no fuera irme, la palabra de un Mayor es irrevocable. Ellos tienen el poder de controlar a los Drackens dominantes hasta cierto punto durante las reuniones. Se me ordenó que me fuera, así que tuve que irme, se me ordenó que no te viera, hablara o contactara contigo de ninguna manera y tuve que cumplir. Me odié a mi mismo por dejar que esta sucediera, pero no había nada que pudiera hacer.

Harry se arrecostó más cerca de Maximilius y saboreó el sentimiento de tener de vuelta a un hombre que realmente le gustaba. Maximilius había vuelto. Él podía haberse negado a volver como otros Drackens que habían sido echados, aclamando que era muy dificultoso tratar de cortejarlo. Podía haberse quedado en su casa, pero no, había vuelto ante la pequeña posibilidad de que Harry lo escogiera como su tercer compañero. A Harry le gustaba aun un poquito más debido a eso.

-Y en cuanto a que estado haciendo, bueno verdaderamente no he estado haciendo mucho desde que me vi forzado a irme. Revolcándome probablemente sería la mejor manera de describirlo. Solo me senté en casa todo el día, no hablé mucho y me maldije a mi mismo por haber perdido la oportunidad de tener un pequeño Dracken maravilloso, amable, gentil y hermoso como mi compañero.

Harry rió, tratando de ignorar el rubor en sus mejillas mientras elevaba sus piernas del suelo para envolverlas alrededor de la cadera de Max, la cual se encontraba en el mismo nivel que la cima de la gran roca. Maximilius era malditamente alto.

Harry tímidamente jugueteó con los botones decorativos de la capa de Max, analizando los botones negros brillantes que tenían remolinos de un color rojo cautivante mientras los retorcía entre sus pequeños dedos.

-¿Cómo has estado Harry? -preguntó Max con una voz notablemente más profunda-.

-Estuve en el infierno y volví para volver otra vez al infierno -suspiró Harry, preparándose para el estallido de cuando le dijera al otro Dracken la razón por la que había sido echado y lo que el Mayor Getus y su despreciable nieto habían planeado para él y sus pollitos.

Nasta se había puesto furioso y en su rabia había hecho caer un árbol. Harry miró al pedazo de tronco que era todo lo que quedaba de la furia de Nasta después de que los profesores hubieran limpiado y suspiró. Nasta había permanecido golpeado el árbol aun cuando este se había astillado y solo se había detenido una vez el árbol se quebrara bajó su violento ataque y finalmente cayera al suelo.

Eso no había sido algo que a Harry le hubiera gustado ver, siendo un gran despliegue de violencia y furia, pero entendía que aun siendo un hombre tan tranquilo y reservado Nasta algunas veces necesitaba una forma más física para descargar su enojo. Harry sonrió al recordar sugerirle a Nasta que si participara en más actividades sexuales tal vez no necesitaría liberar su rabia y frustración de una manera tan violenta. Nasta se había ruborizado y tosido un poco antes de disculparse por sus acciones y sentarse detrás de Harry para jugar con su cabello. Harry amaba la manera silenciosa en que Nasta jugaba con su cabello, eso era tan relajante que a menudo se dormía bajo su cuidado.

-¿Aun estas en el infierno? -le preguntó Max seriamente-.

-Creo que estay subiendo la escalera del limbo, cada peldaño a su debido tiempo.

Max se rió de su comparación y lo abrazó tan fuertemente que quitó el aire de sus pulmones.

-¿Qué ha sucedido desde que me fui?

Harry le dijo la horrible historia por completo y vió que con cada palabra las músculos de Max se contraían cada vez más hasta que sus venas resaltaban, sus dientes se apretaron tanto que Harry pensó que se romperían y sus hermosos ojos de un profundo color azul zafiro se oscurecieron de la rabia hasta volverse de color azul medianoche.

Max logró controlarse hasta la parte en donde Harry le dijo lo que Dominic quería hacer con con él y empezó a contarle lo que Draco, su supuesto flamante compañero, le había hecho la primera mañana tras su unión.

Después de oír como lo había tratado Draco, Max perdió el control, al igual que había sucedido con Nasta, y estalló de rabia, solo que en lugar de sacar su enojo con sus puños, él gritó larga, profunda y guturalmente al igual que un animal. El duro sonido hizo eco por kilómetros y reverberó por la columna de Harry, dándole profundos escalofríos. Nunca le gustaría estar en el lado malo de Max.

Harry frunció el ceño tristemente y esperó hasta que Max se quedara sin respiración de tanto gritar. Max lo sostuvo tan fuertemente que Harry pensó que sus huesos se quebrarían, mientras tanto Max olió y tocó cada centímetro de su cuerpo para determinar si tenía alguna herida. Nasta había hecho lo mismo así que Harry creía que era un instinto de los dominantes.

-¡Que incluso se hayan atrevido ha hacerlo! -siseó Max profundamente-.

-No es tan malo Maxie -le aseguró Harry con una sonrisa-. Draco fue golpeado por Blaise y el profesor Snape, y Blaise y Draco mataron a Dominic, creo que arrancaron las escamas de sus alas y después le regalaron algunas de ellas al profesor Snape, las otras las vendieron a un boticario, aunque no sé porque.

-Porque eso es lo que esa pequeña mierda hubiera visto hacerle a tus pollitos.

-¿Qué? -susurró Harry horrorizado, mientras se quedaba sin aire y su cuerpo se congelaba, lo cual no tenía nada que ver con el frío viento de enero que tocaba la piel que no estaba cubierta-.

-Cuando esos asquerosos acaparadores encuentran un Dracken, los atan con sogas y quitan cada pequeña escama de sus alas, ellos también robarían cada escama de nuestro cuerpo sino fueran tan suaves y planas que ninguna herramienta puede llegar a cavar bajo ellas. Ellos drenan la sangre en baldes y cortan el corazón, el hígado, la lengua, los órganos sexuales y los ojos. Todo esto es muy valioso y usados en todo tipo de raras pociones y rituales oscuros, las escamas incluso pueden ser usadas en joyería.

-¿Él quería hacerle eso a mis bebés? -preguntó Harry sintiendo como si alguien hubiera agarrado su corazón, estuviera apretándolo fuertemente, y no lo soltara. No podía respirar.

-Él los hubiera diferenciado por su olor al momento del nacimiento y dado los Drackens bebés a los traficantes que mantendrían al bebé en una jaula o pequeña celda de prisión apenas con vida, luego cuando el Dracken recibiera su herencia comenzarían con el proceso de cosecha.

Harry sintió su estómago burbujear y antes de que pudiera detenerse se inclinó hacia un lado de la roca y vomitó todo lo que había comido.

Max restregó firmemente su espalda, pero su cuerpo temblaba de enojo y horror, disgustado de que alguien pudiera entregar a su propio hijo a ese tipo de personas. Si incluso pudieran ser llamadas personas. Su mente se deslizó a su madre y una ferviente ira llenó su interior, esa pequeña mierda había muerto demasiado rápido.

-Oh dios, nadie me dijo. Pensé que mi bebé sería asesinado instantáneamente, eso ya era suficientemente atroz. Pensé que cualquiera que odiara a un Dracken lo mataría a la vista. Eso... ¡esto es demasiado para soportar! No puedo... ¡no puedo ni pensar en eso! ¡Mis bebés! Torturados, lastimado y cosechados como ingredientes de pociones.

Harry volvió a vomitar mientras lágrimas caían por sus mejillas. Se sostuvo fuertemente de Maximilius y dejó que el gran hombre lo tranquilizara.

Max rozó la mejilla de Harry con su nariz y lamió las lágrimas que caían de esos ojos aturdidores. Beso cada párpado cerrado mientras Harry gemía y lloraba. Apretaba su corazón ver a Harry tan triste, sentía que tenía que hacer algo para ayudar, él había causado esas lágrimas en Harry al decirle lo que le hubiera pasado a sus bebés, este era su problema a corregir.

Recorrió la mejilla con su nariz hasta que su boca se detuvo por encima de la de Harry. Ligeramente presionó los regordetes labios suaves como los pétalos de una flor y sostuvo a Harry fuertemente, esperando transmitir con ello seguridad y amor.

Harry jadeó sorprendido y Max rápidamente metió su lengua dentro de la boca de Harry, ignorando el suave sabor amargo dejado por el vómito. Harry agarró fuertemente su cabello entre sus manos y tironeó suavemente, envolviendo sus piernas alrededor de la ancha cintura de Max.

Max besó aun más fuertemente cuando Harry no lo empujó, recorriendo con su lengua cada centímetro de su deleitable boca. Bajo el amargo sabor de la bilis se encontraba el dulce sabor del chocolate y caramelo, Harry había estado comiendo una cantidad de impresionante de chocolate para tener ese sabor.

Se separaron para tomar aire, Harry jadeando y Max respirando profundamente y eventualmente tratando de calmar su acelerado corazón. Inhaló profundamente, sus ojos se agrandaron antes volver a inhalar. Trajo a Harry contra sí y lo besó con todo su ser.

Harry hizo un pequeño ruido cuando volvió a necesitar aire y Max separó sus labios para que ambos pudieran respirar.

-Estas liberando feromonas de emparejamiento -jadeó-. Estas buscando otro compañero.

-Pero aun no he tenido mi segundo celo con Draco -protestó fuertemente Harry-.

-Harry no estas entendiendo, tu Dracken esta rechazando a Draco por como te trató, tu Dracken esta liberando feromonas para atraer a un compañero diferente.

Los ojos de Harry se agrandaron y su estómago su apretó dolorosamente. ¿Su Dracken estaba rechazando a Draco? ¡Pero él había elegido darle una segunda oportunidad al rubio! ¡Había sido culpa de la poción que los instintos de Draco estuvieran tan enredados, no la de Draco! ¡Él no quería rechazar a Draco!

Max lo volvió a besar y esta vez Harry forcejeó. Max lo soltó inmediatamente, pero aun lo sostuvo de la cintura.

-¡Tengo que llegar a Draco, tengo que hacer esto correctamente Max! ¡Se que lo que me hizo estaba mal, pero no fue su culpa! ¡Él estaba bajo los efectos de la poción supresora, no quiero perderlo! ¡No cuando aun tiene la chance de demostrarme que puede ser un buen compañero!

Harry soltó de la roca y aterrizó con las rodillas ligeramente dobladas listo para correr rumbo al colegio en busca de sus dos compañeros. Max lo agarró por su brazo y tiró de él hacia un último beso, antes de darle una sonrisa y un ligero empujón hacia el colegio; luego se dió la vuelta y caminó hacia el hotel del demonio.

Harry lo observó irse antes salir de sus pensamientos y correr. Para ser su compañero Draco había arriesgado todo, su familia, su reputación, su legado... ¡todo! Harry no podía pagarle eso rechazando al rubio de esa manera, ¡no iba a dejar que su estúpido Dracken le dictara eso! ¡Su lado Dracken no iba a arruinar todo! No iba a permitir que una parte de él rechazara a Draco cuando aun quería al rubio, no importaba lo que su Dracken pensara Draco era SUYO.


Bueno he aquí otro capítulo, el primero del 2014 ¡MUY RETRASADO FELIZ AÑO NUEVO! JAJAJA Como le he dicho a mi recordadora personal de que debo publicar o estoy retrasada, mi querida Alba Marina, mi casa se ha transformado en un hotel para toda mi familia al vivir en una ciudad con playa. De hecho mañana vuelven y se fueron hace solo dos días. Por dios que Merlin y Morgana me ayuden porque entre ellos y mis amigos ne tengo tiempo para hacer nada, y encima de esto soy una persona que me gusta estar bastante tiempo sola así que entiendan mis retrasos. LOS QUIERO MUCHISIMO! Disfruten del capítulo.