Capítulo 8:
Kurama
La súper estrella se encontraba cantando su mejor canción, rogaba al cielo que lo aceptaran, pues de eso dependía su vida… y entonces se escuchó un gran estrépito… levantó la cabeza y vio como lo que parecía ser un andamio se le vino encima… Sabía que de ningún modo lograría esquivarlo a tiempo… cerró los ojos esperando el dolor… pero en lugar de eso sintió como alguien lo apartaba de un empujón y acto seguido sintió la dura mesa chocando contra el lado derecho de su cuerpo, luego la mesa se rompió y cayó al suelo, escuchó un grito y entonces abrió los ojos….
-¡No!-era la voz de Nanami y en cuanto se enderezó comprendió porqué… Ami, su querida Ami estaba en el suelo del escenario con un charco de sangre a su alrededor
-¡No!-gritó el también mientras se enderezaba y a pesar del sangrado de nariz corría hacia Ami
-¡Ami! ¡Ami!-Kurama se inclinó y desesperado jaló el cuerpo de Ami fuera del montón de arena y metal (que se habían esparcido sobre ella cuando impactaron contra su cuerpo)
-K-Ku-Ku-ra-ma…-kun-susurra ella con una voz inaudible para el oído humano (El pudo oírlo gracias a que era un tengu)-Yo… t-te… a-m..o-después de decir estas palabras Ami quedó completamente inerte en los brazos de un desesperado Kurama
-¡No!-Ami, Tomoe y Mitzuki ya estaban al lado de Kurama, Nanami se había hincado a su lado y sus lágrimas caían sobre el rostro de Ami
-Yo…-Kurama quizo hablar, pero para su sorpresa las lágrimas y la desesperación no se lo permitieron, empezó a sollozar-¡No!-se sentía fuera de sí mismo, recargó su cabeza sobre el pecho de Ami y dejó que sus lágrimas los mojaran a ambos
-¡La ambulancia no puede llegar!-gritó de pronto Tomoe-¡Está atrapada en el tráfico! ¡Si Ami sigue esperando no lo logrará!-esas palabras hicieron que Kurama volviera en sí. Se puso en pie como pudo
-¡Yo la llevaré!-anunció con toda la fortaleza con la que fue capaz
-¡No puedes hacer eso!-dijo de inmediato Nanami entre sollozos-¡Tus alas se han ido!
-¡No de dejaré que muera!-Kurama tomó a Ami entre sus brazos, con mucha delicadeza la acomodó en ellos de tal modo que no fuera a caer, y entonces en menos de lo que canta un gallo salió corriendo (sabía que el hospital más cercano quedaba a unos 10km)
-¡Esto no es suficiente!-se reprochó a sí mismo, cuando tras darle una ojeada a Ami descubrió que respiraba cada vez con más dificultad-Perdóname, Ami-le dijo sin dejar de correr-Si tuviera alas… podría salvarte….pero se han ido… al igual que mi vida se irá contigo…¡Perdóname por ser tan inútil!-se derrumbó y se dejó caer sobre el cemento
-Ku-ku-ra-ma…-kun…t-te… a-mo
-¡¿Por qué sigues diciendo eso?!-la cabeza de Ami estaba sobre las rodillas de Kurama y sus lágrimas caían sobre su rostro-Ku-Ku-ra-ma-kun yo… no creo que seas un inútil… tú has pasado por cosas muy difíciles…eres muy valiente-murmuró Ami ahogándose-Yo… siempre he sido dependiente de Nanami… nunca puedo hacer algo yo sola…
-No digas nada más-la interrumpió Kurama acariciándole el pelo-Tú te acercaste a mí, un monstro ¿Quién haría eso?
-Tú… no eres un monstro… para mí tú solo eres… mi amado Kurama-kun-Los ojos de Ami se cerraron y quedó inmóvil
-¡No!-la respiración de Ami se estaba deteniendo poco a poco-¡No!-Por favorsuplicó Kurama en su mente a algún dios que ni siquiera sabía que existiera, o más bien se suplicaba a sí mismo ¡Mis alas! ¡Necesito mis alas! ¡Por favor! Nada ocurrió… Kurama se quedó hincado en el cemento, sosteniendo a Ami ¡Por favor! ¡Quiero salvarla aunque desaparesca por usar toda mi magia! ante el asombro de Kurama poco a poco surgió un destello de su espalda, y entonces se empezaron a formar unas hermosas alas blancas… suspiró cuando las abrió… eran una belleza…totalmente blancas… grandes y brillosas, emitían un brillo muy parecido al de las estrellas… se elevó de inmediato…
