¡Tarde!

Un viento, fuerte y frio arremolinó su cabello pelirrojo. Se abrazó con fuerza a sí misma, tratando de entrar en calor dentro de su fino saco color rojo oscuro. Aquella noche no podía ser más que un típico día de finales de otoño. Estaba de acuerdo con que no había sido su más brillante idea ir aquel pueblo costero, muy cercano a Plymouth, provista solamente con un vestido veraniego y un saquito. Molesta consigo misma, se llevó una mano a la cabeza, tratando que su cabello no se enredara más de lo que ya estaba.

Estaba parada sobre un mirador que daba a la costa agitada, y a sus espaldas había un sinfín de tiendas de artesanías para turistas relacionadas con cosas que provenían del mar. Ginny había llegado al lugar que le había indicado Hermione a las ocho en punto, después de haber aparecido en un callejón a unas calles de allí. Ella, precisamente ella, no era la reina de la puntualidad como lo era Hermione, y tampoco esperaba que todo el mundo lo fuera. Pero entre más miraba su reloj de pulsera, más molesta se ponía. Ya habían pasado quince minutos de la hora acordada, y ella seguía en aquel mirador bajo la pálida luz de un farol que acaba de encenderse. ¡¿Que se creía ese tal James?! ¡¿Acaso pensaba que su tiempo no valía nada, qué podía pasar la noche entera congelándose en aquel maldito lugar?! Cuando lo viera, ¡si era que se dignaba en algún momento a aparecer!, le diría unas cuantas cosas que su madre consideraría no aptas para salir de la boca de una señorita.

Tomó una gran bocanada a aire salino. De acuerdo, ella no quería estar allí por nada del mundo. Pero una cosa era que ella no quisiera estar ahí y otra muy diferente era que aquel mongito la dejara plantada ¡¿Qué se creía?! Ese idiota había tenido mucha suerte de que Hermione le hubiera montado una cita con ella.

Cada vez más harta comenzó a jugar distraídamente con el prendedor de Los Beatles que llevaba sobre la pechera de su saco. Hermione se lo había dado para la cita, como forma para que James la reconociera.

Con el orgullo bien golpeado, observó el mar que se alzaba a sus pies. Un imbécil, eso era lo único en que podía pensar. James No-sé-ni-me-importa era un completo e indiscutible imbécil.

Ahora si se vengaría de sus amigas. Si antes pensaba en darle un calcetín por navidad, ahora con suerte se contendría de envenenar su comida. Esta, definitivamente, se la cobraría con creces. Miró el reloj, veinte minutos tarde.

—¡James hijo de poco santa madre, espero que te estés divirtiendo con toda esta mierda!—gritó, aprovechándose del ruidoso viento y la calle casi vacía.

—Guapa y loca… todas son iguales—Una voz ronca la sacó de su sinfín de insultos hacia su retrasada cita. Se dio vuelta, aún hecha una furia, y al hacerlo tuvo que contener el impulsó de dar un paso atrás al encontrarse con un hombre alto, de nariz aguileña y cabello entre cano, vestido con ropa deportiva gris. La pelirroja lo miró con la boca abierta. ¡Ese tipo podía ser muy fácil su padre o su abuelo!

Se dice que el amor no tiene edad, pero definitivamente Ginny Weasley no estaba en ese carril. Ella no era una persona exigente, solo quería un hombre al cual no le diera un infarto cuando estuvieran en la cama.

Su hermano Ron y Rolf tendría que buscarse nuevas novias después de eso.

—Eh…—No sabía muy bien que decir. El hombre le sonreía y ella solo podía imaginarse cómo iba a descuartizar a sus amigas.

—Hola—saludó el tipo con una sonrisa divertida muy parecida a las de su hermano George.

—¿James?—preguntó con voz estrangulada

—Por ti mi cielo soy Napoleón— Su sonrisa se hizo más prominente y menos simpática también.

Ginny alzó una ceja, dejando la sorpresa inicial de lado. El hombre ante ella no tenía ningún prendedor de Los Beatles en su remera sudada. Por un segundo se sintió aliviada al comprender que aquel no era su cita, y al mismo tiempo sentía una punzada de remordimiento al haber pensado tan mal de sus amigas.

Sin dar muestras de preocupación alguna, metió la mano el bolsillo que llevaba su varita. Un total desconocido que se acercaba una chica que estaba sola cuando el crepúsculo acababa de finalizar. Dudaba mucho que estuviera allí para pedirle la hora.

—Tengo una pistola eléctrica y sé karate—Dijo con voz calmada, recordando lo que había escuchado en una de las tantas películas que había visto con Matt cuando este se había obsesionado con aquel entretenimiento muggle. El desconocido levantó las manos en forma de rendición antes de volver a colocarse los auriculares de su reproductor de música y dedicándole una última sonrisa divertida regresó a su corrida nocturna.

Cuando lo vio lo suficientemente lejos, soltó el aire que había mantenido en sus pulmones sin proponérselo. Lejos de preocuparse más, volvió a girarse hacia el mar cada vez más oscuro, apoyando las manos sobre el barandal de piedra que impedía una caída de cuatro metros a las rocas. Después de aquello, estaba segura que nada podía ser peor. Acababa de descubrirlo. Cerró los ojos con fuerza. Al menos si no llegaba, Hermione no iba a poder recriminarle absolutamente nada, ya que ella había ido y le había espero pacientemente. Otra ojeada al reloj. Ocho y veinticinco. Su paciencia había llagado a su fin.

No alcanzó ni a sacar la varita para desaparecerse, cuando escuchó un carraspeó a sus espaldas. Preparada para otro idiota con sueños de galán, se dio la vuelta, llevándose así la sorpresa de su vida al encontrarse con dos grandes ojos verdes que la miraban atónitos.

—¿Ginny?

Esta vez la pelirroja si dio un paso atrás, abriendo y cerrando la boca un par de veces, muda por la sorpresa. Sus ojos fueron directos al pequeño prendedor negro que decía "The Beatles" en letras blancas que el hombre llevaba sobre su chaqueta. Tragó en seco. ¡Qué equivocada estaba! Todo aquello podía empeora mucho más….


Hola gente! Si lo sé, tarde mil años en actualizar y de paso el capítulo en bien chafa ahaha que se le va hacer xD quería actualizar una vez por semana, pero no me detuve a pensar que soy una persona muy floja y que las musas a veces me hacen huelga ¬¬ intentare actualizar mas seguir (intentara!)

Bueno, muchas gracias a todos los que comentaron el capitulo anterior: Adarae, Susan, nova por siempre, runystifler, Karla, XohePotter y Andrea :d De verdad gracias por el apoyo!

Ok, antes de irme dejo otra pregunta (simple curiosidad):

¿Qué harían si su cita las/os deja esperando más de 20 minutos? *o*