El amigo soltero.
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—Necesitas una novia que te alegre un poco—sentenció Hermione, sentada entre los baúles llenos de cosas que su mejor amigo había esparcido en la sala de la pequeña casa que acababa de adquirir.
Harry Potter dejó a un lado las fotografías que estaba colocando sobre la repisa de la chimenea, para mirar a su amiga, la cual tenía la vista fija en él.
—¿Perdón?—frunció el seño, no muy seguro de haberla escuchado con claridad.
—Que necesitas una novia, Harry. Necesitas una chica que te alegre y te relaje un poco.
—¿Ha, si?—Harry sonrió un poco. Sin darle mucha importancia a la conversación, volvió a su tarea de ordenar portaretratos — ¿Y por qué piensas eso?
—Porque no has tenido una relación propiamente dicha jamás.
—¿Y como estas tan segura de eso?—volvió a dejar su tarea de lado para poder centrar toda su atención en Hermione. Algo le olía mal.
—Tengo mis informantes Harry, no creas que no sé lo que has hecho estos últimos años en New York. —le sonrió con autosuficiencia.
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El moreno frunció el ceño aun más. Hermione estaba en lo cierto. Se había marchado a New York hacia exactamente tres años, y desde entonces no había hecho nada más que estudiar y trabajar para convertirse en el mejor Auror lejos del favoritismo y la fama que tenía en Inglaterra. Tanto empeño había puesto en su objetivo, que apenas había tenido tiempo para conocer chicas y mucho menos para entablar una relación medianamente formal.
Bufó resignado al tiempo que evitaba contacto visual con Hermione. Conocía a esa chica desde tenía once años y sabía que no había sacado el tema de "necesitas novia" de forma accidental. Últimamente lo hacía muy seguido. Desde que había regresado hacia un mes, no había parado de sugerirle de forma poco disimulada que necesitaba una pareja urgente.
—Enserio Hermione, ¿Por qué de pronto estas tan interesada en mi vida amorosa?
La castaña le sonrió de una forma casi maternal.
—Soy tu mejor amiga y tengo que preocuparme. Alguien tiene que hacerlo ¿no crees?
—Ya…—Harry la miró con los ojos entrecerrados justo cuando su amigo Ron entró al lugar con unas cervezas de mantequilla bien heladas.
—¿Pasa algo?—les preguntó el pelirrojo cuando notó como su amigo y su novia se miraban de forma extraña.
—Tu noviecita está comenzando a perder la cabeza.—simplificó Harry con una sonrisa antes de volver a su tarea de desempacar.
—Eso ya lo sabía, colega…
—¡Ey!—se quejó la chica chasqueando la lengua.— Tú no te hagas el vivo—le lanzó una mirada venenosa a Ron antes de volverse hacia Harry— Y tu no me mires así, necesitas una novia y lo sabes.
—Hermione…—resopló Ron en un tono que trataba de ser de advertencia.
—Hermione nada—le calló poniéndose de pie— Ya sabias que iba a hacer esto, así que no hables.
Ron soltó un bufido al tiempo que ponía los ojos en blanco.
—¿Qué es lo que se supone que vas a hacer?— a Harry todo aquello le daba cada vez mas mala espina.
Hermione le sonrió antes de entregarle un papel repleto de corazoncitos rojos. Con el ceño profundamente fruncido, Harry lo tomó, apresurándose para echarle un vistazo. Al instante supo que era una impresión sacada de alguna página de Internet. Aquello no le gustaba nadita, nada.
—¿Quién es Molly y por qué estoy leyendo su perfil de una página llamada "Compañeros de Alma"?—la interrogó con una fingida calma, aunque ya sabía a donde quería llegar su amiga.
—Ya lo organice todo yo—le dijo con alegría, como si no viera la cara de seriedad que había montado su amigo.— Este sábado a las ocho la veras y tendrán la mejor cita del mundo.
Ron comenzó a beber su cerveza tratando de hacer un esfuerzo para ignorar la locura que estaba haciendo su novia. Mientras, Harry la miraba con la boca abierta. Ya había supuesto que todo aquello terminaría así, pero igual no había estado preparado para que Hermione se lo dijera de esa forma tan despreocupada.
—No voy a tener una cita a ciegas.—se plantó Harry, devolviéndole el papel con aspereza.
—Te lo dije…—murmuró Ron casi cantando.
—Pero Harry, — replicó Hermione sin escuchar al pelirrojo— esta chica es perfecta para ti.
—Noooo me importa—agitó la cabeza antes de encaminarse hacia la cocina. Trataba de ser tolerante y conservar a calma todo lo posible, pero todo aquello comenzaba a superarlo ¿Prepararle una cita a ciegas? Definitivamente Hermione había pasado demasiado tiempo con Luna y sus locuras.
Hermione le dio un codazo a Ron. Este la miró por un instante antes de perder su silenciosa pelea. Molesto por lo que estaba a punto de hacer, el pelirrojo volteó el rostro hacia la salida de la sala y le dijo a su novia con una voz innecesariamente alta:
—Déjalo amor, es un cobarde.
Harry giró sobre sus talones muy lentamente antes de atravesarlo con una mirada asesina.
—¿Perdón?
—Cooo-baaarrr-ddeee—dijo el hombre alargando las silabas en forma burlona— se les llama así a los idiotas, como tú, que no se animan hacer algo nuevo y precipitado.—le sonrió— Aunque no te preocupes colega, entendemos tu postura. No eres bueno con las chicas y apostaría un millón de galiones a que nunca has tenido una cita.
Harry se cruzó de brazos, molesto.
—Sabes que no es así…—gruñó.
—Ya, se me olvidaba esa desastrosa cita que tuviste en quinto año. —Se revolvió el cabello despreocupadamente—Esta bien, retiro todo lo dicho…. Solo eres un tonto que no sabe hablar con chicas y tal vez sea virgen.
—¡Ey!—Bramó con malas pulgas Harry— Eso no es verdad y lo sabes.
—¿Qué parte? ¿La de que no sabes hablar con una chica o que…?
—¡Ron!
—Aggg esa era una información de mi mejor amigo que no quería escuchar—resopló Hermione con cara de asco.—Yo no quiero saber eso. Lo que sí quiero es que me asegures que iras a esa cita con Molly.
Harry la fulminó con la mirada, al tiempo que Ron, alegremente, cantaba una pegajosa canción digna de Peeves, que decía: "Cobarde, cobarde, Potter nos salió cobarde"
—Vamos Harry ¿acaso no te fías de mí? —Insistió Hermione desempolvando su tono más comprador—Créeme cuando te digo que te encantara. Ella es perfecta para ti.
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Sus pensamientos abandonaron ese recuerdo en particular en el momento en que sus pies tocaron el suelo adoquinado de aquel solitario callejón, que había a una calle del lugar donde se suponía debía encontrarse con Molly.
Todo ese circo montado por sus amigos le gustaba tanto como el pinchazo que sentía en esos momentos en la nuca. Un doloroso aviso de que estaba llegando demasiado tarde a su cita. Le echó un vistazo a su reloj. Tarde, muy tarde. Tendría suerte si Hermione no lo mataba cuando se enterase.
Soltó el aire y volvió a llenar sus pulmones con aquel particular olor del mar. Prefería cualquier cosa en el mundo. ¿Una cita a ciegas? Tenía más de una razón para oponerse a las citas, o mejor dicho, tenía mil razones para oponerse a cualquier relacionamiento con el sexo femenino. En aquel momento, mientras apuraba el paso para llegar, prefería estar en casa terminando de desempacar. Era impensable para él desperdiciar su noche de sábado en eso.
La noche ya estaba instalada, como también lo estaba la tormenta que pronto se caería sobre aquel pintoresco pueblito costero. Con un poco de suerte, tal vez Molly se había cansado de esperar y ya se había marchado. Cruzaba los dedos para que así fuera. Al llegar a la calle principal, la cual estaba de cara al mar, no le resultó muy difícil adivinar quién era su cita. El lugar estaba casi desierto y solo había una pequeña silueta femenina en el mirador que había a unos metros. Se apresuró a cruzar la calle pero se detuvo un momento al ver a un hombre entrado en años aproximarse a la mujer. Los vio intercambiando un par de palabras y al final el sujeto, el cual hacia una caminata nocturna, se marchó, siguiendo su camino a carcajadas.
Harry, resignado a seguir las órdenes de su amiga, subió al mirador. Trataba de convencerse que nada podía ser peor que su cita con Cho Chang.
Cuando estuvo lo suficientemente cerca como para verla con más detalle, sencillamente quedó helado. No pudo dar un paso más, como si sus pies se hubieran quedado pegados al suelo. ¿Hermione había sido capaz de hacer eso? Una vocecita en su cabeza le aseguró que la castaña era capaz de eso y mucho más. Pero ¿Y Ron? ¿Era posible que justamente Ron apoyara a Hermione en eso?
Carraspeó. Sentía la garganta muy seca.
La mujer ante él estaba dándole la espalda, contemplando el mar. Pero Harry no precisaba verle el rostro para saber quién era. Con la poca luz que provenía de un farol cercano, podía ver la brillante melena rojo fuego de aquella tal "Molly". Rojo fuego. Un color muy particular.
La chica volteó a verlo, quedando boquiabierta en el acto. Dio un paso atrás como si de un engendro se tratase, mientras él solo podía mirarla sin escapar de su asombro.
—¿Ginny?—sin poder evitarlo sonó terriblemente perplejo.
Ahora todas las piezas del rompecabezas calzaban a la perfección. Al fin entendía porque Hermione había sido insistente hasta el extremo. Era tan obvio que le sorprendía no haber llegado a esa conclusión con más rapidez.
Después de eso, Ron tendría que buscarse una novia nueva, y él otra hermana postiza.
—¿Harry?— la voz de Ginny sonó débil junto al silbido del viento. El muchacho le sonrió a duras penas.
Genial. Simplemente genial.
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¡Hola! Espero que les haya gustado, la verdad este capítulo lo tenía hace bastante, ya que en un principio iba a ser el segundo capítulo (bueno, al menos la parte en cursiva) ¿Qué piensan de Hermione? ¿Y de la intervención de Ron? Jajaj yo me divertí bastante con todo esto jaja Muchas gracias por los comentarios del capi anterior! Como saben, siempre estoy agradecida por todo el apoyo que me dan :D
Bueno, hoy no hay pregunta xd es que no se me ocurre ninguna (tengo sueño :-/ ) El siguiente capítulo se titula: "El diabólico plan de Hermione Granger"
Hasta la semana próxima!
Besos grandes
Elly
