Disclaimer: Naruto solo pertenece a Kishimoto.

Capítulo 9: El nacimiento de Naruto

Barrió Uzumaki en la Aldea Oculta del Humo. 9 de Octubre, 11:35 p.m.

Kushina se encontraba en una tienda improvisada en donde se estaban atendiendo los heridos, tanto pertenecientes al clan, como shinobis del humo y de la hoja. La situación estaba al borde de ser critica, nadie lo vio venir, estaban atacando Kemurigakure, y Kushina estaba dando a luz en ese mismo momento.

Mentiría si dijera que no estaba preocupada y asustada. El ataque comenzó hace como 5 horas cuando varios sellos bomba explotaron dentro de la aldea, incluyendo las cercanías del barrio Uzumaki, se localizaron un grupo de shinobis armados en los límites de la aldea, el cual al verse descubierto se retiró. Las fuerzas de la aldea iniciaron de inmediato la persecución. Debido al stress de la situación Kushina comenzó la labor de parto un mes antes de lo planeado, de inmediato la llevaron a cuidados médicos, sin embargo, hace una hora grupos de shinobis y otros guerreros comenzaron una invasión a la aldea. Al parecer los shinobis que se localizaron al límite de la aldea eran solo la mitad de la fuerza de asalto y una distracción, si bien la peor parte se estaba desarrollando irónicamente en la entrada de la aldea, varios grupos de shinobis entraron cerca del barrio Uzumaki. La mayor parte de los shinobis se habían retirado a reforzar los equipos defensivos, las guardias y las patrullas; si había shinobis en el barrio era porque era uno de los puntos más vulnerables de la aldea y susceptible a los ataques.

Los civiles del clan huían desesperados por las rutas de evacuación que conducían a un refugio de emergencia recientemente construido, solo había 5 shinobis del Clan Uzumaki en la zona, el resto estaba en las patrullas o en la persecución de las fuerzas enemigas. En ese momento cerca de 50 guerreros enemigos se encontraban en el barrio Uzumaki.

—Muy bien Uzumaki-san —dijo una enfermera vieja con voz rasposa —prepárese para pujar —volvió a decir.

Justo en ese momento, cinco tiendas adelante, se escuchó una explosión y gritos de personas, poniendo más nerviosa a Kushina. Odiaba sentirse indefensa, si no fuera por ese bebe ella estaría luchando al lado de su clan, respiro tal y como había practicado con el doctor, intentando serenarse, pero el hecho que las sombras de las llamas se observaran y las explosiones, impactos de jutsus y choques de armas se escucharan tan cerca no ayudaban en nada.

—Prepárese, pronto será hora de pujar —repitió la enfermera entre fastidiada, seria y asustada.

El dolor de las contracciones era terrible, no le habían suministrado ningún tipo de anestesia. Jamás pensó que ser madre fuera tan doloroso para ella, en ese momento juro que no traería más niños al mundo.

—¡Puje! —oyó gritar a la enfermera.

Kushina comenzó a pujar; el esfuerzo, el stress psicológico, físico y el dolor la estaban comenzando a agotar. Kushina volvió a pujar, esta vez gritando del dolor por unos breves segundos.

De la vagina de Kushina salía parte del cordón umbilical y se vislumbraba parte de la cabeza del bebe.

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Dos horas y media después

Kushina se encontraba exhausta y… extrañamente satisfecha, en las manos de la enfermera se encontraba su bebe. Kushina no pudo evitar sonreír al ver a esa pequeña criatura mientras era limpiada por la enfermera. Mientras lo limpiaban noto que era un varón, la enfermera no se había molestado en avisar cuál era su sexo, estaba más concentrada poniendo atención a los ruidos de la batalla para ver cuando sería el momento apropiado de huir en caso de ser necesario.

Mientras Kushina expulsaba la placenta y el resto del cordón umbilical la enfermera le entrego su bebe y procedió a marcharse de ahí con la excusa de atender a otras personas que lo necesitaban más que ella.

Ella le restó importancia a esto y vio cómo su bebe se arrastraba hasta su pecho para mamar. Kushina se incorporó de manera rápida y fugaz para alcanzar un kunai, en caso de ser necesario, era obvio que a ella no la iban a trasladar al refugio, ella debía de llegar hasta ahí por su cuenta. A pesar de que los ruidos de batalla habían cesado hace tiempo, por lo menos en las cercanías, el campo de batalla todavía podía trasladarse a su actual ubicación.

A pesar del peligro latente, Kushina decidió quedarse recostada con su bebe un rato, en lo que se ponía algo más apropiado que una delgada bata blanca de hospital. Decidió ponerse pantalones, sandalias y un kimono para que su bebe pudiera alimentarse sin problemas, él bebe se encontraba enrollado en una manta de algodón blanca.

Después de diez minutos, cuando Kushina recupero algo de fuerza, se hubo relajado y pensado que hacer a continuación, se levantó y con kunai en mano se aventuró afuera en lo que quedaba del improvisado campamento médico, el cual consistía en algunas tiendas y uno que otro guardia.

Kushina estaba consciente de que su clan no era bien visto, y un Uzumaki herido o vulnerable, como una madre y su hijo recién nacido, podría ser objeto de venganza por parte de los shinobis tanto del humo como de la hoja.

Se retiró del improvisado campamento lo más discreta y silenciosamente posible, no llamo la atención de nadie, pero ella no pudo evitar derramar una lágrima en cuanto vislumbro desde lejos como el barrio que tanto se habían esforzado en construir quedaba reducido a cenizas y escombros por la acción de los incendios incontrolables en esa zona de la aldea.

Kushina acomodo mejor a su bebe para que este estuviera más cómodo y le estorbara menos a la hora de empuñar el kunai, mientras marchaba con paso veloz, pero precavido, en dirección al refugio no pudo evitar pensar en porque salvaba al bebe. Bien podría haberlo dejado ahí y que muriera de frio o asesinado por los shinobis, daba igual si fueran aliados o enemigos. Desde hace dos semanas se enfrentaba a sentimientos contradictorios, por un lado, todavía rechazaba la idea de cuidar al bebe producto de su violación, por otro no podía evitar sentir lastima de la pequeña criatura y sentir ternura al imaginarse criándolo y viéndolo crecer. Estos sentimientos contradictorios azolaban a Kushina y no la dejaban tomar una decisión con claridad, para empeorar las cosas el consejo seguía presionando acerca de que él bebe debía de permanecer vivo y entre su clan, y en un futuro ser utilizado en beneficio de este.

Kushina ya había traído a ese niño al mundo, la pregunta ahora era: ¿debía conservarlo ella y criarlo? ¿O debía de darlo en adopción dentro del propio clan y que alguien más, posiblemente un miembro del consejo, se haga cargo de él?

Los pensamientos de Kushina se vieron interrumpidos cuando escucho un ruido entre la maleza del lugar, al voltear a la dirección del sonido se encontró con un hombre herido que no pertenecía ni a la aldea ni a los aliados de esta, el hombre la miro fijamente al tiempo que decía:

—Que mala suerte tienen tú y ese mocoso —dijo con voz indiferente al tiempo que levantaba una espada recta en la que antes se estaba apoyando.

El shinobi traía ropajes de color verde claro y verde pardo manchadas de sangre, en su pierna izquierda tenía un torniquete que reducía la hemorragia en su muslo, si bien no tenía dañado una arteria o vena importante todavía se veía incapaz de parar la hemorragia actual por sí solo.

—Si me ayudas a curarme tal vez no los mate —dijo el shinobi confiado.

En respuesta, Kushina dejo él bebe en el suelo y se puso en posición de combate de manera protectora frente al recién nacido.

—¡Kunoichi estúpida! ¿¡De verdad crees que puedes ganarme en esas condiciones!? ¡Tú y tu bebe pagaran esta osadía! —bramo enfurecido el shinobi, él sabía que sería difícil pelear en su estado actual, pero analizando a su contrincante dedujo que no estaba en mejores condiciones que él, mataría al infante y tomaría a esa estúpida como rehén para intercambiar su vida por los servicios de un médico.

Kushina por su lado intentaba concentrarse en la batalla que estaba por librar, no pudo evitar preocuparse por su bebe en cuanto lo dejo en el suelo, y cuando este comenzó a llorar casi de inmediato sintió una ansiedad y preocupación que no pensó sentir por ese bebe.

Aprovechando el instante de distracción de Kushina, el shinobi se lanzó al ataque con una embestida temible con el filo de su espada por delante reforzado con chakra, Kushina por su lado se apartó y con unas posiciones de manos saco unas cadenas recubiertas con chakra tipo viento que atraparon al shinobi y lo destrozaron antes de que este se diera cuenta.

Terminado el breve combate, Kushina se dirigió en dirección a su pequeño y deshizo la barrera que había creado para protegerlo, lo levanto y arrullo con la esperanza de tranquilizarlo:

—A la rurrú niño, deja de llorar —comenzó a cantar Kushina y decir otras frases para tranquilizarlo, en pocos minutos él bebe había dejado de llorar y volvió a seguir amamantándose.

Kushina reanudo su camino al escondite cerca de la zona del clan.

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Escondite del barrio Uzumaki. 10 de Octubre, 4:03 a.m.

Kushina se encontraba recostada en un futón con su bebe al lado, a pesar de que todos se encontraban gritando, llorando o discutiendo a su alrededor, ella se concentraba en ver a su bebe descansar después del modo en que llego al mundo. A pesar de que había varios asuntos que debía de atender y que necesitaban de su presencia ella no quería dejar a su bebe solo, por consideración a su situación la dejaron descansar cerca de una hora y media desde que llego al escondite, pero ahora el consejo requería de su presencia. Habían enviado a una kunoichi de su clan para que cuidara del bebe, pero ella apenas y la conocía.

Durante la última media hora se había quebrado la cabeza en buscar un nombre para su bebe, ya sea que lo conservara o no ella quería contribuir, aunque sea temporalmente, en algo en la vida de su hijo. Estuvo pensando en varios nombres, pero al final se decidió por el nombre de uno de los personajes de una de sus novelas favoritas, una novela poco conocida acerca de un shinobi que nunca se da por vencido y consigue, lento pero seguro, cumplir todas las metas que se propone, "La Historia de un Shinobi Absolutamente Audaz"; cuyo personaje principal es alguien llamado Naruto.

—Sé que el nombre le quedaría más a un restaurante de fideos que a un bebe, pero que te parece si te llamo Naruto, Dattebane —decía Kushina a su pequeño hijo, el cual solo movió su manita como acto reflejo.

Kushina tomo el movimiento de la mano de su hijo como una afirmación, y sonriente agrego:

—Entonces Naruto será.

Kushina le pasó su hijo a la kunoichi mientras se levantaba y se dirigía, así como estaba vestida, a la sala del refugio reservada para el consejo del clan, mientras pensaba que intentaría criar al niño por su cuenta, tal vez sería una buena madre a pesar de todo.

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Respuesta a reviews

El angel de la oscuridad: finalmente nació Naruto, pero te aseguro que esta historia va a penas por la mitad.

Jlea06301: me alegra que te guste, espero sigas leyendo esta historia.