Disclaimer: Naruto solo pertenece a Kishimoto.
Capítulo 10: "La belleza…
Barrió Uzumaki en la Aldea Oculta del Humo. 16 de Enero, 10:38 a.m.
Han pasado ya varios meses desde que Naruto nació, Kushina al final de cuentas decidió quedarse con su bebe y criarlo ella sola. Dudaba mucho enamorarse en el futuro cercano o que alguien se casara con ella teniendo un bebe fuera del matrimonio.
En un principio le fue difícil a Kushina criar a su bebé, pues después del ataque la fuerza bélica del clan Uzumaki volvió a disminuir a solo 20 shinobis (sin contar a los del consejo), demasiado poco para un clan con su historia guerrera. A pesar de ser madre tuvo que cumplir con su deber de kunoichi. Sin mencionar que era la líder del clan, y a falta de instructores para los pequeños ella, junto con los consejeros, debían de formar a la próxima generación de shinobis que protegerían al clan y a su aldea, sea cual sea esta. Era la primera vez en mucho tiempo que los nuevos shinobis del clan Uzumaki tenían "tan poca calidad" en comparación a generaciones anteriores.
Durante su primer mes casi no vio a su hijo, después de eso a Kushina solo le asignaron misiones ocasionales y fue nombrada como una de las profesoras para entrenar a los nuevos shinobis, y por lógica ella pasó mucho más tiempo con su hijo. Una de las primeras cosas que Kushina noto era que su hijo cuando no dormía o comía, exploraba y se movía por todas partes, y si a ella se le ocurría restringirlo (ya sea cargándolo o encerrándolo en una cuna) este se ponía a llorar a todo pulmón. A parte de la hiperactividad de su hijo se dio cuenta que también era un tragón de primera, al grado que ella se preguntaba que a eso se refería su madre cuando ella seguía con vida y le decía de cariño la "barrilita sin fondo". Por un lado estaba feliz, y muy preocupada, de que su hijo se pareciera tanto a ella en cuanto a comportamiento; pero en el aspecto físico era otra cosa muy diferente, tenía ojos azules y el cabello que le había comenzado a salir era de color rubio, probablemente los miembros más perspicaces del clan ya suponían quien era el padre del niño, eso lo deducía ella por como lo miraban algunos miembros del clan cuando pensaban que ella no se daba cuenta.
Eso le preocupaba y volvía a su crisis interna no del todo superada en la que se decía que tal vez no era buena idea que ella lo crie, pero en cuanto ese tipo de pensamientos aparecían en su cabeza ella los ahuyentaba con otros, o simplemente se sacudía la cabeza. En el último mes, a pesar de lo pesadas que eran sus actividades ella se adecuo e incluso se sorprendió, pues ella hace un año no se veía como madre y líder del clan, a decir verdad, hace un año pensó que no saldría de esa y moriría. Hasta cierto punto agradecía estar viva, su vida no era fácil, pero en unos tres meses posiblemente eso cambiaría, pues ya era un hecho que su clan se mudaría a Konoha. En parte por lo sorprendente de sus habilidades, y también porque los shinobis de Konoha, a pesar de su gran habilidad, no habían descubierto todos los secretos de los pergaminos y objetos del clan que robaron cuando los reclamaron como botín de guerra.
Kushina estaba sumergida en sus pensamientos y amamantando a su bebe cuando apareció un shinobi del humo en frente y le informo que la líder de la aldea solicitaba su presencia.
Kushina se extrañó y antes de ir a la torre de la líder, dejo a su bebe a cargo del consejo del clan, no era como si tuviera muchas opciones.
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Yuu en un principio había detestado la idea de hacerse cargo de la Aldea Oculta entre el Humo, consideraba que era una pérdida de su talento encargarse de administrar y dirigir el reducto de lo que alguna vez fue el brazo armado de un país libre y soberano, y que ahora formaba parte de los distritos del País del Fuego. Pero con el tiempo se fue "encariñando" con la aldea, al grado de llamar a esta aldea hogar en vez de a Konoha. Así que la posibilidad de que la aldea desapareciera le resultaba dolorosa e inaceptable, y si para evitar eso tenía que enviar a una de sus kunoichis al infierno, lo haría, tampoco es como si le tuviera un gran cariño a esta.
Sus pensamientos y reflexiones se vieron interrumpidos cuando dicha kunoichi entro por la puerta de su despacho sin tocar.
—Me mando a llamar —dijo Kushina con su traje de batalla el cual consistía en unas botas grises de cuero elástico que cubrían todo el pie, y llegaban hasta 4 dedos debajo de sus rodillas, un pantalón gris con manchas negras con el portakunai amarrado a su pierna derecha, un chaleco blindado sin mangas con los mismos colores y diseños que el pantalón, además de portar cuatro bolsillos, dos del lado izquierdo y dos del lado derecho. Se nota que debajo del chaleco porta una camisa negra de mangas cortas y la banda ninja de la aldea de Kemuri amarrada firmemente en la frente.
—Sí, así es Kushina —fue lo que dijo Yuu seria —te encomendare una misión de larga duración —terminó de decir mientras dejaba boquiabierta a Kushina.
—Pero yo no puedo… mi clan… ¡Mi hijo! —Kushina comenzaba a levantar la voz y reclamar, pero antes de que agregara nada más fue interrumpida por Yuu.
—Estoy consciente de tu posición actual y de tu futura posición, pero esta es una misión muy importante que el mismísimo Feudal distrital mando a pedir solicitándola específicamente a usted —Yuu suspiro mientras comenzaba a explicarle —si te niegas a realizar esta misión, o fallas, entonces el Feudal distrital retirara todo el apoyo económico hacia esta aldea. Más del 90% de los ingresos de esta aldea provienen del presupuesto de su bolsillo. En pocas palabras, si no realizas esta misión esta aldea desaparecerá, y con ello probablemente la oportunidad de que tu clan sea trasladado a Konoha en tres meses, incluso podrían exiliarlos de vuelta a su país natal.
Kushina estaba en shock, perder la oportunidad de que su clan vaya a Konoha en tan poco tiempo, ser exiliados, eso no podía ocurrir, no sobrevivirían, ya no tenían la fuerza. Ella estaba consciente de que el País del Remolino estaba en crisis económica, varios de sus territorios estaban intentando lograr su independencia del país, amenazando con fragmentarlo, y la situación con los clanes ninja estaba tan mal que pareciera que en esa región volvieron a los antiguos tiempos en que los clanes ninja eran sobre todo de mercenarios que se peleaban entre ellos.
—Bien, lo haré —dijo Kushina con convicción.
Yuu sonrió ligeramente, la sonrisa desapareció y procedió a explicarle su misión a Kushina:
—Bien, debido a la reciente guerra han surgido voces de que mantener una aldea ninja para proteger este distrito es innecesario, y sobre todo caro. Eso teniendo en cuenta que los ninjas de la hoja están mejor calificados para realizar las misiones de protección y patrullas en este territorio. Nuestro contraargumento ha sido que en todas las guerras ninjas esta aldea ha sido de vital importancia, sobre todo como ejército de apoyo, sin mencionar que es parte de la historia de la región y siempre ha dado al Feudal distrital una ventaja política sobre sus homólogos; para demostrar la valía de nuestra aldea enviaremos a un shinobi para demostrar que es capaz de complacer en todo al Feudal distrital y hacer un trabajo equiparable al de cualquier ninja si la situación así lo amerita.
Yuu dio una pausa para luego mirar fijamente a la kunoichi que tenía enfrente:
—El Feudal distrital solicito que tú fueras esa shinobi, hay razones para creer que el Feudal distrital quiere ser asesinado por un grupo armado cuyos objetivos y motivaciones son desconocidas, ninjas de la hoja se encargaran de encontrar y exterminar a dicho grupo, pero les llevara algo de tiempo, tiempo en el cual tu misión será mantenerlo vivo y complacerlo en todo. Si logras ambos objetivos la recompensa para la aldea y tu clan serán las ya conocidas, si fallas en cualquiera de los dos aspectos ya te he explicado las consecuencias. Estimo que esta misión durara entre dos y tres meses, suerte kunoichi —terminó de decir Yuu al tiempo que le entregaba un pergamino en la cual venían las especificaciones de su misión.
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Entrada de la Aldea Oculta del Humo. 21 de Enero, 6:00 p.m.
Kushina ya había leído el pergamino que contenían las especificaciones de su misión, ya le había explicado al consejo del clan la situación y ya se había despedido de su hijo en un tierno abrazo y prometiéndole volver lo más pronto posible sana y salva. Ahora se encontraba con su uniforme de batalla en espera de que saliera el convoy en el que viajaría el Feudal distrital, ella lo acompañaría dentro del enorme carruaje que poseía este, y aunque dijo que no era de su agrado y probablemente su efectividad para mantenerlo a salvo se vería sumamente reducida, él agito la mano y despreocupadamente agrego que quienes fueran que quisieran matarlo no harían ningún intento en el camino a su hogar. Que los espías se lo habían asegurado, todavía no del todo convencida, ella accedió de mala gana a acompañarlo dentro de su carruaje.
Así que ahí estaba ella, dentro del hermoso y espacioso carruaje tirado por hermosos y fuertes caballos rodeados de guardias y shinobis de Kemuri y de Konoha. Se había subido hace apenas cinco minutos y se habían alejado unos metros de la aldea. Tanto el Feudal distrital como ella estaban callados, Kushina se dedicó a apreciar los hermosos grabados en la madera, las finas cortinas de seda blanca que tapaban las ventanas y si bien dejaba pasar luz no se distinguía nada de afuera. Ella suponía que desde afuera no se apreciaba más que sombras de lo que había adentro, también noto el terciopelo en los espaciosos asientos y una pequeña gaveta en la cual el Feudal se surtió de varios vinos, suponía que en el resto de los cajones había papeles en los que el Feudal trabajaba durante sus viajes cuando había necesidad de hacerlo.
El Feudal saco un poco de sake de marca, de esos que valían lo mismo que la paga de una misión clase S.
—Gustas Kushina —ofreció con voz amable el Feudal, ella negó con la cabeza.
El Feudal distrital era un hombre que rondaba los 45 años de edad; era obeso, calvo, de piel muy blanca, nariz chata y ojos negros. Vestía un kimono masculino simple y completamente rojo.
El Feudal se acercó a la kunoichi y sin previo aviso le toco uno de sus muslos, esta se levantó completamente desconcertada.
—¿Qué cree que hace… —preguntó Kushina entre sorprendida y fúrica.
—Sagawara, así dígame, y que qué hago, usted me debe de proteger y complacer en todo, ¿o no se lo dijeron? —terminó de decir el Feudal mientras formaba una sonrisa que tenía dientes chuecos y un tanto amarillentos.
A Kushina le vinieron a la mente los recuerdos de como la miraban cuando se encontró con el Feudal, de la mirada de Yuu y el hecho de que ella había dicho esas mismas palabras, pero dándolas a entender en un contexto diferente.
El Feudal se volvió a mover en su dirección en cuanto a él le pareció que ya había comprendido la situación. Sagawara se quitó el obi de su kimono manteniendo la misma enferma sonrisa.
—¿O acaso no le importa el destino de su clan y de su hijo? —Kushina no hizo nada, no se movió mientras sentía como Sagawara le quitaba su chaleco y la estampaba en contra de una de las paredes del carruaje. Sintió su aliento con olor a alcohol en su cara, el Feudal la volteo, dándole ella la espalda al Feudal, el cual ya le había quitado el chaleco y procedía a quitarle los pantalones.
Kushina había caído en una trampa puesta por la arpía de Yuu, "tu misión será mantenerlo vivo y complacerlo en todo", fue lo que pensó Kushina al tiempo que una triste sonrisa se formó por un segundo en su cara antes de volver a poner una cara que no demostraba nada más que no fuera absoluta indiferencia. Sintió asco de sí misma, la misma que sintió cuando Minato la violo, cuando la lengua de Sagawara le lamió desde el cuello hasta su mejilla izquierda, una solitaria lagrima salió de su ojo derecho mientras sentía como Sagawara se desvestía.
Ella recordó de repente una compañera suya, una civil miembro de otro clan a la que apodaban la fea, pues sufría de una enfermedad que hacía que le salieran granos rojos en la cara cada determinado tiempo, además tenía dientes chuecos y nariz chueca y puntiaguda. Incluso hubo un tiempo en que ella se burló de su compañera, pero ahora como la envidiaba, tal vez si no fuera tan bella Minato no la hubiera violado, y aunque eso no hubiera ocurrido estaba segura que no hubiera llamado la atención del Feudal distrital.
Kushina volvió a la realidad cuando sintió como le quitaban sus bragas de un solo tirón, sus pantalones se encontraban abajo hasta las rodillas y su camisa se encontraba alzada hasta la altura de sus pechos, sintió una dura erección en sus nalgas y el horrible, abultado y grasiento cuerpo de Sagawara sobre el de ella, Kushina cerró los ojos y apretó los puños cuando sintió la erección del Feudal entrando en ella.
Desde fuera del carruaje se podía notar como este se tambaleaba ligeramente a un ritmo constante y de su interior salían gemidos de placer del Feudal.
—Parece que se está divirtiendo de lo lindo con esa kunoichi —dijo uno de los shinobis del humo que escoltaban el carruaje.
—¿No viste quién era? Con ese cabello rojo largo hasta la cintura, y ese cuerpo —dijo otro de sus compañeros.
—¿Y tú qué sabes del cuerpo que tiene? ¿Acaso la conoces? —preguntó el primero que había hablado, pues con el uniforme puesto no se le apreciaban muy bien sus curvas a Kushina.
—No, pero la he visto con otras prendas y créeme que te digo que, si la tuviera en mi cama, me divertiría con ella como no tienes idea toda la noche —respondió el shinobi con una sonrisa lasciva.
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Castillo Kemuri. 21 de Enero, 11:03 p.m.
El Feudal distrital salió bien vestido y con una sonrisa de satisfacción en su rostro, al salir saludo a su padre y le pidió a uno de sus sirvientes que le preparada un baño. Pocos segundos después salió Kushina, completamente vestida, pero con el cabello alborotado y los ojos vidriosos, intento pararse recto y caminar a unos pocos metros del Feudal distrital, al fin de cuentas era su misión protegerlo.
Fueron solo 5 horas de viaje, pero a Kushina le pareció una eternidad, y algo le decía que solo era el principio de su tormento.
Kushina escucho como varios de los ninjas y soldados que escoltaban el carruaje feudal hablaban a sus espaldas, y lo que escucho solo la hizo sentir aún más humillada.
"Mírala, ella divirtiéndose y nosotros trabajando como mulas"
"De seguro el Feudal la contrato solo para complacerlo sexualmente"
"Apuesto a que esta kunoichi ni siquiera sabe pelear"
"Me pregunto si será una kunoichi de verdad o una prostituta de un burdel a la que disfrazaron como kunoichi"
A pesar de todo Kushina mantuvo la frente en alto y no lloro, aunque ganas no le faltaban. Decidió distraerse haciendo un reconocimiento visual de la entrada del castillo, de repente algo alerto los sentidos de Kushina y de inmediato salió disparada en dirección al Feudal distrital con un kunai en mano.
Los ninjas que presenciaron esto pensaron lo peor y se dirigieron en dirección a Kushina para detenerla de lo que probablemente sería el inicio del fin de Kemurigakure, sin embargo, Kushina estaba en un nivel superior al resto de los ninjas que estaban presentes y ninguno pudo alcanzarla antes de que llegara con el Feudal distrital.
Sagawara por su parte solo noto un alboroto y cuando se dio cuenta tenía a la kunoichi del humo delante de él, segundos después varios kunis y shurikens fueron desviados con gran habilidad por dicha kunoichi. El resto de los presentes se quedaron estáticos cuando varios de ellos cayeron víctimas de varias flechas lanzadas, una que iba dirigida en dirección del Feudal fue interceptada en el aire por la mano de Kushina. Localizaron a los atacantes, que se encontraban en una de las torres de vigilancia del castillo, estos desaparecieron al tiempo que guardias, soldados y shinobis se organizaban para darles caza y capturarlos, vivos o muertos.
—Lo ves padre, es necesario que esta kunoichi este conmigo en todo momento, no te la prestare en un rato pero cuando me aburra de ella y mi seguridad esté garantizada tu podrás divertirte con ella todo lo que te plazca —escucho que decía Sagawara a un hombre calvo, lleno de arrugas y manchas de color café en la piel, con un kimono del mismo diseño que el de Sagawara, chimuelo y que parecía de 70 años de edad.
Kushina solo arrugo el entrecejo, pero por dentro sabía que la manzana no debió de haber caído muy lejos del árbol, ese anciano se la comía viva con la mirada, cuando miro alrededor vio como varios shinobis solo la miraron de reojo y bufaron, Kushina sonrió para sus adentros, al menos había demostrado que no solo le serviría al Feudal como prostituta barata, sino que también sabía pelear, y mejor que muchos de ellos.
—Vamos kunoichi, acompáñame a mis aposentos, me acompañaras y protegerás toda la noche —dijo Sagawara mientras se daba media vuelta y se dirigía a la entrada del castillo.
Una solitaria lagrima se deslizo por la mejilla de la kunoichi por segunda ocasión ese día, sabía que no solo la quería en sus aposentos para que ella lo protegiera. Debía recordar que esto lo hacía por su clan y por su hijo.
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Respuesta a reviews
El angel de la oscuridad: Todavía falta varios capítulos para que te enteres que sucederá, unos dos, más o menos, sigue leyendo para que sepas que pasa.
Tsuki-chan 99: Que bueno que te guste, seguiré escribiendo.
Alice Taisho Gremory: Este fic no va a tener precisamente un final feliz clásico, el resto de tus dudas se resolverán más adelante.
Nara me cae bien: Las habilidades de Naruto no serán reveladas a profundidad en este fic, pero ya te darás una idea del entrenamiento que tendrá conforme avance la historia.
