Disclaimer: Naruto solo pertenece a Kishimoto.
Capítulo 13: Segundo embarazo
Oficina del Hokage. 10 de Julio, 8:15 a.m.
Kushina Uzumaki cumplía 25 años este día, recordaba que su cumpleaños siempre fue uno de los mejores días del año. De niña le hacían fiestas y ella podía invitar a cualquier persona de su aldea, era considerado un gran honor ser invitado por la pelirroja niña hiperactiva a su fiesta infantil. De los 11 años en adelante en su cumpleaños las fiestas eran reemplazadas con reuniones integradas de personajes importantes de la aldea, pero aun así se la pasaba bien, conocía gente y todos en su clan reconocían lo mucho que crecía año con año de diferentes maneras. Le permitían tomar parte en reuniones, estar presentes en otras, entregándole pergaminos con técnicas de sellado especiales, entre otras cosas. Pero desde la guerra sus cumpleaños dejaron de ser días especiales en su vida, de hecho, este y su anterior cumpleaños fueron los peores que tuvo. El año anterior descubrieron que estaba embarazada, y también celebraron eso, también hablaban y comentaban el tema con emoción, sin mencionar que se especulaba de todo acerca del padre del en ese entonces futuro heredero. Para Kushina fue horrible escuchar hablar de dos cosas que en su momento eran las que más odiaba: su hijo y el padre de este.
Este año fue peor, Kushina consideraba poco probable que todos se hayan olvidado de ella, pero nadie en el clan la felicito por su cumpleaños, de hecho, de lo único que hablaban con referencia a ella era acerca de que estaba otra vez embarazada. Podía oír los cuchicheos de los nada discretos civiles de su clan y sentía las miradas de los shinobis. Ni siquiera sabía cómo se habían enterado de eso. Kushina tuvo que hacer grandes esfuerzos para no entregarse a la ira y atacar a los miembros de su clan, sin embargo, en cuanto llego a la torre del Hokage la invadió una gran tristeza, y nuevamente tuvo que hacer grandes esfuerzos para evitar llorar.
—¡Malditas hormonas! —susurró Kushina entre dientes.
En alguna parte dentro de su ser esperaba que alguien de su clan se dignara al menos a felicitarla por su cumpleaños, pero honestamente dudaba eso, sería el primer cumpleaños en su vida en el que no recibiría un regalo ni una felicitación.
—Buenos días Minato-sama —dijo Kushina evitando las náuseas que le provocaba decir el nombre del Hokage.
—Buenos días Kushina-san —dijo Minato dirigiéndose a ella y entregándole un paquete en una bolsa café —feliz cumpleaños —le oyó decir a Minato nada emocionado.
Kushina por otro lado sintió una mezcla de sentimientos desde la felicidad hasta el odio, por su mente no dejaban de pasar pensamientos como: "¿Cómo es posible que la persona que más odio en la tierra es la que me ha felicitado por mi cumpleaños?" pensó con furia, "¿tal vez no es tan malo como pensaba?" se preguntó con incertidumbre, "¿Qué diablos está planeando hacerme?" inmediatamente dedujo con sospecha, "¿Le importo lo suficiente como para que me comprara algo?" pensó con felicidad, "¿Ya no le importó a mi clan?" se imaginó con tristeza.
La sobrecarga de emociones fue tal que simplemente vomito su desayuno en el despacho del Hokage. Kushina se encontró sumamente avergonzada:
—Yo lo limpio —se apresuró a decir.
—No te preocupes Kushina, en breve llamare a alguien para limpiar, tu continua con tus labores —dijo el Hokage con un toque de enojo.
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Minato simplemente miro como Kushina se retiraba con la bolsa que le regalo. Jamás pensó que reaccionaría así, de hecho, pensó que ella se retiraría de su oficina y que su regalo aparecería en el bote de basura un par de horas después. Sabía que últimamente Kushina tenía nauseas, pero nunca vomito nada, y menos dentro de su oficina. De ser otro el kage eso sería una gran descortesía y razón suficiente para despedirla, borrarle gran parte de su memoria y ponerla a trabajar como shinobi activa en un equipo estándar.
Minato suspiro, le entrego un regalo de cumpleaños únicamente para ser cortés; a sus amigos, a sus asistentes, incluso a sus ANBUS de más confianza les entregaba un regalo el día de su cumpleaños. No podía discriminar a Kushina, ahora era una de sus kunoichis, y aunque le costara admitirlo una de las que más necesitaba.
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Kushina se murió de la vergüenza y los nervios el resto del día, odiaba realmente estar embarazada, no sabía porque muchas mujeres lo consideraban una linda experiencia. Si por ella fuera solo tendría un hijo, y eso solo del hombre del que se llegara a enamorar. Se imaginó que por esa razón desde que se instalaron las aldeas ninjas y la calidad y esperanza de vida aumentaron, las kunoichis en los clanes dejaron de tener d hijos a solo dos o tres. Suponía que el tiempo que le podían dedicar al entrenamiento también tuvo mucho que ver.
Kushina estuvo esperando todo el día algún tipo de reprimenda o castigo de parte del Hokage, de haber hecho alguien algo así en Uzushiogakure, sin importar el género o la edad, estaría en el hospital inconsciente y con mínimo diez huesos rotos.
Kushina repentinamente entristeció, en sus últimos dos cumpleaños ella pensaba mucho en su antiguo país, y sobre todo en su antigua aldea oculta. Para apartar esos pensamientos de su mente decidió abrir el regalo del Hokage. Era un pergamino y una tabla de madera, Kushina noto que el pergamino tenía un sello, al deshacer el sello sobre la tabla se sorprendió de ver un humeante plato de shio ramen o ramen de sal. Emocionada procedió a devorar su ramen de cumpleaños, desde que la guerra había empezado, Kushina, por múltiples razones, no había podido comer su platillo favorito tan seguido como quería; antes de la desgracia de Uzushiogakure lo comía en la mitad de los almuerzos que había tenido desde los 7 años de edad, pero durante la guerra y después de esta no comía más de 10 tazones de ramen al año. Pese a que odiaba a Minato ella considero correcto que por educación le agradecería al Hokage, mientras comía se preguntó también si él sabía lo mucho que le gustaba ese platillo o solo fue un golpe de suerte.
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Minato se encontraba cansado, estaba a punto a dirigirse a su habitación cuando fue interceptado por Kushina.
—Minato-san, en primera, me gustaría disculparme por el incidente de esta mañana —Minato la miro acordándose de repente a lo que se refería, a él ya se le había olvidado —en segundo lugar, me gustaría agradecerle por el regalo de cumpleaños, el ramen de sal es mi platillo favorito.
Minato miro a Kushina sin creer realmente que a Kushina le gustara tanto un plato tan simple y barato. Él había convivido con herederos de los demás clanes de joven, y a todos les gustaba mostrar su linaje o supremacía de cualquier modo, incluyendo comer comida cara y platillos gourmet. Además, la cara de Kushina era de completa seriedad, a Minato le costaba creer que estaba hablando en serio, aun cuando no detectaba señas de mentira o algún tipo de burla en su lenguaje corporal. Minato le restó importancia al asunto y se fue a dormir.
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Kushina regresó a su casa esa noche, pero a pesar de todo nadie la felicito. Cuando cerró la puerta de su casa ya había perdido completamente la esperanza de que alguien se dignara siquiera a mencionarlo, para Kushina, que había perdido y sacrificado muchas cosas por el bien del clan, que este le dé la espalda era sumamente doloroso, y por primera vez en su vida experimentaba lo que era estar en completa soledad… o casi.
—Tú no te olvidaste de mi cumpleaños, ¿o sí, Naruto? —dijo Kushina a su hijo en brazos, el cual cada día crecía más y la sorprendía.
Hace unos meses había aprendido a gatear, parecía reconocerla a ella y a la niñera del clan, y hace apenas unos días demostró que se podía sentar solo sin irse hacia atrás.
—Ma-ma-ma —balbuceo Naruto. Kushina parpadeo desconcertada antes de que una inmensa sonrisa apareciera en su rostro, acto seguido, cargo a su bebe y le comenzó a hacer fiestas.
—¡Dijiste mama! ¡Dijiste mama! —decía Kushina una y otra vez mientras Naruto reía y agitaba sus manitas.
Al final del día Kushina considero que su cumpleaños no había sido tan malo y el único regalo que recibió de un miembro de su clan fue mejor de lo que esperaba.
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Barrió Uzumaki de la Aldea Oculta entre las Hojas. 10 de Octubre, 2:00 p.m.
Una emocionada Kushina observaba como su hijo daba sus primeros pasos sin apoyarse de nada, avanzo dos metros para dejarse caer en los brazos de su madre, la cual estaba en cuclillas. Para Kushina permanecer en cuclillas era incomodo, con 6 meses de embarazo su abdomen comenzaba a molestarle cuando se agachaba, eso sin mencionar las sensaciones molestas en su espalda y los tobillos hinchados. Cuando levanto a su hijo Naruto sintió las patadas en su interior, provenientes de su otro hijo.
Kushina suspiro mientras su clon de aire tomaba una foto de ella cargando a su hijo, el cual tenía un gorro de cumpleaños de color naranja puesto sobre su cabeza.
Kushina estaba vestida con un kimono simple de color rojo que tenía bordado el símbolo del clan Uzumaki en la espalda, su hijo tenía la misma vestimenta que ella. Ese era el atuendo informal de Kushina, al no ser ya líder del clan y no ser políticamente importante no podía darse el lujo de gastar el dinero que ganaba en ropa fina y cara que además ya no se veía obligada a usar.
Kushina tenía 4 días libres debido a que el Hokage salió de la aldea a atender una reunión en algún lugar dentro del país no muy cerca de la aldea ninja. Debido a su avanzado estado de embarazo ella no podría ir pues en el oficio ninja cualquier cosa podría llegar a pasar y si ella se viera obligada a pelear no estaría en óptimas condiciones para defenderse. Corriendo peligro su vida, y aún más importante, la información que posee en caso de que llegaran a capturarla. Al parecer ser una de las asistentes personales del Hokage si tenía sus riesgos.
Para su buena fortuna uno de los días que tenía libre coincidía con el cumpleaños de su hijo, apenas podía creer que ya había pasado un año desde el prematuro e inoportuno nacimiento de su hijo. Kushina odiaba que su hijo se pareciera tanto físicamente a su padre, pero ese tipo de sentimientos eran reemplazados por una gran felicidad y satisfacción al observar que crecía rápida y saludablemente.
De haber sido considerado heredero todavía, su primer cumpleaños habría sido una especie de fiesta y reunión de adultos para celebrar que el próximo líder del clan había pasado su primer año de vida. No se vería una fiesta similar sino hasta que cumpliera los 5 años de edad. Eran los únicos cumpleaños en donde se aparecerían los ancianos por obligación y para tratar varias cuestiones. Sin embargo, debido a que Naruto ya no era el heredero del clan y era hijo de una Jōnin marginada de este, nadie, a excepción de ella, celebraba su cumpleaños. Casi no había adornos, y no había pastel, en vez de eso solo había un panque de dulce con una velita de cera de color rojo.
Kushina seguía cargando a su hijo mientras este jugaba y se entretenía con cualquier cosa dentro de la casa. Kushina esperaba que con el pasar de los años Naruto hiciera varios amigos para poder hacer una fiesta infantil como la que sus padres le hacían a ella cuando era más pequeña.
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Después de varias horas de juego y de comer hasta saciarse, Naruto cayo profundamente dormido, y la verdad no es que Kushina estuviera en mejor estado. Su retoño era hiperactivo, un rasgo presente pero poco común en el clan. Ella de niña también fue hiperactiva, un rasgo que su padre intento corregir, pero al final no pudo eliminarlo por completo, esperaba que a Naruto su hiperactividad no le afectara en sus estudios para ser ninja. Ella recordaba perfectamente que los entrenamientos físicos nunca fueron un problema, pero el entrenamiento teórico era tan aburrido y tedioso para ella, sin mencionar los regaños y golpes que recibía cuando dejaba de prestar atención. Y eso le ocurrió muy seguido, pues para aprender el ancestral arte del Fūinjutsu es necesaria tener mucha paciencia, perseverancia y concentración; estar horas y horas practicando tu control de chakra, caligrafía y estudiar los kanjis que conforman los sellos, el orden en el que deben escribirse, la cantidad de chakra que hay que poner en cada kanji, como estabilizar un sello para almacenarlo con éxito y como se debe activar los sellos, el tiempo que se necesita para que este actué. A pesar de que el Fūinjutsu es muy reconocido por todo el mundo es muy difícil y tardado en aprender; el maestro en sellos (un rango que obtienen los ninjas del Clan Uzumaki cuando pueden usar eficiente y rápido sellos avanzados en batalla) más joven conocido en los últimos tiempos tenía unos 32 años de edad. El promedio de los ninjas del clan en alcanzar el rango de maestro en sellos es de 40 años.
Su padre quiso imponerle, cuando ella era más joven, la meta de ser reconocida como maestro de sellos a la edad de 28 años, por obvias razones ese objetivo no lo podrá alcanzar. Sin mencionar que a ella nunca le gusto fijarse esa meta. Ahora que Naruto ya no es heredero del clan ya no tendrá la misma presión que ella tuvo para aprender el arte del sellado, sin embargo, tampoco tendrá el apoyo que hubiera tenido de haber sido el heredero, más bien todo lo contrario. Es un secreto a voces dentro del clan quien es el padre de la criatura, y siendo ella una marginada difícilmente alguien aparte de ella lo asesorara en su entrenamiento.
Kushina planea ser dura y estricta con su hijo en su formación shinobi, no tanto como lo fue su padre con ella, pero si lo suficiente como para que tenga y domine las herramientas que su clan puede darle para defenderse de esta cruel vida, y en la cual él, desgraciadamente, carece de aliados desde un principio.
Con todos esos pensamientos pasando por su mente Kushina decidió que desde mañana mismo pensaría en una rutina de entrenamiento para su retoño.
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Hospital de Konoha. 1 de Enero, 0:53 a.m.
Kushina estaba recostada en una cama blanca de hospital con todas las comodidades que no tuvo en la vez anterior que dio a luz. Su hijo se encontraba en la guardería del hospital, y aun así Kushina no podía dejar de maldecir lo inoportuno que eran sus hijos a la hora de nacer.
Para la gran mayoría de los clanes ninja el "año nuevo" no se celebraba, sin embargo, para la gran mayoría de la población civil el año nuevo si se celebraba. Las celebraciones iban desde una comida o cena con algún animal de granja en el menú hasta fiestas que podían durar hasta 3 días seguidos. En general, si la hubieran atendido en la sala de partos de su clan no habría habido mayor problema, pero los médicos de su clan se negaron a atenderla y ella, con el dolor de las primeras contracciones del parto, tuvo que ir hasta el hospital en la aldea, donde la mayoría de los aldeanos y muchos shinobis celebraban el inicio del año con una gran fiesta.
Por lógica el hospital estaba atendiendo a más heridos civiles de lo usual, y ella, siendo perteneciente a un clan nuevo y un tanto marginado por la aldea la habían puesto en la sala de espera hasta que ella corono. En cuanto los médicos se dieron cuenta de ese evento fue llevada a la sala de parto, donde otras tres madres estaban a punto de dar a luz.
—¡Muy bien! ¿Lista para pujar? —preguntó emocionada la enfermera, Kushina asintió con la cabeza.
—Sabe, el parto es más rápido y fácil si se está en cuclillas —dijo la enfermera mirando a Kushina —en general no se recomienda debido a que muchos lugares pueden ser muy insalubres y a que muchas madres no pueden mantenerse de pie debido a los dolores del parto —Kushina miraba a la enfermera sin creer lo que le estaba pidiendo —la mayoría de las kunoichis dan a luz en cuclillas o paradas. Si gusta puede intentarlo, no se preocupe, yo recibiré a la criatura y podrá acostarse apenas salga para poder cortarle el cordón umbilical al bebe y verificar que salió toda la placenta.
Kushina se paró y se puso en cuclillas como le indicó la enfermera, contrario a lo que creía el parto dolió menos y terminó en menos de media hora, a diferencia de su primer parto que tardo más de dos horas.
—¿Cómo está? —preguntó Kushina con una mezcla de emoción y ansiedad.
—Es un niño sano —respondió la enfermera, Kushina se decepcionó ligeramente.
Igual que en otros clanes el consejo y el clan en general siempre esperaba que sus líderes fueran hombres, de niña recordaba que su padre le dijo en varias ocasiones que hubiera preferido que fuera hombre. Por otro lado, Kushina casi nunca se había planteado la idea de formar una familia, pero siempre quiso tener una hija. Para ella era un poco decepcionante haber dado a luz a dos niños, y puesto que ni loca planeaba pasar por otro embarazo de nuevo sus esperanzas de dar a luz a una niña desaparecieron. Observó a su hijo mientras lo limpiaban y visualizo matas de cabello negro. Una de las únicas cosas que Kushina deseo acerca de su segundo hijo es que este no se pareciera a su padre, ni físicamente ni en comportamiento, pero al parecer sus suplicas habían sido ignoradas.
—¿Cuándo me van a dejar cargarlo? —preguntó Kushina a la doctora.
—En cuanto lo limpiemos y revisemos que su salud es perfecta podrá cargarlo y amamantarlo —respondió la doctora que examinaba al recién nacido con ayuda de la enfermera.
—¿Me podrían traer a mi otro hijo? —preguntó Kushina atrayendo la mirada de la doctora y la enfermera —me gustaría poder presentarlos —dijo Kushina exhibiendo una sonrisa maternal, misma que fue respondida por la enfermera y la doctora.
—Díganos donde están sus familiares para que les digamos que recojan a su hijo —dijo la doctora amablemente.
—Vine sola —dijo Kushina deprimiéndose de repente, nadie de su clan se ofreció a acompañarla.
La médica y la enfermera se quedaron calladas, Kushina hablo antes de que nadie dijera nada:
—Iré por mi hijo y volveré para descansar, quiero tenerlos a ambos en mis brazos.
—¡Espere, debe descansar! —dijo la doctora intentando detener a Kushina, pero fue inútil. Kushina desapareció de la vista de la doctora y apareció dos minutos después cargando a su hijo de poco más de un año de edad.
Cuando Kushina volvió a recostarse la enfermera le entregó a su bebe envuelto en una manta blanca, Kushina dejo su pecho derecho descubierto para que su recién nacido se amamantara, cosa que no tardo en suceder. Con su brazo izquierdo Kushina intentaba que Naruto se quedara quieto.
—Mira Naruto, este es tu hermano… —durante unos segundos Kushina se puso a elegir el nombre que más le gustaba para su hijo varón —Menma Uzumaki. De ahora en adelante ustedes dos se van a querer y a cuidar entre sí, ¿vale?
Naruto se encontraba jugando con un mechón del cabello de su madre, mientras Menma se seguía alimentando.
A diferencia de la primera vez que dio a luz, Kushina no tenía sueño, pero aun así decidió descansar y empezar a organizarse. El Hokage solo le dio una semana a ella para que pusiera su vida en orden y continuara trabajando.
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Kushina regreso al complejo Uzumaki en la tarde-noche, quería evitar las miradas curiosas acerca de ella y su nuevo bebe. A pesar de sus precauciones sentía las miradas de los shinobis del clan mientras se internaba en este en dirección a su casa, al entrar en esta cerró la puerta.
Kushina dejo a Menma en la cuna que antes era de Naruto y se recostó en su futón con Naruto a su lado, el cual se removía inquieto dando a entender que no estaba cansado.
—Cuando seas un poco más grande y comiences tu entrenamiento dormirás en tu propio futón, pero por ahora estate quieto y durmamos —dijo Kushina a Naruto mientras abrazaba al inquieto niño.
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Respuesta a reviews
Kumikoson4: utilizan a Kushina como utilizarían a cualquier otro shinobi, además ella tiene también sus propios planes.
Fairy Tail no kyubi: y abra más interacción por parte de Naruto, pues en el próximo capítulo hay un salto en el tiempo. Y no Naruto no vengara a su madre.
Nara me cae bien: va intentar sacar provecho de su situación para ayudar a sus hijos, pero no para mejorar su posición. Un gusto volverte a ver comentando.
: comentario profético, eso le va a pasar a Kushina y a Naruto. Habrá solo un hermano, como bien pudiste ver, y no podrán vengar a Kushina.
Nessieprettysweet: Kushina no se lo merece, es solo víctima de la guerra y te voy a hacer llorar por que este fic no tiene final feliz. No, Naruto y Menma no podrán vengar a su madre.
