Disclaimer: Naruto solo pertenece a Kishimoto.
Capítulo 14: Mi vida en Konoha
Konoha, festival de los 60 años desde su fundación. 3 de Febrero, 8:00 a.m.
Me desperté perezosamente, recordando que fecha era y haciendo una mueca de fastidio. Recuerdo que hace 5 años y 6 meses aproximadamente mi clan se mudó a Konoha, y que en los últimos 5 años de paz la peor fecha para ser asistente del Hokage era precisamente esta.
—¡Mama, Menma me está molestando, Dattebayo! —escuchó desde otra habitación. Una pequeña sonrisa se instala en mi rostro.
—¡Niños dejen de pelear! —digo con voz firme, imponiendo orden entre mis hijos —¡Si tienen tiempo de discutir lo tienen para hacer sus deberes y entrenar! —repito, recibiendo un hai como respuesta de mis niños.
El primero en presentarse ante mí es mi pequeño Naruto, de tan solo 6 años. Su color de cabello y de ojos, rubio y azules respectivamente, revelan su ascendencia y hasta la fecha me estremezco al pensar en el parecido con su padre. Por suerte para mí su estructura facial, la forma de sus ojos y su chakra me recuerdan a mí y a mi clan. Vestido con una playera blanca con el símbolo del Clan Uzumaki en la espalda y unas bermudas verdes se ve muy informal, su amplia sonrisa y sus manos entrelazadas detrás de su cabeza le dan un aire travieso.
No tarda en aparecer mi segundo hijo, Menma, para mi desgracia Menma saco toda la apariencia de su padre biológico, Kaoru Iwamoto. Recuerdo bien que una de esas horribles noches en ese infernal castillo vi las fotos de la familia del Feudal distrital. Con amargura odio admitir que Menma es una copia idéntica de Kaoru cuando tenía esa edad. Constantemente hago esfuerzos para tranquilizarme y me repito a mí misma que Menma no tiene la culpa de nada y solo es un feliz niño de 5 años.
Mantengo la pequeña sonrisa en mi rostro inalterada mientras los miro a ambos, maldiciendo internamente mi suerte del parecido de mis hijos con dos personas que en su momento me hicieron pasar por varias de las peores experiencias de mi vida.
—¡Mama! ¿¡Podemos este día salir a jugar con nuestros amigos?! —me pregunta con emoción mi hijo mayor mientras mi hijo menor me mira con expectación.
Yo lo pienso un rato, no me gustaría que mis hijos abandonen su entrenamiento. Sin embargo, luego recuerdo que desde el cumpleaños de Menma hace un mes ellos dos no han tenido ni un día de descanso y que tal vez por un día que no entrenen no les hará daño, además este día no podré dejar un clon de sombras para supervisarlos.
—Está bien, por hoy no habrá ningún tipo de entrenamiento y podrán salir a jugar con otros niños, siempre y cuando se porten bien y no se metan en problemas —digo, observando la amplia sonrisa en la cara de Naruto y la bien disimulada emoción en la cara de Menma. Es otra cosa que odio, mi hijo menor heredo algunas expresiones de su padre, pero juro sobre la tumba de mi madre que no terminara igual que Kaoru. Menma será por mucho una mejor persona, aun siendo shinobi.
Les preparo el desayuno a mis hijos y los dejo desayunando en lo que me pongo mi uniforme shinobi, en 5 años sigo siendo la asistente del Hokage. De hecho, la asistente principal del Hokage y su mano derecha. Algo que todavía incomoda a mucha gente, tanto civiles como militares. En mi posición y tal y cómo dicta mi misión he hecho cosas para hacer de mi clan más fuerte, influyente e importante dentro de la aldea, nos han duplicado la cantidad de recursos y el nivel de seguridad desde que llegamos a esta villa. Todo un record, teniendo en cuenta que en teoría deberíamos haber esperado el triple de tiempo para obtener semejantes beneficios.
Por supuesto eso ha puesto a mi clan bajo una lupa, especialmente a mí y mi familia. A la fecha no estoy segura si sentirme mejor por tener un escuadrón ANBU vigilándome, o si sentirme preocupada de tener un escuadrón ANBU vigilándome. De cualquier manera, no importa, he sido lo suficientemente prudente para no evidenciar tanto mi influencia sobre el Hokage y no he intentado nada en contra de Konoha.
En cuanto término de cambiarme me uno a mis hijos en el desayuno, contando y rememorando algunos chistes o travesuras y riéndonos. Es ese tipo de momentos los que hace que mi vida valga la pena a pesar de todo lo que ha pasado.
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Salgo de mi casa con mis hijos agarrados de cada una de mis manos, miro discretamente como los miembros de mi clan, ninjas o no ninjas solo me ven desde lejos. En ese aspecto mi vida no ha cambiado, yo y mi familia seguimos siendo marginados del clan. Nuestra casa está ubicada a más de 100 metros de cualquier otra casa, son muy pocos los miembros de mi clan que me hablan y saludan de manera constante y con amabilidad. El resto me sigue ignorando y a mis espaldas, insultando, yo estoy acostumbrada ya a eso. Lo que hace que realmente me enoje es que también rechacen e insulten a mis hijos, yo les eh enseñado a ignorar a esa gente, y eso es algo que me entristece, mis hijos no tienen muchos amigos, pero de los que tienen ninguno es del clan.
—Saludos Kushina-san —se presenta un shinobi de mi clan.
—Saludos, el Hokage te ha dicho lo que quiero que hagas hoy —digo fríamente mientras el shinobi únicamente asiente con la cabeza —bien —respondo antes de seguir caminando y observando los puestos y las casas que hay dentro del barrio Uzumaki. La sonrisa en mi cara se amplía un poco más al observar que hay más miembros del clan, casi todos los miembros del clan que abandonaron Uzushiogakure fueron encontrados y reintegrados en Konoha, el Clan Uzumaki se ha instalado bien aquí. El hecho de que uno de mis hijos no sea el único en nacer en Konoha lo prueba.
Mis hijos, una de las únicas cosas que me producen felicidad, pero a la vez la que más angustia me provoca, y no solo por ser miembros marginados del clan. Sino por el hecho de que están siendo constantemente vigilados por shinobis y el consejo de mi clan, por shinobis de otros clanes y por el consejo de la aldea. A veces pienso que hay personas que conocen a mis hijos mejor que yo.
El por qué los vigilan es muy simple, es por mí y mi influencia con el Hokage. Cualquiera que entienda algo de política de la aldea sabrá que mi opinión sobre casi cualquier asunto es valorada por el Hokage, para mi suerte la mayoría no se imagina que tanta influencia tengo sobre Minato. Sin embargo, parte de mi clan y su consejo los vigilan por otros motivos aparte. Estoy segura que los vigilan también por los progresos que tienen sobre su entrenamiento.
Naruto es bastante promedio a la hora de hacer cualquier entrenamiento físico, y muy a mi pesar, está por debajo del promedio acerca de conocimientos generales hacia casi cualquier cosa que se aprenda estudiando o leyendo libros y pergaminos. Sin embargo, si en algo sobresale bastante es en su resistencia sobrehumana, para tener solo 6 años su resistencia al cansancio y al dolor está muy por arriba de lo normal. Según los profesores de la academia ninja de Konoha su resistencia se equipará a aquellos niños de 10 años provenientes de clanes especializados en taijutsu. Algo alarmante teniendo en cuenta que esos niños inician su entrenamiento desde los dos años y medio y dicho entrenamiento es brutal, teniendo en cuenta que mi hijo solo lleva poco más de un año entrenando es algo impresionante. Su gran determinación ha hecho que saque el máximo provecho de su innata resistencia, entrenando hasta incluso hacerse daño o caer rendido del cansancio. Una vez más, según profesores de la academia, Naruto tiene una tolerancia al dolor equiparable al de un Genin recién graduado, lo cual no es mucho teniendo en cuenta el poco entrenamiento psicológico impartido en la academia de Konoha, pero conforme más entrena más resistente se hace, más aguanta el ritmo de un entrenamiento y más aprende en menos tiempo, pero con mucho más esfuerzo. Otra cosa que también es notable es que sus reservas de chakra crecen a un ritmo mayor de lo esperado, sus reservas de chakra están normales… si fuera un niño de 7 años y medio que inicio con su entrenamiento a los 3 años y medio.
Menma por otro lado recién comenzó su entrenamiento, sin embargo, no me da miedo decir sin lugar a dudas que es un genio, quizá no muy sobresaliente, pero es bastante listo e inteligente. Conforme fue creciendo se fue haciendo evidente que mi segundo hijo era precoz en varios aspectos, aprendió a hablar más rápido de lo normal, aprendió a caminar a una edad bastante temprana y es capaz de analizar y resolver problemas que niños de 6 años consideran complicados de resolver. En su entrenamiento ha demostrado más disciplina que su hermano mayor y es capaz de concentrarse en cualquier ejercicio, ya sea físico o mental. Es todo un pequeño intelectual, no solo porque sabe leer y escribir a un ritmo equivalente de un niño de 7 años, si no por qué ha aprendido la mitad de los kanjis básicos para sellos simples en solo un mes, para cualquier otro niño de 5 años aprender esa cantidad de kanjis en un mes sería imposible, se necesitaban mínimo 3 meses.
Con todo, lo que más teme Kushina es que sus hijos sean blancos de ataques o se vuelvan rehenes para presionar a Kushina a utilizar su influencia con el Hokage en cualquier asunto.
Salimos del barrio Uzumaki y dejo a mis hijos al cuidado del shinobi de mi clan asignado por el Hokage para vigilarlos. Me separo de ellos y veo como corren en dirección a un grupo de niños. No puedo evitar que mi sonrisa crezca al ver como mis retoños juegan con sus amigos, algunos de ellos hijos de clanes ninja de mucho prestigio y respeto en Konoha.
Hoy se celebra la fundación de Konoha ocurrida hace ya 60 años, y como siempre hay un gran festival en donde civiles y ninjas participan, también hay invitados de todas partes del país y visitantes extranjeros de otros países, generalmente civiles. El Hokage celebrara una gran reunión con todo el consejo de la aldea, tanto la encargada de la parte militar como el consejo civil, encargado de la infraestructura y logística de las viviendas y negocios civiles ahí establecidos. Todo un dolor de cabeza, yo seré la responsable de hacer todos los preparativos para recibir a las visitas y de la seguridad de la aldea. Suspiro, de nada me sirve quejarme.
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Benditos sean los clones de sombra, pienso para mis adentros, no me quiero ni imaginar el caos que se armaría si no fuera por ellos. Aprendí esa técnica directo del pergamino del Segundo, proporcionado por el actual Hokage, hace más de un año. Fue todo un alivio, no solo porque me permitía organizarme mejor en mi trabajo, sino porque gracias a esa técnica puedo vigilar personalmente el entrenamiento de mis hijos.
Término de organizar los cuerpos médicos y los ninjas que se dedicaran a extinguir incendios y realizar rescates de situaciones peligrosas. El año pasado hubo un aldeano que se cayó desde lo alto del monumento de los Hokages y de milagro se salvó. Ahora la parte incomoda, darle órdenes a los ANBU en el nombre del Hokage y hablar con el líder de la policía militar de Konoha, Fugaku Uchiha.
En mi opinión personal, Fugaku parece un hombre que es estricto y que está siempre enojado, a pesar de que soy una amiga de su esposa estoy segura que no le caigo bien. A pesar de todo nuestro trabajo no tiene nada que ver con nuestras opiniones personales uno acerca del otro. Le reparto instrucciones a él y a los capitanes ANBU y me dispongo a hacer varios clones de sombra para recibir tanto a los invitados que lleguen y pasen la revisión de la entrada como a aquellos personajes que llegaron en los días previos y, por supuesto y claro está, a los personajes que son importantes en la villa y residen en ella.
Mi trabajo también consiste en recibirlos, asegurarme de que se instalen en un lugar de acuerdo a su categoría, de que no son un peligro y proporcionarles la seguridad requerida. También soy responsable de guiar a todos a palcos especiales para cada personaje, en donde dispondrán de comodidades y una vista privilegiada en la que pueden admirar el esplendor de la aldea y del desarrollo del festival. Por supuesto yo sola no podría hacer todo así que en este día todos los demás asistentes del Hokage se ponen a mis órdenes, eso me permite evitar ver o tratar con personas no gratas. Tal como es el caso de Homura y Koharu, que están conscientes de la influencia que tengo sobre el Hokage y no me dejan de vigilar ni de chiste, estoy segura que a ellos les debo agradecer el que tenga ANBUS siguiéndome siempre, ANBUS que obviamente no reportan dichas actividades al Hokage. O ese tal Danzō Shimura, ese sujeto que me pone nerviosa con su sola presencia y que hace que los pelos se me pongan de punta. También puedo evitar ver otros personajes que están de paso como es el caso del Feudal distrital Sagawara Iwamoto y su familia, a los cuales no me les acerco, ni aunque soliciten mi presencia, argumentando lo ocupada que estoy, pues ellos solo se presentan en la aldea por estas fechas. Claro está que yo puedo también hacer lo contrario y facilitar mi encuentro con otras personas, tal es el caso del representante del País de las Olas, una de las dos islas que quedan del antiguo y destruido País del Remolino. Del representante del País del Té o los representantes del País del Viento y de su aldea oculta Sunagakure. Permitirme conocerlos me otorgará más influencia sobre la aldea y me permitirá estar mejor informada a la hora de actuar y sugerir al Hokage el curso de acción sobr situación. Mantener mi posición y mi nivel de confianza para con el Hokage no es nada fácil. Recibo también a varios miembros representantes de varios clanes importantes dentro de la aldea, tales como la esposa de Fugaku, Mikoto, una de mis mejores amigas en Konoha, y Hiashi Hyūga, líder de uno de los clanes más importantes, fuertes y antiguos de la aldea y con quien de manera sorprendente mi clan estableció buenas relaciones.
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Recibir visitantes extranjeros nunca es fácil, cuando aspiraba a ser la líder de mi clan mi padre me enseñaba que debía tener cuidado para evitar incomodar u ofender a visitantes extranjeros. En ese entonces nuestros visitantes extranjeros eran generalmente shinobis de Konoha o personajes de la alta aristocracia del País del Fuego.
Yo estaba interesada en recibir a los representantes de los aliados más importantes de la Hoja, o en el caso del representante del País de las Olas, como un interés personal. Sin embargo, el Hokage se debió enterar de alguna forma que recibí a varios representantes extranjeros y me encargó la tarea de recibirlos yo, lo cual, por supuesto es muy incómodo. Sobre todo porque para este año en específico vienen representantes y embajadores de países cuyas relaciones últimamente se mantienen tensas o de plano siempre han sido tensas. Un solo fallo de mi parte equivale a un incidente internacional o incluso iniciar hostilidades con un país, ya sea económica o militarmente. Maldito Minato, ya sé que confía en mí pero, ¡porque me pone en esta posición!
Me tranquilizo, como ya he llegado a mi límite de clones que soy capaz de producir y mantener me organizo bien para no ofender ni "dar preferencia" a nadie. Empezamos fuerte, debo de recibir y proteger al representante del País de la Tierra e Iwa, eternos enemigos de Konoha y aquellos que, en la última guerra, por un momento, estuvieron a punto de destruir a esta aldea, conquistar el país y para qué negarlo, con claras intenciones de ir y esclavizar a mi clan. Agradezco que los ANBUS de Konoha sean más profesionales que los de mi antiguo país, echarme la culpa de provocar una guerra ninja no se vería bien para mi clan ni para mis hijos.
Una vez atendido el asunto anterior recibo al embajador de Kumo, que viene de visita a la aldea y se instalara en la capital del país, le asigno seguridad extra, en parte por las tensas relaciones entre ambos países, por tener a shinobis de Kumo como escolta y por el antiguo intento fallido de robar el Byakugan a los Hyūga y que fue frustrado por mi hace ya tres años, más o menos. Es una de las principales razones por la que losHyūga y los Uzumaki establecimos tan buenas relaciones.
Después recibo al representante del País del Agua, esto ya es demasiado, es la primera vez que el País del Agua envía a alguien a intentar establecer una relación diplomática con este país desde la Segunda Gran Guerra Shinobi, el hecho de que el representante me esté comiendo con los ojos no me tranquiliza en lo más mínimo. Una vez que lo acompaño al hotel y le asigno la seguridad me encargo de ordenar comida, bebida, varios regalos enviados desde todos los rincones del País del Fuego, y muy a mi pesar, una muchacha joven que se encargara de satisfacer al representante. Me da asco, sobre todo al ver que ella es una adolescente, pero si se establecen relaciones diplomáticas se puede abrir el establecimiento de relaciones comerciales y el cese a actividades hostiles por parte de ambos países. Después de decirle de la forma más educada posible y usando todo mi autocontrol para mantener una buena cara, varias excusas voy a atender al representante del País de la Lluvia.
Este país tiene una historia triste, e igualmente presenta una abierta hostilidad hacia Konoha desde la Segunda Gran Guerra Shinobi, sin embargo, después de una larga guerra civil, lucha de facciones y una brutal crisis económica este país se ha recuperado magníficamente y está dispuesto a hacer a un lado el pasado por el bien del presente y el futuro. Enviar a este representante, que después del festival fungirá como interlocutor entre ambos gobiernos para establecer un tratado económico y un proceso de amistad entre aldeas ninjas, es el primer paso para asegurar la paz en el oeste del país.
Sin tiempo de descansar tuve que recibir apenada al representante del País de las Aves, el cual llevaba bastante tiempo esperando en la entrada de la aldea, después de una disculpa y diez reverencias lo acompañe y le asigne un puesto un poco más cerca del Hokage del que se supone estaba planeado, sin mencionar una mejor vista como compensación a la tardanza y cinco sirvientes ninja que le satisfacerían cualquier capricho.
Para mi buena suerte el Hokage recibió al embajador del País de la Cascada y de Taki, mientras Mikoto y su esposo recibían al representante del País de la Hierba, mande uno de mis clones recién liberados de sus obligaciones a atender al embajador del País de los Ríos mientras yo atendía a la representante del País de los Demonios, el cual por cierto era la mano derecha de Miroku, sacerdotisa y gobernante del País de los Demonios. Era la primera vez en una década que un representante de este país era enviado a una aldea ninja, en definitiva, era un día muy largo.
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Después de maldecir internamente al imbécil que se le ocurrió poner al embajador del País de la Garra en una habitación al lado del representante del País del Colmillo y solucionar el conflicto que se desato finalmente este día de actividades toca a su fin, y para terminar este día se ha reunido el consejo ninja con el civil para discutir la situación y los sucesos del día de hoy. Todo marchaba bien, después de los malabares mortales que me obligaron a hacer estoy muy satisfecha de como resulto la gran mayoría de las cosas.
Sin embargo, repentinamente alguien menciona algo que llama mi atención, el líder de mi clan acaba de anunciar mi compromiso con su sobrino. Parpadeo confundida mientras veo a Gonta Uzumaki levantarse y ofrecerme su mano, durante varios segundos que parecen horas no hago nada, intentando digerir la situación, siento la mirada de más de la mitad de los presentes sobre mí. De repente estallo en carcajadas y observó la mirada desconcertada de todo el mundo, así que me apresuro a agregar:
—Gonta, te he dejado muy claro que yo no seré tu esposa, aun si has convencido a Ryu-sama y el resto del consejo de intentar casarme contigo. ¡No lo haré! —la última frase la dije mostrando una cara seria e intimidante, que dejo impresionados y/o asustados a una gran parte de los presentes.
Gonta me miraba desconcertado, como si le costase creer lo que oía. Nadie en la reunión del consejo de la aldea dijo nada sobre el tema, y los consejeros de la Hoja pronto rompieron ese incómodo silencio y procedieron a hablar de otros temas. Aun así, durante el resto de la reunión seguí sintiendo las miradas de todos los Uzumakis presentes.
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La reunión se prolongó hasta las 5:30 de la mañana, me dieron media hora para comer y asearme antes de volver a la oficina del Hokage a supervisar la organización del festival. Por suerte era una kunoichi entrenada de alto rango y podía soportar varios días de actividad sin dormir ni comer. Me encontraba sumamente cansada, pues después de disipar mis clones mi resistencia había pasado muy cerca de mi limite, sin embargo, sabía por experiencia que el siguiente día era mucho más llevadero. Además, con una buena comida y 20 minutos de sueño podía recargar parte de mis energías, iba a dejar un clon de sombras para reanudar y supervisar el entrenamiento de mis hijos.
Salí de mi casa dispuesta a seguir trabajando por el bien de mi clan y de la aldea que se convirtió en nuestro hogar.
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Respuesta a reviews
narukyubi: ahora ya lo sabes.
RAYHACHIBY: tengo pensado que si entere de quien es hijo, y también de la delicada situación que vivía su madre.
sakurita preciosa: en efecto, se acerca el final de la historia, dos capítulos más y acaba el arco de Konoha para ella. Como viste la historia no fue por donde esperabas.
Jlea2001: gracias.
Nessieprettysweet: aunque no puse que había sido comprobado por ADN ya viste quien es el padre de Menma, Lamento haberme tardado dos meses y pronto Minato morirá.
Nara me cae bien: acertaste.
Guest: eh aquí la continuación.
