Disclaimer: Naruto solo pertenece a Kishimoto.
Capítulo 16: Contrainteligencia
Barrió Uzumaki de la Aldea Oculta entre las Hojas. 13 de Abril, 5:30 a.m.
Kushina se encontraba vigilando a sus hijos mientras estos entrenaban. Hacia lo posible por no mostrarse ni irritada, ni preocupada, ni estresada. "¿Cómo llegue a esta situación?" se preguntó Kushina internamente, como cada día, dejando de prestar atención a la práctica de shuriken de sus hijos. Kushina sabía que la Academia ninja no abriría sus puertas hasta dentro de dos horas, pero teniendo en cuenta la situación actual en la que ella se veía envuelta, que sus hijos afinen habilidades no era mala idea.
—Vayan a dormir otro rato hijos, yo les preparare el desayuno antes de que se vayan a la academia —dijo Kushina recordando los últimos días, y en específico, la última reunión con su actual "pareja de equipo".
—¿Qué haces aquí? —preguntó Kushina, un adolescente se apareció de la nada, parado con su uniforme ANBU. Ella siempre fue reconocida como una kunoichi talentosa, pero ni siquiera ella en su actual estado podría considerarse una rival para el genio Uchiha, que la vigilaba.
—Habrá una reunión en la oficina del Hokage y este solicita su presencia antes de la reunión, es necesario que llegue al menos 20 minutos antes de que la reunión empiece. Eso significa que nuestra propia reunión tendrá que durar menos —dijo un joven Itachi.
—Opino que es mejor ver lo que el consejo de la hoja y el Hokage tienen que decir acerca de… —en ese momento Kushina fue interrumpida por Itachi.
—Seguir aplazando ese asunto no lo hará desaparecer —dijo Itachi estoico. Kushina lo vio seria, "¿cómo era posible que un chico, casi un niño de 13 años, pudiera mostrar tanta madurez y un proceso mental tan inhumanamente frio?" pensó, Kushina tenía la sospecha de que también podía leer mentes.
—Mi clan esta algo nervioso, deberías irte si quieres mantener tu cubierta de doble agente, se supone que los Uzumakis creemos que estas del lado del Hokage —dijo Kushina intentando terminar esa incomoda reunión.
—Le aseguro que no hay nadie en las cercanías, al menos nadie que represente un peligro —dijo Itachi —si lo que quiere es que me vaya yo… —Itachi dejo de hablar y desapareció tan rápida y silenciosamente, que a Kushina todavía le recordaba a la sensación de ver un espejismo desvanecerse.
—Señora Kushina, Gonta quiere verlo en la reunión del consejo Uzumaki —dijo un shinobi que se inclinó ante ella. A Kushina todavía la desconcertaba que la volvieran a tratar como hace más de 8 años. Se había acostumbrado tanto a ser despreciada por los suyos que no podía evitar ponerse nerviosa cuando demostraban un comportamiento diferente hacia ella.
—Entiendo, estaré ahí en unos minutos, tengo que prepararme —dijo Kushina mientras el shinobi desaparecía.
—¿Acostumbrándote otra vez a viejos hábitos? —preguntó un Itachi que apareció de la nada. Kushina no sabía que le molestaba más, si el hecho de que fuera casi un niño y más fuerte que ella o el hecho de que le demostraba muy sutilmente el alcance de sus habilidades. Llevaba una semana trabajando con él y todavía era incapaz de detectarlo a menos que él quisiera lo contrario.
—Si no estuviera comprometida con Gonta ten por seguro que seguiría siendo una paria dentro del clan —dijo Kushina irritada.
—No sabía que habría una reunión del consejo —declaró Itachi con su Sharingan activado y mirándola fijamente.
—Yo tampoco —respondió Kushina, haciendo un clon de sombra y sin dejarse intimidar por su compañero —espero que lo que sea que haya pasado no sea muy grave, ni me tarde mucho tiempo. A fin de cuentas, nuestra reunión de hoy queda cancelada —declaró Kushina mientras se iba y su clon entraba en la casa para preparar el desayuno para sus hijos. Itachi desapareció del lugar en segundos.
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Sala del Consejo del Clan Uzumaki. 13 de Abril, 5:52 a.m.
Kushina apenas y podía creer hasta qué punto había llegado a cambiar su clan. El Clan Uzumaki que conocía jamás traicionaría a un pueblo al que le juro lealtad, intimidaría a los miembros que no estuvieran de acuerdo con los "líderes" ni traicionaría a uno de los suyos sin una razón de peso.
—¿Así que tú también estas en esto? —preguntó Ryu con voz derrotada, Kushina desvío la mirada, si alguien podía llegar a leerla era el líder del Clan Uzumaki.
—Ryu, debes entender que esto es lo mejor para… —Kushina no logro terminar cuando Ryu, con el mismo tono de voz, sin alterarse dijo:
—Esto es un grave error, estamos condenándonos.
Mientras se llevaban al antiguo líder del Clan Uzumaki a una prisión especial Kushina no podía evitar darle la razón a ese viejo, por otro lado, ella vio una oportunidad de que su clan no terminase tan indefenso cuando todo terminase, si es que todo salía de acuerdo al plan.
Acababan de informar a Ryu acerca del golpe de estado y de la participación del clan en este, para sorpresa de su sobrino y el resto del consejo este estuvo en desacuerdo, e incluso sugirió entregarse y clamar clemencia. La única razón por la que no lo mataron en el acto es por el gran respeto que todos los miembros del clan le profesan, sin embargo, ese respeto no se mantendrá indefinidamente a partir de ahora.
—No podemos permitir que Gonta tome el mando todavía, podría alterar a nuestros aliados, estando tan cerca el inicio de la fase activa de la operación no podemos correr riegos —dijo uno de los consejeros mientras Kushina internamente respiraba aliviada. Gonta acepto sin rechistar la decisión del consejo, dándoles la razón.
—De momento aparentaremos que todo está bien dentro del clan, uno de nuestros médicos dirá que nuestro líder está enfermo —dijo Gonta mirando al consejo —Kushina, es tu deber informar al Hokage de la indisposición de Ryu en futuras reuniones hasta nuevo aviso, en representación de nuestro clan irán tú y Gonta.
Ambos personajes mencionados solo asintieron y procedieron a retirarse. Gonta le hablo a Kushina:
—¿Cómo va todo con el Hokage?
—Tal y como lo planeamos, lo tengo comiendo de mi mano —respondió Kushina con voz fría.
—No te preocupes, en breve podrás cobrarle todo lo que te ha hecho y con intereses —dijo Gonta mientras desaparecía.
Kushina negó con la cabeza, el idiota de Gonta había metido al clan en un gran aprieto por venganza y poder. Vale, tal vez si solo fuera esto último podría justificarse de alguna manera su participación en el golpe de estado, a fin de cuentas, no serían el primer clan ni el último en atacar a traición para ganar más poder o asegurar su supremacía. Sin embargo, y tristemente, era la venganza la principal motivación de Gonta para participar en el golpe de estado. Si ella se hubiera dejado llevar por el sentimiento de venganza probablemente hace mucho que el clan hubiera sido destruido, o estaría en la más absoluta decadencia.
Kushina suspiró y fue en dirección a la torre del Hokage.
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Oficina del Hokage. 13 de Abril, 6:48 a.m.
—¿Estas segura que tu no sabías nada de esto? —pregunta el Hokage a la kunoichi muy seriamente.
—No, Hokage-sama —respondió Kushina con una cara neutra.
—¿Por qué detuvieron a Ryu y no a ti? —cuestiono el Hokage entrecerrando los ojos.
—Como ya le había explicado anteriormente yo no sabía nada del golpe de estado ni de la participación de mi clan en este, y si no fui directo a su oficina en cuanto me entere fue precisamente para ser discreta o no resultar sospechosa. Ir a verlo en cuanto me enterara era equivalente a clavarme un kunai en el cuello, de hecho, si volví aquí es por que formaba parte del plan original de mi clan, Hokage-sama —respondió Kushina con una verdad a medias.
—¿Y por qué no mataron a Ryu? —preguntó el Hokage curioso.
—A pesar de no estar de acuerdo con el resto de los ancianos de nuestro clan Ryu siempre ha sido respetado, tanto como el principal consejero de mi padre, antiguo líder del clan Uzumaki, como mi consejero durante mi breve mandato y como líder del clan. Alguien como él será necesario para ayudarnos a levantarnos, después de todo no estamos ni cerca del potencial militar que teníamos antes de la guerra —dijo Kushina —puesto que el demostró algo de lealtad a la hoja, si no muere durante la operación para detener esta locura le pediría, le suplicaría que… —sin embargo, Kushina fue interrumpida, de un momento a otro Minato se posiciono detrás de ella.
—Discutiremos ese asunto después, ¿Qué hay de tu participación como agente de contrainteligencia? —preguntó Minato curioso mientras acorralaba a Kushina con su cuerpo y su escritorio.
—Va bien —dijo Kushina nerviosa, sabiendo lo que seguía —ellos creen que te tengo comiendo de mi mano.
—Sigue así Kushina y te aseguro al menos tu supervivencia y la de tus hijos —dijo Minato mientras se bajaba los pantalones y la ropa interior —debemos hacer convincente tu papel para mantener tu cubierta —dijo mientras recargaba bruscamente a Kushina en su escritorio y la despojaba de sus pantalones y sus pantaletas —tienes un buen trasero, te lo había dicho —comentó el Hokage con burla.
Kushina se encontraba recargada sobre el escritorio, dándole la espalda al Hokage mientras este le tocaba sus muslos y su trasero con descaro. Kushina contuvo las lágrimas cuando sintió el duro miembro del Hokage en su trasero, el Hokage se acomodó y la penetro con brusquedad. Le sostuvo la cara sobre el escritorio mientras el comenzaba a moverse y gemía, disfrutando del cuerpo de la kunoichi. Kushina creía firmemente que el Hokage solo quería desquitarse con ella por algo que no fue su culpa, o solo la había elegido para desahogarse por su parecido con su novia muerta.
—Deberías de darte prisa, la reunión comienza en diez minutos —dijo Kushina con voz neutral mientras sentía como el Hokage la embestía.
—Tran-tranquila —fue lo único que dijo Minato mientras aumentaba la velocidad e intensidad de sus embestidas —¡Kushina! ¡Ah! ¡Eres…! ¡Kushina! ¡Ah! —Kushina tenía los ojos abiertos de la sorpresa, desde que fue "reclutada" para espiar a su clan se había "acostado" con el Hokage dos veces más anteriormente, y nunca gimió su nombre, si no el de Reika.
—¡Kushina! —terminó el Hokage gritando su nombre mientras caía sobre el cuerpo de la mujer. Kushina estaba llorando, miles de pensamientos cruzaban por su mente acerca de que gimió específicamente su nombre, varias alarmas en su cabeza se activaron debido a eso, sin embargo, no tuvo tiempo de pensar en nada cuando el Hokage le hablo:
—La reunión comienza en cinco minutos, ve a asearte un poco.
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7:10 a.m.
Kushina tuvo un par de minutos para asearse un poco, cuando regreso apenas tuvo tiempo de atender a los demás invitados; los consejeros de la hoja, el antiguo Hokage, varios ANBU de alto rango y el jefe de la división de raíz.
Kushina se posiciono junto a los ANBU, a pesar de no ser un miembro de la división ocupaba un puesto en la operación de contención que le daba temporalmente un rango similar al de un agente ANBU.
—Hemos leído el informe acerca de nuestro progreso para resolver esta crisis —dijo Koharu —confió en que el método discutido es el que resuelve esta situación de la manera más segura, con la mayor discreción y la menor cantidad de bajas. Sin embargo, la mayor parte de nuestra operación comprende en su mayoría de la acción clave de cinco shinobi —dijo la anciana consejera mirando al joven ANBU y a la kunoichi del Clan Uzumaki —comprenderán si yo dudo acerca de si dos de dichos shinobis tienen la madurez o la lealtad necesaria para lograr tal cometido.
Kushina sabía a qué plan se referían, la infiltración de agentes en los principales focos de rebelión, la vigilancia de dichos focos y finalmente la exterminación de estos. En el caso del Clan Uchiha, no solo eran el más importante foco de la rebelión, sino además los instigadores de la misma. Que un niño de solo 13 años, por más prodigio que sea este, fuera el encargado de exterminar todo el clan, no combatientes incluidos, generaba serias dudas. A pesar de estar en ANBU surgían dudas de si él tendría la suficiente sangre fría para acabar con todo su clan, especialmente porque el suplico piedad para su hermano menor.
En su caso las dudas eran acerca si de verdad estaba con Konoha o con su clan, no era ningún secreto que los Uzumakis estaban resentidos con la aldea debido a como los trataron durante la guerra, ellos pensaron que después de decenas de años de alianza y apoyo mutuo serían tratados mejor, aun si sus respectivos países estaban enemistados. Los Uzumakis siempre fueron muy unidos y leales entre sí, el haber sido traicionados por sus principales aliados solo afianzo esa unión y lealtad entre los miembros. Pensar que cualquier shinobi de ese clan, especialmente alguien que fue líder y velo por la seguridad de cada miembro del clan, estuviera dispuesto a traicionarlos por el bien de la hoja era difícil de creer. Su caso no mejoraba si se le sumaba a todo lo anterior el hecho de que estableció algún tipo de relación con el Hokage para beneficiar a su clan, estaba segura que la harían a un lado si todos ellos se enteraban que el Hokage se acostaba con ella. Ella era la encargada de eliminar a todos los shinobis del Clan Uzumaki, desde los Genin hasta el consejo Uzumaki.
—Entiendo su preocupación, pero les aseguro que todos los shinobis que forman la columna vertebral de esta operación están plenamente capacitados y cuentan con toda mi confianza —dijo el Hokage.
—¿Y su juico acerca de estos shinobis es objetivo? —preguntó Homura, haciendo que el Hokage frunciera el entrecejo y se pusiera a la defensiva.
—¿Qué es lo que quiere decir? —cuestionó el Hokage con voz grave.
—Minato, no cuestionamos tu autoridad ni tus métodos para manejar esta aldea —intervino el tercero —el hecho de que precisamente tú propusieras encargarte de "este" asunto de esta manera después del fracaso de las negociaciones con los Uchiha refleja tu compromiso con la aldea. Sin embargo, los principales consejeros están nerviosos de los agentes que elegiste especialmente para el trabajo —Minato le miro, insistiéndole que continuara.
—Itachi lleva menos de medio año como ANBU, es un niño y es muy brillante como para… —en este punto Minato interrumpió a su antecesor. —Sé que los riesgos de morir son muy altos, pero si los agentes logran su cometido tendrán un tiempo bastante largo para recuperarse, sin mencionar que de ser necesario podrán pedir apoyo.
— Que es precisamente lo que se quiere evitar —le respondió Koharu.
—Yo no me refería a eso, sabes que les pasara si salen vivos —agregó el tercero.
—Dejando a un lado el hecho de que estas sobreestimando al muchacho, lo que más nos preocupa es tu relación con esa kunoichi —señalo Homura —Minato, aunque no lo creas yo fui joven, ingenuo y optimista alguna vez. Así que sé de qué hablo cuando digo de lo que una kunoichi de su tipo es capaz de hacer con tal de cumplir su misión, y de lo mucho que puede influenciar a un hombre sin que este se dé cuenta.
—Le tengo cierto aprecio y confianza a Kushina por sus arduos años de trabajo a mi lado, a pesar de nuestra historia, te recuerdo que yo mismo la capture e interrogue cuando renuncio a su puesto de asistente personal y sospeche el porqué de esa decisión —dijo el Hokage.
—¿Y nunca te has acostado con ella? —preguntó con burla Homura.
—No —respondió el Hokage tajantemente.
—¿Y cómo va a ser capaz de realizar su misión si su cubierta es la de ser tu asistente y amante? —preguntó Homura serio.
—Ella se acuesta con alguien, pero no soy yo, le recuerdo que yo tengo mis trucos también consejero Homura —dijo este mirando al consejero —ella me dejo muy claro que no quiere que yo la toque de esa forma otra vez desde… lo que paso en el campo de prisioneros.
—Dejando a un lado ese aspecto yo cuestiono directamente su lealtad y compromiso con la aldea —dijo Danzō enfocando su vista en la kunoichi —si me permite preguntarle, ¿su lealtad es hacia la aldea o hacia su clan?
—Hacia mi clan —respondió Kushina sin dudar. Sabía que todos en la habitación la miraban con sospecha.
—¿Y por qué participas en esta misión? —preguntó Danzō genuinamente curioso.
—Porque el futuro de mi clan está en esta aldea, cuando todavía era líder supe que esa era la mejor elección para mi gente. Aun creo que es nuestra mejor elección. Si tengo que asesinar a todos los shinobis del clan para que los civiles Uzumakis puedan reconstruir en esta aldea lo haré. Esta aldea es nuestra mejor oportunidad de prosperar en este mundo —terminó su dialogo Kushina.
—De verdad es una lástima que el resto de los Uzumakis no lo hayan visto de esa manera kunoichi —dijo Danzō.
—Hay una gran cantidad de shinobis en mi clan que no están de acuerdo con los altos mandos de este —respondió Kushina levantando la voz por primera vez en esa reunión.
—Kushina —siseo el Hokage, mirándola.
—¿Y aun así serás capaz de matarlos? —preguntó Danzō, mirándola fijamente.
—Si se enteraran de lo que ocurrió aquí en un futuro esos shinobis podrían intentar otro golpe, entiendo la importancia de la "purga" —dijo Kushina con desdén.
—Algo que quieras agregar —preguntó el tercero, este observo como la kunoichi tenía una especie de pelea interna consigo misma —Kushina —observó a la kunoichi suspirar.
—A mí me gustaría implorar piedad por un shinobi de mi clan —dijo Kushina cerrando sus ojos —si es que sobrevive a su cautiverio.
—Ese shinobi sería Ryu Uzumaki, el cual fue arrestado por su clan después de mostrar su absoluto desacuerdo con el golpe de estado al resto del consejo Uzumaki —dijo Minato.
—¿No sería peligroso mantenerlo con vida? —preguntó Danzō.
—No lo creo, ese anciano piensa igual que Kushina, además alguien debe de enseñarle a la futura generación Uzumaki sus técnicas, que creo es la principal razón de Kushina para dejar un ahinobi tan anciano vivo —dijo el Hokage mientras Kushina solo lo veía sorprendida —puesto que está dispuesto a velar por el bienestar del clan no se rebelará en un futuro próximo, sería bueno que un Uzumaki les enseñará sus propias técnicas al clan en vez de nosotros.
—Se discutirá luego ese asunto —dijo Hiruzen, el antiguo Hokage.
La reunión continuó, repasando los detalles de tan delicada operación durante el resto de la reunión.
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Barrió Uzumaki de la Aldea Oculta entre las Hojas. 14 de Abril, 2:36 a.m.
Kushina se preguntó por qué tenía que hacer siempre las revisiones médicas en la madrugada. Se encontraba acostada con una enfermera revisando entre sus piernas. Eran revisiones que le hacían para asegurarse de que el cuarto no la dejara embarazada otra vez, o que la lastimara.
—Bien, solo extraeremos una muestra y habremos terminado —dijo la enfermera, Kushina no la miro, aun no asimilaba que en unas semanas ella tendría que matar a todos los shinobis del clan, incluyendo los shinobis médicos.
—¿Por qué necesitan otra muestra de semen? —preguntó Kushina curiosa, sabía que la primera vez era necesaria una muestra de semen para hacer un método anticonceptivo específico para la semilla del cuarto Hokage. Pero ya le habían colocado el sello anticonceptivo, no veía necesario extraer el semen sellado, era mucho más sencillo simplemente destruir la semilla y liberar el contenido en el interior de su vagina.
—Estamos haciendo un sello que inhabilite al cuarto para que te sea aún más fácil matarlo, a fin de cuentas un pequeño descuido y todo se podría ir al traste con tu parte de la operación —dijo Gonta, que había aparecido entre las sombras de la tienda, la enfermera hizo una reverencia y se retiró —eso complicaría las cosas para nosotros y además —Gonta comenzó a acariciar las torneadas piernas de Kushina —sería un desastre para mis planes que tu murieras en la revuelta —Kushina se sentía sumamente incomoda, pero no hizo nada para apartarlo, Gonta dejo de acariciar sus piernas para sostenerle la cara por la barbilla —pronto cobraras tu venganza por todo lo que ese bastardo te ha hecho, nos ha hecho a nosotros. Nos casaremos y me darás al menos un heredero, y todos juntos levantaremos al clan y lo haremos más fuerte que nunca —Kushina solo asintió, pareciendo fascinada por el discurso de su futuro líder y esposo, pero por dentro no dejaba de tildarlo de idiota.
Kushina se levantó y se fue del pequeño hospital del clan, quería dormir, aunque sea un rato antes de tener que levantarse y reunirse con Itachi.
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Ya eran las ocho de la mañana, y en teoría Kushina se encontraba atendiendo asuntos acerca del horario del Hokage, pero en la realidad estaba con Itachi Uchiha platicando acerca de sus acciones que se llevarían a cabo el día de la operación purga, y de lo que pasaría con ellos después de eso. El destino que les aguardaba en el caso de que sobrevivieran era horrible; serían declarados abiertamente traidores y se verían obligados a "huir" de la aldea, serían incluidos en el libro Bingo y "perseguidos" por Konoha lo que les restaba de vida. Tendrían que andarse con cuidado para evitar ser encontrados por cualquier agente cuyo rango no fuera lo suficientemente alto para conocer su situación, vivirían en las sombras, sirviendo a Konoha y escondidos en varios escondites exclusivos cuyo conocimiento, de momento, solo era del Hokage. Cada agente tendría sus propios escondites, excepto uno, el cual también sería asesinado.
Itachi era un ANBU y eso no cambiaría tras la operación, sería reubicado a escondites secretos y bases dentro y fuera del País de Fuego y viviría toda su vida en esa situación hasta que muriera. Si fuera cualquier otro shinobi diría que tendría una vida corta, pero teniendo en cuenta quien es él, le esperaba una larga vida en las sombras. Ella, por otro lado, estaba más preocupada, no era una ANBU ni una kunoichi de confianza, sin embargo, Minato le había dicho que su destino sería el mismo que el de los otros agentes, sin el rango, y para evitar en ella la tentación de escapar utilizando cualquier método que se le ocurriera él personalmente la visitaría de manera regular. Kushina intuía lo que el Hokage le haría en sus visitas. Pero lo que realmente les preocupaba a ambos eran sus seres queridos que quedarían atrás.
Itachi tenía miedo de que Sasuke fuera reclutado por Raíz o se metiera a ANBU a temprana edad tal y como le paso a él, Itachi tenía en mente que no podía salvar a su hermano de los sentimientos negativos que despertarían en él y podía ser manipulado por estos. Su plan se basaba en que consiguiera que él lo odiara tanto que el mismo odio que de alguna manera lo destruiría le permitiría escapar a cualquier intento de manipulación de cualquier tipo, cuando su hermano lo matara se liberaría y, al menos a los ojos de la mayoría, sería visto como un héroe que elimino a una gran amenaza para la aldea. No es que no confiara en el Hokage y su antecesor, pero él había visto lo peor del mundo shinobi desde muy pequeño y conocía lo suficiente a su hermano para saber que este no tenía su misma determinación.
Kushina no era tan fría y calculadora como su compañero, sabía que nunca podría hacerles a sus hijos algo parecido, sobre todo después de lo que ellos han pasado juntos. Ella sabía que si era declarada criminal de la aldea los civiles de su clan los odiarían aún más, y sabe que no durarían más de un año vivos. Ella haría al Hokage prometer que protegería a sus hijos, y puesto que se iba a convertir en algo muy parecido a su puta personal podría pedir noticas de sus hijos regularmente mientras complacía al Hokage.
—No va ocurrir ningún milagro, Kushina, debes hacerte a la idea de lo que vas a hacer y de lo que te va a pasar —le dijo Itachi mientras se retiraba después de discutir lo que cada quien tendría que hacer. Kushina debía de terminar sellos que le facilitarían a él acabar con su clan. Kushina siempre creyó, aun si fuera solo una posibilidad de un millón, de que sus compañeros desistirían del golpe de estado, de que el Hokage se mostraría piadoso con ellos una vez más, pero vivía engañada. Sabía que muy pronto tendría que acabar con los shinobis de su clan y los testigos civiles que se pudieran llegar a presentar. Kushina lloró amargamente durante una hora, estaba segura de que solo sería el principio de sus llantos. No podía evitar preguntarse como todo en su vida se fue al demonio. Kushina debía de entregar su informe de los movimientos de los Uzumakis.
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Barrió Uzumaki de la Aldea Oculta entre las Hojas. 16 de Abril, 10:26 p.m.
Era definitivo, el golpe de estado sería en solo dos semanas y Kushina debía de obtener el plan detallado de los movimientos del clan y sus aliados más cercanos. Kushina había mandado a sus hijos a dormir temprano, ese día vendría Gonta y Kushina planeaba obtener toda la información acerca del golpe de estado que Gonta guardaba en su cabeza. Su clan tenía fuertes y sutiles barreras mentales compuestas por complejos sellos, no por nada su clan era reconocido como el que tenía los mejores usuarios de Fūinjutsu del mundo. No obstante, Kushina había trabajado arduamente para conseguir neutralizar esos sellos, cosa que no sería nada sencilla.
Necesitaba que Gonta se distrajera lo suficiente para que no notara el efecto de los sellos táctiles que ella había preparado en todo su cuerpo, disfrazados como sellos defensivos comunes para aquellos que no miraran con atención. Se había puesto un yukata de seda semitransparente de color purpura que le llegaba hasta la mitad de sus muslos, era la única prenda que tenía puesta. Kushina seduciría a Gonta y se acostaría con él mientras ella y sus perfectamente camuflados sellos copiaban y extraían toda la información necesaria de la mente de Gonta.
—¡Vaya, te pusiste mi regalo! ¿Te gusto? —preguntó Gonta, que había aparecido con su uniforme shinobi puesto mientras observaba a la escultural mujer que tenía en frente. Kushina hizo una sonrisa coqueta mientras lo invitaba a pasar con sus manos.
—¡Esto será un pequeño adelanto de las noches a mi lado! ¡Créeme cuando te digo que cuando todo termine vivirás como una reina! —dijo Gonta excitado y emocionado, sin apartar la mirada de su prometida. —Déjame darme un baño, en seguida regreso.
Kushina realizo algunas respiraciones profundas y fue en dirección a una enorme cama, era la primera noche para ella y sus hijos que pasaba en esa casa, una construida exclusivamente para el líder del clan y su esposa. Kushina se recostó e hizo una pose sugerente, mientras menos pensara Gonta más fácilmente terminaría su misión. Ella cerró sus ojos y desvío sus pensamientos hacia sus hijos, los cuales se encontraban durmiendo en un armario, sacudió su cabeza y se volvió a concentrar en la misión.
Cinco minutos después apareció Gonta completamente desnudo mientras se acercaba a Kushina y se sentaba a su lado. Sin perder tiempo Gonta comenzó a acariciar las piernas de Kushina, ella fingió que le gustaba y le causaba sensaciones placenteras, aunque de verdad no sintiera nada. Kushina comenzó a gemir, causando que Gonta perdiera su autocontrol y se abalanzara hacia ella como un perro hambriento se abalanza sobre un pedazo de carne.
Kushina abrazo a Gonta e hizo posiciones de manos detrás de la cabeza de este, cuando sintió que entraba en ella se desplegó un sello para inhabilitar las posibles defensas de sellos que Gonta tenía en su cuerpo. Kushina beso a Gonta y se desplegó otro sello para comenzar a copiar la información. Ella fingió una sonrisa y gemía mientras su cuerpo se movía debido a las embestidas de Gonta. Cuando Gonta termino se dejó caer encima de su cuerpo, en todas las partes de su cuerpo que entraron en contacto con Gonta aparecieron sellos que pasaban del cuerpo de Gonta al de Kushina.
—Te tengo una buena noticia amor —dijo Kushina con dulzura —el imbécil del Hokage confió en mi lo suficiente y finalmente pude obtener lo que me pediste —dijo con acidez al referirse al Hokage, se levantó y saco un pergamino de su uniforme guardado.
—¡Excelente Kushina! —dijo Gonta feliz —¿es el verdadero? —preguntó con algo de duda.
—Te recuerdo que llevo años ganándome la confianza de ese imbécil para beneficiarnos —dijo Kushina "fingiendo" molestia y haciendo un mohín, viéndose tierna.
Gonta le dio un tierno y rápido beso. El resto de la noche la pareja estuvo retozando.
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Al día siguiente Kushina se levantó temprano a grabar la información obtenida en un pergamino que se llevaría a la Torre Hokage. Se sentía mal, durante las últimas 3 semanas no había dormido ni comido bien, el hecho de haber pasado la noche en velo teniendo sexo con su prometido no ayudaba en nada.
—Mama —dijo una voz infantil a espaldas de la mujer, Kushina se dio la vuelta para ver a sus hijos.
—Cariño, ¿estás bien? —preguntó Kushina observando que sus dos hijos tenían miradas incomodas.
—¡No nos gusta este lugar, Dattebayo! —dijo Naruto con voz moderara, pero enérgica.
—¿Estás bien mama? Hueles raro —dijo su hijo menor Menma. Kushina reparo en el hecho de que tuvo sexo durante toda la noche y no se había aseado.
—No te preocupes, en estos momentos me doy un baño. ¡De hecho a todos nos toca baño! —dijo Kushina fingiendo alegría.
—¡Y luego un gran desayuno! —agregó Naruto alegremente.
Kushina se alejó de sus hijos en dirección a la tina de la casa, sus ojos se aguaron cuando escucho a estos hablar del festival del día de las madres que se encontraba próximo. Ella no estaría presente en ese festival, ni en ningún otro.
—Buenos días Kushina —dijo Gonta con alegría.
—Buenos días Gonta —respondió Kushina mientras se metía en la tina.
—¿Te molesta si me baño contigo? —preguntó Gonta entrando al baño, Kushina hizo de tripas corazón y negó con la cabeza.
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Kushina hacia lo posible por tranquilizarse, se encontraba tan estresada como cuando peleo en la guerra, con un humor de perros y con ganas de partirle uno o dos huesos a cualquiera que le diera una excusa, el hecho de que los miembros del clan maltrataran a sus hijos tan abiertamente frente a ella no le gustó nada y se los hizo saber. Sin embargo, no podía evitar preocuparse por ellos cuando Gonta dijo que no se preocupara y que pronto esa clase de maltratos hacia sus hijos serían únicamente cosa del pasado, especialmente por el tono en que lo dijo.
—¿Tuviste éxito en tu misión? —escuchó que alguien preguntaba a su lado, Kushina lanzo una patada con la intención de mandar a volar al pobre incauto que se atrevió a asustarla. Pero eso no sucedió, en cambio su patada fue detenida por su compañero de equipo —no deberías de distraerte de esa manera —agregó con voz fría.
—¡Si tuve éxito en mi maldita misión! —gritó Kushina.
—Entonces vayamos a la torre Hokage para ver qué información útil obtuviste —dijo Itachi mientras desaparecía del lugar.
—Odio que haga eso —susurró Kushina entre dientes.
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Barrió Uzumaki de la Aldea Oculta entre las Hojas. 20 de Abril, 11:59 p.m.
Kushina se encontraba en su límite, otra vez, tan estresada que su cabello había perdido el brillo y se estaba cayendo. Agradecía al cielo que ni el Hokage ni Gonta habían pedido satisfacer sus bajos instintos con ella los últimos dos días. Pero eso solo quitaba un ínfimo peso de encima de sus hombros. Sabía a detalle lo que su clan quería hacer, al menos lo que el Hokage le quiso revelar, a pesar de participar en el golpe de estado su clan no confiaba aún en sus aliados completamente y planeaba formar una barrera para proteger lo esencial para el futuro del clan. Le indigno que los civiles del clan no estuvieran incluidos, le horrorizo que su clan haya planeado secuestrar mujeres civiles de la aldea para establecer una especie de "rama" secundaria, que sería producto de violaciones y matrimonios forzados en el "nuevo orden", le impresiono que los rebeldes se hayan aliado con Kirigakure bajo condición de entregar a miembros que poseyeran líneas de sangre o estuvieran predispuestos a poder adquirir ciertas habilidades con entrenamiento, incluyendo shinobis de su propio clan, pero sobre todo le devasto el saber que su clan había reclutado a poco menos de la mitad de los rebeldes de la operación, y que más del 75% de los reclutados fueron amenazados o chantajeados de alguna manera.
Kushina no podía reconocer a su clan, el clan que había planeado este tipo de cosas cuando ya tenía un nuevo lugar asegurado y había jurado lealtad una vez más a un viejo aliado, el clan que ella y su padre habían liderado y guiado a través de una época final de esplendor, su decadencia y su resurrección, el clan por el que ella sacrifico tanto para protegerlo y asegurarle una buena posición. Ese clan ella lo destruiría para reconstruir otro, uno que ella podría llegar a reconocer, era su deber, ella no debió permitir que eso le pasara a su clan. Su clan se levantaría, aunque no estaría ahí para guiarlos en esta ocasión, realmente esperaba que Ryu siguiera vivo y Konoha le permitiera "guiar" al clan.
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Ese mismo día en alguna parte del País del Fuego
Había muerto, murió cuando su inútil Jinchūriki murió también en esa guerra y por una razón ridícula. Pero finalmente renació con todo su poder, libre. Haría lo posible por permanecer así. Sin embargo, el destino tenía otros planes.
—¡Vaya! En esta ocasión tardaste en volver a aparecer… —dijo una sombra, el zorro demonio de nueve colas solo alcanzo a ver un odiado ojo con tres aspas girando amenazadoramente en sus ojos antes de caer en un Genjutsu y ser controlado por un odiado enemigo.
—¡Bien, esto se pondrá interesante! Konoha sufrirá, de una forma u otra —dijo la sombra riendo mientras desaparecía.
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Respuesta a reviews
RAYHACHIBY: Si a tu primera pregunta, si a tu segunda pregunta. De Menma no sabrás tanto, pero de Naruto, en este fic al menos, si sabrás lo que será de su vida.
Hikari-chan Uzumaki: Así es la vida de un ninja, o al menos así se percibe en la mayoría de los tomos del manga, los ninjas poderosos tienen muy pocos momentos de verdadera paz, o no dejan de meterse en problemas.
Nara me cae bien: El juego de dobles agentes será corto, lo siento. Bueno, he aquí el siguiente capítulo.
RinneRikudo: Gracias por la recomendación de escribir los diálogos con raya, por tus felicitaciones y por tu review. Eso que deseas con toda tu fuerza se verá en un par de capítulos más, pero no sé si será lo que esperas.
Skyadrum: Lamento ser así de malo con Kushina, se me ocurrió este fic de repente, y seré aún más malo con ella.
Nessieprettysweet: Creo que si me has dicho que esta historia te lastima. Me alegra leer que te causo una sensación de suspenso, en parte es una de las finalidades de esta historia.
neverdie: No sabría cómo era en la serie cannon, no dan mucha información, pero en mi historia es, en efecto, una de las guerreras más fuertes del mundo shinobi.
Ludna: He aquí la continuación.
