Disclaimer: Naruto solo pertenece a Kishimoto.

Capítulo 19: Mercenaria

País de los Ríos. 22 de Julio, 2:00 a.m.

Kushina no podía dejar de preguntarse si no había habido otra opción aparte de esa complicada situación en la que se encontraba. Tras cruzar la frontera Kushina creyó poder disfrazarse como una civil y vivir como tal, lo que les faltara a ella y a su hijo lo suplirían con recolección o cacería hasta que ella encontrara otro trabajo mejor. Con lo que ella no conto fue con la aparición de un equipo shinobi estándar de Konoha compuesto de tres Chūnin y un Jōnin de tipo rastreador que intentaba dar con su paradero o la de alguien muy parecida a su descripción física, tanto con el disfraz que había utilizado como con su apariencia original. Afortunadamente Kushina se había vuelto a disfrazar, tiñéndose el pelo de purpura y cambiándose el color de los ojos a un azul fuerte, igual los ojos de su hijo, a él únicamente le tiño el pelo del mismo color que el de ella, también había colocado un sello sobre ella y su hijo para distorsionar su chakra y que fuera difícil de identificar. En su momento pensó que había exagerado, pero en esos momentos en los que veía al equipo vagar por el lugar se alegraba de todas las precauciones tomadas.

Ese equipo no tuvo éxito en encontrarla, pero el solo hecho de que la estén buscando prendió todos los focos rojos que tenía en su cabeza. Al parecer Konoha tenía sus dudas acerca de su muerte, Kushina pensó en algún posible error que haya cometido en su anterior trabajo, pero no encontró ninguno. Ella necesitaba esconderse junto con su hijo en un lugar seguro, y rápidamente.

De ahí que se encontrara en esa precaria situación en la cual tendría que servir como mercenaria junto a los ninjas de Tanigakure y otros mercenarios. Ella había conseguido "ganarse" la confianza de sus actuales compañeros al mejorar los sellos defensivos de su base, obviamente sin utilizar toda su habilidad, pero de tal manera que nadie en ese país los podría romper con facilidad. Como pago por el trabajo realizado y el que ejecutaría en un futuro cercano ella había pedido un salvoconducto y una cantidad moderada de dinero, la suficiente como para vivir dignamente durante algunos meses en ese país, o como lo planea Kushina, vivir cómodamente en algún país pobre de ultramar.

El trabajo que Kushina debía de ejecutar era bastante simple para ella, y se dividía en dos partes; hacer cantidades industriales de sellos explosivos de alto y mediano poder, y participar en una operación que podía o no realizarse, guardando completa discreción. La primera parte Kushina la ejecuto muy fácilmente con una gran habilidad para hacer cualquier tipo de sellos y el jutsu clones de sombra usado de manera moderada. Apenas termino esa parte de sus servicios Kushina cobro los dos salvoconductos prometidos y un tercio de la cantidad acordada.

Si los servicios de Kushina se hubieran limitado únicamente a la fabricación de sellos y la operación no se hubiera realizado entonces no habría ningún tipo de complicación; sin embargo, la operación si se iba a realizar, con todo lo que implicaba.

Kushina no sabía bien que era lo que realmente iba a ocurrir con sus "compañeros", o que es lo que ellos pensaban, pero a ella no dejaba de cruzarle por la mente que la intentarían asesinar una vez realizada la operación para asegurarse que guarde completa discreción. A fin de cuentas, aun en el mundo shinobi, hacer hablar a los muertos es casi imposible. A Kushina le paso por la mente la posibilidad de que eso llegara a ocurrir, como contramedidas no le conto a nadie nada acerca de su hijo, el cual había estado viviendo escondido los últimos días. Preparo varios sellos para neutralizar los venenos más comunes, y preparo otros sellos un tanto más versátiles que le ayudarían a inhibir venenos más raros o de mejor fabricación, sin mencionar varios tipos de antídotos. Por último, preparo dos escondites en caso de que ella llegara a necesitarlos para cualquier ocasión.

Kushina se encontraba en un claro en medio del bosque junto con otras 11 personas, entre ninjas locales y mercenarios. Esperaban la llegada de un ninja de alto rango para que les expliquen en que iba a consistir la misión. Ninja que apareció en medio de ellos con una nube de humo.

—Así que ustedes son los que realizaran la misión, ¿cierto? —preguntó un extraño sujeto con pantalón negro y chaleco táctico de color verdiazul. —Me permito recordarles a los shinobis de mi aldea que los mercenarios que nos acompañan esta madrugada desconocen totalmente el panorama general de la situación o quien es nuestro cliente, y así deben de seguir. Lo único que deben saber es que su trabajo consistirá en secuestrar a una niña de una familia importante y esperar instrucciones —dijo el shinobi mientras Kushina observo que los 5 ninjas de Tanigakure asintieron con la cabeza sin mostrar ninguna expresión.

—Una vez asegurada uno de ustedes se esconderá y esperara instrucciones acerca de qué hacer con ella, preferiría que fuera uno de los shinobis de Tani el que escapara con ella, pero me conformo con que cualquiera de los aquí presentes la secuestren con éxito y me lo informen mediante el medio ya acordado previamente. No la pierdan de vista hasta que lleguen las instrucciones —el extraño shinobi saco tinta impregnado con chakra y papel especial proveniente de un árbol al que se le obligo a "usar chakra" para que sus conductos se desarrollaran más de lo normal. Un árbol muy caro y difícil de criar fuera de Konoha.

—Si nuestra experta en sellos nos hace el favor de hacer un par de sellos de alta calidad para cada uno de nosotros —dijo el shinobi de alto rango recién llegado.

—¿Qué clase de sellos? —preguntó Kushina con curiosidad.

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Castillo Rokkusu no tani en el País de los Ríos. 22 de Julio, 11:20 a.m.

Una inocente niña de doce años de nombre Hitomi se encontraba paseando y admirando las flores de su jardín en el tiempo libre que tenía en ese momento. Sin previo aviso uno de los shinobis guardaespaldas de su padre apareció de la nada en medio de una nube de humo y la cargo bruscamente. Su cabello se encontraba peinado para que formara dos chonguitos y parte de lo que sobrara de su cabello cayera hasta la mitad de su espalda, con ojos cafés, piel clara, cabello negro ceniza y sin ningún tipo de callo o cicatriz en su cuerpo. Era más que obvio que era una niña de clase alta, pese a que su vestimenta de un kimono blanco, simple y sin adornos, diera a entender otra cosa.

—¿A dónde vamos? —preguntó ella con molestia. No se podía vestir como le gustaba, ni tener los sirvientes a los que estaba acostumbrada por culpa de un problema ajeno a ella.

—A un lugar seguro —respondió el shinobi de Kusa —el shinobi la empujo con brusquedad al interior de una puerta antes de que se escucharan ruidos muy fuertes en el pasillo. Durante varios segundos que se le hicieron eternos no supo que pensar o que hacer, cuando reacciono miro hacia los lados y se dispuso a esconderse debajo de su cama. Se estaba dando la vuelta cuando sintió como se le nublaba su campo visual, sin saber que le había pasado.

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En algún lugar de un bosque cercano a una costa en el País de los Ríos. 22 de Julio, 10:47 p.m.

Kushina se encontraba exhausta, la misión para secuestrar a la niña de clase alta fue un éxito parcial, no le habían informado que ninjas de Kumo estarían presentes en la zona como refuerzo a los guardaespaldas y a los shinobis de Kusa que habían sido contratados por el padre de la chica. Debido a esa pequeña "falla" en su sistema de inteligencia la misión se complicó un poco, por suerte se creyeron la finta de que eran asesinos enviados a eliminar al padre de la chica que debían de secuestrar. Kushina no podía dejar de preguntarse en qué y con quien se estaba metiendo, eso teniendo en cuenta la cantidad de defensas y trampas que se vieron obligados a sortear. Incluso hasta ese punto la misión había ido relativamente bien; ella, junto con un ninja de Tanigakure, había sometido a la escolta de la chica y había emprendido la huida junto con su compañero, avisándole a sus compañeros en esa misión que el paquete estaba seguro y que debían de retirarse.

Tal y como había presagiado, la intentaron asesinar, pues el ninja de Tanigakure intento matarla por la espalda. Afortunadamente ella reacciono a tiempo, y cuidando no dañar a la adolescente secuestrada, derroto y capturo a su aliado. Su aliado resultó ser un ANBU de Tanigakure. Kushina llevo a la niña, atada y amordazada, a un escondite especial, dejándola al cuidado de su hijo, ella interrogo al ninja y tras unos cuantos huesos rotos, unos sellos bien colocados y unos poderosos Genjutsus que había conseguido sellar antes de abandonar Konoha, logro extraer toda la información que ella necesitaba para comprender mejor su situación.

Al parecer aquel que contrato a los ninjas de Tanigakure era un pez gordo en el gobierno local, teniendo apoyo incluso del feudal del país. Por otro lado, él estaba peleado con un gobernante de una región X del País de la Hierba, algo que tenía que ver con un matrimonio político. El ninja no tenía información de ese hecho, eso o se había borrado la memoria para evitar fugas de información en caso de ser capturado. Como sea, el hecho es que los ninjas tenían la obligación de secuestrar a la hija de aquel hombre para usarla como un rehén para las negociaciones, algo sucio, pero generalmente bastante efectivo. En caso de lograr capturarla, los mercenarios serían asesinados y los ninjas de Tanigakure debían asegurarse de eso, eso le explicaba a Kushina porque le pidieron hacer una serie de sellos del tipo "nunca se deja a nadie atrás", que contario a lo que podría llegar a interpretarse con el nombre, eran sellos para eliminar el cuerpo a distancia de aquellos agentes, independientemente de que estuvieran vivos o muertos, que pudieran haber sido capturados. Esto para evitar cualquier tipo de fuga de información, no dejando nadie atrás que pudiera revelarla.

Kushina estaba haciendo un plan para escapar de ese país antes de que alguien descubriera que seguía con vida. Miro al ANBU capturado y sonrió, pensando en que fue una buena decisión mantenerlo con vida de momento. Hasta entonces debía fingir que ella era el ANBU y que se encontraba en posesión del rehén.

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Escondite de Kushina no. 8, ubicado en el País de los Ríos

Naruto se encontraba cansado y aburrido, aunque había hecho su mejor esfuerzo para mantenerse despierto y alerta ya se había dormido en tres ocasiones diferentes, por al menos 20 minutos por ocasión. Su madre había traído a una niña más grande que él, amarrada y amordazada, y le había ordenado vigilarla, que no escapara ni que se hiciera daño. Al principio fue algo emocionante para él, pues después de varios días de intentar caminar sobre el agua con resultados mixtos se estaba comenzando a frustrar. Que su madre haya reconocido que tenía suficiente progreso para vigilar a una prisionera enemiga era algo que lo hacía enorgullecerse. Sin embargo, no tardo en deducir que la persona que su madre había capturado no era un shinobi, la niña se retorció y lloro, siendo sus chillidos y quejidos ahogados por la mordaza, hasta que se cansó y callo exhausta de tanto esfuerzo inútil.

Naruto la había visto con mucha curiosidad, preguntándose por que su madre la trajo con ellos. A él le hubiera gustado quitarle la mordaza y la venda a la chica para hablar con ella; pero el tono que había utilizado su madre no dejaba lugar a dudas de que eso no debía ocurrir, sin mencionar que algo dentro suyo le decía que la niña reanudaría su llanto e intento de gritos si le quitaba la mordaza. Naruto suspiro mientras seguía vigilando y cuidando a alguien que obviamente no podría escapar ni de chiste.

Naruto aparto su vista de la chica cuando su madre entro por la puerta de la pequeña e improvisada cabaña en la que habitaban. Naruto le sonrió a su madre y ella le respondió con una sonrisa igual de grande.

—¡Mama, he cumplido con la tarea que me asignaste! —dijo Naruto orgulloso. Kushina se acercó a la chica y la reviso verificando que estuviera bien. —Bien hecho shinobi —dijo ella poniendo la voz seria y poniendo una pose de tipo militar. Naruto imito a su madre y ambos estallaron en carcajadas unos segundos después, ajenos a la incertidumbre de su joven prisionera.

—¿Por qué la trajiste? ¿Es una aprendiz a shinobi como yo? ¿Es peligrosa? ¿Pue… —antes de que el joven Naruto pudiera continuar su lluvia de preguntas fue interrumpido por su madre. —Esta jovencita nos acompañara por unos días antes de liberarla, hasta entonces debemos de vigilarla y que no escape. Esa es nuestra misión en estos momentos. —¡Hai! —respondió Naruto animado.

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Dos días más tarde

Dos infantes se encontraban comiendo, uno de ellos estaba vestido con una simple playera blanca de manga corta y unos pantalones cortos azul marino. Ella, por otro lado, se encontraba vendada y amarrada de manos, vestida con el mismo kimono blanco que tenía al momento de ser capturada.

—Mi mama hace la mejor comida en todo el mundo, Dattebayo —dijo el niño de no más de 9 años de edad a su acompañante.

—Naruto, ¿Cuándo me van a dejar volver con mi padre? —preguntó Hitomi mientras comía tranquilamente, Naruto agarro un poco de comida con los palillos de la chica y le dio a ella otro bocado de alimento. —¡No te preocupes! Mi mama dijo que solo estarías con nosotros un par de días. ¡Y ya pasaron! En cualquier momento mi madre entrara por esa puerta y te llevara de nuevo con tu padre —dijo Naruto con tanta confianza y seguridad que la joven le creyó. Ella seguía asustada, algo dentro de sí le decía que Naruto era alguien de confianza y que si dependiera de él no debería de dudar. Sin embargo, era su madre la encargada de hacer valer esas palabras, y no confiaba en ella.

La puerta se abrió de improviso, entrando Kushina con una cara muy seria. —¿Paso algo? —preguntó Naruto con duda, haciendo que Hitomi se pusiera nerviosa y se tensara. —No, nada —respondió Kushina poniendo una falsa sonrisa, una que Naruto no pudo identificar. —Prepárate Naruto, en unas horas nos iremos de aquí, después de que vaya a dejar a esa jovencita con sus padres.

Naruto asintió enérgicamente mientras se despedía de su prisionera que, en su opinión personal, era bastante simpática. Kushina por otra parte sintió lastima por la niña, pero las ordenes que recibió habían sido claras, desobedecerlas implicaría despertar sospechas de que ella había sobrevivido, y con Konoha tenía suficiente como para echarse encima a los ninjas de Tanigakure. Sus órdenes habían sido eliminar a la prisionera, aparentemente las negociaciones habían fallado y esa sería una de las primeras represalias. Kushina se transportó con la niña a 20 kilómetros de donde se encontraba.

—Lo lamento —dijo ella con voz seria mientras la niña comenzaba llorar y a suplicar piedad y que no la mataran. Kushina la degolló con un kunai tan rápidamente que ella ni siquiera sintió la cuchilla, segundos después se encontraba muerta, dejo el cuerpo en un camino poco transitado y se fue de ese lugar. Todavía tenía otra cosa que hacer, montar una escena de la muerte del ANBU que ella había capturado.

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—¿De verdad crees que Hitomi esté bien? —preguntó Naruto a su madre mientras ambos salían del país en un pequeño bote junto con otras cinco personas. —Si hijo, la deje cerca de su casa y no me fui hasta que entro en esta —le mintió Kushina con serias dudas. Ella sabía que el mundo no era de color de rosa, especialmente para aquellos guerreros, ninjas incluidos, que no estaban respaldados por alguna organización oficial y permanente o semipermanente financiada por algún país, que es lo que vendría siendo una aldea ninja. Dudaba acerca de cuánto tiempo más le iba a mentir a su hijo y a protegerlo de todo en todo momento, ella no podría protegerlo eternamente de la realidad del mundo, y siempre había escuchado que mientras más rápido aprendiera acerca del realismo del mundo más fácilmente sobreviviría.

—Ya no te preocupes por ella Naruto, ahora forma parte de nuestro pasado, y por nuestro bien es conveniente que no hables nunca a ninguna persona acerca de lo que sucedió. Hice bastantes cosas para que nos dieran por muertos y cubrir nuestras huellas —dijo Kushina seria.

—¿Qué hiciste? —preguntó Naruto curioso. Kushina pensó en ese momento en decirle a Naruto que tuvo que cazar un equipo ninja de Kiri y matar al ANBU que tenía prisionero, preparar un escenario en el cual se daba a entender que hubo una batalla y dejarlos en ese lugar. A Kushina se le ocurrió que esa sería una buena anécdota para que su hijo comprendiera que en el mundo no solo había buenas y malas personas, y que él no podría ser siempre una buena persona, si no también tendría que ser una mala persona si así la situación lo ameritaba. Explicarlo de esa manera tan simple sería una excelente introducción para que su hijo comience en su camino del guerrero, pero no en ese momento, esperaría hasta que estuvieran en un lugar más privado. Había bastantes oídos indiscretos, sin mencionar que tenía que hacer un plan para conseguir algún otro trabajo y hacer rendir el dinero que cobro, pues solo le pagaron un tercio de lo acordado antes de que la enviaran a matar.

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Respuesta a reviews

neverdie: he aquí la continuación.

jocker: me alegro que te haya gustado, ya estamos en la recta final.

Pegasister Geishiken: tus ideas para un capitulo son buenas, lamentablemente en este fanfic no aparecerá un capítulo de ese estilo. Después de todo solo se hablara de la vida de Kushina en este fic. Aunque si quieres ver el reencuentro de los hermanos podría ponerlo como epilogo.