Disclaimer: Naruto solo pertenece a Kishimoto.
Capítulo 20: Kunoichi de las sombras
País de la Luna. 1 de Enero, 2:00 a.m.
Un joven Naruto de ya 9 años sigue esforzándose incansablemente para poder dominar el jutsu avanzado conocido como clones de sombra. Un jutsu muy poderoso y también muy peligroso. Y no solo por ser una técnica shinobi de rango A, sino también por el lugar donde se originó dicha técnica.
—Suficiente por hoy —dijo una impresionada Kushina, pues a pesar de haber practicado ese jutsu por solo un par de meses, sus avances para realizar este jutsu son monstruosos si se considera que no tiene todavía la habilidad de un Genin. Kushina le lanza una sonrisa de satisfacción a su retoño, mientras este se la devuelve ampliada por diez.
Madre e hijo se encuentran en un patio de un gran castillo que pertenece al rey Kakeru Tsuki. A diferencia de otros países el gobernante es un rey y no un señor feudal, algo que se considera una rareza hoy en día, pero la función de un rey es análogamente la misma que la de un señor feudal. Ambos llegaron a este país después de huir del País de los Ríos en el continente elemental, en un principio no se pensaban quedar en este país debido a que es un aliado declarado del País del Fuego en términos económicos y una gran cantidad de gente con influencia en el País del Fuego viene a las playas del País de la Luna a vacacionar.
Sin embargo, Kushina recibió la propuesta de Shabadaba de encargarse de entrenar a los ninjas y a los guardias, pues han estado muy decaídos en términos de fuerza militar y con su principal aliado actual "lastimado y debilitado" no convenía tener al país con tan pocos soldados tan débiles. El rey y su ministro Shabadaba estaban conscientes de que Konoha y el País del Fuego estaban en su peor momento en más de 46 años. Estaban conscientes de que en cualquier momento podría estallar una guerra, y si bien en esta ocasión no sería mundial, en definitiva, incluiría al País del Fuego y sus países aliados, el País de la Luna incluido.
Antes de haber estado aliados con Konoha ellos estaban aliados con Kiri, y si bien se mantenían neutrales en la mayoría de los asuntos políticos y militares en su relación con las otras potencias se vieron obligados a cambiar de aliado tras el inicio y la continuación de la guerra civil en el País del Agua. Durante las primeras dos guerras mundiales shinobis y en otros conflictos bélicos su aliado Kiri enviaba a ninjas calificados a ayudar en la defensa del territorio y a entrenar a los soldados autóctonos de la región para elevar su fuerza, tanto individual como en conjunto. Tras la disolución de su alianza militar con Kiri y después de la última gran guerra shinobi las fuerzas militares del país quedaron sumamente dañadas, y el país se encontraba prácticamente desprotegido ante la invasión de casi cualquier enemigo. Incluso un ejército mercenario grande y moderadamente disciplinado podría derrotarlos y tomar el poder.
La solución a estos problemas fue intentar ampliar la relación económica establecida con el País del Fuego. Pero debido a su reciente decadencia militar, Konoha no tenía efectivos de sobra para ayudar a un país pequeño y poco importante para el País del Fuego. Por lo que pasaron al plan B de contratar ninjas mercenarios a muy buen precio para hacer el trabajo que ninjas oficiales no podían realizar por distintas causas. Al ver la generosa oferta de trabajo Kushina decidió quedarse a ayudarlos, siempre y cuando mantuvieran su paradero en secreto y no indagaran su pasado, apenas demostró tener un buen nivel fue contratada aceptando todas sus condiciones.
—Kushina-sama —dijo uno de los militares con mayor experiencia dentro del reducido ejército del país, el capitán Korega.
—No tienes por qué decirme sama —dijo Kushina al soldado que tenía casi su misma edad, teniendo cinco años menos.
—Le conseguí la información que me solicito. Puedo hacerle una pregunta, aunque esta suene indiscreta —preguntó el experimentado capitán.
—¡No! —respondió Kushina consciente de que el capitán haría la pregunta de todos modos.
—¿Cuál es su relación con el Hokage y su gente? —Kushina bufo y elevo la cantidad de instinto asesino en su mirada, intimidando al capitán y acabando con el ambiente relajado que había formado junto con su hijo, el cual también se puso serio.
—Eso no te incumbe, solo dame la información y retírate. Mañana temprano tú y tus nuevos reclutas deben estar formados en el campo de entrenamiento 15 a las afueras del castillo —Kushina dijo esto furiosa y el capitán se retiró. Pasaron unos minutos antes de que Naruto rompiera el silencio:
—¿Entonces es cierto que mi hermano estuvo en este país? —preguntó el joven Naruto ansioso por conocer noticias de su hermano. Kushina, por otro lado, procedió a leer la información entregada.
—Si, como una estrategia de Konoha para disuadir posibles invasiones a este aliado económico, el Hokage, su hermano y el mejor amigo de este y aprendiz predilecto del Hokage, Menma Uzumaki, estuvieron en las playas de este país para entrenar y descansar un poco de todas las presiones de ser shinobi de Konoha. Aparentemente se quedaron un fin de semana —dijo Kushina con una voz alegre al principio, pero tornándose seria conforme avanzaba la lectura. Por lo que entendía, su hijo Menma se había graduado como Genin hace algunos meses y vino a este lugar para relajarse antes de entrar a los exámenes Chūnin que se realizarían dentro de unas semanas.
Kushina tenía sentimientos encontrados, por un lado, estaba feliz de que su hijo progresara rápidamente en su camino shinobi, esperaba que los civiles Uzumakis no lo odiaran y que le tuvieran como un ejemplo de cómo el clan podía levantarse otra vez para ser uno de los mejores clanes shinobis. Por otro lado, se sentía responsable de su rápido avance y de que le hayan truncado su infancia a tan corta edad, pues conociendo al Hokage no dudaba que le hubiera puesto pruebas muy difíciles a su retoño con la intención de presionarlo y que mejorara sus habilidades. Había momentos en los que se cuestionaba si había tomado la mejor decisión en ese momento y pensaba que tal vez si se hubiera quedado hubiera podido protegerlos a ambos. Pero sabía que esos pensamientos eran ingenuos. Sabía que a Menma lo tratarían mejor que a Naruto, estando ella o no presente. Y también sabía que no hubiera importado mucho si se hubiera quedado, probablemente no habría podido hacer mucho para poder proteger a sus hijos del Hokage y del consejo.
—¿Está todo bien mama? —preguntó un inocente Naruto mientras su madre se agachaba y se inclinaba para abrazar a su hijo.
—Sí, hijo, tu hermano ya es un Genin; si no queremos que te quedes atrás vamos a tener que entrenar más —dijo Kushina esperando que el día en que su segundo hijo tenga una posición de poder sobresaliente en la aldea no esté tan lejos, que este no los haya olvidado y haga lo posible por proteger al menos a Naruto. Ella estaba consciente de que era una traidora de alto grado de Konoha; su sueño actual era que sus dos hijos se reencontrarán en un futuro, que se apoyaran y cuidaran entre sí, y que trabajaran lado a lado para sacar adelante al clan, y de paso también a Konoha. Su sueño era encaminar los hechos para que eso sucediera, aun cuando estaba consciente de que tal vez nunca vería a sus dos hijos trabajando juntos, pues sabía que sería ejecutada en cuanto pusiera un pie en Konoha o contactara a Menma y revelara su existencia.
—Menma ya tiene 8 años, hoy es su cumpleaños —susurró triste Naruto mientras su madre lo miraba con algo de pena.
—Mejor ve a descansar, mañana comienza otro día de trabajo duro —le respondió su madre con una sonrisa tenue. Naruto obedeció a su madre y se fue a descansar.
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Kushina se despertó al día siguiente cuando uno de los soldados se acercó a su puerta, ni siquiera toco esta cuando Kushina ya se había enderezado. El soldado parado frente a la puerta de Kushina toco la puerta.
—Adelante —dijo Kushina con voz suficientemente alta mientras su retoño se despertaba por el escándalo.
—Entrenadora 577 alden, Shabadaba solicita su presencia de manera urgente —dijo el soldado con una voz monótona.
—Entendido, dirígete al campo de entrenamiento 15 y dígale al capitán que estaré a tiempo para el entrenamiento, lamentablemente la parte final de este tendrá que ser reemplazado con una carrera de resistencia alrededor del castillo —dijo Kushina al desconcertado soldado.
—¡Pero entrenadora… —sin embargo, el grito alarmado del soldado fue interrumpido por una seria Kushina.
—¡Pero nada! Necesitan entrenar si quieren volverse guerreros mínimamente competentes. Te pude oír incluso antes de que te pararas enfrente de mi puerta. No te preocupes con la reunión con Shabadaba, ahí estaré —dijo Kushina con voz firme, dejando confundido al soldado, pues no imaginaba como ella podría estar en dos lugares al mismo tiempo. El soldado procedió a retirarse y cumplir las órdenes de la entrenadora; era uno de los mejores entrenadores que tenían, no era tan sádico ni estaba loco, era muy exigente y estricta en muchas cosas, pero mucho mejor que otros ninjas y guerreros que contrataron para entrenarlos.
—¡Naruto, levántate! —dijo con voz elevada y firme Kushina, mientras que su hijo se volvía a levantar de mala gana después de volver a intentar conciliar el sueño —me vas a acompañar a la reunión; y si lo considero conveniente la vas a oír.
Naruto solo asintió y se dispuso a levantarse y a obedecer a su madre.
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Naruto se encontraba horrorizado, no podía creer que de verdad su madre realizara misiones como esa, ni que ella le ordenara acompañarla y asistirla en lo que ella le diga. Naruto no estuvo presente en la reunión, pero al salir de esta su madre le comunico a él lo mínimo que debía saber y que participaría en "una misión oscura".
Las denominadas misiones oscuras eran ese tipo de misiones que Naruto nunca se imaginó que haría un ninja decente y miembro de una aldea ninja, ese tipo de misiones que únicamente las realizan personas malas; pero su madre rompió con esa ilusión que tenía de las honorables y justas misiones shinobis. Su madre le había dicho que muchas veces un shinobi tenía que comportarse como un villano para llevar a buen término una misión, o salir vivo de una sí esta fracasaba o tenía que ser abortada. Su madre les dijo así a ese tipo de misiones, y después de platicarle varias experiencias personales lo comenzó a introducir en ese mundo de misiones injustas a pesar de todas sus protestas y peros.
Las primeras misiones que su madre le ordeno realizar fracasaron debido al buen corazón que tiene; robarle a una embarazada, asesinar las mascotas de una anciana, incendiar la casa de una familia pobre, envenenar el pozo de ganado de una granja pequeña; todas estas misiones simples que incluso un civil muy listo podía realizar sin problemas no pudieron ser llevadas a cabo por su pequeño hijo debido a su moralidad, su naturaleza bondadosa, su buena voluntad y su alta empatía. En algunas ocasiones de hecho hizo exactamente lo contrario a lo que dictaba su misión, y si bien en otras ocasiones Kushina estaría orgullosa, definitivamente no era el caso debido a su actual situación.
Naruto recordó con amargura el cambio de estrategia de su madre; la siguiente misión de este tipo que le encomendó fue la de asesinar a un bebé recién nacido sin que nadie lo viera, como en ocasiones anteriores en este tipo de encargos el fracaso. Las consecuencias fueron terribles, su madre asesinó al resto de la familia del infante, 8 personas entre hermanos, padres y tíos. Además de que lo obligo a ver cómo la azotaban a ella por órdenes propias, como símbolo de lo que podía ocurrir si fracasaba más adelante en este tipo de misiones; "cada vez que fracases serás testigo de las terribles consecuencias de fallar y del dolor que te provocara tu fracaso", recordó Naruto después de llorar amargamente pidiéndole a ella y al soldado que se detuvieran. El resto de las misiones que le encargo su madre las cumplió de manera exitosa, pero con fuertes secuelas emocionales; ayudar a los soldados a embargar a familias deudoras y decomisarle bienes o directamente secuestrar varios miembros de la familia como pago por la deuda, el castigo a agricultores que no eran capaces de cumplir con su cuota (sin importar las razones o causas que le impidieron cumplir dicha cuota), el asesinato de vagabundos y la desaparición de sus cadáveres sin dejar rastro, la persecución y asesinato de tres reclutas desertores del ejército. Todas estas acciones no las realizo él solo, siempre tuvo a varios soldados que lo apoyaron, y siempre estaba vigilado por su madre.
—Pero mama… —sin embargo, e igual que en otras ocasiones, Naruto fue interrumpido por la seria y firme voz de su madre.
—No hay pero que valga, debemos llevar a cabo esta misión y tú me vas a ayudar —dijo Kushina conteniendo las lágrimas al observar como a su hijo se le partía el corazón y se hundía un poco más en la oscuridad. —Hijo, esta misión no es una práctica, hay un riesgo real y cualquier imprudencia de tu parte puede ocasionar que todos los recursos y el trabajo de muchas personas se desperdicien, sin mencionar que podría significar la muerte para mí, nuestros compañeros y hasta la tuya.
Naruto asintió de manera triste y resignada, Kushina recordaba que en algún momento de su vida hizo pruebas y misiones muy parecidas a las que estaba obligando hacer a Naruto; la enorme diferencia es que ella empezó a hacer ese tipo de tareas cuando tenía 17 años, una carrera como shinobi y una gran madurez mental y emocional. Kushina solo esperaba que no estuviera cometiendo algún tipo de error del cual podría llegar a arrepentirse más tarde.
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Base secreta Rayo de luna 16 en el País de la Luna. 3 de Enero, 12:34 a.m.
—¡Pon atención Naruto! La primera parte de nuestra misión va a consistir en asesinar a los sujetos de prueba, están inconscientes así que no deberías de tener ningún problema mientras me ayudas —dijo Kushina con voz firme a su hijo mientras madre e hijo se encontraban en una isla pequeña relativamente alejada de la isla principal, oculto por un poderoso Genjutsu en donde se vislumbraban unas instalaciones aparentemente abandonadas en medio de la isla.
—Sígueme —ordena Kushina con voz seria mientras su hijo noto que la dirección que tomo su madre se aleja de las estructuras que presuntamente están abandonadas. En cambio, se dirige a un acantilado de cinco metros y se mete al agua mientras se dirige a este. Un confundido Naruto la sigue nadando, cansado ya de caminar sobre el agua para llegar a esa isla. —¡Prepárate y aguanta la respiración! —le dice su madre en voz alta, Naruto ve como su madre se sumerge y él la sigue al interior de una cueva subterránea en donde juro haber detectado la presencia de un tiburón y haber vislumbrado un tentáculo. Naruto y su madre emergen en completa oscuridad después de haber buceado dos minutos.
—¡Mama! ¡Capitán! —grita Naruto completamente asustado al estar en completa oscuridad y no saber ni siquiera en donde se encuentra, su miedo aumenta cuando escucha risas, pero es incapaz de identificar de dónde vienen. Se encienden un par de antorchas y Kushina observa a su hijo con una cara seria por haber mostrado su miedo en una misión ante extraños, una de las conductas que ella personalmente le dijo que suprimiera, suspira con pesadez y le hace señas de que salga del agua y se ponga a su lado.
—¿Quién es ese mocoso? ¿Qué se encuentra haciendo en este lugar? —preguntó uno de los soldados que obviamente se encontraba haciendo guardia en ese lugar.
—Es mi hijo y se encuentra asistiéndome en esta misión —responde ella con voz firme ante las miradas de desaprobación de los soldados y shinobis mercenarios mientras observan al niño temblando de frio al lado de ella.
—¿Qué tanto sabe? —preguntó uno de ellos de manera amenazadora y poniéndose en guardia por si tenía que pelear.
—Apenas lo suficiente —dijo Kushina poniéndose también en guardia, Naruto también se puso en guardia después de notar el tenso ambiente.
—¡Esta es una operación seria, no un campo de entrenamiento! ¡Si esto sale mal tú y el mocoso lo van a pagar caro! —amenazó uno de los guardias al par de shinobis que ingresaron a la cueva. Naruto distinguió la verdad en esas palabras y recordó lo que su madre le dijo acerca de la misión. Naruto internamente se propuso no fracasar por el bien de su madre y el suyo, decidido a no dudar en obedecer todo lo que su madre le ordenara.
Kushina asintió y madre e hijo avanzaron a través de una grieta en la que cabía una persona a la vez. Atravesándola, Naruto pudo observar que las paredes de la cueva, el piso y el techo estaban más uniformes. Dedujo que esa parte había sido construida por personas. Kushina bajo por un túnel oscuro sosteniendo una antorcha, Naruto la siguió de cerca para no perderse, tuvo que echar mano de todos sus entrenamientos para escapar de los genjutsus de nivel D y sortear las partes del túnel completamente verticales con paredes lisas.
—Son bastantes obstáculos —dijo Naruto cuando llego a lo que parecía ser el fondo del túnel. Kushina sonreía con orgullo.
—Son obstáculos diseñados para impedir el escape de los sujetos de experimentación. Puesto que todos son civiles, o tienen un nivel inferior al de Genin, es casi imposible para alguien normal escapar de ese túnel —dijo Kushina volviendo a poner su cara seria. Sabía que su hijo tenía muchas preguntas, ella conocía perfectamente lo curioso que era, así que decidió lanzarle una advertencia de antemano. —En este oficio la discreción es muy importante, la información vale mucho. Aprender a obtener información de manera discreta será algo que te enseñare en un futuro cercano. Pero siempre… ¡siempre se discreto! Especialmente con tus clientes o tus superiores. Eso es algo que será válido durante toda tu vida como shinobi, ya sea como shinobi independiente o como parte de una aldea —Naruto asintió a lo que dijo su madre y la siguió al interior de una habitación de una puerta de varias que había en ese pasillo al que llegaron.
La habitación estaba tallada en roca, Naruto se impresiono de ver unos aparatos que nunca había visto, unos señores con bata blanca, un escritorio con una gran cantidad de papeles y cinco personas jóvenes acostadas en camas de metal; cuatro mujeres y un hombre, todos completamente desnudos. Desde las sombras apareció otro sujeto, un shinobi. Naruto no lo pudo ver bien ya que su madre le llamo la atención.
—Esas son las personas que tienen que morir —dijo su madre con una cara sombría. Naruto observo a las personas inconscientes mientras los sujetos con bata banca se iban del lugar, dejando solo a tres personas. "¿Por qué?", se preguntaba Naruto, sacudió la cabeza y decidió que primero comenzaría asesinando al hombre, pues observaba que estaban comenzando a despertarse.
Naruto comenzó a derramar lágrimas, pero sin detenerse, enterrando el kunai en las gargantas de las personas mientras estas apenas y sabían lo que les estaba pasando. Al asesinar la última Naruto noto que esta mujer había abierto los ojos, viendo por primera vez como se extinguía la vida de una persona tan de cerca, mientras esta se apagaba en sus ojos.
Naruto se tiro al suelo y se puso a llorar mientras su madre lo observaba de manera seria, Naruto tardo menos de un minuto en recuperarse y en limpiarse las lágrimas. Kushina se retiró con rapidez una lágrima rebelde. Ambos se habían sentido tristes y habían llorado, pero por diferentes razones.
—Lo s-siento, solo fue… —la disculpa de Naruto fue interrumpida por su madre.
—Lo sé —respondió ella con voz seria.
—Nunca había visto a nadie a los ojos mientras moría… —decía Naruto mientras fue interrumpido por su madre nuevamente.
—Lo sé, espera afuera mientras hablo con el señor aquí presente —dijo Kushina mientras veía a su hijo retirarse con una expresión muerta.
—Vaya, no creí que de verdad lo lograría, como me hubiera gustado tener una madre como tú. Que me enseñara desde un principio lo podrido que esta el mundo —dijo aquel shinobi con voz chistosa y sonriendo.
—¿Qué quieres Ishidate? —dijo Kushina con furia contenida.
—Requiero que me acompañes a completar la misión apenas te deshagas de los cuerpos de estos inútiles —dijo Ishidate poniéndose serio.
—Entonces te deberé de acompañar —dijo Kushina con voz que reflejaba lo desalentada que estaba.
—Si quieres puedes traer al mocoso, tiene un gran potencial. No es ningún genio, pero definitivamente no es un inútil —dijo Ishidate con indiferencia.
—No necesito tu permiso, pensaba llevarlo a completar esta misión —le respondió Kushina con voz firme.
—Siempre es bueno presumir ante futuros y potenciales clientes, especialmente aquellos que son ricos e idiotas —respondió Ishidate comenzando a acercarse a la puerta —solo te quería informar que te deshagas de los cuerpos, que partimos en la mañana y yo me encargo de diluir el agente químico en el cargamento de vino. Al menos lo que todavía no está empacado —dijo mientras se retiraba de la habitación.
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Mar de Hokkaidō. 3 de Enero, 6:27 p.m.
Un grupo de barcos escoltados por una pequeña flota militar y algunos shinobis se encontraban en medio del océano mientras divisaban un enorme barco carguero y otros barcos más pequeños. Este tipo de escenarios eran para hacer un intercambio de mercancía ilegal o muy costosa; y así evitar a los bandidos de cualquier clase… o a las autoridades. En esta transacción era la primera situación intentando disfrazarse como la segunda.
—Ya casi llegan, esto fue muy fácil. Apenas se complete la transacción podremos marcharnos otra vez —dijo Korega, encargado de supervisar el comercio de un agente químico de nivel medio disfrazado como un cargamento de costoso sake con la empresa multinacional de transportaciones Gatō. Los soldados parecían haberse relajado un poco, contrario a los shinobi, que se pusieron aún más alerta. Entre los shinobis se encontraban Kushina y su pequeño hijo a menos de un metro de ella.
—¡Saludos! ¿Ustedes son del País de la Luna? —preguntó un tipo sin camisa y con pantalones grises desgastados, parecía ser una especie de marinero.
—¡Así es! ¡Yo soy el capitán Korega, y soy el encargado de vigilar la carga y el intercambio de mercancías! —gritó Korega mientras veía como el sujeto en la borda del barco se reía.
—¿Cómo sabes quiénes somos? —preguntó intrigado el sujeto. Sin embargo, en cuanto termino la pregunta alguien más hablo.
—Vaya, vaya. Parece que el País de la Luna se está tomando en serio su actual situación —dijo un hombre aparentemente pequeño y en su etapa de madurez, vestido con una chaqueta negra, una camisa amarillenta, una corbata violeta, un pantalón negro y unos zapatos negros. Cabello de color marrón claro con unos lentes oscuros tapándole los ojos. —Yo no pagaría tanto por esos ninjas mercenarios, los ninjas oficiales son más baratos, a menos claro que sean ninjas oficiales de alto nivel en grandes cantidades.
Nadie le respondió a Gatō, el comerciante con el que negociaron el intercambio de esa arma química por armas de hierro forjado de mediana y alta calidad. Él sonrió y mando a sus hombres a que descargaran las botellas en su barco. Mientras un grupo de soldados del País de la Luna descargaba cajas de armas a sus barcos militares. Ambos grupos tenían ninjas revisando que las cargas intercambiadas sean lo acordado por ambas partes y no una especie de estafa o de treta.
Kushina se encontraba visiblemente nerviosa, si bien Gatō era conocido por contratar mercenarios para ahorrar dinero parece ser que en esta ocasión contrato ANBUS de Iwa. Ella estaba rezando para que no se desatara una pelea, pues sabía que su hijo correría peligro si eso pasaba, y no solamente por el riesgo de muerte. Ishidate se acercó a saludar a un par de guerreros, aparentemente ninjas, que se deducía conocía bien y se metieron al interior del barco. Los minutos pasaban mientras se revisaba el contenido de la transacción. Kushina suspiro de satisfacción cuando su clon de sombras fue desecho después de ayudar a comprobar la calidad y cantidad de la mercancía. Parecía que del lado contrario también se dieron por satisfechos y se retiraron.
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País de la Luna. 8 de Enero, 4:17 a.m.
Kushina se encontraba en un lugar que siempre le había relajado durante su casi medio año de estancia en el país. Le había dado un descanso a Naruto de las denominadas por ella "misiones oscuras". Nuevamente había comenzado con un fuerte entrenamiento del cuerpo, y aunque él lo odiara, entrenamiento de sellado. El lugar en cuestión eran las últimas ruinas que quedaban del extinto Clan Tsuki, un clan ninja que no tiene que ver nada con el linaje de gobernantes de la nación.
Ella había averiguado la historia del país y este había sufrido mucho tras la Primera Guerra Mundial Shinobi. Los clanes shinobis que conformaron Getsugakure no eran tan poderosos como los que conformaron las actuales grandes aldeas shinobis, y estaban muy por debajo de otras aldeas menores que existían en ese entonces. Pero su conocimiento del territorio les daba una ventaja crucial en la batalla, además de que sabían aprovechar sus habilidades al máximo, a tal grado que este país resistió muchas guerras sin ser derrotado e invadido. Habían conquistado y mantenido un territorio relativamente extenso, que incluía no solo la isla central donde a la fecha sigue localizada la capital, si no varias islas mar adentro que actualmente le pertenecen al País del Agua o al País del Viento, y un pequeño territorio en el continente elemental que paso a ser parte del País del Fuego tras la Primera Guerra Mundial Shinobi. De hecho, fue precisamente por esta colonia en tierra que inicio el desastre para el país cuando el anterior rey apenas era el príncipe número 3. Al ser conquistada la colonia en tierra los shinobis de una aldea ninja formada por clanes que eran originarios de la zona, llamadaTsukigakure, tomaron la decisión de oponerse a la conquista con o sin la aprobación de su país. Sus acciones ocasionaron que el País del Agua atacara al País de la Luna, debilitándola militarmente y ocupando por primera vez en su historia al país. Durante la ocupación, el Clan Tsuki pereció. Este país aprendió a la mala que solo puede tener una aldea shinobi principal y bien controlada; no solo Getsugakure quedo tan devastada que a la fecha no es ni la sombra de lo que había sido, si no que los clanes ninjas de Tsukigakure fueron asimilados por Konoha.
El Clan Tsuki era el clan más poderoso de la aldea, con Genjutsus tan fuertes como los producidos por un Sharingan y una serie de habilidades que a la fecha ya son leyendas locales. Se decía que ellos obtenían poder de la luna; y sus habilidades especiales los obtenían en las noches de luna nueva, luna llena y eclipses lunares. Durante un tiempo Kushina intento obtener información acerca de esa habilidad, la de obtener poder de la luna, pero sus búsquedas no dieron frutos, ni siquiera los shinobis de la niebla obtuvieron los secretos completos del clan en su momento.
Kushina se comenzó a dormir a la luz de la luna llena dentro de uno de los pocos edificios de la zona que quedaban en pie, pensó que antes de quedarse dormida en ese lugar lo más conveniente para ella era levantarse e irse al lado de su hijo, pero su cuerpo se encontraba paralizado, ella cerro los ojos a pesar de que su mente estaba en estado de alerta. Tuvo unos sueños muy raros que olvido en cuanto despertó, pero estaba convencida de que se trataban acerca de la luna. A penas se despertó se fue corriendo en dirección a su casa en donde había dejado a su hijo, al llegar a esta se enterneció al ver a su hijo al lado de la puerta, dedujo que se quedó dormido esperándola.
A pesar de haber sido una noche extraña Kushina decidió volver a ese edificio durante la noche. Ella sabía que había algo ligeramente diferente en ella y quería saber que había pasado en ese lugar.
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Palacio del rey del País de la Luna. 28 de Enero, 2:52 p.m.
Shabadaba siempre había sido una persona muy ambiciosa, pero un tanto cobarde. Sin embargo, él sabía identificar perfectamente cuando las oportunidades se presentaban y sabía aprovecharlas bien. Así que ahora que veía la oportunidad de tomar el control del País de la Luna hacia todo lo posible para asegurarse de tomar la corona y conservarla mientras mantenía un gobierno estable.
Shabadaba estaba consciente de que el país se encontraba en una situación precaria, y un golpe de estado con dificultades podría fracasar o dejar el país muy vulnerable, al grado de que este pueda ser tomado por enemigos extranjeros de mediana envergadura o incluso hasta países pequeños mejor armados que ellos. Shabadaba veía la oportunidad de tomar el país y el poder absoluto para él solo, sin necesidad de compartir gran parte de este poder a terceros o tener que negociar con fuerzas y/o gobiernos extranjeros.
Para lograr ese golpe de estado era necesario tener una fuerza nacional fuerte que le fuera leal, y eso lo estaba consiguiendo al sobornar ninjas mercenarios para que las tropas que entrenaban le fueran leales a él y a los ninjas bajo su mando. Estaba consciente de que eventualmente debería de deshacerse de algunos de ellos, sabía reconocer a los tipos bastante ambiciosos, era una lástima que el rey hubiera perdido su toque. O tal vez en su caso se deba a la antigua amistad que tenían, es cierto que durante un tiempo le tuvo una absoluta confianza y lealtad, pero con el país como recompensa bien estaba dispuesto a dejar el pasado en el pasado y no pensar en este.
Sonrió al pensar lo bien que le estaba saliendo todo; el actual príncipe era un idiota consentido que no sabía nada de política, no tenía la aptitud ni las ganas de aprender a gobernar, se preocupaba más por su estúpida familia. Y lo peor de todo es que ni siquiera hacia eso bien. El actual rey se encontraba a pocos años de morir, y él estaba dispuesto a ayudarlo en esa tarea cuando necesitara que muriera. Estaba en medio de la purga de aquellos ninjas que de alguna forma hicieron un lazo de lealtad con el actual rey y con aquellos que obviamente eran muy ambiciosos y estúpidos, o impulsivos, que para el caso era lo mismo para él.
Había logrado convencer a varios ninjas que se pasaran a su lado con un poco más de dinero o persuasión, pero sentía que en esta ocasión sería diferente. Kushina era una kunoichi muy hábil y muy poderosa. No necesitaba verla en batalla o en entrenamientos para confirmar esa fuerza, sería una gran carta de triunfo si lograba que se le uniera. Pero él sabía que la kunoichi, para ser mercenaria, tenía principios y le era leal al rey. Había pensado que quizá secuestrando o asesinando a su hijo lograría manipularla y tenerla a su lado junto con Ishidate, pero sabía que eventualmente rescataría a su hijo o se enteraría de la verdad. Y si eso pasaba, él se podía dar por muerto, junto con su futura vida lujosa y relativamente despreocupada. Era una verdadera lástima, le ofrecería una última oportunidad, si ella no la tomaba se desharía de ella.
Dejo a un lado el tema de los shinbois que eran molestos precisamente en este momento y se concentró en quienes serían su guardia personal, el candidato más viable de momento era Ishidate. Podía llegar a ser impulsivo si algo lo molestaba demasiado, pero mientras tuviera cuidado no atentaría contra él y podría usarlo para tomar el país y asegurar su posición una vez logre su objetivo. Sus planes tenían que esperar al menos un par de años más antes de que estuviera en la mejor posición posible para asegurar un golpe de estado exitoso. Ishidate le había informado que se retiraría temporalmente del país para buscar una especie de arma en el País de la Tierra y convencer a sus compañeros de que se unieran a su causa. Si los compañeros de Ishidate resultaban tan confiables como él entonces los integrantes principales de su guardia personal ya estaban elegidos.
Shabadaba paso el resto del día pensando en sus planes mientras su secretario hacía por ese día todo el trabajo que a él le correspondía.
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Esa misma noche a las 10:00 p.m.
Kushina se encontraba bastante emocionada, habían pasado casi 20 días desde que descubrió como el extinto Clan Tsuki obtenía poder de la luna. La técnica que ella había desarrollado era sumamente burda, pero confiaba que con el pasar de los años pudiera mejorarla. Lo mejor que había descubierto era que podía obtener poder de la luna en cualquier lugar, aunque si era fuera del "templo" le costaría más trabajo obtener poder de la luna, y este no sería de la misma calidad. Ella se levantó y se estiro, Shabadaba le había mandado a llamar, ella no confiaba mucho en ese tipo y le había expresado su opinión abiertamente al rey, pero al parecer este ya venía sospechando de su viejo amigo y de sus recientes acciones.
Kushina llego junto con Shabadaba y se puso en posición de firmes esperando instrucciones, como al parecer no se había dado cuenta de su presencia carraspeo un poco.
—¡Oh! ¡Kushina! No te oí llegar —dijo Shabadaba mostrando una sonrisa —te convoque a esta reunión para hacerte una atractiva oferta —Kushina frunció el ceño y se tensó, detecto la presencia de bastantes tropas muy bien armadas y de varios ninjas.
—¿Qué tipo de oferta seria? —preguntó Kushina muy desconfiada.
—Sospecho que estas al tanto de lo que estoy haciendo, así que te ofrezco que te unas a mí. A cambio te daré poder a ti, y junto con tu hijo, podrán vivir una vida tranquila en el país —Kushina escucho la oferta, la cual era bastante buena, pero se le hacía un tanto difícil confiar en él. Ella sabía que a la menor señal de problemas Shabadaba se desharía de ella, y también sabía que eventualmente le pediría su compañía sin la presencia de mascara o que se ocultara. Sospechaba que eventualmente Konoha intentaría intervenir de una forma en lo que pensaba sería una manipulación de un rey marioneta por parte de Shabadaba, ya sea para apoyar a Shabadaba, ir en su contra o simplemente asegurar sus intereses en el país. Si todo esto se llegaba a dar, y sabía que solo sería cuestión de tiempo para que un escenario así se presentara, seria descubierta por Konoha, abandonada por sus aliados en el país y estaría nuevamente huyendo con la desventaja de que esta vez tendrían certeza de que estaba viva. Eso sin contar con que su hijo estaría constantemente bajo amenaza, o lo podrían intentar usar de alguna manera para controlarla.
—Déjame pensarlo —respondió Kushina. Por lo que estaba sucediendo estaba segura que el País de la Luna había dejado de ser un lugar seguro para ella y su hijo. Solo era cuestión de que bando le beneficiaría más a corto, mediano y largo plazo; sabía que no importa quien ganara, ella sería expuesta, y junto con su hijo se vería obligada a huir, pero ella quería huir con la mayor de las ventajas posibles. Lamentablemente Shabadaba tomo su déjame pensarlo como un rotundo no.
—De verdad es una lástima —dijo Shabadaba con pena fingida.
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Kushina se encontraba saltando de árbol en árbol en el bosque cuando detecto múltiples presencias que se acercaban rápidamente a su posición y la estaban rodeando.
—Kuso, bueno parece que le tendré que enseñar a esos estúpidos perros de Shabadaba con quien se están metiendo —dijo Kushina mientras hacía varios clones de sombra y se ponía en contacto con el clon que permanentemente vigilaba a su hijo. Un lindo truco que aprendió que podía hacer con su chakra como Uzumaki que era, invertir el flujo de información del original al clon.
Kushina abrió sus ojos de la sorpresa cuando visualizo a ninjas de Konoha entre los ninjas mercenarios y soldados que Shabadaba envió para capturarla o matarla.
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Naruto había tenido un día especialmente duro, lo único que quería era dormir hasta que su madre lo despertara arrojándole agua, pues estaba seguro que solo así conseguiría levantarlo en la mañana.
—Naruto, empaca tus cosas y yo empacare las mías. Nos tenemos que ir inmediatamente —dijo el clon que su madre le dejo para evitar que se metiera en problemas.
—¿Ahora? —preguntó Naruto comenzando a ejecutar la orden de su madre.
—Sí, es probable que tengamos que abandonar el país —dijo el clon de Kushina preocupada.
Naruto únicamente comenzó a guardar las cosas que le había indicado su madre que tenía que resguardar en caso de que se tuvieran que ir de improviso. Naruto siempre se preguntó por qué había tenido que abandonar Konoha junto con su madre, dejando atrás a su hermano, y si bien su madre le había explicado el por qué se fueron intuía que ella no le estaba diciendo todo. No sabía por que habían tenido que salir de su país, porque tenían que esconderse, porque o de que tenían que huir. Naruto se entristecía en pensar que nunca más volvería a ver a los amigos que hizo en el país, el cual había llegado a considerar un segundo hogar. Él sabía que esa ocasión no sería la última vez en que tendrían que empacar y dejar todo atrás, solo esperaba que cuando su madre le dijera la verdad, la razón de todo eso fuera buena.
—¡Listo! —dijo Naruto con voz firme mientras seguía al clon de su madre. Él amaba y confiaba en su madre, siempre lo había cuidado y amado, y siempre le correspondería y confiaría en ella.
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Kushina suspiraba agotada, para ser ninjas mercenarios y soldados rasos con poco entrenamiento eran bastante duros. Para su suerte los ninjas de Konoha no la reconocieron, salvo uno de ellos al final, antes de dar la puñalada mortal al líder del equipo. Durante la pelea había utilizado su truco de obtener chakra de la luna, aparentemente la naturaleza de su chakra original se modificaba ligeramente, pero se preocuparía de eso luego.
Debía de dirigirse al punto de evacuación establecida por ella, como su clon no había sido destruido suponía que su hijo estaba a salvo, lo que le daba suficiente tiempo para hacer una última cosa en el país antes de desaparecer de este, tal vez desaparecer para siempre.
—¡Capitán Korega! —dijo Kushina con voz firme mientras veía al capitán meditar, este hizo una seña para que supiera que estaba poniendo atención.
—Le informo que este día me retiro del país y puede que no vuelva, gracias por todo y si me permite quiero darle un último consejo —dijo Kushina mientras Korega se levantaba y se ponía enfrente de la mujer.
—Debe tener mucho cuidado con el consejero Shabadaba —antes de que Kushina pudiera continuar el capitán le respondió.
—Ya sabemos de los movimientos raros que ha estado haciendo, me gustaría informarle que no tiene nada de qué preocuparse. Shabadaba siempre ha sido algo ambicioso y no es la primera vez que hace algo a espaldas del rey. Pero nunca ha traicionado al rey ni a su gobierno, a pesar de todo es un político leal —dijo Korega mientras se colocaba frente a la kunoichi.
—Tal vez porque antes no había tenido una oportunidad tan clara. Ese hombre es más ambicioso de lo que piensa, y si crees que la amistad que mantiene con el rey lo frenara estas bastante equivocado. Gracias a la ambición se han logrado grandes cosas; pero cuando es muy grande en un hombre las cosas no tienen que ser necesariamente positivas. Cuando un hombre se vuelve demasiado ambicioso y no es detenido hace grandes cosas, al mismo tiempo que también hace cosas terribles, acciones que no se olvidan tan fácilmente y cuyas consecuencias pueden perdurar por toda la historia de una nación, especialmente cuando se tiene mucho poder. Los objetivos que se llevan a cabo para ver cumplida esa ambición generalmente requieren sacrificios de algún tipo, y cuando se es muy ambicioso se puede sacrificar cualquier cosa sin importar que, y Shabadaba es ese tipo de hombre —dijo Kushina mientras le daba la espalda al capitán —adiós y mucho cuidado, dígale lo que le acabo de decir al rey.
El capitán Korega se quedó viendo el lugar donde antes había estado esa kunoichi, una de los pocos mercenarios que se ganó su respeto, y en su específico caso, su confianza. Él esperaba que se quedara en el país y ayudara a la construcción de su fuerza militar y a proteger a su rey por lo que le restaba de vida. Pero al parecer se equivocó, sabía que algo la había obligado a huir, pero no sabía que —adiós y buena suerte, Kushina-sama —susurró el capitán hacia el lugar donde había desaparecido la kunoichi dispuesto a seguir su consejo. Vigilaría de cerca a Shabadaba. Acción que años después le permitiría salvar el linaje real a costa de su vida.
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Madre e hijo se encontraban en un barco con dirección a un territorio que Kushina nunca pensó que volvería a pisar. Sabía que el país que actualmente ocupaba dicho territorio parecía tener problemas económicos de algún tipo, pero no parecían nada graves de momento.
—¿A dónde iremos ahora mama? —preguntó Naruto entre triste, confuso y curioso. Kushina no le respondió a su hijo en ese momento, solo le dio un fuerte abrazo y navegaron alejándose del País de la Luna para siempre.
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Respuesta a reviews
neverdie: ya comenzó con esa desagradable pero necesaria tarea, cómo pudiste leer en este capítulo, lamentablemente Naruto tendrá un destino igual de malo que el de su madre hasta cierto punto.
Gab: me alegro que te esté gustando la historia.
Guest: planeo poner un epilogo en el que ambos hermanos se reencuentren, pero no habrá flashback.
Nana: Itachi no es malo, al menos no más malo que en la serie. Pese a todo él mato a su clan, me imagino que niños incluidos. De Menma pondré un poco al final de esta historia; y Naruto no tendrá el Mokuton.
