Disclaimer:
Todos los personajes usados para estos relatos pertenecen a sus respectivos autores, solo los tomo prestados para crear las distintas historias y situaciones.
De corazon espero que te guste este pequeño fragmento de mi imaginación y dejes un pequeño comentario con tu opinión.
Recuerda esto es de fans para fans.
Atte: TamashiHimura
Capítulo I
Reencuentro, Parte I
El ultimo encuentro de los hermanos Himura se dio cuando el caos del final de la guerra llenaba el ambiente. Las calles de Kioto, olían a sangre y metal; no se podía escuchar mas que los gritos de quienes no pudieron salir del frente de batalla.
Battousai corría con agilidad en busca de llegar hasta los enemigos, su cabello rojo resplandecia bajo la luz del fuego que llenaba todo el lugar dandole una apariencia mas peligrosa de la que ya tenía,desde la sombras lo seguia de cerca una joven también de cabello rojo y mirada afilada como la hoja de su katana, su particular kimono la hacía ver como un ánima que reclamaria las almas de la vida que battosai tomara.
Todo paso muy rapido para los ojos de un expectador, mientras que para los hermanos fue una eternidad; se veían a lo lejos directamente, el choque de las miradas ámbar de ambos asesinos pedían disculpas y profesaban un triste hasta luego. Ella le dio la espalda no quería verle cuando el se dispuso a enterrar su espada y partir, si lo miraba le rogaría que no lo hicera pero eso sería egoista de su parte.
Kane solo avanzo en silencio para mezclarse con la noche, era lo mejor que cada uno enfrentara sus demonios en soledad, solo en ese momento lo noto despues de todo eran tan solo unos niños que habían luchado por sus ideales en una epoca de sangre y dolor, ideales que sin querer les habían quebrado el alma y la mente.
A diferencia de a Kenshin, la joven Himura decidio no ocultarse del gobierno y así fue como comenzo a trabajar para Yamagata, quien poco a poco se hizo con un buen puesto dentro del gobierno de la nueva era; sabía que su hermano estaba con vida por los rumores de un espadachin vagabundo que ayudaba al que podía con una espada de filo invertido, de cabello rojo y una cicatriz en forma de cruz.
El paso del tiempo no le había afectado, o eso le había comentado Yamagata la ultima vez que se vieron antes de ella partir a China, lugar donde permanecio, haciendole de espía al gobierno por casi 5 años, donde mas de una vez se jugo el pellejo.
Kane Himura podía ser descrita con una sola frase " Es tan peligrosa, que la hace hermosa..." una mujer de larga cabellera roja, densa y suave como la seda, la cual siempre iba atada en una media cola retirando los cabellos en su mayoria que tenían intención de caerle en la cara; sus ojos siempre fríos tenían un particular color amatista con bordes dorados, que con solo mirarte te daban la advertencia de que estabas en un peligro inminente y cuando esos ojos se tornaban dorados era una sentencia de muerte. Todos esos colores eran acompañados con una delicada tez blanca que te daba la sensación de querer rozarla a ver si era tan cremosa como aparentaba ser.
Por otro lado, las facciones de aquella mujer eran finas y delicadas, haciendola ver hermosa y misteriosa, lo mas particular de todo esto es que ella aparentaba no mas de 20 años mientras estaba casi rondeando los 30 años y haber tenido un pasado lleno de peleas.
Habían pasado unos 11 años desde el final de la restauración cuando llego a Japón nuevamente, fue recibida con una carta y un paquete de parte de Yamagata, sin perder tiempo la mujer de cabellos rojos tomo un pequeño descanso antes de volver a las andanzas, mas antes decidio vestirse con su kimono;dejando de lado la ropa china que traía.
Kimono el cual portaba un particular color azul oscuro, con un diseño muy particular, era un poco mas corto de lo habitual llegando hasta sus muslos, mientras que unas vendas protegían sus piernas de miradas indiscretas, sobre este usaba una especie de falda semi-holgada que le dejaba el movimiento libre, una vez lista no pudo mas que disponerse a hacer la encomienda.
Maldito Yamagata, no termino de llegar al país y ya me esta dando trabajo... a veces creo que no cobro suficiente- Susurro entre gruñidos la mujer para colocarse un sombrero y así pasar mas desapercibida entre la masa de personas.
Sería un largo camino hasta Tokio se aseguro dejando que su cuerpo actuara en automático mientras emprendia el camino colgando la encomiemda a su espalda aun lado de su katana; a pesar de su aspecto calmado no podía dejar de pensar sobre si quizas podría cruzarse con su hermano mayor, al fin luego de 11 años separados, aquella idea hizo que su corazón diera un salto; y es que aunque lo negara, lo extrañaba muchísimo y deseaba verle con todo su corazón.
Le tomo casi dos días llegar a las afueras de la ciudad de Tokio, entre los arboles cercanos a el camino se podía apreciar la silueta de aquella mujer quitarse la pereza mientras se lanzaba para bajar de la rama la cual había sido su cama la noche anterior, soltando un gruñido suave debido al dolor de espalda se sacudió la ropa con cierta parsimonia.
Carajo-Gruño estirándose la joven mujer nuevamente antes de tallar sus ojos violetas, para asi disponerse a acomodar el paquete y su espada en la espalda, maldiciendo al viejo Yamagata nuevamente – que pesado es dormir en una rama ...ya .. no me falta mucho para llegar a Tokio-susurro para sí misma mientras iniciaba el trecho final hacía su destino.
Unas horas mas tarde la antigua asesina llegaba al punto de encuentro con el hombre de su jefe el cual al verla acercarse no sabia si veia correctamente, el jefe de la policia no daba a credito a lo que sus ojos presenciaban, juro en un primer momento que era el señor Himura, hasta que diferenció que realmente era una mujer.
Aquel parecido con el antiguo destajador lo dejo perplejo, sin embargo al tenerla en frente solo pudo parpadear incontables veces.
¿Usted es el hombre de Yamagata? - pregunto con una voz áspera, debido a todas las horas que estuvo en silencio- Este es el paquete... no entiendo la premura pero ya cumpli mi parte .
Oh si, muchas gracias señorita- dijo el hombre volviendo en si, al ver que esta le tendia el paquete lo tomo rapidamente. Algo en aquella mujer lo inquietaba, a diferencia de Himura, ella no tenia un aura tranquila. Sin darle mas largas al asunto saco de su bolsillo el pago entregandolo a la mujer.- ¿Le gustaría pasar a descansar?
Perfecto- susurro al recibir el pago para mirar al hombre frente a ella nuevamente y negar- No, gracias, ya de aqui ire a una posada, no se preocupe, dele mis saludos a Yamagata.
Sin decir mas, se dio la media vuelta para seguir su camino; sin embargo a medida que se adentraba en Tokio, sentia muchas miradas sobre ella causandole incomodidad por ende haciendo que se sintiera irritada ademas que aquel día había un condenado festival buen momento para llegar penso ironicamente.
Pudo escuchar al caminar frases que la ponian nerviosa, por que si no se equivocaba el destino la había llevado a la boca del lobo.
" Esa mujer es igual al señor Himura"
Fue la frase que mas se repetía, cosa que la irritaba aun mas y no sabía la razón o quizas si, esa razón era que en aquel lugar estaba su hermano, no sabía aun si estaba lista.
Por lo que decidio comer mientras pensaba seriamente que hacer, quizas debia huir y largarse de allí o quedarse y enfrentar a su tonto hermano. Así fue como termino sentada comiendo en el Akabeko, bajo la mirada de unas congeladas Tsubame y Tae, esta ultima envio a la menor al dojo Kamiya a contar aquello que sus ojos no creían.
Por otro lado en aquella ciudad, el rumor de que una hermosa y misteriosa mujer, había llegado a Tokio llego a los oídos del Lobo de Mibu, quién en una primera instancias se había tensado, sonrio con cierto placer al pensar que porfin podría enfrentar a aquella mujer, mujer que le había robado el aliento pero fue prohibida y que si su esposa Tokio se enteraba lo asesinaba.
Saito cerro los ojos dandole una calada a su cigarrillo mientras recordaba la ultima vez que se habían encontrado, aquella condenada mujercita le rompió 4 costillas cuando la confundió con su hermano, antes de largarse diciendole que era tan insignificante que no era necesario matarlo.
No muy lejos de allí el creador de aquella situación, sonreia complacido, quizas la hermana de Himura podía convencerle de unirse al gobierno. Yamagata ordeno que la vigilaran, aunque sabía de antemano que aquella antigua asesina no tardaría nada en notar al vigilante y despacharlo, ya quedaria esperar a lo que sucedería.
Nuevamente con la pelirroja esta miraba de mala gana a un hombre que se había parado frente a ella diciendo tonterias segun la mujer, si seguía le cortaria el cuello. Sin embargo opto por levantarse dejandolo hablando solo mientras que se disponia para salir a caminar ya luego buscaría una posada.
Todo aquello sin pensar que la reunion con su hermano seria mas pronto de lo que había pensado y si de algo estaba segura , es que no sabía que pasaría.
Mientras tanto en el Dojo Kamiya se acercaba la hora del almuerzo, el cual estaba bajo el encargo de un hombre ya que nadie deseaba enfermarse del estomago por culpa de cierta Kendoka.
Kenshin se movia como dueño absoluto de aquella cocina mientras que picaba unos vegrales, cuando percibió al joven estudiante de su amada Kendoka.
Kenshin, oye- exclamo un joven pelinegro con el cabello puntiagudo al acercarse viendo al pelirrojo con una sonrisa mientras se situaba en la puerta de la cocina- la fea te llama-comento sonriente el chico mientras que se alejaba de la cocina sabiendo que su maestra podía escucharlo- Huele bastante bien.
Gracias Yahiko-Dijo el pelirrojo al escuchar al chico mientras apagaba el fuego de la cocina dando por terminada su labor de hacer la comida –ya voy a ver que necesita la señorita Kaoru – comento con simpleza para sonreír mientras que agarraba su sakabatto para salir de la cocina, sin embargo cuando hacia esto pudo ver como una acelerada Tsubame había entrado.
Tsubame al ver a Kenshin respiro alivida y agradecio no ver ni a Yahiko, ni a Kaoru por que lo que venía a comentar era alarmante.
Buen día Tsubame- san, ¿que la trae por aqui? - saludo cordial el hombre mientras retiraba la cinta con la que mantenía amarrados las mangas de su haori- ¿Deseas ver a Yahiko o puedo hacer algo por ti?
Oh señor Kenshin, pues deseaba hablar con usted por algo que sucedio hoy en el Akabeko- comento la joven mirando al ex- destajador,negando al escuchar el nombre del chico - señor Kenshin, parece que llego a a Tokio una mujer que se parece a usted...
¿Una mujer? - pregunto mientras sentía que todo daba vueltas, de alguna manera Kenshin fue feliz, aquello significaba que ella estaba en el lugar- Entiendo..yo mas tarde investigare lo que paso...pero no le comentes nada a Kaoru o Yahiko..
Oh esta bien- susurro la castaña antes de darse media vuelta lista para partir nuevamente a su trabajo, había aprendido a no preguntar mucho por ende solo decidio ir al Akabeko.
El pelirrojo estaba en estado de shock de alguna manera no había forma de escapar de su pasado, aunque sinceramente esta parte de su pasado no le molestaba, todo aquello lo pensaba sin darse cuenta que una joven de ojos zafiros llego hasta el con una sonrisa de oreja a oreja, haciendola ver hermosa.
Kenshin...¿estas ocupado?- llamo la Kendoka con una voz suave, que solo usaba con el mientras escondía sus manos detras de su espalda, el pelirrojo salio de su trance para mirarla con una suave sonrisa.
Claro que no señorita Kaoru, ¿digame en que puedo ayudarla? - respondió amablemente el pelirrojo mirando a su contraria con satisfacción, si había algo que el pelirrojo adoraba era ver a la joven frente a el alegre.
Te quería preguntar si deseabas acompañarme el día de hoy al festival que va a haber - aquello lo dijo con un ligero tono de nervios la de ojos azules- ¿me acompañarias?
Señorita Kaoru...-comenzo a decir el vagabundo para asentir suavemente, no le podía decir que no a ella, - Sera un placer...
Aquella respuesta hizo que la pelinegra se olvidará de todo un poco y se lanzara a abrazarlo con fuerza, para luego separarse completamente roja; eso causaba estragos en el espadachin, quien no lo pensaba decir abiertamente aun, pero cada día desarrollaba mas sentimientos por aquella muchachita.
Sin decir mas nada se fue a terminar sus tareas del día olvidandose de la llegada de aquella mujer a Tokio.
En el Akabeko, Kane terminaba de pagar para asi disponerse a buscar una posada. Paso gran parte de la tarde buscando posada, mas no consiguio alojamiento por lo que termino sentada en un local bebiendo sake de un pesimo humor, a medida que llegaba la noche aquel sitio se iba llenando de vida. Todo parecia ir medianamente bien, hasta ese momento.
Maldijo cuando aquel hombre se le sentó enfrente, y comenzo a intentar "seducirla"; Kane Himura no era una mujer con la virtud de la paciencia asi que era facil que esta se acabara con relativa facilidad. Penso que podría despacharlo sin violencia hasta que este le pudo la mano en una pierna y alli la antigua realista perdio la compostura lanzandolo fuera del lugar dispuesta a asesinarlo.
Fue fraccion de segundos cuando ella ya estaba sobre el tipo golpeandolo sin parar, su mirada ambarina daba a entender que intervenias bajo tu propio riesgo.
El grupo de Kenshin, caminaba por las calles para llegar al festival cuando se detuvieron al oir una pelea, el pelirrojo junto a Sanosuke se adelantaron; mas cuando este vio la cabellera roja se quedo congelado y se dio cuenta que su amigo también o bueno parcialmente por que este lo miraba a el y luego miraba a la mujer que arremetia contra el borracho sin ningún tipo de asco.
Poco a poco, todo el grupo quedo en las mismas que Sanosuke, no fue que reaccionaron hasta que vieron aparecer a Saito, quien a diferencia de ellos si actuo acercandose con cautela a la mujer y la cargo abrazandola por la cintura.
Maldito sueltame de una buena vez- grito la mujer al ver que le quitaban de encima de su presa. Rapidamente los amigos de aquel borracho se lo llevaron alegando que aquella mujer estaba loca.
No debería estar causando alborotos señorita Himura- solto el lobo de mibu con sorna, aun sin soltar a la mujer, quien se había quedado quieta al escuchar la voz del que la había atrapado.
Más te vale que me sueltes, sino quieres que te corte el maldito cuello- Dijo de manera lenta la mujer, algo en su tono de voz anunciaba que no jugaba.
Para la sopresa de los presentes Saito con un suspiro solto lentamente a la pelirroja y sonrio de manera ladina antes de encender un cigarrillo; la diferencia de tamaños era muy notoria sin embargo la mujer no parecia asustada. Kenshin veia la escena saliendo cada vez mas de su shock inicial, y poco a poco se sentía irritado.
¿Sabes que esta prohibido el porte de espadas no Himura? - pregunto con un tono un poco más alto el antiguo shinsengumi.
Tengo un permiso del gobierno, así que anda a que te den Saito - respondio mordazmente la mujer ignorando la reacción general que se estaba formando.
¿Hi..Himura? - solto sin salir de su asombro la Kendoka representando al grupo.
Kenshin sin darse cuenta estaba ya parado al frente de su hermana con una expresión siniestra.
Si...Himura ... - susurro la mujer para mirar al grupo por pimera vez suavizando su mirada antes de tocarle el hombro a su hermano- Déjalo yo me puedo encargar sola...
Kane... - dijo el pelirrojo suavemente antes de dejar de lado su posición de ataque y tomando la mano de su hermana para mirarla a los ojos.
Que hermoso, las reuniones familiares me encantsn- solto sarcasticamente el pelinegro antes de terminar su cigarrillo- Battousai quitate de mi camino, mi problema es con esa mujer...
Saito...¿tu mujer no te esta esperando? - gruño la pelirroja considerando seriamente en rebanarle el cuello al lobo de mibu.- Yo no tengo nada que hablar contigo...
A todas estas el resto del grupo no sabían donde meterse, habían demasiadas preguntas; más ko era ni el lugar, ni el momento para saciar su curiosidad. Aquella hermosa mujer, quien ahora sabían por lo que se entendía era familia de Kenshin, era tan particular como el pelirrojo; mas de uno se preguntaban de donde había salido, y como Kenshin no les había dicho nada. Una cosa era ser cerrado con tu pasado, otra era obviar que tenías familia y que esta familia tiene una relación pertubadoramente cercana a Saito Hajime.
El cual poseía una expresión digna de fotografiar, segun Sanosuke este parecia querer cargarla y llevarse a la mujer con el. Lo cual no es tan lejano de la realidad, Kaoru solo quería encontrar una manera de sacar a todos de allí, lo mas certero seria irse al Dojo y que allí hablaran mas no sabía como avanzar, volteo buscando ayuda y cruzando miradas con Megumi ambas asintieron .
Sin embargo cuando iban a actua, la pelirroja estaba acercandose a ellas jalando al Lobo de mibu de la mano y a su hermano igual.
¿Donde puedo llevarme a estos idiotas para conversar? - dijo amablemente a las mujeres antes de sonreir.
Kaoru por su lado le tendría que preguntar al pelirrojo muchas cosas más con una expresión suave se aclaro la garganta.
Vamos al Dojo ...sigame - dijo a la mujer antes de darse la vuelta rogando que todo saliera bien.
Esa sería una noche bastante larga y no precisamente por ir al festival.
Continuará...
