Disclaimer: Twilight y sus personajes pertenecen Stephenie Meyer y su Editorial. La historia que leerán a continuación me pertenece a mí.


Capítulo beteado por Shades


Capitulo 4: ¡Estúpido sentimiento!

Nunca he tenido mucha fe en el amor

O en los milagros.

Nunca quise que mi corazón lo aceptara.

Pero nadar en tu mundo es algo espiritual.

Vuelvo a nacer cada vez que

Pasas la noche conmigo.

Porque me haces sentir como si me hubiese

Cerrado las puertas del cielo

Por mucho tiempo, por mucho tiempo.

Porque me haces sentir como si me hubiese

Cerrado las puertas del cielo

Por mucho tiempo, por mucho tiempo.

Bruno Mars / Locked out of Heaven

Edward POV.

¡Jesús!

¿Porque demonios habla tanto? ¿De donde sacaba tantas palabras juntas? Es un milagro que todavía entienda algo cuando le trato de explicar de qué se trata el trabajo. Mis oídos se alegraban cuando se quedaba callada, tratando de comprender lo que le explicaba.

Aunque no quería, podía asegurar que capte cada una de sus muecas, cada uno de sus movimientos fueron monitoreados por mis ojos sin que ella se diera cuenta. Sus sonrojos la hacían ver tan adorable y tentadora. Toda ella era pura e inocente, sus ojos llenos de picardía pero a la vez llenos de bondad. Una bondad absoluta que me hacia retroceder cuando trataba de pasar por alto las normas que yo mismo me había auto impuesto.

Con su parloteo y todo, ella parecía más un ángel que un ser terrenal. Con una sola de sus miradas, con esos ojos verdes como las esmeraldas mas refinadas, me dejaba fuera de juego. Eso, eso era lo que me hacia retroceder, sus ojos me intimidaban, me hacían pensar que podían ver más allá de los míos, que podían ver tanto mi alma, como mis más oscuros y asquerosos secretos.

Bella, era una chica sumamente graciosa y divertida, eso no lo podía negar. Se entusiasmaba por cada cosa que había a su alrededor, era dispersa pero muy buena a la hora de resolver algún problema de bioquímica. Así que lo que tenia de hermosa, también lo tenia de inteligente.

Aquí nos encontrábamos, sentados en el suelo de su habitación, con libros dispersos por todos lados. Ella tendida sobre su estomago y yo sentado con mis piernas cruzadas.

Había sido todo un trauma poder ponernos de acuerdo donde mierda íbamos a juntarnos. Me había perseguido por todo un receso completo para que nos pusiéramos de acuerdo donde íbamos a llevar a cabo el trabajo. Ella era tan insistente, que varias veces quise mandarla bien lejos y que me dejara solo. Bella quería ir a toda costa a donde yo vivía, y yo por supuesto no quería, prefería ir a algún café o de última a su casa. Había solo un motivo por lo que no la quería hacer pisar el departamento de Carlisle. Y era que seguramente nos encontraríamos con la puta de Carmen, y no quería que Bella se mezclara con esa perra. No la quería cerca de ella. Bella era demasiado perfecta e incorrupta para mezclarse con la zorra de Carmen.

Por lo que terminamos decidiendo que nos juntaríamos al finalizar las clases, en su casa.

Estaba tan absorto en mis pensamientos que no me había dado cuenta que ella se había levantado e ido a buscar algo para tomar.

—Edward, no se tu, pero yo amo el jugo de arándanos frescos ¿sabias que hace bien para la prevenir ulceras estomacales? Bueno, sí piensas estudiar medicina, estas pequeñas cosas debes saberlas, para recomendárselas a tus pacientes, ósea… — ¡Joder! A veces me sentía tentado a callarla con un beso en sus labios…

— ¡Sí! Sí lo sabía… también sirve para prevenir infecciones urinarias —me pase una mano por mi cabello, exasperado —. ¿A esto se refería el profesor con no atosigarme? Pues déjame decirte que no lo estas logrando, dime ¿alguna vez dejas de hablar un rato? —ella se encogió de hombros a modo de disculpa.

—Supongo que cuando duermo, pero mi mamá decía que hasta dormida solía hablar —ella soltó una sonrisita. Algo me llamo la atención.

— ¿Tu mamá…? —deje la frase para que ella me la contestara. No quería decir nada que estuviera fuera de lugar.

— ¿Que sí está muerta? —Asentí— ¡Oh no! Ella vive en Forks, con papá… yo vivo sola aquí. Aquí solía vivir mi abuela Marie, ella murió hace un año. Yo la cuidaba y como la casa queda muy cerca de la universidad pues me quedaba muy cómodo —ella suspiro y juro que una triste sombra cubrió sus ojos—La casa es muy grande para mi, hay veces en que me siento muy sola —¡No, no! No la quería ver de esa forma. Y ¿Por qué había accedido a venir a su casa, si no había nadie más? ¿A caso no sabía que eso era muy peligroso?

¡Mierda! ¿Por qué me contaba esto a mí?, yo no necesitaba saber todo esto, a mi no me importaba. Pero… pero me partía el alma verla tan indefensa.

Me estaba jodiendo yo solo.

—Bueno, pero de seguro tienes amigos.

—Sí, eso sí. Tengo a Ángela, a Ben… ¡oh y a mi Jacob! — ¿mi Jacob? Sin que yo me diera cuenta mi ceño se frunció y me vi preguntando quienes eran. Pero en realidad quería saber quien era ese tal Jacob.

— ¿Quiénes son todos ellos? —dije mirándola a los ojos. Sus ojos brillaron intensamente, por verme interesado en algo de su vida, yo rodé mis ojos internamente.

—Bueno… Ángela es mi mejor amiga del instituto, y Ben es su novio, a veces ellos suelen venir a visitarme y se quedan algunos que otro fin de semana —no me estaba diciendo quien demonios era Jacob.

— ¿Y Jacob?

—Y Jacob es el gerente del bar donde trabajo, él es mi amigo, nos hicimos amigos cuando entre a trabajar allí —ella al terminar de decir la oración se puso rígida y miro su reloj pulsera — ¡Demonios! Se me a olvido por completo —dijo mientras salía corriendo por la puerta y entraba al minuto cargando un bolso.

— ¿Qué pasa? —pregunte preocupado, por su cara de espanto.

—Voy a llegar tarde y hoy iban a entrar insumos nuevos que están a mi cargo —ella me miró e hizo una mueca de disgusto— Edward, lo siento pero no me puedo quedar por más tiempo, pero si tu quieres quedarte y terminar el trabajo hazlo yo… — no la deje terminar.

—No, igual yo también tenía que irme —ella asintió y me ayudo a juntar algunos libros. Salimos de la casa y ella se aseguró que estuviera bien cerrada cada puerta y ventana. Salimos hacia afuera y ella se volteo a mirarme. Parecía nerviosa.

—Edward puedo preguntarte algo… —suspiré. Pero asentí ¿ahora con que me iba a salir? — ¿Por qué me odias tanto? —mis ojos se abrieron de la impresión ¿esa era la forma de verme?

Una gran molestia comencé a sentir en mi pecho. Por supuesto que yo no la odiaba, pero debía alejar, no podía seguir involucrándome con ella, mi vida estaba rota, yo mismo me estaba ocupando de ello. Y muy a mi pesar no quería que ella se involucrara conmigo, ella se merecía estar rodeada de personas que la quisieran y que le hicieran un bien, no con alguien que se encamaba con su madrastra para vengarse de su padre. No, definitivamente Bella no se merecía amistades como la mía.

—Yo no te odio, simplemente no quiero amigos ni nada por el estilo… así que ve quitando cualquier idea de amistad que tengas sobre nosotros, porque yo no quiero nada contigo… —un nudo se me formo en mi garganta impidiéndome continuar. No la podía mirar a los ojos, si lo hacia todo se iría a la mierda y terminaría pidiéndole perdón por ser tan desgraciado con ella. Agache mi cabeza y pase una mano por mi cabello, un claro signo de mi nerviosismo—. Mucho menos quiero una amistad, para mi no significa nada —mi labio inferior tembló. Sentí un jadeo, proveniente de ella y cuando levante mi mirada, me encontré con sus ojos nublados en lágrimas.

¡Maldita sea!

Estiré mi mano, para tomar la suya y pedirle que me perdonara por ser tan hijo de puta, que ella no se merecía mi trato… pero ella retrocedió un paso y se dio la vuelta, comenzando a caminar sin mirar atrás.

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Llegue al departamento de Carlisle con un zombi, varias veces los autos me tocaban bocina por cruzar la calle sin mirar o cuando el semáforo cambiaba. Iba ensimismado en mi mundo miserable. Sintiendo un desgraciado, sin corazón.

¿Cómo pude haberle dicho eso a ella? Bella no tiene la culpa de la mierda con la que estaba cargando, con la porquería que yo mismo había creado.

Me sentía como un pendejo, sentía una punzada dolorosa formarse en medio de mi pecho. Me enojaba por sobre manera sentirme de la forma en que me sentía por ella, por como removía mi interior y me acercaba más a lo que un día fui: A ese chico amable y sin rencor alguno, sin problemas a socializarse ni hablar de más con una chica. Todo eso, Bella me lo hacia recordar. Pero luego al ver sus ojos y ver su sinceridad y pureza me hacia querer salir corriendo, me hacia ver que no merecía estar cerca de ella, y mucho menos a aspirar algo.

Una muy pequeña parte de mi cabeza albergaba una muy, pero muy remota esperanza de tal vez, algún día cuando todo pare y quede en el olvido de mi memoria, tener algo con ella. Isabella era la chica que cualquier chico le gustaría tener a su lado; divertida, entusiasta, hermosa, trabajadora, responsable, inteligente y sobre todo bondadosa y sin rencores en su vida. Algo de lo que yo no disponía.

Abrí la puerta del departamento y Carlisle estaba en la sala junto a Carmen y dos personas más. Apenas entre Carlisle se acercó hasta donde yo estaba y me miró preocupado.

— ¡Hijo por fin llegas! Estaba preocupado… —dijo mientras se acercaba hasta la puerta. La puta de Carmen se reía junto a sus acompañantes, él estuvo haciendo lo mismo hace un momento ¡Seguro que estaba preocupado!

— Se nota Carlisle —dije con mi voz fría. Él se froto las manos y aclaró su garganta.

—Pensé que a lo mejor estarías en lo de tu madre y…

—Estaba en la casa de una compañera haciendo un trabajo en grupo —pase a su lado directamente a mi habitación. No estaba con ánimos de aguantar a él ni a la puta de su amante.

— Edward, necesito presentarte a alguien —me di la vuelta y lo encaré, hablando tan suavemente como mi estado de animo me lo permitió.

—Carlisle, estoy cansado y no estoy de ánimo para aguantar a nadie, asique, ¡déjame en paz!

Camino sin decir nada y lo siento suspirar. Me da igual, hoy no estoy de ánimos para aguantar su patético lamento. Me encierro en mi habitación y prendo el equipo de sonido conectando mi Ipad. La primera canción que suena hace que el agujero en mi pecho se agrande aun más.

"Este día va a ser el día, que ellos te van a recordar lo que paso.

Para este momento,

Ya debes haberte dado cuenta de que tienes que hacer.

No creo que nadie…

Sienta lo que yo siento por ti ahora…"

Así comenzó sonando Wonderwall de Oasis, una canción muy apropiada para este momento, con acordes bruscos que me hacen trasportar. Una canción tan significativa que se podía adecuar a diferentes circunstancias. En esta ocasión se aplicaba bastante bien a mi enorme desdicha.

"…He oído que se comenta que el fuego de tu corazón se apagó.

Estoy seguro que ya lo has oído,

Pero nunca dudaste en absoluto.

No creo que nadie…

Sienta lo que yo siento por ti ahora…"

Sabia lo sola que se sentía Bella, sin embargo aquí estaba yo, echándola de mi vida sin siquiera darle la oportunidad de tener una amistad como la que ella se merecía. Porque solo era eso lo que le podía ofrecer. Una amistad, nada más.

Ver su rostro compungido, con lagrimas a punto de brotar me hizo querer arrodillarme y rogarle que me sostuviera y me diera un poco de la esperanza que ella poseía en su corazón. Que me dijera que todo estaba bien.

"…Y todos los caminos por lo que debemos ir son difíciles,

Y todas las lucen que nos guían están parpadeando.

Hay muchas cosas… que desearía decirte,

Pero no sé cómo, no sé cómo…"

No iba a negar que necesitaba de alguien con quien compartir momentos alegres, triste. Y no dudaba que Bella seria la persona adecuada. Pero que si en algún momento ella quería conocer a mi familia ¿tendría el valor de presentarla a Carlisle? Mi madre y Alice no eran el problema, de hecho ya la conocían y al parecer les cayo muy bien… ¿pero y Carlisle? ¿Y Carmen? Era frustrante acordarme de ellos en este momento. Los culpaba, a ellos.

Tal vez, solo tal vez… ¿podríamos llegar a ser amigos?

"…Porque tal vez tú seas la única que vaya a salvarme.

Y después de todo…eres mi maravilla…"

Suspirando me deje caer sobre mi cama, tan cansado de mi mismo y toda esta mierda que me envolvía. Seguí escuchando la letra de Oasis y sin poder evitarlo me pregunté ¿Cómo estaba Bella en este momento? ¿Me odiaría por como la trate hoy? el solo pensar que ella pudiera odiarme me hacia estremecer. Comencé a dar vueltas por la cama. No podía cerrar los ojos.

¡Bella me debe estar odiando!

No, no. No ella tenia que entenderme y alejarse de mi, pero… no la quería tener lejos, ella me hacia ver que todavía había algo dentro de mi, que no todo estaba perdido por la sed de venganza.

Me incorporé en mi cama sentándome de un salto ¡tenia que hablar con ella! ¿pero cómo? Yo no sabia donde trabajaba, ni mucho menos a que hora salía para poder esperarla en su casa. Y un nombre se me vino a la mente. Tomé mi celular, y verifique en mis contactos si tenia su numero ¡Oh gracias Dios! Lo tenía. Le di a llamar y espere.

— ¿Hola?

Suspire cuando me atendió — ¡Profesor Whitlock! Soy Edward, disculpe que lo llame pero necesito de su ayuda —esperé y escuché como hablaba con alguien para luego cerrar una puerta.

No te preocupes Edward, ¿qué necesitas? —dijo serio como tenia acostumbrado cuando hablaba con algún alumno de la universidad.

— Vera… yo me preguntaba… a lo mejor usted… —no podía decir que quería, estaba sumamente nervioso. Él conocía a Bella, a lo mejor sabia donde trabajaba.

Edward habla de una vez…

— Me preguntaba sí usted sabe donde trabaja Bella… Isabella Swan, necesito hablar con ella—dije lo más apresurado que pude.

Uhm… sí ¿tienes para anotar?—en su voz había duda. Me paso la dirección y se aclaró la garganta— ¿paso algo con Bella? —en su tono de voz estaba la clara preocupación. Me preguntaba ¿por qué Bella era tan allegada a los profesores?

—No, solo necesito aclarar algo de un trabajo que tenemos en conjunto y como es urgente prefiero no esperar… sí eso. —dije un poco inseguro por sí me creería o no.

—Ok… Edward yo… uhm… — ¿el profesor estaba nervioso?— veraz, me preguntaba… ¿Cómo estaba tu familia? — ¿Qué demonios? ¡Oh! creo que me daba una idea por donde venia su tema.

— Bien… mi familia está bien profesor Whitlock… y mi hermana Alice también esta bien —él tosió y se aclaro la garganta.

—Edward no me mal intérpretes, yo… solo… —suspiró.

— ¿Solo quería saber como estaba mi hermana? —dije un poco exasperado ¿por qué no me decía de una vez que Alice le interesaba?

— ¡No! Yo…

—Jasper, mi hermana me pasa a buscar todos los lunes para cenar… a lo mejor algún día puedes acompañarnos —una inhalación profunda pude escuchar del otro lado de la línea ¡Jodido profesor!

¡Sí, claro que me gustaría! Cuando tu me digas yo puedo —dijo desesperado. Mierda ¿Por qué se ponían de esa forma los hombres cuando les gusta una mujer?

Eres un idiota Edward, tu estas igual.

—Me tengo que ir… gracias por el dato… Adiós —dije a modo de despedida. Esta conversación me estaba poniendo incomodo.

Adiós Edward… —a leguas se podía sentir la risa en su voz.

Me levanté de un salto y me fui a dar un baño rápido. Cuando estuve cambiado me coloque un poco de mi perfume, tomé mi billetera y las llaves del departamento. Iba vestido con un jeans negro, una camisa a cuadros y mi chaqueta de cuero negro. Había puesto gran empeño en verme bien. No es que fuera a ver a la Reina de Inglaterra, solo iba a tratar de hablar con Bella, pero… ¡Vamos! a quien engañaba, quería y necesitaba verme bien, quería que ella me viera bien.

Cuando estuve fuera de mi habitación cerré la puerta con llave y la guarde dentro del bolsillo de mi chaqueta. Me dirigía la sala y ahí todavía estaban Carlisle con Carmen y esas dos personas que yo no conocía y nunca había visto. Carlisle me vio y me acerqué a ellos.

—Voy a salir —le dije mirándolo solo a él. Carmen me miró de arriba a abajo y frunció su ceño.

— ¿Y se puede saber a donde vas vestido de esa forma? —fruncí mi ceño y mordí la parte interna de mi mejilla para no soltarle los improperios que se merecía. ¿Qué mierda le importaba donde coño me iba?

— A ti no te importa. —le dije mirándola con la mirada tan fría que los demás presentes miraron hacia otro lado. Carmen bufo pero no dijo nada.

— ¿Vas a llegar tarde hijo? —preguntó Carlisle con su tono conciliador.

—No lo sé. Adiós. —me di la vuelta y cuando estaba por llegar a la puerta de salida lo escuché llamarme. Me di la vuelta y él venia un poco nerviosa.

—Ten… —dijo tendiéndome las llaves de lo que parecía, eran de su auto. Lo miré sin comprender y este se encogió de hombro— No quiero que andes por ahí en taxi, usa mi auto por favor —no sabia sí tomarlas o no, pero la verdad era que yo tampoco quería andar en taxi, por lo que sin decir nada tomé las llaves de su mano e incline mi cabeza, un claro gesto de agradecimiento. Me di la vuelta y salí.

Tenía un objetico y este era hablar con Bella. Dado el momento ya vería que le decía, ahora solo necesitaba tratar de pensar bien u errar lo que le iba a decir.

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.

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Cuando me estacione frente a la dirección que el profesor Jasper me había pasado, pude ver que era una zona donde había muchos bares. Miré mi celular y este marcaba las 20:07 pm. Aun era temprano por suerte. Me baje de auto de Carlisle y me encamine por la vereda de los bares.

"Sky Open"

Así se llamaba el bar donde trabajaba Bella. Una sonrisa estúpida se apodero de mi rostro, un lugar muy oportuno para Bella ¿dónde más podría estar un ángel?

Antes de entrar tomé una respiración profunda. Tomé la barra de metal que había un la puerta de vidrio negro en las cuales había dos alas gigantes una en cada puerta, tiré de ella y entre.

El lugar era bastante esotérico. Paredes pintadas de color verdea azul marino y aunque parecía muy raro el techo estaba pintado de un azul que parecía más bien negro. Tenia mesas para dos personas en todos los extremos del lugar, del techo colgaban pequeñas arañas de cristales que le daban a la mesa algo de intimidad. Mas al centro había sillones con respaldos altos en color marrón oscuro y una mesa pequeña al pie de cada mueble con manteles en color bermellón al otro lado del lugar había una barra con banquetas altas y en una de las puntas del bar había un pequeño escenario. A lo mejor hacían shows.

Escaneé el bar para ver si encontraba a Bella y la vi atendiendo una mesa muy al fondo, cuando se dio la vuelta camino rodeando varias mesas y sonriéndoles a las muchachas que al aparecer eran compañeras de ella. Cuando levanto la vista hacia la entrada nuestros ojos se encontraron, ella se paro en seco y por su rostro una sombra que denotaba angustia se instaló. Trague grueso. Esto iba a ser más difícil de lo que pensé. Ella parpadeó y giró hacia su costado caminando hacia la barra. Me apuré a seguirla y cuando estuve casi detrás de ella pude escuchar claramente como el barman le pedía sí se podía quedar después de hora. Mi ceño se frunció. Ella necesitaba descansar, con razón llegaba siempre tarde en la primera hora.

—Bella necesito que te quedes, hoy me tengo que ir más temprano y tú eres la única camarera a la que le puedo encargar el cierre de las cajas ¡por favor! —dijo el chico musculoso, poniendo cara de estúpido.

—Jacob, tengo que estudiar— ¡con que este era Jacob! ¿Qué no era el gerente del bar? ¿Qué hacia detrás de la barra?

— Te prometo que sí me haces este favor, te doy todo el fin de semana… mas un plus de doscientos dólares —Bella dejo apoyada la bandeja de metal encima de la barra.

— ¡Trescientos! —dijo, de modo altanero, pero ni ella misma se lo creía. Bella de altanera no tenia ni los bellos de sus brazos.

— ¿Doscientos cincuenta? —replicó el tal Jacob inclinándose un poco sobre la barra, para quedar más cerca del rostro de ella. Bella se echo un poco hacia atrás incomoda del movimiento del chico.

— ¡Echo! —dijo soltando una sonrisa un poco nerviosa.

—Bien… entonces me voy, te lo dejo todo en tus manos… no te muevas de la caja principal —dijo saliendo hacia el exterior de la barra.

—Jacob dijiste que te ibas más tarde… no, ahora.

—No, yo dije que necesitaba salir más temprano, nunca te dije a que hora era más temprano —él se acerco hasta donde ella estaba y miró sobre su hombro hacia donde yo estaba petrificado sin hacer ni decir nada. Me senté en una banqueta alta y apoye los codos en la barra, disimulando que no había escuchado nada. Jacob volvió a centrar su vista en Bella y este le tomo una mano.

Casi mando todo mi auto control a la mierda me lanzo encima de ese hijo de puta ¡él no podía tocarla, no a ella!

—Paso algo en casa de Billy, creo que mi hermana metió la pata hasta el fondo de tarro con su novio Paul… por eso tengo que salir mucho más temprano, no queremos que Billy cometa una masacre ¿verdad? —Bella negó efusivamente con la cabeza mientras sutilmente se soltaba de su agarre. Jacob tomó algo del otro lado de la barra y con un saludo de mano se fue directamente hacia la parte trasera del bar.

Bella suspiró y se dio la vuelta distraídamente. Al parecer se había olvidado de mí y de que yo estaba detrás de ella. Me miró con sus ojos abiertos de par en par…

—Aun sigues aquí… —susurro por encima de la música ¿Por qué estaba tan sorprendida? me baje de la banqueta y me acerque un paso hacia ella— Pensé… pensé… —ella se volteó dándome la espalda, para luego volver a voltearse otra vez, mirándome aún más sorprendida. Esta vez me miró de arriba a abajo y parpadeo varias veces.

—Soy yo Bella…

—Lo sé, es que… pensé que… que era mi imaginación, yo… —entonces su ceño se frunció. Dándome la espalda se dio la vuelta y caminó rodeando la barra, situándose detrás de esta. — ¿Qué quieres? ¿Qué haces aquí? ¿Cómo sabes donde trabajo? —me bombardeó de preguntas… tan típico de ella.

No pude percibir odio en sus palabras. Ella me seguía sorprendiendo. Después de cómo la había tratado esta tarde lo mínimo que me merecía era su odio. Me acomodé en la banqueta y ella se situó frente a mí, mientras limpiaba una copa con un trapo.

— ¿Me dirás a que has venido? —asentí y me removí un poco.

—Primero necesito algo de beber ¿Qué me ofreces? —ella tomó un vaso y lo lleno de agua, poniéndolo frente a mi, derramando algo de liquido sobre la barra. —Bueno eso no era exactamente lo que tenía en mente pero, supongo, que está bien —tomé un sorbo de agua y la miré a los ojos antes de hablar. —Creo que yo no tengo porque responderte a esas preguntas, este lugar no dice Isabella Swan —ella me miró con los ojos entrecerrados y bufó.

— ¿Qué haces aquí? —dije con cierto enojo. Yo rodé los ojos.

—Pasaba por aquí y decidí entrar a tomar algo ¿acaso no puedo? que iba a saber yo, que tu, trabajas en este lugar — ¡Mierda! ¿Por qué estaba mintiendo?, ¿porque no le decía de una vez a que venía y ya? Se dio la vuelta y se alejo un poco; no, así no era como lo tenía planeado. — ¡Bella, espera! —suspiré y pase mis manos por mi cabello ¿por qué era tan difícil hablar con ella?

—Edward, hoy me dejaste claro lo que piensas de mí, así que te agradecería que me digas ¿qué haces aquí? —dijo exasperada.

—Yo… es verdad, vine porque quería hablar contigo… pero no quiero hablar aquí ¿a que hora sales? —pregunté metiéndome las manos en los bolsillos delanteros de mi jeans.

—De donde… —rodé los ojos.

—De tu trabajo, genia…

—A… a las 12 pm.

—Bien, me voy a ir a acomodar en alguna mesa… te voy a esperar y luego te llevo a tu casa… y no acepto un no como respuesta —dije cuando quiso replicar esto último.

—Yo no pensaba decirte no.

La mire mal y me di la vuelta con mi vaso de agua. Caminé entre las mesas y me senté en una que daba hacia la calle. La gente transitaba apurada por la vía pública. A nadie parecía preocuparle la hora. Muchas parejas iban tomadas de la mano, otras al parecer salían de sus trabajos, jóvenes que iban y venían. Y aquí estaba yo, mirándolos y devanándome los sesos pensando que era lo que le iba a decir a Bella. Sabia que le tenia que pedir disculpas, pero… ¿Qué, sí no las aceptaba? no me imaginaba a Bella, negándose a aceptar una disculpa, no, ella no era así. No había maldad en su ser, toda ella era bondad.

Un golpe en mi brazo me saco de mi ensoñación. Volteé a ver quién era y sí, era ella.

—Ten, yo te invito —Bella dejaba una cerveza sobre la mesa, la mire alzando una ceja y esta se sonrojo—Es por la espera —le sonreí y ella frunció el ceño—, aunque no debería, porque era tu el que quiere hablar conmigo —y sin mas se dio la vuelta y se fue por donde vino, sin darme la oportunidad de replicarle nada. Maldita…

El bar estaba siendo muy concurrido, las mesas estaban todas ocupadas y los sillones del centro del lugar estaban casi todos ocupados. Las camareras iban y venían llevando tragos de todo tipo. De fondo comenzó a sonar Locked out of heaven de Bruno Mars. Miré hacia donde estaba Bella y ella junto a una chica estaba cantando y bailando mientras servían tragos. La gente que estaba sentada en las banquetas de la barra, las aplaudía y las alentaba a seguir.

Yo no dejaba de mirar a Bella, ella era tan bonita, tan divertida en todo lo que hacia. Me la quede mirando por unos minutos sin despegar la mirada de ella cuando nuestros ojos se cruzaron… me quedo mirando y le cante lo que justo sonaba en ese momento…

"…Originas que me arrodille. Me haces testificar.

Puedes hacer que un pecador cambie de camino.

Abre tus puertas, porque me matan las ganas de ver la luz…

Y justo ahí es donde quiero quedarme…"

Bella abrió tanto los ojos, que la chica que estaba su lado, le golpeó el hombro para que siguiera cantando. Ella la miró y pestañeo varias veces antes de volver a mirarme. Inmediatamente me di la vuelta y deje de mirarla. ¿Era estúpido o qué? ¿Cómo pude hacer eso? Bella pensaría cualquier cosa, menos que quiero ser su amigo.

Me tomé lo que quedaba de cerveza y me recosté en la silla, mirando de vez en cuando disimuladamente a Bella, quien ahora estaba menos sonriente. Su ceño tenía una pequeña arruga como cuando se quería concentrar en algún trabajo. Estaba seguro que debía de estar pensando sí yo le había cantado o no.

Eran las 23:11 pm. Y las personas estaban comenzando a irse. Las compañeras de Bella estaban recogiendo algunas mesas y subiendo las sillas arriba de estas., para las 23:45 las puertas de "Sky Open" habían cerrado y a Bella no se la veía por ningún lado. Me pare de la mesa donde estaba y me dirigí a la barra donde allí estaba la misma chica que había cantado con Bella. Ella me miró y frunció el ceño.

—Disculpa, pero ya hemos cerrado —dijo con voz cancina y con un deje de enojo.

—Lo sé… estoy esperando a Isabella —mi voz sonaba tranquila.

—Uhmm… ¿ella sabe que la está esperando?

—Sí… disculpa, soy Edward…

—Ángela —dijo la chica y pude ver que en sus labios se estaba formando una extraña sonrisa ¿burla?

—Un gusto Ángela… ¿hace mucho que conoces a Bella?

—Hace un tiempo, yo entre poco tiempo después que ella en el bar… así que más o menos por dos años ¿y tú?

—Yo soy compañero suyo, en la universidad.

¡Y doy gracias a Dios que nada más! —Bella venia hacia nosotros, con un bolso de mano y su abrigo. Ángela dejo todo donde estaba y se dio la vuelta saludando a unas chicas que salían por la puerta—Ángela, gracias por esperarme, pero aquí este espécimen del sexo apuesto me acompañara a mi casa —Bella le sonrió a la chica quien se estaba conteniendo en no explotar a carcajadas. Miré ceñudo a Bella. No era gracioso, pero supongo que me lo merecía.

— ¿Estas segura? —preguntó Ángela tomando su abrigo y su cartera. Salió hacia el exterior de la barra y saludo a Bella con un beso.

—Segura… aunque no lo creas, es inofensivo —tanto Ángela como Bella no se aguantaron más y se largaron a reír a grandes carcajadas.

—Lo siento… me voy, nos vemos mañana, nena —se despidió Ángela y salió del bar cerrando la puerta.

Bella se cruzo el bolso y me hizo señas para salir del lugar. Se fue hasta una esquina y las luces se fueron apagando. Salimos y cerró la puerta bajo llaves, bajo una persiana de metal y le puso candado. Se dio la vuelta y me miró. Sus mejillas se sonrojaron a más no poder al darse cuenta que nos habíamos quedado solos ¿Y ahora que hacia?

—Bueno… Edward no hace falta que… —estaba loca si pensaba que no la llevaría a su casa.

—De ninguna manera, yo te llevo a tu casa, pero antes necesito hablar contigo… Bella yo… —no me dejo hablar cuando tomó mi mano y la sacudió.

— ¿Qué demonios te pasa? —pregunté sorprendido por lo que hizo ¡Definitivamente estaba loca!

— Sí, necesitas decir algo que para ti es difícil, es mejor que vayamos a un lugar donde te puedas relajar.

— ¿A tu hogar?

—No precisamente. Más bien es a uno de mis lugares favoritos —me fue diciendo mientras nos íbamos conduciendo hacia el auto. Nos subimos y me sorprendí queriéndole poner el cinturón de seguridad; me di cuenta de eso cuando me estaba inclinando sobre ella. Bella me miró y sus ojos estaban abiertos de par en par.

—Yo… lo siento, es la costumbre siempre suelo hacerlo con mi hermana Alice —asintió y se abrochó ella misma el cinturón.

Estuve manejando por la ciudad y las calles de Chicago cada vez se hacían más solitarias. De vez en cuando miraba a Bella por el rabillo de mi ojo y podía asegurar que ella estaba tan o más nerviosa que yo.

—Suelo ir cuando necesito aclarar mis ideas, todo el lugar me fascina el ruido calma mi ansiedad, me relaja… el lugar es mágico —habló Bella en un momento. No sabia donde me estaba llevando, yo solo seguía sus instrucciones. No me podía imaginar donde seria ese lugar.

— ¿Qué lugar es?

—La fuente de Buckingham

— ¿Es enserio? ¿Qué puede tener una fuente de mágica? —ella no hablaba enserio, esa fuente era como cualquier otra fuente de agua.

—Estoy segura que siempre has visto la fuente de día y con un millar de personas a tu alrededor ¿o me equivoco? —a donde quería ir con todo esto. Y por supuesto que fui de día ¿por que iría a ver una fuente de noche?

—Bueno no, pero…

—Es por eso, porque nunca la has visto en el silencio de la noche, escuchando solamente el ruido del agua… —en ocasiones me parecía una chica tan inocente y muy inteligente, pero luego me saltaba con una cosa como esta y me hacia poner en duda su bienestar mental.

—Eres rara Bella.

—Nunca te he dicho que fuera una persona cuerda.

No dije nada y seguí manejando hasta donde estaba la bendita fuente.

Cuando agarré la avenida principal que terminaba justo en frente de la Fuente de Buckingham algo llamo poderosamente mi atención. Miré a Bella y está me miró con una sonrisa radiante ¿Acaso eso era la fuente de agua?

¡Joder!

Una majestuosidad de la arquitectura se abría paso delante de mis ojos, pero esta vez no en colores oscuros como se podían ver de día, no. Esta ves luces de color violeta salían de cada rincón de la fuente, realmente era algo mágico.

Nos estacionamos frente a la fuente y bajamos del auto yendo hacia el centro donde la fuente mágica, según Bella, se imponía delante de nosotros. Su arquitectura era grandiosa. Poseía tres niveles y entre cada uno, luces de color naranja le daban el contraste perfecto. Flanqueando cada punta, había un caballito de mar, estos desde la punta de su pico lanzaba un chorro de agua color violeta. Era impresionante.

Bella tenía razón, ver la fuente de noche era completamente emocionante que verla de día. Nos situamos a uno de sus lados y nos apoyamos en las barandas que limitaban el paso. Ninguno dijo nada, ninguno hablo. Vi como Bella cerraba los ojos y cada vez se relajaba más al igual que yo. El sonido del agua era algo que te calmaba. Esta fuente tenia eso que Bella decía, te hacia ver as cosas con claridad, te hacia pensar y reflexionar.

Miré a Bella y ella aun seguí con los ojos cerrados y con una leve sonrisa en su rostro. Era hermosa.

Me armé de valor y le hablé a Bella, ella no se merecía el trato que yo le daba, no.

—Lo siento… —dije en un susurro lo bastante alto, para que ella me pudiera escuchar. Abrió sus ojos y me miró—. Siento haberte tratado como lo hice estos días, mi intención no era lastimarte, pero entiende que yo… —no me dejo terminar.

—Lo sé, no quieres ser mi amigo, lo comprendo muy bien —dijo con la desilusión saboreando su boca.

— ¡No! Mierda… Hoy me comporte como un verdadero cabron contigo, cuando tú solamente me habías preguntado algo. Me desquite contigo y tu nada tenias que ver, te dije cosas que no te mereces, porque… porque eres… porque eres buena, sí.

—Nadie quiere ser mi amigo Edward, todos dicen que soy una persona un tanto desequilibrada, solo porque desbordo alegría… y se que a mucho eso les asusta —dijo esto ultimo mirándome directamente a los ojos, dejando a entrever que lo decía por mi. Agaché mi cabeza y suspiré, ella tenía razón.

Bella era tan segura de sí misma que no le importaba lo que la gente pensara de ella. A lo mejor era esto lo que me hacía falta, para desconectar con toda la mierda que tenia adentro.

—No seré un buen amigo… —dije mirando hacia una pareja a unos pasos nuestro que se estaban sacando un foto.

— ¿Qué dices?

—Que quiero ser tu amigo… pero debo advertirte que no seré de esos buenos, ¡no señor! —en su rostro se fue formando de apoco un sonrisa mientras se volteaba hacia mi quedando de frente. Imité su pose y esta se abalanzó hacía mis brazos rodeando mi cuello con los suyos. Enterrando inconscientemente su rostro en mi cuello. Sorprendido y de apoco fui afianzando el abrazo en su cintura.

—Perdóname… no lo volveré a hacer —dije susurrando sobre su cabello ¡Oh esto se sentía tan bien!

— ¡Shhh! Olvídalo, yo ya lo hice —apreté mi agarre y así nos quedamos por un breve rato.

Fue entonces cuando comencé a sentir como que estaba inhalando sobre mi cuello. Ella hacia ese ruidito con su nariz cuando estaba olfateando algo.

— Uhmm… ¿Bella?

—Mmm…

— ¿Me… me estas olfateando?

—Yo no lo diría así.

— ¿Y como lo dirías?

—Pues estoy guardando tu aroma en mi memoria-

— ¿Y porque haces eso?

—Porque cuando decidas que ya no quiere ser más mi amigo o te avergüences de mi, yo recordare tu olor cuando eso pase.

—Eso no hará falta. Puedo ser un muy mal amigo, pero nunca dejare que te vayas de mi lado…

— Lo sé… solo… solo déjame aquí otro ratito más, no te molesto ¿verdad?

—No, no lo haces.

—Bien.

Nos quedamos un largo rato abrazados. Bella era ahora mi amiga y lucharía por mantenerla de esa forma, reprimiría cualquier tipo de deseo por ella que no fueran pura y exclusivamente del modo amistoso. Bella no se merecía nada malo que cualquiera le pudiera hacer. Y yo estaba seguro que conmigo nada bueno sacaría.

Por ahora solo podía ofrecerle eso, mi amistad.


Bueno aquí la actu de TU Y TÚ ASQUEROSO ENGAÑO lamento actualizar después de mucho, pero también están los otros fic, y si no lo saben actualizo una semana uno la otra otro y la otra el que sigue... asiq espero comprendan...

nos estamos viendo y gracias por leerme

***Gis Cullen***