Disclaimer: Twilight y sus personajes pertenecen Stephenie Meyer y su Editorial. La historia que leerán a continuación me pertenece a mí.


CAPITULO SIN BETEAR


Capitulo 5: Más de lo mismo.

Lo dejare ir,
Voy a luchar por ti hasta que me caiga
Así que prepárate,
Mi amor es constante.
No se desacelerará
Y no se detendrá.
Tal vez soy un loco
Tal vez soy un malo, malo, malo, malo
Pero no vas a ver a un hombre triste
Cuando me miras.
Pueden llamarme loco
Pero de qué sirve una vida detrás de la puerta,
Y he estado viviendo últimamente
Cuando me miras.

The Wanted / Mad Man

Edward POV.

Los meses pasaban muy rápido y mi amistad con Bella era cada vez era más firme. O por lo menos por parte de ella hacia mí. Por mi lado era una completa tortura, en el buen sentido de la palabra. Estar con ella era simplemente dejar esa coraza que me había auto impuesto, para ser simplemente Edward, un chico de diecinueve años, dulce y comprensivo que no le importaba nada. Y aunque quería negarlo, Bella me hacia olvidar por momentos de mi venganza. Pasar tiempo junto a ella para luego volver al infierno de hogar donde estaba, era un asco, yo mismo me sentía de esa forma.

Me sentía como si estuviera traicionando a alguien.

Carmen estaba más insoportable que nunca, no me dejaba ni a sol ni a sombra. En cada oportunidad que tenia no la quería desaprovechar. Se puede decir que había hasta rogado que le de mi numero celular y muy a regañadientes se lo di. Según ella era para mantenerme informado, cuando mi padre estaba o no en el departamento. Algo que era estúpido, ya que nunca estaba en el depto.

La relación con Carlisle era casi nula. Él siempre trataba de entablar alguna conversación pero mis contestaciones con monosílabos siempre lo hacían desistir. Había veces que por un mísero segundo me parecía como que nada había pasado, para que un segundo después darme cuenta de la cruda realidad y de donde estaba. Era una sensación tan amarga la que quedaba en mi boca.

Un zumbido me saco de mis miserables pensamientos, mire hacia la mesa de noche de mi habitación y ahí estaba mi celular, con la pantalla prendida indicándome que había un mensaje de texto. Lo abrí y si era ella…

Edward necesito que me ayudes con Bio… no entiendo nada de lo que se explico en la ultima clase. :(

Bella.

Con una estúpida sonrisa en mi rostro, le respondí.

¿Estas en el bar? Puedo ir a buscarte a la salida…

Edward.

Espere por diez minutos antes de que ella me contestara.

Si, si no es mucha molestia, hoy voy a salir temprano así que puedes venir a las 21 pm. Y luego ir a comer algo ¿Qué me dices? XD

Bella.

Apenas vi lo que decía me dirigí hacia mi guardarropas a buscar algo que ponerme. Cuando entro lo que quería, le conteste.

Te digo que si. Ahí te veo, hoy no te escapas de los estudios :p

Edward.

No recibí más respuestas, me fije la hora y el reloj en mi celular marcaban las 19:45 pm. Por lo que me di un baño rápido y comencé a vestirme. Cada vez que tenía algún arreglo con Bella para estudiar trataba de querer arreglar mi aspecto desarreglado y dejado que mantenía en el departamento y con el cual iba a la universidad. Pero cuando estaba con ella era diferente, simplemente quería verme bien para ella, estúpidamente quería que sus ojos solo fueran para mi. Que no mirara a ningún otro chico que no fuera yo. Ella era la culpable de que cada vez que nos veíamos mi estomago experimentara una extraña sensación de tener lombrices… y la odiaba por eso.

Estaba terminando de ponerme mi cinturón, cuando sentí unos golpes en mi puerta. Bufe, de seguro era Carmen. Me acerque un poco y pregunte quien era, no quería que arruinara mi humor.

— ¿Quién es?

—Soy yo hijo, necesito hablar contigo — ¿Carlisle? Se supone que tenía que estar de guardia en el hospital.

—Un momento… ya salgo —tome todo lo que necesitaba, mi celular, mi billetera y mis llaves; tanto del departamento, como de mi habitación, y las cosas de estudio.

Cuando salí, me encontré a Carlisle de frente con una clara expresión de nerviosismo. Me tense un poco, cada vez que él me miraba de esa forma, es por que algo había echo. Bajo su atenta mirada cerré la puerta de mi habitación y con él pisándome los talones camine hasta la sala, donde ahí sentada esta Carmen quien me miraba con una mirada lujuriosa.

¿Cómo es que Carlisle no se daba cuanta de eso?

—Carlisle voy a salir, así que necesito que me digas lo que tengas que decir —dije dando un paso hacia la puerta. El me siguió e hizo una seña para que salgamos del departamento. Antes de cerrar la puerta se escucho la voz de Carmen.

— ¡Adiós nene! —los ojos de Carlisle me miraron con ¿miedo?

—Déjalo Edward, solo lo hace para molestarme a mí, no le des importancia —lo mire no pudiendo creer como es que él había engañado a mi madre con ese desastre de mujer, simplemente no me entraba en la cabeza, quería pensar que no solamente había un cuerpo bonito detrás de la razón que lo llevo a cometer tal bajeza, sino que tenia que haber algo más.

—Me interesa muy poco lo que diga la zorra esa, en realidad, no me interesa nada de lo que diga —Carlisle asintió y se subió al ascensor conmigo. Llegamos a la entrada del edificio y voltee para mirar a Carlisle, este estaba un tanto pálido— De que querías hablar Carlisle… Tengo que irme, habla de una vez —él paso su mano por entre sus cabellos y suspiro.

—De eso… —y este hizo una seña hacia la calle, mire a donde su mano apuntaba y ahí estaba. Negro como la noche, no muy ostentoso, pero si elegante como él sabia que me gustaban ¡Maldito! Él sabia cada gusto que yo tenia y debo decir que esta vez me había dejado impresionado, por semejante belleza que tenia delante mío. Él se había acordado de esa conversación ya casi olvidada de hacia mucho tiempo, donde yo le había echo saber cual prefería de entre todos…

Flas back

Había logrado convencer a papá, para que me acompañara a la exposición de autos que se hacia en el Millennium park, esa tarde estaba más fresca de lo normal y al parecer le había atacado un resfrió poco común en él ya que casi nunca se enfermaba. Y lo amaba por eso, por tener siempre un momento para nosotros dos sin importarle que estuviera enfermo.

Papá ¿Cómo es que has llegado a enfermarte, tú nunca te enfermas? —él sonrió un poco nervioso y negó con la cabeza.

Esto me pasa por andar quedándome hasta tarde, muy ligero de ropa —él me miro por lo que acababa de decir.

¿Cuándo anduviste hasta tarde y ligero de ropa? —Oh ahí caí en la cuenta, la habitación de mis padres tenia un gran balcón, y a veces solía verlos cuando ellos se quedaban hasta tardes ahí— ¡Oh, ahora lo se! Tu y mamá son unos perversos —me reí por la cara que puso mi padre.

¡De que estas hablando Edward! no seas irrespetuoso cuando te refieras a tu madre ¡Y deja de reírte! No es gracioso —me aguante las risas y seguimos caminando por la exposición.

Estaba fascinado mirando cada modelo nuevo que había salido al mercado. Saab había sacado al mercado dos autos nuevos de alta gama como estaban acostumbrados, estos siempre se diferenciaban de las demás firmas por la fabricación de los motores de sus autos y por la seguridad de sus vehículos. Eran muy buenos para gente que era empresaria y esas cosas ya que la seguridad era algo importante.

Seguimos caminando con mi padre cuando nos un auto llamo poderosamente mi atención, el stan era de la firma: Volvo Car.

Esta había sacado un auto nuevo al mercado y literalmente había quedo fascinado con ese auto. Era un Volvo c30, no muy ostentoso para nada, de tres puertas… ¡Oh su motor! Sumotordiesel2.4 de cinco cilindros y 180 CV de potencia máxima. Simplemente era perfecto para mi, lo miraba maravilladlo. Me fije el precio en la tarjeta donde estaba su presentación y esta decía… ¡Oh! $ 49.204.2 mire a mi padre y estese acerco a ver el precio. Él sabía que este auto me había enamorado. Hizo una mueca y sus ojos se abrieron un poco. Un sentimiento de posesión se había instalado en mi pecho, quería a ese auto. Mire a mi padre y este me miraba cruzado de brazos. Seguí viendo el auto y cada uno de sus detalles, no queriendo olvidar nada de el.

Cuando se hizo la hora de partir suspire resignado…

Todo el camino a casa, estuve hablando con mi padre e intercambiando opiniones sobre los autos que habíamos visto, según él, su preferido había sido el Saab, y no podía debatirlo ya que ese auto era muy bueno. Y en definitiva el mío había sido ese Volvo, creo que el auto me quitaría varios días de sueño

Estábamos casi llegando a casa cuando le pregunte a mi padre lo que me estaba carcomiendo desde que habíamos salido de la exposición…

Papá ¿Cuánto crees que deba trabajar para comprarme ese auto? —mi padre me miro con una sonrisa.

Creo que antes deberías de preocuparte por tus estudios, Edward —lo mire con seño fruncido.

Lo se, solo quiero saber como puedo hacer para conseguir ese auto, realmente me gusto —lo se me estaba comportando como un crio, pero… me gustaba.

Primero que nada, no esta mal que ambiciones algo como un auto, supongo que a tu edad es… normal desearlo, pero sabes el esfuerzo que eso conlleva y ese mismo esfuerzo debes ponerlo en los estudios, aun puedes esperar un poco por el auto… eso es lo que yo pienso —me cruce de brazos, no era justo.

Ustedes les pagan los viajes a Alice y… —no me dejo hablar… le había tocado su debilidad.

Sabes muy bien que ese dinero es de sus fondos universitarios, los mismo que tu tienes, y sabes muy bien cual fue la decisión de ella, simplemente los esta usando a su antojo… Edward, no me gusta que piense de esa forma de tu hermana —dijo un poco molesto, creo que me había pasado con ese comentario.

Lo se… lo siento y supongo que tienes razón, estaría bueno poder comprármelo con mi esfuerzo —asintió.

No es que tampoco tu madre y yo no te ayudaremos, pero creo que seria apropiado hablar de este tema un poco más a delante ¿no te parece? —asentí.

Llegamos a casa y cuando estábamos por entrar, lo detuve a mi padre por el brazo…

Gracias papá —

De nada hijo, sabes que tanto tu madre como yo, siempre estaremos a tu lado para ayudarte en lo que podamos —abrace a mi padre y cuando nos separamos, mi madre nos miraba desde la puerta con una sonrisa en su rostro.

Fin flash back

Ese recuerdo me parecía tan lejano; y por lo tanto nunca pensé que él se acordaría de cuanto había querido ese auto: El Volvo.

—Es el c30… —dije acercándome hasta donde estaba el auto. Carlisle me mirara con cautela.

—Se que te gustaba y Edward… no quiero que piense que quiero limpiar culpas, no es por ese motivo que esta este auto aquí —

—Y si no es por eso ¿Por qué sino? —pregunte, acordándome de pronto que él también habia echo lo mismo con mi habitación.

—Se que aun no me perdonas, y lo entiendo, pero esto no tiene nada que ver lo que paso, se que tu ya eres mayor y necesitas… como movilizarte, no siempre podre prestarte mi auto ya que habrá veces que estaré de guardia y me pareció el momento justo para que tu tengas tu propio auto… las cosas están mejores, el ascenso que tuve la semana pasada me permite poder comprártelo yo mismo y… —no sabia nada que lo habían ascendido.

—No sabía que te habían ascendido —

—Si… yo… me ascendieron a jefe de neurología, ahora tengo muchas más responsabilidades por lo que mi sueldo aumento considerablemente —se rio y se metió una mano en su bolsillo sacando de este una llave con un llavero. Me la tendió y vi lo que era el llavero, en realidad era una pequeña foto de mamá y Alice. Sonreí a ese echo, mire la foto y tanto mamá como Alice sonreían despreocupadas.

—Yo tengo la misma —mi cabeza se alzo como resorte y mis ojos vio todo rojo.

¡Era un hijo de puta!

—¿Cómo que tienes una foto de ellas dos? —Él pareció darse cuenta de ese error— tienes una foto de mamá y… ¿te sigues revolcando con esa puta? —él trago y se llevo una mano a su cabello. Con frustración y angustia, camino un paso hacia atrás.

—Yo no hablare de eso contigo, ya basta Edward… por favor—se dio la vuelta y camino hacia la entrada del edificio, se volteo y hablo en un susurro, fue tan bajo pero aun así lo pude escuchar—. Que disfrutes tu auto hijo —y sin más me dejo solo.

Me quede un momento mirando por donde había entrado Carlisle, era tan irreal el punto a donde habíamos llegado que mi pecho se comprimía de dolor, aun dolo que no debía olvidarme nunca que había sido causado por él. Con lágrimas en mis ojos, me di la vuelta y volví a mirar el auto. Me subí a este y lo encendí.

Esa sensación de amargura no era la que esperaba, me imaginaba que cuando obtuviera mi primer auto seria el día más feliz de mi vida, pero en cambio estaba siendo el día más amargo de estos últimos días.

Mire mi celular y este marcaba las 21:05 pm. ¡Mierda me había atrasado mucho!

Intente llamar a Bella pero este no me daba. Arranque el auto y comencé a manejar por las calles, de apoco una sonrisa se fue dibujando en mi rostro, al imaginarme la cara de Bella cuando me viera llegar en el auto.

No tarde mas de quince minutos en doblar la esquina que me llevaba a Sky Open, estaba llegando a la puerta cuando vi a una pareja discutiendo en la entrada del bar. Me estacione unos locales antes y cuando me disponía a bajar me di cuenta que era Bella la que discutía con un chico. Inmediatamente baje y camine hacia ellos. Iba a matar a este hijo de puta si se habia propasado con ella.

— ¡Benjamín te he dicho que no! él esta por llegar, no tarda… —lo ultimo fue casi en un susurro, a bella se la veía claramente incomoda con la presencia de ese muchacho.

— ¡Oh vamos! Me dirás que otra vez tu "novio" vendrá a buscarte… —al decir la palabra novio, este individuo hizo un exagerado gesto de comillas con sus dedos— tu no tienes novio, es mentira, solo lo dices para negarte a salir conmigo, pero se que si aceptas lo pasaras bien, no te arrepentirás vamos Bella… —el tipo se le estaba acercando más de la cuenta y Bella retrocedía asustada —apresure mi paso y llegue a ellos. Lo mataba si le ponía un solo dedo encima.

— ¡Buenas noches! —Bella miro hacia donde yo estaba y una sonrisa de alegría y alivio cruzo por su rostro— ¿Algún problema? —dije mirando al tipo, quien me miraba con el ceño fruncido.

—Solo estábamos hablando —

—Pues mi novia, no parecía muy contenta por su conversación —

—¿Novia? ¿Bella es tu novia? —

—Si ¿algún problema con eso? No me gustaría pensar que ella no le dijo nada que tenia novio, me sentiría… triste —mire a Bella y camine hasta donde ella estaba, le tome las manos y la atraje a mi pecho, pasando mis brazos por su cintura y acercando mi rostro al suyo hasta donde mi fuerza de voluntad me lo permitía ¡Mierda, estaba deseando besarla!—Bella amor ¿Le has dicho a este… hombre que tu tienes novio, que estas ocupada y que eres mía? —Bella me miraba con asombro. Sus mejillas se colorearon profundamente ante la palabra mía.

—Uhm… bueno, no… quiero decir, si… en realidad le dije que tenia novio, supongo que lo demás no le tiene que importar —acaricie la suave piel de su mejilla con mis dedos y sentí el estremecimiento de su cuerpo junto al mío, la atraje mucho más de lo debido y enrede mi mano entre los cabellos de su nuca, acercando su rostro al mío.

—Pues deberías decírselo amor, no me gustaría que hubieran malos entendido, sabes lo celoso que soy y no me gustaría andar partiendo dientes por que alguien se propase contigo bebe… —mire a los ojos de Bella y estos me mostraban la profundidad de su alma pura, lo que estaba a punto de decir, era la pura verdad y quería que ella lo viera de mis propios ojos que yo no mentía— quiero que todos los hombre de este lugar sepan que tu tienes dueño, que me perteneces, que era mía y que mataría a quien fuera, que intentara alejarte de mi lado —los ojos de Bella, brillaron con un brillo intenso antes esas palabras, estaba seguro que ella misma vio que no mentía.

—Bu-bueno… creo… creo que ya lo escucho por si solo, no creo que haga falta que lo repita —mire directamente al tipo que miraba la escena. Para cualquier transeúnte que pasaba, éramos la típica pareja que se declaraba cuanto dependía el uno del otro. Para el pendejo que nos miraba a escasos pasos, yo era el típico novio celoso. El tal Benjamín nos miraba con frustración y resignación.

— ¿Tu lo has entendido? —dije mirándolo fijamente a los ojos y con una gélida voz ¡Vaya! Hasta a mi me sorprendió hasta donde podía llegar. Benjamín levanto las manos y se alejo un paso. En sus ojos se podía ver claramente un atisbo de miedo.

—No deberías dejarla sola, cualquier otro que no lo sepa, puede pensar que ella esta sola —

—Puedes dormir tranquilo… me ocupare de ello —y sin más tome la mano de Bella y la encamine hasta mi auto. Gire la cabeza y vi como el tipo entraba otra vez en Sky Open.

Sentía la penetrante mirada de Bella al costado de mi cara, recién en ese momento caí en la cuenta de lo que acababa de decir, ahora tendría que dar explicaciones. Llegamos al auto y abrí a puerta del copiloto, Bella se quedo quieta y no se movió. Le toque el hombro y esta no respondía.

— ¿Bella? —volví a tocar su hombro.

— ¿De donde has sacado este auto Edward? —era por el auto, un suspiro salió de mi boca cuando me di cuenta que era por eso y no por lo que había echo.

La hice subir un poco a la fuerza ya que ella por si sola no podía moverse. Me subí a mi lado y arranque el vehículo.

—Es un regalo que me hizo… —suspire y me rasque la nuca—, mi padre —Bella miro en mi dirección.

—Nunca me has hablado de tu padre, si de tu mamá y tu hermana, pero no de tu padre ¿Por qué? —dijo girándose en su lugar, eso me puso nervioso, tenia toda su atención puesta en mi.

—Por que tú nunca me has preguntado —dije mirándola con una sonrisa, queriéndole quitar peso al asunto. Ella miro hacia adelante e hizo una mueca con su boca. Era tan tierna.

—Me pregunto, porque nunca te he preguntado —se cuestiono a si misma. Me carcajee y ella me miro frunciendo su ceño.

—Dejemos esta conversación para otro momento, otro día te contare de él —la vi asentir y acomodarse en su lugar.

Cuando pensé que ella se había distraído con los faroles de las calles que íbamos dejando, volvió a hablar dejándome literalmente fuera de juego.

— ¿Edward?

— ¿Si?

— ¿Por qué le dijiste a Benjamín que eras mi novio? ¿Y porque afirmaste que… que yo era tuya? —un pequeño volantazo me hizo trastabillar al terminar de decir lo que dijo.

—Bu-bueno… escuche que te estaba presionando para que salieras con él, y yo… yo simplemente lo dije —

—Si, pero lo demás creo… creo que fue ¿demasiado? —

— ¿Y tu porque le dijiste que tu novio te recogería, cuando era yo el que venia por ti? —ella se regodeo de si misma y hablo, por suerte estábamos llegando a su casa.

—Porque es verdad, yo te considero mi novio de mentiritas —dijo con autosuficiencia. Me estacione en fuera de su casa y me quite el cinturón de seguridad para poder mirarla a los ojos ¡Ella no me podía estar diciendo estas cosas muy natural!

— ¿Qué es lo que estas diciendo, Bella? —ella se quito su propio cinturón y se volteo hasta quedar frente a mi.

—Bueno, míralo de esta forma… hacemos todo lo que hacen los novios, salimos, vamos al cine, estudiamos juntos, comemos juntos, en la universidad cuando tenemos clases juntos ¿Qué hacemos? —

— ¿estamos juntos?

—Si, lo único que nos falta para ser novios es que nos besemos ¿puedo darte un beso?—termino diciendo con una sonrisa.

—Si…. ¡No! Jesús… —me di la vuelta y salí del auto, ella también salió y camino hasta pararse frente a mi. La quede mirando y ella tenia una gran sonrisa— Bella, eres mi amiga y… —inmediatamente su sonrisa se borro, aclaro su garganta y volvió a mirarme. Solo Dios sabía lo que estaba conteniéndome para no besarla hasta quitarle el aire.

—Entiendo Edward, y no te preocupes… a veces creo que mi mente desvaría un poco —ella asintió y volvió a mirarme esta vez con una triste sonrisa. No, no quería que ella pensara que no me gustaba, pero no podía darle falsas ilusiones, no a ella. Ella se merecía un chico limpio de basura no alguien como yo.

—Bella… creo… creo que seria mejor que dejáramos de vernos un poco, puedo ayudarte con tus apuntes de bioquímica después de clase, pero lo demás creo… creo que deberíamos dejarlo de lado por un tiempo y… —no pude terminar de hablar por el nudo que se me formo en mi garganta al ver el miedo en sus ojos.

—Soy una idiota… soy una estúpida, jamás debí decirte eso, era una broma y tu… tenia que guardármelo para mi. Ahora no quieres ser más mi amigo. Yo sabia que esto terminaría pasando, tú te cansarías de mí y en la primera oportunidad te alejarías de mi lado como todos lo hacen… —intente tomarle la mano pero ella retrocedió, ajusto su bolso que colgaba de su hombro y camino hacia su casa.

¿Qué había hecho? No, no, no yo no quería esto, no así. ¿En que momento se había complicado todo? La seguí hasta la entrada de su casa y la tome del brazo. Ella educadamente se zafo de mi agarre.

—Bella, yo no quería decir eso, pero tú me tomaste por sorpresa y… —

—No, esta bien… tú tienes razón, tenemos que dejar de vernos —ella abrió la puerta de su casa—. Lamento haberte echo ir a buscarme y traerte hasta aquí —No, ella no podía estar diciendo eso.

—Bella, por favor no llevemos las cosas por ese lugar, eres mi amiga, no quiero perderte —

—No me estas perdiendo Edward, simplemente… solo… seguiremos siendo amigos —en sus ojos había agonía, eso me daba a entender… no, ella… simplemente no podía gustar de mi.

Acune su rostro entre mis manos y me acerque un poco a ella. Un leve temblor atravesó su cuerpo, yo me estaba dejando llevar y sabía que eso me traería consecuencias. Acerque mi rostro al suyo, podía sentir la respiración agitada de Bella, su pecho subía y bajaba. Cuando mis labios estaban por probar los suyos, esos que el anhelaba con apoderarse y nunca dejarlos ir… ella se alejo. Tomo sus manos y las separo de su rostro. Los ojos de Bella estaban saturados en lágrimas.

—No lo hagas, no si solo soy tu amiga —ella se separo de mi camino un paso hacia adentro de la casa, todo sin dejar de mirarme, tomo el pomo de la puerta y con su voz tomado hablo—. Nos vemos el lunes en clase, Edward —y sin más cerro la puerta.

No se cuanto tiempo me quede parado mirando la puerta de Bella. Solo se que un trueno azoto el lugar. Me di la vuelta y camine hasta mi auto, me cole en el y salí de ese lugar como alma que lleva el diablo.

Era un completo idiota, un estúpido de primera categoría ¿Cómo pude tratar de besarla, minutos después que le decía que solo la quería como amiga? Ella solo dijo que era una broma, y tenia razón, el la primera oportunidad quise salir corriendo, pero no por los motivos que ella decía, claro que no. No podía estar de esa forma que yo mas anhelaba por el simple echo que a esta altura yo mismo me había arruinado, estaba roto y contaminado. Y Bella se merecía alguien mejor a su lado. Estaba enojado, muy enojado conmigo mismo. Por esta misma razón es por la que yo no quería ser su amigo o tener algún tipo de relación con ella o con cualquier otra persona, pero no, aquí estaba yo carcomiéndome la cabeza pensando si Bella se alejaría de mi o no.

Llegue en tiempo record al departamento, estacione el auto y saque todas las cosas que había llevado para estudias con Bella. Ni siquiera estar en el auto había quitado la sensación de mierda que me estaba azotando. Cerré la puerta del auto un portazo, preso de la ira y el enojo que tenia en cima.

Cuando llegue al departamento todo estaba a oscuras, me dirigía a mi habitación cuando la puerta de la habitación de Carlisle y Carmen me llamo la atención, esta estaba abierta. Suspire y seguí mi camino.

— ¿Edward? —La voz de Carmen me detuvo de seguir— Pensé que te gustaría saber que tu padre salió por una emergencia —alce una ceja— ¿te gustaría jugar un rato? —la mire de arriba abajo y esta solo llevaba puesto un camisón e encaje pegado al cuerpo y unas bragas de igual material. Ella me serviría para desquitarme.

Deje las cosas en la puerta de mi habitación y camine hasta donde ella estaba, la tome del cabello de forma brusca y la muy puta gimió, sabia cuanto le gustaba que la follara duro. La bese con enojo y frustración. Ella me quito la chamarra que traía, la tiro detrás de nosotros y comenzó a quitar los botones de mi camisa, retire sus manos y me separe de ella comenzando a caminar hacia la sala. Me tire en el gran sofá y abrí un poco mis piernas. Ella entendió lo que quería y sonrió relamiéndose los labios, se arrodillo entre mis piernas y me quito el cinturón, desabotono los botones de mi pantalón y lo bajo solo un poco.

—Anda, sácalo y has lo que mejor sabes hacer como buena zorra que eres —ella volvió a relamerse los labios y quito mi miembro de la prisión de mis bóxer, comenzó a masajearlo de arriba hacia abajo; cerré los ojos y tire mi cabeza hacia atrás cuando sentí como la tibieza de su boca me engullía hasta casi tocar su garganta. Comenzó a chupar u a lamer toda la extensión de mi miembro, jugando con la punta y su lengua, dando lamidas ¡Mierda era tan puta haciendo esto! Ella se quito los breteles del camisón y se lo bajo hasta por debajo de sus pechos, quito su boca de mi pene y lo situó entre sus pechos, con sus manos los apretó por sus costados y comenzó a subir y bajar ¡Puta, puta, eso es lo que ella era!

Volví a cerrar mis ojos y lamente hacerlo. Su rostro y su voz, llegaron a mi mente como una bola de demolición.

¿Puedo darte un beso?

¡No! Ella no se podía colar en un momento como este, no, ella no podía hacerme esto. Esto era mi maldita culpa. Abrí mis ojos y tan enojado como estaba en un principio, me quite de encima a Carmen, la tome de un brazo e hice que se arrodillara en el sofá. Ella jadeaba de anticipación, se tocaba los pechos con una de sus manos y tome mi billetera y saque el condón que tenía guardado. Me lo puse y sin esperar a que ella estuviera preparada la penetre por detrás. La tome por sus caderas y comencé a embestirla de forma brutal y fuerte, ella gemía como una perra en celo, lo disfrutaba, algo que mas me hacia enojar. La tome del cabello y tire de el, su cabeza se inclino hacia atrás, pero no le dolía ella estaba presa de la lujuria. Lleve mis manos hacia sus pechos y los apreté, ella arqueo su espalda dando mas acceso, tome sus pezones entre mis dedos y tire de ellos…

—¡Ahh! Si… si… Edward así me gusta, vamos bebe —grito y comenzó a mover sus caderas yendo al encuentro.

—¡Eres una puta Carmen! —dije jodiendola mas duro.

—Si… y así te gusto nene… ahhh —apreté sus pezones con fuerza y ella jadeo de dolor, volví a poner mis manos en sus caderas y comencé a embestirla, ya para librarme de ella y terminar de una puta vez. Ella no sabia nada de lo que a mi me gustaba, ella no tenia idea de quien me gustaba.

Volví a tomarle el cabello, y la embestí una par de veces mas, sentí esa sensación formarse en mi vientre bajo para luego explotar y salir todo liberado por mi miembro. Ella se siguió moviendo dos veces más y termino gritando mi nombre.

Sus labios no pronunciaba mi nombre de esa forma delicada, no. En ella quedaba mal, arruinado. De pronto un gran sentimiento se arremolino en mi pecho. Mucho mas grande que esa sensación de liberación al tener un orgasmo. Esta sensación o emoción era mucho más poderosa.

Por primera vez, me sentí realmente mal, como si estuviera traicionando, como si estuviera siendo desleal a alguien… por primera vez estaba sintiendo una culpa que consumía.

Culpa por sentir que traicionaba a Bella.

.

.

.

Su sonrisa había desaparecido. Y era completamente mi culpa.

Estábamos a miércoles y no había podido hablar con ella. Bella me esquivaba, se alejaba de mi, sin que yo pudiera hacer algo. Me traía loco, estaba realmente perdiendo los cabales.

El lunes cuando había llegado a clases y ella no estaba, fue algo que me pareció raro ya que ella era la primera siempre en llegar, el profesor entro y ella lo hizo por detrás, fue la ultima. No hubo una mirada, no hubo una sonrisa, no hubo un mensaje, nada. Fue la primera en salir y cuando la quise alcanzar había desaparecido. Para la hora del almuerzo, le mande un mensaje diciendo que la esperaba en la puerta de la cafetería de la universidad para que almorcemos juntos y su respuesta fue: "lo siento, pero tengo cosas que hacer"

Toda la maldita tarde del lunes mandándole mensajes y nada, ni uno solo me contesto. En la noche la llame diez veces a su celular y a su casa, nada. Fui hasta Sky Open, pero no había ido. Se había reportado por enferma.

El martes, como no teníamos clases juntos, salí mucho mas temprano para ir a buscarla; le mande un mensaje diciendo que la pasaría a buscar y su contestación fue clara: "no vengas por mi porque no voy a ir. Gracias de todos modos"

¿Y cual fue mi sorpresa? Que a la hora del almuerzo estaba sentada en una punta, comiendo sola. Quise acercarme, pero por alguna razón mis pies parecían estacas. Ella había levantado la mirada y cuando sus ojos se cruzaron con los míos, simplemente negó con la cabeza. Se paro de su asiento y salió por la puerta.

Me había pasado gran parte de la tarde intentando hablar con ella, pero simplemente se me escapaba, era como agua entre los dedos. En la noche volví a ir a su casa y esta estaba toda a oscuras, ella no estaba o simplemente no había querido abrirme.

Una presión se formaba en mi pecho y cada segundo que pasaba se hacia mas poderosa. Bella era la única chica que había podido traspasar aquella muralla que me había auto impuesto yo mismo, ella era tan dulce y sencilla que mi corazón se amoldaba al suyo sin complicaciones. Bella hacia que en los momentos que estábamos juntos mi visión por las cosas cambien. Era tan fácil sentirse atraído por ella.

Unos libros cayendo frente a mi mesa llamaron mi atención. Estaba en la cafetería de la universidad esperando a que mi hora empezara ya que había tenido una libre.

El profesor Jasper me miraba con el ceño fruncido, tomo asiento frente a mi y se dispuso a ordenar sus libros.

—Edward puedo hacerte una pregunta… —

—Hola profesor Whitlock ¿Cómo esta? Yo bien, gracias por pregunta ¡oh! descuide tome asiento… —dije lo mas irónico que pude, este me miro con una tonta sonrisa para luego poner muy serio— que me quiere preguntar.

— ¿Sucedió algo con Bella?

— ¿Por qué lo pregunta?

—Veras… tú y ella siempre estaban juntos y no creas que no me di cuenta, que ahora cada uno va por su lado y déjame decirte que a ella no se la ve muy feliz y mírate tú… —lo mire queriéndolo traspasar con la mirada.

— ¿Hablo con ella? —le pregunte queriendo saber algo de ella.

—Edward… solo voy a decirte algo —me miro a los ojos—. Bella es una muchacha encantadora y por demás buena, no me gustaría que algo malo le pase, se que tanto yo como otros profesores estarán con ella si por esas casualidades llegara a equivocarse eligiendo a alguien que no le conviene, los profesores la quieren mucho todos sabemos el esfuerzo que hace por mantener su beca vigente… —

— ¿Ella es becada? Yo no… no lo sabia —un nuevo sentimiento de angustia se formo en mi pecho. Mientras yo podía darme el lujo de disfrutar de un buen fondo universitario ella tenia que trabajar y estudia el doble para poder seguir manteniendo una beca. Sabia cuanto necesita mi ayuda con bioquímica y yo había sedo tan estúpido de querer alejarla. Era un idiota.

—Quise hablar con ella, pero no tuve éxito pero se que tiene algo que ver contigo ya que tu tampoco andas muy bien, hoy ella no presto atención a mi clase y… —apenas dijo eso me pare de mi asiento.

— ¿Ella esta aquí? —pregunte comenzando a guardar mis cosas en mi mochila.

—Si, esta en la biblioteca, pero… ¿Qué haces? —dijo viendo como guardaba mis cosas a las apuradas. Tenia que hablar con ella, esta vez no se me iba a escapar. Iba a hablar conmigo quisiera o no.

—Tengo que hablar con ella —afirme

—Pero… —un grito diciendo mi nombre lo interrumpió para seguir. Levante mi cabeza y de la puerta de la cafetería venia entrando mi hermana Alice

— ¡Edward! — ¡Oh demonios! — ¡Hermanito! Que gusto verte y… oh ¿estas ocupado? —pregunto mirado la espalda de Jasper ya que este aun estaba de espalda y estaba tan quieto que parecía estar petrificado.

—Alice… por favor, puedes quedarte unos minutos aquí, yo tengo que arreglar un asunto y enseguida regreso —le dije caminando de espalda hacia la puerta mientras le hablaba.

—Seguro… —dijo mientras miraba Jasper. Llegue a ver como el profesor le tendía la mano y mi hermana se la tomaba cortésmente y con una enorme sonrisa. Bien ahora no tenia tiempo de preocuparme por ellos.

Corrí literalmente por los pasillos de la universidad y parte del campus, estos se me hacían cada vez más largos.

Cuando llegue a la entrada de la biblioteca, antes de entrar tuve que apoyar mis manos sobre mis rodillas y tomar aire, mi pecho subía y bajada con cada bocanada de aire que tomaba. Entre y un grupo de chicas salía riendo. Las mire raro, por reírse tan fuerte en la biblioteca. Una de ellas me miro de arriba hacia abajo y yo le rodee los ojos, no tenia tiempo para perderlo con ellas. Me metí en el lugar y escanee la zona en busca Bella, en las primeras mesas no estaba. Comencé a buscar y caminar por los pasillos y no la veía por ningún lado. Me estaba dando por vencido, a lo mejor y ya se había ido. Camine hacia la salida, cuando me percate de que en la parte de arriba de la biblioteca colgaban unos pies y esas bailarinas eran inconfundibles.

Subí por las escalera y apenas tuve visión de la parte de arriba, pude verla acostada sobre su espalda leyendo un libro, muchos libros estaba a su alrededor, era algo hermoso de admirar y recordar, por lo que tome mi celular y lo puse en modo cámara. El sonido del flash de la cámara llamo su atención. Apenas me vio sus ojos se ampliaron y el nerviosismo se hizo presente.

Un alivio inundo mi cuerpo que poco a poco fue reemplazado por enojo y frustración. Ahora que la tenía enfrente me iba a explicar porque demonios me esquivo todos estos días.

— ¿Qué haces aquí? —pregunto guardando sus cosas ¡Oh no! Ella no se iba a mover de este lugar sin que hablemos.

—Estaba buscándote… y te encontré —dije caminando hacia ella.

—Ya veo… —dijo mientras se paraba y caminaba hacia la escalera. Solté mi mochila y de espalda la envolví por la cintura atrayéndola a mi, su pecho golpeo con el mio y un jadeo salió de su boca.

—Tu no te iras a ningún lado, no antes de que hables conmigo —dije sujetándola.

—Suéltame Edward —chillo, con esa vocecita de querer parecer enojada.

—¡No! ¿Me pides que te suelte? Casi toda la maldita semana me estuviste esquivando, no me contestabas los mensajes, ni las llamadas. Fui a buscarte al bar y no habías ido, fui a tu casa y no me atendiste ¡Con un demonio, quiero hablar contigo! Y tu me pides que te suelte ¡No, no lo are! —como pude la di vuelta en mis brazos y ella lloraba en silencio. Ella estaba llorando.

—Estoy haciendo lo que tú querías que hiciera, me estoy alejando, no… no… no quiero seguir confundiendo más las cosas… —su voz se fue quebrando.

— ¿De que hablas? ¿Qué estas confundiendo? —

— ¿Tu que creías? Que después de pasar todo este tiempo juntos, tu siendo la única persona que en esta maldita universidad me habla a parte de los profesores y el personal de limpieza, a mi no me iba a pasar nada contigo, que no me iban a florecer sentimientos hacia ti… ¡No Edward! Yo… yo… —una sollozo de lo mas profundo de su ser, salió despedido. Mis ojos se aguaron. No podía ser, ella no me podía decir esto. Si ella lo decía, todo mi auto control se iba a la mismísima mierda. Me miro a los ojos y antes de hablar soltó un hipido ¿podía ser más tierna?— No pude evitar enamorarme de ti, de mi único amigo… Lo siento —una exhalación deje salir.

Todo mi cuerpo se aflojo y mis piernas y brazos comenzaron a temblar. Ella estaba enamorada de mí. ¿Y yo? ¿Yo estaba enamorado de ella? No iba a negar que me gustaba, pero…

Mire sus ojos, y ella sin que yo pudiera decir nada tomo mi rostro entre sus manos. Se acerco a mis labios y tan suave y despacio como la caricia de una pluma, dejo un dulce y casto beso. Inmediatamente mis ojos se cerraron y mis manos tomaron su cintura. Sus labios comenzaron a moverse torpemente. La atraje mas a mi cuerpo envolviendo mis brazos en su delicada cintura, ella era tan pequeña. Bella rodeo mi cuello y ejerció un poco de presión con sus labios. Irrefutablemente era su primer beso ¡Joder!

Quería alejarme, pero me era completamente imposible, el cuerpo de Bella me transmitía un calor especial, ella era ya de por si una chica cálida. Su boca era mi perdición, era mi elixir, toda ella era una adicción… mi adicción.

No podía corromperla con toda mi porquería ¿Pero como hacia para dejarla ahora, después de que ella me confirmara que se había enamorado de mi? De este idiota ¿Cómo?

De apoco fui cortando el beso. Su lengua no llego a salir, y ansié por un momento que la mía saliera en su búsqueda, pero no la abrumaría de esa forma, no, ella era diferente.

Junte nuestras frentes y su respiración acariciaba mi rostro.

—Bella, no…

—Por favor, por favor Edward… no te alejes, no me dejes tu también.

Tan claro como una revelación. Una resolución hizo mella en mi corazón. No podía, no podía decirle que no, no a ella.


Buenas... lamento la tardanza, y como verán el cap esta sin betear, por lo tanto si encontraron algún error, lo siento.

Ahora bien ¿Que les pareció? ¿Que piensan que ara Edward?

bueno en el próximo cap, vamos a ver que pasa con estos niños!

Nos estamos leyendo

***Gis Cullen***