Disclaimer: Twilight y sus personajes pertenecen Stephenie Meyer y su Editorial. La historia que leerán a continuación me pertenece a mí.
Capítulo Beteado por: Shades
Capitulo 6: Soy como Mulan
Para ti, lo que ves de mi es la realidad,
Más tú no conoces el papel
Que la vida me hace actuar.
Siendo así, yo puedo burlar mi mundo exterior
Pero mi corazón jamás…
Hoy no reconocí a quien vi frente a mí…
Mi reflejo no mostro
Quien soy en verdad…
Película Mulan / Mi reflejo
Bella POV.
¡No podía creer que lo había besado! ¿Acaso esto era un sueño? ¿En verdad Edward estaba besándome ahora mismo?
Suponiendo que esto era un sueño y nada más que eso, no perdería la oportunidad de disfrutar de su cercanía y mucho menos de sus labios¡Oh mi Dios! Si lo disfrutaría.
Deje por un momento que sus labios se acoplaran con los míos en un ritmo lento. Sus labios tenían mucha mas experiencia que los míos, se notaba a leguas mi inexperiencia en esta materia.
Sus brazos me sujetaron por mi cintura con fuerza y separo sus labios muy despacio. Junto nuestras frentes y un suspiro involuntario se escapo de mis labios ¡Esto realmente tenia que ser un sueño!
Me reí y apoye mi rostro en su pecho
—Eres tan hermoso, Edward —dije con los ojos cerrados
—Tu eres mucho mas hermosa, pero no solamente por fuera… sino por dentro
—No hace falta que lo digas… yo lo sé
—Bueno… pero quiero afirmártelo —su torso se movió un poco y luego sentí como acariciaba mi cabello y dejaba un beso—. Bella, ¿qué te parece sí vamos a comer algo?, necesitamos hablar — ¿Qué? ¿Hablar?
—Edward… en los sueños no se habla, solo se esta así… abrazados — ¡No! Yo quería seguir disfrutando antes de que me despertara y volviera a mi realidad.
—Lo sé, pero la biblioteca esta por cerrar y tenemos que irnos, a no ser que quieras que nos quedemos encerrados —esto ya me estaba pareciendo muy real. Disimuladamente pase mis brazos a su alrededor y pellizque la piel de mi muñeca y dolió¡Oh mi Dios! Levante un poco el rostro y él estaba mirándome con una sonrisa en toda la extensión de su rostro. Él se separó y tomó mi mochila y luego tomó mi mano comenzando a bajar la escalera del segundo piso—. Tengo que ir por mi hermana, la deje en la cafetería… me… me gustaría que la conozcas —dijo mirándome de reojo. Me pare en seco.
Lo quede mirando ¿Entonces, no estaba soñando? No, no lo estaba. Su tonta sonrisa me lo decía. Me solté de su mano y comencé a dar vueltas en el lugar.
—Bella… —negué con mi cabeza ¿Lo había besado pensando que estaba soñando? Sí, definitivamente estaba loca ¡Por Dios que vergüenza!
Tape mi rostro con mis manos y quise llorar. Seguía metiendo la pata a más no poder. Sentí sus brazos rodeándome con fuerza.
—No Bella, no te escondas… por esto mismo es que necesitamos hablar, no fue un sueño, realmente nosotros dos compartimos un beso, un hermoso beso… —lo miré entre mis manos y él me saco la lengua, fruncí el ceño retirando mis manos del todo. Bien, ahora se burlaba de mi— ¿Has vuelto a la realidad? —suspiré y miré hacia mis pies, él me levanto el rostro con un dedo debajo de mi mandíbula e hizo que lo mirara— Necesitamos hablar de lo que nos pasa, pero no ahora, ahora mismo necesito ir por mi hermana… —él se puso nervioso— a menos que tu no quieras venir… yo… lo entiendo —me apresure a responderle, no quería estar lejos de él, no ahora.
— Sí quiero acompañarte y quiero conocer a tu hermana… vamos —lo tomé de su mano e hice que caminara. Una risa se escuchó a nuestras espaldas, nos dimos vuelta y un grupo de chicos y chicas estaban mirándonos. Suspiré, esto era algo de todos los días. No les di importancia y ejercí un poco mas de fuerza, Edward aun los seguía mirando con su ahora, ceño fruncido.
Caminamos de la mano hasta la cafetería, de vez en cuando la incomodidad de sentir las miradas de los jóvenes universitarios puestos en mi y luego en Edward, me hacia sentir mal por él, a mi nunca me habían importado esas miradas, burlas, risas y desprecios, pero ahora Edward estaba a mi lado y estaba segura que para él seria difícil. No quería que se burlaran de él. Disimuladamente solté su mano y las mías las guarde en los bolsillos de mi chamarra y seguí caminando, sin mirarlo.
Entramos a la cafetería y Edward busco con la mirada a su hermana, la recordaba como una bonita chica de una belleza única. Creo que la había visto mucho antes que Edward, su hermana estaba en una de las mesas del fondo hablando con Jasper. Comencé a caminar y al darse cuenta Edward me siguió. Él se situó a mi lado y su mano busco la mía dentro de mi bolsillo, le sonreí, me gustaba eso. Aquí podíamos estar tomados de la mano, no había mucha gente.
Llegamos a la mesa y los corazones volaban sobre las cabezas de la hermana de Edward y Jasper. Ella lo miraba embobada y él con una estúpida sonrisa de tonto. Miré a Edward y este miraba la escena con su ceño fruncido. Aclaró su garganta y ninguno de los dos se dio cuenta, volvió a hacerlo un poco mas fuerte pero nada. Edward me miró y soltó mi mano, tomó mi mochila y la dejo con un sonoro golpe sobre la mesa en medio de los dos. Tanto Alice como Jasper dieron un respingo. Ambos nos miraron y guardaron sus celulares, algo que no nos habíamos dado cuenta hasta que lo hicieron. Jasper tomo sus carpetas incomodo y se paro, no sin antes darle una mirada cómplice a Alice.
—Eh venido por ti… ya vámonos —dijo Edward malhumorado, algo que me pareció de lo mas tierno.
— ¡Edward! ¡No seas irrespetuoso! Estaba conversando con Jasper y… —Edward estaba colorado y apretaba mi mano, logrando que hiciera una mueca en mi rostro, pero él no me veía. No la dejo hablar.
— ¡Él es mi profesor, Alice! No lo olvides y… —ahora fue Jasper quien interrumpió a Edward, bien este era el juego de quien interrumpe a quien y a mi me gustaría jugarlo sí Edward no me estuviera apretando la mano.
—Edward, te recuerdo que se muy bien que soy tu profesor y si no te has dado cuenta, mi horario de trabajo ya termino, por lo que —miró su reloj muñeca— hace una hora y siete minutos que puedo hacer y hablar con quien yo quiera, solo estaba teniendo una agradable conversación con tu hermana mientras ella te esperaba —dijo Jasper, dejando a un Edward con la boca abierta. Sin más se acerco hasta Alice y la saludo con un beso en su mejilla y una sonrisa en su rostro. Alice se sonrojó y dio un saltito cuando Jasper había quedado fuera de nuestra vista.
— ¿Qué te dijo? —Edward estaba un poco furioso, creo. Alice tomó su bolso y luego caminó hasta detenerse frente a su hermano ¿eso que le salía a Edward de las orejas era humo?
—Que ti —dijo Alice, y salió dejando a Edward tratando de entender que quiso decir.
—Que ti —repetí yo mirándolo con una sonrisa. Esa frase la decía yo cuando era chica
— ¿Qué ti? —pregunto Edward
— ¡Que timporta!* —dije con suficiencia, él me miro con sus ojos bien abiertos para luego fruncir su ceño.
— ¿Eso quiso decir? —Asentí— ¡Alice! —gritó saliendo por la puerta arrastrándome con el de la mano mientras me reía de los celos que tenia con ella ¿Así seria conmigo? Las aletas de las mariposas comenzaron a hacer cosquillas en mi panza, eso se sentía agradable.
Luego de que Edward discutiera un rato con su hermana mientras íbamos de camino hacia el restaurante de comidas rápidas, logramos entrar al lugar atestados de alumnos universitarios, por un momento me sentí incomoda, pero luego con Alice al lado, todo desapareció. Ella era una chica sumamente alegre y pizpireta, ella era todo alegría, y a todo le veía su lado positivo, no se dejaba amedrentar por nadie al igual que su hermano, pero lo mismo que había podido ver en los ojos de Edward también lo pude percibir en los ojos de Alice. En ellos había tristeza. Alice los disimulaba con su personalidad, algo que Edward no podía, en el las cosas eran mas vistas, sí uno prestaba atención, un poco mas de la cuenta, se podía apreciar el dolor que había en sus esmeraldas.
La cena estuvo exquisita dentro de lo que se puede comer en un lugar de comidas rápidas Edward me había presentado formalmente con su hermana, como su "amiga" aunque luego me dijo al oído que debíamos hablar de lo que pasaría de ahora en mas. Eso me repelía una poco. Tomar decisiones no era lo mío, yo siempre iba por la vida viviendo por como estaba en ese momento, pero, en este caso no solo tenia que pensar en mi vida sino que también estaba la vida involucrada de un esplendido y bonito ser. Necesitábamos hablarlo, aunque cuando me presento como su muy y mejor amiga, un pinchazo de desilusión azoto mi enamorado corazón. Trate de no seguir por esa línea de pensamientos, porque sabia que no me llevaban a nada bueno, por lo que me concentre en la conversación de Edward y su hermana sobre Jasper.
—Alice, yo se que no es un mal tipo, pero entiende que es mi profesor y… y no quiero que sufras, yo… —el semblante de Edward había cambiado en un segundo y una triste y oscura sombra había cambiado su precioso rostro ¿Me pregunto que será que les habrá pasado para estar tan tristes?
—Edward, no todos son como Carlisle… —dijo Alice con la voz contenida y el mismo semblante de su hermano— aparte tu bien dices es tu profesor, lo conoces, no creo que se ande haciendo el gato con las hermanas de sus alumnos… simplemente no lo veo propio de él.
—Lo mismo pensábamos de Carlisle y mira como nos pagó… lo siento —dijo antes de levantarse y dirigirse hacia el baño de hombres. Alice agacho su cabeza y suspiró.
No me atreví a decir nada, no sabia quien mandarinas era Carlisle, así que mejor me quede cayada esperando a que Edward se recompusiera de la situación. Volví a escuchar a Alice suspirar y levantó la cabeza con una tímida sonrisa mirándome. De pronto me puse incomoda.
—Y bien… ¿tu y mi hermano están saliendo? —me atragante con un poco de gaseosa, ella se rió de mi expresión. Alice era tan directa— ¿están de novios? ¿Ya tuvieron su primera cita? Edward es muy cerrado, pero tu tienes que tener algo muy especial, nunca me había presentado a alguien —dijo muy tranquila.
—Uhm… no, Edward nunca me… me invito a una cita, aunque lo entiendo, mi aspecto es muy desalineado —dije mirando mi ropa—. Generalmente nadie me invita, no soy muy social que digamos —ella me miró con horror y luego negó con la cabeza. Se detuvo abruptamente y en sus labios se formo una peligrosa sonrisa.
—Bella ¿mírame y dime si yo voy vestida de diseñador o voy muy arreglada? —yo la miré y no, la verdad era que ella usaba ropa… usada pero en muy buen estado, aunque cualquier cosa que se ponga ella quedaría igual de hermosa. Negué con a cabeza a su pregunta— Ves… para estar bonita, no hace falta estar de diseñador, sino hay que saber ir por la vida con seguridad, lo demás es solo añadido… ahora tu quédate tranquila, mañana tendrás tu primera cita con mi hermano, por que eso de que son amigos, no se lo cree ni el loro.
— ¿Qué loro?
—Bella, cariño, es un dicho Argentino…
— ¡Oh! ya entiendo, cierto que tu eres toda una trotamundos —tanto ella como yo nos echamos a reír.
Edward llego a la mesa y luego de un rato mas nos fuimos del lugar. Llegamos a mi casa y antes de que pudiera abrí la puerta, Edward ya lo estaba haciendo por mi. Mire rápidamente a Alice y esta me mostro sus pulgares hacia arriba en señal de aliento. Un muy nervioso Edward me acompaño hasta la puerta de mi casa y cuando llegamos nos quedamos un momento en silencio, ambos mirando hacia el suelo. Sentía mis mejillas sonrojadas y la respiración de Edward.
Él se acerco y levanto mi rostro con su dedo índice, lo mire a los ojos y en estos había una gran expectación y esperanza ¡Oh mi Dios!
—Lamento que no pudiéramos hablar… Alice… —negué
—No te preocupes, lo pase muy bien, Alice me divierte es una gran persona —asintió. Él titubeaba, no sabia como seguir. Alo mejor y él no se estaba dando cuenta, pero mis deseos por volver a besarlo habían entrado otra vez. Pero no lo iba a obligar. Me separe de él—. Creo… creo que ya me voy —asintió—. Adiós, Edward.
—Adiós. —abrí la puerta, pero antes de que la pudiera cerrar, Edward había puesto un pie entre esta y el marco impidiendo cerrarla, se adentro en mi casa y cerro solo un poco la puerta para quitarnos de la vista de los espectadores o espectadoras que estaban pegadas a las ventanillas de los autos.
Edward me tomó por el rostro y me besó de una manera apasionada y sin tapujos. Cuando abrí mi boca y deje salir mi lengua, ansiando un beso mucho mas apasionado, él se retiro no sin antes rosar mi lengua con la suya, dejándome con un deseo naciente por sentir aquel musculo en mi boca. Se separó de mi y caminó hacia la puerta, se dio vuelta y me sonrió.
Me falto esto—marco con su dedo pulgar y corazón— para ser la noche perfecta… cuando llegue te mandare un mensaje —asentí, las palabras se habían escapado. Él me había dejado sin habla. Cerró la puerta y momentos después escuché su auto partir. Salí de mi ensoñación y como pude, luego de ese tremendo beso, subí a mi habitación y comencé a quitarme la ropa para darme un baño.
A pesar de estar cansada, no tenia sueño. Me di un baño de agua caliente y me quede debajo de la ducha un poco mas de tiempo que lo habitual. Cuando salí me puse mi pijama de franela y me metí en la cama. De pronto había recordado que Edward me avisaría cuando llegara a su casa. Me levanté corriendo y busque en mi mochila mi celular. Había tres llamadas perdidas y dos mensajes, todo de Edward. Miré directamente los mensajes…
Bella, te estoy llamando y no atiendes, me preocupas cuando no lo haces.
Solo quería avisarte que ya llegue y quería preguntarte si mañana trabajas…
Edward.
¡Bella! ¿Por qué no me contestas? Pensare que las cosas no quedaron muy bien del todo.
No me asustes, por favor contesta.
Edward.
No lo pensé y lo llame… su teléfono sonaba y sonaba y no atendía, ahora era él quien no respondía ¿Se habrá enojado? Volví a intentar y nada, cuando estaba apunto de desistir, atendió.
— ¿Bella?
— Sí, disculpa que no te contestaba es que estaba dándome un baño y se me fue un poco la mano —la respiración de Edward estaba un poco agitada. Pero no le di importancia.
— Claro, discúlpame a mi por ser tan… insistente.
— Me gusta que seas así, va con tu personalidad —me reí y él hizo lo mismo— uhm… mañana tengo día libre…
— Sí, respecto a eso… me preguntaba si te gustaría que salgamos… a una cita —me quede cayada, estaba segura que Alice tenia algo que ver, suspire de igual modo quería volver a verlo y no pensaba negarme— Si no quieres y…
— ¡Por supuesto que quiero! Solo dime adonde y… —¿Por qué no me deja terminar de hablar?
—Nada de eso… yo te paso a buscar, que clase de cita seria sí… —me reí.
—De acuerdo… te estaré esperando.
—Bien, ¿te parece a las ocho?
—Me parece perfecto.
—Bien, entonces te dejo, descansa…
— Adiós, Edward.
— Adiós… mi hermosa Bella —y corto. ¿Había escuchado mal? No, claro que no. Me había llamado hermosa y no solamente esohabía dicho. Mi hermosa Bella.
¡Un momento!
Ahora mi problema era ¿Qué me pondría? ¡Rayos!
No tenia nada como la gente, no quería que Edward se avergonzara, jamás me importo lo que decían de mi, pero como pensaba, ahora no solamente soy yo, sino también es Edward. Y quiero estar a su altura. Quiero que este orgulloso de ir de mi mano.
Chasqueé mi lengua. Ya mañana vería que me pondría, eso no me quitaría el sueño, lo que si lo haría serian los labios de mi Edward.
.
.
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Mi sueño iba muy bien. Edward me abrazaba y besaba, yo reía, él me hacia reír. Mi vida estaba cambiando. Edward me dio una vuelta y comenzó a besarme de una manera para nada casta, y…
¡TRIIIIN! ¡TRIIIIN!
¡Maldito ruido! Nada estropearía mi sueño, no ahora.
Lo sujete del cabello y deje que sus brazos me alzaran, envolví su cadera con mis piernas y el beso se volvió mas feroz…
¡TRIIIN! ¡TRIIIIN! ¡TRIIIIN!
Edward se separo y me soltó, yo negaba con la cabeza y comenzaba a dar saltitos para que volviera a donde estaba…
¡TRIIIIN! ¡TRIIIIN!
Mis ojos se abrieron y me di cuenta que estaba con mis brazos extendidos ¡Que idiota soy! Volví a sentir el timbre de la puerta y a regañadientes fui a ver quien era. Maldición, habían interrumpido mi sueño y quien quiera que fuera, pagarían por eso.
Cuando estaba por llegar el timbre volvió a sonar…
— ¡Ya voy! —Grité— Dios que insistente… yo ya me hubiese ido —abrí la puerta de un saque y me petrifique al ver quien era ¿Cómo…?
—Bella ¿acaso duermes con tapones en los oídos? — ¡Dios mío! ¿Qué demonios hacia Alice aquí?
—No…. Es que… ¿Qué haces aquí? —Ella hizo una seña hacia adentro de la casa— ¡Oh, lo siento! Pasa… ponte cómoda, ¿ya has desayunado? Por que yo pensaba hacerlo —me dirigí hasta la cocina y ella me siguió.
Prepare café y tostadas con algo de bacón y unos huevos revueltos. Saque el jugo de naranja de la heladera y serví todo.
—Gracias… —dijo Alice cuando le serví todo.
—Alice… me dirás ¿Qué haces aquí? —Ella dejo de comer y tomó un sorbo de jugo de naranja.
—Ayer te dije que Edward te invitaría a una cita y lo hizo, me lo dijo anoche —no tenia idea por donde venia esto—, así que aquí estoy… he venido a darte una mano con la ropa y todas esas cosas que una chica debe hacer antes de una gran cita… —se metió algo de huevo en su boca y espere a que continuará— por cierto, te traje algo, esta en la sala… no soy de comprar en tiendas y esas cosas pero esta vez lo ameritaba, por lo me atreví a comprarte algo, espero no te enojes —¡Uff! Este seria un largo, largo día.
Luego de desayunar, todo lo que vino después fue un reguero de cosas que jamás hubieran pasado por mi cabeza que se hacían para una cita. Baño, exfoliación, depilación, dios, eso si que dolió porque no solo fueron las piernas, sino que también fueron las cejas, si quedaban mejor pero aun así dolió. Alice se decido gran parte de la tarde a hacerme tratamientos con cremas que según ella eran de su madre. Todo era muy abrumador, sí ya de por tenerla a ella aquí era abrumador. Pedimos comida hecha y ella dijo querer pagarla, no dije nada pero eso me había salvado dos días de la comida de la universidad.
Solo faltaba una hora para que Edward viniera por mi y yo todavía no había visto lo que me habíatraído. Cuando le dije que ya quería ver la ropa ella me miró nerviosa y salió de mi habitación a buscar lo que fuera que había comprado. Cuando regreso lo hizo con una bolsa color blanco.
—Bien… se que esto te quedara muy bien, tienes un gran cuerpo y sí te soy sincera a mi también me gusta algo que es muy raro —ella se rió y de apoco lo fue sacando de la bolsa.
Era un bonito vestido color azul, con grandes flores en color rosa y con la parte de arriba del busto de gaza transparente donde tambiénhabían apliques de flores, además tenia unos pequeños voladitos en los hombros, traía un cinturón muy finito, lo que lo complementaba muy bien. Era perfecto, el problema es que era muy corto, jamás me había puesto vestidos tan cortos; si tenia pantalones que eran cortos, pero eran pantalones. No me sentiría muy cómoda con algo tan corto.
Alice no me dio tiempo a decir nada que ya me lo estaba poniendo ¡Oh mi Dios! Esta chica era muy mandada. Cuando me lo puso corrió hasta mi gaveta donde tenía mis zapatos y encontró unos con tacón. Mi rostro se desfiguro.
— ¡No! En eso no transo… nada de tacones, no hoy —dije negando con la cabeza.
—Pero…
—Pero nada. —camine hasta donde estaba y me agache a buscar unas bailarinas que combinaran con el corto vestido. Tome unas que eran de terciopelo negro y me las puse. Ella me miro e hizo una mueca, no quedaban mal a mi me gustaban. Suspiré y ella me sonrió— ¿Falta algo mas? —le pregunté, asintió y de su cartera saco un set de maquillaje.
Media hora después, estaba maquillada en tonos color coral y durazno, según ella. Me recogió el cabello en un moño desordenado y dejo algunos mechones sueltos. Antes de que ella me diga algo me coloque desodorante en mis axilas, cuando estaba nerviosa siempre transpiraba en esa zona y ahora mismo estaba nerviosa. Alice me miró y negó con la cabeza. Me puse apenas, unas gotas de mi perfume favorito y en compañía de Alice bajamos a la sala a esperar a su hermano.
—Necesito un trago… —dije
—Yo igual… ¿tienes algo? —asentí y saque de la alacena un vino. No era de tomar, pero en esta era una ocasión apropiada. Estaba muy nerviosa. Todavía no me había visto en el único espejo que tenia que era en la entrada de la casa. Era tan grande que abarcaba todo el cuerpo.
Tome el poco vino que me serví y suspiré caminando hacia la puerta. Tomé aire y me pare frente al espejo. De pronto me acorde de Mulan. El reflejo que mostraba el espejo no era yo, mire a la chica que mostraba de arriba hacia abajo y negué con la cabeza. Tenía mucho maquillaje, y me gustaba cuando mi cabello iba suelto. El vestido era perfecto, pero me sentía incomoda con lo corto que era. Tire de su tela para que mágicamente fuera mas largo, pero ni al caso. No podía ir así. Esta no era yo. Me di la vuelta para dirigirme a mi habitación cuando se escucho el timbre de la puerta. Trague grueso, ya era demasiado tarde.
Antes de que pudiera decir algo Alice corrió y abrió la puerta.
— ¿Alice? ¿Qué haces aquí?
—Vine a ayudar a Bella con la ropa y esas cosas ¿Por qué, cual es el problema? —Edward rodó los ojos y negó con la cabeza.
— ¿Dónde… donde esta Bella? —Alice se corrió del campo de visión de Edward y entonces pudimos vernos.
Edward iba con un pantalón de jeans y una camisa celeste. Las mangas las tenia arremangadas hasta los codos ¡Dios! Estaba hermoso. Su mirada me recorrió de arriba hacia abajo, eso me cohibió mucho. A lo mejor y no estaba vestida adecuadamente para la ocasión ¡Lo sabia, el vestido era muy corto! Miré hacia el piso y jugué con mis manos. Todavía podía declinar la invitación.
Cuando iba a hablar Edward me interrumpió…
—Bella, estas… estas hermosa —lo miré y él se acerco hasta donde estaba. Me tomó de la mano e hizo que caminara hacia afuera. Antes de salir me pare en seco, me estaba olvidando mi casa. Corrí hasta la mesa que estaba antes de subir por las escaleras y tome mi bolso. Alice me miro con reprobación. En todo momento trataba de sujetar la parte inferior del vestido para que esta no se levantara… parecía estúpida.
—Alice… tu… —no la quería echar pero…
— ¡Oh claro! Yo ya me voy, solo déjame pedir un taxi y… —no, ya era de noche, no se podía ir sola.
—Edward, ¿crees que podemos acercar a Alice hasta tu casa y luego si irnos a donde sea que debemos ir?
— ¡Por supuesto! —salimos todos de la casa y yo cerré todo. Nos subimos al lujoso auto de Edward quien nos abro la puerta a las dos. Quise subirme con Alice en la parte de atrás, pero cuando estaba por hacerlo Edward me tomo de la mano he hizo que me subiera en la parte de adelante acompañándolo a él.
Cuando me senté el vestido se me subió unos centímetros, intente bajarlo.
—Bella puedes dejar ese vestido tranquilo ¡No se te ve nada! —asentí.
Edward se subió y emprendimos viaje hasta la casa donde vivían los dos hermanos. Cuando Alice se bajo, se acerco hasta donde estaba Edward y lo saludo, a mi me saludo con la mano.
— Alice dile a mamá que le mando saludos y que en estos días vendré a visitarla acompañado —dijo esto ultimo mirándome. Alice asintió y camino hasta dentro de la casa.
¿Edward no vivía con Alice y su madre? No quise estropear el momento, por lo que me quede cayada. Pero eso de venir acompañado y ver a su madre, no me gusto. Volví a acomodarme el vestido, levante mis vista y Alice había desaparecido.
— ¿Estas bien? Te noto algo nerviosa —asentí no muy convencida. En realidad estaba muy incomoda con el vestido.
El auto avanzaba y mi nerviosismo estaba haciéndome sudar. Edward me miró y frunció el ceño. Comenzamos a entrar mas al centro de la ciudad y ya no lo aguante más, comencé a hiperventilar.
— ¿Bella estas bien? —negué con la cabeza.
—Para el auto, Edward —Edward quiso decir algo pero no lo deje— ¡Por favor para! —grite. Él hizo una maniobra y autos que venían detrás de nosotros nos tocaron bocina. Edward se aparcó y yo salí del auto. Él me siguió e intento acercarse a mi, pero yo levante mis manos. Necesitaba tranquilizarme— ¡Soy una idiota! Es solo un maldito vestido, solo es maquillaje… solo… me levantaron el cabello —lo ultimo lo dije en susurros. Lo bueno es que no estaba llorando, pero ganas no me faltaban ¿Qué me pasaba? Solo es un vestido.
—Bella… si no estas cómoda, tranquilamente podemos volver e ir otro día, yo lo entenderé y… —negué con la cabeza. Me imaginé que esto podría pasar, por eso me había venido preparada y con mi bolso listo. Lo miré y me acerque a él. Le tomé la mano y la acerque a mis labios, dándole un beso en su palma. Edward me tomé del hombro inseguro y me acerco a él abrazándome. Estuvimos unos minutos y luego me separé de él. Solo necesitaba donde cambiarme.
—Solo necesito un baño, no hace falta que volvamos… podemos parar en alguna estación de servicio —Edward frunció el ceño negando con la cabeza.
—No dejare que vayas a un baño público —me tomó de la mano e hizo que camináramos al auto, nos subimos y arranco— el… el departamento donde vivo queda muy cerca de aquí, de echo a dos manzanas ahí puedes usar el baño de mi habitación para lo que sea que lo necesites —ahora Edward era el que se ponía nervioso.
—No hace falta, Edward, puedo usar cualquier otro baño, no… —a lo mejor no me quería llevar a su casa.
— No… esos baños pueden ser muy antigénicos, no dejare que tu los uses… y no se habla más —tomé mi bolso de la parte de atrás y lo sujete contra mi pecho cuando comenzamos a estacionar frente a un lujoso edificio ¡Dios santo!
—Solo me tomara unos segundos, no tardare mucho, lo prometo —asintió.
—Tomate el tiempo que quieras… anda vamos —salimos del auto y este se me acercó hasta donde estaba tomándome de la mano. Caminamos hasta la entrada y luego hasta el ascensor.
Dentro del ascensor me quede mirando a Edward, él estaba muy guapo y se me había antojado morder sus labios y… ¿Isabella, acaso estas loca? Supongo que sí. Me sonroje por las estupideces que estaban dando vuelta en mi cabeza pero no me percate de la proximidad de Edward. Él estaba frente a mí. Una de sus manos tomo mi mejilla derecha y acarició. Mis ojos se cerraron por el tacto de sus dedos, y me acerque hasta quedar pegada a su cuerpo.
—Eres preciosa… con lo que uses, eres hermosa —y sin más me besó. Sin fuerzas en mis brazos o por las ganas de tocar su sedoso cabello, solté mi bolso— ¡Auch! —así de idiota era. Había soltado el bolso y este cayo sobre sus pies.
— ¡Lo siento! ¿Estas bien? —le pregunté, pero una risa se escapo de mi boca, Edward me miró y se largo a carcajadas.
— ¡Eres increíble!
— Lo sé, todos me lo dicen…
El se volví a reír mientras se agachaba y tomaba mi bolso, me abrazó y yo pase un brazo por su cintura.
Llegamos a su piso y al abrirse las puertas del ascensor salimos a un pequeño halls donde había una puerta directa a su departamento. Edward me tomo de la mano un poco fuerte y salimos. Antes de entrar me miró y me besó, el beso parecía dolerle ¿Cómo es que había cambiado tanto el ambiente?
— ¿Estas bien? Si quieres podemos ir a otro lado… —negó y me tomó de la mano entrando a su departamento.
No pude mirar nada, ya que Edward casi corrió hasta un pasillo, pasando por tres puertas. Se detuvo al final de este y del bolsillo de su pantalón saco una llave ¿cerraba con llave su habitación? iba a preguntarle el porque de eso, cuando detrás de nosotros se escuchó como se abría una puerta. Edward maldijo despacio, pero lo escuché. Me di la vuelta y quise que la jodida tierra me tragara ahí mismo.
—Buenas noches —dijo una hermosa mujer de cabellos largos y azabache. Esta estaba solo con una baya de seda color negra muy corta, no me quise imaginar que tenía debajo. Mis mejillas se enrojecieron y miré para otro lado— ¿Acaso no tienes educación, niña? —mis ojos se agrandaron y la volví a mira, esta me miraba con ¿rabia? Ella me miraba de arriba hacia abajo y se detuvo en mis bailarinas, negando con una burlona sonrisa. Esa mujer vivía con Edward aquí, y era tan hermosa… tan mujer por donde la mirabas, sus curvas eran muy proporcionadas y nada sobraba. Sus ojos miraban a Edward con algo mas que enojo, pero no pude saber con que.
—L-lo siento, mi nombre es Bella y… —Edward se adelanto y me tomó de la mano haciendo que entrara a la habitación.
—El baño esta en aquella puerta, lamento decir esto, pero… es mejor que te apresures, no quiero estar mucho tiempo aquí —dijo gruñendo.
—Claro, no tardo nada —y salí corriendo hacia el baño ¡y que baño! Edward salió por la puerta dando un gran portazo.
Ya dentro del lujoso baño, que no me atrevía a mirar más de lo que estaba mi vista me apresuré a sacar la ropa que tenía en el bolso. Antes de quitarme lo que tenia puesto, me mire un segundo en el gran espejo. Definitivamente esta no era yo… la película de Mula, volvió a parecer en mi cabeza. Negué y comencé a quitarme el vestido dejando que caiga en el piso, me coloque la playera de algodón rayado de varios colores para luego ponerme la falda hasta mi cintura, esta me llegaba por las rodillas y tenia una caída muy buena, era de color celeste y calzaba tan bien en mi cintura era mi favorita. Me solté muy rápido el cabello y trate de acomodarlo lo mejor posible. Cuando termine suspiré.
— ¡Bella, ¿te falta mucho?! —me sobresalte al escuchar a Edward casi gritando. Tomé mi bolso y salí corriendo. Abrí la perta y este me miró con ojo como plato. Me puse nerviosa.
— ¿Estoy muy mal, verdad?
—Lo siento… para nada, esta eres tu, así de sencilla es como me gustas —lo quede mirando. No era el momento de preguntarle si le gustaba, por lo que en mi rostro se extendió una gran sonrisa— Vamos, salgamos de aquí —me tomó de la mano y salimos. Esperaba no encontrar a esa mujer otra vez.
Edward volvió a cerrar la puerta de su habitación y camino rápidamente hasta la puerta de salida, cuando estábamos saliendo el ascensor se abrió y de este salió un hombre. Parpadeé varias veces. Era un hermoso hombre, rubio de ojos verdes, iguales a los de Edward. Era su padre. Edward vivía con su padre.
El padre de Edward nos quedo mirando parado desde la puerta del ascensor. Él parpadeo varias veces y reparó en mi presencia. Sus ojos se iluminaron al ver como Edward me tomaba de la mano. Saliendo de su estupor se acerco hasta nosotros y titubeando me saludo.
— Buenas noches —saludó con una agradable sonrisa tendiéndome su mano en forma de saludo— Soy Carlisle, el padre de Edward —Le tendí la mía saludándolo y devolviéndole la sonrisa. Este hombre me agradaba.
—Hola, soy Bella… amigovia de Edward —miré a este y estaba sonrojado, con una sonrisa contenida.
—Bueno… eso es una agradable sorpresa espero… —Edward no lo dejo terminar ¿Qué le pasaba?
—Tenemos que irnos, adiós —y me metió dentro del ascensor. Antes de que las puertas se cerraran, salude a su padre agitando mi mano, este me devolví el gesto con una triste sonrisa.
— ¿Me puedes decir porque has hecho eso? Fue muy grosero de tu parte, era tu padre Edward —este me soltó y se dio la vuelta frotándose la cara, se volvió y en sus ojos había furia, enojo y tristeza. Mucha tristeza y dolor.
—Por que no quiere que ese maldito este cerca tuyo¡Ni él, ni la zorra de su novia! —gritó. Me aleje un paso, su conversación con Alice me llegó a mi como balde de agua…
—Edward, no todos son como Carlisle… —dijo Alice con la voz contenida y el mismo semblante de su hermano— aparte tu bien dices, es tu profesor, lo conoces, no creo que se ande haciendo el gato con las hermanas de sus alumnos… simplemente no lo veo propio de él.
—Lo mismo pensábamos de Carlisle y mira como nos pago… lo siento —dijo antes de levantarse y dirigirse hacia el baño de hombres. Alice agachó su cabeza y suspiro.
Era el mismo Carlisle, el padre de Edward los había hecho sufrir, y podía darme una idea de por donde venia los tiros, y sabia que esa mujer tenia algo que ver.
—¿Qué tiene que ver esa mujer? —Edward se dio la vuelta y su semblante era abatido y cansado.
—Él engaño a mi madre con la esposa de su mejor amigo, esa mujer era la esposa de su amigo, él… destrozo a mi familia —dijo esto ultimo largándose a llorar.
Me acerque a él y lo abrace, quería compartir su dolor, pero no me podía imaginar como habría sufrido, se notaba que Edward quería a su padre sus ojos no me mentían, pero había mucho odio y rencor. Quería ayudarlo y en este momento no sabia cómo. Solo lo apreté en mis brazos y me fundí en él.
—Te quiero Bella… por favor perdóname —y sin decir una palabra mas, me beso en un beso desesperado y angustioso, pidiéndome perdón por algo que no sabia. Lo bese con la misma desesperación. El me quería como yo a él, el amor era suficiente para sanarlo, eso quería creer y lo ayudaría en todo lo que estuviera en mis manos.
Me separe de él, cuando las puertas del ascensor se abrieron y antes de salir. Le sujete su rostro en mis manos.
—Yo puede que sea como Mulan, desarreglada y un tanto loca… pero te quiero y hare todo lo que esta en mis manos y cuerpo para ayudarte… te quiero —y volvió a besarme cerrando sus hermosas esmeraldas aguadas.
*Que ti / Que timporta = Que te importa
Bueno, este tardo un poquito pero aca esta, espero que a las que siguen esta historia les agrade este cap.
ya que no hubo nada de le lemon...
Las dejo y nos vemos en el siguiente capitulo...
Poxima actualización: Amor Irracional
Se las quiere...
GIS CULLEN
