Tu y Tu asqueroso Engaño
Disclaimer: Twilight y sus personajes pertenecen Stephenie Meyer y su Editorial. La historia que leerán a continuación me pertenece a mí.
٩(●.•)۶٩(●.•)۶٩(●.•)۶Capítulo beteado por Shades٩(●.•)۶٩(●.•)۶٩(●.•)۶
Capítulo 7: Una niña dulce.
Viniste a mí como la letra de una bellacanción
Melodía que rima con lahistoria de nuestro amor
Haremos sinfonía
eterna, unidos tú y yo
Disonancia alguna no
existe en el corazón.
Nada nos podrá separar, hacemosarmonía
Eres, fuiste y serás
Ladulce melodía que en mi sueñoestá
Tú, sólo tú
Pudisteescribir en mi alma tanta música
Solotú.
Jessy y Joy / Dulce melodía.
Edward POV.
Después de la confesión que le había hecho a Bella sobre el engaño de Carlisle me sentí en cierto modo un tanto liberado. Aun así me sentía confundido. Bella sabia parte de la verdad, pero no toda y esa era la parte de la que me avergonzaba y me daba miedo. De lo único que estaba seguro era que ella no podía enterarse de nada, no estaba preparada para saber algo tan asqueroso como eso. No quería ni imaginarme eso.
La cita fue genial, Bella estaba radiante con lo que llevaba puesto, siempre estaba linda pero esta vez era diferente. Ella se sentía mas confiada cuando estaba envuelta en sus prendas y a mi me parecía bien.
Fuimos a comer a un lugar llamado Betto's donde servían sándwich a gusto de los comensales, y cada uno elegía los ingredientes que llevarían a su gusto. Era un lugar moderno, divertido pero discreto e iba muy bien para la ocasión. Acompañamos los sándwich con una cerveza y de postre helado de vainilla con un praliné de almendras acarameladas. Juro que haber visto a Bella comer helado era lo más putamente erótico que pude ver. Ella gemía cuando llevaba la cuchara de helado a su boca, y todos y cada uno de esos gemidos iba a parar a mi entrepierna. Había momentos en que me quedaba observándola como saboreaba con tanto gusto el helado que me daban ganas de saborear por mi cuenta sus labios, estaba seguro que la vainilla en su boca seria un deleite exquisito.
Muchas de las cosas que me había dado cuenta en la cita era que Bella era una chica muy cariñosa y a ella no le importaba quedar en ridículo frente a las demás personas por abrazarme o simplemente no le importaba bailar conmigo cuando nadie lo estaba haciendo; no, ella solo se dejaba llevar siendo ella en todo su esplendor. Bella era perfecta para cualquier chico; aun así, ahora, en estos momentos teniéndola abrazada por detrás, sentados en un juego de plaza después de salir del restaurante, aun en estos momentos se me era difícil no sentirme confundido respectos a mis sentimientos.
— ¿En que piensas? —habló Bella sacándome de mis pensamientos.
—En ti —no era mentira—, en lo bonita que eres —miré a Bella por su costado y un sonrojo adorno su rostro. Se dio la vuelta y me miró.
—Tu también eres hermoso —ella agachó su mirada y comenzó a jugar con su falda. Luego de un rato volvió a mirarme, esta vez más segura de lo que iba a decir—. Tus ojos son hermosos, tu rostro es perfecto para mi corazón, todo tú eres perfecto, y… y a veces me pregunto como es que te fijaste en mi, yo… —no la deje terminar y tomando su rostro acerque mis labios a los suyos con un beso suave y delicado ¡Dios! Ella era tan adictiva que me era muy difícil tratar de controlarme, por lo que me deje llevar un poco más.
La acerque a mi cuerpo pasando mis brazos por su cintura y ella enredo los suyos en mi cuello quedando sentada sobre mí a horcajadas. Besé sus labios ejerciendo más presión. Mi lengua estaba inquieta por salir a buscar la suya, comencé a delinear sus labios, pidiendo permiso para entrar en su boca, y ella acepto la invitación. Bella era tan exquisita. Sus labios y las curvas de su cuerpo se amoldaban perfectamente a mí. Ella parecía ser mi pieza de puzzle faltante. Mis manos inquitas por saciarse de ella, comenzaron a pasearse por su espalda en toda su del deseo deje que mis manos se fueran hacia la parte delantera de su cuerpo, donde estaban esos dos montes. Muy delicadamente amase sus pechos apretándolos ligeramente —Bella se apartó del beso jadeando y apoyo su frente en la mía— volví a acariciarlos y ejercí un poco más de fuerza; el cuerpo de bella se meció sobre elmío y juro que fue maravilloso sentirla de esa forma. Volví a besarla pero esta vezmásansioso y más desesperado. Mis dos manos dejaron aquel lugar abrumador y fueron discurriendo para el lado sur de su cuerpo hasta posarse sobre sus muslos y lentamente subir hasta quedar en su trasero.
¡Oh diablos!
Con ambas manos la tome y laarrastre sobre mi miembro con fuerza. Ella literalmente chillo y dejo caer su cabeza hacia atrás, sus ojos se mantuvieron cerrados y su boca estaba brevemente abierta. Con un brazo abrace su cintura y con mi otra mano comencé a ayudarla en sus movimientos. Ella me estaba volviendo loco, y en ese momento deje de pensar en el resto del mundo. Comencé a levantar su falda y cuando mis dedos alcanzaron a tocar el fino encaje de su ropa interior, ella tomo mis manos con fuerza y las alejo; quise besarla pero ella ya no quiso.
— ¿Qué pasa, Bella? —su respiración era dificultosa y negaba con la cabeza.
—No… no creo que sea conveniente que sigamos, estamos en un ligar publico y… —estaba tan abrumado en las sensaciones que estaba sintiendo que no entendía lo que decía.
— Sí eso te… te cohíbe, podemos ir a otro lugar y… —Bella se separó de mi completamente y me miró con su ceño fruncido.
—No séqué es lo que tu cabeza esta pensando que haremos esta noche, pero en lo que a mí respecta nada ocurrirá —se levantó de mi regazo y comenzó a alisar su falda. Me sentí el más idiota de la tierra ¿Qué mierda era en lo que estaba pensando? Bella no era esa clase de chicas ¿Cómo se me ocurrió proponerle ir a otro lugar como si ella fuera una cualquiera?
¡Idiota!
—Lo siento, yo… no sé qué me paso —la miré con vergüenza y ella se mordió su labio inferior. Me levanté y camine hasta ella, la tomé de las manos y le sonreí—; en realidad sí sé muy bien lo que me paso—le di un beso en sus labios—, creo que me estoy volviendo adicto a ti —ella sonrió y como si no acabáramos de hacer nada, se sonrojo—. Vamos, creo que es hora de llevarte a casa, pero antes demos una caminata por el parque de los tulipanes.
—Edward, eso está en la otra punta de la plaza —dijo ella resoplando.
—Lo sé, es que quiero pasar mas tiempo contigo ¿tienes algún problema con eso? —ella negó y tomándola de la mano nos encaminamos hacia allí.
Esa parte de la plaza era hermosa, se la llamaba parque de los tulipanes, por el simple hecho que estaba tapada de tulipanes de colores, puestos allí detalladamente por un paisajista. Cuando llegamos al lugar, saque mi celular del pantalón y comencé a tomarle fotografías a Bella en varias pose, en muchas de ellas salía yo por detrás dándole un beso en su mejilla o besándonos.
Simplemente la noche no podía ser mas perfecta ¿o si?
— ¿Edward? —faltaba poco para llegar al auto cuando ella hablo.
— ¿Qué?
—Me preguntaba si tú… tal vez… estarías algo molesto o… —me pare en seco y no la deje continuar.
— ¡Eh! Para la moto ahí… ¿Qué te hace pensar que estoy enojado o molesto? —ella suspiró y me miró.
— Es que yo… sí bien no… no soy virgen, tampoco tengo experiencia en nada, yo… —ella trago saliva— mi primera vez fue horrible, por lo que quede un tanto traumada y bueno… nunca más deje que alguien me tocara de esa forma —Bella agachó la mirada avergonzada—, esa vez fui tan tonta, tenia quince años y pensé que seria igual de especial que los libros y vaya sorpresa mas desagradable que me lleve —cerré mis ojos. Yo había sido un completo pendejo de mierda hace un rato con ella ¿en que estaba pensando? La tomé de las manos eh hice que me mirara.
—Bella, hace un rato me comporte como un completo idiota contigo y lo lamento, pero quiero que sepas que voy a ser muy paciente y esperarte todo el tiempo que tu creas prudente, y… —ella no me dejo terminar y se me abalanzó, besándome y rodeándome por mi cintura.
—Ese es el problema, que yo no quiero esperar, lo quiero todo contigo —y volvió a besarme.
¿Qué le decía ahora, con esa declaración? Mis sentimientos hacia ella no estaban claros. Sí, me gustaba como los mil demonios, eso no lo iba a negar y por supuesto que la quería. Ella era mi única amiga, mi mejor amiga. Pero no quería confundir nada, por lo que intente ser claro.
—Bella, enserio a mí me gustaría estar de esa forma contigo, eres una mujer hermosa y ¡Dios si no te deseo! —Ella se sonrojo—, pero creo que sería mejor esperar un poco e ir despacio antes de avanzar de esa forma, acabamos de volver a hablarnos y no quiero que hagamos nada que después puedas arrepentirte —termine acariciando su rostro y susurrándole las ultimas palabras. Ella asintió—; pero eso tampocoquiere decir que no nos demos esos exquisitos besos como los de hace un rato —Bella comenzó a reír y se largo a caminar hacia el auto— ¿Qué? ¿Qué dije, Bella? ¡Bella! —le grité. Ella no paraba de reír. Como el estúpido que era la seguícon una sonrisa en mis labios.
Cuando la alcance la tome de la mano y caminamos por un rato por el lugar hasta llegar a mi auto. El lugar era muy tranquilo, pero al parecer esta noche estaba concurrida por parejas furtivas que mediante abrazos y besos dejaban salir su amor. Cuando decidimos volver Bella se quedo dormida en el auto. Llegue a su casa y suspirando me la quede mirando. Ella era tan fuerte y frágil a la vez, que temía intentar algo y que saliera mal. Sorpresivamente no quería separarme de ella, acaricie delicadamente su rostro, Bella suspiró y comenzó a abrir sus ojos.
—Hola —dijo refregándose los ojos con sus puños. Era tan dulce.
—Hola —dije sonriendo y mirándola fascinado.
— ¿Ya llegamos?
—Lamentablemente sí —hice un puchero.
—Sabes que puedes pasar si quieres —eche mi cabeza hacia atrás cerrando mis ojos.
—Bella, sabes que si yo entro en tu casa no podremos…
—Lo sé —la mire y ella sonreía con picardía.
— ¿Lo estas haciendo a propósito? —asintió.
—Sip —solté una carcajada y negué con mi cabeza.
—Pues no me tentaras —dije sacándole la lengua y bajando del auto para abrirle la puerta— anda, entra en tu casa que está refrescando mucho —dije con la puerta abierta del auto. Ella se bajo y juntos caminamos hasta la puerta de su casa.
Antes de irme iba a dejar llevarme un poquito por la tentación ¿Quién podía culparme?
Sin dejar que Bella sacara las llaves de su bolso, la di vuelta y la acorrale contra la puerta tomándole su rostro besé sus labios con avaricia, hambre y deseo. Mis manos tomaron sus muslos eh hice que sus piernas envolvieran mi cadera. Bella tomó mi cabello en sus puños y tiro de ellos logrando que jadeara ¡Mierda estaba más que excitado!
Toque su trasero, apretándolo con fuerza, una de mis manos acaricio su vientre. Avariciosa como estaban por tocar su cuerpo, me deje llevar mas de lo que hubiera deseado y comencé a subir por su vientre dando con su pecho. Lo tomé con mi mano y lo acaricié con vehemencia logrando que ella gimiera. Besé su cuello y en mi arrebato de desesperación hacia ella, mordí su cuello justo donde estaba su pulso.
—Bella, me vuelves loco, yo…
—Shhh… te necesito Edward… por favor — ¡mierda! ¿Qué hacia? Tenía que pensar en algo o mandaría todo a la mierda. Pero tenia que ser algo que no haga que Bella se sintiera rechazada. Y sin pensar en la idiotez que estaba apunto de decir, mi boca se soltó y hablo sin pensar…
— La semana que viene… —jadeé separándome de ella. La tomé de la cintura y la deposite en el suelo. Ella apoyó su frente en mi pecho— la semana que viene estaremos juntos —ella me miro asintiendo.
Tomé el bolso de ella que había caído al suelo y busque la llave de su puerta, cuando di con ella, abrí y deje que Bella entrará, se dio la vuelta y depósito un caso beso en mis labios ¿Cómo podía pasar de ser una mujer tan abrazadora a una tímida chica con sonrojos y todo? Solo mi Bella podía hacerlo.
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Entrando al departamento, después de haber dejado a Bella en su casa, me sentí cansado mentalmente. No tenia ánimos pasa seguir pensando en que haría. Solo necesitaba una cama y dormirme la vida entera. Sin hacer ruidos camine hasta mi habitación.
—Hola… amorcito — ¡Mierda! Esto era lo único que me faltaba.
Me di la vuelta y ahí estaba ella. Carmen.
—No me llames de esa forma —me volví a dar la vuelta y camine hasta mi habitación, antes de entrar Carmen me tomó del brazo haciendo que quedara frente a ella y empujándome con su cuerpo, quede entre la puerta y ella. Me tomó del rostro con una mano y se acercó peligrosamente a mis labios.
—Te llamó como se me da la gana, nene —y besó mis labios de forma dura. Me separé de ella mirándola con odio ¡Hija de puta!— Dime ¿Quién mierda es esa pendeja que has traído hoy? —Bella…
Solo al recordar su nombre un horrible dolor golpeó mi pecho, dolor y asco por esto. Una furiosa ira se apodero de mi cuerpo ¿Quién mierda era ella, para hablar de esa forma, de mi Bella? La tomé de la mano separándola de mi rostro y la alejé de un golpe, empujándola.
—No te metas con ella, no te lo voy a decir dos veces ¿has entendido? —dije despacio, pero con mi voz teñida de un horrible enojo y desprecio. Ella frunció el ceño, pero luego se recompuso y sonrió de manera seductora y burlesca.
— ¿Acaso es tu noviecita? —dijo acercándose nuevamente hacia mi, su semblante cambio repentinamente y su rostro se desfiguro por enojo— Edward solo recuerda algo… yo puedo ser muy buena siempre y cuando tu seas bueno conmigo, ahora, no te quieras pasar de listo porque puedo ser la mas perra de todas si me lo propongo… que no se te olvide —ella volvió a empujarme sobre la puerta y me aprisiono con su cuerpo—. No te quiero cerca de esa pendeja, eres mío nene—su sucia boca cubrió la mía.
Ella iba a pagar por todas las cosas que estaba diciendo. Iba a lamentar el haberse metido con mi Bella y con mi familia. Lo juraba.
Con toda mi fuerza de voluntad bloque mi mente y alejé cualquier imagen del rostro angelical de la niña de ojos verdes, que era dueña de todos mis pensamientos. En este momento no podía nombrarla, me sentía asqueado y con una repulsión hacia mi persona que jamás me la quitaría de encima. Solo un poco más y ya no pasaría más por esto, solo un poco más, debía aguantar, solo eso y todo estaría devuelta en su lugar. Solo me faltaba pensar como sería el último paso de mi venganza y todo terminaría.
Solo un poco mas de tiempo… perdóname mi amor —me decía mentalmente. Y bloqueé completamente la imagen de su rostro de mi cabeza.
Carmen había acabado desatar la mierda de persona de la que querría huir, pero ella había buscado esta faceta de mi personalidad y la había encontrado.
La mire a los ojos con todas mis sensaciones a flor de piel y ella al percatarse de que algo se había despertado en mi dio un paso hacia atrás, pero ya era demasiado tarde. Carmen quería que fuera suyo, pues bien, lo sería.
Respire profundo y me acerque a ella, la tomé de un brazo y caminé con ella hasta la pared opuesta de mi puerta; la empuje y ella soltó una risita nerviosa, en ese momento repare en su vestimenta. Ella llevaba un jodido camisón negro transparente, la prenda había sido trabajada de tal forma que unas cintas negras que cubrían muy poco sus pechos, cruzaban su pecho envolviendo su cuello. Tome uno de sus pechos y lo apreté amasándolo, ella gimió y arqueo su espalda, le tome el otro acercándome más a ella y con mis dedos le pellizque los pezones erectos que tenia. Una de mis manos fue a su entrepierna y de la manera más dura posible frote su centro, que para estas alturas su humedad había traspasado sus bragas de encaje. De forma bruta le arranque la tanga y mi dedo medio se metió en su interior sin esperar nada. Gimió como perra, como me lo imaginaba que haría. La puta de Carmen tenía un cuerpo de infarto, pero no era ese cuerpo el que quería sentir en este momento.
No pienses en eso ahora Edward, no vayas por ese camino —me decía para mi mismo.
La tomé del brazo e hice que se diera la vuelta, no quería verle la cara; pensar que ella hacia esos sonidos todos y cada unos producidos por mi me daba asco y mucho menos quería verle su cara descompuesta por las sensaciones que le producía toda esta situación ¡Mierda!
Necesitaba hacer esto rápido. Le levante las manos sobre su cabeza y las sujete con una de las mías. Subí el borde de su camisón sobre su culo y al presentir lo que pensaba hacerle, Carmen levanto su culo, dejándolo predispuesto. Ella se pensaba que eso a mí me di un azote como jamás pensé, ella dio un salto y jadeo de forma dolorosa.
— ¡Mierda, Edward! —dijo queriéndose dar vuelta, pero se lo impedí. Ella había buscado esto, ahora se la aguantaba.
—No te hagas la que no puedes soportar una nalgada, tu y yo sabemos que tu piel está más curtida que un cuero… yo sé que a ti te gusta así de duro, eres una zorra —me acerqué a su oído—, te gusta que te jodan duro, que te la metan de mil formas, dime ¿quieres que te folle duro? —ella gemía a medida que le hablaba de esa forma sucia; sabia que le gustaba mucho eso, la ponía a mil. Le jale de manera ruda el cabello hacia atrás— ¡Contéstame! —ella refregó su trasero en mi miembro, el cual estaba luchando para excitarse.
— Sí nene, sí… amo cuando me hablas de esa forma —di un paso hacia atrás y la tomé de las caderas sin dejar que su pecho y cabeza se despegara de la pared, y le levante un poco mas el culo y sabia muy bien que aun me faltaba estar excitado pero aun así cerré los ojos y entre en ella de forma violenta. Comencé con mis embestidas una detrás de otra sin dejar espacio alguno, apretando con mis manos sus caderas.
La tomé del cabello y lo jale hacia atrás, no me importaba si le dolía, ella se lo había buscado, a ella le gustaba, era una maldita puta sin remedio, así debía tratarla. Solté su cabello y puse la mano en su garganta, apretando levemente. El sonido de mi piel y la suya se podía escuchar en todo el departamento. Cerré los ojos dejándome llevar por la sensación de mierda a sabiendas que pronto terminaría. Odiaba sentirme así, pero la naturaleza del hombre y necesidad del hombre pedía liberación. Apoye mi brazo en su espalda y comencé a embestirla de forma muy violenta.
— ¡Ahh! Si… si… así, así bebe… más fuerte, más…
— ¡Eres una perra Carmen! ¡Una puta regalada! —esas fueron las palabras mágicas para que ella tuviera su orgasmo, gritando como posesa. Di un par de embestidas más y cuando estaba a punto de terminar, salí de ella y de manera violenta hice que se arrodillara, la tome por el cabello y masajeé mi miembro hasta que todo mi semen se derramo en su rostro.
No podía creerlo. Ella sonreía deleitada por lo que le había hecho, a ella le gustaba ese trato ¿Qué clase de mujer aceptaba eso? Sí, solo alguien como ella. Una puta sin valores ni dignidad.
Acomode mi pene dentro de mi pantalón y me alejé de ella que aun seguía arrodillada. La sola visión de Carmen en esa posición me dio verdadera repugnancia hacia ella, sí, pero por sobre todo hacia mi. Y entonces la culpa hizo acto de presencia, la culpa y la vergüenza me golpearon dejándome idiota. Comencé a sentir como el líquido salino se formaba en mis ojos; una ola de arcadas me azoto el cuerpo, me di la vuelta apresurado y abrí mi puerta, entre y volví a cerrarla con llave, corrí hasta el baño y abrí la tapa del inodoro cayendo de rodillas vomitando todo, estuve un buen rato vomitando, me sentía asqueado. Verla arrodillada, con una maldita sonrisa en su rostro había sido algo que me sobrepaso.
Estuve un buen tiempo sentado en el piso del baño tratando de recuperarme. Tratando de no romper en llanto, me sentía como la mierda, me sentía la mismísima basura. Solo cuando ya no tuve que vomitar, me quite la ropa muy despacio y me metí en la ducha, abrí las llave de paso y deje que aquella agua se llevara toda la suciedad que había echo junto con mis lágrimas.
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El día domingo paso entre llamadas a Bella. Ella me llamaba o yo a ella. No me sentía con ánimos ni cara para verla de frente. Me sentía el ser más repulsivo de la tierra. Por esta misma razón es por lo que no quería tener nada con Bella, ella no merecía nada de lo que le hice ¿ahora que iba a hacer? ¿Cómo la miraba a los ojos, sin sentir vergüenza? La culpa estaba carcomiendo mi corazón.
El día lunes me levante mas temprano que lo normal y salí con las cosas de la universidad, no quería encontrarme a nadie. Estaba llegando con mi auto a la universidad, cuando al doblar la esquina veo a Alice apoyada en un coche. Detuve la marcha y me quede mirando ¿Qué hacia Alice tan temprano frente a la universidad? Enseguida tuve mi respuesta. A paso apresurado, casi corriendo debo decir, apareció el profesor Whitlock quien se detuvo frente a mi hermana y tomándola por la cintura envolvió sus brazos en ella ¡El envolvió sus brazos en su cintura! Y la beso ¿Qué mierda? ¿Ellos se estaba besando? Me quite el cinturón de seguridad para salir dispuesto a partirle la cara a ese desgraciado, cuando sentí un golpe en mi ventanilla que me hizo saltar en mi lugar.
Bella… Dios mío, de pronto todo el coraje se había esfumado.
Baje la ventanilla y ella acomodo sus brazos en la puerta de modo que su rostro quedo a centímetros del mío.
— ¿Qué haces espiando a tu hermana y al profesor? Eso esta mal ¿lo sabias? —preguntó con una genuina sonrisa en su rostro.
—Yo no estoy espiando a nadie, iba llegando y vi a Alice ahí y… ¿Por qué estoy dándote estas explicaciones?
— ¡No lo sé, dímelo tú! Yo solo pregunte
—Bella hazme un favor —entre risas asintió— súbete al auto y vámonos de aquí antes de que baje y mate al profesor por meter su lengua en… ¡Ahh, sube de una vez! —ella corrió hacia el otro lado y subió, yo di marcha atrás y salí de ahí.
Diez minutos después Bella me miraba curiosa.
— ¿Uhm Edward?
— ¿Si?
— ¿Adónde vamos? Este no el camino hacia la universidad
—Lo sé, vamos a mi casa —dije medio nervioso y tragando grueso. Ella me miró y frunció el ceño.
—Bueno… —dijo mirando su ropa— ¿no crees que estoy un poco desarreglada para presentarme frente a tu padre y a su… a su pareja? —la miré raro. Ella no había comprendido.
—Bella no vamos al departamento de Carlisle, vamos a mi casa, a mi verdadero hogar… donde vive mi madre —ella abrió los ojos como plato, pero no dijo nada. La miraba por el rabillo de mi ojo y vi como disimuladamente arreglaba su cabello y su playera de Led Zeppelin.
Quince minutos después, estábamos entrando por la puerta de mi casa.
— ¡Mamá! —grite llamándola, pero nadie contesto— ¡Mamá! —grité entrando en la cocina, y nada. Mi vista se fue al refrigerador y vi la nota…
Alice cariño, tuve que salir muy temprano por motivos del restaurante.
No me esperes para almorzar, tengo un almuerzo con Marcus.
Recuerda que hoy en la noche cenaremos con Eddy.
¡Te amo!
Mami.
¡Mierda! La casa estaba sola y ahora…
— ¿Algún problema? —dijo Bella a mi espalda sobresaltándome, me di la vuelta y la miré. Ella estaba con una voz distinta, algo cargada de sensualidad— ¿Estas bien, Edward? Estas algo pálido— leyó la nota sobre mi hombro y sonrió, camino hasta dar con el borde de la mesa y se subió a esta—Al parecer estamos solos…
¡Oh diablos! ¿Esa había sido la voz de Bella? ¿En qué me había metido?
Bueno, lamento la tardanza pero aqui esta, espero les guste y por favor, no me matena mi edward el va a tener su merecido pero mas adelante.
Bueno la proxima actualizacion ser EL PECADO DE TUS OJOS.
Ahora si las dejo y nos estamos leyendo pronto.
se las quiere
***Gis Cullen***
