Tu y Tu asqueroso Engaño
Disclaimer: Twilight y sus personajes pertenecen Stephenie Meyer y su Editorial. La historia que leerán a continuación me pertenece a mí.
Capitulo NO BETEADO (por si encuentran errores)
Capitulo 8: Jugando con fuego
Edward POV
Si, Bella con toda su inocencia cuando quería podía despertar hasta un muerto si te susurraba de esa forma al oído. Cuando me di la vuelta Bella estaba sentada sobre la mesa y hacia mover sus pies en el aire como una niña pequeña. Trague grueso, se me venia una linda mañana por delante.
—Uhm… si, estamos solos ¿Quiere tomar algo, comer? —cambie rotundamente de tema y me fui para lo seguro, Bella se rio y se bajo de la mesa para seguirme a paso lento por la cocina donde yo daba vueltas, abrí la heladera y saque cualquier cosa que me sirviera para hacer algo de comer, Bella estaba detrás mío pero con una sonrisa la esquive y comencé a cocinar todo para hacer unas tortitas— ¿Te gustan las tortitas? —ella se apoyo sobre un codo a mi lado en la encimera y asintió.
— ¿Por qué estas tan nervioso? —pregunto con una sonrisa.
— ¿Eh? N-no, nada q-que ver —era un idiota por tartamudear de esa forma, aclare mi garganta y hable sin mirarla a los ojos— ¿Qué prefieres? ¿Café o un Té? Hay jugo de naranja y estoy seguro que mi madre dejo algunos waffles guardados y… —ella me tomo del brazo eh hizo que volteara a verlo.
—Se nota a leguas que estas nervioso, Edward… Solo estoy bromeando contigo, se que nada pasara —inconscientemente solté todo el aire que tenia en mis pulmones; ella sonrió y camino hasta sentarse en una silla a la mesa— Puedes estar tranquilo, hoy no pasara nada… por eso quiero matar el tiempo comiendo —ella se hecho para atrás y froto su vientre— prepara todo lo que tengas, hoy vamos a empacharnos con muchas calorías… —le sonreí y asentí— ¡Y muchos besos! Que no se olvide que ¡Yo! estoy estrenando novio —de pronto sentí mis mejillas calentarse ¿es que ella me haría sonrojar? ¡Por supuesto que si! Estamos hablando de Bella.
La mañana paso entre comida, dulces y películas en la sala, así fue como mi madre nos encontró a los dos.
— ¿Buenos días? —Bella quien estaba sobre mí, intentando robarme un beso, se separo como resorte al escuchar la voz de mi madre.
—Bueno días, mamá —me pare alejando a Bella quien me miro con los ojos entrecerrado como diciendo "de la próxima no te me escapas" Bese sus mejillas y ella me sonrió abrazándome.
— ¿Cómo estas hijo? ¿Por qué no me dijiste que vendrías? No me hubiera ido si sabia —dijo ella algo confundida.
—No… es que… fue a último momento y de improviso ¿No te molesta que hayamos hecho algo de desastre en tu cocina?
— ¡¿Perdona?! —Casi grito Bella— ¡Tu hiciste todo ese desastre! No me eches la culpa a mi… —ella miro a mi madre y ambas se sonrieron— ¿Cómo estas señora Esme? Hacia mucho que no la veía en cambio a su hija si, hoy la… — ¡Mierda no!
— ¡Mamá, Bella y yo somos novios! —Eso fue lo único que se me ocurrió para interrumpir el tema. Mi madre me miro casi sorprendida, digo casi por que en varias conversaciones telefónicas que tuvimos, ella siempre me decía que le gustaba Bella como mi novia, y ella solo había visto a Bella una sola vez ¡Una maldita vez y ya quería a Bella!
—Oh… bueno, que sorpresa… pero me da mucho gusto por ustedes, hacen una linda pareja —le sonreí genuinamente y mire a Bella quien me miraba de una forma extraña. Me acerque a ella y me senté a su lado tomando sus manos.
— ¿Qué te pasa? ¿Dije algo malo? —ella negó— ¿Entonces?
—Es que… pensé… pensé que tal vez tu querrías ocultarlo, digo, a lo del noviazgo; no me espere que se lo contaras a tu madre, en realidad no me esperaba que se lo contaras a alguien —tome su rostro en mis manos y le di un casto beso en sus labios.
—Bella, no tienes por que preocuparte por esas cosas y realmente me siento un poco ofendido ¿Acaso crees que yo te ocultaría? —Ella suspiro— mírame —ella me miro— ¿En serio lo crees?
—No… ahora lo se, tu no eres como los demás, tu eres especial —ella se acerco a mi y me beso delicadamente pero con la pasión inocente que a ella la caracterizaba.
Cuando no separamos, mi madre ya no estaba, supuse que se había retirado para darnos algo de privacidad.
—Ven, quiero que conozcas más a mi madre —asintió y salimos los dos tomados de la mano hacia la cocina.
A penas entramos mi madre nos dio una radiante sonrisa mientras acomodaba el desastre que yo había hecho.
— ¿Necesitas que te ayude en algo Esme? —mi madre negó.
—Oh no cielo, siéntate y cuéntame como hiciste para que mi hijo aceptara de una vez que estaba loquito por ti —fruncí mi ceño con una sonrisa y me senté junto a Bella.
Las dos tuvieron una conversación a mena, mi madre le hacia preguntas a Bella y ella entre risas medias nerviosas le contestaba, aunque la diversión que caracterizaba a Bella siempre estaba presente. Mi madre reía por las ocurrencias de mi novia y yo de vez en cuando opinaba o comentaba algo.
— ¿Edward, Alice estaba cuando llegaron? —trague grueso y de refilón mire a Bella, quien me miraba y esperaba a que yo respondiera.
—Uhm… no, ella no estaba.
—Que raro… no me dijo nada que hoy saldría —no dije nada y mire a Bella para que no dijera nada ella también. Seguí tomando el té que mi madre nos había preparado y no se hablo más del tema hasta que se escucho como la puerta se abría, unos segundos después una muy sonriente y alegre Alice entraba en la cocina, danzando con sus pies a medidas que caminaba. Se paro en seco al darse cuenta de que la estábamos observando. Ella aclaro su garganta y su semblante se puso serio, pero luego sonrió.
— ¡Hola, hermanito! —dijo acercándose hasta donde yo estaba y me abrazo dándome una beso en mi mejilla— Uhm… ¡Hola Bella! ¿Te acuerdas de mí? Soy la hermana de Edward —dijo nerviosa.
—Si, te recuerdo… —dijo Bella con el mismo entusiasmo que mi hermana. La mire y ella al verme miro hacia otro lado.
— ¿Q-que hacen aquí? ¿Llegaron temprano? —mi madre la miro y luego negó con la cabeza
— ¿Don de estabas? Pensé que hoy no saldrías, no me dijiste nada —le pregunto mamá y Alice se removió incomoda.
—No, es que salí a dar una vuelta y a comprar algunas cosas… nada, solo eso — ¡Oh! ahí estaba el detalle… ella no había salido a dar una vuelta y si lo estaba ocultando era por algo. No dije nada en ese momento pero luego hablaría con ella— Y que cuentan… no me dijeron que hacen aquí —nos pregunto a Bella y a mi.
—Tu hermano vino a casa con su novia —pude sentir el orgullo de mi madre en su voz. Ella realmente estaba contenta con Bella, y lo expresaba de todas las formas posibles. Alice nos quedo mirando con sorpresa y alegría a la misma vez. Se acerco hasta donde estaba y me abrazo felicitándome.
—Gracias… —cuando se estaba por separar le hable al oído solo para que ella escuchara— Tenemos que hablar… hoy te vi —mi hermana se separo de mi y me miro muy nerviosa, solo pudo asentir sabiendo de lo que hablaríamos.
El resto del día paso entre risas y charlas que servían para conocernos, tanto Bella y yo y ella con mi madre y Alice quien solo hablaba con mono sílabos, había veces en que se sumía en letargos de silencios o constantemente estaba al pendiente de su celular y era de esperarse, pero yo había venia para que ellas conocieran a Bella y al parecer mi hermana no lo estaba posando bien.
—Alice ¿puedo hablar contigo un momento?
— ¿Pasa algo?
—Nada mamá, solo quiero preguntarle algo de hermano… nada serio —me pare de mi asiento no sin antes darle una mirada a Bella, ella me sonrió y siguió hablando con mi madre.
Camine hasta la sala con Alice pisándome lo talones, cuando llegamos a los sofás ella se tiro en uno y escondió su rostro en sus piernas. Me senté a su lado e hice que me mirara y cuando lo hizo hable.
— ¿Me puedes decir que mierda estabas haciendo hoy con mi profesor? ¡Y dime la verdad! — dije lo ultimo casi gritando.
— ¡Shh! No quiero que mamá escuche y Bella tampoco…
—Bella estaba conmigo cuando te vimos… No se si lo recuerdas, pero tanto ella como yo vamos a la misma universidad y Jasper es nuestro profesor y… ¡Demonios! Alice es mucho mas mayor que tu… —
— ¡Eso no es cierto! Solo son cinco años… pero… ¿Qué quieres que te diga? Fue amor a primera vista, es una buena persona y le importo, pasa tiempo conmigo, no se aburre cuando le hablo ¡Él me escucha! Y eso ya es mucho pedir… ¡Oh! y besa como los dioses —
— ¡Alice, por favor! —Dije tapándome los oídos— omite los detalles, solo quiero saber ¿Qué pretende él contigo? ¿Es algo serio o solo diversión? No quiero que me expulsen de la universidad por romperle la cara a un profesor —ella me miro como si tuviera un tercer ojo y hasta ofendida.
— ¿Tu crees que si él solo me quisiera para divertirme, yo estaría tan a mis anchas esperando a que me rompa el corazón? —Suspire rascándome la cabeza— Edward, Jasper es diferente tu lo conoces, sabes como trata a Bella, él me lo dijo… tu crees que Bella será amiga de alguien que sea malo…—
—Puede que no con todos se comporte de la misma forma ¿Qué hay en la intimidad?
— ¿Qué con eso? Edward ninguna persona puede ocultar su verdadera personalidad por mucho tiempo y yo realmente confió en Jasper —cerré los ojos, esta vez me tocaría confía en las palabras de Alice, pero el profesor Whitlock no se salvaría de mi pequeña charla.
—De acuerdo, dejare que tu lo hagas como a ti te parezca solo recuerda que yo estoy a tu lado pase lo que pase ¿esta bien? —ella se acerco hasta mi lado y me abrazo.
—No tienes que ser tan exagerado, Jasper no es como… él no es asi, y gracias por no decirle a mamá —
— ¿Por qué no puedes decirle?
—Por que queremos que antes de que nos demos a conocer, nuestra relación este un poco más consolidada, bueno en realidad soy yo la que no quiero que digamos nada, si hubiese sido por Jasper ya hubiera venido a hablar con mamá y a decirle sus intenciones conmigo él… él es un poco chapado a la antigua, creo que se caerán bien con mamá —en ese momento entraron a la sala mi madre y Bella, esta ultima nos miraba algo sorprendida de cómo nos había encontrado. Seguramente pensó que yo estaría sumamente enojado y estaría peleando con Alice.
— ¿Qué pasa entre ustedes dos? —pregunto mi madre sentándose frente a nosotros con una bandeja de café y masas. Bella se sentó en un sofá de una persona, se la veía un poco inquita y nerviosa ¿Por qué ese cambio?
—No es nada mamá, cosas de hermanos —mire a Bella y esta agacho su cabeza ¿Qué estaba pasando?— Uhm… Bella… quieres conocer mi habitación —ella levanto la cabeza como resorte y luego de refilón miro a mi madre.
—Uhm… creo… creo que será mejor que ya me vaya a mi casa hoy no fuimos a la universidad y no quiero desaprovechar el día completamente, me gustaría avanzar con unos trabajos que tengo —dijo mientras se paraba y tomaba su mochila, volteo para mirara a mi madre y hermana—. Un gusto haberlas conocido y… —miro específicamente a mi hermana— suerte con eso —mi hermana le dio una tímida sonrisa y la saludo con la mano mientras que yo, tan desorientado como estaba tomaba mi mochila y luego de saludar a mi madre y prometerle pasar pronto a verla, nos fuimos con Bella a mi auto.
El viaje se hizo en silencio y fue algo raro, ya que el silencio no era algo propio de Bella. Cuando llegamos a la casa de ella, la retobe sin dejar que se bajara.
— ¿Qué pasa Bella? —Ella no dijo nada— has estado tan silenciosa… ¿paso algo en mi casa? ¿Dije algo que te haya molestado? —ella me miro y negó con la cabeza— ¿entonces que fue?
—Tu madre hablo conmigo —fruncí mi celo ¿mi madre?
— ¿Y que te dijo?
—Solo… solo hablo como una madre, ella esta preocupada de nuestra relación solo me recordó cuando debía cuidarte y lo mucho que vales, algo que yo sabia pero que me hizo bien recordarlo y ella tiene razón… tal vez soy yo la que debería cuidar tu corazón —sus ojos brillaban de la emoción— Edward… tu madre solo me tomo de sorpresa, pero hizo entender que tu corazón vale demasiado y te juro que lo se… pero… —y su mirada se torno angustiosa.
— ¿Pero que? —dije con el nudo formándose en mi garganta.
—Pero también me da miedo entregarme completamente a ti… yo no quiero que tu seas igual al resto que solo se ríen de mi, se que eres especial —mire hacia otro lado, no pudiendo sostenerle la mirada— Solo quiero que tu me digas y seas honesto conmigo ¿Puedo confiar en ti a tal punto de entregarte mi corazón sin miramientos? — ¿Qué le podía decir? No podía asegurarle nada.
Sentí su mano en la mía e hizo que la mirar.
—Yo se que puedo cuidar de tu corazón, pero mi amor no bastara para los dos, esto tiene que ser compartido Edward, solo… se sincero —y ahí lo vi.
No hacia falta que me pidiera el corazón, por ya lo tenía. Y sabía que ella lo seguiría teniendo aun cuando yo finalizara con mi puta venganza. Ella me amaba, eso lo podía ver en sus ojos, y me perdonaría. Yo mismo se lo diría y le rogaría el perdón. Era demasiado buena y le aria ver que mis sentimientos por ella no tenían nada que ver con lo que hacia.
Me acerque a su rostro y bese sus labios.
—Puedes confiar en mí… —esas fueron las palabras que me condenarían a la miseria creada por mi mismo.
Bella me sonrió y sus ojos se aguaron.
—Sabia que tu eras diferente y me los estas demostrando —ella parpadeo varias veces y luego suspiro— la charla de tu mamá solo me sirvió para darme cuanta de la gran persona que tengo a mi lado, ahora ¿puedo besarte? —mire a Bella con mi ceño fruncido pero con una sonrisa, solo ella podía pasar de una conversación otra en cuestión de un segundo.
—Puedes y… —no me dejo terminar ya que apenas dije, puedes, ella se lanzo sobre mí. Me beso con entusiasmo y disfrutando de mis besos.
—Creo que me estoy volviendo adicta a tus besos —le sonreí arrogante y ella salió del auto.
— ¿Sabes? —Ella se dio la vuelta cuando le hable desde el auto— Tu volteaste mi mundo patas para arriba así que estamos a mano —ella me tiro una beso por el aire y camino hacia su casa.
.
Al llegar al departamento de mi padre pude escuchar claramente mucho mas antes de abrir la puerta de acceso, las risas y algo de música. Al parece mi padre estaba con invitados. Entre apenas cerre la puerta me encamine hacia mi habiatacion.
—¡Edward, hijo! —hoy no seria mi día.
Me di la vuelta y mi padre se paraba del sofá y me hacia una seña con la mano para que me acercara, lo quede mirando desde donde estaba levantándole una ceja ¿Qué mierda me estaba pidiendo? Su rostro de carnero degollado me pedia por favor que me acercara, asi que rodando los ojos lo hice.
En la sala habian varion doctores que yo conocía de su trabajo y con estos las esposas. A mi mente vinieron recuerdos de cuando estas clases de fiestas las hacia en mi hogar junto con mi madre, cerre mis ojos y espere en mi lugar.
—Hijo… p-pense que llegarías mas tarde, hoy… —
—Hoy no fui ala universidad, estuve con mi novia y familia en mi hogar —Carlisle miro de refilos a los presentes y estos murmuraron por lo bajo. Si, él sabia a que me estaba refiriendo con eso de "mi familia" algo que él ya no formaba parte. Sin querer mire donde estaba Carmen y sus ojos me dejaban ver lo furiosa que estaba con el titulo que le habia dado a Bella.
—Bueno… eh… hubieras traido a Bella para que la conociéramos y… —solte una risa burlona.
—Tu estas de broma si crees que yo la voy a traer a este lugar por puro placer… ella no tiene por que estar aquí… —iba a seguir pero la voz de Carmen no me lo permitió.
—Sin embargo eso no te prohibió que ella viniera aquí, o se te olvida que ella ya estuvo en este lugar…—Carmen miro a la señora que estaba a su lado y le hablo despacio pero aun así la escuche— Es una chiquilla insignificante, no tiene gracia…
—Puede que sea insignificante, pero es decente y honrada, por lo meno ella no se tuvo que meter con alguien casado… ella no es una cualquiera, Carmen —
— ¡Edward! —grito mi padre.
— ¡Vete al diablo, Carlisle! —y sin esperármelo, se acerco hasta donde estaba y me dio una bofetada delante de todos dejando mi cabeza ladeada pero no moviéndome de mi sitio lo mire con asco y odio, odio puro— La verdad no debería dolerte.
—L-lo siento hijo, yo… —quiso tomarme de la mano, él jamás en mi vida me había levantado la mano, ni aun cuando me habia mandado las peores macanas. No deje que me tocara y salí de esa habitación yendo a la mi, no podía estar en este lugar, por que sabia que si me quedaba cometería una locura aun mayor que la de follarme a la mujer de mi padre. Lo mataría a él.
Tome un bolso de mano y puse algunas cosas que necesitaría para unos días junto con todos mis libros y cosas de la universidad.
Salí cerrando con llave mi habitación y cuando estaba llegando a la puerta Carlisle me detuvo.
— ¿A… adonde vas con ese bolso?
—Me voy por unos días, por que si me quedo no me aguantare a golpearte como desearía…
—Con tus palabras me golpeas, me destrozas, hijo…
—Pues yo no te dije que te follaras a la mujer de tu mejor amigo y luego la trajeras a vivir contigo… eres cualquier cosa Carlisle, ni siquiera tu sabes lo que quieres… sal del camino—dije empujándolo y saliendo del departamento.
Solo podía ir al único lugar donde la paz me envolvería.
Maneje como un loco hasta llegar a la única casa donde podía ser como realmente era. Donde podría dejar flui mis verdaderos sentimientos. Me estacione fuera de la casa y baje con mi mochila colgada en mi hombro. Todas las luces estaban apagadas, solo la luz de una habitación estaba encendida. Camine hasta la puerta y toque. Espere y espere hasta que una luz se encendió.
— ¿Quién es? —sonreí ¿acaso creía que si era una ladrón le iba a decir quien es? Aclare mi garganta y trate de poner una voz mas ronca.
— ¡Un ladrón, un secuestrador… lo que tu quieras! —me reí despacio.
— ¡Si es una broma, déjeme decirle que no es hora para hacerlas! —no me pude aguantar y comencé a reírme— ¡Y si es una ladrón, voy a llamar a la policía! ¡Tengo un bate de beisbol que estará gustoso de golpear su trasero si llega a intentar entrar en mi morada! — ¿morada? Me reí mas a carcajadas por las palabras que estaba utilizando. Ella era tan extraña. Mi hermosa extraña.
— ¡No tienes que llamar a la policía… vamos nena juguemos un rato! —sabia que con lo ultimo que dije, la aria reaccionar.
La puerta se abrió de golpe dejándome ver a una enfurecida Bella, quien verdaderamente traía un bate de beisbol en la mano.
— ¡Vete al diablo con eso de nena! ¿Quién demonios…? —y su verborragia se detuvo al ver quien era— ¿Qué diablos estas haciendo? ¡Casi más te golpeo con esta mierda! —ella se me acerco un poco indecisa por su debía o no darme un beso en mis labio. Le sonreí quitándole el bate y abrazándola, le di un profundo beso en sus labios.
—Necesito un lugar donde quedarme por esta noche… mañana yo… —ella me corto dándome un beso.
—Puedes quedarte el tiempo que necesites… de veras no importa —ella se separo y tomo mi mano para que ingresara en su morada.
— ¿En serio has utilizado la palabra morada, Bella? —ella se encogió de hombro sonrojándose.
—Es que si los ladrones saben que soy media loca se lo pensaran dos veces antes de entrar —me reí.
— ¿Media loca? Media si te miramos con un solo ojo… —ella frunció su ceño y me dio un puñetazo en mi brazo— ¡Auch! Eso me dolió.
—Te aguantas… eso es por hacerte el gracioso —dijo ofuscada. Me acerque a ella por detrás abrazándola y bese detrás de su oreja logrando que se estremeciera.
—Lo siento pequeña bravucona… —hice que se diera la vuelta y que me mirara a los ojos— Gracias por dejarme estar aquí, deberás lo necesito… hoy mas que nunca —le di un beso y ella sonrió.
—Arriba hay una habitación de invitados solo déjame ponerle sabanas a la cama y estará lista para usar… oh también tiene un pequeño baño por si quieres darte una ducha y eso… —ella comenzó a subir las escaleras. Volteo a mirarme— ¿Vas a venir a o vas a quedarte a parado como estatua? —le sonreí y comencé a subir las escalera con ella.
Bella había preparado una cama con sabanas limpias y un buen edredón dejo a mis pies por si me hacia frio. La habitación era de colores cálidos pero tenia un toque masculino, que me hizo pensar que aquí antes dormía un hombre. Después de ver el baño, Bella me pregunto que si tenía hambre y la verdad era que no, habíamos pasado todo el día con ella comiendo cosas y para estas horas no tenia hambre de nada, o por lo menos no de comida. Con solo ver a Bella pasearse en un mini short de algodón y una camiseta de tirantes finos se me hacia agua la boca.
— ¿Estarás bien? —me pregunto desde la puerta.
—Si, cualquier cosa te aviso… —ella me sonrió y tomo el pomo de la puerta para cerrarla— ¿Bella? —Me miro— Creo que te olvidas de algo…
— ¿De que? ¡Oh no te traje toallas!
— ¡No!
— ¿Entonces? —me acerque hasta donde estaba y tome su rostro, la bese de manera profunda, dejando que mis labios se apoderaran de los suyos y mi lengua jugara y torturara la de ella. No separamos jadeando y juntando nuestras frentes nos quedamos un tiempo.
—Era mi beso de buenas noches… ahora si puedes irte —me separe de su cuerpo y me dirija a mi cama.
—Buenas noches… —susurro cerrando la puerta muy despacio como no queriendo hacer ruido.
Me recosté en la cama y mi mente divago a cuando la había conocido a Bella, ella tan extraordinaria que cada vez me daba mas cuenta de que era la indicada.
Suspire colocándome una mano encima de mi pecho, saberla que estaba en la habitación de alado me inquietaba a mas no poder y la tentación de tenerla conmigo esta noche, quería apoderarse de mi cuerpo. Cerré los ojos y trate de tranquilizarme, no me aria bien pensar en lo que seria el cuerpo de Bella, sus curvas, sus pe… ¡Era un idiota!
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El olor a café recién hecho se había colado por mis fosas nasales, podía sentir el sonido de una relajante música y entonces sonreí, aun con mis ojos cerrados.
Me levante y camine descalzo sin playera y con mi pijama hasta la parte baja donde se escuchaba la música.
Recordé la película El Hobbit y esa canción que en particular me había gustado. I see fire era parte del soundtrack de la película, Ed Sheeran tenia esa jodida voz que a las chicas las volvía loca, pero debía admitir que esta vez se había lucido con esta magnifica canción.
Bella en cambio estaba escuchando una versión remixada pero lenta, igualmente me gusto.
Al llegar a la cocina casi más me caigo de culo a no ser por que me sostuve del marco de la puerta.
Bella estaba vestida con solo una bata de toalla que le llegaba un poco más arriba de sus muslos. Parecía ser una bata de niños. Ella movía sus caderas de manera lenta mientras la música seguía sonando. Su cabello estaba húmedo y levantado en un desordenado moño en lo alto de su cabeza. Bella se dio la vuelta con dos tazas de café y mi respiración se atoro en mis pulmones al ver que debajo de su bata no traía nada. Ella tenia la prenda abierta y pude ver claramente parte de sus pechos.
— ¡Mierda! —Dijo tapándose y cerrándose la bata con el cinturón— Yo… diablos… pensé que todavía dormías —dijo apresurada. Negué con la cabeza y me acerque muy despacio. Ella dio pasos hacia atrás y su cuerpo choco contra la encimera—. Yo… uhm prepare café y…
—Ahora no quiero café… —me acerque a ella y aprisione su cuerpo con mis manos a cada lado de ella tomando la encimera. Incline mi rostro a su cuello y olí su piel. Su cuerpo tembló cuando hice un camino con mi nariz desde la base de su cuello hasta su oreja. Decidido como me encontraba deje que mi lengua acariciara el lóbulo de su oreja. Bella se estremeció y se separo de mi dando vuelta a la pequeña isla que había en la cocina.
—¡Diablos, Edward! —Dijo temblando, le sonreí de lado y ella se puso toda colorada— Estas jugando con fuego y te puedes quemar, no me tientes de esa forma ¿o quieres que te recuerde lo que me dijiste anoche? —rodee la isla y ella corrió hacia el lado contrario— ¡Ya, deja de jugar!
—Yo no estoy jugando, solo quiero mi beso de buenos días —ella frunció el ceño y luego sonrió como entendiendo algo difícilmente complicado.
—Me lo hubieras dicho entonces… —como si fuera algo de todos los días, ella se acerco hasta donde estaba y literalmente se colgó enredando sus brazos en mi cuello y sus piernas envolvieron mi cintura.
Sus labios absorbieron los míos con decisión y delicadeza a la misma vez. Voltee nuestros cuerpos y deje el de ella en la isla. Ni boca se separo de sus labios y siguió su camino hacia su cuello, besando y lamiendo su pulso, pude sentir como este palpitaba debajo de mi lengua.
Mis avariciosas manos acariciaron su espalda hasta llegan a la parte mas baja donde tomaron el borde de su bata de niño y se colaron dentro de ella tocando su sedosa piel. Muy despacio se fueron hacia la parte delantera y su estomago se contrajo al sentir mis dedos. Acaricie sus costados y cuando mis dedos pulgares tocaron la base de sus pecho ella se separo jadeante.
—Edward… creo… que será mejor parar —quite mis manos de debajo de la bata y muy despacio comencé a tirar del cinturón que la sujetaba a su cuerpo, aunque ya se había aflojado bastante.
—¿En serio? —dije besando su clavícula.
—Si creo que seria… lo mejor —me separe de ella para mirarla a los ojos. Ella asintió.
—Eres hermosa Bella, tu sabes que jamás haríamos algo que tu no desees…
—Lo se… pero lo quiero, no ahora por que tenemos universidad, pero… no se… —ella bajo la vista sonrojada— ¿esta noche? —dijo en susurros, de no estar muy cerca de ella no lo habría escuchado. La tome del rostro y deje un casto beso en sus labios.
—Yo no quiero presionarte a nada…
—No lo haces… quiero hacerlo, te deseo ¿tu… tu lo haces? ¿Me deseas también? —ella no tenia problemas en sincerarse conmigo.
—Por supuesto que si lo hago… —tome su mano e hice que e acariciara mi miembro por encima de mi pantalón— ¿Esto te convence de que si te deseo? Tu lo haces, mira como me pones… —ella gimió y cerro lo ojos. Apretó mi erección y yo jadee. La mire a os ojos y ella sonreía.
—Te lo vuelvo a repetir Edward… estas jugando con fuego, aun tengo tiempo de encerrarte aquí y atarte a las patas de la cama… —ella me soltó y salto de la isla— Ven cowboy… vamos a desayunar y luego ve a darte una ducha fría para ver si puedes descargar tu pistolón… —hice una mueca por la carcajada que soltó.
El viaje a la universidad fue en un absoluto silencio. Podía ver el nerviosismo en ella a pesar de que su semblante era tranquilo y relajado, sus manos mostraban lo contrario. Cuando aparcamos ella se bajo y en la entrada de la universidad volteo a mirarme.
—Después de la universidad tengo trabajo en el bar, tu puedes ir a casa y esperarme allí —dijo moviendo sus cejas de manera sugestiva. Me reí y la atraje a hacia mi cuerpo.
—Voy a prepara algo para los dos —dije mordiendo su labio inferior.
—Bien, por que realmente me gustaría algo especial —ella se rio como una niña.
—Estoy de acuerdo… ahora ve a tu clase yo tengo que esperar un rato para mi primera hora —ella asintió y después de darme un delicioso beso y de jalar mi cabello haciendo que la deseara a mas no poder me soltó caminando a su clase.
— ¡Esta noche! —grite para que me oyera ella. Se dio la vuelta y me sonrió.
Si, esta noche seria nuestra.
Me di la vuelta y ni en mis más malditos días me imagine encontrármela en este lugar.
Ella miro detrás de mi espalda y sonrió de manera burlona. Camino hasta adonde estaba y no me pude mover, me había congelado en mi lugar. No podía ser.
¿Qué diablos hacia aquí? ¡Joder!
—Hola mi amor… —dijo pasando su mano por mi pecho— te extraño nene —se acerco y beso mis labios.
Bueno aqui tienen el cap... ¿que les parecio? saben... Carlisle me da lastima, no se ustedes pero si el condenado me da pena... y como siempre la perra de Carmen apareciendo y cagando todo el momento... la odio, no se ustedes!
espero que me hagan saber que les parecio el cap con sus reviews ^^
bueno me despido, recuerden, proxima actualizacion EL PECADO DE TUS OJOS Y EL HEREDERO Y LA SOLDADORA
Se las quiere
***Gis Cullen***
