Capítulo 7

Advertencia este capítulo contiene lectura para adulto.

Por primera vez busque una marquesina de una casa para atajarme de la fuerte lluvia que comenzaba, en ese momento se me vino a la mente «ya sé que voy hacer, llamare a una de mis amigas que vengan por mi » saque mi celular y marque el número de Annie cuando escucho —lo sentimos su plan fue cancelado—

— Queeeeee, maldicióoooon — grite tan fuerte que mis oídos se quedaron sordos

—Primero mis tarjetas y ahora mi celular no puedo creer que tenga tan mala suerte — y creo que hable demasiado pronto no sabía lo que me espera, la lluvia se paró y pensé «por fin dejo de llover » di unos pasos fuera de la marquesina y comenzó a caer granizó camine de regreso a mi refugio pero el granizo era tan grande que parecían rocas que empezaron a golpear mis pies.

El dolor de mis pies y el frio que sentía me hicieron cometer la más grande tontería, estaba parada debajo de la casa maldiciendo a todo el mundo en especial a Niel, tenía tanto frio cuando un señor salió de un callejón y me grito —Señorita venga a mi tienda, la invita para cubrirse del granizo —

Solo me quede quieta no entendía que me gritaba, el señor camino unos pasos más y me volvió a gritar —Señorita venga a mi tienda, la invito para cubrirse de granizo — el me sonreía muy amablemente que me hiso confiar en él, así que camine directo hacia él.

El señor caminaba de regreso al callejón donde había salido y yo iba detrás de él, cada vez tenía más frio y con el granizo me era difícil seguir sus pasos y grite —Señor está muy lejos su tienda —

—Nooo ya llegamos— el me grito y yo voltee para todos los lados, solo miraba las paredes del callejón ninguna tienda había y dije—Donde— cuando sacó su pistola y apuntándome grito—Es un asalto, deme su celular y todo su dinero—

— ¡Señor no tengo nada déjeme ir!—

—Acaso me crees estúpido te vi que hace un momento hablaste por tu celular y toda tu fachada de niña rica, anda déjate de tonterías o te ira muy mal —

—En vedad señor no tengo nada— le dije muy asustada no dejaba de apuntarme en el pecho, el me arranco mi bolsa y dijo—Mentirosa, todos dicen eso y cuando les quito sus cosas encuentro lo contrario—

—No señor se lo juro, es más mi celular ya fue bloqueado — el busco mi cartera y solo encontró $50 pesos, muy enojado me volvió a gritar —Y tú que piensas que voy hacer con $50 pesos—

—Eso es todo lo que tengo—

—Noooo ya perdí mucho tiempo contigo y de alguna forma me tengo — él me dijo mirando fijamente mis pechos que al estar de debajo de la lluvia la blusa se trasparentaba y luego el granizo mi mis pernas temblaban y solo decía —Se lo suplico déjeme —

El no quitaba su miraba de mi cuando ya estaba sus manos cerca de mis pechos, serré mis ojos y los volví abrir cuando escuche un fuerte golpe, otro joven comenzó a pelear con el señor, parecía que el joven le había pegado con un piedra en su cabeza que no dejaba de sangra estaban peleando por la pistola que estaba en piso tirada.

Al ver como ambos intentan tomar la pistola, uno empujaba al otro para no tomarla, mientras ellos forcejeaban me agache y tome la pistola aun con el tremendo susto dispare al aire que hizo al instante que ambos se detuvieran y me voltearon al ver.

El señor sin tardanza arranco a correr, dejando tirado mi bolso ya en ese momento ya había parado el granizo, el joven trato de seguirlo pero el señor fue muy ágil y se escapó, yo solo miraba como ambos salieron corriendo y aunque quería seguir caminando mis piernas se quedaron sin fuerzas y solo me quede parada sintiendo como mi lagrimas corrían por mis mejillas.

Ya no sentía el frio ni lo mojada que estaba, solo sentía una gran impotencia al pensar que estuvieron a punto de tocarme y cabeza solo pensaba «estoy en una pesadilla, Candy desierta Candy» cuando escuche

—Señorita se encuentra bien — pero no respondía ni boca se había quedado muda, él se acercó más a mí —Señorita— y yo automáticamente grite apuntando al joven que me acababa de salvar con la pistola —Aléjese de mi—

—Tranquila ya paso— el me miraba a los ojos y me volvió a decir —Estas a salvo pero dame la pistola—

—Nooo noooo aléjate de mí—

—Tranquila ya paso he llamado a la policía en un momento llega mi nombre es Stear — solo lo seguía mirando y al paso de unos segundos mis piernas comenzaron a reaccionar salimos del callejón y esperaos la policía.

Yo no quería hablar solo estaba parada junto a la patrulla, el joven que estaba conmigo explicó todo, los policías toman el arma y me dijeron—puede reconocer al agresor —pero solo movía mi cabeza de un lado al otro, los policías se subieron a la patrulla y por ultimo me dijeron—cuídese señorita —

Ellos se fueron y de nuevo me quede parada en la calle, el joven al verme parada sin poder caminar me dijo quiere que la lleve a su casa, por alguna extraña razón no podía pronunciar ninguna palabra y solo moví mi cabeza de un lado para otro, el joven al verme que desconfía de todos me dijo—ya me tengo que ir, tenga esto para que se vaya a casa—

El joven extendió su mano y me entrego como un papel, solo lo miraba cuando comenzó a caminar, abrí mi mano y vi dinero como un impulsó mis piernas comenzaron a correr al tiempo de gritar—Espérame no te vayas —

El joven voltea y me dice —Que pasa—

—Por favor me puedes acompañar hasta mi departamento —

—Claro vamos, te llevaría con mi coche pero se quedó parado — me dijo el joven Stear señalando un automóvil de color azul que en ese momento se lo estaba llevando la grúa y prosiguió —El radiador se descompuso y no camina me quede parado hasta que llego la grúa, pero gracias a eso puede ver todo —

Cuando mis oídos escucharon de nuevo lo que me paso, baje la mira pero el joven Stear me dijo—No te preocupes, tus zapatos con una secadora quedaran como nuevos— y comenzó a reír jajaja

—Cómo crees mi zapatos son de colección, están totalmente dañados —

—mmm bueno para mí son solo zapatos — y volvió a reír jajaja durante todo el camino los dos caminamos mojados, Stear me iba contando que casi siempre se quedaba parado su automóvil ya que él había fabricado motor y que le gustaba mucho la mecánica, me conto que en un ocasión casi se quedó hasta la madrugada esperando la grúa, había salido de la cuidad y en la carretera se perdió la señal camino de regreso hasta encontrar señal y luego espere hasta que llego la grúa.

Cada anécdota que me contaba me hacía reír, sin darme cuenta ya había llegado a mi departamento y dije —Aquí vivo—

—Qué bonito vecindario, me dio un gusto de acompañarte, Adiós —

— Adiós Stear gracias por acompañarme —

—Adiós jovencita— Me dijo sacudiendo su mano de un lado al otro al tiempo que comenzó a correr ya que de nuevo había comenzado a llover, le grito muy fuerte —Me llamo Candyyy Candy White—

Levante mi mano para despedirme cuando se cayó al suelo el dinero que me acaba de dar Stear y recordé «Se me olvido entregárselo pero que tonta soy» represe de mi pensamiento cuando la lluvia empezó a caer muy fuerte

Ingrese muy rápido a mi departamento y me fui directo al baño quitándome toda la ropa y aventándola a la basura, que me hacía recordar ese bastardo.

Me bañe con el agua más caliente que mi cuerpo podía resistir, mis pechos totalmente enrojecidos por tantas y tantas veces que me talle para olvidar todo, hasta que el agua dejo de caer, salí del baño, me coloque una bata y me fui directo a mi cama que siempre me hacía olvidar todo.

En la mañana siguiente me levante muy asustada ya se me había hecho tarde para entrar a trabajar cuando recordé « Estas despedida recoge tus cosas que de hoy en adelante tú puesto es para Daisy » Maldición ese imbécil me corrió bueno buscare otro trabajo total cualquier empresa me contrataría y volví a recordar— Es un asalto, deme su celular y todo su dinero — Maldición y mi veces maldición no tengo celular ni dinero ya se pondré el número de mis amigas y luego que ellas me digan, luego camine a mi caja fuerte, para sacar dinero

Al momento de abrirla casi me da un paro cardiaco mi caja fuerte no tenía dinero, solo tenía mis joya, tenía cadenas, pulseras, gargantillas y anillos todas las joyas que en su tiempo mis compañeros de la universal me habían regalado para que aceptara ser su novia pero no tenía dinero.

Me comencé a dar de topes en la pared, al recordar que cuando me fui de viaje a Bahamas por mí despedida de soltera cogí todo el dinero de la caja fuerte aun cuando mis amigas me dijeron que era mucho dinero que lo dejara pero no les hice acaso y tome todo el dinero gritaba —Pero que tonta, tonta—

Cerré la caja fuerte y camine al buro donde había dejado el dinero que el joven Stear me había entregado, abrí el billete y solo era un billete de $500 pesos, no era mucho pero dije —mmm bueno creo que con esto me alcanzara el día —

Tome el dinero y salí lo más rápido del departamento para buscar un trabajo, tome un taxi y dije — al centro de Chicago —pensaba era mejor el lugar para buscar trabajo ya que estaba las empresas más prestigiadas de Chicago.

Rápidamente el taxi me llevo al centro de Chicago y comencé mi recorrido, entre a una famosa tienda departamental donde compraba una que otra vez, solicite informes para laborar en esa empresa, primer me hicieron esperar y después de unas horas al fin ingrese a mi entrevista.

La persona que me entrevisto me hacía preguntas muy tontas, como dónde vives, cuanto deseas ganar, por qué quieres entrar a trabajar en esa empresa y un sinfín de preguntas que la verdad para mi eran muy sencillas por un momento me imagine ser la directora de un departamento cuando escuche —Señorita Candice White, tenemos el puesto de vendedora, el sueldo es de $1500, esta interesada —

—Señorita, debe haber una equivocación, en mi antiguo trabajo era la coordinadora del área exportaciones —

—Bueno señorita White en este momento solo hay puesto de vendedora no tenemos otros puestos—

—Bueno está bien y dígame si comienzo a trabajar en este momento mañana puedo cobrar ya los $1500—

—No señorita el salario que le acabo de decir es a la quincena —

—Eso es algo injusto sus productos son muy caros y piensa usted que con ese miserable salario voy a vivir —

—Como veo que no le importa el trabajo, será mejor que se valla —

—Acaso me está corriendo —

—Sí y será mejor que se valla en este momento o mando a traer a seguridad—

—Claro que me voy—Salí enfurecida gritando —jamás volveré a comprar en este maldita tienda de quinta—

No lo podía creer que me querían pagar solo pensaba «eso apenas si alcanza mi comida, está loca si piensa que voy acertar»

Tome un poco de aire y para tranquilizarme comencé a inhala y exhala, una vez más tranquila intente en otra empresa, pero me paso casi igual

En la tercera empresa me preguntaron cuanto quería ganar y por un momento pensé «por fin un lugar donde me dicen cuanto quiero ganar» cuando le dije que salario quería se comenzaron a reír muy fuerte y solo me dijeron —Ni el dueño de la empresa gana eso— y siguieron riendo jajaja,

Salí corriendo no quería escuchar tales risas, cuando me encontraba de nuevo en la calle mi estómago comenzó hacer unos ruidos muy raros quería entrar a un restaurante y descansar pero el dinero que tenía no me alcanzaba así que decidí regresar a mi departamento.

Por mucho que quería tomar un taxi por primera vez en toda mi vida pensé «tengo que ahorrar este dinero en lo que consigo un trabajo mañana»

Camine durante unas dos horas que para mí fue una eternidad cuando llegue a mi departamento, avente mis zapatillas ya que mis pies me mataban camine descalza hasta el refrigerador para tomar agua, tenía tanta sed que era capaz de tomarme todo el garrafón de agua.

Primero tome como 5 vasos de aguay luego abrí el refrigerador para comer, mi estómago me pedía a gritos comer, pero solo tenía fruta y jugo ya que solo desayunaba y nunca comía o cenaba porque siempre comía en restaurantes.

Aun así tenía tanta hambre que con la fruta era suficiente me senté en sala cuando veo unos sobre la mesa eran cartas selladas las abrí, casi me da un paro cardiaco todas las tarjetas eran recibos de cobro, pagar el banco, la luz, el cable, tiendas de ropa etc.

Continuara…