Capítulo 17
Advertencia este capítulo contiene lectura para adulto.
—Candy en la mañana ya te había dicho que tenía que cuidar la cafetería, para así poder vivir, pero creo que la niña rica que llevas dentro nunca la podrás sacar — me grito al tiempo que se volví a poner la camisa y salir del departamento dejándome sola.
Por un momento me quede parada mirando la puerta, pero luego mi corazón sintió un gran vacío que salí corrí tras de él, al salir del departamento mire para todos los lados pero no vi ni la sombra de él.
Así que decidí regresar al departamento, mi corazón con un gran vacío quería llorar como siempre pero recordé sus palabras« no puedes ir por la vida llorando y haciendo lo que quieras » me limpia las pocas lágrimas que salieron de mis ojos, tome un gran respiro y mi cabeza comenzó a decir « ¿dónde te has ido?, ¿dónde estás? lo siento mucho en verdad lo siento por mi culpa te lastimaron y ahora ¿dónde estás? Albert perdóname »
«Que voy hacer, Candy piensa que hacer… » Cuando grite muy fuerte —Maldición no sé qué hacer — comencé a dar vueltas en la sala por mi cabeza solo pasaba la cara de Albert y todas las palabras que me dijo— ese dinero era para pagar la luz, el gas y todos los insumos de la cafetería —
Albert no tiene dinero por mi culpa y de pronto una gran idea paso por mi mente «No tiene dinero »cuando volví a gritar —eso es… Albert necesita dinero — pero que hare si yo tampoco tengo dinero, con ese pensamiento en mi cabeza seguí dando de vueltas en la sala hasta que mis piernas perdieron todas sus fuerzas y solo me recosté en el sillón.
Solo sentí como mis parpados se cerraron, cuando los volví abrí, fue porque un ruido no me dejaba tranquila así que grite —Ese ruido, callen ese ruido — fue ese momento que desperté y recordé todo lo que me había pasado en la noche.
El ruido que escuchaba provenía de mi bolso, rápidamente lo abrí y observo como estaba sonando el celular, lo tome pensando que Albert me había mandado un mensaje, pero al abrir la bandeja de mensaje, solo era un recordatorio de la compañía celular para renovar el plan tarifario o ingresar saldo.
En ese momento recibe mi celular y claramente note que no tenía ni un mensaje de mis padres, amigos o conocidos nadie, ni una llamada ni un mensaje nada, parecía que todos se habían olvidado de mí, no pude controlar mi llanto y rápidamente comencé a llorar, luego recordé el hermoso rostro de Albert y esos hermosos ojos, su dulce mirada.
También recordé esa mirada de tristeza y sufrimiento antes de que se fuera del departamento, comencé a desesperarme no sabía cómo arreglar todo el daño que le había causado, no tenía dinero no tenía familia no tenía a nadie.
La única persona que confió en mí, la había decepcionado mi cabeza parecía que explotaría por todo el sufrimiento que había ocasionado, por primera vez en todo este tiempo recordé a mi madre y todas las vece que discutíamos por mis gastos personales claramente recordé sus palabras.
—Candy cómo es posible que cambiaras del automóvil que tu padre te compro—
—Hay madre… el que me dio mi padre ya estaba muy feo —
—Estás loca si era nuevo —
—Si pero el color no me gusto y quería otro modelo mas reciente —
—Candy no pues ir por la vida gastando el dinero que no es tuyo, tu padre trabaja mucho para que tengas de todo, pero tienes que entender que el dinero que acabas de gastar a lo mejor tu padre lo iba ocupar para otra cosa —
—Hay madre pero que dramática eres — Eso fue lo que le dije cuándo salí de la casa de mis padres, estaba tan enojada con mi madre que decidí ya no vivir con ellos, ese día me mude a un departamento y solo le dije a mis padre que ya no viviría con ellos.
Ahora entiendo un poco más las palabras de mi madre, posiblemente el dinero que gastaba era para cubrir algunos gastos de la empresa pero en ese momento no lo comprendí y ahora que entiendo un poco más, ya no tengo forma de arreglarlo.
Comencé a sacudir la cabeza de un lado para otro y de repente recordé —El automóvil no tiene que ser el más caro o el más lujo del mundo, ya que todos los automóviles sirven para lo mismo— Eso es… —grite muy fuerte al recordar las palabras de mi madre.
Rápidamente tome mi bolso y salí corriendo del departamento, no pare hasta llegar a la plaza donde hable con el señor Britter. al llegar busque la tienda donde compre mi celular, busque el empleado que me atedio esa ocasión cuando lo vi, fui directo y le dijo —Joven buen día hace como una semana compre este celular y bueno he decidido que ya no lo quiero, si es tan amable de hacerme un reembolso —
El joven totalmente diferente de ese día que lo compre el celular, me contesto mal con feos gestos, me dijo que no se puede, que no hay nada que hacer para que recupere el dinero ellos no eran una tienda de beneficencia y que saliera de ese lugar.
Como es posible que la gente cambie mucho cuando fui a comprar todos eran amables y ahora que vengo a vender me corren a patas para que nadie me vea, no sabía que hacer había pensado vender el celular pero fui a varias tiendas y nadie me lo recibía, nadie quería comprármelo solo en un lugar me dijeron que si me lo compraban pero tenía que tener la factura.
Cunado escuche que me pidieron la factura del celular caí, devastada si tenía la factura pero se habían quedado en el departamento que me habían sacado por falta de pago y que solo me regresarían mis pertenecías si pagaba todo lo que debía.
No puede ser que tenga tan mala suerte ahora que quiero hacer las cosas bien, todo me sale mal la única persona que me acepto sin tener nada fue Albert y por mi culpa lo hirieron y se quedó sin dinero no sé de qué forma conseguir dinero para él y en ese momento recordé la cara de ese idiota que era el único que me podía ayudar a conseguir dinero.
No quería ir con él, pero la culpa y el dolor que le cause Albert, mi corazón no me dejaba en paz, así que vi la hora y ya casi era la horade la comida, cuando estaba con Niel salíamos a comer siempre a un restaurante que para él era el mejor ya que solo aceptaban gente de gran prestigio y no reciban a nadie más.
Así que comencé a correr lo más fuerte que podía ya que si lo quería ver, tenía que llegar antes de que entrara al restaurante, corrí sin pensar en nada solo quería recuperar el dinero que Albert había perdido por mi culpa.
Cuando llegue al restaurante mi corazón latía tan fuerte que parecía salir de mi pecho, nunca había corrido tanto, pero las semanas pasadas había cambiado tanto mi vida que poco a poco me empezaba a acostumbrar a caminar y acorrer por las calle de Chicago, sin darme cuenta ya estaba parada afuera del restaurante, había llegado antes que ese idiota.
Solo un par de minutos me espere, cuando a lo lejos vi llegar el automóvil de Niel solo pensaba «Ya llego, tu puedes Candy hazlo por Albert »regrese de mi pensamiento cuando vi como Niel bajaba de su automóvil y le dio órdenes al joven del Valet Parking—Cuida mi Automóvil, esta lista mi reservación —
—Si señor esta todo como lo pidió—
—Bien, cuando lleguen mis invitados atiéndelos de la mejor manera son mis parientes —
—Sí, señor— estaba como estatua no me podía mover solo miraba como Niel, hablaba con el empleado, quería hablarle pero algo en mí no me dejaba, no sabía que era pero no podía ir con él a pedirle ayuda, sabía perfectamente que si por algún milagro Niel me ayudaba y me daba dinero fácilmente, a lo mejor otro día regresaría con él y otro día y así hasta que posiblemente aceptara quedarme con el cómo su amante.
Una voz en lo más profundo de mi ser grito —Nooooo sal de aquí Candy lo más rápido, antes que sea demasiado tarde — y por primera vez en mi vida, no busque como tener dinero y preferí mi dignidad.
Di la vuelta sin que él me viera, con la cabeza agachada hasta que una voz me hizo levantar la mirada —Y por qué tan callada — no lo podía creer, estaba asombrada que no conteste el me volvió a decir —Cada vez que te veo, estas muy triste esta vez que te paso —
—Tus eres… perdón no recuerdo tu nombre—
—mmm ahora si estoy enojado contigo cómo es posible que no recuerdes mi nombre, en cambio yo recuerdo muy bien el tuyo —
—bueno lo que pasa es que…—
—No te preocupes estoy jugando es normal que no recuerdes de mi nombre, esa ocasión que nos conocimos, no fue el mejor momento y mucho menos para recordar —
—Bueno si te recuerdo pero no recuerdo tu nombre—
—Está bien por esta ocasión te lo voy a volver a decir soy Stear Cornwell y tú eres Candy —
—Si… así me llamo —
—Y que haces por acá, vas a ir a comer —
—Nooo noo solo veras — y comencé a tartamudear, no sabía que decirle ese joven un día me salvado la vida, pero no lo conocía podía confiar en él, pero al ver su mirada llena de serenidad me sentí tranquila, tome un gran respiro y muy rápido le conté lo que me había pasado, le explique que me había quedado sin dinero y que la única persona que me ayudo le ocurrió un accidente por mi culpa, tenía que ayudarlo recuperando lo que perdió por mi culpa el solo me dijo—Ya veo, bueno si quieres yo te puedo prestar un poco de dinero—
—Nooo, bueno si necesito el dinero pero no quiero recibir dinero así nada más quiero ganármelo, hace unos pocos minutos estaba por tomar una mala decisión pero si le daba el dinero a él, de esa forma jamás me lo perdonaría, él me ha enseñado que el dinero se gana trabajando —
—Ya veo entonces que tenías planea hacer —
—mmm bueno pensaba vender mi celular, sabes es nuevo tiene la más alta tecnología y cuando lo compre fue el más caro —
—haber déjame ver— me dijo alzando su mano para verlo, abrí mi bolso y saque el celular él lo examino por unos minutos y me dijo —Es un celular inteligente con la más alta tecnología, mmm es muy caro estas segura que lo quieres vender —
—Si estoy segura pero nadie me lo quiere comprar, porque no tengo la factura, pero si la tengo solo que no tengo la forma de sacar mis papeles —
—Bueno si quieres te puedo ayudar, conozco a alguien que te puede dar el dinero total de este celular y cuando puedas le puedes pagar—
—Estas seguro—
—siii…—
—Vamos que tengo que hacer a donde hay que ir — grite muy fuerte de lo emocionada que estaba por fin algo salió bien es ese día, él me dijo que teníamos que ir al banco de chicago, así que comenzamos a caminar, durante el camino Stear me iba contando que su automóvil aún no estaba arreglado y tenía que buscar algunas refacciones para repararlo.
Junto a Stear el camino se me hizo muy corto, san darme cuenta ya estábamos afuera del banco, ambos entramos pero algo era extraño, parecía que todos los empleados ya conocían a Stear, lo saludaban cordialmente, el solo sonreía y seguía caminando.
Llegamos a una oficina, Stear toco la puerta y se escuchó una voz masculina que dijo —Adelante—
—Hola George —
—Buenas tardes joven — dijo pero al verme se quedó como estatua, y yo también era el mismo señor que el día de ayer había conocido en la cafetería de Albert, solo pensaba « él trabajaba en el Banco, pero Albert me dijo que era su amigo y que le lleva algunos trámites»
Continuara…
