Capítulo: 19
Advertencia este capítulo contiene lectura para adulto.
Era el mismo señor que el día de ayer había conocido en la cafetería de Albert, solo pensaba « él trabajaba en el Banco, pero Albert me dijo que era su amigo y que le lleva algunos trámites» regrese de mi pensamiento cuando escuche —buena tarde Señorita—
—mmm Hola usted es amigo de Albert que hace en este lugar —
—Candy tú conoces a…—dijo Stear pero rápidamente fue interrumpido por otra voz —Joven podemos hablar un momento a solas—
—Si claro pero—
—Disculpe señorita nos permite un minuto afuera tengo que hablar un asunto de negocios con el joven— el amigo de Albert me dijo al tiempo que extendió su mano señalándome la puerta, solo conteste inclinando la cabeza.
No quería salir de la oficina mi mente se preguntaba — ¿Por qué al verme George se preocupó, ¿será que Albert ya le conto lo de ayer? ¿Cómo es que Stear conoce a George? ¿Cuándo dije el nombre de Albert parecía que Stear iba hablar pero en ese instante fue interrumpido por George? ¿Qué está pasando será…? — Mis preguntas fueran interrumpidas al escuchar la voz de Stear—Candy puedes pasar—
—Gracias Stear — dije rápidamente entrado a la oficina y luego escuche —Candy lo siento mucho pero me tengo que ir, te dejo con George te ayudara no te preocupes— y me entrego su tarjeta de presentación, le quería dar las gracias o decirle a lo más pero George me dijo—Señorita Candy tome asiento—
—Sí, muchas gracias —
—Nos volvemos a ver, Stear me dijo que necesitas un préstamo —
—Sí señor, pero no tengo la forma de someterme a un estudio socioeconómico —
—Ya veo, pero no te preocupes Stear me comento que dejarías tu celular como garantía—
—Si eso es lo que quiero—
—Bien, solo firme estos documentos donde informan que el Celular será la garantí del préstamo y elija el plazo que más le convenga — me miro a los ojos extendiendo los documentos sobre el escritorio, mire los papeles por un momento, luego los tome y comencé a leerlos.
Realmente los documentos están en orden, pero algo en ese documento no me terminaba de agradar, la cantidad que me daban por el celular era aun mayor y casi el interés eran mínimo muy por debajo de la tasa de interés, casi nada me estaban cobrando, y lo más extraño es que no tenía el tiempo límite de pago del préstamo y rápidamente dije —No entiendo —
—Señorita Candy dígame que parte no entiende—
—Perdón creo que no me explique bien, si entiendo todos los términos, pero lo que no entiendo es el motivo porque me entregan el dinero con tanta facilidad— cuando le dije esto por un momento se quedó cañado George, rápidamente miro por la ventana y luego dijo—Efectivamente ningún banco le entregaría el dinero con tanta facilidad pero el joven Stear me lo pidió como un favor—
—Solo por Stear, no será por Albert, ¿qué relación tiene con Albert?— le dije mirando su rostro, pero él me contesto con gran seriedad —Señorita Candy, Albert es un cliente de este banco y yo solo le llevo la contabilidad de su cafetería—
—Albert me dijo que eran amigos—grite por alguna razón no me puede contener
—Señorita Candy si actúa de esa manera será mejor que se retire, me encuentro trabajando y tengo demasiados pendientes que atender— Noo lo podía creer me estaban corriendo de nuevo, pero tenía tana curiosidad que no me puede contener, por esa razón grite y pensé «Cálmate Candy o, no conseguirás nada » tome un fuerte suspiro y dije —Lo lamento señor George es que estoy un poco alterada, y no tiene por qué darme explicaciones me disculpo —
— bien no pasa nada, pero tengo trabajo que atender, le pido que ya firme los documentos —
—Sí gracias, solo por último la cantidad que me entrega es mucho, si me puede dar un poco menos como la tercera parte con eso está bien— le dije y el señor George solo movió la cabeza en señal de aprobación, rápidamente firme los documentos, al terminar el tomo los documentos y luego me dijo que esperara en la oficina.
Me quede sola por unos pocos minutos, durante ese tiempo mire con más detalle la oficina era muy lujosa y recordé mi anterior oficina, mi anterior trabajo, mi anterior vida, y sin más recordé a mi padre desde que era, pequeña lo miraba sentado en su gran escritorio, siempre al verme me sonreía, se alegraba pero la última ocasión que lo vi me dijo que ya no fuera a buscarlo, maldición creo que en verdad le cause muchos problemas, cuando escuche como abren la puerta y me dicen —Señorita Candy le hago entrega del dinero —
—Gracias— dije al tiempo que extendí la mano recibiendo la cantidad, luego entregue el celular y por ultimo escuche —Desea que llame un taxi, para que la lleve a su casa para que este más segura —
—Nooooo, no se preocupe estoy bien pudo ir caminando y bueno cuando tenga el dinero regresare a pagar — eso fue lo último que dije saliendo de la oficina y aguardando bien el dinero dentro del bolso.
Aun no era tan tarde así que decide ir lo mas rápido a la cafetería, camine lo más rápido al llegar a la cafetería estaba cerrado, no lo podía creer ahora no sabía qué hacer, mire por los cristales para ver si se encontraba en la parte de atrás, en la cocina por más que toque la ventana Albert no se encontraba en el local.
Me sentía tan culpable, no sabía el motivo por el cual Albert no abrió la cafetería pensaba « y si vinieron a cobrar las personas, o si no compro los insumos y no por eso no abrió» cuando rápidamente paso por mi mente «si Albert no está aquí a lo mejor está en la casa» —Si—grite muy fuerte que alguna las personas que estaban caminando por la banqueta voltearon a verme.
Me sentí un poco apenada, al sentir la mirada de las personas, así que arranque a correr muy fuerte hasta llegar al departamento de Albert, cuando llegue abrí la puerta con gran felicidad gritando—Albert.. Albert adivina que paso ya podemos pagar —
Pero Albert no me contesto, busque por todo el departamento pero Albert tampoco estaba, mi corazón comenzó a preocuparse por él, no sabía dónde encontrarlo, mi cabeza no dejaba de pensar «Albert donde estas, ya tengo el dinero para pagar, pero donde estas, por qué desapareces sin decirme nada » por todos los cielos este hombre me tiene al borde del colapso, mi corazón y mi cabeza no dejan de pensar en él, comencé a dar de vueltas de en la sala, maldita sea mi suerte creo que are un agujero en la sala y grite muy fuerte —Albert donde te fuiste—
Me tire al piso, cuando por primera vez en todo el día mire mi atuendo, toda mi ropa llena de polvo y con demasiadas arrugas — por todos los cielos, camine así por todo Chicago— me pare del piso y me fui al cuarto de Albert, para verme al espejo como estaba, la imagen que mire era un peor no lo podía creer esa no era yo.
Estaba cubierta de polvo mi cara, toda mi cabello alborotado, al verme pensaba «esa no soy yo, no puedo ser yo, me fui corriendo a buscando Albert que no me importo mi apariencia » me quite toda la ropa y solo me cubrí con una toalla.
Me fui al baño, abrí la llave para que el agua saliera poco a poco, me espere un poco para que el agua saliera caliente, después de un tiempo toque el agua con la mano cuando grite —pero que pinché agua tan fría es esta — al terminar de gritar recordé que Albert me había dicho que no haba agua caliente y volví a decir —Maldita mi suerte— y volví observar el agua, tome un fuerte suspiro, cerré mis ojos tirando la toalla en el piso y rápidamente tome el jabón lavándome lo mas rápido la cabeza y mi cuerpo, cuando sentí que el jabón ya no estaba en mi cuerpo salí corriendo del baño.
Tome la toalla, me seque lo más rápido ya que estaba temblando de frio, mis mejillas rojas de lo frio que estaba el agua, fui al cuarto a buscar ropa limpia y de nuevo recordé Albert que me había dicho que tenía que lavar la ropa, para poder cambiarme.
Abrí el ropero de Albert, tome una de sus camisas, con todo mi pesar tome la ropa que estaba sucia y camine a la terraza, aún seguía temblando de frio por el agua que estaba congelada, no quería volver a tocarla pero ya no tenía ropa, volví a cerrar mis ojos y coloque mi ropa en el lavadero, mis manos temblaban pero mi cabeza gritaba «Vamos Candy tu puedes » así que volví a tocar el agua fría, recordando como Albert me había enseñado lo repetí.
Al ver que mi ropa ya no tenía espuma la colgué en el tendedero, luego me fui a la cocina tenía tanta hambre, no había comido en todo el día, abrí el refrigerador y solo encontré leche y jamón, me serví un vaso de leche, pero al terminarlo aún tenía hambre, así que volví a servirme otro la vaso más, luego otro, luego otro hasta que me sentí llena.
Mire todos los vasos sucios de leche, los tome y comencé a lavarlos, al terminar los acomode en su lugar, luego observe todo el departamento no estaba sucio pero tenía un poco de polvo, nunca en mi vida había barrido, pero no quería que cuando Albert llegara viera el departamento sucio, así que fui por la escoba, por unos segundos la observe no sabía cómo tomarla, pero en lo más profundo de mi ser gritaba «vamos Candy tu puedes»
Tome la escoba con las dos manos, en verdad siempre miraba a la gente de limpieza hacerlo, pero nunca imaginaba lo difícil que era y pensaba «Creo que me saldrá una ampolla » al finalizar no creo que quedo igual no logre sacar todo el polvo del departamento, ahora si ya me encontraba cansada y me recosté en el sillón esperando que por la puerta llegara Albert.
Solo sentí caer mis parpados, pero jamás vi, Albert entrar por la puerta, cuando los volví abrir ya era de día, mire el reloj de la pared y ya eran las 10:30 —Por todo el cielo ya era muy tarde — me pare rápidamente y fui a la terraza para e si mi ropa ya se había secado y volví a gritar—Maldición, maldita mi suerte aun esta húmeda la ropa — tome la ropa he intente plancharla, para secarla pero lo único que conseguí fue unas grandes manchas de quemadura en la ropa —No puede ser que esto me esté pasando — en verdad no lo podía creer.
No sabía que hacer no tenía ropa, como salir del departamento tome un gran suspiro y cerrando mis ojos no tuve más remedio que vestirme con la ropa quemada, solo tome un suéter de Albert para que mi ropa no se viera tan mal.
Tome las llaves que Albert me había dado como repuesto, por si en alguna ocasión perdíamos las llaves del local, me acomode un poco la ropa y aguarde muy bien el dinero dentro del bolso, y fui lo más rápido a la cafetería, ansiaba ver Albert, quería disculparme y darle más gracias, pero al llegar la cafetería estaba cerrada.
Así que saque las llaves de mi bolso y abrí el local, tome un gran suspiro al ver las mesas cubiertas con un poco de polvo, así que tenía que limpiarlas, y en esta ocasión Albert no estaría para ayudarme, pero no quería que cuando llegara viera todo sucio, así que comencé a limpiar.
Cuando termine me fui a la cocina y vi que no había ningún postre, no había nada para vender, no sabía qué hacer, si abría la cafetería que vendería así que busque los ingredientes que Albert me dijo la ocasión que preparo donas, ya que pensé «No sé nada sobre precalentar el horno o los grados para hacer un flan, mejor intentare las donas »
Intente recordar las instrucciones de Albert y dije —primero saco la harina luego ingreso la leche nooo eran huevos y azúcar, noo eran todos juntos .nooo batir la harina — y luego grite muy fuete cuando la harina brinco a mi cara y parte de mi cabello solo grite—La harina está viva, quiere matarme — cuando escuche una hermosa risa, me limpie los ojos y dije —Has vuelto—
Continuara…
