Capítulo: 20

Advertencia este capítulo contiene lectura para adulto.

Cuando escuche una hermosa risa, me limpie los ojos y dije —Has vuelto—

—Pero que paso aquí, intentas maquillarte con la harina—

—Albert… como eres no te rías de mí, la harina casi me mata entro a mis ojos y me quería asfixiar —

—Pero que cosas dices Candy, solo fue el polvo que hiciste al mover las manos— me dijo y volvió a reír, solo escuchaba su risa no lo podía ver, por toda la harina que estaba en mi cara, cuando sentí, sus tibias manos tocando mi rostro, me tocaba tan suave, tan cálido que no sentí en que momento me quito toda la harina de mi cara.

—Estas bien… —

—Siii… Albert que alegría, tengo algo muy importante que darte — y busque el bolso, lo había dejado cerca de la alacena, tome el dinero y extendí mi mano, Albert me miraba con gran curiosidad, me pregunto — ¿Candy como conseguiste el dinero? —

—Albert espera no es lo que tú crees, no he hecho nada malo — y rápidamente le explique, como conseguí el dinero, el me miraba con gran asombro y luego escuche —bueno entonces hay que trabajar más para pagarle al banco y recuperes tu celular—

—No te preocupes de igual manera nadie me hablaba, será mejor que nos concentremos en pagar todo—

—Bien entonces comencemos— fue la última palabra que escuche, porque sin tardanza comenzó a preparar todos los postres, solo miraba como sus manos se movían de un lado para otro, con que agilidad batía, mezclaba y ese dulce aroma que cubría toda la cocina, que a los pocos instantes mi estómago recordó que no había comido casi nada por la preocupación y comenzó hacer uno ruidos.

Albert al escuchar mi estómago solo me dijo —Ya casi término el pay— y agache la cabeza, tenía pena de como mi estómago, se retorcía de mil formas para llamar la atención, unos pocos minutos pasaron, Albert me preparo un rico licuado de manzana, me lo entrego con una gran sonrisa, también me comento que los postres teníamos que esperar un tiempo ya que tienen que reposar.

Después de unos minutos comí una rica rebanada de pay de manzana, luego él me dijo —descansa un poco iré a pagar todos los servicios de la cafetería—

—Te iras… llévame no me quiero quedar sola—

—Solo es un momento no te preocupe regresare rápido, no abras la cafetería —

—Pero Albert no quiero estar sola en la cafetería —

—Vamos pequeña confía en mi — cuando escuche estas palabras quede hipnotizada, mi corazón sentido una gran calidez que empezó a recorrer por todo mi cuerpo llenándome todo mi ser, jamás había sentido esta sensación, era totalmente diferente, no me di cuenta en que momento salió de la cafetería, ya que solo pensaba en una sola palabra «Pequeña »

Con esta palabra en mi cabeza, con un sinfín de mariposas revoloteando en mi estómago y mi corazón latiendo como caballo desbocado « por todos los cielos que me está pasando »

No sé cuánto tiempo me sentí en otra dimensión, hasta que escuche un fuerte sonido tocando la puerta de la cafetería, mire por la cocina y corrí lo más rápido para abrir, abrí rápidamente la puerta y grite— Stear —

—Hola Candy como estas—

— Stear… hola como estas que gusto en verte… ¿Qué haces aquí?—

—Me quede un proco preocupado —

—todo está bien… gracias a ti todo se arregló no sabes cuánto te lo agradezco —

—Pero no hice nada fue George…Candy tengo una pregunta ¿Cuándo le presente a George, tú ya lo conocías —

—Noooo bueno siii bueno la verdad él es el contador de esta cafetería —

—Ya entiendo que bien, Candy estás ocupada me gustaría invitarte un helado—

—Gracias Stear pero estoy esperando a…— y en ese momento entro un señor solicitando—Buena tarde señorita me sirve un capuchino de vainilla con mucha espuma por favor—

—Señor lo siento mucho aún no está abierto —

—Pero señorita he estado esperando ayer no abrieron y es el único lugar que me encanta el cómo preparan el café—

—Comprenda señor no está la persona quien los prepara—

—No importa señorita esperare —me grito el Señor muy enojado y luego tomo asiento en una mesa, tenía tantas ganas de gritarle y decir que se fuera pero pensé «Es el primer cliente del día no lo puedo correr »regrese de mi pensamiento al escuchar —Creo que si estas ocupada, otro día regresare para llevarte por un helado — me miro con una gran sonrisa en su rostro, y luego salió de la cafetería.

Me quede un tiempo en la entrada viendo como Stear se alejaba, y me preguntaba «¿A que habrá venido » regrese de mis preguntas al escuchar de nuevo al señor gritando —¿Qué hora llegara el joven? —

—Quiero mi capuchino en seguida, vamos hable para que venga — en verdad este señor me tenía harta gritaba y gritaba, me exigía como si fuera un rey, pero qué Diablos le pasa este señor no soy su criada para que me trate así.

Por más que intentaba no prestarle atención el señor no dejaba de gritar solo pensaba «maldito señor sin modales » y en ese instante paso una escena por mi cabeza, recordé una ocasión, fui a comer con Niel al restaurante y el chef no se encontraba, al parecer le había pasado algo, nos sirvieron los platillos pero al probar la comida, no tenía el mismo sabor y pregunte quien fue la persona quien preparo los alimentos, ellos me dijeron el nombre del Chef, pero como no era el mismo comencé a gritar—Quiero al Chef Paolo… llámenlo —

—Pero Señorita el Chef Paolo tiene un problema, no llegara al restaurante —

—Entonces no comeré — y me pare de la silla, al recordar estas imágenes en me cabeza grite—ohhh por todos los cielos — me comporte igual que este señor.

Al recortar ese día y ver al señor en verdad creo que era muy caprichosa, pero jamás me di cuenta, cuánta razón tenía mi madre y volví a gritar —Ohhh por todos los cielos que me está pasando, estos días le doy la razón a mi madre— cuando vi entrar Albert, él se acercó al señor muy amablemente saludándome, por su parte el señor altanero reprochándole por que no había abierto el local.

Pero Albert no le contestaba solo sonreí y le decía —Tenga señor aquí tiene su capuchino con espuma doble por el retraso— en verdad no lo podía creer el señor fue grosero y muy malo, Albert no tenía la culpa, y fue el quien se disculpó.

Ahora entiendo todo, así fue toda mi vida a cuantas personas lastime, ahora lo entiendo y sin más sentí correr mis lágrimas por mis mejillas, mire con lujo de detalle como Albert atendía a todos los clientes, y observándolo finalizo el día.

Ambos nos regresamos al departamento, Albert estaba muy alegre todo el camino me iba hablado, por más que me preguntaba qué era lo que me pasaba, no le respondí solo le decía que estaba un poco cansada, pero la verdad esta muy triste por haber lastimado a mucha gente durante toda mi vida.

Así termino el día, Albert a mi lado atendiéndome para sentirme mejor, así pasaron los días, me comencé a parar temprano para abrir la cafetería y preparar los postres, poco a poco comenzaba hacer las cosas más rápido, aunque aún me salía todo mal, pero Albert siempre estaba a mi lado dándome ánimos me miraba muy tiernamente y me decía —Vamos Candy tu puedes, vuélvelo intentar — y así era siempre, los días pasaron tan rápido y sin darme cuenta ya había pasado una semana y luego otra semana.

El primer día, para dar comienzo a otra semana, pensaba que sería igual como el resto de los días anteriores, al finalizar el día me encontraba haciendo un pastel de fresas, toda la harina cubría mis manos y mi ropa, pero al batir los ingredientes ya no me salpicaban en la cara, cuando ya estaba punto de terminar la preparación del pastel e ingrésalo al horno siempre llamaba Albert para que ingresara la temperatura al horno, aun no tenía la experiencia para manejar los grados correctos que necesitaba cada postre en ese instante algo paso Albert me miraba con una miraba tan penetrante que me sentía como si estuviera desnuda, solo agache un poco la cabeza y dije—No me salió bien… verdad—

— ¿Por qué lo dices?—

—Es que no me dejas de mirarme—

—No es eso solo es que…. es que — y Albert solo me miraba ya no me decía otra palabras y le dije — Es queeee Albert dime ahora que hice mal, intente hacerlo bien créeme —

—No no es eso— y agacho su mirada, rápidamente me acerque a él para saber el motivo de su actitud y le volví a decir — Es queeee Albert dime que hice mal—

— Nada ahora no hiciste nada malo, todo es perfecto—

— Entonces por qué me miras así— y sin decirme ninguna palabra me tomo por la cintura, se acercó a mis labios y me beso un beso tan profundo tan apasionado, tan salvaje, sin razón aparente mi cuerpo reacciono a su beso y le correspondí con la misma intensidad, el poco a poco se despega de mi boca y se acerca a mi oído diciéndome —Eres perfecta ahora si…eres perfecta… Candy te deseo no he dejado de pensar ni un solo minuto en ti, desde que estuvimos juntos en el aeropuerto te deseo con gran intensidad que ya no me puedo controlar —

Quería decirle alguna palabra, pero el calor que sentía mi cuerpo al escuchar las palabas de Albert, mi cuerpo ardía por sentir sus carisias y lo único que salió por mi boca fue un gemido de placar, ya que Albert había bajado sus manos acariciándome en mis muslos, y lo único que podía pronunciar era un gemido..

« Al escuchar mi gemido me acaricia por todo mi cuerpo, me carga y me lleva directo a la mesa, al sentir sus fuerte brazos vuelvo a gemir, él toma mi gemido como una invitación para que haga de mi lo que quiera, me besa mi cuello y con sus manos me va desabrochando mi camisa , sigue por mi pecho sumerge su aliento fresco en mi ombligo yo sigo gimiendo de placer cuando con sus fuertes manos me abre más mis piernas me suben la falda y veo como se baja los pantalones, su duro miembro listo para entrar en mí, al verlo mi cuerpo reacciona, pero él se arrodilla enfrente de mí, me besa su aliento fresco dentó de mi ser, pero ya quería sentir ese duro y bien definido miembro que grito—Ya mételo… hazlo yaaaaa yaaaa —»

« Me besa tan feroces, que siento como absorbe todo el jugo que sale de mi ser y siento que ya voy a llegar y grito — mételo yaaaa… hazlo que ya voy a llegar ya »

« Escucho como me dice ya lo quieres sentir yo grito con frenesí…Si, si ya hazlo Si, si ya hazlo, Él se acerca a mí y me vuelve a besar mi pecho cuando siento una gran embestida dentro de mi y grito gimiendo de placer —ooooohhhh si si dale dale— siento como Albert al escuchar como gimo él se excita más porque cada embestida que él me hace es más y más fuerte me sostengo de la mesa para no caer al piso, cada envestida era tremenda que mis gemidos no paraban— ya voy a llegar ya voy haayy dale que ya estoy punto »

« Ya no soporto más siento como mi cuerpo chorrea por todas partes y una gran explosión se libera escurriendo por toda la mesa cayendo al piso, ambos terminando gimiendo de placer —ooooohhhh si uufffffff »

« mmmmmmm uufffffff que rico , » ambos terminamos cubierto de sudor y cubiertos de harina, el con sus tibias manos me vuelve acomodar mi ropa, toma unas cuantas servilletas que estaba cerca y me limpia mis piernas, luego se limpia él y por último se sube sus pantalones.

Ambos totalmente cansados pero tan felices que se nos olvidamos del pastel, me dijo que teníamos que regresar lo más rápido al departamento, por qué eso solo fue el calentamiento, quería demostrarme de mil formas su amor.

Al escuchar sus palabras, tome mi bolso, Albert entendí muy bien la respuesta y salimos lo más rápido de la cafetería, para llegar al departamento al llegar ibas entrar lo más rápido, pero Albert se detuvo miro el buzón, en la bandeja había unos sobres muy extraños, los toma y le pregunto —De que se trata ya pagamos todo no debemos nada—

Albert abrí el sobre y leímos;

C. Candy White

Se solicita su presencia en el Juzgado a las 11:00 a.m. el día de mañana para dar por finalizado el asunto de violación así su persona.

Continuara…