Capítulo: 22

Advertencia este capítulo contiene lectura para adulto.

—Lose Candy por eso yo estaré a tu lado y creme que no descansare hasta saber quién es el culpable de todo esto —me dijo mirándome a los ojos, por algún motivo no podía responder solo pensaba en una cosa « solo seguíamos órdenes… ¿pero de quiennnnn» regrese de mi pensamiento cuados sentí su calor, su pecho junto al mío.

Luego regresamos al departamento, durare el camino Albert me seguía dando ánimos pero algo me pasaba no lograba estar tranquila, sin darme cuenta ya habíamos llegado al departamento, Albert se acerca y me dice —Vamos a comer, que se te antoja te cocinare lo que quieras —

—mmm Nooo tengo hambre —

—Está bien, pero aun así me acompañas —

—No, sabes Albert me duele un poco la cabeza— le dije al tiempo que me toque mi cabeza con las manos, el me miraba con una dulce mirada que hacía que me sintiera tranquila, pero luego una sensación de odio, rencor y frustración se apoderaban de mí, no lo podía sacar de mi cuerpo, antes de que digiera algo malo o hiciera algo malo, prefería estar un poco alejada de Albert, no quería cometer los mismos errores del pasado, luego escuche —ohhh entiendo no te preocupes, está bien ve a descansar— y antes que él me digiera otra cosa, camine lo mas rápido a la habitación.

En la noche se quedó a mi lado como en la noche anterior, aunque le dije que está bien, el no quiso dejarme sola. En la mañana siguiente volví encontrar Albert sentado en el sillón, no quería despertarlo pero en ese momento estornude, al instante Albert abrió los ojos y me dije—Estas bien —

—Siii no te preocupes —

—Bueno… te dejo para que te cambias, en lo que yo preparo el desayuno—

—No tengo hambre—

—Nooo esta vez no, el día de ayer no cenaste, ahora tienes que desayunar conmigo y hay que darnos prisa porque tenemos que ir abrir la cafetería — ya no le respondí, porque rápidamente salió de la habitación dejándome en la cama.

Aun me dolía la cabeza, en toda la noche no deje de pensar en las palabras de esos hombres, pero no quería que Albert se preocupara por mí, así que hice lo que Albert me dijo, me levante de la cama, me cambie y por ultimo fui a desayunar con él.

Cuando terminamos el desayuno, nos fuimos a la cafetería y como los días anteriores, Albert atendía a los clientes, mientras que yo preparaba los postres, aun no me salían tan deliciosos como los que preparaba Albert, pero logre aprender hacer los postres más fáciles, como mousse de chocolate, mousse de yogur, bizcocho, mug cake entre otros, así finalizo el día.

Los siguientes días siempre era lo mismo llegamos a la cafetería, Albert atendía a los clientes y yo preparaba los postres, al finalizar el día limpiábamos el local, luego regresábamos al departamento a descansar, por algún motivo me seguía doliendo la cabeza, pero cada vez que Albert me preguntaba — ¿Te encuentras bien? — siempre le respondía lo mismo —Si solo tengo que descansar un poco— y cada vez que le contestaba de esa manera el me dejaba descansar en la habitación, pero la respuesta ya la conocía no era que me sintiera cansada o que estuviera mi cuerpo lastimado, lo que tenía es que mi cabeza no dejaba pensar «quien… ¿quién ordeno que me violaran? » solo este pensamiento daba de vueltas en mi cabeza, haciendo que sintiera fuertes dolores de cabeza y para no preocupar Albert siempre le decía la mismo estoy casada.

Los días pasaron, sin darme cuenta ya casi iba a pasar un mes desde que me citaron en el juzgado, el dolor de cabeza aumentaba con cada día que pasaba, eso provocaba que todo el tiempo me encontrara enojada, Albert al verme en ese estado preguntaba siempre lo mismo — estas bien— a lo que siempre respondía —Si, solo estoy casada—

—Candy no estás bien me llevas diciendo eso varias semanas —

—Albert estoy bien déjame descansar —

—Candy… escucha puedes confiar en mí me puedes contar lo que sea —

—Albert ya te dije que estoy bien, ahora lo único que necesito es descansar— le dije mirándolo a los ojos, el al instante se da, la media vuelta dejándome sola, quería decirle que me disculpara que no era mi intensión pero sentía que lo mejor era estar un poco alejada de el para no lastimarlo o preocuparon por no dejan de pensar en las personas del juzgado.

Al ver que Albert ya se encontraba acostado en el sillón, me fui a la cama intentando dormir, solo daba de vueltas en la cama no conseguía dormir, así trascurrió casi toda la noche hasta que sentí como mi cama se había trasformado en un callejón oscuro, comencé a caminar al ver que no encontraba ninguna persona comencé a gritar — hola hay alguien, holaaaa — segui caminando, luego observe una luz corrí con todas mis fuerzas para salir del el callejón, cuando logre salir del callejón, enfrente de mí había una casa, por alguna extraña razón camine directo a la casa.

Al principio la casa se me hacía conocida pero no preste atención y rápidamente entre por fuera la casa se miraba limpia, pero ahora que me encuentro dentro de ella solo miraba polvo y escombro por todos lados seguí caminando, a lo lejos comencé escuchar ruidos, como personas hablado, camine directo a los murmullos que provenían de una habitación, al llegar escucho — vayan síganla, háganla sufrir que sienta el verdadero miedo y terror —

—Si señor — al escuchar cómo hablaban no entendía que era lo que pasaba, así que me hacer que más y mire a dos hombres hablando uno vestido de traje y el otro con ropa casual, por más que movía mi cabeza de un lado para otro no podía ver nada solo escuchaba que la persona que se encontraba sentada vestida de traje volvió a decir —Vayan ahora no tiene a donde ir—

—Si señor — dijo el señor de ropa casual, en ese momento se da media vuelta, al instante me quede congelada al ver que, era uno de los violares que me miraba con morbosidad y grite muy fuerte—Nooo aléjate de miii no me toques aléjate — solo miraba como se acercaba a mí, quería correr pero mis piernas no se movían, comencé a mover mi cabeza de un lado para otro cuando logre mirar la persona de traje que dijo—Que sienta miedo y terror— al verlo grite muy fuerte —Nielllll— cuando siento como me toman los hombros y vuelvo a gritar —Suéltame no me toques, Niellll diles que me dejen —

—Tranquila… abre los ojos, estoy aquí solo es un sueño—

—Nooo que no me toquen — grite muy fuerte al instante que sentí unos cálidos brazos alrededor de mis hombros, poco a poco abril los ojos y contemple ese hermoso rostro que durante dos meses, asido mi refugio, mi apoyo, mi fuerza, mi todo luego escuche —Candy estoy aquí —

—Albertttt— grite al tiempo que lo abrase con todas mis fuerzas, luego sentí sus tibias manos acariciando mi cabello y como murmullo seguí escuchando —Tranquila estoy contigo— durante un tiempo continuo acariciándome, dándome fuerza, al paso del tiempo me dijo —Candy este día iré solo a la cafetería y tú te quedaras, descansa —

—Albert estoy bien puedo acompañarte —

—Candy… sé que me quieres ayudar, pero solo este día descansa, regresare lo más rápido, te deje el desayuno y la comida —

—Albert yoooo—

—Nada de peros — me dijo regresándome a la cama, luego me cubrió con una sábana y por ultimo me dio un beso en la frente, quería seguirlo pero rápidamente salió de la habitación, durante un tiempo intente descansar pero por más que lo intentaba no podía, solo pensaba en una cosa «Niellll»

Con este pensamiento me levante de la cama, me vestí y salí lo más rápido a conseguir respuestas.

Durante el camino pensaba «Noooo me importa que mi Padre y Niel me prohibieron la entrada, voy a entrar como sea para hablar con él » con mis pensamientos en mi cabeza llegue a la empresa, mire a su alrededor y los vigilantes cuidaban la entrada, cuando una idea paso por mi cabeza y grite —Siiiii eso es…—

Con mucho cuidado camine por el estacionamiento, me fui a la parte de atrás donde entraba el personal de limpieza, con mucho cuidado entre por la puerta de servicio, rápidamente busque una bata del personal, al encontrarla, sin dudarlo me la puse, luego tome un mechudo y sin más tardanza entre a la empresa.

Cada vez que una persona se acercaba a mí, colocaba el mechudo cerca de mi cara, con este procedimiento llegue al, ascensor para ir, a Dirección general y ver a Niel, cuando ya estaba a solo unos pasos de llegar a la oficina de Niel, escuche gritos —Lo esperare —

—Nooo señorita ya le dije que su hermano no se encuentra, salió de la cuidad por negocios llegara más tarde o hasta mañana — con mucho cuidado mire fijamente quien gritaba y dije —Eliza… maldición tenías que ser tu —luego mire a la secretaria de Niel como peleaba con Eliza para no entrar a su oficina.

Al encontrar a Eliza mis planes se habían destrozado y pensaba «Maldición ese idiota no se encuentra, pero tengo que enfrentarlo, ahora tendré que regresar mañana, pero si también dio órdenes de lastimar a mis padres como lo hizo conmigo…Noo ese idiota quiere lastimar a mi familia y a mi… noooo no se saldrá con la suya le tengo que decir a mi padre » con este pensamiento en mi cabeza me dirigí a la oficina de mi padre, al llegar quería entrar sin tocar la puerta pero unos ruidos me detuvieron.

Así que me coloque lo más cerca de la puerta, al hacerlo escuche la voz de mi madre, al instante se me escapo un pequeño ruido de asombro —oohhhh es mi madre— al saber que ellos estaban hablando me acerque más a la puerta, recordando cómo lo hacía cuando era niña y quería escuchar sus conversaciones por curiosidad, pero en esta ocasión era distinto lo hice porque una palabra llamo mi atención la cual era —Tiene que saber Candy— cuando ya estaba lo más cerca de la puerta escuche —Noooo como crees…nunca jamás le diré—

—Tienes que hacerlo, hicimos todo lo posible por cubrir todas las deudas de ella, ahora es justo que ella nos ayude—

—Nooo como crees que le voy a decir que aún le debemos dinero a Niel —

—Siii no seas terco, hay que buscarla y pedir que si tiene algo de dinero que nos ayude —

—Te he dicho que no, acaso no te acuerdas que fuimos nosotros quien la corrimos de la casa, la alejamos y le dijimos que jamás regresa —

—Y eso que… acaso nosotros no le dimos lo suficiente las mejores escuelas, los maestros, viajes, autos y un sinfín de cosas, ahora es su turno de ayudarnos solo es muy poco, nos falta muy poco para liberarnos de todas nuestras deudas… anda cariño búscala —

—Noo te he dicho que no Amelia y no se discuta más—

—Claro tu siempre defendiéndola… que no se te olvide que no es nuestra hija solo fue una recogida, aun así la críe, la quise como una hija, estuve a tu lado todos estos años, sin importar que tu jamás me dieras un hijo propio, que amo y por esa razón sigo a tu lado, pero ya es suficiente Candy se tiene que enterar—

Al escuchar las últimas palabras de mi madre, comencé a temblar por mi cabeza pasaba un sin fin de recuerdos en los que mi madre y mi padre me abrazaba, ellos siempre le llamaba a mi madre por su nombre y ella me decía —Candy no me digas Amelia dime mama — al recordar todas las veces que me corregía, en ese momento no lo comprendía pero ahora todo tiene sentido y lo único que salió por mi boca fue —Soy adoptada—

Continuara…

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