Capítulo: 24
Advertencia este capítulo contiene lectura para adulto
—Albert … soy soyyy adoptada… no tengo padres—
—Candy de que hablas —
—Albert hoy me entere que soy huérfana —mis lágrimas corrían por toda mi cara, cuando sentí sus tibias manos limpiando mi rostro y luego escuche —Hay que regresar a casa— y luego sentí sus brazos rodear todo mi cuerpo.
Durante todo el comino mi cabeza no dejaba de pensar «No soy su hija » y sin darme cuenta llegamos al departamento, Albert me preguntaba si tenía hambre, solo le dije —Quiero descansar — luego me fui a la habitación, me arroje a la cama y me solté a llorar, a los pocos segundos Albert entro, me abrazo al momento escuche un murmullo —llora… llora todo lo que quieras que yo estará aquí —
No sé cuánto tiempo llore en sus brazos solo sentí que mis parpados se cerrar y cuando los volví abrirla luz del día se asomaba por la ventana, pero en esta ocasión sentí algo muy diferente como si todo fuera más claro, como una cortina abriéndose que tiempo atrás estaba cerrada y ahora por fin se abría, viendo las cosas más claras sobre la conducta de mis padres.
Me encontraba mirando por la ventana cuando sentí como alguien me abrazaba por la cintura y me susurró al oído —El día es muy hermoso, te gustaría dar un paseo — rápidamente volteé y mire esos hermosos ojos azules como el cielo, el solo sonría y me volvió a decir—Vamos —por un segundo me pedir en su mirada pero luego recordé a mis padres y sin razón alguna mis lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas.
Él se acercó más y me limpio mis lágrimas, el me miraba tan profundo que sentía que podía ver mi corazón roto, cuando me dijo —Vamos hay que dar un paseo— luego tomo mi mano y la sujeto tan firme que no dude mi por un segundo ir a donde el me llevara.
Salimos del departamento y caminas unos minutos hasta llegar a un pequeño parte, donde al verlo de nuevo mi mente regreso al pasado recordando «Candy te amo…sin importar lo que decidas » aquel día que me dio tanta alegría y valor para ir al juzgado.
Luego tomo mi mamo y seguimos caminando muy desasió por el parque hasta que escuche — estas cansada, ven siéntate descasemos un poco — en ese momento tomo mi mano y ambos nos sentamos en una banca.
El solo se quedó callado mirando el parque y luego levanto la mirada y observaba como las aves volar por los cielos, al sentir la tranquilidad del parque, tome un fuerte suspiro cerré mis ojos y solo comencé a contarle todo lo que había ocurrido, como entre a la empresa de mi padre y como me entere que no soy su hija, le conté todo, al terminar escuche —Quieres un helado—
—Albert cómo es posible que pienses en comer que no te das cuenta que todo mi vida fue un engaño…no soy su hija — le grite pero él, solo se levantó y observe como corría a comprar dos helados.
Al regresar Albert tenía dos helados en las manos, uno era de fresa y el otro de chocolate, me miraba con gran alegría, al estar frente a mí me dijo —Cual sabor quieres — al instante le grite enojada —No tengo hambre — ya que pensaba que no le había importado nada de lo que le dije, cuando escuche —Candy comprendo que te sientas confundida y molesta al saber la verdad ,pero dime una cosa ahora que lo sabes que vas hacer —
—No lo sé… Albert no sé qué hacer, por una parte quiero saber quiénes eran mis verdaderos padres pero por otro lado no sé si en verdad quiero saberlo —
—A que te refieres Candy —
—Hayyyy no lose Albert ni yo misma me entiendo, quiero saber quiénes eras mis padres pero si los busco y por casualidad ya están muertos o si están vivos que les voy a decir, como los voy a, llamar y lo peor es que no sé, si al quiera saber cuál fue el motivo por el que me abandonaron —
—Entiendo Candy… entiendo perfectamente tus sentimientos, tus preguntas pero eso ya fue el pasado, es verdad lo que dices es muy difícil decidir qué hacer si buscar a tus verdaderos padres o seguir mirando para adelante —
—Albert no lo sé… me siento tan confundida — grite y comencé a mover mi cabeza de un lado para otro, cuando escuche —Tienes mucha razón en estar de esa manera, pero solo tu construyes tu destino y lo que decidas estaré a tu lado —
—Albert no sé qué hacer, me siento como en un laberinto sin salida, no te lo quería decir pero es la verdad no dejo de pensar en los hombres del juzgado, por esa razón fui a buscar a Niel creo que él tiene toda la culpa, creo que él fue quien contrato a esos hombres para que me hicieran daño —
—Candy porque nunca me dijiste que te sentías de esa manera —
—No lo sé… en verdad no lo sé —
—Candy mírame, sabes que puedes confiar en mí, dime la razón por que durante todo este tiempo no le habías dicho nada —
—Es que yoo.. mmm yooo no quería que te preocuparas por mí, quería verte feliz —
—Pero esa no es una razón Candy— me dijo con gran confusión y comencé a tartamudear
—mmmm es que yoo es queee —
—Candy dime la razón por que dices que me, querías verme feliz —
—Acaso no te das cuenta Albert… te amooo te amooo mucho y solo quería verte feliz que pensaras que me encontraba bien, ya que te preocupas demasiado por mí, no quiero ser una carga para ti, desde que nos conocemos tú me has salvado, me has cuidado, y yo lo único que hecho es meterte en problemas — quería seguir hablando pero su aliento fresco ya se encontraba junto al mío poco a poco se fue separando, el me miraba tan dulce que al instante me sentí como esos helados que se derretía en la mano de Albert.
Ya no salía que decirle después de tan dulce beso, en ese instante Albert dijo —Sera mejor que comas uno de estos helados ya que al terminar te llevare al lugar que tú quieras, soy el hombre más feliz y quiero que tú también seas feliz —
—Pero Albert que te pasa—
—Bueno el día de hoy estoy muy feliz por qué la mujer que amo también me ama — y sin más extendió su mano para que escogiera el helado, mire ambos helados pero tome el de chocolate, al momento el levanto el helado como si fuera una copa de vino dijo —Por un hermoso comienzo— con este gesto hizo que una pequeña risa, se dibujara en mi rostro y dije—Pero Albert de que hablas que comienzo—
—Dame un segundo, tome me sostienes por un momento mi helado— dijo y al momento me entrego su helado y empezó a buscar algo, solo miraba como voltea por todo el parque, hasta que camino a, un pequeño arbusto de flores celinda y cortó una pequeña rama y la comenzó a enredar entre sus dedos.
No entendía que está haciendo, pero sus manos las movía muy rápido, al terminar se para enfrente de mí y me dice —Candy sabes que no tengo dinero y que apenas estoy empezando a trabajar para poder vivir, pero si me aceptas yo trabajare muy duro para que nunca te falte nada —
—Albert no te entiendo… que me quieres decir—le dije, al instante él se arrodilla y me dice —Candy aceptarías ser mi novia… te amo y si tú me esperas yo trabajare muy duro para algún día decirte que te cases conmigo —
Al verlo de rodillas y al escuchar decir que se quiere casar conmigo me quede sin aliento, mi cuerpo se paralizo, haciendo que perdiera el equilibrio y por poco los helados se caen al suelo pero Albert tomo mi mano y me quito un helado luego me volvió a decir —Candy quieres ser mi novia no tengo dinero pero te entrego mi corazón —
Mi cuerpo temblaba, mi boca tambaleaba y solo tartamudeaba —Albert yooo berttt yoooo—
—Candy me aceptas —
—Yooo alberttt yooo siiiii si quiero — Al momento lo que estaba tejiendo con las manos, por fin logre saber que era, el habia hecho un anillo con la ramita que corto y en el centro estaba una pequeña flor, en ese momento recordé que durante toda mi vida habia conocido joyas hermosas, las que mis padre me regalaban, las que mis amigas me daban, las que un sin fin de hombres me habían regalado para que fuera su novia, pero jamás me habia sentido tan feliz de colocarme un anillo en mi dedo.
Parecía que todo el mundo se habia paralizado y lo único que miraba era como Albert colocaba en mi dedo ese hermoso anillo, el más hermoso que mis ojos habían visto, cuando termino de colocar el anillo de flor, se paró con su helado casi y me dijo —prometo protegerte y hacerte muy feliz… brindemos — y con su helado casi derretido como el mío, ambos alzamos nuestros helados y luego comenzamos a comerlos.
Continuara…
