Jotunheim:

-Nadie debe molestarnos-dijo Laufey a su guardia mientras entraba en la sala real, los gigantes se inclinaron y salieron junto con los guardias de Loki. Laufey se acercó a su hijo y puso una mano en su hombro-. Me da mucho gusto verte, hijo.

-A mí también, padre-contestó Loki con una leve sonrisa, todos se acomodaron en la mesa central que había en el lugar-¿Asumo que sabes lo que sucede aquí?

-Este es el único lugar en el que podemos hablar libremente-dijo con un suspiro el gigante-. Helbindi causó un revuelo hace casi dos meses, varios gigantes de Jotunheim se fueron con él, sé que está formando un ejército junto con la ayuda de alguien más.

-¿Por qué haría eso mi hermano?-preguntó Loki con confusión, su relación con su hermano mayor siempre había sido alejada pero nunca habían estado en malos términos.

-Helbindi se ha vuelto hambriento de poder, enfureció cuando le dije que iba a ser Byleistr el heredero del trono.

-¿Qué piensa Byleistr de todo esto?

-Ha estado entrenando al ejército por alguna revuelta pero quiere conversar con su hermano, no desea matarlo-unos golpes en la puerta se escucharon y una mujer de cabello rojizo entró.

-Sus majestades-se inclinó.

-¡Lorelei!-saludó Loki con una sonrisa, Sif se tensó ligeramente, nunca se había llevado bien con la hechicera.

-Rey Loki-saludó la mujer, adelantándose hacia él y tomando sus manos extendidas.

-Es tan bueno verte ¿Y amora?

-En Midgard, recolectando unas plantas que necesitamos-respondió ella, sentándose a lado el Laufey-¿Lo está poniendo al día, mi rey?

-Es necesario, Lorelei, Helbindi se ha vuelto una amenaza que no se puede detener-la mujer asintió y se giró hacia los demás.

-Amora y yo hemos estado trabajando en una poción de éxtasis para detener a Helbindi, nuestro rey no quiere matar a su hijo pero debe ser detenido.

-Asgard las ayudará con lo que sea necesario que no te quepa duda-dijo Loki, justo cuando acabó de decir esas palabras se escuchó una explosión fuera del palacio y este se sacudió.

-¡Señor!-entraron los gigantes-El príncipe ha regresado y tiene un ejército de gigantes con él-se escuchó otra explosión y todos se levantaron rápidamente para estar afuera, los gigantes que había traído Helbindi eran enormes y venían preparados con grandes armas.

-¡Loki, quédate atrás!-gritó Fandral.

-¿Acaso has olvidado que realmente no estoy aquí?-replicó, rodando los ojos antes de coger su espada y apuntar hacia el gigante más cercano, Loki pasó una mano por el filo dándole un brillo verdoso y empezó a pelear con ella. El primer gigante cayó rápidamente después de que sus piernas fueran cortadas y llevándose un certero golpe en la cabeza con la espada. Fandral estaba cerca a Lorelei, apoyándose entre ellos con hechizos y golpes pero Lorelei era experta en pociones por lo que sus hechizos no tenían tanta fuerza, por suerte Sif se juntó con ellos, podía llevarse mal con la pelirroja pero no iba a dejar que los mataran. Hogun estaba lanzando sus cuchillas con fuerza, derribando a todos los que podían, ayudando a la guardia de Laufey. El rey mismo peleaba con fuerza, un gruñido molesto atrapado entre sus dientes mientras peleaba con los que eran su propia gente.

-¿Uniéndote a los plebeyos, padre?-gritó Helbindi, alzando su espada de hielo.

-Hijo, no necesitas hacer esto...-trató de razonar el rey.

-¡Ese es mi trono!-replicó el gigante, enfadado.

-¡No estás listo para él!-dijo su padre con fuerza, Helbindi apretó los puños y empezó a atacarlo, Laufey solo se defendía, incapaz de atacar a su propia sangre, una vez había atentado contra su propia familia y se arrepintió, no volvería a cometer ese error con otro de sus hijos-¡Detén esta locura, Helbindi! ¡Solo estás trayendo destrucción a nuestro pueblo!

-Tomaré mi trono ¡Así sea por la fuerza!-replicó su hijo, empleando más fuerza y logrando derrumbar a su padre, Helbindi se acercó a él y puso la espada en su cuello-Incluso si debo pasar sobre tí...-susurró. Todos se habían detenido ante la caída del rey, Loki corrió con todas sus fuerzas hacia el lugar, observando como su hermano alzaba la espada y la dejaba caer con fuerza sobre su padre.

-¡NO!-gritó pero era tarde, la espada había atravesado a Laufey directo en el corazón, acabando con su vida en ese mismo instante. Loki dejó salir un sonido furioso, alzó su espada y atacó a Helbindi sin piedad, haciendo que este retrocediera y se concentrara en defenderse.

-¿Acaso el bastardo está molesto?-se burló, bloqueando cada golpe.

-¡Era nuestro padre!

-¡Tú solo eres un bastardo! ¡Él nunca te quiso!-Loki volvió a golpear y esta vez logró arañarlo en el abdomen, sacándole un pequeño gemido de dolor.

-Todos cometemos errores-replicó el moreno, Helbindi giró la espada y lo golpeó con el mango en un lado, haciéndolo caer.

-¡Loki!-gritó Fandral pero no podía llegar hasta él, los demás gigantes habían vuelto a atacarlos, empezaban a disminuir sus números pero aún eran demasiados para ellos.

-Tu destino siempre fue morir, bastardo-dijo con odio el gigante, alzando la espada.

-Igual que será el tuyo-replicó una voz tras él, Helbindi se giró y se encontró cara a cara con Byleistr. El gigante no le dio tiempo a decir nada y empezó inmediatamente a pelear con su hermano, el resto del ejército se juntó y los gigantes de Helbindi empezaron a retroceder.

-¡Nunca me ganarás, hermanito!-dijo Helbindi.

-No quiero ganarte, Helbindi-replicó Byleistr con frialdad-, quiero matarte-Heilbindi lo miró fijamente, Loki aprovechó su distracción y le lanzó una daga que cayó en su costado, Helbindi cayó en una rodilla, cogiéndose el lado dañado. Byleistr iba a avanzar hacia él pero de repente cinco gigantes estaban rodeándolos, forzándolos a retroceder. Loki sentía el sudor correr por su frente y congelarse en su caída, peleaba con todas sus fuerzas. Cuando venció al gigante con el que peleaba, logró ver a los lejos a un gigante llevándose a Helbindi con él. Los otros gigantes también huyeron y solo quedaron los cuerpos y el ejército. Loki dejó caer su espada y se giró para caminar hasta el cadaver de su padre, Byleistr estaba justo detrás.

-Nunca tuvimos mucho tiempo para hablar-musitó con tristeza, arrodillándose a su lado.

-Padre te quiera-murmuró Byleistr-yo sé que siempre lamentó el día que te abandonó.

-Yo lo perdoné hace mucho-replicó Loki, Fandral se acercó a ellos y puso una mano en su hombro, Loki se alzó y se apoyó en él.

En ese momento, Loki sintió su cabeza ser jalada hacia atrás, exponiendo su cuello y desapareció del lugar. Cuando abrió los ojos, se encontraba en el trono de Asgard y, frente a él, estaba Malekith con una daga en su cuello.

-Saludos, rey.