-¿Qué estás haciendo?-preguntó Loki, ladeando la cabeza.

-¡Nada!-contestó Thor, levantándose de un salto y escondiendo algo en su espalda, Loki enarcó una ceja.

-¿Te das cuenta que he estado aquí cinco minutos viendo lo que hacías de todas maneras?-Thor hizo un gesto y Loki apretó los labios para no reírse.

-Eso no es justo-dijo el rubio, haciendo un pequeño puchero pero sin mostrar lo que tenía en la espalda.

-Solo dime qué leías, Thor, no me voy a burlar-dijo el moreno, rodando los ojos.

-Era una sorpresa-suspiró el rubio-¿Cerrarías tus ojos unos segundos?-Loki alzó las cejas con una leve sonrisa y obedeció. Thor dejó el libro en una mesa detrás suyo y extendió las manos, respirando hondamente para concentrarse-Ábrelos-Loki abrió lentamente los ojos y jadeó, mirando maravillado las flores que crecían de las manos de Thor.

-¿Cómo...?

-Me tomó varias semanas y mucha lectura-admitió Thor, sonriendo nerviosamente-¿Te gustan?

-¿Son para mí?-Thor asintió y Loki tomó las flores con dulzura, luego se inclinó y depositó un suave beso en sus labios-Gracias.

-Haría lo que sea por tí-respondió Thor, besando el dorso de su mano. Los ojos de Loki brillaron con felicidad.


-Tengo que ir a traer los blue-prints, ya regreso-dijo Tony, saliendo del laboratorio. Loki soltó un suspiro cansado y se apoyó en la mesa de trabajo.

-¿Estás bien?-la voz de Pepper lo sobresaltó y se giró rápidamente, dándole una leve sonrisa.

-Claro, todo bien-la rubia lo ojeó sospechosamente y se acercó a él.

-Parece que no hubieras dormido bien-Loki hizo un pequeño gesto y se dejó caer en la silla.

-No dejo de pensar en la confesión de Tony-admitió, Pepper entendió a qué se refería y se sentó frente a él.

-¿Qué es lo que piensas?-preguntó con gentileza.

-Yo... siempre me sentí atraído a mi futuro esposo, desde que era apenas un infante, él era todo lo que podía ver y desear, nunca conocí a alguien que despertará ni la más mínima sensación que él despierta en mí. Pero...-Loki soltó un suspiro tembloroso y bajó la cabeza-Anthony me confunde, hace... hace que sienta que el corazón se me va a salir cuándo está muy cerca o que me sonroje cada vez que me mira demasiado-Pepper lo miró con ternura maternal y tomó su mano entre las suyas.

-¿Estás enamorado de Tony?-preguntó en voz baja, mirándolo fijamente. Loki se mordió el labio y desvió su mirada.

-No... no creo que lo esté... pero... pero queda bastante cerca-confesó en un susurro. Pepper apretó su mano suavemente y le sonrió.

-Necesitas pensarlo y meditarlo, ¿qué es lo que necesitas más: tu futuro esposo o Tony?-Pepper le dio un abrazo cariñoso antes de salir y dejarlo con sus pensamientos.


Loki sonrió, recostándose en el pecho de Fandral mientras que paseaban en caballo. El rubio sonrió suavemente y pasó un brazo por su cintura, manteniéndolo firmemente presionado contra él, deleitándose en su compañía y su aroma. Loki alzó la mirada y encontró sus ojos, sonrió levemente y se inclinó para besarlo. Fandral le respondió con parsimonia, tenían todo el tiempo del mundo y no querían apresurar nada, solo disfrutar de la presencia del otro.

-Te quiero-susurró Fandral, besando su frente.

-Yo también-suspiró Loki, cerrando los ojos y apoyándose en el rubio, simplemente regocijándose del hecho de estar ahí, de estar con una persona que sí lo necesitaba y que sí lo quería. Apartó los negros pensamientos que querían apoderarse de su mente y volvió a mirar el atardecer, sin pensar en nada más que la serena felicidad que lo envolvía en esos momentos.


-¡Padre! ¡Padre!-gritaba Helena mientras corría con esas pequeñas piernecitas suyas.

-Estoy aquí, Helena-respondió Loki con serenidad, sonriendo cuando su hija entró en su cuarto.

-¡Mira lo que puedo hacer!-exclamó y alzó las palmas, mostrándole como flores crecían de ellas. Loki se congeló por un momento, mirando fijamente las hermosas flores que habían ahí y se obligó a sonreírle a su hija.

-Es estupendo, cariño, son muy hermosas-felicitó Loki, dándole un beso en el desordenado cabello negro.

-¡Son para tí!-la sonrisa de Loki tembló pero él se compuso rápidamente, tomando las flores y apareciendo un jarro para ponerlas. Luego extendió los brazos y Helena se refugió inmediatamente en ellos, contándole con voz animada como se había pasado practicando y practicando para que le saliera ese hechizo. Loki la escuchaba atentamente, sin dejar que ningún negro pensamientos enturbiara la felicidad de su hija. Los recuerdos estaba en el pasado y ahí debían quedarse. Fandral se asomó al poco rato y sonrió al verlos.

-¿Ya te lo mostró?-preguntó y Loki alzó una ceja.

-¡Papá me ayudó a buscar el hechizo, padre! Estuvo practicando conmigo todo el tiempo-contó Helena con excitación. Loki volvió a mirar a Fandral y le sonrió con agradecimiento, nunca podría estar lo suficientemente agradecido de que quisiera tanto a Helena como lo hacía.

-Bueno, los dos nos educamos un poco-sonrió el rubio, acariciando el cabello de su pequeña hija, luego alzó la mano y de la palma apareció una rosa. Loki la tomó con una sonrisa y, por una vez, los recuerdos se quedaron atrás.


Cuando Loki despertó, todo era oscuridad a su alrededor.

No sabía dónde estaba.

No sabía que había pasado.

No sabía quién era... él.

-Hijo-Loki se giró en redondo y observó el brillo dorado que lo llamaba. Se acercó lentamente, cuidando cada paso que daba y acercándose a la voz-Hijo, abre tus ojos.

-Los tengo abiertos-quiso decir pero no podía encontrar su voz.

-Tienes que despertar.

-Estoy despierto-pensó él.

-Tienes que regresar.

-No me he ido-pensó con desesperación, caminando más rápido, el brillo dorado estaba a solo unos pasos y provenía de una puerta enorme, hecha de oro y esmeraldas.

-Regresa con nosotros.

-No me he ido, no me he ido-repitió, alzando una mano para tocar la puerta. Un fuerte brillo dorado lo cubrió y Loki ya no recordó más.