VICEVERSA
Capítulo 3: Las citas falsas dan asco hasta que se te olvida que es una cita falsa (y estás ebrio)
Fugaku estaba dos cosas: molesto y conmovido. En su fuero interno, no sabía qué debería estar más. Si lo uno y lo otro, pero ¿cómo es que a Kushina se le ocurrió aceptar semejante tontería? ¡Fingir salir con Minato Namikaze! ¡Con él de todas las personas! Ya alguna vez, entre copas, se habían mofado de él solo por puro gusto, quizá brevemente. Y Fugaku no era ingrato; sí, estaba agradecidísimo por toda su cooperación para su plan de juntarle con Mikoto, pero, hombre, eso era digno de un libro malo. Y absurdo. Y fuera de discusión. Seguro había mejores formas, ¿no?
—No puedo creer que accedieras a eso —recriminó a la pelirroja. Estaban en el departamento de él, pequeño, impersonal, sentados en el suelo de la cocina con un paquete de cervezas entre los dos. Kushina había insistido en darle la noticia bomba con algo de alcohol en su sangre.
—No es un mal plan.
—Lo es.
—Bueno, lo es —estuvo de acuerdo—, pero también tiene sus ventajas. Como mis misiones y tus citas. Y sacarme al hokage de encima pidiéndome que me consiga un buen marido. No es que me vaya a casar con Minato, dattebane. Pero al menos puede distraerse.
Uchiha no veía ventajas suficientes para menudo despropósito. Él, siendo su mejor amigo y todo, no lo habría hecho por ella. Con toda probabilidad—. ¿De verdad harás eso por mí? —preguntó por vez número catorce. Sí, iba contando. Esperaba que, al llegar a la20, su amiga desistiera.
—Sí. Ya te lo repetí mil veces. Lo haré, así tú podrás ser feliz y comer perdices con Mikoto 'ttebane. ¿Algún problema?
¿Algún problema? ¿La descarada se atrevía a preguntar si había algún problema? Había muchos problemas, carajo. O sea, ¿cómo pensó siquiera que iba a estar de acuerdo en que ella saliera con Minato por su causa? Vale, él conocía al Rayo Amarillo de Konoha. Le constaba que era un excelente shinobi, inteligente, brillante, despierto, capaz, habilidoso y un montón de otros adjetivos que le pesaban pronunciar y que, ahora, no venían al caso, porque, el más importante era que el chico era todo respeto con las damas. Por eso mismo no tenía ganas de destriparlo —tanto— cuando lo veía revoloteando cual abeja a la miel con Mikoto. Pero una cosa es que le dejara rondar a Mikoto —derecho de antigüedad, decían— y otra es que le cediera también a Kushina. El orgullo de su clan no le permitía perder dos mujeres ante un mismo rival a pesar de que él sería el más beneficiado y menos afectado de toda la situación.
Fugaku era un hombre celoso, egoísta y tacaño. Lo admitía. De esos que las cosas que son suyas son suyas y no las comparten con nadie más y, aunque Kushina no era ni la consideraba un objeto de su propiedad, sí velaba por su seguridad y se preocupaba por ella. Muchas veces hacían apuestas estúpidas, como esa con Inoichi, pero una cita era cosa de un par de horas y una relación de unas cuantas semanas. Aunque fuera falsa. Dejarla salir con Minato para su propio beneficio era como hacerla de proxeneta.
—Ni hablar, Kushina. Te he dejado hacer muchas cosas estúpidas a lo largo de tu vida y hay un par de las que me arrepiento. Esta no quiero que sea una de ellas.
—Si no estoy haciendo caridad —disidió la chica—. Y te lo estoy ofreciendo a cambio de un favor.
—¿Qué es? —preguntó con la lengua afilada, sospechando de algo grave.
Kushina sonrió brillantemente. De esas sonrisas grandes, casi animalescas, que mostraban todos los dientes.
—Ya sabes que quiero comprar una casa —él asintió en silencio—. Y, obviamente, no tengo dinero suficiente por más estúpidas misiones B que haga. Entonces pensé: "Kushina, ¿por qué no solicitas el crédito al banco?". Fui al banco a solicitar ese crédito, pero necesito requisitos para que me lo den y, ya sabes, entre ellos necesito algo así como un padrino de deuda: un aval. Y, bueno, dattebane, ya que eres mi mejor amigo y voy a conseguirte esposa, ¿por qué no lo eres tú?
—¿Aval? —repitió, anonadado.
—¡Me he cansado de vivir en ese cuchitril toda mi vida! —exageró. Ella había llegado a Konoha a los siete y había estado viviendo en su mismo apartamento, sola, desde entonces. Ni siquiera porque era la valiosa jinchuriki del Kyuubi la aldea se dignaba a darle mayores comodidades—. Ya he visto unos lugares bonitos y hay uno que me gusta particularmente porque está cerca de Ichiraku.
Fugaku sabía que desde siempre Kushina fantaseaba con una casa amplia, bonita, donde pudiera rodar en el suelo si deseaba. Estaba seguro de que añoraba las comodidades que tenía en su aldea natal. Quizá llevaba más tiempo viviendo en Konoha de lo que jamás vivió en Uzushiogakure y consideraba a la Hoja su hogar, pero una parte de ella siempre, siempre, siempre formaría parte del Remolino.
—¿Estás segura de que pagarás puntual?
—No es que tenga otra opción. Sabes que puedo sacarte dinero, pero un préstamo siempre lo devuelvo.
—Lo sé.
Ambos amigos se quedaron callados unos momentos. Kushina esperaba que Fugaku dijera que sí y Fugaku recordaba los hábitos monetarios de la pelirroja. Sí, ella siempre había sido responsable y calculadora con el dinero. No creía que lo defraudaría en ese sentido.
—Puedo ser tu aval —sentenció—. Cumplirás 21 este año y será tu regalo; me vas a ahorrar buscarte uno de verdad. Pero no apruebo que salgas con Minato Namikaze. No necesitas hacerlo para pedírmelo.
Kushina abrió los ojos como platos. Una expresión adorablemente desconcertada que desencajaba con sus rasgos fieros y exóticos lucía fuera de lugar en su cara. Estaba sorprendida de que no quisiera. Él lo entendía.
—No entiendo —dijo con un tono de voz menos enérgico que el que acostumbraba—. No es como que yo quiera salir con Minato, ya sabes. Lo hago por ti, no por mí. No habrá otra manera de engatusar a Mikoto, por lo que parece.
—Eres mi mejor amiga, Kushina —dijo Uchiha con tono de explicación. Algo cansado de que ella no notara lo obvio—. Usarte para mi beneficio de esta manera es un acto rastrero.
—Pero no importa. Quiero hacerlo por ti. A este paso, quedarás más solo que pájaro enjaulado 'ttebane. No es por el aval, tampoco. Simplemente pensaba que esta sería la mejor manera de proponértelo.
—No creo que sea buena idea.
—Fugaku… ¿quieres salir con Mikoto o no?
—Que quiera no signifi…
—Sí quieres —interrumpió—. Fin de la conversación. Haré el sacrificio por ti. Unos días en lo que tu relación va por buen camino. ¿Qué tan difícil puede ser? Ya sé lo que pensamos de Namikaze y, sinceramente, ya he pasado mucho tiempo con él para darme cuenta de que no es mal tipo. No voy a necesitar hacer más de lo que ya estaba haciendo de todos modos. Lo acosé por semanas sólo para que me ayudara.
—Eso es lo raro, ¿sabes? No quería ayudarte, pero al final acabó proponiéndote algo retocido.
—Debe tener sus razones. Si una de esas razones es propasarse conmigo le voy a cortar la mano.
El Uchiha sabía que ella era muy capaz.
—¿Sabes que las mujeres de Konoha te odiarán?
—¡Ya me odian! —señaló—. ¡Y es tu culpa! ¡Y la suya también! Si van a insultarme al menos quiero que sea por algo que les duela de verdad —se carcajeó con su bizarro (en el sentido anglo de la palabra) sentido del humor.
—Si estás dispuesta —se resignó. No quería ser hipócrita tampoco, estaba esperando los beneficios que la relación de su amiga le traería a su vida— no voy a detenerte. Pero en cuanto notes que algo está mal, aléjate de él.
—Por supuesto.
OoOoOoOoOoOoO
Minato esperaba a Kushina sentado en una banca con vista privilegiada a los columpios del parque. Se habían quedado de ver el día anterior para comenzar con su plan. Minato sabía que, para engañar a Mikoto, había que engañar también a la aldea y, si bien todos creían que existía una incipiente relación entre él y la chica del Remolino, también estaba seguro de que en el pensamiento colectivo de los aldeanos él estaba saliendo con Mikoto y Kushina con Fugaku. Sólo necesitaban realizar unas cuantas —y ensayadas— muestras de afecto públicas; la gente se encargaría de esparcir los rumores, Mikoto los escucharía y él le oficializaría su nueva y mágica relación con la kunoichi de cabellos rojos.
Faltaban unos cuantos minutos para la hora acordada, pero, como era su costumbre, él había llegado más temprano de lo esperado. Prefería esperar a hacerle esperar a alguien. Quince minutos después, la chica pareció. No parecía apurada, ni emocionada ni nada. Solamente caminaba a su encuentro. Quizá también deberían haber ensayado las expresiones faciales.
—¿Qué hay? —saludó casualmente.
—Buenas tardes —dijo Minato, aunque sabía que no iba a obtener un saludo de ese tipo de vuelta—. ¿Le has dicho a Fugaku?
—Le he dicho, sí.
—¿Ha aceptado? —preguntó el Rayo Amarillo, genuinamente curioso.
—De mala gana, pero lo ha hecho.
Minato se ahorró el "lo sabía", porque decir ese tipo de frases no iba con su personalidad. Naturalmente él no habría aceptado que Mikoto se sacrificara de esa forma por él.
—¿Entonces qué haremos 'ttebane?
—No mucho, en realidad. Con tomarnos de las manos, como habíamos quedado, bastará por hoy.
OoOoOoOoOoOoO
Para asegurar el éxito de su plan, obviamente debieron repetir la rutina durante unos cuantos encuentros, cada uno más vomitivo que el anterior, si le preguntaban a ella. Ya había escuchado a la gente cuchicheando sobre si había engañado a Fugaku o si le había bajado el novio a Mikoto. Algunos comentarios eran de muy mal gusto, pero otros eran benignos. De hecho, le gustaron los que afirmaban que era evidente que entre ella y el Uchiha nunca había habido nada ni había posibilidad de haberlo. Eran pocos, pero los apreciaba.
—Hoy te ves hermosa.
Kushina no se ruborizó ni se alarmó por el halago, en su lugar, miró a su alrededor, buscando quién pudo haberlos escuchado. Se encontró con la chica por la que la plantó Inoichi mirando con los ojos salidos casi de sus orbitas y la mandíbula desencajada. Ni siquiera hacía el intento por fingir que miraba hacia otro lugar. No. Tenía los ojos clavados en ellos, como si fueran seres de otro planeta.
—Y tú luces muy guapo —la pelirroja tuvo qué morder su lengua y evitar morir desangrada por ello. Era su cita número cuatro. Dos más y llegaría la hora de la verdad. Se estaba acostumbrando a su papel de novia falsa más rápido de lo que creyó, pues, para empezar, ni siquiera creía que iba a acostumbrarse de ninguna manera.
Uzumaki tomó a Minato por la manga y se dejó guiar por él, como una novia pegajosa. No le gustaba mucho eso de tener que pasear agarrada todo el tiempo, pero eran pequeños sacrificios de unos cuantos minutos que debía hacer. Asimismo, jamás sobrepasarían ese límite. Ambos lo tenían muy claro.
—¿Hoy adónde iremos? Ayer te llevé a un bar, te toca elegir a ti, ya sabes.
—Hoy habrá un concierto; tengo entradas desde hace tres semanas. Pensé ir con Mikoto, pero viajó al interior del país y ni siquiera le gusta la banca que va a tocar. ¿Te parece bien que vayamos?
—No vamos a dejar que se desperdicien —respondió Kushina.
Ya, era oficial. Siempre que Minato elegía lugar, tenía que ser un sitio extremadamente público. Y sí, su objetivo era ser vistos, pero a ella le desagradaban de vez en cuando tantas miradas fijas en ella, como si fuera un bicho. Aunque claro, también le divertía ver cómo aquellas mujeres que babeaban por el Rayo Amarillo la miraban como si estuvieran retorciéndose o muriendo por su propio veneno. Si había que admitir, seguiría saliendo con Minato solamente para seguirlas viendo sufrir.
Llegaron al sitio del concierto: el escenario improvisado y los lugares también. No se podía pedir más de una aldea Ninja. Kushina observó el boleto que le había entregado el chico. No conocía de nada el nombre del grupo. Y de repente sintió curiosidad: ¿qué tipo de música le gustaba a Minato? ¿Qué encajaba con el aprendiz de hokage?¿Música clásica, tal vez? No que ella fuera una ignorante, pero seguramente se aburriría como ostra después de tres canciones seguidas.
—¿Qué tipo de música tocan?
—Espera a escuchar.
Avanzaron en la fila, no muy larga, para poder entrar. La gente no dejaba de empujar. Kushina miró a las personas a su alrededor, tratando de descifrar qué tipo de gente iba allí. Nadie lucía muy formal, por lo que, probablemente, no era ni ópera ni piano. Por lo demás, todos lucían muy normales. Ni muy de negro ni muy de colores brillantes y ropa ostentosa, aunque sí prevalecían los tonos oscuros. ¿Qué iba a escuchar?
Entraron al recinto abriéndose paso entre los lugares, esperando llegar hasta el frente. No había asientos, debían estar de pie. ¿Ahora qué venía? Kushina estaba ansiosa; podía notar que las demás personas lo estaban también, incluso Minato lucía algo desesperado porque comenzara. Kushina comenzó a mecerse sobre sus talones, algo desesperada porque la banda no salía. Era mala esperando, pero no quería quejarse y montar un alboroto al lado de todos esos fans. Tal vez la matarían por ruidosa o así. Estaba en su territorio, mejor no invocar a las bestias que llevaban dentro.
Pasaron más de quince minutos y Kushina ya llevaba dos cervezas encima cuando comenzó. Minato iniciaba su segundo vaso. La música comenzó inmediatamente animada, con esos ritmos que te suben el ánimo solamente con escucharlos. Kushina sonrió emocionada al instante y, después de la primera canción, ya se había enamorado del grupo. ¡Eran tan magníficos! ¿Cómo había podido vivir ignorante de ellos tanto tiempo? Gritó, brincó y agitó las manos como loca. Se tomó otras dos cervezas más y, cuando menos se dio cuenta, estaba ansiosa por treparse al escenario y saludar a alguno de ellos.
—Nos van a sacar, Kushina —dijo Minato a su oído cuando ella estaba a punto de salir corriendo en el mar de gente que se había juntado—. Pidieron a los ninjas que se abstuvieran de utilizar sus habilidades. No volverán si vas y te desapareces con el vocalista con algún ninjutsu.
La Habanera Sangrienta rió un poco, tontamente. La quinta cerveza corría por sus venas y ella estaba ya un poco tonta, pues Kushina era una borracha alegre. Ella siguió brincando y cantando las canciones como si se las supiera, aunque en realidad simplemente tarareaba y movía la cabeza siguiendo el ritmo, alargando las palabras finales de las frases. Minato tuvo que tomarle la mano para evitar que se desapareciera. Tenían que volver juntos. Ella le sonrió nuevamente cuando él la colocó cerca suyo nuevamente. Se giró ciento ochenta grados y le abrazó de forma amigable, como lo haría con un amigo cercano.
—Gracias por traerme —le dijo con las mejillas arreboladas por causa del alcohol—. No me voy a perder. Lo prometo 'ttebane —y, para demostrar su punto, entrelazó sus dedos con los suyos y alzó la mano para que él la viera. Volvió a reír tontamente y regresó su atención al escenario, divirtiéndose con todos los desconocidos como una niña pequeña.
Tres cervezas más vinieron para cada uno y Minato se hizo la nota mental de evitar que Kushina obtuviera una sola más. Aunque coordinaba sus movimientos correctamente y sus palabras no salían enredadas (no mucho más de lo que lo hacían cuando estaba sobria), hacía estupideces cada tanto, como abrazar al desconocido de al lado y cantar a todo pulmón el coro de la canción en turno en el momento en que ya se lo había aprendido; eso por poner lo menos.
Kushina se alzó de puntitas y tapó con sus manos los ojos de Minato. Con aliento alcohólico y aún sus pies siguiendo en movimiento al ritmo de la música, le preguntó:
—¿Adivina quién soy?
El Rayo Amarillo casi se carcajeó. Sí ya estaba muy tomada, pero, para seguirle la corriente, fingió estar perdido y se quejó porque las luces "se habían apagado" hasta que la pelirroja decidió liberar sus ojos de la prisión de sus manos para jalar sus mejillas, como una tía a sus pequeños sobrinos. Hombre, Kushina estaba loca.
Y Minato pensó que, si hubiera llevado a Mikoto, no podría haberse divertido tanto.
OoOoOoOoOoOoO
Fugaku pensó que ya era bastante. Kushina llevaba alrededor de sesenta minutos cantando la misma canción. No podía concentrarse en los informes que llegaban a su mesa. ¿Es que nunca se iba a callar?
—Cierra el pico.
—Oh, Fugaku. No seas amargado —y volvió a cantar otra vez.
Uchiha rodó los ojos y le quitó el lapicero con el que estaba rayando su bloc de notas. Ya iba siendo hora de correrla. Solamente entorpecía su trabajo y no planeaba quedarse horas extras en la estación.
—¿A qué has venido?
Súbitamente, la Habanera Sangrienta dejó de cantar. Anda, ¿ahora tenía que tener un propósito para visitar a Fugaku? ¿Es que su dulce y fresca presencia no lo reconfortaba? ¿Ahora tenían ese tipo de relación? ¡Ni porque ella estaba fingiendo por su culpa! ¡Qué hombre tan cruel era!
—Quería verte, ya sabes. Cancelaron mi misión de este miércoles y quería recordar que existen cosas peores en el mundo; tu cara, por ejemplo 'ttebane —se burló. Fugaku frunció el ceño y notó de soslayo como algunos de sus parientes y compañero de trabajo se reían bajito del comentario de la pelirroja.
—Márchate. No tengo tu tiempo —dijo con el mejor tono desdeñoso que poseía. Claro que Kushina no se amedrentaría por ello ni nada por el estilo. Fugaku solamente quería demostrarle a sus compañeros policías que aún podía dar miedo; y mucho.
—Bien, bien. Me voy. Pero —lo siguiente lo dijo en un susurro— mañana a las ocho en el Da Noi. Ya sabes para qué —y desapareció como un susurro.
Minato ya le había contado a Mikoto y era hora de poner en acción el primer encuentro formal entre la próxima pareja del año.
¡Este sí abarca el capítulo 3 original! Jajaja. La mayoría se ha mantenido, salvo pequeñas líneas y la cantidad de cerveza consumida por Kushina lol. Creo que sólo se eliminó la hostilidad entre nuestra pareja protagonista, porque en la original no habían tenido tiempo de hacerse amigos con el constante acoso de Kushina para que le ayudara.
Gracias especiales a Alejhandora, por su comentario en esta nueva versión.¡De verdad creí que nadie se animaría ni a leerlo!
¡Las notas de autor de 2013 no son importantes y están puestas para mi propio deleite! No pierdan tiempo con ellas xdddd
Notas de autor de 2013:
Yo estaba escuchando a Los Daniels mientras escribía la parte del concierto, pero ustedes pueden poner el grupo que les apetezca.
En el próximo capítulo se viene la cita (para que vean que soy buena, les adelanto que va a ser de tres partes: la conjunta, la de Mikoto y Fugaku, y la de Kushina y Minato). Así que, emociónense, que la todapoderosa madre de Itachi y Sasuke-ku~n va a aparecer pisando fuerte en el próximo capítulo.
Mañana la versión corregida de este capítulo. Hoy lo subo para los ansiosos.
Gracias y respuestas a los reviews:
Stefany BM: La cita doble va a ser un bombazo xD esa Mikoto va a hacer de las suyas y Kushina va a estar de los más extraña gracias a la biblia negra jajaja. Con respecto a RtN: pues sí, fue bastante sentimental. Yo estaba que echaba espuma por la boca cuando mi Naruto se quedó huérfano nuevamente :S
LightDanica: Para que veas, te complaceré. En el próximo capítulo habrá fragmentos de la fallida cita de Kushina y Fugaku :)
Marcia Andrea:Me disculpo porque la pobre de Mikoto no ha salido, pero aún no es tiempo de que haga su misteriosa y gran entrada destructora de actuaciones y falsas relaciones. Y sí, lo hice de esta manera también porque dije: si Naruto y Sasuke pueden ser íntis, ¿por qué Kushina y Fugaku no? D:
nova por siempre: Aquí la actualización y gracias por los cumplidos ;)
Seba20: Yo me la vi en coreano porque quería saber si decían "Gumiho" en lugar de Kyubi. Fue un fiasco porque no pasó xD pero aún así valió la pena. Eso sí, el audio estaba desfasado, la calidad de video casi tanto como pésima y el ancho del fotograma cambiaba cada dos por tres.
rita uchiha namikaze: No sé por qué dicen qué es original, yo siento que es la misma weada que escribo siempre xD pero igual gracias :3
Sakuita 01: Fuga la pasarámal en el próximo capítulo. ¡Esa malvada Mikoto! La peli, pues yono me la imaginaba diferente, pero siento que con tanto teaser, trailer, escenas y cosas que se filtraron por allí yo ya me sabía la película entera xD Yo igual no le he perdonado funerales a Kishimoto... bueno, sí porque mi suegro ya está saliendo otra vez en el manga :3 Mi sueño orgásmico hecho realidad.
Laguidai: A mí me molestaron las voces de Ino, Naruto y Minato, fuera de ello, las demás me parecieron pasables. Como no es mi idioma... Y te prometo más estúpideces para el próximo capítulo n.n
CCPHyuga: D: Stalker a la vista! xD Asuu! Un placer leerte entonces, señora que me acosa :3, y yo creo que Kushina te oyó decir que Minato es perfecto y por eso pensó que la música clásica era su estilo u-u jajaja
Espero les haya gustado el capítulo y se viene mi eslogan:
¡Besos embarrados de Nutella para todos!
:*
PD: Cierto, ¿qué estilo de música escuchará una persona "perfecta"? Por lo menos desde su objetiva perfección. Según yo sería, como se vio reflejado en el capítulo, la clásica.
