Disclaimer:
Los personajes son propiedad de la mangaka Rumiko Takahashi, esta historia es hecha sin fines de lucro.
Día 14
Viaje
"Mamá está de viaje" obtenía invariablemente como respuesta cada que preguntaba por ella.
Y les habría creído si aquella cálida noche de verano no hubiera visto con sus propios ojos cómo se la llevaban.
Unos corpulentos hombres vestidos de blanco llegaron a la casa, escuchó sus gritos llamándolo pero habían echado llave a su cuarto, por más que intentó forzar la puerta a sus cortos nueve años era imposible hacer nada, no le quedó más que a través de la cerradura mirar mudamente cómo el lánguido cuerpo de su madre era transportado hacia afuera de la mansión; corrió a la ventana para observar que la introducían a la camioneta en la que habían llegado y se la llevaban.
Lloró el resto de la noche de impotencia, rabia y tristeza, por ella y por él mismo, ahora sí estaba más solo que nunca.
"¿Dónde está mamá?" preguntaba al mayordomo, a la nana, a la institutriz, al instructor de Kendo, al sastre, a la cocinera, invariablemente obtenía la misma respuesta "Tu mamá está de viaje".
No le quedaba de ella más que los recuerdos de las tardes en qué se encerraban en su habitación, vagas imágenes de su mamá cuidándolo. El último día que estuvieron juntos su papá había salido, estaban en el amplio jardín jugando a las escondidas cuando fue el turno de ella de contar, él escapó entre los árboles mientras a lo lejos la escuchaba enumerar, de repente algo se le enredó en el cuello y fue levantado del suelo por lo menos un metro, la respiración se le cortó de inmediato, lentamente la fuerza comenzó a abandonarlo obligándolo a cerrar los ojos, lo último que vio fue a su madre correr entre los arbustos.
Se despertó en su cama casi al atardecer, el cuello le dolía terriblemente y lo más escalofriante, su mamá no estaba a su lado. Intentó llamarla pero apenas tenía voz, se levantó de la cama e intentó ir a buscarla pero la puerta estaba cerrada, regresó a su lecho con la pesadumbre de quién presiente que algo malo pasará.
En toda la mansión no se escuchó ni un ruido hasta que los hombres de blanco llegaron, ahí empezó la pesadilla.
-¡Tachi! ¡Tachi! No me separen de mi hijo, por favor, me necesita, corre peligro ¡Tachi!- fueron los gritos que escuchó, luego el silencio volvió a reinar.
Los siguientes días fueron duros, su papá estaba siempre trabajando, su mamá "estaba de viaje" y Kodachi se estaba recuperando de una caída que sufrió el mismo día que él se desmayó, o eso fue lo que le dijeron.
Poco a poco creció y dejó de preguntar por ella, hasta un templado día de octubre que le comunicaron que había muerto. La familia preparó los servicios fúnebres en total discreción, dispusieron una fotografía de ella en el altar familiar y fue todo, jamás volvió a mencionarse el nombre de Akame Kuno en aquella casa.
Fue hasta su segundo año de preparatoria que una visión lo dejó atontado, aquella pequeña y linda chica le recordaba a alguien pero no sabía exactamente a quien, sin embargo, le había robado el corazón y la razón, debía ser de él.
Esa noche soñó con ella, entraba a su cuarto y le acariciaba de pies a cabeza llenándolo de besos, rozaba su mejilla con una mezcla de ternura y ardor, su corto cabello se alborotaba al ritmo de su acelerada respiración.
-Mi pequeño Tachi- le dijo.
-Mamá- habló aún entre sueños.
Se despertó sin recordar pero con la certeza en sus pantalones de que había sido un agradable sueño. Acarició su elevado miembro con urgencia evocándola.
-Akane, Akame, Akane, Akame- susurraba sobándose la entrepierna sin prestar atención a sus propias palabras.
Luego de satisfacerse, volvió a quedarse dormido aún con su mano en su virilidad. Continuó soñando con ella.
-Mamá ya no está de viaje, ha vuelto por ti- dijo la protagonista de sus fantasías antes de tomarlo como suyo en el alegre mundo de ensueños de Tatewaki Kuno.
-0-
¿Qué piensan? En mi mente alguna razón debía haber para la obsesión de Tachi con Akane. Pero esto no termina ahí, aún falta ver qué pasó con Kodachi.
Espero les esté gustando hasta ahora, muchas gracias por haber leído hasta aquí.
Cualquier crítica constructiva es bien recibida, nos leemos.
