Disclaimer

Los personajes son propiedad de Rumiko Takahashi, la historia es hecha sin fines de lucro.

Día 16

Fetiche

"Ídolo u objeto de culto al que se atribuyen poderes sobrenaturales, especialmente entre los pueblos primitivos"

-¿Qué lees?- me dijiste abrazándome por la espalda.

-Sólo algo que me dio curiosidad- te respondí cobijándome en ti.

-"Fetiche" ¿Algo así como los amuletos? ¿Por qué tu interés repentino?-

-¿Recuerdas a la señora que vive en el parque?-

-¿A la que le llevas comida diario? ¡Cómo olvidarla! Me da escalofrío cada vez que me mira, como si fuera a saltarme encima de un momento a otro. ¿Qué hay con ella?-

-Hoy cuando la vi me sostuvo la mano y me dijo algo muy raro: está en peligro, debes darle este fetiche, te ayudará a encontrarlo-

-¿A quién? ¿A mí? ¡Por favor! Soy el gran Ranma Saotome ¿Cuál peligro puedo correr?-

-No sé, Ranma. Se veía en verdad preocupada- te hablé con duda.

-No vas a hacer caso a los delirios de una loca ¿Verdad?- me dijiste viéndome con incredulidad.

-Tómalo como un capricho o un presentimiento, pero me preocupa, por favor, úsalo- te di el extraño collar que la mujer me proporcionó.

Con algo de fastidio te lo pusiste antes de salir de casa, quién hubiera pensado que gracias a él ahora sigues a mi lado.

-0-

-Estoy muy preocupada, Nabiki. Él jamás llega tarde a casa-

-Cálmate, Akane, seguramente está tomando unas copas con sus compañeros y se le fue el tiempo-

-No lo entiendes, él no es así, me hubiera avisado. Tengo una corazonada y no es buena-

-De acuerdo, haré unas llamadas pero por favor relájate. Te marco en unos minutos-

El tiempo me pareció eterno hasta que el teléfono timbró.

-Tenias razón, algo huele muy mal. Ranma salió del trabajo a la hora de la comida y no volvió, de hecho sus cosas siguen en la oficina-

-¿¡Qué?! No me dijo que fuera a ir a ningún lado-

-Voy en el auto, llegó en diez minutos a tu edificio. Te espero abajo-

Nos toma solo 20 minutos llegar hasta las oficinas donde Ranma trabaja, el vigilante corrobora lo dicho por Nabiki, añade que él lo vio en la entrada cuando una mujer hermosa de largo cabello lo tomó del brazo, se fueron caminando hacia la calle principal.

-Largo cabello, puede ser cualquiera de las locas. Vamos a ver si encontramos algo-

Caminamos juntas, el sol comienza a ocultarse, nos regala los últimos destellos del día cuando veo algo brillar junto a los botes de basura de un callejón aledaño, me acerco para reconocer el fetiche que yo misma le vi en el cuello temprano.

-¡Nabiki! Aquí hay algo, esto lo traía Ranma puesto en la mañana-

Mi hermana analiza la escena con ojo experto, no muy lejos pero casi desapercibido está un diminuto pétalo negro.

-Tenemos un culpable- declara con rabia, conozco bastante bien el deseo de Nabiki por saldar cuentas pendientes con su cuñada.

Aprieto en mi palma el amuleto, te encontraré, Ranma. Prácticamente saltamos al auto y enfilamos hacia la mansión Kuno, hace años que ahí vive sola la Rosa Negra. En cuanto estaciona armamos un plan, ella se quedará esperando a la policía mientras yo me escabullo al interior, han pasado más de 5 horas y no quiero ni imaginar lo que ha hecho con mi esposo en todo ese tiempo, debo encontrarlo ya.

No hay vigilancia, supongo que no quería testigos de las atrocidades que está cometiendo. Nabiki me explicó dónde podría estar cautivo, de inmediato encuentro el lugar y abro cautelosa para corroborar su presencia, efectivamente escucho su voz y su risa neurótica inundar el cuarto, debo aprovechar el elemento sorpresa para ganar ventaja.

De una patada derrumbo la puerta, me cuesta unos segundos acostumbrarme a la penumbra de la luz de las velas pero al fin puedo verlo; Ranma está atado de pies y manos a los postes de la gran cama de Kodachi, ella está parada por encima de él totalmente desnuda acariciándose el aceitado cuerpo. Apenas se da cuenta de mi presencia grita furiosa.

-¡Maldita plebeya! ¿Cómo te atreves a interrumpir mi luna de miel con mi amado Ranma?-

-No puedes tener una luna de miel con mi marido- le espeto mientras le lanzó una patada que apenas esquiva.

De reojo alcanzo a evaluar el estado de Ranma: tiene la ropa desgarrada que apenas le cubre las partes nobles, los ojos abiertos pero no parece reaccionar, respira con regularidad. Continuamos la lucha por todo el cuarto, es un intercambio de golpes tan brutal que sin percatarnos estamos demoliendo la habitación; las paredes comienzan a crujir, afortunadamente en nuestra trifulca rompimos los soportes a los que estaba sujeto Ranma así que sin pensarlo más lo cargo para aventarnos por la ventana más próxima justo un par de segundos antes que el techo colapse, Kodachi no corre con suerte y es engullida por el derrumbe.

Minutos después arriba la policía, ambulancias y bomberos, el servicio médico traslada a Ranma al hospital mientras los demás se afanan en el rescate de la señorita Kuno, obviamente me voy con él pero Nabiki decide quedarse, dice que debe verla cara a cara una última vez.

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-Akane, estará bien, te lo aseguro. El veneno está neutralizado, solo que le tomará a su cuerpo un poco de tiempo poderlo eliminar ya que es un tipo de sustancia que se adhiere a los músculos, debido a la cantidad de masa muscular que posee Ranma le tomará más tiempo que a cualquier persona recuperarse. El ser alguien sano y atlético fue un punto en contra, lamentablemente; creo que eso no lo tenía contemplado Kodachi, pues si planeaba, ya sabes, abusar de él, no hubiera podido aunque quisiera. De todos modos llegaste en el momento oportuno, con el desequilibrio de esa chica, quien sabe de que hubiera sido capaz-

-Gracias por venir a atenderlo, doctor Tofú-

-Nada que agradecer, los aprecio mucho, haría lo que fuera por todos ustedes. Por cierto, Akane, tengo un tema delicado que hablar contigo. Debido a la sustancia que se usó en Ranma, debe permanecer en reposo durante todo un mes, nada de actividades físicas fuertes, nada-

-Sin actividad física fuerte durante un mes, entendido-

-Cuando me refiero a nada fuerte, incluye, ya sabes, también la sexual-

Mis mejillas son coloreadas inmediatamente por un sonrojo. Ono echa a reír francamente.

-No debes sentir pena, no es que los esté espiando pero es comprensible que son jóvenes vigorosos y viven solos, así que entiendo que no pierden mucho el tiempo, pero por ahora tendrán que esperar. Me voy, la clínica está sola y debo atenderla-

Me siento junto a tu cama a verte descansar, estás a salvo, mi amor. Rebusco en mis bolsillos, aquí está el fetiche que la anciana me dio para ti, le estoy tan agradecida. Lo coloco en la cabecera de la cama, de algún modo pienso que seguirá protegiéndote.

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-Bien, Ranma, estás dado de alta-

-¡Excelente! Ya me había cansado de estar viendo la televisión todo el día acostado, necesito algo de acción-

-Sé que es un tema delicado pero ¿Saben algo de Kodachi?- pregunta con preocupación el buen doctor.

-Su hermano prefirió que fuera recluida en una institución mental antes que en la prisión, sin embargo de la cárcel hubiera salido en unos cuantos años, del psiquiátrico no saldrá jamás-

-Es lo mejor, ya demostró que puede ser capaz de hacerle daño a cualquiera, incluida ella misma. Bien, jóvenes, por ahora no necesitan estar más tiempo con el doctor, ya los estaré viendo seguido por acá-

-No esté muy seguro de eso, doctor Tofú. No planeo caer en trampas otra vez-

Ono voltea a verme incrédulo y divertido a la vez, ríe amistoso y nos despedimos. Tengo una charla pendiente con Ranma.

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Apenas llegamos a casa me besas con pasión, tomas mi cintura con tu brazo, me acercas a ti, te siento anhelante y listo.

Me dejó llevar por tus caricias, también te extrañé mucho. Te quito la camisa con urgencia, al verte desnudo me doy cuenta que llevas puesto el fetiche que aquella vez te protegió, los recuerdos me asaltan y las emociones se agolpan en mi corazón, debemos hablar cuánto antes que tus celos por Shinosuke al fin sirvieron de algo. Ranma, seremos padres.

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Espero les haya gustado esta nueva entrega. Gracias a todos por sus reviews, calientan mi negro corazoncito.

Nos leemos pronto.