Disclaimer:

Los personajes no me pertenecen, este fanfic fue escrito sin fines de lucro.

Día 19

Locura

Le amaba como nunca había amado a nadie más, por eso cuando le contó todo sobre ella, sobre su romance, sobre su muerte y sobre todo, sobre la materialización de ese amor, aceptó con su sangrante corazón cuidar a esa pequeña fruto de aquella aventura.

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Se habían conocido en la preparatoria, la impresionó su galanura y seguridad, él de inmediato posó sus ojos en ella comenzó a cortejarla. Los ramos enormes de flores, las declaraciones poéticas a media clase, los almuerzos preparados al momento especialmente para ella llegaban directo a su tímido corazón. Por eso cuando antes de terminar sus estudios se presentó en su casa ante sus padres pidiendo su mano no se sorprendieron; ella que era una chica promedio de una familia regular pedida en matrimonio por el único hijo de la adinerada familia Kuno, se sentía la más afortunada del planeta, todos aceptaron de inmediato la petición.

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Aún recordaba como si hubiera sido ayer su boda.

"-Tatewaki ¿Aceptas a esta mujer como tu legítima esposa por el resto de tu vida?

-La aceptó con todo mi corazón-

-Akame ¿Aceptas a este hombre como tu legitimo esposo por el resto de tu vida?-

-Acepto-

-Muy bien, ahora los declaró marido y mujer. Felicidades puede besar a su esposa, señor Kuno-"

-¿Soñando despierta de nuevo, darling?- su melodiosa voz la sacó de sus recuerdos.

-No te escuché llegar, cariño. Deja te sirvo la cena-

-No, sweety, ya cené. Además te he dicho que no debes hacerlo, para eso tenemos personal, honey-

-Sabes que no me acostumbro-

-Ojalá algún día dejaras atrás lo pueblerina y te convirtieras en alguien sofisticada. Buenas noches-

-Tachi estuvo preguntando por ti-

-Estoy muy ocupado con la empresa, no tengo tiempo. Este fin de semana me toca viajar a América para unos negocios-

-¿Otra vez?-

-Estoy a punto de cerrar un importante trato, tal vez me tome un tiempo concretarlo, regresaré en cuanto pueda-

-Pero su cumpleaños es el domingo…-

-Ten, toma mi tarjeta de crédito y cómprale algo de mi parte. Diviértanse, bye bye-

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-¿Por qué traes ese bebé en brazos? ¿De quien es?-

-Es mi hija-

-¿Cómo que… tu hija? Tatewaki ¿Eso que significa?-

-Siéntate por favor, ella es mía. Honey, no llores, deja que te explique. Akame, cálmate, te contaré todo pero debes tranquilizarte. En mis viajes a América conocí a una mujer, no sé cómo sucedió pero me enamoré y tuve una relación con ella, se embarazó, lamentablemente murió dando a luz a esta pequeña. Ahora, esta niña no tiene a nadie en el mundo, nos guste o no soy su padre y no puedo dejarla, por eso te pido que si en tu alma existe el perdón y un poco del amor que me juraste, la criarás como propia al lado de nuestro hijo-

Sentía su cabeza darle vueltas, su corazón quería escaparle del pecho mientras en su estómago revoloteaban millones de mariposas intentando emprender el vuelo. El pequeño Tachi entró a la habitación, se acercó con cuidado al bulto que su padre tenía en brazos y le miró extrañado.

-¿Qué es eso?- interrogó intrigado.

-Es tu nueva hermanita- contestó el padre mientras veía a Akame con ojos suplicantes.

-¿Es mía? ¿Es para mí, mamá?-

Padre e hijo miraban a la señora Kuno expectantes, uno pidiendo redención y el otro deseoso. Ella afirmó con la cabeza tomando a la infante en brazos.

-¡Sí, sí, sí!- exclamó emocionado Tachi- le llamaré Kodachi-

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La pequeña creció jugando y riendo como cualquier otra, pero Akame veía en sus ojos algo que la desconcertada. Cada vez que observaba a su hermano una sombra se apoderaba de ella, como si fuera un alma vieja buscando su venganza.

Al principio fueron incidentes "casuales", como Tachi atragantándose al jugar con un globo, o resbalar por las escaleras al pisar algún juguete que se encontraba ahí por accidente, incluso caer cerca del lago privado de la mansión sin saber nadar podía ser sólo un accidente; pero cuando estos pormenores se fueron haciendo cada vez más frecuentes o peligrosos, su instinto maternal entró en alerta.

-Por favor, no me digas que son invenciones mías, hay algo raro en ella-

-Estás loca. Lo que te pasa es que tienes celos, nunca la has querido-

-¡Eso no es cierto! La amo como si fuera mi propia hija, pero no puedo cerrar los ojos ante los "accidentes" que le pasan a Tachi cada vez que ella está cerca-

-¡Bien! Contrataré entonces una nana que la cuide mientras tú crías a tu adorado príncipe. Si el día de mañana Kodachi me pregunta por qué no la querías cerca, le diré que fue porque su madre no la amaba-

-No digas eso, claro que la amo pero…-

-Entonces ni una palabra más, darling. Me voy, tengo negocios que atender. Regresaré tarde, no me esperes-

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La situación continuó durante años, Akame siempre estaba al pendiente de Tachi pero los niños crecían y las travesuras infantiles de Kodachi comenzaban a tornarse cada día más amenazantes.

Don Pestillo, el perro de la familia, había muerto al comer un pastelillo que la niña había preparado especialmente para su hermano, la situación comenzaba a superarla pero no estaba dispuesta a ver morir a su pequeño, por lo que a pesar del cansancio o de lo malvado de sus planes, Akame siempre estaba un paso delante de su "hija"… hasta ese día.

Tan solo un segundo con la guardia baja bastó, la señora Kuno cerró sus ojos para contar hasta diez como el juego exigía y para cuando los abrió vio lo más terrible que hubiera podido imaginar: Tachi colgaba suspendido por el cuello de una soga dispuesta ahí especialmente para él; el otro extremo de la cuerda se escondía entre los matorrales.

Debía decidir entre salvar a su hijo solo por esa vez de nuevo o terminar definitivamente con las amenazas, no tenía tiempo para hacer ambas cosas por lo que tuvo que actuar rápido. Corrió desesperada hacia los matorrales, el destino de su hijo estaba en sus manos; la encontró jalando con sonrisa divertida de la línea que separaba a Tachi de la vida, así que tomó la primera roca grande que encontró y se la tiró con fuerza a la cabeza, se oyó el sonido de algo quebrarse y luego el de un bulto desplomarse en el piso. Una vez que la vio derrumbada se dirigió al inerte cuerpo varonil, lo tomó con delicadeza y le acunó en su pecho, acaricio su crespo cabello con dulzura mientras susurraba tiernas palabras a su vástago, sintió un ligero pinchazo en el cuello para al poco tiempo desvanecerse junto a su primogénito.

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Despertó sobresaltada en su cuarto ya entrada la noche, se incorporó en la cama y se disponía a levantarse cuando notó que estaba sujeta de pies y manos.

-¿Cómo pudiste, Akame?-

Conocía de sobra esa voz, sabía que tendría que enfrentarle.

-¡Iba a matar a mi hijo!-

-¡No es cierto!- gritó furioso- ¿Cómo puedes culparla? Ella es inocente-

-¡No!- respondió jalando con violencia de sus ataduras- ella quiere matar a mi Tachi ¡No podía permitirlo!-

-¡Mentira!- elevó nuevamente la voz desesperado- Tú eras quien estaba jalando de la cuerda que estaba ahorcando a Tachi, cuando Kodachi intentó detenerte la lanzaste con fuerza contra una roca hiriéndola, si no le hubiera dado la orden al guardia de dormirte mis dos hijos habrían muerto en tus manos-

-¡No es cierto! ¡No es cierto!- sollozó desesperada- ¡Es ella, es ella! Yo solo quiero protegerlo, suéltame, tengo que protegerlo-

-Sé acabó, Akame- dijo Tatewaki resignado- ya vienen por ti, no volverás a ver a los niños-

-Señor, ya llegaron- habló el ama de llaves desde la puerta-

-Que pasen, no la quiero más aquí-

Ingresaron a su cuarto unos corpulentos hombres vestidos de blanco, no sabía lo que pasaba exactamente pero no era nada bueno.

-¡Tachi! ¡Tachi! No me separen de mi hijo, por favor, me necesita, corre peligro ¡Tachi!- bramó con desespero, pero nadie acudiría en su ayuda.

Un aguja atravesó la carne de su brazo, una sensación de paz comenzó a invadirla y la oscuridad la tragó.

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Cuando despertó estaba en un cuarto desconocido totalmente blanco, la cabeza no dejaba de darle vueltas y sus ideas no fluían con claridad, todo le parecía un sueño del que no podía despertar.

-Tranquila, Akame, te vamos a cuidar. Si te portas bien tal vez algún día te dejen salir al patio a tomar el sol. Por ahora es tiempo de que descanses- acto seguido sintió una ligera molestia en el brazo y la oscuridad volvió a engullirla.

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-¡Pobre señora Kuno! Mira que terminar así-

-Bueno, pero mucha culpa tuvo el marido, ella ya le había dicho que no quería otro hijo y obligarla a tenerlo tampoco es de dios-

-Dicen que la mantuvo sedada todo el segundo embarazo por eso ella no recordaba a su hija, además que intentó matarla, ahí fue cuando se la llevaron-

-¡Con razón! Pobre niña, aguantó mucho, porque hasta donde yo sabía cuando le rompió la cabeza no fue la primera vez, aunque sí la más seria-

-¡Qué barbaridad! Con razón es así, toda… excéntrica, lástima de chiquilla-

-Pues ya ves, parece que la locura corre por las venas de los Kuno-