Disclaimer
Los personajes no me pertenecen, este fanfic es hecho sin fines de lucro.
Día 21
Lluvia
La lluvia había empezado desde el amanecer, le disgustaban los días así, no podía darse el lujo de mantener el restaurante cerrado ya que no acudían los suficientes clientes como para decir que ganaba algo, entonces con todo el desánimo se levantó del minúsculo lecho que ocupaba, se alisó un poco el cabello y se dispuso a salir de la bodega para abrir su local.
Pasaron más de tres horas desde que había comenzado el servicio y ni un solo cliente había entrado, aburrida cambiaba los canales de la televisión cuando escuchó la campanilla de la puerta sonar.
-¡Bienveni…!- empezó a decir con su agudo tono pero la visión ante sus ojos le impidió continuar.
Una elegante mujer de largo cabello y cautivante presencia acababa de llegar; su penetrante mirada se posó sobre la china haciéndola sentir amenazada, por lo que se irguió presumiendo la figura que aún poseía y le observó con la ceja levantada.
-Shampoo, sabía que eras miserable pero jamás imaginé algo así-
-¿Qué desear?- escupió las palabras con desprecio.
-Tal vez no me recuerdes pero soy gran amigo de Ukyo-
-A mí qué importar- respondió torciendo los labios- Ordenar algo o irse-
-Bien, dame dos tés y siéntate aquí- repuso con calma.
-Yo llevar bebidas pero no poder obligar a Shampoo a estar contigo- se fue a la cocina por la orden para regresar pronto.
-Tienes razón, no puedo obligarte, pero estoy convencido de que te resultará bastante provechosa la plática, además, no veo que tengas más que hacer- dijo en tono burlón mientras con la mano señalaba a los inexistentes comensales.
De mala gana la amazona se sentó, pensó que por lo menos le pagaría lo consumido y tal vez algo más.
-0-
Estaba tras la barra lavando por milésima vez la taza que su unico cliente había ocupado. En su mente resonaban las palabras de aquella misteriosa mujer, era obvio que no había ido ahí por casualidad, la estaba buscando y la encontró con sólo un propósito, vengarse.
Se decidió, cerró el restaurante y corrió a la bodega que le servía también de habitación, intentó ponerse lo mejor de lo que le quedaba en su austero guardarropa y salió decidida. Perdería las pocas ventas del día pero ganaría algo mejor.
-0-
-¿A quién visita?-
-Ukyo Kuonji-
-¿Parentesco?-
-Somos viejas amigas- una coqueta sonrisa acompañó sus palabras.
-Bien, pase por el corredor hasta llegar a la puerta que da al patio, la señorita Kuonji toma a esta hora su baño de sol bajo el cerezo-
-Gracias- dijo de una manera adorable.
Se encaminó al sitio indicado, en cuanto vio el árbol un gesto de disgusto apareció en su rostro pero era capaz de soportar aquella presencia con tal de cumplir con su objetivo. Rodeó el odiado cerezo y ahí la vio: cabello sujeto descuidadamente en la espalda, una bata demasiado grande para el pequeño cuerpo y un rostro avejentado, definitivamente no era la que recordaba.
-Tú ser muy tonta- habló y Ukyo abrió los ojos como si la sacaran de un trance.
-¡Shampoo!- exclamó con sorpresa y echó a reír- ¡Vaya que te ha tratado mal la vida! ¡Qué fea estás!-
La visitante se sentó con calma a su lado y dijo con cizaña.
-Por lo menos Shampoo no verse así por clavarse tijeras en el pecho- la risa de Ukyo se fue apagando.
-Con que te enteraste ¿Eh?- suspiró con pesadez- sí, soy muy tonta. Pero era matarme yo o matarlo a él, pero le amo demasiado-
-Haber otra opción- expresó con indiferencia para luego llenarse de un ánimo extraño- el problema ser ella-
-Pero… pero… ella…- sus ojos se llenaron de lágrimas- ella tendrá al hijo de Ran-chan-
-No si nosotras impedirlo- sonrió de lado- los accidentes pasar más seguido de lo que creer… y Ranma no poder protegerla siempre-
-Pero… pero…-
-¿Ella no arruinar nuestras vida? Chica gorila metérsele a Airen a la fuerza o si no él jamás fijarse en alguien tan simple, no ser bonita como nosotras, no saber cocinar como nosotras, no merecerlo como nosotras, no tener nada que ofrecer, ser sólo mosca muerta que enredarlo para casarse con ella, si dejar de existir Ranma ver con claridad-
-Ran-chan podría…- sus ojos se iluminaron.
-Estar con nosotras- pronunció con anhelo- Airen por fin fijarse en nosotras, o si no, simplemente ser venganza contra chica Tendo-
-¡Sí! Ella debe pagar, tiene toda la culpa de nuestra desgracia!- exclamó la chica Kuonji triunfal- además, conozco a alguien que estará encantada de ayudar-
La mujer china sonrió con malicia, se despidió y se fue prometiendo regresar pronto. Cuando salió del psiquiátrico llevaba tan buen ánimo que no le importó caminar por el corredor de cerezos, comenzó a sentir el agua caer sobre ella pero tampoco fue motivo para aminorar su buen humor, después de todo la lluvia era un buen presagio en su tribu.
