Koa es como Suzy (Go Hye Mi (algo asi se escribia) en Dream High). Espero les guste van a ver que el drama comienza ya.

Gracias a los que comentaron el capitulo anterior.

Por que cuando no es mucho lo que se espera,

tomamos como demasiado, lo que recibimos.

JK

-Eres ...- suspiro -¿De verdad no te diste cuenta de que me preocupaste?-

Ga Eul se limitó a bajar la vista, no se sentia comoda el hablar con él, o al menos no allí donde Yi Jeon le había prometido volver, sintió unos brazos cálidos rodearla, solo cerró los ojos y se dejó llevar antes de apartarse bruscamente.

-¡No!... ¿Qué haces aquÍ dónde está Jae Kyung?- su voz sonaba nerviosa pero firme, tan firme que hasta a ella le sorprendió el no escucharse tartamudear, mentalmente dio gracias.

-¡Ga Eul!- la aludida volteo, mirando como más atrás venía Jae Kyung, mirando de manera asesina a Woo Bin. -¡Este infeliz intervino mi teléfono!- grito, molesta golpeando el pecho del Song.

-¿Por qué?- pregunto Ga Eul frunciendo el ceño.

-¿Pero que querias que hiciera?, corriste solo por un tonto beso- la chica bajó la mirada avergonzada y dolida, muy dolida. El rápidamente se arrepintió de haber hablado, y es que parecía ser que últimamente tenía tendencia a comportarse como un gilipollas.

-Tienes razón, después de todo solo es un beso... mi primer beso- lo ultimo lo dijo de tal manera que el Song no llegó a escucharla pero si la heredera del grupo JK que volvió a arremeter contra el príncipe de la mafia.

-Vamonos Ga Eul- la chica asintió a la petición de su amiga, casi hermana últimamente.

-Hasta mañana sunbe- una reverencia y subió al coche negro que les esperaban detrás del deportivo negro con rayas amarillas del Song.

El viaje fue tranquilo, dirigiéndose hasta la casa de la "inocente Ga Eul" como acostumbraba llamarle Jae Kyung, y en ocasiones entendía el porqué, y es que que ella no practicaba para ser tan tonta, al parecer ella había nacido ya así.

-¿Que sientes por Yi Jeong?- preguntó de pronto Jae Kyung, tomando por sorpresa a la Chu que simplemente bajo la mirada y se limitó a contestar con un: Le quiero, es mi alma gemela.

-¿Y por el idiota de Woo Bin?-

-El es, no se como explicarme, me hace querer cambiar para poder estar a su nivel y lograr que me quiera, quiero que me quiera, no lo se, cuando estoy con el siento mariposas, me encanta que esté siempre al pendiente de mí y me encanta estar al pendiente de él, acostarme hasta tarde mandando mensajes y saber que el me respondera aunque este con alguna chica...

-Sabes, muchas veces tu alma y el amor de tu vida no son la misma persona- Jae Kyung limpio rápidamente una lágrima que resbalaba por su mejilla,

-¿Aun quieres a Goo Jun Pyo?- pregunto la Chu.

-No, ya entendí que el es feliz con Jan Di, mi problema es que me volvi a enamorar de quien no debía o bueno de quien no me hace caso- Jae Kyung bajo la mirada, su estado de ánimo no parecía ser el tan característico lleno de vida y emoción, parecía que en realidad sufría.

-¿Quien es?- pregunto Ga Eul a su amiga, sintiéndose culpable de las ganas de saber que tenía pues notaba que a su amiga aquel tema le dolía.

-Cuando tu sepas a quien amas, yo te dire quien es esa persona especial- la Chu instintivamente hizo un puchero, pues aun estaba bastante enfrascada en su problema romántico pues asegura no importarle a ninguno de los dos.

-Bien-

-¡Llegamos!- afirmó la heredera del grupo JK.

-¡Pero este es el centro comercial!- dijo -No es mi casa, Unnie- la muchacha hizo una seña con las manos, moviendo las hacía muchos lugares a la vez dejando a su acompañante un poco mareada.

-Lose, pero pensé que estabas deprimida y como yo también estoy deprimida pues vamos a darnos un cambio de look, tranquila yo invito-

-¿Estas segura?- pregunto la chica, intentando dar a entender más bien un: Yo no estoy muy segura.

-Si y no puedes decir que no, dejaras de usar esa ropa esta muy mal Ga Eul, si quieres conquistar a Woo Bin debes ponerte sexy...

Con un dedo en su boca hizo el mayor esfuerzo posible para contener su risa, la castaña blandió un palo de escoba contra el So, que abrió ambos ojos de forma desmesurada.

-¡Koa, no!- grito, cubriéndose con ambas manos el rostro, antes la muchacha de inquietos cabellos que parecía haber sido presa de un demonio y necesitará un exorcista de urgencia.

-Yi Jeong no seas cobarde, bien sabes que te lo mereces- la dulsura de su voz, podía convencer a cualquiera de aquello, aunque bien aquella chica era aún peor que Woo Bin enojado.

-Quejica, venga vamos a seguir con las vasijas antes de que el maestro vuelva- la castaña restregó sus ojos negros, antes de bostezar y jalar de una oreja al peli negro que parecía aunque divertido bastante atemorizado.

-Koa querida amiga hermana y futura compañera de viaje, ¿podrías hacerme el favor de bajar esa escoba?- la castaña simplemente asintió sacando la lengua y tirando la escoba aun lado, error, quebró una vasija. -¡Mierda!- gritaron ambos, con un lenguaje poco usual en los dos.

-¡¿Qué es ese griterío?!- un señor de apariencia refinada, iba vestido de traje negro, y llevaba un bastón en la mano izquierda, al ver la vasija en el suelo quebrada en docenas de pedazos, apunto con el bastón al muchacho, asumiendo que había sido el.

-Pero... Pero, ¡no fui yo!- el hombre simplemente negó, mirando con amor a su hija y golpear de forma no tan dura el trasero del joven alfarero.

-¡Auch!- se quejó -¿Porque siempre asume que soy yo?-

-Por qué yo soy un angel caido del cielo- habló orgullosa la ojinegra, que limpiaba unas cuantas motas de cera de su pálida piel.

-Koa a ti te botaron del cielo por mala, ¿verdad?- los dos hombres rieron, antes de que esta enojada se fuera a la cocina del estudio.

-Es muy buena y dulce aunque no lo aparente- habló de la nada el hombre de apariencia un poco cansada, su hija a diferencia suya llevaba en si las mismas características que su madre, sus bellos ojos rasgados y su piel de una tonalidad mas clara, aun con los rasgos asiaticos que la caracterizaban, la muchacha de diecinueve años despertaba en cualquiera ternura con sus mejillas sonrojadas y miedo en otros con sus ojos negros sin una pizca de brillo.

-¿Antes lo aparentaba?- pregunto curioso, sobando disimuladamente su glúteos.

-No, pero es mi deber como padre pensar que así era- dijo -Puede que no lo aparente, pero ella es muy buena y dulce con quien lo merece-