Disclaimer

Los personajes no me pertenecen, este fanfic es hecho sin fines de lucro.

Día 24

Hospital

Una luz cegadora le dio de lleno en los ojos, tuvo que volver a cerrarlos nada más despertar para evitar la molestia en ellos pero de inmediato volvió a abrirlos con angustia. ¿Dónde estaba? ¿Cómo llego ahí? Aún más importante ¿Y ellas?

Todos los recuerdos se le vinieron de golpe: la silueta en la puerta de la habitación, la risa macabra resonando en la casa, dos sombras lanzándosele encima intentando someterla, las tijeras enterradas en la blanda carne mientras se defendía, sangre manchando toda la casa, su intento de huida frustrado por el intenso dolor en su costado, ellas acercándose mientras estaba tirada en el piso, luego todo fue oscuridad.

Se tocó el vientre con angustia, respiró profundo e intentó sentirlo, angustiantes segundos pasaron hasta que… ¡Sí! ¡Ahí estaba! ¡Se movía, se movía! Al parecer su bebé estaba bien, ahora debía ponerse a salvo y garantizar su seguridad. Se incorporó con dificultad, todo le pesaba, un penetrante dolor le impidió continuar.

-Será mejor que no te muevas- escuchó una voz proveniente de las tinieblas de la habitación- aunque estemos en un hospital ningún médico podrá revisarte si algo te pasa-

Reconoció al instante la voz, un rayo de esperanza le iluminó pero al instante se esfumó.

-¿Por qué me trajiste aquí, Ukyo?- preguntó con rabia contenida.

Una demacrada figura se acercó a la unica fuente de luz del cuarto, con expresión vacía la miró, luego sus ojos se llenaron de desprecio.

-Puedes dejar de fingir, Akane. Ran-chan no está cerca-

-¿De que estás hablando?-

-¡Basta de hipocresía! ¡Fuera máscaras! Sé cómo eres, estoy consciente de cómo engatusaste a mi Ran-chan con tu rutina de niña linda y de buenos sentimientos pero te conozco, Akane, eres una arpía trepadora que se le fue metiendo hasta que aceptó casarse contigo, pero ¿amarrarlo con un hijo? ¡Vaya que pensabas llegar hasta lo último!-

-¿Cómo puedes decirme eso?- los ojos de la señora Saotome se llenaron de lágrimas- yo creí que eras mi amiga-

-¿Tu amiga? ¡Por favor! No seas hipócrita, tú jamás me has querido, mucho menos aceptabas que fuera tan cercana a Ran-chan. Además no puedes ser amiga de tu rival- escupió despectiva.

-¿Mi rival? Pero yo creí que eso había quedado en el pasado, que Ranma te había aclarado todo…-

-¡Él solo me dijo eso porque tú lo obligaste! ¡Él me amaba! Si no te hubieras interpuesto, ahora podríamos ser felices, pero no, tenías que meterte entre nosotros-

-¡Eso no es cierto!- exclamó firme- te guste o no, Ranma y yo estamos juntos, somos una familia y pronto nacerá nuestro hijo-

-¡Maldita!- gritó antes de lanzarse violentamente contra la mujer de la cama.

Sin embargo, su intento fue detenido por quién entraba en ese momento.

-Tú tranquilizar, Ukyo. Aún no ser tiempo para hacerlo, no ser seguro… todavía-

-Debí suponer que tú estabas detrás de esto- habló apretando la mandíbula- no se saldrán con la suya, Ranma…-

-No tiene ni idea de dónde estás, plebeya- interrumpió una tercera persona ingresando envuelta en una capa negra- Y jamás encontrará este lugar. Aprendo de mis errores ¿Sabes? Si la vez pasada diste con nuestro paradero fue por descuido, pero con la ayuda de mis compañeras no dejamos ninguna pista. De aquí solo saldrás muerta-

La tétrica risa resonó por todo el lugar causándole escalofríos a Akane. Tanto Ukyo como Kodachi habían sido diagnosticadas como peligrosas en el hospital psiquiátrico en el que creyó pasarían el resto de sus vidas; de Shampoo no le extrañaba, había jurado vengarse muchos años atrás, pero estar frente a ese trío de mujeres hizo que su corazón se le encogiera en el pecho y ahora sabía de sobra que eran capaces de cualquier cosa; no temía por ella, si no por la vida que llevaba en su vientre.

Instintivamente cubrió su barriga en un gesto protector, nuevamente la punzada en su costado le hizo poner una expresión de dolor.

-Chica violenta no debió intentar huir, las caídas durante embarazo ser muy peligrosas. Ahora quedarte quieta, nosotras tener mucho que hacer-

Las tres mujeres salieron de la habitación dejando a Akane sola. Aunque hubiera querido escapar le sería imposible, uno de sus pies estaba fuertemente sujeto a la cama; en la condición en la que estaba le era imposible hacer esfuerzos, así que tuvo que resignarse tumbándose nuevamente. Debía pensar en algo y rápido, no permitiría que ese hospital se convirtiera en su tumba y en la de su hijo.