Disclaimer
Los personajes no me pertenecen, este fanfic es hecho sin fines de lucro.
Día 27
Transformación
Un grito ahogado se escuchó en el exterior de la habitación.
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El teléfono timbró en un lapso que le pareció eterno.
-Ranma, estoy en medio…-
-Encontré a Ukyo-
-Dime dónde. De inmediato mandaré refuerzos, ni se te ocurra entrar solo-
-Tiene a mi hijo- no pudo ocultar su desesperanza.
-¿Te vio?- preguntó Nabiki anhelando poder postergar lo inevitable.
-No lo pensé bien en ese momento, yo sólo quería…- un gruñido reemplazó sus palabras.
-Entiendo… ¿Dónde estás?-
-Estoy por el restaurante Satori, la vi entrar al hospital abandonado en las afueras-
-Iremos de inmediato… Ranma, no acabes con ellas, aún no. Deben pagar por todo el daño que han hecho-
-Date prisa, Nabiki. No sé si podré controlarme-
Se quedó escuchando el monótono sonido de la comunicación cortada al otro lado de la línea, debía pensar con la cabeza fría aunque la sangre por sus venas estuviera a punto de ebullición. Claro que tenía un plan para esas alimañas y por ello no podía permitirse ni un error.
Restableció la línea y comenzó a hacer llamadas cortas dictando órdenes, al terminar se encaminó al elevador, abajo ya la esperaban.
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Una nube de polvo flotó en el ambiente tras escucharse el derrumbe de la pared, en cuanto se disipó vio a una maltrecha Kodachi encima de los escombros intentando incorporarse; en esa entrada estaba él, imponente y altivo, tal como lo recordaba, pero jamás lo había visto así de furioso.
De inmediato se abalanzó sobre el lecho del infante para tomarlo entre sus brazos y ocuparlo como escudo.
Ranma apenas pudo observar el terrible espectáculo, su amada esposa estaba atada a la cama en un estado deplorable mientras que la mujer china cargaba en sus brazos a su descendencia.
-Airen ¡Que agradable sorpresa!- una enorme sonrisa apareció en su rostro- me encantaría quedar a platicar pero hay cosas por hacer-
-Ni se te ocurra, Shampoo- gruñó más que hablar.
-¿Ahora sí querer a Shampoo cerca? Pero antes tú despreciarla y humillarla, Shampoo no merecer ese trato, yo amarte, Airen-
-¡Entrégame a mi hijo!- gritó.
-¡No! Chica violenta deber pagar por la humillación que me causó, ser responsabilidad tuya y de ella que Shampoo ser repudiada en su pueblo. Ustedes ser culpables de toda mi desgracia, tienen que sufrir todo lo que yo sufrir, no merecen ser felices-
Acto seguido saltó por la ventana con el niño en brazos. Ranma corrió tras ella deteniéndose ante la abertura en la pared, giró la cabeza para observar a Akane aún postrada y sujeta.
-Si no traes a mi hijo de regreso, Saotome, te mataré- expresó la secuestrada con ojos brillantes.
Él asintió con la cabeza para luego desaparecer en pos de la amazona. Akane se dejó caer sin fuerza sobre el colchón, Ukyo seguía en la esquina de la habitación aún en su alegre mundo, Kodachi estaba postrada sobre la derrumbada pared tosiendo insistentemente; la Rosa Negra empezó a arrastrarse hacia el corredor.
-No creas que te será tan fácil- masculló Akane.
Con esfuerzo sobrehumano y un terrible dolor, la señora Saotome se dislocó ella misma la muñeca para poder pasar la mano por fuera de su atadura, como pudo se deshizo del resto de las sujeciones y se levantó de su lecho. A pesar de los meses de inmovilidad y de la mala alimentación a la que la condenaron, la fuerza de Akane estaba intacta; ahora que no estaban las tres juntas para propinarle la paliza como cada vez que intentó escapar, era su turno para saldar cuentas con la señorita Kuno.
Kodachi, con los ojos inyectados de terror, vio cómo poco a poco se acercaba aquella a la que tantas vejaciones había sometido por meses.
-No temas, sólo te trataré con el mismo cariño que tú lo hiciste-
Akane sí estuvo algún día en Jusenkyo, pero a pesar de estar tan cerca de las posas malditas jamás sufrió cambio alguno; nadie hubiera pensado que la transformación llegaría años después, cuando luego de un tiempo infernal en el que la privaron de su libertad, le arrebataron a su hijo e intentaron matarla varias veces, algo dentro de ella se rompió. La dulce mujer que siempre tuvo compasión, empatía y cariño con todos, incluso hacia aquellas que alguna vez atentaron en su contra, se había transformado en un terrible monstruo hambriento y justo enfrente estaba su presa.
Se acercó cuál felino acechando, Kodachi la observaba aterrorizada, los ojos que estaban frente a ella ya no eran humanos, eran de una bestia herida en lo más profundo.
-Me tuvieron secuestrada y atada por meses, me hicieron tener a mi hijo en condiciones infrahumanas, planeaban arrebatarle de mi lado y sumir a Ranma en la absoluta desesperación, jamás las perdonaré-
Lo siguiente que experimentó la Rosa Negra fue un dolor terrible en todo el cuerpo, uno tras otro sintió sus huesos romperse de nuevo, sus músculos fueron magullados con saña, el angelical rostro padeció miles de pequeños cortes que le desfiguraron, toda ella era solo una masa de carne deforme.
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¡Al fin! Sé que estaba retrasada en el reto pero la inspiración definitivamente me abandonó, pero ya estamos a mano.
Si llegaron hasta aquí muchas gracias, espero les esté gustando la historia.
Agradezco también sus reviews, los leo con atención todos y cada uno.
Nos leemos pronto.
