Disclaimer: los personajes no me pertenecen, este fanfic es hecho sin fines de lucro.
Día 28
Sueños
Si sus sueños le habían sido arrebatados, ella se encargaría de acabar con los de los demás.
La china atravesaba el bosque brincando de rama en rama con el pequeño Saotome en brazos llorando a más no poder.
-¡Callar! Shampoo terminar contigo pronto-
-¡Vuelve acá!- gritaba a todo pulmón apenas unos metros atrás quien los seguía.
-Shampoo tener cosas por hacer. Sentir dejarte, Airen, bye bye-
La amazona descendió para intentar ocultarse entre los arbustos, no le quedaba mucho tiempo antes de que Ranma los alcanzara, así que debía aprovechar cualquier ventaja que pudiera.
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Kodachi se revolcaba de dolor entre los escombros, sus alaridos llenaban el ambiente.
-Cállala, por favor- habló Akane tapándose los oídos.
A un movimiento de cabeza de Nabiki, uno de sus empleados se acercó a suministrarle a la señorita Kuno una inyección que la sumió en un profundo sueño de inmediato.
-¿Qué le pusieron?-
-Un tranquilizante-
-Me refiero a antes-
-¡Ah! Es un suero, digamos, experimental-
-¿Por eso parecía desquiciada? Si apenas estaba dándole una pequeña parte de lo que tenía para ella y gritaba peor que si la estuviera matando-
-Alucinaciones y exacerbación de sensaciones. Ella sentía de verdad morir. Es parte de los efectos secundarios-
-¿Efectos secundarios? ¿Entonces que hace esa droga?-
-Seguimos investigando- ante la mirada de incredulidad de su hermana, Nabiki rio- cálmate, Akane. Esto es poco comparado con lo que merecía, mira nada más en qué estado te dejaron. Deja que revisen tu mano-
-Debo irme, Ranma…-
-Lo sé, ya mandé a un equipo tras de ellos. Tranquilízate, regresarán bien. Ahora deja que…-
-No puedes pedirme eso- respondió la hermana menor vendándose su propia extremidad en un trapo que encontró cerca y aproximándose a la ventana- conozco a Ranma y sé que cuidará de nuestro hijo, pero también tengo cuentas que saldar con esa gata-
-¡Akane!- gritó Nabiki intentando alcanzarla pero era demasiado tarde, la joven madre ya se había lanzado al vacío en persecución de su captora.
-¡Vigila a esas dos! Regresaré por ellas- exclamó mientras caía.
La señora Kuno miró con suficiencia cómo la otra mujer se perdía en lo profundo del bosque, acababa de recuperarla y no estaba dispuesta a perderla nuevamente.
-Hitachi- llamó a quien estaba junto a la Rosa Negra- ¿Ya los localizó el equipo?-
-Sí, señora. Están entre la zona del río de aguas termales y el lago-
-Bien, sube a esas dos a la camioneta blindada y que las vigile de cerca los de la unidad especial, el resto vamos al bosque-
-Sí, señora ¿Precisa que las sujetemos?-
-Ponle un par de esposas a cada una en manos y pies. Dudo que puedan hacer algo desde el mundo de fantasía en que están, pero las precauciones no están de más-
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-Basta, eres un travieso, no voy a usar eso-
-Vamos, será divertido, lo prometo-
-¿Y que me vas a hacer cuando me las pongas?-
-Te sujetaré a la cama, voy a ponerte crema batida por todo el cuerpo y luego la lameré-
-Ran-chan, eres un pícaro-
-Sólo contigo, U-chan-
Jadeos suaves salían de su boca, comenzó a apretar las piernas intentando detener la humedad que comenzaba a ser evidente, su respiración se agitaba cada vez más.
-¿Y a esta que le pasa?
-Que le pegó tan duro lo que se metió que hasta sueños húmedos le provoca-
-Que los disfrute mientras pueda, la señora Kuno lleva seis meses planeando qué les haría al encontrarlas-
-Podría sentir pena por ellas, pero no me pagan para eso-
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