Irresistible
20 de Septiembre de 1996.
Locus Externo
-Buenos días mi queridísima señorita Granger…- sobresaltada por el repentino e inesperado sonido de una voz masculina, me senté en la cama y observé al fantasma de la torre de Astronomía mirarme con una sonrisa lobuna en sus pálidos labios. Sus ojos se posaron en mi pecho el cual me di cuenta que estaba completamente desnudo. Ruborizada hasta la médula, me tapé con la sábana y lo miré orgullosa. – Luce hermosa el día de hoy…- comentó con voz cantarina y seductora. Supuse que éste hombre seguramente odiaba el hecho de ser un fantasma. Si estuviera vivo, pensé, viviera desnudo, rodeado de señoritas en iguales condiciones y retozando como un disoluto.
-Buenos días.- respondí sintiéndome estúpida ya que la luna llena se alzaba detrás de las ventanas igual de hermosa como la noche anterior e igual de misteriosa. - ¿Qué hora es? – pregunté masajeando mis ojos para espantar el sueño del cual había sido tan bruscamente despertada.
-Cuatro de la mañana.- respondió el fantasma acercándose a mí y mirándome con renovada curiosidad.
-¿Y Dragón? – la pregunta salió de mis labios sin ser siquiera procesada y aprobada por mi cerebro. Mi cuerpo se sentía vacío y solitario, incompleto y sin propósito alguno y supe que mi encuentro furtivo con mi caballero plateado la noche anterior había sido un grave error. Me sentía muy suya a mi pesar…
Roger el guapo no dejaba de observarme con curiosidad, como tratando de descubrir un secreto en la inmensidad de mi cuerpo. Luego de unos segundos de silencio, se apartó de la cama y se acercó a la ventana con aire melancólico.
Los fantasmas de verdad eran bipolares.
-¿Cómo se siente? – noté que su habitual humor pícaro había desaparecido y me pregunté cuál sería la causa de ese cambio tan repentino. ¿Me veía con ojos diferentes ahora que ya no era virgen? ¿Había perdido su respeto? Y lo más importante. ¿Por qué su actitud parecía sostener un juicio hacia mi persona cuando había sido él uno de los que me había dicho que no me avergonzara de lo que estaba punto de hacer?
Lo curioso de la situación era que yo me sentía inexplicablemente feliz, indomable y libre. Me sentía una flor que había salido de su insípido capullo y se había convertido en algo exótico, sensual y peculiar con capacidad de seducir a todos los que la rodeaban. Me sentía poderosa y era una sensación tan nueva y desconocida que la disfrutaba aún sin siquiera haberla desarrollado un poco más.
-Muy bien, la verdad. – respondí estirando mis piernas en el colchón y flexionando los dedos de mis pies.- Algo lánguida, pero nada del otro mundo.- dije sonreída.
Roger el guapo se giró a observarme una vez más. Sus ojos claros se desplazaron por mi cuello permaneciendo allí unos segundos. Luego su mirada regresó a mis ojos y sin decir nada más, se giró a observar la luna.
Esta vez me enfurecí.
-¿Ocurre algo?
-Demasiado perspicaz.- lo oí murmurar.- ¿Tiene hambre? – y sin esperar mi respuesta, mandó un plato lleno de frutas volando hacia mi regazo. Pensé en rechazarlo, pero opté por comer algo, y lo hice sin dejar de observarlo.- Me alegra que se encuentre bien y que la noche haya sido de su agrado. ¿Fue doloroso? – recordé el momento en el cual nuestros cuerpos se había unido la noche anterior y sentí que mis mejillas ardían.
-Algo…- respondí evasiva. No entendía sus preguntas ni tampoco su repentina seriedad.
-Espero que Dragón la haya tratado a la altura.
Desesperada por defenderlo, contesté con ahínco.
-Fue todo un caballero.
Roger asintió complacido.
-Me alegro mucho.
-No pareciera. – contesté sarcástica. Ésta vez, la sonrisa que se dibujó en los labios del fantasma sí llegaron a sus ojos.
-No malinterprete mi cambio de humor señorita Granger, hay muchas cosas que suceden en este lugar, muchas de las cuales se escapan de mi control y entendimiento.
-Así es el mundo ¿No? – Inquirí pensativa – si todo estuviera bajo nuestro control absoluto seríamos seres vacíos y sin sentido.
-¿Dicotómica? – preguntó alzando una ceja en gesto de burla. Sonreí.
-Todo lo contrario. Creo firmemente que hay muchos matices en el mundo, solo hay que descubrir cuál es el más parecido a nosotros.
-¿Qué sucede si creemos que ese matiz no concuerda con nosotros pero el universo, o el destino cree que sí?
Pensé su pregunta por unos minutos. Supe que mi respuesta sería demasiado romántica, demasiado infantil. Pero no me importó. Además, me sentía romántica.
-Entonces está destinado a ser.- Roger se giró y me miró con sorpresa y admiración.
-Si estuviera vivo, señorita Granger. Si tan solo estuviera vivo…- dijo con una sonrisa hermosa expandiéndose en sus labios.
H&D
Una vez terminada nuestra extraña charla. Roger dejó que me vistiera con las ropas que había traído y me acompaño por el laberíntico pasillo lleno de puertas de diversos colores, tamaños y texturas hasta que llegamos a una salita de espera donde se encontraba el elevador, dirigido por Ren el mono, el cual por cierto no había tenido el gusto de conocer aún.
El ascensor anunció su llegada con un gracioso "plimp" y me quedé sorprendida al ver un babuino sentado en una silla alta justo al lado de los comandos del ascensor. El suelo estaba lleno de cáscaras de bananas y el animal se estaba comiendo otra, totalmente ignorante a nuestra presencia. Sentí a Roger suspirar y juntos, entramos en el elevador.
-Señorita Granger, le presento a Ren, el mono. – observé al animal con los ojos abiertos como plato. Eso no era un mono… eso era… una bestia. – Ren. ¿Cuántas veces te he dicho que no comas en el elevador? Para eso te damos tus horas libres.
Ren el mono, abandonó la tarea de comer para fijar sus ojos negros en el fantasma que lo miraba con severidad. Pude jurar que el mono hizo un puchero de tristeza y el segundo suspiro cansino de Roger no tardó en llegar.
-Está en la adolescencia. Ha crecido demasiado en los últimos días y su apetito es bastante voraz. No solo hacia la comida, la virtud de las ninfas también se encuentra en graves problemas. - Solté una risita ante eso.
Finalmente, ascendimos varios pisos hasta llegar al jardín del Edén. El cual pareció volver a la vida gracias a la presencia de Roger el guapo. El rumor del agua pareció acentuarse, las luciérnagas salieron alborotadas a recibir a su amado fantasma y varios suspiros se escucharon a nuestro alrededor. Supuse que esos pertenecían a las hadas.
-Ha sido un placer escoltarla a la salida. Hemos seguido la ruta hasta su casa y debo informarle que todo está despejado, sin embargo… - la capa de invisibilidad de Harry apareció en mis manos- Esto debe regresar a su dueño.- me sonrojé al recordar a Harry. Asintiendo me giré y me acerqué a la puerta del baño de la Cámara de los Secretos con un nudo en la garganta.
¿Sería ésta la última vez que visitaría éste mágico lugar? ¿Estaba preparada para decirle adiós a mi caballero plateado?
Me detuve ante la puerta, insegura de salir.
-Tiene un lugar hermoso. Es incluso mejor de lo que había imaginado.
-¿Es eso un halago?- me preguntó la voz sonreída de Roger el guapo. Asentí.
-Lo es.
-¿Por qué está triste? – me preguntó sin entenderme.
-Fue la noche más mágica de mi vida…- dije con un nudo en la garganta.- Y…- dudé en continuar - ¿Puede…? Es decir, no vi a Dragón y no tuve la oportunidad de despedirme… ¿Podría…?
-¿Quiere que le mande sus saludos? - ¿Mi saludos? No quería que le mandara mis saludos, quería que…
¿Qué demonios quería?
¿Que fuera a buscarme? ¿Qué me contactara? ¡Por Merlín! Yo solo era una asignación más, un trabajo por el cual le pagaban unas buenas monedas. La noche había sido una experiencia que jamás olvidaría, pero eso solo lo sentía yo, él no. Y eso me hizo enfurecer.
Había tratado de ignorar el hecho de que él no había despertado a mi lado como yo había supuesto, había ignorado el hecho de que la voz de Roger había sido la que me despertara, no la de Dragón y había ignorado lo herida que me había sentido por lo impactante y abrumador de mi situación. Pero ahora que me iba… pues… sentía que estaba dejando una parte de mí, una parte que ni siquiera conocía, detrás.
-No, olvídelo. No le diga nada. –abrí la puerta y antes de salir corriendo, escuché la voz de Roger decir "Feliz cumpleaños señorita Granger"
Sí, muy felices…
H&D
Los pasillos del castillo estaban inusualmente vacíos. Y llegué mi destino sin problema alguno. Crucé el retrato de la dama gorda y me quité la capa.
Grave error.
Dentro había una gran, gran celebración.
Todos parecían estar borrachos hasta la médula, cantaban, bailaban, gritaban y echaban chistes de una forma muy vulgar. El alcohol corría entre ellos como agua y todos tomaban felices y dispuestos a olvidar hasta sus propios nombres. Me asqueé de solo verlo.
-¡Voldemort está muerto! – parecía ser uno de los motivos para brindar, así que todos levantaban sus copas y las golpeaban sonoramente derramando la mayor parte de la bebida y tomándose un cuarto de ella mientras respondían ¡Que viva!
-¡Por Hermione y Ron! – gritó Seamus.
-¡Qué viva! – respondió la multitud.
-¡Nooooo! – gritó una dolida Lavander que se encontraba en los brazos de un chico de cuarto año muy dispuesto a aprovecharse de ella. – Ronny es mío. – respondió eructando.
Lavander soltó al chico de cuarto que la sostenía casi con adoración y corrió a los brazos de un muy borracho Ron Weasley que aún en esa condición había vencido a Harry el cual estaba tan sobrio como siempre, en ajedrez.
-¡Jaque Mate! – exclamó riéndose, Harry negó con la cabeza.
-De verdad eres un genio.- lo escuché decir.
-¡Ronny! – Lavander sin sentido de dirección se llevó la pequeña mesa que sostenía el juego de ajedrez y cayó al piso estrepitosamente, mostrando toda su anatomía inferior la cual estaba descubierta.
-¡Por el camello de Lavander! – gritó otra vez Seamus alzando la copa, la multitud alegre gritó.
-¡QUE VIVA EL CAMELLO DE LAVANDER!
Dispuesta a no soportar ni un segundo compartiendo con esos locos, me encaminé hacia mi habitación, pero una mano deslizándome por mi cintura y el olor a alcohol me detuvo.
-Te he estado buscando…- susurró Ron en mi oído.
Me estremecí, de asco.
El tacto de Dragón sobre mi piel había sido abrazador, desconocido, sí. Pero me había consumido en un remolino de pasión que me arruinó por dentro.
El tacto de Ron era flojo, sin pasión o sin intención. Como pude me separé de él.
-Salí a buscar aire fresco.- respondí caminando hacia las escaleras, tratando de que no notara la capa de invisibilidad en mis manos.
-¿Qué te pasa Hermione? – ésta vez, la voz de Ron sonaba molesta y no solo fue escuchada por mí, sino también por todos los presentes en la sala que inmediatamente guardaron silencio. – Hago una fiesta en tu honor, ya eres mi novia y quiero pasar un tiempo contigo y me huyes como si tuviera la peste. ¿Qué más quieres que haga por ti?
Solté una risita porque lo que acababa de decir era la cosa más absurda del universo.
-¿Ya soy tu novia?- pregunté vomitando ironía en cada palabra.- ¿¡Ya soy tu novia!? – repetí incrédula.
-No solo veo doble, sino que también escucho doble…- si estuviese en otra situación me hubiese reído de lo que había dicho Dean, pero mis ansias asesinas eran más grande que mi humor.
-Y dime Ron…- comencé cruzándome de brazos.- ¿Cuándo específicamente me pediste que fuera tu novia? – el pelirrojo no se inmutó.
-¿Dónde estabas Hermione? ¿Por qué tienes la capa de invisibilidad en tus manos?
Apreté los puños furiosa, mi visión se volvió rojo, mi respiración superflua y rápida y Ron supo que estaba cruzando una línea y que ésta vez no me quedaría callada.
-No es tu maldito problema donde estaba.- en ese preciso instante, Harry decidió intervenir.
-Ron, ya basta. Estás borracho y ya es tarde. Mañana pueden hablar tranquilamente y sin espectadores.- Harry intentó guiarlo hacia los dormitorios pero Ron se soltó bruscamente de su agarre.
-¿Dónde estabas? – repitió acercándose a mí. - ¿Tienes a otro? ¿Es eso? ¿Crees que no he notado lo extraña que has estado éstos últimos días? ¿Lo poco que estás con nosotros? Puede que no sea un cerebrito como tú, pero no soy idiota. Te traes algo entre manos y no permitiré que mi novia ande de cualquiera revolcándose con otro.
Hubo un silencio mortal en la sala común.
Ron me había llamado puta.
Apreté el puño tan fuerte, como una vez hacía tiempo él mismo me había enseñado y lo estampé en su mandíbula con toda la fuerza que poseía haciéndolo tambalear y caer al suelo. Lo miré como la sabandija que era y con asco dije:
-Prefiero acostarme con el mismo Draco Malfoy que pasar un segundo más en tu estúpida compañía.
Y lanzándole la capa de invisibilidad a Harry (porque ya era absurdo que la escondiera) me dirigí a mi habitación a llorar, porque después de todo, había sido el peor cumpleaños de mi vida.
CONTINUARÁ
¡Feliz día a todas! Tenía años, siglos sin pasarme por aquí. Hoy decidí escribir un poco y entretenerlas un rato. Espero que les guste y que me lo digan en sus lindos y alentadores reviews. Trataré de publicar con más frecuencia. Lo prometo.
Un besote para todas. Las quiere
Cris.
