Me he tardado mucho en continuar esta historia y francamente he estado a punto de abandonarla, pero creo que ese dia no es hoy, les traigo un nuevo capitulo y la esperanza de terminar pronto esta historia.
Va dedicada a todas las amantes del GerMex :P
La casa en estos días era demasiado silenciosa María intentaba mantenerse ocupada por razones que el alemán no entendía, ya fuera arreglando el jardín o confeccionándose vestidos o ropa para él, Alemania había intentado regresar a su casa, pero el clima parecía no mejorar allá, por lo que le había comentado Gilbert además de revisar sus opciones en las aerolíneas no había posibilidad alguna que el pudiera regresar a su casa, por el momento esa era la solución que encontraba a la actual situación que tenía con su anfitriona, él no quería sentirse incomodo ni quería hacerla sentir igual, irse era la mejor de las opciones.
Actualmente se encontraban solos en la casa, la joven que vivía con María, se había mudado unos cuantos días después del incidente de la morena con el mezcal, siempre era así en la casa de ella, la mexicana le daba asilo a quien lo necesitara, les ayudaba a recuperar fuerzas, tomar un respiro o lo que necesitaran para comenzar de nuevo o terminar, era una manera que tenía ella para mitigar su soledad, esa que la perseguía a todas horas, que la hacía sentirse tan rota y maltrecha como una muñeca de trapo; aunque no siempre ella era así(al menos eso le había dicho Marisol a Ludwig), esto le resultaba completamente nuevo al rubio.
Ambos estaban siendo atormentados por sus demonios en esa casa. Ludwig no podía seguir soportando esta situación, si ella no quería hablar del tema la obligaría, la cortesía tenía un principio y un fin, ella ya lo había encontrado el fin a su cortesía, ni siquiera le importaba el carácter de la mexicana, le había dicho que lo amaba, pero si ahora se retractaba de ello el pedía que por lo menos se lo dijera de frente (al menos eso era lo que el pensaba). La mujer se encontraba en el patio trasero, regaba las flores que se encontraban al fondo.
-María – dijo, ante esto ella le dirigió la mirada y su cuerpo se tensó, el rubio se dio cuenta de ello - ¿Podemos hablar un momento? – ella solo asintió, avanzo hacia el con lentitud, porque todos odiamos esa clase platicas las famosas ¨tenemos que hablar¨ capaz de darle un infarto a cualquiera, ambos entraron a la casa, ella se fue directo a la sala, se sentó en el sillón más grande, para después quitarse los zapatos, llevaba unos pantalones de mezclilla y una blusa de manga larga blanca. Se limpió el poco sudor que tenía en la frente, el rubio le extendió un pañuelo que ella rechazo.
-¿Qué ocurre? – pregunto ella.
-Necesito saber qué te pasa, siento que mi presencia te está incomodando, solo deseo saber si necesitas que me vaya para que estés más tranquila –le dijo el rubio, la mexicana simplemente lo miraba, pasaron unos cuantos segundos, en los cuales un silencio incomodo se hizo presente – bien, supongo que lo mejor es que me vaya – dijo levantándose dirigiéndose al cuarto en donde se estaba quedando, ya tenia su maleta preparada, se encontraba encima de la cama , la tomo y al darse vuelta María estaba en la puerta, no lloraba, no mostraba estar enojada, nada, solo estaba allí, de pie ante él.
-Yo, no quiero que te vayas – le dijo mientras avanzaba un poco hacia el – realmente no quiero que te vayas.
-Entonces ¿Por qué estas así? – le pregunto, María simplemente no dijo nada solo desvió su mirada, era obvio que no tenía una respuesta y si la tenía no quería dársela, se quedaron unos momentos en silencio, María estaba cabizbaja mientras el alemán solo la observaba, sin tener reacción de ella, no le quedo más que seguir su camino, avanzaba con seguridad por el pasillo.
-¡Bien! ¡lárgate, no sería la primera vez que me dejas sola! – le gritaba la mexicana al rubio, quien había estado manteniendo su aplomo hasta ahora, detuvo su andar para girarse en dirección a ella
-¡¿Y tú crees que siempre me iba por gusto?! ¡odiaba separarme de ti y lo sigo odiando! – lo dijo de frente ella, misma que desvió la mirada intentando claramente contener sus lágrimas - ¿Qué es lo que tienes mi María? – le pregunto pasando su mano por la mejilla de la morena limpiando una lagrima que había salido por más que ella había intentado contenerla. Se acercó lentamente, rodeándola con sus brazos
-Me siento muy sola – dijo en un sollozo la morena.
-No temas yo estoy aquí contigo – dijo mientras la abrazaba y ella lloraba
-Tu persona nunca será un problema… porque… porque yo te amo – dijo entre sollozos y con mar de lágrimas en sus mejillas – perdóname Ludwig – le dijo intentado hundir su cara en el pecho del rubio – tengo miedo de que no me ames, de que un día despiertes y descubras que yo no soy lo que creías, tengo miedo de quedarme sola
- Nunca te dejaría sola mi María, nunca, porque mi corazón solo puede amarte a ti y te he amado desde la primera vez que te vi.- dijo tomándola entre sus brazos, como si se tratara de la cosa mas delicada en el mundo y lo era al menos para Ludwig, la llevo a la cama donde se acostó junto a ella, la morena ya no lloraba, el teutón estaba a sus espaldas pero al sentir su cercanía se giró hacia él acurrucándose en su pecho respirando su fragancia y así María pronto se había quedado dormida seguida por el rubio.
…
A la mañana siguiente María se despertó con los ligeros recuerdos de la noche anterior, lo que la alarmo pues recordó que había ocurrido con Ludwig y su declaración de amor, pronto se ruborizo justo al tiempo que el ojiazul entraba a la habitación con el desayuno en una bandeja.
-Buenos días – dijo avanzando hacia ella y colocando la bandeja en el buro a lado de la cama
-Buenos días Lud…- la morena se quedo a la mitad de su frase al verse en el espejo que estaba en la esquina de la habitación, estaba totalmente desaliñada su cabello parecía un nido de aves y lucía un tono en su piel demacrado, sin olvidar las lagañas y los rastros de saliva seca que pudiera tener en el rostro. El alemán dirigió la vista en la dirección que miraba María y sonrió, para el no era fácil realizar una muestra de afecto y solo Dios podía saber lo agradecido que estaba por haber encontrado una mujer como María, su María; que le tenía tanta paciencia y que lo ama de manera incondicional y manteniéndose fiel a su lado con la promesa de amor que muchos años antes él le hizo.
Mexico mi amor
mi amor
mi amor
Spiegel der stolzen Seele sind deine Lieder.
Mexico mi amor
mi amor
mi amor
Unter der roten Sonne seh'n wir uns wieder in Mexico.
Comenzó a cantar Ludwig mientras acariciaba la mejilla derecha de la morena misma que estaba sonrojada y le dirigía una tímida sonrisa al rubio, quien con delicadeza comenzó a peinar con los dedos el cabello de la castaña: María mentiría si dijera que no amaba esa canción que por muchos años la mantuvo feliz, a pesar de no tener a Ludwig a su lado.
Glocken der freiheit schlagen in Kirchen ihr Lied ohne Ende.
Das Leben malt Bilder aus Licht und aus Schatten auf schneeweiße
Wände.
Sombreros verbergen den Stolz in den Augen der einsamen Männer.
Zärtliche Mädchen verschenken die Sehnsucht im Dunkel der Nacht.
El corazón del ojiazul y el de María latían con fuerza, no había otra cosa que provocara a la mexicana que Ludwig hablando alemán, olvídate del francés porque cuando el rubio hablaba en su lengua, ella era capaza de perder toda cordura, María en más de una ocasión le había confesado su gusto por los chicos tímidos como él, pero era en ocasiones como estas que la iniciativa del rubio era más seductora que toda la sesión de sonrojos que siempre intentaba provocarle al ojiazul.
Mexico mi amor
mi amor
mi amor
Allí fue que María se acercó a él y lo beso con amor, a lo que Ludwig le correspondió y al igual que la primera vez deseando que el tiempo estando juntos no acabara, también esperaban que ningún ruidoso americano apareciera.
Hoch in den Bergen erhebt sich der Adler auf silbernen Flügeln.
Die Lieder der Indos
das Schweiegn der Sierra
das Mondlicht auf
Hügeln.
Der Klang der Gitarren
das Rauschen des Meeres
das Lachen der
Kinder
Liebe und Hoffnung brennen wie Feuer unter der Haut.
El alemán se levantó y le extendió la mano para bailar mientras el cantaba, ambos sonreían, hizo girar a la morena.
-Casémonos – dijo al rubio.
No se que final tendra esto, porque cuando empiezo una historia nunca se como terminara, por ello continuo escribiendo, asi estoy tan intrigada como ustedes en lo que refiere al final, espero que les haya gustado y sientase libres de comentar, pasar por mi pagina en Facebook o en mi canal en Youtube los enlaces estan en mi perfil de Fanfiction, de nuevo gracias por leer.
