-Casémonos – dijo Ludwig

-¿Cómo? – pregunto María intentando comprender las situación

-Lo que escuchaste casémonos

-Pero… ¿Qué hay de todas nuestras obligaciones?

-¿Cuáles? ¿ir a cada reunión mundial, mientras los demás discuten pa5ra después intentar arreglar las cosas sin éxito alguno, vivir estresado todos los días? Estando lejos de ti – dijo acariciando su mejilla

Durante muchos años María considero el tener una vida normal pero nunca había tendí el valor y la idea la había desechado, porque simplemente para ella no era posible el solo desaparecer, así sin más; esta idea era constante que mejor ejemplo del problema que el incidente del mezcal para recordarle su historia con esa loca idea; idea que ahora le proponía la persona más razonable del mundo.

-Pero ¿Qué hay de…

-¿De qué? –

-De … de…de…, no sé, tu no haces estas cosas esa soy yo y alguna otra nación loca

-Jajajajajajajaja – se comenzó a escuchar en el cuarto, era Ludwig, lejos de reír con él, le extrañaba verlo así.

Al cabo de unos minutos, María también reía, el ojiazul la abrazo mientras reía la sostuvo durante unos instantes, para después soltarla y seguir riendo, doblarse un poco para finalmente tirarse en el suelo. Por su parte María se sentó a su lado, mirando como el hombre que siempre había permanecido estoico ahora reía a carcajadas quien sabe por qué. Pasaron unos minutos y Ludwig suspiro había dejado de reír.

-Me duelen las mejillas de tanto reír

-Ahora ríes descontroladamente, ¿De pura casualidad no tienes ganas de invadir países? – ante esto Ludwig frunció ligeramente el seño

-No, ahora quiero vivir mi vida contigo. Mi México lindo y querido – dijo tomando su mano para besarla ella se acostó a su lado derecho aun sujetándose de la mano.

-En la siguiente reunión mundial, hay que anunciarlo – dijo María, intentando ocultar su miedo

-Descuida me encargare de ello, necesitare hablarle a Gilbert y arreglar las cosas con mis subordinados – le dijo

-Supongo que yo también debo de arreglar mis asuntos

-Si – dijo de manera vaga el rubio.

-Supongo que hay que comenzar – dijo la morena poniéndose de pie ante la mirada confundida del rubio – tengo que arreglar los muebles, la ropa, electrodomésticos ¡Todo! – dijo esto último alzando su tono de voz mostrando un poco de emoción – deberías de llamar a Gilbert para que se prepare para la gran noticia.

-Preferiría decírselo en persona, para esto, no es algo que se deba de tomar a la ligera – dijo haciendo una pequeña pausa, al tiempo que se ponía de pie – además no -quiero saber qué pasaría si el demente de tu vecino se entera antes de lo debido de nuestra decisión de vida.

-Ni que lo digas, se pondría histérico y para intentar salvar el día diría algo heroico como: "Tenemos que resolver los problemas del mundo uno a uno entre todos. Si unimos nuestras fuerzas, hasta para el problema más difícil encontraremos una solución." – dijo María intentando imitar al americano; a lo que de manera casi inmediata el rubio continuo

-Para ser el primero en abandonar el barco – dijo con su característica seriedad

-Que se incendia – continuo la mexicana mientras se miraba en el espejo

-Siendo que el fue quien inicio el fuego – termino Ludwig, mismo que paso sus manos por su cabello, peinándolo, María amaba eso de el – tengo que comprar un boleto de avión para preparar todo en casa, estarás sola hasta próxima junta mundial

-Lo sé, pero ahora no importa tanto, no desde hace diez minutos – le dijo la morena acercándose, para ponerse de puntitas y besarlo.

Después de eso Ludwig había regresado a su casa. La próxima junta seria en seis meses, el alemán la llamaba ocasionalmente, para preguntarle cómo iban las cosas, no querían alertar nadie fuera de su círculo más cercano de amigos, el rubio ya le había dicho a su hermano y a sus dos amigos, Gilbert se había alegrado como nunca, se mostraba optimista con el futuro para su hermano y su futura cuñada; Feliciano también estaba feliz era una historia de amor, una verdadera historia de amor, Kiku se mostraba serio en esto, no era la primera vez que una nación optaba por tener una vida normal.

-Ya habido, otras naciones, que tomaron la misma decisión que ustedes, no veo razón en mostrarme triste por su decisión – dijo Japón

-Si, será maravilloso, una de esas grandes historias de amor – dijo Feliciano sonriendo – pero ¿Quién se ocupara de tus obligaciones?

-Es obvio que yo – respondió rápidamente Gilbert – solo queda esperar a la siguiente junta mundial, hasta entonces nuestros labios están sellados – dijo mirando al italiano y al japonés, mismos que asintieron.

Todo esto era una apuesta, arriesgaban todo para intentar tener una vida normal, algo de lo habían sido privados desde el primer día de sus vidas, ¿Era un error desear tener una vida como cualquier otro? No, no lo era; ¿Qué sentido tenia dar la vida, una vida que parecía ser eterna al igual que su juventud? Si ni siquiera podían hacer uso de ella, ¿Qué sentido tenía el ver ir y venir almas, sentir el dolor de perder a alguien amado? Si no podían experimentar el fulgor de una vida humana, aunque solo fuera una utopía. Ahora Ludwig y María estaban dispuestos a vivirla.

-Deseo una vida normal y sé que ustedes también en algún momento la han querido – dijo María mientras miraba por el gran ventanal que daba una magnifica vista a un jardín de estilo virreinal; había tres hombres atrás de ella que eran las representaciones de Colombia, Chile y Brasil – Pablo, Manuel y Luciano, ustedes son las personas en las que confió, no menospreciando a mis demás hermanos y hermanas pero por la delicadeza del tema, solo he decidido tratarlo por el momento con ustedes, daremos a conocer nuestra decisión en la siguiente junta mundial – dijo girándose hacia a ellos.

-¿Nuestra decisión? ¿Quién es el weon con el que pretendes fugarte? – la confronto Manuel, mejor conocido como Chile

-isso é certo, Eu também tenho essa dúvida (eso es cierto, yo también tengo esa duda) – dijo Brasil

-Vaya María nos confía algo que en lo que a mi concierne es muy personal y ustedes no hacen más que cuestionarla, valientes primos resultaron ser ustedes dos Manuel y Luciano, y por cierto deja de hablar en portugués, porque te he escuchado hablar en más de una ocasión en castellano a la perfección – dijo Pablo o mejor dicho Colombia, mientras señalaba a Brasil – realmente me importa un comino con quien te vayas, si eres feliz, mientras no sea con el idiota come hamburguesas.

-No lo es – dijo de manera delicada la morena, mientras mostraba una ligera sonrisa

-Bueno entonces no me queda más queda desearte buena suerte y sabes que cuentas con mi apoyo en la siguiente junta mundial, ¿Es por eso que nos lo contaste? – dijo Colombia, la mexicana contesto un ligero "si", mientras besaba la mano de la mujer.

-También conmigo – dijo Chile

-Y conmigo, sabes que no estás sola, a pesar de las circunstancias todos nosotros no dejamos de ser familia – le menciono Brasil

-Muchas gracias, hermanos – le dijo María

María se despidió de sus hermanos que había ido a visitar a la casa de Luciano, realmente había sido una casualidad haberlos encontrado allí, ya que había decidido visitarlos por separado, "vaya suerte" era lo que pensaba la morena después de irse, pues para cubrirse quería que sus visitas fueran más del tipo de "negocios", aunque bueno realmente a quien le importaba lo ella hiciera con sus viajes, con su superior actual que usaba cualquier excusa para estar viajando le convenía para desviar la atención sobre ella, eso y las nuevas políticas del nuevo superior de Estados Unidos le bastaba para mantener a todos el mundo tenso, pero esto probablemente, sería una sacudida fuerte si se sabía antes de lo debido, los planes del alemán y la mexicana.

"Seis meses al igual que un año se pasan volando, sino se presta la suficiente atención, María" se repetía mentalmente una y otra vez la morena, que con un gran nerviosismo caminaba por los pasillos del edificio donde se realizaban las juntas mundiales, respiraba profundo por la nariz y dejaba escapar el aliento por la boca, intentando calmarse, había llegado el esperado día.

-¿Qué pasa México estas nerviosa? Da – le pregunto Rusia mientras le abría la puerta

-No, supongo que solo estoy algo distraída – dijo acomodando uno de sus mechones de cabello detrás de su oreja – que se le puede hacer.

La junta comenzó y se desarrolló como cualquier otra de las juntas, el desastre en su máxima expresión, María solo podía sentir un cumulo de emociones en su pecho que le robaban parte del aliento y la hacían sentir acalorada, desabotono algunos de los botones de su blusa, al punto de hacer que algunas de las miradas masculinas se centraran en ella, mientras la joven se encontraba ignorante de ello

-Y es así que podremos conseguir que la criminalidad baje de manera abrupta - decía Estados Unidos

-Yo estoy en contra – respondió Inglaterra – que idea más absurda y por desgracia no es la primera vez que la mencionas, nos haces perder el tiempo en tonterías

-Yo también estoy en contra – dijo Rusia

-¿De verdad? – preguntó Inglaterra

-Si, cualquier idea, sin importar cuál sea, si ha dicho Estados unidos, estaré en contra – respondió de manera tranquila y con su característico tono de voz infantil

-¿Qué has dicho, niño comunista? – inmediatamente Alfred, que había respondido a la declaración del ruso.

-¿Niño comunista? Déjame recordarte que te hacen falta cinco centímetros hablarme en ese tono engreído, cerdo americano – dijo sonriendo Rusia, ante la mirada atónita de los presentes, Alfred no tardo en abalanzarse sobre él, gritando toda clase de cosas, mientras era detenido por Inglaterra y Francia

-¡MALDITO, HIJO DE "·$%&)!, ¡CREES QUE PUEDES HABLARME ASI, PUEDO CON OTRA GUERRA FRIA Y UNA CARRERA ESPACIAL OTRA VEZ! – gritaba el rubio mientras el francés y el inglés intentaban detenerlo

-¡Suficiente! – se escuchó en la sala, que rápidamente se quedó en silencio, era Alemania que de nuevo tomaba las riendas de la junta – ¿Cuándo será el día en el cual no sucederán esta clase de cosas en cada junta que tenemos? – les pregunto mientras él se arreglaba la corbata y revisaba una hojas – ya hemos revisado la mayoría de los temas que tenemos agendados, lo más conveniente dado el incidente que acaba de suceder, sería dar por terminada esta junta mundial – muchos de los presentes se mostraron entusiasmados con la propuesta del rubio – pero antes quisiera hacer un anuncio – dijo aclarando su garganta – yo Ludwig Beilschmidt, la representación de Alemania, he tomado la decisión de vivir una vida, ya no como una nación sino como una persona normal, esta decisión la he tomado hace algunos meses y lo he decidido con el respaldo de mis amigos y de alguien muy especial que también desea llevar una vida normal junto a mí – dijo mientras María se ponía de pie seguida por Chile, Colombia y Brasil; en ese momento las palabras no salieron de la boca de la mexicana, sabía que era el momento para hablar pero la voz le había fallado en el peor momento, sentía el latir de su corazón en la boca. Respiro profundo no quería que la voz se le quebrara.

-¿Es en serio María? – se escuchó una voz que resulto ser la de Alfred; la mexicana aun sin aliento le miraba, con un poco de incertidumbre.

-¿Te afecta en algo la decisión de mi hermana? – Pregunto Colombia que le sostenía la mirada al norteamericano, mismo que le miraba encolerizado

-Cierto, mocoso emancipado, yo no veo problema en lo que hace María, en su lugar también lo haría, no sé cómo te ha soportado tanto y no ha decidido irse antes– dijo un hombre de cabellos ligeramente dorados y de una piel blanca, además de que iba vestido elegantemente, no era otro que la representación de Argentina – y que mejor elección pudo hacer para pareja que al caballero más elegante de Europa – diciendo esto último de manera hiriente ya no para Alfred sino para Inglaterra

-¿Desde cuándo tanta hipocresía? – dijo Estados unidos con una ligera sonrisa – si mal no recuerdo ustedes no se llevan bien y ahora mírense defendiendo a una desertora, que está dispuesta a dejarlo todo para vivir una utopía con este genocida – María apretó los puños, la voz ya había vuelto a ella, pero sabía que lo saldría de su boca no ayudaría a mejorar la situación, el silencio era su mejor aliado por ahora, Ludwig solo mantenía su semblante serio, sabía que era una reacción "normal" para noticia que acaban de dar, pero él se estaba pasando de la raya – Creo que todos deseamos una vida normal pero es nuestro deber cumplir con lo que se nos encomendó desde el primer día – Los murmullos se hicieron presentes, al parecer no solo había un inconforme, el ruido continuo creciendo hasta los gritos, la mayoría en apoyo a lo dicho por el estadounidense – creo que no podemos darnos el lujo de estar deseando caprichos infantiles como el de querer tener una vida normal y...

-¡Silencio! – grito una joven ligeramente parecida a María, era Panamá – que demonios se creen todos ustedes, nosotros está muy claro que desde el inicio no somos humanos, solo tenemos su apariencia, pero tampoco somos ángeles o demonios, ni mucho menos podemos llamarnos dioses. Solo nuestra existencia es superior a los humanos y menor a la de los dioses. Nosotros somos naciones, sí que dime Alfred F. Jones ¿Quién eres tú para ser juez en la decisión de María y Ludwig? ¿Alguien aquí?, en estos días te has empeñado en tratarnos como escoria, ya no solo a mis hermanos y a mí, sino a todo a el mundo y al paso que vas te quedaras solo, así que procura usar tus palabras con sabiduría, porque nosotros como familia somos muchos, pero tú solo tienes a Matthew y creo que ni siquiera eso – Alfred se preparaba para responder, pero la palabra la tomo Prusia

-Bien, creo que en todo este alboroto se han olvidado de mí, se supone yo debo de estar muerto ¿No les parece algo raro que yo siga vivo? Es antinatural que yo siga con vida, pero toda nuestra existencia lo es ya, nuestra fuerza, nuestra resistencia, la memoria misma de los hechos eso ya va en contra de todo, de lo que consideramos normal para los de nuestra clase, en cuanto a las responsabilidades de mis hermano yo me hare cargo y si les preocupa mi experiencia deben saber que yo ya estaba aquí mucho antes que la gran mayoría de todos ustedes, así que les recuerdo que nosotros somos quienes escogemos nuestros destinos, yo debería de estar muerto pero no deseaba morir, así que heme aquí, además no hace algún tiempo ya uno de nosotros hizo lo mismo, se fue para tener una vida normal y hasta donde se la tiene, esposa, hijos y nietos, no veo cual es el problema si así como ellos han escogido vivir lejos de todo esto también pueden escoger volver.

-Supongamos que aceptamos esto ¿Quién se encargara de las responsabilidades de María? – pregunto Arthur

-Eso es cierto, Alemania ya tiene a quien lo sustituya, pero ella no parece tener a nadie – dijo Rusia

-Será mi superior – dijo María – él y los que le sigan se encargaran, me temo que no hay nadie en mi casa que pueda hacerlo como Ludwig lo tiene, es tiempo de que alguien más tome mi lugar y el de Ludwig, además no venimos aquí a pedirles permiso, la decisión ya está tomada, solo hemos tenido la cortesía de informarles lo que haremos y ¿Para que me quieres Alfred? Tú y tu jefe loco, no tienen suficiente con estarme fastidiando en cada oportunidad que tienen, ya estoy hasta la madre de que me trates así y no solo a mí, sino cada persona que esté en contra de lo que tú piensas, a todos les quieres demostrar que eres superior ¿Según quién? Si mal no recuerdo tu no existirías sin Nativa, tu madre; vivías con los salvajes indios, tu pueblo que te amaba, ya ni recuerdas quien la mato ¿verdad? Eras muy pequeño, pero yo si – dijo mirando a Francia e Inglaterra – ya basta de esto, tú eres igual que nosotros, te robaron, separaron de tu familia y la asesinaron, no eres mas puro de sangre que nosotros, tambien eres un mestizo.

El estadounidense solo miraba hacia al frente enfocándose en el vaso que tenía en las manos el cual apretaba con fuerza, mismo que ya había comenzado agrietarse, hasta finalmente romperse con las últimas palabras de María, las sangre comenzó brotar sus heridas no habían sido tan graves gracias a los guantes, pero pronto hubo demasiada sangre en la mesa que asusto a más de uno, Alfred apretó sus manos, se levantó de su asiento y salió en silencio de la sala, nadie lo siguió, ni siquiera su hermano Matthew.

-Este ya no debería ser tiempo para que sigamos teniendo rencores, ni diferencias por lo que sea que se nos ocurra y si me lo permiten quiero leerles algo que mi madre me escribió hace mucho tiempo – dijo la morena desdoblando una hoja amarillenta de papel

Querida mía:

Aquí estás, mi hija, mi collar de piedras finas, mi plumaje de quetzal, mi hechura humana, la nacida de mí. Tú eres mi sangre, mi color, en ti está mi imagen. Ahora recibe y escucha: vives, has nacido, te ha enviado a la tierra el Señor Nuestro, el Dueño del cerca y del junto, el hacedor de la gente, el inventor de los hombres.

Ahora que ya miras por ti misma, date cuenta. Aquí en la tierra es de este modo: no hay alegría, no hay felicidad. Hay angustia, preocupación, cansancio. Por aquí surge el sufrimiento y crece la desesperación.

Aquí en la tierra es lugar de mucho llanto, lugar donde se rinde el aliento, donde es bien conocida la amargura y el abatimiento. Un viento como de obsidianas sopla y se desliza sobre nosotros, arrancándonos la piel.

Dicen que en verdad nos molesta el ardor del sol y del viento. Es este lugar donde casi perece uno de sed y de hambre. Así es aquí en la tierra.

Oye bien, hija mía, niña mía: no es lugar de bienestar en la tierra, no hay alegría, no hay felicidad. Se dice que la tierra es lugar de alegría penosa, de alegría que punza el alma.

Así andan diciendo los viejos: "para que no siempre andemos gimiendo, para que no estemos siempre llenos de tristeza, el Señor Nuestro nos dio a los hombres la risa, el sueño, los alimentos, nuestra fuerza y nuestra robustez y finalmente el amor , por el cual se hace siembra de gente".

Todo esto embriaga la vida en la tierra, de modo que no se ande siempre gimiendo. Pero, aun cuando así fuera, si saliera verdad que sólo se sufre, si así son las cosas en la tierra. Dime hija mía ¿Acaso por esto se ha de estar siempre con miedo? ¿Hay que estar siempre temiendo? ¿Habrá que vivir siempre llorando? ¿Debemos dejar de soñar?

Había un silencio absoluto en toda la sala, al parecer el deseo de una vida normal no eran meros caprichos de la "nueva" generación de naciones al parecer desear la felicidad, estaba presente desde antes que María se considerara una nación, su madre también la había anhelado y el deseo no había muerto junto con ella, se había mantenido latente en el interior de su hija como la flama de una vela hasta volverse una gran llamarada que no se apagaría por nada.

-Yo siempre he sido feliz, con el papel que desempeño aquí, pero sé que si el día de mañana, deseo lo mismo que tú, espero que los demás me apoyen como hoy lo hago contigo, hermana – dijo Chile

-Yo también – expreso Panamá

Seguido de ellos dos, los demás hermanos de María se levantaron mostrando su apoyo no había ninguno de los latinos que permaneciera sentado, tal vez por hermandad hacia María o como acto de rebeldía pues en estos días el mundo necesitaba una fuerte sacudida, algo que le mostrara que era tiempo de cambiar, que la situación mundial actual no evitaba que dejaran de soñar y de paso causarle una ulcera al estadounidense y a quien se tomara personal la decisión de María.

De nuevo la sala se encontraba invadida por el silencio, Inglaterra se puso de pie arreglo su saco y salió de la sala de juntas, los demás lo imitaron hasta quedar, Alemania, México, sus hermanos, Prusia, Japón e Italia. Todas las naciones latinoamericanas al ver la sala vacía, algunos aplaudieron, otros reían y unos cuantos gritos de júbilo se dejaban escuchar, Brasil levanto a María y la puso sobre sus hombros, Chile, Prusia y Colombia se unieron para también levantar al rubio, pronto María comenzó a cantar en una lengua que resultaba tan antigua que solo sus hermanos conocían, pronto se unieron con ella, aunque los demás entendía que cantaban estaba claro que el mensaje que llevaba era de regocijo. Ludwig y María en medio de esta celebración se dedicaron una breve miraba y supieron en ese instante que de ahora en adelante serian felices.


Hola, bien a esta historia solo le queda un capitulo mas y se acaba, como creen que sea la boda?, cuantos hijos tendran estos dos enamorados?. en fin en estos días, les confesare que no estado muy bien en cuestión al estrés, y lo extraño es que todo ha estado muy tranquilo en casa, el trabajo, en todo, me temo que la causante de mi estrés soy yo, nunca he llevado al límite pero eso de estar estresada sin ningún motivo de repente me parece algo totalmente iracional y se que pasara la factura muy pronto, pero lo bueno que conozco mi remedio: escribir, siento que en cada palabra libero un poquito de estrés, tambien les contare que estaba pensando en retirarme de la escritura pero simplemente no puedo, por mas que lo intente hasta ahora nada me ha logrado alejarme de la escritura, yo solo espero le haya gustado, si quieren decirme algo con respecto a la historia siéntanse libres de comentar, enviarme un mensaje, etc.

Agradezco que se tomen el tiempo para leer mi historia, Saludos.