Camilaski: Estaré actualizando constantemente esta historia, ya perdí un monton el hilo de ella y ya ni me acuerdo de muchas cosas, lo bueno es que ya la habia terminado de escribir XD gracias por ser tan paciente con esto!
Cristina: Ntp, no te preocupes, todo saldrá bien :v este es un perfil Jelsa, creo que nunca tendria el corazon para escribir una historia en la que ellos no terminaran juntos, el Jelsa siempre deberia tener un final feliz :3
Polo Norte
POV Jack
Abrí la puerta de la oficina de Norte sin previo aviso mientras los Yeties me gritaban que no podía entrar ahí, pero solo me limite a ignorarlos.
-¿Jack?- él estaba extrañado de verme -¿Qué haces aquí?- pregunto confundido.
-Tu sabias la historia de Elsa- lo señalé acusatoriamente –Por eso me mandaste ahí e insistías tanto en que nos lleváramos bien-
Me miró en silencio con los ojos muy abiertos –Está bien, lo hice- admitió –pero fue por buenas razones-
-¿Qué pretendías?- pregunté.
-Bueno, ella es una persona muy solitaria y tú también, pensé que tal vez ustedes dos...- trató de explicarse.
-¿Qué cosa?- apresuré mis conclusiones -¿Q-que nos conoceríamos e inmediatamente seriamos amigos?, no puedes manipular a las personas así- tartamudeé.
-Créeme que eso no era lo que estaba haciendo- se defendió –acompáñame...- movió la cabeza en dirección a la puerta.
Salimos de su oficina y me condujo hasta un área en la que nunca había estado, el lugar era grande y se encontraba abarrotado de archiveros y escritorios donde algunos Yeties se encontraban trabajando arduamente con calculadoras, hojas e incluso escribían en computadoras.
-¿Qué es este lugar?- pregunté curioso.
-Es el departamento de oficina, aquí se maneja todos los asuntos de oficina, ya sabes, la contabilidad, recursos humanos, etcétera- se detuvo en frente de un escritorio con un letrero en que decía "Bases de datos" –Tyron, necesito las cartas de Elsa de Arendelle-
El Yetie tecleó unas letras en la computadora y después de unos segundos de espera se puso de pie y caminó hacia una de las gavetas, la abrió con un pesado sonido metálico y me asombré al ver que eran más profundas de lo que aparentaba. Tyron escaneó las múltiples carpetas con sus dedos enormes hasta que encontró la que buscaba, la extrajo y se la entregó a Norte.
-Gracias- Después de esto, del interior sacó unas cuantas hojas de varios tamaños y tonalidades –Estas son sus cartas y creo que deberías leerlas para entender lo que hice- me las entregó.
Tragué saliva –No-no creo que deba de...- protesté –es algo privado-
-¿Desde cuándo te molesta romper algunas reglas?- me observó intrigado.
Las miré con detenimiento y las hojas para contarlas –Son muy pocas- sentí un poco de tristeza al darme cuenta de que solo eran 5 escasas hojas.
-Elsa no fue mi más longeva creyente- su voz se escuchó quebrada –y nunca pude darle lo que más quería-
Tomé valor para leer la primera de las cartas, esta no revelaba gran cosa, solo hablaba que para esa navidad deseaba una bicicleta.
-Tenía seis años y ese regalo si se lo pude dar- contó –pasa a la tercera- me sugirió.
La tercera carta era un cambio radical de la primera.
Para Papá Noel.
Esta navidad no estoy segura de sí recibiré algún regalo, de no ser así, está bien, me lo merezco por haberle hecho daño a Anna y preocupar a mis padres, así como ser la culpable de que las puertas se hayan cerrado.
Pero en caso de que decidieras perdonarme, de verdad me gustaría tener a alguien que me escuche...
Mi corazón latió con fuerza al leer esto, no había nada más horrible para mí que la idea de que un niño tan pequeño sufra de aquella manera.
-Ese año le regale un muñeco que diseñe yo mismo, creo que ella lo llamo Sir Jorgenbjorgen- rio al recordar aquello –ayudó un poco, creo, pero no lo suficiente- hizo un gesto para que pasara a la cuarta carta.
Este año no quisiera ningún juguete. Sir Jorgenbjorgen es un excelente oyente, realmente me ayuda hablar con él, pero es solo un muñeco, no puede aconsejarme.
Así que eso es lo que desearía.
-Yo...- Norte se quedó sin palabras –nunca antes había escuchado de un niño en su situación, era la primera vez en toda mi existencia que me topaba con algo así...-
-¿Y por qué no me buscaste?- pregunté tranquilamente.
-Sabia de ti, pero no te conocía, no había nadie que pudiera asegurarme que fueras lo mejor para ella-
Asentí comprendiendo –Entonces, ¿Qué fue lo que le diste?-
-Le di libros-
Arqué una ceja –¿Le diste libros a una niña con problemas como estos?-
-Era la segunda cosa que ella quería-
-¿Así, que quieres compensar esto conmigo?-
Asintió –No solo a ella, también a ti-
Volví a arquear las cejas -¿A mí?-
-Creo que a ustedes dos les haría bien tener un amigo que los comprenda- sus ojos me miraron directamente –Jack, sabes que siempre seremos tu familia, al igual que Jamie y los demás, siempre estaremos para ti, pero creo que ninguno de nosotros llegará a comprender jamás lo que has vivido-
-Pero yo estoy bien así, realmente nunca me había sentido tan completo como ahora que tengo todo lo que quería-
Norte asintió –Okey- sentí la decepción en su voz, él solo quería ayudar y lo sabía.
-No es que no quiera ser su amigo, pero ya lo intenté y solo empeoró las cosas- suspiré –pero ahora que tengo una nueva perspectiva de ella... lo seguiré intentando, solo que no forzaré las cosas, ¿okey?-
Me sonrió –Por supuesto que no, las cosas se darán si tienen que darse- me revolvió el cabello –pero estoy seguro que ella cambiara de opinión sobre ti al conocerte mejor-
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POV Elsa
Bosque encantado
Era más tarde de la media noche pero no tenía sueño, de hecho, no necesitaba dormir, aunque seguía manteniendo ese hábito contantemente con el propósito de sentirme todavía humana, ¿tal vez?.
-Hola- Me alegré inmediatamente al ver a Bruni en una de las rocas, me incliné hacia el para verlo de cerca -¿Estas bien?- le pregunté preocupada en busca de señales de que todo estuviera normal en él. Afortunadamente se veía como siempre, igual de alegre y adorable.
Ladeó la cabeza con curiosidad y dirigió su vista hacia atrás de mí.
-Hola- Jack me saludó desde una de las ramas de los arboles -¿todo bien?-
Lo mire con seriedad –Sí, Bruni está bien y no he visto nada raro-
-Eso es bueno- dio un brinco y aterrizó con delicadeza en el suelo sin hacer ruido.
Bruni repentinamente corrió hacia él y trepo por su pierna dando vueltas en todo su cuerpo.
-Hey, eso hace cosquillas- Jack se rio instantáneamente cuando Bruni se metió dentro de su rara ropa -¿Siempre haces eso?- tuvo que meter su mano para sacarlo de ahí.
Tuve que usar todas mis fuerzas para no reír –le gusta el frio- le expliqué.
-Ya veo- lo puso en su hombro –el temible espíritu del fuego es un fanático del frio, interesante-
-¿Y qué haces aquí?- pregunté con incomodidad.
-Pues, estaba en Arendelle y como todo parecía estar bien, pensé que tal vez sería buena idea venir a darte una vuelta- se aclaró la garganta –ya sabes, para ver como estabas-
-Gracias- me erguí lo más posible –pero estoy bien-
-Oh- su voz se escuchaba decepcionada –entonces... tal vez pueda hacerte compañía, para que no estés sola-
-No lo estoy- me apresuré a señalar a Bruni quien seguía en su hombro y nos miraba con extrañeza al no comprender lo que sucedía.
-Me refería a la compañía de una persona- tomó a Bruni y lo deposito en el suelo y él corrió hacia mí –alguien para conversar-
-¿Y por qué crees que eres con quien quisiera conversar?- eso había sonado más rudo de lo que trataba de ser.
Me miró con los ojos abiertos como un conejo asustado.
-Yo no lo sé...- suspiró –pero pensé que tal vez no querías estar sola-
-¿Cómo es qué supusiste eso?- pregunté.
-No te vez como alguien que quiera estarlo-
Fije mi mirada seria sobe él -¿Qué sabes tú de soledad?- por primera vez desde que lo conocí lo miré a los ojos.
Él se quedó en silencio por unos segundos y después suspiro –supongo que tienes razón, lo siento- en su rostro se dibujó una pequeña sonrisa.
Con esto se dio media vuelta y salto de nuevo entre los arboles desapareciendo, esa fue la última vez que lo vi en todo el mes.
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El mes pasó rápidamente sin tener noticias de él, aunque sabía que Jack había estado en Arendelle múltiples veces por las cartas de Anna, pero no venía conmigo y eso preocupó, tal vez me había actuado de forma incorrecta.
Una tarde después de un par de días del inicio de octubre caminaba cerca de la aldea de los Nortuldra, terminaba de hablar con Yelana sobre lo que había estado sucediendo, y un portal se abrió frente a mí, lo cual hizo que me emocionará.
-Jack...- guardé silencio al darme cuenta que la persona que salía de este era Norte –Oh, disculpa, pensé que eras...-
Él se rio -¿Jack?, no te preocupes por él, ya no será un problema para ti-
-¿Tu harás la guardia de este mes?- pregunté.
-Así es, así que, ¿Por qué no me cuentas dónde estamos?- señaló el asentamiento.
-Con gusto- un peso de encima se me quitó con esta buena noticia.
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El mes voló rápidamente con Norte cerca, era un hombre increíble y sabio, a pesar de su apariencia física que podía llegar a intimidar, realmente fue genial tenerlo cerca.
-Bueno, oficialmente se terminó mi guardia, a partir de los próximos dos meses estaré muy ocupado, tu entiendes por qué- se rio con alegría.
-Llevar la navidad a todo el mundo ha de ser complicado-
-Hay que ser muy veloz- explicó –hablando de eso, ¿ya pensaste que quieres para esta navidad?-
Me reí ante aquello –Dejé de ser una niña desde hace mucho tiempo-
-¿A si?- volvió a carcajearse –entonces supongo que he olvidado borrarte de las listas-
-¿Todavía estoy en ella?-
-Oficialmente todos son removidos al cumplir los 21 años, pero como te dije, creo que olvidé hacerlo- su tono de voz se volvió serio –además, creo que te debo un par de regalos-
Mi sonrisa se borró al recordar mi infancia y las cartas a Papá Noel –Ahora tengo todo lo que necesito- me encogí de hombros.
Suspiró –Bueno, si hubiera algo que pudiera hacer por ti, solo pídelo- me sonrió con calidez.
-Gracias- le devolví el gesto.
-¿Quién te gustaría que viniera la próxima semana?- me preguntó y quedé en estado pensativo.
-No lo sé, supongo que cualquiera estaría bien- froté mis manos con nerviosismo –aunque...-
-¿Cualquiera menos Jack?- preguntó con una sonrisa de complicidad -¿puedo preguntar por qué no te agrada?-
Volví a encogerme de hombros –Me cuesta trabajo confiar en las personas, además él puede llegar a ser tan...- moví mis manos al no encontrar una palabra para describir a Jack Frost.
-¿Pesado?-
-No exactamente, es complicado de explicar-
Él me observó y se rascó la barbilla para después sacar de su bolsillo un objeto y entregármelo.
Tome aquello que era de madera y le eche un vistazo, se trataba de una pequeña figura de madera, me parecía ya haber visto algo así antes en un libro-
-¿Es un juguete de Jack?- aprecié la representación del chico de cabello blanco plasmada con pintura.
-Así es, ¿Qué puedes ver ahí?-
Examiné con mayor detenimiento la expresión facial que tenía dibujada, era una media sonrisa maliciosa –Se está burlando de mi-
-Sí, Jack a primera vista puede darte la impresión de ser un tipo travieso e inmaduro, ¿no?-
Asentí eufóricamente –Bastante inmaduro-
Norte se rio –Pero él es más que eso, ábrelo- me hizo una seña para que abriera el juguete, dentro de este estaba uno igual al anterior pero más pequeño –también puede parecerte un tipo rebelde y despreocupado- aprecié la mirada dibujada de Jack, una mirada retadora.
-Exacto y esas no son cualidades muy agradables- argumenté.
-Ciertamente no, pero...- suspiró –ábrelo-
Volví a repetir el proceso para encontrarme con lo mismo, solo que esta vez la figura estaba cubierta por la capucha de su ropa y su expresión facial era triste.
-Pero después te das cuenta de que todo eso es solo una fachada para ocultar lo solo y triste que esta...- arrugué el entrecejo al escuchar esto.
-¿A-a que te refieres con esto?- señalé la figura sin comprender.
-Su vida antes era diferente- pude sentir la compasión en su voz –Aunque las dificultades lo volvieron más fuerte y valiente-
Al abrir la otra figura encontré una expresión de determinación.
-De esta manera él ha sido capaz de proteger a la gente que le importa, Jack es un chico devoto- la penúltima figura era ligeramente diferente, Jack se encontraba abrazando a un par de niños y en su rostro se veía paz.
-Y en el centro de todo eso...- el abrió la figura para revelar que estaba vacío –Esta la diversión, es su manera de hacer que todo sea mejor-
Yo me quedé sin palabras.
-Claro que, si no me crees, podrías consultarlo tú misma- abrió un portal listo para irse.
Cerré los ojos y tome una decisión –Norte...- lo detuve -¿podrías volver a mandarlo a él?- pregunté con vergüenza.
No dudaba de lo que me estaba diciendo, aunque iba a comprobar la verdad por mi cuenta, y si resultaba ser tan cierto como dice, entonces tenía que disculparme.
-Claro-
-¿No olvidas algo?- él me sonrió –Jack cumplirá años pronto, es mi regalo para él, ¿se lo podrías dar de mi parte?-
Asentí mientras él desaparecía en el portal.
