Camilaski: Bueno, en realidad no culpo a Elsa por ser un poco hostil, sobre todo con los hombres, despues de lo ocurrido con Hans. Ademas Elsa tiene una personalidad muy marcada, no la veo como una de esas chicas que confié facilmente en los hombres, recordando bien la segunda pelicula Anna fue la primera y la unica de las dos hermanas que tuvo un acercamiento con personajes masculinos como el teniente Mattias y Elsa, por su parte, prefirió depositar su confianza en los personajes femeninos como Ylena y Honey... y aun asi lo hacia de forma muy recatada.

Cristina: Creo que tendré que usar la misma respuesta que le día Camila, veo a Elsa como un personaje muy reservado y cuya confianza se tiene que ganar y pues Jack comentió un error al principio y eso le dejó la mala impresion. Pero todo mejorará.

Camiliny25: Gracias por comentar :3 por supuesto que actualizaré lo mas pronto posible ;3


POV de Elsa

Ahtohallan

Suspiré aliviada al bajar de Nokk –Gracias- lo acaricié antes de alejarme de él –Al fin en casa- me estiré sintiendo el cansancio y entonces recordé aquello que tenía en mi mano izquierda, contemplé el dulce juguete que Norte había creado para su amigo y luego me decidí a buscar la verdad.

Camine a través de las paredes heladas acariciándolas en dirección a aquella sala en específico.

-Sí de alguna manera me equivoqué… me gustaría saber en qué- respiré hondo saltando a aquel abismo negro –así que... por favor, muéstrame quien es Jack Frost-

Levanté mis manos creando una cortina de neblina helada invocando los recuerdos y de repente pequeños tintineos llenaron el lugar, al abrir los ojos me encontré con un único recuerdo; tal vez era lo único que necesitaba saber por ahora.

Delante de mí se encontraba la figura de nieve de Jack Frost junto a un niño que se encontraba de pie en su cama, ambos observaban con admiración un pequeño conejo de hielo que brincaba a su alrededor para luego convertirse en copos de nieve.

-¿Nieve?- el niño pregunto confundido justo antes de que un copo de nieve cayera justo en la punta de su nariz –Jack Frost- susurró.

Jack por su parte lo miró confundido -¿A caso dijo…?-

-Jack Frost- volvió a repetir con más firmeza.

El espíritu abrió los ojos y jadeó con sorpresa –Lo dijo de nuevo… él dijo… dijiste- estaba sin palabras.

El niño se giró para quedar justo frente a él y abrir los ojos con sorpresa -¡Jack Frost!- se quedó boquiabierto.

-¡Así es!- Jack se emocionó –Pero soy yo, ¡Jack Frost!, ¡Así me llamo!- gritó sin poder creerlo.

Me pusé justo frente a él para poder ver sus expresiones.

-Dijiste mi nombre- mi boca se abrió un poco con sorpresa al ver lo suplicante que se veían sus ojos mientras el niño seguía boqui abierto.

La ligera sonrisa de Jack se borró al comprenderlo –Espera, ¿puedes oírme?, ¿P-puedes verme?- se acercó a mi quejando justo a unos centímetros de mi rostro.

Su rostro se llenó de un sinfín de emociones, sonrió con tristeza mientras sus ojos se llenaban de lágrimas –Él me ve…- estaba en shock –É-él me ve- sentí mis propios ojos humedecerse al escuchar su voz quebrándose.

La figura rio con alegría y dio un giro hacia atrás aterrizando en lo que parecía ser un escritorio.

-¡Hiciste que nevara!- el niño rio con alegría.

-¡Lo se!- respondió Jack con una sonrisa.

-¡En mi cuarto!-

-¡LO SE!- exclamó con una explosión de energía.

-¿Eres real?- preguntó él niño.

Jack saltó y me aparte un poco para dejar pasar a la figura -¡Sí!-

Dejé que la escena continuara mientras me golpeaba a mí misma la frente –De verdad lo arruiné- dije odiándome a mí misma.

.

.

.

POV Jack

Arendelle

Aterricé en el balcón del palacio de Arendelle con una sonrisa, era de noche y la luna llena brillaba nuevamente, me sentía emocionado e inquieto.

Después de mi fallido intento tratando de ser amigo de Elsa me había rendido por completo y le había pedido a Norte que fuera él quien tomara esa guardia, al principio se negó, pero cuando le expliqué que no podíamos obligar a Elsa a convivir conmigo si no se sentía cómoda lo entendió. Así que él estuvo cuidado el lugar por un mes y al momento que él volvió me sorprendió al contarme que Elsa le había pedido que volviera para las guardias de este mes, ¿A caso Norte habrá hecho alguna sucia artimaña para convencer a Elsa de darme una oportunidad? ¿o acaso ella se arrepintió de lo sucedido en nuestro último encuentro?, porque, honestamente, esas palabras dolieron.

Decidí no darle muchas vueltas al asunto esa noche, me quedaría en Arendelle y otro día iría al Bosque Encantado, no quería verme atosigador.

-¡Jack!- al abrir las puertas del balcón y entrar a una de las salas me encontré con Einar, Anna, Kristoff y a Elsa reunidos alrededor de la chimenea.

-¡Volviste!- Einar corrió a saludarme –Pensé que no volverías…- me miró con sus ojos tristes, eso me hizo sentir horrible, no quería desilusionar a ningún niño.

-¿No volver?, no, no, como crees…- le sonreí –tuve que irme porque estaba en medio de una misión secreta- me acerqué a él y le susurré.

El abrió los ojos con sorpresa -¡Una misión secreta!- exclamó.

-Shhhh- le hice una seña para que bajara la voz.

Él se apresuró a cubrir su boca -¿una misión secreta?- susurró con cautela.

-Sí- me invente una historia rápidamente en mi cabeza -¿Recuerdas al Conejo de Pascua?- él asintió con euforia –Bueno, el resto de los guardianes y yo creemos que desde hace un tiempo él se volvió un impostor y que está trabajando en secreto para Pitch Black-

Einar jadeó –No puede ser-

-Así que me mandaron a seguirlo para averiguar si esto era cierto y resulta que descubrí algo mucho peor- lo miré con una falsa expresión de miedo –El Conejo de Pascua…- mire alrededor y me acerque aún más a él, lo que iba a decirle iba a ser uno de los mayores secretos mejores guardados –El Conejo de Pascua en realidad es un canguro-

Einar se echó a reír a carcajadas –No, no lo es, es un conejo-

-¡Lo es, te lo estoy diciendo!- me reí –Se diferenciar a un conejo de un canguro-

Él y los demás siguieron riendo -¡Estas mintiendo!- me acusó.

-¿En serio crees que te mentiría en algo tan serio?- me crucé de brazos mirándolo con seriedad.

-¡Sí!, siempre estas bromeando-

-Te lo voy a probar- lo señalé con determinación –tengo pruebas-

-¡Ya veremos!- se rio.

-Es bueno tenerte de vuelta- Anna se acercó a mí y puso una mano en mi hombro -¡Y llegaste en el momento perfecto!, es noche de juegos, estamos jugando charadas- se veía muy emocionada.

Ahora que prestaba atención todos estaban en pijamas

-Bueno, en ese caso, yo hare la guardia de esta noche, diviértanse- antes de que pudiera dar media vuelta Kristoff me detuvo -¿Estas bromeando?, te quedaras-

-Pero… somos cinco-

-Y necesitamos uno más en nuestro equipo- Anna se apresuró a decir –estamos en clara desventaja contra este par- señalo acusatoriamente a su esposo e hijo.

-¿Por qué?- pregunté.

Elsa se acercó tímidamente desviando la mirada –Es mi culpa, soy terrible en ese juego- la miré en su camisón largo color vino.

No quería rechazar la invitación, pero me sentía nervioso por lo que ella pensara de mi presencia, ¿y si la incomodaba?

Me rasqué la nuca sin saber que hacer –E-está bien- respondí inseguro buscando una reacción negativa en el rostro de ella, pero no fue así, al contrario, sonrió ligeramente.

-Ven, siéntate- Kristoff me hizo un espacio entre él y Einar en el gran sillón.

Con un poco de incomodidad dejé mi cayado en una de las mesas y me senté de la forma más humana posible, era raro para mi estar en una situación así, no solía usar los objetos humanos.

-Elsa, te toca- Anna le hizo una seña a su hermana para que se pusiera de pie.

Elsa se inclinó para tomar de la cesta un pequeño papel con la palabra a interpretar, una vez lo leyó suspiro.

-Vamos Elsa, tu puedes- Anna la alentó.

Ella comenzó a mover sus brazos abiertos de abajo hacia arriba, arqueé una ceja al ver su expresión de incomodidad.

¿Siempre es así en todo o solo con las charadas?, me pregunté.

-Elsa, vamos- Anna la apresuró.

Ella procedió a hacer nuevamente el mismo movimiento, pero esta vez extendió sus brazos en forma semicircular al llegar arriba.

¿Sera…?-

-¿Árbol?- probé suerte.

Ella se detuvo al escucharme y me miró fijamente –Sí- respondió sorprendida.

-Wow- todos estaban impresionados.

-¿Qué sucede?- todos se me quedaron viendo.

-¿Cómo supiste eso?- Anna se puso de pie y me sacudió desesperada –Nunca nadie ha logrado adivinar lo que Elsa interpreta, ¿Cómo lo hiciste?-

No sabía que responder –Uh, me pareció que eso era y solo lo dije-

Anna sonrió con felicidad –Bien, creo que su suerte ha cambiado- se burló de Kristoff e Einar –Siguiente- volvió a sentarse en lugar.

Elsa volvió a sacar otro papel y lo leyó.

-Contamos contigo Jack- Anna levantó un pulgar a modo de aprobación.

Elsa movió sus brazos lateralmente de arriba hacia abajo lentamente -¡Ave!- grito Anna.

Ella negó con la cabeza e incrementó la rapidez de los movimientos -¡Abeja!- grité.

-¡Si!- estaba sonriendo.

-¡Bien!- me coloqué en posición de cuclillas sobre el sillón esperando la siguiente.

Esta vez Elsa comenzó a hacer ondas suavemente con sus manos -¿Serpiente?- pregunto Anna.

Elsa hizo movimientos bruscos con sus brazos -¡Olas!- Anna volvió a gritar.

-¡Exacto!-

Einar hizo sonar la campana cuando el tiempo del reloj de arena que reposaba en una mesa se había acabado.

-¡Nos ganaron por una!- gritó emocionado.

-¡Sí!- Pegué un brinco festejando, Anna también se puso de pie y abrazó a su hermana.

-¡Eso fue excelente!- le dijo a Elsa.

-¿Verdad?- le pregunté mientras levantaba mi mano para chocar los cinco, Anna con mucho orgullo chocó su palma contra la mía -¡Sí!- me giré sin pensarlo para hacer lo mismo con Elsa.

Ella me miró con la cabeza ladeada.

Oh, no. Era muy tarde, no había vuelta atrás, no iba a bajar la mano, prefería que ella me dejara colgado que ofenderla.

Ella finalmente me sonrió con sinceridad y débilmente choco los cinco conmigo, su mano era menos fría de lo que esperaba; suspire al por fin poder bajar la mano sin terminar humillado.

-Aww, se quedó dormido- Anna tomo a Einar entre sus brazos –hay que llevarlo a su habitación- le susurró a Kristoff.

-Volvemos en un segundo- los tres salieron dejándonos solos.

-Jack…- Elsa me miró –hay algo que quiero decirte- se veía nerviosa.

-¿Qué sucede?- pregunté.

Suspiró –Quería pedirte disculpas- esto me dejó sorprendido – Por cómo te juzgué-

-Descuida, estamos bien- la tranquilicé -¿Pero, por qué cambiaste de opinión?-

-Ven, sígueme- ambos salimos al balcón –Gale-

Un pequeño montón de hojas apareció flotando.

-¿Uh, quien es Gale?- pregunté sin comprender, no necesito responder mi pregunta, al prestar atención lo comprendí -¿Hablas de Viento?- aquel "ser" frente a mí era nada más y nada menos que mi viejo amigo.

-¿Lo conoces?- preguntó con interés.

-Claro, él fue mi primer amigo- estiré mi mano para sentir como este se escurría por mis manos.

-¿A qué te refieres a ser su amigo?-

-Gracias a él puedo volar- comencé a flotar con ayuda del viento.

-¿Te ayuda por voluntad o puedes controlarlo?-

-No me gusta cómo suena la palabra "controlar"- hice comillas con mis dedos –más bien es… un aliado, ¿verdad que si?– le pregunté e inmediatamente sentí como este giraba alrededor de nosotros.

-Aliado…- ella rio –me gusta cómo suena- sonrió -¿Podrías traerme LA cosa?- con estas palabras el viento salió en marcha a toda velocidad.

-Tardara un tiempo, ¿no?- pregunté.

-Sí, algo- se peinó con sus dedos su cabello largo –Eres un buen sujeto Jack y yo fuí muy… grosera-

-En serio, no importa, eso quedó olvidado- era verdad, lo único que quiera hacer era dejar eso atrás y enfocarme en otras cosas.

-Si no es muy tarde… ¿podríamos intentar ser amigos?- apretó sus labios en una delgada línea esperando mi respuesta.

Mi boca se abrió con asombro –Uh, sí…. Sí, claro- le sonreí.

Ella extendió sus manos atrapando el objeto que caía del cielo –Gracias- se despidió con un movimiento de mano de Gale.

-Hey, ¿eso es…?- señalé la reconocible Matrioshka -¿Norte te dio eso?- no entendía lo que sucedía.

Ella asintió –mencionó que tu cumpleaños seria pronto- dijo con timidez mientras la extendía –me pidió que te la diera-

La tomé y la abrí, del bolsillo de mi sudadera extraje aquella pieza pequeña de madera que Norte me había dado años atrás y la coloqué en el lugar que pertenecía –¿Él-él te dijo algo de esto?-

-Sí, me explico con detalle- sonrió -¿esa pieza es tu centro?, ¿la diversión?-

Sentí mucha vergüenza –Uh, ¿Qué fue lo que te dijo exactamente?-

-Me hizo ver que solo me estaba enfocando en aquellas que solo eran el exterior y que eras una persona diferente al concepto que tenia de ti-

-Oh…- con curiosidad revisé cada una de las muñecas para darme una idea, me detuve al ver aquella figura con la expresión triste.

Soledad…

-Yo, en serio lo lamento, la última vez te dije esa cosa tan horrible sin saber nada de tu vida-

¿Ella sabía sobre mi invisibilidad?

-¿Que te contó de mí?- pregunté.

-No mucho, solo lo que te acabo de decir- junto sus manos con nerviosismo –Po favor no te enfades con él-

Negué con la cabeza –No estoy molesto- sonreí –me alegra que lo haya hecho, gracias a eso, ahora estamos bien, ¿verdad?-

Asintió –Definitivamente- hubo un largo silencio incomodo –Bueno, se hace tarde… creo que mejor voy a avisarle a Anna y Kristoff que dormiré-

-¿Dormir?- la miré con curiosidad -¿Tu duermes?-

-Si- respondió con naturalidad –sé que no necesito hacerlo, pero lo hago porque me gusta-

-Ya veo- una idea arriesgada me cruzó por la mente –Es una lástima, se me había ocurrido que tal vez podríamos pasar el rato-

-¿Pasar el rato?- preguntó -¿Te refieres a hacer algo juntos?-

-Sí- asentí.

-¿Ahora?-

-Sí- ella ya había dado el primer paso a disculparse, ahora me tocaba a mí –hacer algo divertido-

-Umh, gracias, pero creo que por esta noche… paso- se dio media vuelta para entrar.

Bueno, al menos lo intenté –Oh, claro, descuida- yo me di media vuelta dispuesto a buscar algo para hacer.

-Jack, espera- ella me detuvo llamándome, gire para verla regresar -¿Q-que tenías en mente?- tartamudeó.

Sonreí con malicia –Bueno, no conozco bien el lugar y pensé que, tal vez podrías ser mi guía turística… ya sabes, los lugareños son los que mejor conocen el área-

Ella me sonrió –Puedes apóstalo- se cruzó de brazos -¿Qué te gustaría ver?- preguntó con más ánimos.

-¿Qué tal si empezamos por tu lugar favorito?-