Camilaski: Es que la sola voz de Conejo (en ingles o español) es mega sexy, mas o menos te das una idea de lo buenote que ha de estar como humano! Y luego es Australiano!

Por cierto, el libro que le manda a Elsa es el que Jamie leia en la pelicula cuando era niño! :3 Creo que no se le ocurrió una mejor idea, supongo que para el significa mucho ya que gracias a ese libro conocio a su primer creyente.

Mar Sant: Asi es!, ese mero es :3


PDV de Elsa

La media noche había pasado y el día de ayer recibí una nota de Anna contándome que Jack llegó a Arendelle a hacer sus rondas y que, según sus palabras, vendría hoy al bosque encantado. Así que, en vez de ir a casa a dormir, me dispuse a pasear por el bosque esperando a que llegara, después de todo la responsabilidad de mantener el lugar a salvo de Pitch no era solo de él.

-Hey, Copo de Nieve- pegué un salto acompañado de un grito al verlo aparecer repentinamente frente a mi rostro.

Él se burló de mi -¡Jack!, pude haberte lastimado- lo regañé.

-Tranquila, no soy tan frágil como crees- hizo una pose como si estuviera presumiendo sus músculos a lo cual respondí con una risa.

-Por cierto, leí el libro y me encanto, muchas gracias por eso-

-¿Tan rápido?- se sorprendió –vaya, tendré que conseguir todos los tomos y enviártelos.

Ambos comenzamos a caminar –No me molestaría- entonces recordé algo -¡Es verdad!, la vez pasada olvide preguntarte; Norte mencionó que tu cumpleaños era este mes y quería saber qué día era-

Jack guardó silencio mientras sonreía nervioso.

-¡Oh, no puede ser!, ¿acaso es hoy?- me cubrí la boca con las manos -12 de noviembre-

-Sí, 12 de noviembre- confirmó.

-No lo sabía- comencé a sentirme mal por ello –…y no tengo ningún regalo-

-Descuida, es solo un cumpleaños, he tenido cientos de esos y sin siquiera saberlo-

-De todas formas, me siento culpable- pensé en algo –Tengo una idea, por suerte, tu cumpleaños apenas comienza… Después de hacer nuestras rondas, ¿te gustaría pasar el rato?- pregunté.

-Por supuesto- él se veía emocionado –Esta vez, quisiera conocer tu segundo sitio favorito-

Suspiré –Pues ese resulta ser el Bosque Encantado- señalé alrededor.

-Oh, entonces en ese caso, mataremos dos pájaros de un tiro- me miró aún más emocionado –Podemos hacer nuestro trabajo mientras me muestras el lugar-

-¿No te parece aburrido?- pregunté.

-Claro que no, es un lugar muy hermoso, como Ahtohallan- admiró la copa de los arboles –Y si es un lugar importante para ti, ha de ser por buenas razones-

-Está bien- sonreí –sé a dónde ir primero…-

Ambos nos deslizábamos a través del bosque por caminos de hielo, era difícil seguirle el paso a Jack, siempre me sorprendía su agilidad y la manera en la que podía moverse como si fuera uno con el viento.

Le hice señas para que se detuviera en uno de los claros del bosque cerca del rio.

La boca de Jack se abrió al ver a mis amigos, los Gigantes de Piedra, disfrutando tranquilamente del lugar.

-¿Ellos son…?- me miró con impaciencia.

Yo asentí -¿Te gustaría conocerlos?- pregunté.

-Por supuesto que sí- antes de que pudiera acercarme a ellos él se adelantó.

-¡Jack, espera!- me puse nerviosa a la sola idea de ellos aplastando a Jack.

-¡Hola!- les gritó saludándolos.

Ellos se giraron al escucharlo.

-¡No!- me abalancé para detenerlo, pero me detuve al ver como los enormes gigantes solo se limitaban a mirarlo con curiosidad y a agacharse para verlo mejor –Vaya- eso me había sorprendido.

Uno de ellos extendió su mano de roca para que Jack subiera a esta y él lo hizo, el gigante lo subió con cuidado.

-Son increíbles- Jack le dio palmaditas a una de la nariz del gigante –Me recuerdan un poco a los amigos del Conejo de Pascua, solo que mil veces más enormes e imponentes-

Una vez los gigantes terminaron de examinarlo lo devolvieron a mi lado, él dio un brinco colocándose junto a mí.

-Le agradas, Jack- todavía no podía creerlo.

-¿Qué?, ¿no es algo bueno?- no comprendía.

-Sí, es solo que ellos protegen con recelo el bosque y normalmente cuando ven gente extraña… no suelen ser tan pacientes-

Se quedó pensativo por un par de segundos –Supongo que al ver que vengo contigo, les inspira confianza-

Asentí –O tal vez podría ser algo más…- Analizando la situación pude darme cuenta de que Jack se había ganado inmediatamente a Bruni, era íntimo amigo de Gale y los Gigantes de Piedra parecían muy curiosos ante él, el único con el que Jack no había tenido una interacción así de cercana era Nokk.

-¿Crees que sea porque tenemos los mismos poderes?- preguntó.

Una vez lo había mencionado, sonaba como una explicación bastante lógica –Es una buena teoría, la más probable, supongo-

-Esa fue una increíble experiencia Elsa-

Asentí –Lo sé, estar frente a ellos es muy imponente, ¿Verdad?-

-Definitivamente-

El momento fue interrumpido al escuchar los arbustos moverse bruscamente, Jack y yo nos miramos mutuamente y nos colocamos en posición de ataque, no debíamos olvidar ni por un segundo que estábamos alertas de un enemigo.

Un chirrido conocido nos detuvo de atacar, inmediatamente supimos que era Bruni el que ocasionaba los ruidos.

Al verlo salir del arbusto suspiramos con alivio –Hola- al verlo un poco incómodo lo tome entre mis manos y le ayude a refrescarse con unos cuantos copos de nieve. Una vez se sintió más alegre salto de mis manos para correr hacia Jack.

-Hey, hola pequeño amigo- Jack lo saludó mientras el subía por su pierna para después caminar por todo su cuerpo y detenerse en su hombro -¿Todo bien?- pregunto Jack al ver como se le quedaba viendo de una forma seria.

-¿Bruni?- aquel comportamiento era extraño en él.

Él subió lentamente por su hombro acercándose más a su rostro -¿Q-que suce…?- Los ojos de Jack se cerraron con sorpresa al sentir la pequeña lengua de Bruni restregarse por su mejilla.

Con mi mano intente cubrir mi risa, pero fue imposible, me encontraba riendo a carcajadas de aquello.

-¿A-acaso acaba de lamerme?- dijo mientras limpiaba su mejilla con delicadeza.

-A Bruni…- hice una pausa para seguir riendo antes de explicarle –A Bruni le gustan las cosas heladas- continúe con mi risa.

-¿Así que decidió lamerme como a una paleta de hielo?-

Asentí –Sí, eso debe de ser-

Bruni volvió a colocarse en su hombro para sonreírle antes de comenzar a arder en llamas.

-¡Whoa!- Jack al ver que su ropa comenzaba a arder en llamas.

-¡Bruni!- Grité asustada.

-Tranquilo- Jack comenzó a crear un montículo de nieve sobre su hombro alrededor del pequeño espíritu para apagarlo.

Una vez la situación se controló ayudé a Jack a quitarse a Bruni de encima, lo coloqué en una roca

-¿Qué acaba de suceder?- le pregunté confundida a la salamandra quien me miraba con el mismo grado de confusión.

-Tranquilos- es solo ropa, Jack se encogió de hombros -¿Estas bien?- se agacho para ver al espíritu quien sonrió y asintió para luego darse media vuelta y adentrarse al bosque.

-Creo que hoy tiene más calor de lo habitual- sonreí.

-Rayos- me di media vuelta para ver como Jack comenzaba a quitarse la ropa quemada, gire mi cabeza hacia otra dirección nerviosa -¿Qué pasa?- preguntó al ver mi evidente incomodidad.

-N-nada- tomé valor para voltear a verlo, suspiré de alivio al ver que debajo de esa cosa tenía una camisa de manga larga blanca y un chaleco marrón.

Él se rio -¿A caso te pusiste nerviosa al creer que me verías semidesnudo?- reía sin parar.

-¡No!- me apresuré a protestar –…Es solo que no sabía que había debajo de eso- señalé la prenda chamuscada en el suelo.

-¿Eso?- preguntó extrañado -¿Te refieres a mi sudadera?-

-¿Así se llama?- él asintió –No lo sabía-

-Sí, digamos que es una especie de abrigo moderno- explicó antes de volver a reír –pero definitivamente me gustaría dejarte en claro que no soy un depravado-

-Lo sé, es solo que…- no sabía que decir, estaba apenada.

-Tranquila- suspiró –De verdad me gustaba esa cosa-

Tuve una idea –Si quieres, puedo hacerte nueva ropa-

Arqueo una ceja -¿Hacerme?-

-Sí, con mis poderes-

-¿Puedes hacer eso?- me miró con curiosidad –Vaya, definitivamente eres una caja de sorpresas- se rascó la barbilla –Okey, hagámoslo- dejó su cayado recargado en el tronco de un árbol.

Tomé aire pensando en lo que haría para después dirigir con cuidado la magia hacia él.

-Listo- Había conservado sus pantalones habituales, solo acorté un poco las mangas de la camisa haciéndoles un dobladillo, convertí el chaleco marrón a azul marino con pequeños detalles en los bordes y había agregado una larga y gran capa con capucha color negra y los mismos detalles dorados del chaleco.

-Wow- Jack se emocionó al examinar su nuevo look –Chaleco, mangas y una gran capa, ¿Cómo me veo?- puso una mano tras su cabeza y la otra en sus caderas e hizo una pose seductora.

Reí al verlo feliz –Épico-

-¿Es por la capa, no?- la movió con gracia –por eso te gusta usarlas- note como los bordes y algunas zonas comenzaban a cubrirse con la escarcha habitual en Jack, eso le daba un toque aún más legendario.

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-Knock, knock- Sonreí mientras abría un ojo al escuchar la traviesa voz que tan bien conocía.

-Voy en un segundo- Me puse de pie inmediatamente, en realidad, no había dormido mucho esa noche ya que estaba muy emocionada por el día de hoy. Hoy era el último día de noviembre en el que Jack haría guardias y habíamos decidido tomarnos el día libre para holgazanear después de un arduo trabajo de vigilancia, aunque el hecho de que no vería a mi mejor amigo en unos meses me ponía triste.

Una vez había terminado de arreglarme salí de mi Lavvu para encontrarme a Jack charlando con Ryder mientras los renos los rodeaban.

Si bien mi hogar era Ahtohallan, los Nortuldra siempre tenían un espacio disponible para mí en caso de que quisiera quedarme y esa noche había decidido hacerlo.

-Sabes, yo también solía ser pastor- escuché a Jack contarle a Ryder al acercarme a ambos –solo que de ovejas-

-Buenos días- los saludé a ambos.

-Buenos días- respondieron al mismo tiempo.

-Oh, Elsa, Honeymaren te manda esto- Ryder sacó de su bolso aquel objeto que tanto había anhelado volver a ver.

-¡Logro repararla!- tome el chal de mi madre y lo pase alrededor de mis hombros sintiendo el reconfortante recuerdo de ella –De verdad pensé que tal vez no lo lograría y que lo había arruinado- Anna y yo solíamos turnárnoslo de forma mensual para así siempre tener presente el mejor recuerdo de nuestra madre, pero hace un par de meses por accidente el chal se había rasgado con una rama mientras lo usaba cabalgando con Nokk.

-Sí, fue difícil, pero ella no descansó hasta arreglarlo-

-¿En serio?- pasé una mano por mi cabello mientras me sonrojaba –Por favor, dile que se lo compensaré y que muchas gracias-

-Le haré llegar tu mensaje, descuida- el chico se despidió mientras se alejaba con su rebaño de renos.

-Y bien, ¿iremos a la montaña del Norte?- preguntó, le había comentado que, si él quería, podría llevarlo a conocer el palacio de hielo –tengo mucha curiosidad por conocer a ese Olaf del que tanto hablan-

Asentí –Sí eso quieres, iremos ahí-

-Arreglado- ambos comenzamos a caminar en dirección al sur.

Me detuve en seco al sentir una opresión en mi pecho, me di media vuelta para ver en dirección al bosque, algo no estaba bien.

-¿Todo en orden?- Jack se detuvo al notar mi repentina reacción.

-No- susurré –tengo un mal presentimiento-

El me miró con extrañeza -En ese caso, supongo que los planes cambian- giró su cayado -¿tienes alguna idea de lo que pueda estar mal?- me preguntó con seriedad en su rostro, ni siquiera había puesto en duda mi corazonada.

Negué con la cabeza –No, quizá solo me esté equivocando-

-Si lo sientes es porque es verdad- afirmó –no dudes de tus instintos-

-¿Entonces qué hacemos?- pregunté.

-Nos dividiremos, yo iré a Arendelle y tú al bosque, nos mantendremos comunicados- nos miramos mutuamente y asentimos con determinación; Jack se dio media vuelta y corrió hacia el sur mientras yo seguí mi camino hacia el norte.