Camilaski: Gracias por darme animos :3 la verdad en vez de poner el playlist me puse a ver la saga de Crepusculo XD pero gracias :D
Por cierto, en este capitulo veremos en que terminó Bruni :p
Nikolai: Creo que este capitulo te parecerá mas romantico ;3
Cristina: Tienes mucha razon en tus teorias ;3 mas adelante veremos si acertaste :3
PDV de Elsa
Me acurruqué junto a Bruni petrificado mientras abrazaba mis rodillas, Jack estaba tardando más de lo normal, ya era de noche, la lluvia había parado tan pronto el fuego se había extinto, solo quedaba ese horrible olor a naturaleza quemada. Recargué mi cabeza contra una de las patas de Bruni, estaba cansada, había sido un largo día y solo quería acabar con esto, ir a Arendelle y tal vez tomar un baño caliente para después buscar consuelo en Anna y una taza de chocolate caliente.
Tomé la tela de la gran capa oscura con entre mis dedos y la acerqué a mi rostro para olfatearla un poco.
Huele a Jack.
Olía bastante bien y era sorprendentemente reconfortante.
Mis pensamientos se desviaron al ver el portal abrirse nuevamente, de este salieron todos los guardianes.
-Lo lamento, localizarlos a todos fue complicado- Jack se disculpó.
-Descuida- me puse de pie.
-Shostakovich- Norte gritó sorprendido -¿Ustedes lo vencieron solos?- preguntó analizando la estatua.
-No tuvimos otra alternativa- expliqué.
-Bueno, hay que descongelarlo- sugirió Hada.
-¿Cuánto lleva así?- preguntó Conejo.
-Unas horas- respondí.
-Vaya, ojalá este bien- hizo una mueca de dolor.
-¿Qué quieres decir?- cuestionó Jack.
-Bueno, es el fuego, al permanecer tanto tiempo así podrida apagarse- miré a Jack con un rostro de terror.
-Estará bien- se apresuró a tratar de calmar mis preocupaciones -Sandy, has lo tuyo- Todos le abrimos paso al hombrecito de arena dorada, quien paso sus manos sobre el hielo haciendo que de este emanara una gran cantidad de arena negra, incluso era más que con Nokk.
-Aprendió una nueva técnica- Tooth me susurró.
-Tu turno Elsa- Norte me indicó que descongelara a Bruni.
Tomé aire y me acerqué a él pensando en una sola cosa "El amor descongela".
Al acariciar su, ahora aterrador, rostro comenzó a desintegrarse -¡No!- entre en pánico de inmediato al ver que una vez el hielo se deshizo por completo no había nada -¿Qué he hecho?- jadeé con horror.
-Elsa- Jack puso sus manos sobre mis hombros frenándome.
-¡Lo volví a hacer Jack!, solo lastimo a la gente que me importa- las lágrimas brotaron así como mis peores pesadillas –¡Como con Anna!–
-No, no, no fue tu culpa- él puso sus ojos sobre mi rostro húmedo por las lágrimas, podría ver que los suyos también estaban cristalinos, como si luchara con el impulso de querer llorar –fue mía, tu tenías razón nunca debí…-
-Miren- Norte llamó nuestra atención con una mano sobre nuestros hombros para que fijáramos la vista en el suelo.
Un pequeño montículo de tierra comenzó a moverse lentamente tratando de romper la superficie, de este emergió Bruni con una gran sonrisa en el rostro.
Todos suspiramos con alivio.
-Bruni- me arrodillé en el suelo tomándolo en mis manos, se había vuelto mucho más pequeño, pero era él –Que alegría, estas bien- lo abracé contra mi pecho llorando de felicidad.
-Las salamandras se regeneran- Jack reía con alegría –Que bueno volver a verte amigo- se arrodilló junto a mí para ver a Bruni, quien salto de mis manos hacia su hombro para volver a lamerle el rostro.
-Ew- Conejo hizo un gesto de disgusto.
Todos nos reímos con alegría, habíamos logrado ganar esta batalla.
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PDV de Jack
-Entonces, ¿Eso fue lo que te dijo?- Todos miraban con atención a Elsa, ella había terminado de contar como había sido su encuentro con Pitch.
-Sí- permanecimos en silencio total, solo se podía escuchar el crujido de la madera quemándose en la chimenea, fijé mi vista en el fuego recordando a mi pequeño amigo.
Y pensar que estuvimos a punto de perder el fuego.
-Si quieren mi opinión- Conejo habló –Creo que su objetivo principal no son los demás elementos, si no Elsa y Jack-
-¿Tu crees?- Norte lo miró con los ojos muy abiertos.
-Si los controlas a ellos, controlas a los demás- argumentó.
-Pero, ¿Por qué yo?, Elsa es el quinto espíritu…- No comprendía.
-Y tú el quinto guardián…- Elsa alzó la voz –compartimos los mismos poderes, solo que los empleamos de distintas maneras-
El lugar volvió a quedar en silencio.
-Bueno, hay que animarnos, ustedes salvaron a Bruni- Norte se puso de pie y nos señaló –y por ahora creo que lo mejor es que descansen, han tenido un día largo-
Definitivamente me gustaba como sonaba esa idea.
-¿Quién de nosotros vendrá mañana?- preguntó Conejo.
Norte se rascó la barba –Jack- me vió directo a los ojos con una sonrisa.
No me molestaba para nada la idea de quedarme más tiempo pero… -Uh, claro, ¿pero por qué?- accedí confundido.
-Creo que a partir de ahora lo mejor será que seas tú el que haga las guardias a tiempo completo- me señaló –El día de hoy demostraron que son un buen equipo, además… hay que tomar en cuenta lo que dijo Pitch; si las suposiciones de Conejo son ciertas, entonces nuestra mejor oportunidad ahora es que ustedes dos permanezcan cerca el uno del otro…- Nos tomó a mí y a Elsa del hombro y nos acercó.
Nuestras miradas se cruzaron.
-De esta manera podrán protegerse mutuamente- concluyó Norte con un tono de voz tranquilizador.
Sonreí –Por mí no hay problema- le di a ella un pequeño y juguetón empujón con el hombro con mirada cómplice.
-Por mí tampoco- ella me devolvió la sonrisa.
-Excelente, esa es la actitud- Norte nos dio una palmadita en el hombro.
De esta manera concluyó nuestra reunión, los guardianes se fueron mientras que Anna y Kristoff permanecieron con nosotros.
-Creo que será mejor que regrese a Ahtohallan, es tarde- ella tomó las manos de su hermana con cariño.
-Elsa…- el rostro de Anna se veía lleno de preocupación –Sé que perteneces al Bosque Encantado, pero creo que por ahora lo mejor será que te quedes en Arendelle-
Elsa suspiró –Anna… sabes que no puedo hacerlo, tengo que cuidar el bosque, además si me quedara los estaría poniendo a ustedes en peligro y no voy a arriesgarme a eso-
-¡Ya estamos en peligro!- Anna gritó desesperada -Sé que puedes cuidarte sola y en caso de que no puedas, Jack estará ahí para respaldarte pero creo que entre más juntos permanezcamos mejor será para todos-
Tal vez no era tan mala idea…
-Pero…- Antes de que Elsa pudiera seguir la detuve.
-Lo siento- me aclaré la garganta –Si me lo permites… creo que Anna tiene un punto, estar juntos nos hace más fuertes y por lo del bosque, podemos ir y venir cuantas veces queramos, son solo 20 minutos de viaje en vuelo y 30 minutos con Nokk-
-¿Lo ves?- Anna se emocionó –Jack tiene un plan. Por favor, me ayudaría a estar más tranquila- la miró con ojos de cachorro.
Elsa hizo una mueca pensativa que poco a poco se transformó en una sonrisa –Esta bien- rio abrazando a Anna.
-Una vez resuelto ese tema, ¿Por qué no vamos a dormir?, recuerda que mañana tenemos esa reunión- Kristoff le recordó a Anna.
-Es cierto- se golpeó la frente al darse cuenta de ese detalle –Buenas noches chicos, si necesitan algo Gerda se quedará cubriendo el turno de la noche-
-Gracias, duerman bien- Elsa se despidió de ambos.
-Buenas noches- yo también me despedí.
La enorme y pesada puerta de madera se cerró haciendo un sonido pesado.
-¿Tu no vas a dormir, verdad?- Elsa me preguntó.
Negué con la cabeza –Tal vez regresé a mi mundo a hacer un par de tormentas, ¿tú que harás?-
-Tomaré un baño y después dormiré, estoy algo cansada- antes de que pudiera decir algo ella se apresuró a hablar –Pero… ¿antes de irte, podríamos hablar un poco?-
-Claro- respondí feliz.
-Entonces ven- tomó mi muñeca guiándome hacia una de las miles de habitaciones en el palacio.
Con cuidado de no hacer ruido la abrió y ambos entramos.
-¿Esta es tu habitación?- pregunté una vez cerró la puerta.
-Sí- respondió encendiendo las velas para iluminar el lugar lo más posible.
Me sentía como si fuera un pequeño niño al que su mejor amigo le mostraba su habitación por primera vez en una pijamada.
Reí –Vaya, ser de la realeza tiene muchas ventajas, entre ellas la ilimitada cantidad de espacio en sus habitaciones-
Ella se rio también y se acercó a mí –Ahora vuelvo, no tardo- antes de dirigirse a la puerta se detuvo y se quitó mi capa para luego extendérmela –Casi lo olvido, muchas gracias-
La tomé y me la coloqué mientras ella salía de la habitación.
Incliné un poco mi cabeza al sentir un extraño aroma sobre mí que definitivamente no me pertenecía.
Huele a ella… huele bien.
Sacudí mi cabeza tratando de ignorar aquellos pensamientos sin sentido y mejor decidí fijar la vista en un estante donde reposaban un montón de pequeñas estatuas de hielo.
Estiré mi mano para tomar una con mucho cuidado, eran Elsa y Anna parecían estar patinando.
Sonreí apreciando la fraternal escena.
Mi sonrisa se borró al darme cuenta de algo, ¿era correcto fisgonear en las cosas de una chica?, con esto en mente dejé la figura donde estaba y decidí mejor apreciar la vista dese el balcón esperando a que ella volviera.
-Hey, volví- Elsa me llamó para que volviera a entrar, en sus manos traía una bandeja con dos tazas de un líquido humeante.
-¿Cómo estuvo tu baño?- pregunte apreciando su largo cabello que se veía todavía húmedo.
-De verdad me hacía falta- se rio mientras colocaba la bandeja en la mesita de noche y tomaba las tazas –Es chocolate caliente-
Dejé mi cayado a un lado y tomé la taza con cuidado –Gracias- miré el líquido espumoso con un par de bombones flotantes –Realmente no soy mucho de ingerir alimentos, pero admito que esto huele bastante bien-
-De verdad es mi bebida favorita- Ella se sentó en su cama con las piernas cruzadas a un lado de forma elegante y me hizo una seña para que me sentara a su lado –Ponte cómodo-
Suspire y me quite la capa para dejarla junto al cayado y sentarme en la orilla de la cama -¿De verdad está bien que este aquí?-
Ella asintió –A mí no me molesta- se encogió de hombros con una cálida sonrisa para después dar un sorbo de su taza.
Levanté mi taza y también le di un pequeño sorbo, era la primera vez en muchísimo tiempo que no probaba un alimento –Había olvidado lo bien que sabe-
-Me alegro que te guste-
-…Elsa, cuando estoy contigo de verdad me siento como un humano- admití.
Sus ojos se abrieron con una expresión de sorpresa y desconcierto –Bueno- su mirada se suavizó –Creo que el hecho de que seamos seres inmortales no debería significar que debemos privarnos de ciertos placeres como dormir o comer, sobre todo porque son cosas geniales-
-Supongo que…- suspiré nuevamente –estar contigo se siente diferente a estar con los guardianes, creo que es por eso, tu todavía tienes tu lado mortal bastante fresco, pero yo después de tanto tiempo… Olvídalo, es solo una tontería-
-No lo creo- ella tomó mi mano –Continua, por favor-
-Es solo que había olvidado como actuar como uno- ambos tomamos otro gran sorbo –se siente bien-
-Para ser honesta, yo también me siento bastante normal estando a tu lado- ella se apresuró a corregir sus palabras –Normal en un buen sentido, me refiero a que puedo ser yo sin sentirme extraña…-
Ella soltó lentamente mi mano ambos nos miramos mutuamente sabiendo lo que queríamos decirnos el uno al otro.
-Eres mi mejor amigo/a- dijimos al mismo tiempo.
Nos miramos estupefactos para luego estallar en risas.
Con más confianza me puse de pie para sentarme a su lado en la cama, ambos nos recostamos en la cabecera de la cama mientras bebíamos lo que quedaba de nuestro chocolate caliente y hablábamos. Charlamos tanto que la noche transcurrió hasta que en algún punto de la madrugada Elsa decidió que estaba muy cansada y se quedó dormida con la taza vacía de chocolate en la mano y con su cabeza recostada en mi hombro. Con mucho cuidado de no despertarla, tomé la taza de su mano y la coloqué en la mesita de noche para después cubrirla con la manta sin apartarla de mí, si ella quería que fuera su almohada lo haría sin protestar, no me molestaba en absoluto, a decir verdad, se sentía pacifico, tan pacifico que me hizo quedar dormido.
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Abrí con cansancio mis ojos al escuchar un pequeño suspiro, al girar mi cabeza un poco me encontré con la mirada durmiente de Elsa quien volvió a suspirar para luego abrir lentamente los ojos para encontrarse con los míos.
-Perdón, me quede dormida- frotó sus ojos con su muñeca, ella se detuvo para luego mirarme con rostro de asombro –tú también te quedaste dormido- me sonrió victoriosamente.
-Mhh- me quejé –eres una mala influencia, me estas volviendo tan perezoso como tú- mi voz estaba ronca me froté la cara tratando de aliviar la pesadez que sentía.
Nos pusimos en alerta al escuchar el golpeteo en la puerta –Elsa, ¿estas despierta?, voy a entrar- me apresuré a brincar de la cama y volar al techo para que Anna no me viera.
-¿Cómo amaneciste?- Anna le preguntó con alegría a su hermana.
-Bien, solo que me quedé dormida- Elsa se veía nerviosa.
-Descuida- Anna volvió a dirigirse a la puerta –El desayuno está servido por si quieres bajar… tú también puedes venir Jack-
Cerré los ojos con dolor al darme cuenta que sabía que estaba en la habitación, supongo que la capa y el cayado en la silla me habían delatado.
El rostro de Elsa se puso rojo y Anna solo se limitó a reír y cerrar la puerta.
-Te dije que no era buena idea- aterricé nuevamente en el suelo y tomé mi capa para ponérmela.
Ella resopló con fastidio –No importa, no hacíamos nada malo, se lo diré y lo entenderá- se cruzó de brazos.
-Está bien- me encogí de hombros, después de todo ella tenía razón, no habíamos hecho nada malo, los amigos suelen dormir juntos… una pijamada.
