Camilaski: Exacto! Es como lost in the woods pero nada ochentero :3 porque todo buen hombre necesita su momento de desahogo en un lugar apartado de la civilización y con música de fondo.

Nikolai: Tal vez al final agregue una escena de Jack cantando into the unknow usando el vestido de Elsa, quien sabe.

Mar sant: :D escribir sus sentimientos seria una gran opcion... pero... ya veras

Cristina: Last chances esta muerto y enterrado para mi, ahora solo vive en mi memoria. Por cierto, de ahora en adelante dudo mucho hacer historias en donde se incluyan hijos de esta pareja, hehehehe no todo en la vida es tener huercos.


Narración normal

Jack Frost corrió por el recibidor del palacio dirigiéndose a las escaleras, pero una voz familiar lo detuvo.

-Hola Jack- era la inconfundible voz de la guardiana de los recuerdos.

-Tooth, lo siento ahora no puedo…- Al girarse brevemente Jack pudo ver por el rabillo del ojo algo que lo dejó extrañado.

-¿Todo bien?- preguntó el Hada de los Dientes.

-¿E-eres tú?- Jack olvidó lo que estaba haciendo y enfocó su atención en su amiga guardiana.

-Claro que si- Él la miro de abajo hacia arriba, su apariencia era diferente a como la recordaba, ahora se veía mucho más… humana; ella usaba un vestido en dos piezas hecho con chiffon tornasol que asimilaba los tonos de su antiguo plumaje, las hombreras eran los únicos elementos que tenían plumas verdes, en su espalda sus hermosas alas seguían como siempre y su cabello negro estaba adornado con una tiara dorada con una gran pluma amarilla en el centro.

-N-no estoy seguro de eso- La mente de Jack Frost comenzó a divagar tratando de recordar si en realidad era esa su apariencia.

-Oh, tontito Jack- soltó una pequeña risa -¿Estas bien?, ¿te golpeaste con algo?- preguntó con preocupación.

Cada minuto que pasaba él cada vez estaba más seguro que efectivamente, la que tenía frente a él era Tooth –C-creo que sí- por alguna razón no podía dejar de tartamudear y de dudar, sobre todo.

-¿A dónde ibas?- preguntó con un tono meloso.

-Y-yo… yo iba a buscar a… yo iba a- él comenzó a jadear tratando de recordar con desesperación mientras su voz interior luchaba por no apagarse –Iba a buscar a alguien importante- recordó.

-¿A mí?, ¿verdad?- ella rodeó con sus brazos la cintura de Jack atrayéndolo más a ella

–Sí- él respondió.

-¿Qué querías decirme?- volvió a preguntar con esa desagradable nota de dulzura falsa.

Él la tomó por la cintura también –Lamento lo de hoy, no sé qué fue lo que me paso-

Mientras tanto Elsa bajó por los escalones, pero al ver la escena se detuvo al llegar a la mitad.

-Shhh- Tooth colocó su dedo índice en los labios de Jack para detenerlo –Descuida, todo está bien, solo prométeme que ya no volveremos a pelear-

-Lo prometo- mientras, Elsa siguió bajando en silencio para que no notaran su presencia.

-Te amo- Tooth lo jaló para obligarlo a besarla.

El corazón de la rubia se quebró al ver aquel beso apasionado entre ambos, a pesar de que sabía que algo andaba mal y que eso no podía ser cierto.

-Yo… también te amo- respondió con inseguridad una vez se separaron.

-¡Tooth!- la pareja se giró para ver a Elsa en posición de ataque -¡Aléjate de él!-

-¡Elsa, corre!- por un segundo Jack pudo escapar de la ilusión.

-¡No!- Ella atacó a Tooth aprisionándola entre picos de hielo que le impidieron moverse.

-¡No sé quién seas, pero debes detenerte!, ¡Jack, ayúdame!- ella miró con desesperación al chico.

-Yo soy…- la chica se detuvo al verla a los ojos –Yo soy…-

-¡Responde!- Jack apunto hacia Elsa con su cayado -¿Quién eres?- había vuelto a caer en el embrujo.

-Jack…-

-¡Cállate!- Tooth gritó -¡No lo conoces!, en su vida han hablado, así que no puedes saber su nombre-

-Supongo que no- ella tomó aire -¿Entonces quién soy?, ¿Qué hago aquí?, ¿Quiénes son?-

-No eres nadie- el hada habló –ibas a liberarme del hielo y te ibas a ir lejos-

-Es verdad… iba a irme muy lejos- Elsa estaba también inmersa en la ilusión.

-Ahora hazlo, libérame- exigió gruñendo.

Elsa asintió y obedeció para después bajar la cabeza.

-Jack, pídele que se vaya, dile que no sabes quién es y que no quieres volverla a ver jamás- la chica volvió a abrazar a Jack por la espalda susurrándole al oído –dile que a quien amas es a mí-

Jack bajo la guardia al escuchar estas palabras que lo hicieron pensar, sacudió la cabeza al tener pensamientos de que aquella afirmación era verdad, si Tooth lo decía tenía que ser cierto, él la amaba –Largo, no sabemos quién seas y no queremos volverte a ver por aquí, si vuelves a acercarte a la mujer que amo o a mí, no dudare en asesinarte- Volvió a apuntar hacia ella con su cayado.

Las lágrimas corrieron por el rostro de la chica, que a pesar de estar muy confundida y no saber quién era ella o quienes eran las personas frente a ella, aquellas palabras le habían herido en lo más profundo de su corazón –Esta bien- sollozando salió corriendo del palacio.

-Terminó, Jack, lo mejor será que olvides que esto sucedió, ¿okey?- ella lo miró con cariño y el asintió obediente a sus órdenes –Ahora, hay que hacer unos cambios por aquí y necesito tu ayuda, ¿harás lo que te pida, verdad?- inquirió con la ceja levantada.

-Sí- volvió a asentir –hare todo lo que me pidas, porque te amo-

-Gracias Jack- ambos se besaron nuevamente –Primero necesito que busques a los intrusos dentro del palacio y los lleves a las mazmorras-

-Como ordenes mi reina- le sonrió con ternura.

Allá arriba Kristoff observaba todo lo que había ocurrido, al escuchar el alboroto que se había armado bajó para asegurarse que todo estuviera en orden, pero en cambio se encontró con aquella película de terror.

Con miedo se dio media vuelta y se echó a correr de la forma más silenciosa posible, debía encontrar cuanto antes a su esposa, hijo y amigos.

El rubio abrió de golpe la puerta de la habitación de su pequeño hijo donde se encontraba él, Anna y Olaf, al parecer había interrumpido la hora del cuento antes de dormir.

-¿Kristoff?- Anna brincó asustándose.

-¡Rápido, corran, no hay tiempo!- el chico tomó a Einar entre sus brazos y la mano de Anna y los cuatro salieron juntos de la habitación.

-¡Que sucede Krsitoff!- preguntó el muñeco de nievo tratando de ponerse al corriente con los pasos de los humanos.

-Shhh- él rápido les hizo una seña para que guardaran silencio –Debemos salir de aquí, es un ataque de Pitch Black, Jack y Elsa han sido derrotados-

-¡Que!, ¡Elsa!- Ella intentó librarse del agarre de su esposo.

-¿Qué les paso a Jack y Elsa?- pregunto Olaf preocupado -¿Están muertos?-

Aquellas palabras hicieron que el niño comenzara a llorar.

-No, no, no, no, tranquilos todos- Kristoff suplicaba para que bajaran la voz –ellos están bien, solo que el Hada de los Dientes los atrapó bajo una especie de ilusión y vienen por nosotros, necesitamos ponernos a salvo para poder ayudarlos, si todos caemos bajo el mismo truco no habrá nadie para salvarnos-

Anna intentó mantener la calma y obligarse a sí misma a dejar a su hermana atrás –Tienes razón-

Todos salieron por una de las puertas traseras del palacio que conducía a los establos donde estaba Sven pero antes de que pudieran llegar Jack Frost y el Hada de los Dientes saltaron frente a ellos.

-¿A dónde van?- preguntó él hada.

-Tus ojos son muy hermosos… hipnóticos- Olaf exclamó entrando en un estado de trance.

-¡Ella los controla cuando los ven a los ojos, no la vean!- Anna gritó al darse cuenta de este detalle.

-No sean tontos, yo no controlo a nadie, modifico sus recuerdos- se rio.

-Corre- los tres tuvieron que dejar a Olaf atrás.

Volvieron a entrar al palacio mientras esquivaban los rayos de hielo de Jack –Saben, no podrán esquivarme mucho tiempo, basta con que empiece a volar y los atrapare con facilidad- dijo Jack con una sonrisa burlona.

-Kristoff, llévate a Einar- Anna soltó la mano de Kristoff -¡Tú nos salvaras!, ¡Vete!- Anna le ordenó mientras tomaba una espada de una de las armaduras y se enfrentaba cara a cara con Jack.

-¡Anna, no!-

-¡Tienes que hacerlo!, todo estará bien- gritó.

-¡Papá!- Eniar se bajó de los brazos de su padre y comenzó a tirar de su mano intentando arrastrarlo -¡Mamá sabe lo que hace!, ¡Tenemos que ir por los guardianes!- dijo inteligentemente el niño.

Ambos dejaron a Anna luchando contra Jack y lograron obtener ventaja.

Abrieron la puerta de la biblioteca sabiendo que en esta había un pasadizo secreto que conducía a unos túneles subterráneos.

-¡Papá, mira!- Einar prestó atención al escuchar un pequeño ruido familiar.

Se detuvieron al ver a una de las pequeñas haditas ayudantes que se encontraba oculta tras uno de los libros.

-¿Estas con ella?- Kristoff preguntó en estado de alerta.

La adorable criatura emitió un sonido y negó con la cabeza.

-Ella puede ayudarnos- señaló Einar.

-¿Hay alguna forma de hablar con los guardianes?, ¿tienes una forma de trasladarte a su dimensión?-

La pequeña hada volvió a negar con la cabeza.

-¡Estamos perdidos!- Kristoff gritó al escuchar como la puerta comenzaba a ser golpeada.

-Sé que están ahí y si no salen tendré que volar la puerta- se escuchó la voz impaciente de Jack del otro lado.

–Nos encontró- Einar jadeó con miedo.

Kristoff tuvo una idea, corrió hacia uno de los escritorios y rápidamente escribió en un par de trozos de papel un pequeño pero claro mensaje, los enrolló y se los entregó a la hadita.

-Vuelve a esconderte, cuando el peligro pase y no haya moros en la costa tú debes entregarle esto a Jack sin que Tooth lo sepa, y esto a Elsa- le dio los trozos.

La pequeña hada asintió comprendiendo y volando nuevamente a su escondite justo antes de que la puerta de madera volara en mil pedazos.

-Se los advertí, ahora, ¿Por qué no vienen conmigo por las buenas?, no quisiera hacerles lo mismo que a ese pedazo de madera- dijo con tono amenazante.

Kristoff y Einar se miraron entre sí sabiendo que habían sido capturados pero que al menos existía una esperanza.