AHHHHH Vengo corriendo a publicar esto y me tengo que ir, lamento mucho no poder contestar a sus comentarios, pero gracias a Camilaski, Mar sant, Nikolai y Cristina, siempre estan ahí apoyando esta historia a pesar de sus fallas XD por cierto, se cancela, hoy no aparecera Pitch.
PDV de Jack
Tomé una gran bocanada de aire al ver a Tooth acercarse por el improvisado pasillo, ni siquiera había trajes o vestidos elegantes, solo ella y yo acompañados de los guardianes y el resto de los chicos que seguían inmersos en la ilusión.
Este era el momento perfecto para realizar la actuación de mi vida –Te ves hermosa- le sonreí.
-Gracias- sus ojos brillaban con emoción.
Mi corazón se arrugó, estando ahí en ese momento me di cuenta de que si lográbamos detener todo esto Tooth iba a pasarla realmente mal; es decir, todo esto es por mí, ¿Por qué no me di cuenta antes?, pude haberlo evitado.
-Perfecto- Norte abrió los brazos mientras sujetaba el gran libro, al parecer estaba capacitado para prestar juramentos de guardianes como para oficiar bodas –Nos hemos reunido para celebrar una hermosa boda entre dos seres mágicos que se aman mutuamente y con certeza, puedo decir que ambos son perfectos el uno para el otro-
Tragué saliva al escuchar esto.
Nada de esto se sentía bien.
-Jack, ¿Por qué no comienzas diciendo tus votos?- di un paso al frente tomando sus manos, le dirigí una mirada antes de inclinar mi cabeza evitando su mirada –Tooth, realmente lo siento- con estas palabras pise el suelo creando una prisión de hielo que le impidió moverse.
-¡Jack, que haces!- exclamó entrando en pánico.
-Ahora Elsa- antes de que ella pudiera obligarme a mirarle Elsa apareció desde su escondite para cubrirle el rosto con un saco.
-¿Qué está ocurriendo Jack?- Kristoff me pregunto sin comprender nada, al igual que todos los presentes.
-¿Quién eres?- Anna le preguntó a Elsa.
-Tu hermana- Elsa se acercó a ella tomándola de los hombros -¿Recuerdas?-
Los ojos de Anna se abrieron –Yo... si, ¡Sí!- la abrazó con fuerza.
-¿Pero qué fue lo que sucedió?- preguntó Conejo confundido -¿Qué le paso a Tooth?- señaló a nuestra amiga que se encontraba luchando para volver a tomar el control de la situación.
-¿Qué más?, Pitch Black se aprovechó de ella- dije acercándome a ella y quitando el saco de su cabeza y mirándola a los ojos.
-¡No, Jack!- todos me intentaron advertir pero no los escuché.
-¿Podría hablar contigo?- le pregunté mientras deshacía el hielo confiando en que no iba a hacer algo malo, ella cayó de rodillas al suelo y yo le extendí una mano –Vamos, yo sé que no le harías daño a nadie- ella la tomó.
-Les daremos privacidad- Norte colocó sus manos en nuestros hombros.
-Gracias- asentí mientras todos comenzaban a dirigirse al interior del palacio.
-Pero Jack...- Elsa protestó insegura, podía ver en sus ojos que no confiaba en Tooth.
-Confía en mi- la miré seriamente, tenía que arreglar este asunto que yo mismo había causado.
Elsa se abrazó a sí misma y se dio media vuelta intentando alcanzar a los demás, no podía intervenir más en esto.
-¿Nos sentamos?- extendí una mano señalando los asientos disponibles.
Ella agachó la mirada –Okey- murmuró casi inaudible.
Al sentarnos en aquellas sillas blancas plegables de madera se generó un incómodo silencio entre nosotros, quería darle la oportunidad de que tomara la iniciativa, pero al ver que ella solo miraba sus pies, decidí que tendría que hacerlo yo.
Esto no iba a ser nada fácil.
Suspiré -¿H-hay algo que quieras decirme?- le pregunté mirándola con seriedad.
Al escuchar esto algo en ella se movió, puesto que después de analizarlo unos segundos decidió hablar, supongo que se dio cuenta de que tenía que sacar esto de su organismo –Te amo Jack, siempre lo he hecho, incluso desde antes de conocerte- finalmente me miró a los ojos.
Suspiré sonriendo –Bien hecho, eres una persona muy valiente- coloqué una mano en su hombro para después abrazarla.
La escuché gimotear en mi hombro -Jack- me odié a mí mismo por hacerla llorar.
-Eres increíble y hermosa- me separé y tomé sus manos –Y en serio lamento no poder corresponderte de la forma que mereces-
Esto la hizo llorar aún más –¡Lo sé!, ¡Siempre lo he sabido!, por eso no te lo había dicho, ¿Qué caso tenia hacerlo si me ibas a rechazar?- apartó sus manos de las mías con brusquedad y yo lo acepté, no iba a obligarla a recibir consuelo físico, ya bastante dura era la situación.
Además, merecía su enojo.
-No es bueno ocultar tus sentimientos, se acumulan y al final solo terminan explotándote en la cara- Sabia eso de primera mano –Además, mereces la verdad-
-¡Ya la sabia!, ¡Sé que Elsa es más bonita e inteligente que yo!- gritó molesta.
-Esto no es por Elsa, es por mí y lo que siento- desvié la mirada –Y también por lo que no- volví a mirarla a los ojos –Desde mucho antes de siquiera conocer a Elsa, cuando comencé a ser un guardián, desde entonces solo te he visto como mi familia-
-Lo siento- sollozó –Sé que Elsa no tiene la culpa, ni tampoco tú, la única culpable aquí soy yo-
-Claro que no- extendí una mano ofreciéndosela para que la tomara si quería y lo hizo –Nadie puede evitar sentir lo que siente. ¿Pero, no crees que es tiempo de dejar ir esos sentimientos y esperar a que nuevos aparezcan?, sentimientos que sean correspondidos y por alguien que si te merezca-
-¿Merecerme?- me miró con ternura –Tan solo mírate y escúchate, eres perfecto... yo soy la que no te merece-
Reí con nerviosismo -¿P-por qué todo el mundo sigue diciéndome eso?- No lo entendía y para ser honesto, me estaba comenzando a molestarme un poco –No soy perfecto. Y-yo cometo errores, me enojo, me siento triste, puedo decir cosas muy estúpidas, soy un chico y a veces hacemos cosas asquerosas- expliqué con rapidez.
Ella se rio, finalmente sentí como su ánimo mejoraba –Aun así... ¿en qué momento maduraste tanto?-
Me encogí de hombros apenado.
-Creo que ella tiene que ver con esto, me alegra que sea algo bueno para ti- ejerció algo de presión en mi mano.
-Si un idiota como yo puede tener algo tan bueno como eso, imagínate lo que te espera a ti, tendrás que ser el doble de feliz-
Ella suspiró cerrando los ojos con una mirada de tranquilidad –Sí, merezco tener mi propia felicidad- De su cuerpo la arena negra comenzó a ser expulsada de ella transformándola poco a poco en lo que solía ser.
-Bienvenida- le sonreí.
Ambos nos pusimos de píe, ella dio un pequeño giro en el aire, en su rostro podía ver la calma y paz, eso me hizo sentir muchísimo mejor... ella iba a estar bien.
-¿Me permites escoltarte?- le ofrecí mi brazo y ella lo tomo, ambos nos dirigimos tranquilamente hacia el interior donde todos nos esperaban.
-¿S-seguiremos siendo amigos, verdad?, ¿las cosas no se pondrán raras entre nosotros?- preguntó nerviosa.
-Claro que sí, como te dije, eres mi familia y no soportaría perder eso por segunda vez- Pensé un poco –Aunque si tu necesitaras tu espacio y tiempo, lo respetaré-
-Voy a estar bien- me sonrió cálidamente.
